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La Naturaleza guarda un orden inteligente

Llegamos al final en nuestro breve recorrido por la Nueva Medicina Germánica o medicina del Dr. Hamer. En nuestros últimos artículos hemos podido darnos cuenta de que es posible contemplar el concepto de enfermedad desde otro punto de vista. En este caso, y como broche final, veremos la quinta ley de Hamer o “Quintaesencia”.

Esta quinta ley dice así: “Lo que conocemos como enfermedad debe de ser entendido como un Programa Especial de la Naturaleza que tiene Pleno Sentido Biológico (SBS). Este programa es creado para resolver un conflicto inesperado, que es considerado como una emergencia biológica, y sirve de ayuda para que el individuo sobreviva y también aquellos que conviven con él. El mencionado programa puede ser comprendido a través de la evolución de la vida”.

La Naturaleza es inteligente

Esta ley pone de manifiesto la enorme importancia de la inteligencia suprema de la naturaleza. Podríamos decir que la quinta ley es una representación de todas las leyes de Hamer en una. Consigue, por si misma, dar la vuelta a todos los conceptos de la medicina tradicional.

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

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En nuestra sociedad el término enfermedad está bastante mal interpretado. Cuando pensamos en la evolución creemos que se ha ido produciendo dentro de un marco competitivo.  Debido a estás forma de entender la realidad, interpretamos la enfermedad creyendo que hay bueno y malo y que los errores existen. Sin embargo, todos sabemos que la naturaleza tiene la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones. Esta capacidad, aunque no seamos conscientes, siempre responde a un todo mayor, con un propósito global.

Si comprendemos la enfermedad como un proceso que nos abraza y nos apoya, nos acercaremos a una medicina más cercana al corazón. Esta sería una medicina que no considera que haya buenos o malos sino que todo tiene un sentido profundo. Así mismo, podríamos ver como la naturaleza despliega a cada instante su gran sabiduría.

Nuestros organismos se formaron hace millones de años

Cuando observamos la evolución y el origen embrionario de nuestros tejidos y órganos, podemos ver que cada área cerebral se programó hace millones de años con ciertas respuestas biológicas a distintos conflictos que pudieran poner en riesgo la supervivencia. Debido a ello, cada ser humano lleva en su interior antiguos programas que se activarán cuando sera necesario.  Estos programas, según el Dr. Hamer, no son considerados como enfermedades ya que esto implicaría desorden o mal funcionamiento del organismo, y se trata justo de todo lo contrario. De hecho, a la luz de los descubrimientos de Hamer, deberíamos descartar los términos maligno o benigno para sustituir a ambos por procesos apropiados.

En este tipo de medicina, el personal médico, debe de tener, además de un profundo conocimiento médico un gran conocimiento de la persona a nivel psicológico y emocional. Los médicos que no miran a los ojos a sus pacientes no podrían desarrollar este tipo de medicina.

Los errores no existen en la Naturaleza

Según las palabras del Dr. Hamer :”Todas las llamadas enfermedades tienen un significado biológico especial. Mientras tendíamos a considerar a la Madre Naturaleza como falible y teníamos la audacia de creer que ella comete errores constantemente y produce descomposturas (crecimientos cancerosos malignos, sin sentido, degenerativos, etc.) podemos ahora ver, mientras las vendas caen de nuestros ojos, que solo eran nuestra ignorancia y orgullo la única estupidez en nuestro cosmos.

Fuente: Pixabay/Schwoaze

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Cegados, trajimos frente a nosotros esta medicina sin sentido, falta de alma y brutal. Llenos de asombro, podemos ahora entender por primera vez, que la Naturaleza tiene un orden (eso ya lo sabíamos), y que cada cosa que ocurre en la Naturaleza tiene un propósito en el marco del todo, y que los eventos que llamábamos enfermedades no son alteraciones sin sentido que tienen que ser reparadas por aprendices de hechicero. Podemos ver que nada carece de significado, nada es maligno ni está enfermo.”

Para tod@s aquellos que se sientan interesados por esta nueva forma de entender la enfermedad, el siguiente vídeo aporta toda la información ampliada.

 


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¿Se podrían considerar los microbios como aliados?

En nuestros últimos artículos nos hemos ido acercando al fabuloso trabajo del Dr. Hamer. La mejor manera de poder entender todo su trabajo sería accediendo a los artículos anteriores antes de comenzar con este. En este artículo vamos a resumir su cuarta ley: la ley del sistema de ontogénesis de los microbios y bacterias.

Los temidos microbios pueden ser aliados

En esta cuarta ley el Dr. Hamer explica el papel beneficioso de los diferentes grupos de microbios al correlacionarse con las cuatro capas embrionarias de nuestros tejidos, durante la fase de curación de las enfermedades. La teoría del Dr. Hamer no contempla el papel de los microbios como los causantes de las enfermedades. Según el Dr. Hamer, los microbios pueden considerarse aliados que actúan de manera coordinada con el cerebro para que el proceso reparador se lleve a cabo de la mejor manera posible.

Fuente: Pixabay/Herney

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Hubo un momento en la evolución en el que los microbios eran los únicos organismos que habitaban la Tierra. Eventualmente, los microbios comenzaron a habitar al organismo humano en desarrollo. La función biológica de estos microbios era mantener los órganos y tejidos en estado saludable. Durante todas las épocas, tanto microbios como bacterias y hongos han sido aliados leales, indispensables para nuestra supervivencia.

En condiciones normales, mientras el organismo funciona de manera normal, los microbios están latentes. Por lo tanto, estos microbios solo se activan en fase de curación de un tejido en concreto. La inteligencia del organismo permite que estos microbios no actúen en el resto de los órganos. Siendo así, podemos decir que los microbios no causan la enfermedad sino que nuestro organismo los utiliza para optimizar el proceso curativo.

Los microbios siempre han vivido entre nosotros

Los microbios son endémicos, viven en relación simbiótica con todos los organismos del entorno ecológico en el que se han desarrollado por millones de años. El contacto con microbios que son externos al organismo humano, por ejemplo en viajes fuera de nuestro entorno, no causa por si mismo la enfermedad.  No obstante, podríamos decir que en el caso de que un europeo resolviera un conflicto en algún punto lejano a Europa, estando en contacto con microbios locales, el órgano relacionado con el conflicto, hará uso de ellos durante la fase de curación. En este caso, al no estar el cuerpo acostumbrado a estos ayudantes poco habituales, el proceso de curación podría ser bastante severo.

En cualquier caso, es importante destacar que la manera en la que los microbios ayudan en el proceso de curación, siempre está en total armonía con la lógica de la evolución.

Fuente: Pixabay/skeeze

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Después de habernos asomado a la Cuarta Ley Biológica de la medicina del Dr. Hamer, podemos entender que los microbios no son los causantes de las enfermedades infecciosas. Según esta teoría los microbios juegan un papel beneficioso, por lo que el concepto de sistema inmunológico dejaría de tener sentido. El Dr. Sandín, al final de este artículo, nos explicará ampliamente este nuevo concepto.

Olvidemos el concepto de lucha

En nuestra sociedad, la lucha, la defensa y la competitividad están a la orden del día. ¿Aún no nos hemos dado cuenta de que la cooperación es la mejor manera de conseguir grandes cosas?

Máximo Sandín que es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología dijo en alguna ocasión: “La lucha permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro planeta, es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad, que camina hacía su autodestrucción”.

Quizá ha llegado el momento de abrir nuestra mente a otra forma de entender el mundo en el que vivimos. Aquí os dejo una fabulosa muestra de la investigación del Dr. Máximo Sandín

 

 


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Las dos fases de la enfermedad según el Dr. Hamer

Como hemos ido viendo en anteriores artículos, el Dr. Hamer entiende la enfermedad de forma totalmente revolucionaria. En esta ocasión veremos cual es la segunda ley de su teoría, la ley del carácter bifásico de las enfermedades.

Cuando aparece un conflicto en la vida de una persona y tras aparecer un DHS (Sindrome de Dirk Hamer), siempre aparece una etapa de simpacotonía o fase activa del conflicto, y otra de vagotonía o fase resolutiva o curativa.  Esto quiere decir, como hemos visto anteriormente, que después de vivir un suceso que supone un conflicto psíquico, el organismo activa un sistema de defensa para procesarlo y resolverlo a nivel biológico.

Fuente: Pixabay/haru-dachs

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Las dos fases de toda enfermedad

En la primera etapa, que también se conoce como fase fría, el organismo estará dominado por el sistema nervioso simpático. Esta etapa es muy importante ya que permitirá a la persona sobrevivir al gran impacto sufrido. En toda esta fase, el carácter de la persona suele cambiar: estará irritable, nerviosa, comerá menos, dormirá mal y poco y sus manos estarán frías.

Una vez que la persona ha superado el conflicto, comienza la segunda etapa o fase caliente. Esta será una fase de predominio del sistema nervioso parasimpático en la que el organismo llegará a la resolución del problema. En general, en la fase caliente, la persona comienza a sentirse mejor, tiene más apetito, duerme mejor y está más tranquila.  En esta etapa es cuando se produce realmente la curación aunque, hasta ahora, habíamos pensado que es cuando comenzaba la enfermedad. Esto es debido a que en este momento es cuando los primeros síntomas físicos se hacen evidentes. Estos irán desde ulceraciones hasta tumoraciones. Los síntomas irán en función de la zona cerebral que haya sido afectada por el DHS.

Según la teoría de Hamer, en esta fase habría que intervenir lo menos posible ya que se puede interferir en el proceso curativo. La intervención debería de reducirse a minimizar las molestias físicas. No obstante, es importante que el paciente esté vigilado por un médico experimentado en este tipo de medicina.

Fuente: Pixabay/Katerina_KNizakova

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Nuestro cuerpo siempre sabe como ayudarnos

Quizá todo esto te parezca muy complicado, sin embargo, la teoría del Dr. Hamer solo trata de decirnos que nuestro cuerpo siempre juega a nuestro favor. Todos sabemos que cuando nos cortamos un dedo con un cuchillo partiendo un trozo de pan, nuestro cuerpo actúa inmediatamente organizando proliferación celular y medios de coagulación que taponen la zona lesionada.  Podríamos decir que nuestra biología siempre se comporta de la misma manera, buscando el equilibrio y la curación. Contamos con un programa interno que siempre encontrará la mejor solución a cualquier situación que nos enfrentemos.

Cada vez son más los profesionales de la medicina que trabajan con sus pacientes según la teoría del Dr. Hamer. Uno de ellos es el oncólogo Javier Herráez Gonzalez del que os dejo un vídeo más abajo.

¡No te pierdas nuestro próximo artículo en el que hablaremos sobre la tercera ley de las enfermedades del Dr. Hamer!

 


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La primera ley biológica en la medicina del Dr. Hamer

Como ya comentábamos en nuestro anterior artículo , según la teoría del Dr. Hamer, el origen de las enfermedades no está en un mal funcionamiento del cuerpo. El Dr. Hamer afirma que las enfermedades son el resultado de programas especiales que nuestro organismo crea para ayudar al individuo durante un periodo de gran estrés emocional o psicológico.

Esta visión le llevó a descubrir cinco leyes biológicas que interpretan la causa, el desarrollo y la curación de lo que llamamos enfermedades. Estas leyes tienen su base en principios biológicos universales.

La primera ley biológica de Hamer

En esta ocasión vamos a hacer una pequeña introducción a la primera de esas cinco leyes. Cuando sufrimos un shock inesperado, agudo y vivido en aislamiento se produce en nuestro interior lo que Hamer llamó un SBS (Programa Especial con Sentido Biológico) que es originado en un DHS (Sindrome de Dirk Hamer).

Según la terminología de la medicina del Dr. Hamer, un DHS o choque de conflicto, quiere decir que hemos sufrido una situación muy estresante emocionalmente y que no podríamos anticipar porque no nos encontrábamos preparados para ella. Este DHS se puede originar por la pérdida de un ser querido o por cualquier pérdida inesperada. No sería lo mismo un problema de estrés cotidiano ya que lo importante es señalar lo inesperado de la situación. Cuando no esperamos que algo ocurra es muy difícil que estemos preparados para actuar. Por este motivo, la naturaleza pone en marcha un programa biológico (SBS) que ayuda a la persona durante el proceso.

Fuente: Pixabay/RyanMcGuire

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Todos los seres vivos tienen mecanismos de superviviencia

Los SBS no solo aparecen en el ser humano, son mecanismos de supervivencia muy antiguos e inherentes a todos los organismos.  La única diferencia es que los humanos somos capaces de movernos tanto en términos literales como simbólicos. Por ello, también sufrimos conflictos que podríamos llamar figurados.  Podemos poner el ejemplo de una persona que sufra un “conflicto de ataque” cuando recibe un comentario ofensivo. También se puede vivir un “conflicto de abandono” cuando una persona es excluida de un grupo. En algunos casos, también se podría crear un conflicto de “susto de muerte” ante el shock que produce un diagnóstico médico.

Cuando sufrimos uno de estos shocks la persona se altera mental y emocionalmente. Al mismo tiempo, a nivel cerebral se produce un FH (Foco Hamer) en un área determinada del cerebro que varía según el tipo de conflicto. Desde el cerebro este foco impactará en determinados órganos que optimizarán su funcionamiento con el fin de poner solución al problema en cuestión.

El conflicto siempre es subjetivo

Dependiendo del tipo de conflicto que viva la persona el FH y también los órganos implicados variarán. Tras ocurrir el conflicto, el subconsciente asocia, en segundos, el problema a un tema de conflicto biológico específico.  El conflicto, por ejemplo, puede entrar en la categoría de “perdida de territorio”, “amenaza de inanición” o “separación de pareja”, entre otros. Por ello, el que determina en qué parte del cerebro se recibirá el impacto, y en consecuencia los síntomas físicos, es nuestro punto de vista subjetivo.

Fuente: Pixabay/FreeGraphicToday

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Los SBS suceden de manera sincrónica en los niveles psíquico, cerebral y del órgano. Además, dependiendo de nuestra lateralidad biológica sucederá en un lugar u otro de los hemisferios cerebrales y, por lo tanto, en un lado u otro del cuerpo se verá afectado.

Esta visión de la enfermedad es totalmente revolucionaria. En próximos artículos continuaremos detallando las otras cuatros leyes. Aquí te dejo un pequeño resumen en vídeo que te aclarará aún más los conceptos que hemos expuesto.

 

 


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El origen de la enfermedad según el Dr. Hamer

Como ya vimos en nuestro anterior artículo, existen bastantes evidencias de que las emociones están muy relacionadas con los desequilibrios físicos. Cada vez son más los científicos que ven esta relación entre mente y cuerpo como algo digno de estudiar.  El Dr. Hamer, fue uno de los pioneros en hacer ciencia de algo que, no hace mucho tiempo, solo se consideraba como algo sin demasiado sentido. El trabajo del Dr Hamer ha sido riguroso y muy científico aunque sobre él hayan llovido las críticas de aquellos que anteponen los beneficios económicos al bien común. A partir de ahora, haremos varias entradas en las que iremos viendo. tanto el origen del trabajo del Dr. Hamer,  como un pequeño resumen de todos sus hallazgos.

¿Quién es el Dr. Hamer?

Ryke Geerd Hamer nació en 1935 en Frisia (Alemania) y estudió medicina y teología en la Universidad de Tübingen (Baden-Württemberg). Ejerció durante varios años como médico en Alemania para después viajar a Italia donde inició un proyecto de salud gratuito para personas desfavorecidas económicamente. En Italia se produjo un acontecimiento que marcó el resto de su vida y de su investigación. Su hijo Dirk Hamer fue disparado por accidente perdiendo la vida varios meses después.

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Tras este terrible incidente, tanto su esposa como él, desarrollaron un cáncer. Ambos habían sido personas con perfecta salud hasta entonces por lo que Hamer comenzó a sospechar que la muerte de su hijo podría tener que ver con su enfermedad y la de su esposa. A partir de ahí dio comienzo su interesante e incansable investigación.

La investigación del Dr. Hamer

En aquel momento, Hamer trabajaba en el departamento de oncología de la Universidad de Munich. Gracias a ello pudo examinar los historiales de muchísimos de sus pacientes y llegar a ciertas conclusiones. La mayoría de esos pacientes que tenían cáncer, habían sufrido algún suceso altamente traumático anteriormente al desarrollo de su enfermedad.

A partir de esa observación, y siguiendo la idea de que todos los procesos corporales se controlan desde el cerebro, decidió profundizar en la investigación.  Hamer analizó los escáneres cerebrales de sus pacientes comparándolos con los registros médicos y psicológicos correspondientes. Tras este trabajo comprobó que existen una clara correlación entre ciertos “choques de conflicto“, la manera en que se manifiestan estos choques en el órgano, y cómo todos estos procesos están conectados al cerebro.

En ese momento no existía ningún estudio que hubiera intentando encontrar el origen de la enfermedad en el cerebro. Tampoco se había investigado al cerebro como mediador entre la psique y el órgano enfermo.

Fruto de todas estas investigaciones el Dr. Hamer dedujo que cada enfermedad es originada por un trauma o choque emocional que nos ocurre sin esperarlo. Este conflicto o trauma causa una lesión en una área determinada del cerebro que es visible en escáner cerebral y que tiene forma de diana. Desde el cerebro, las células cerebrales impactadas enviarán señales bioquímicas a las células del cuerpo correspondientes, provocando distintas reacciones.

Según Hamer, cada tipo de conflicto está conectado a un área del cerebro, que, según nuestra evolución, fue programada para responder de manera instantánea a conflictos que pudieran amenazar nuestra supervivencia.

Las dos fases de toda enfermedad

Gracias a su investigación Hamer observó que cada enfermedad se estructura en dos fases. La primera o fase activa del conflicto, se caracteriza por estrés emocional, extremidades frías, falta de sueño y falta de apetito. Después, si el conflicto se resuelve, aparece la fase de curación que suele estar marcad por la fatiga, fiebre, inflamación y/o dolor.

La teoría de Hamer sugiere que aquellos síntomas que la enfermedad nos proporciona. y que la medicina tradicional suprime, son los signos de que la segunda fase o fase de curación se ha iniciado.

Fuente: Pixabay/GDJ

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Esta nueva manera de entender la enfermedad nos lleva a observar nuestro cuerpo de una manera muy diferente. Si te resulta interesante, no te pierdas los próximos artículos en los que continuaremos hablando del extraordinario trabajo del Dr. Hamer y del poder curativo que yace en cada uno de nosotros.

 

 


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¿Hay relación entre las emociones y la enfermedad?

Nuestro organismo funciona como un todo. La medicina alopática se ha especializado en cada una de sus partes olvidando la importancia de considerar el conjunto. Nuestra capacidad para sentir emociones nos lleva a experimentar síntomas físicos derivados de las mismas.  Es por ello que, cada día son más los estudios que demuestran la relación que existe entre nuestras emociones y diferentes enfermedades.

Emociones que nos perturban

Todo el mundo sabe que cuando pasamos por un momento que nos crea tensión es muy posible que nuestro cuerpo tenga diferentes síntomas. Por ejemplo, es normal tener diarrea el día antes de un examen, o sufrir dolor de estómago después de una discusión.  De la misma manera, cuando vemos a la persona amada, podemos sentir fuertes palpitaciones. Todo estos casos entran dentro de lo que consideramos habitual, sin embargo, cuando hablamos de otro tipo de patologías olvidamos que las emociones pueden estar también jugando un papel importante.

Fuente: Pixabay/809499

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Nuestra salud física se encuentra íntimamente relacionada con nuestras emociones. Cualquier desequilibrio que presente nuestro mundo emocional repercutirá en nuestro cuerpo físico.

Vivimos sumidos en el estrés

En el momento de la historia que nos ha tocado vivir las prisas y el estrés nos acompañan a cada instante. Necesitamos ser productivos y rentabilizar cada minuto del día. Además, la sociedad premia esa productividad y esa velocidad.

El estrés en pequeñas dosis puede ser necesario y hasta beneficioso. Sin embargo, el estrés mantenido en el tiempo, afecta de manera muy importante a nuestra salud. Son muchos los estudios que relacionan el estrés con numerosas enfermedades. Por ejemplo, trabajo del Dr. Gabor Maté, en su libro When de Body says No (Cuando el cuerpo dice no) nos muestra la clarísima relación entre el estrés y diferentes enfermedades.

Psiconeuroinmunologia, la medicina del futuro

Solo hace 40 años que apareció a Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI). Esta rama de la ciencia se originó gracias al psicólogo Robert Ader y el inmunológo Nicholas Cohen. Estos dos científicos sorprendieron al mundo demostrando como un estímulo nervioso en roedores de laboratorio alteraba las células del sistema inmunitario. Gracias a sus trabajo, se ha seguido estudiando la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino.  Todos estos descubrimientos hacen posible que aparezcan nuevas formas de percibir la realidad en la que nos movemos y, por supuesto, otra manera de entender la enfermedad.

Fuente: Pixabay/ ElisaRiva

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La PNEI,  señala que existe una conexión real entre cuerpo y mente.  Esta nueva ciencia nos hace posible entender que nuestras emociones se transforman en sustancias químicas que influyen en nuestro sistema inmune.  Debido a esta influencia los mecanismos de curación de nuestro cuerpo se verán afectados.

¿Podemos alejar el estrés de nuestra vida?

Cómo hemos visto, nuestra manera de vivir tiene mucho que ver con nuestra salud. La sociedad en la que vivimos nos empuja, de manera continua, a vivir muy deprisa.  Si no nos damos permiso para vivir de otra manera, antes o después, nuestra salud se verá afectada. Solo depende de nosotros encontrar maneras de que nuestros días tengan un ritmo más tranquilo.

Aunque, las circunstancias de nuestra vida nos empujen a ir demasiado rápido, podemos incluir algunas actividades en nuestro día a día, que nos aporten paz y tranquilidad. Por ejemplo, una pequeña meditación al comenzar el día, nos brindará una perspectiva diferente durante el resto de la jornada. Así mismo, la práctica regular del yoga nos aportará una buena dosis de tranquilidad, tanto a nivel mental como físico.

Fuente: PIxabay/lograstudio

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Nuestros cuerpos son maravillosas herramientas con las que disfrutar de nuestro paso por este bello planeta. Si queremos gozar de salud, lo mejor que podemos hacer es no forzar su ritmo y darnos tiempo para escuchar sus necesidades.

 

 


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El papel del yoga frente al estrés

Vivimos en un momento de la historia en el que las prisas y el ajetreo son el pan nuestro de cada día. Son muchas las personas que sufren las consecuencias del estrés que a todos nos visita. Quizá no somos demasiado conscientes de los innumerables problemas de salud física y mental a los que nos conduce el estrés. Vamos a hacer un breve resumen de los perjuicios del estrés en nuestra vida y también vamos a ver cómo el yoga puede ayudarnos a evitarlos.

El estrés es necesario

No podemos decir que el estrés sea realmente malo. En su justa medida, una cierta cantidad de estrés es fundamental para mejorar la concentración, agudizar la memoria y obtener mayor eficacia en nuestras tareas. El gran problema se encuentra en que, actualmente, el estrés se activa por periodos demasiado largos de tiempo.

Las consecuencias del estrés prolongado

Cuando mantenemos altos los niveles de estrés durante demasiado tiempo, las consecuencias son muy negativas. Estas consecuencias van desde alergias o infecciones a infartos de miocardio o cerebrales. También son muchas las personas que, a consecuencia del estrés mantenido, llegan a sufrir ansiedad, depresiones, y todo tipo de patologías psicosomáticas.

Fuente: Pixabay/geralt

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Es muy común que las personas que sufren estrés tengan una personalidad que les hace vivir con mucho miedo. Estos miedos son de todo tipo y pueden aparecer por cualquier motivo. Este tipo de personas suelen tener una mente muy activa que, continuamente repite pensamientos negativos, anticipando los peores futuros posibles. Todos estos pensamientos generan estrés de manera continua.

La química del estrés

Hay una sustancia química, sintetizada en el interior de nuestro cuerpo, que está íntimamente relacionada con el estrés. Esta sustancia se llama cortisol y podríamos decir que es uno de los enemigos de la buena salud. Cuando el cortisol está demasiado alto tendremos problemas de aprendizaje, de memoria y nuestro sistema inmunológico se debilita.  incluso, nuestra densidad ósea es menor. Podríamos hacer una lista muy larga de las numerosas patologías a las que nos pueden conducir los altos niveles de esta sustancia.

¿De qué manera podemos vivir sin estrés?

La mayoría de las personas no somos capaces de controlar nuestra mente debido a su funcionamiento autónomo. Los pensamientos que nos visitan son del color que la mente decide. La falta de control en nuestra forma de pensar es un gran desencadenante de estrés. Diferentes técnicas como la meditación o el yoga nos ayudan a que la velocidad de nuestra mente se ralentice y, consecuentemente, a reducir los niveles de estrés.

El yoga para combatir el estrés

La práctica regular de yoga tiene innumerables beneficios para nuestro cuerpo y para nuestra mente. Esta técnica mejora nuestro estado de ánimo, nuestra fortaleza y elasticidad corporal y también nos ayuda a reducir el estrés.

Según los estudios del Dr. Chris Streeter. profesor de psiquiatría en la Universidad de Boston, se ha podido comprobar que existe un vínculo entre el yoga y el estrés.  El Dr. Streeter explica que los movimientos del yoga reducen el estrés y corrigen los desequilibrios del sistema nervioso. Durante su investigación pudieron observar que, cuando una persona experimenta estrés hay una parte del cerebro que se desequilibra y baja su actividad. Esta baja actividad en esa zona es muy común en personas con epilepsia, depresión, ansiedad o dolor crónico.  Cuando practicamos yoga, la actividad de esta zona se restablece por lo que los síntomas del estrés disminuyen.

Fuente: Pixabay/FreeToUseSounds

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Así mismo, el control de la respiración en la práctica del yoga es otro elemento que predispone al cuerpo y la mente de la persona que lo practica a conseguir un buen estado de relajación. Si logramos controlar nuestra forma de respirar estaremos muy cerca de poder ser dueños de nuestras emociones.

En una sociedad que nos empuja hacía el desequilibrio se impone la necesidad de encontrar pequeños espacios donde poder encontrar un poco de descanso. Practicar yoga es una de las mejores maneras de encontrar tu pequeño oasis de paz y armonía.

 



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Qué es la terapia Cráneo-Sacral

De manera innata, nuestro cuerpo siempre tiende a la salud. Esta labor curativa es, bastante más fácil de llevar a cabo, cuando no sometemos a nuestro organismo a tratamientos invasivos. Existen numerosas prácticas curativas en las que el cuerpo tiene un papel participativo durante todo el proceso. Una de estas prácticas es la terapia Cráneo-Sacral (TCS). Veamos en qué consiste y qué beneficios tiene.

Qué es la práctica Cráneo – Sacral

El Dr. Sutherland, fundador de este tipo de técnica, pudo comprobar que los huesos del cráneo no están soldados unos con otros. Gracias al movimiento del líquido cefalorraquídeo, estos huesos realizan un movimiento o pulsación.

Fuente: Pixabay/graceie

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Podemos decir que la TCS es una variedad de las diferentes manipulaciones osteopáticas. Principalmente se basa en aplicar una leve presión con las manos que active los procesos curativos naturales del cuerpo. Dicha presión se ejerce sobre el esqueleto y los tejidos conectivos, con especial atención en el cráneo y el sacro. Este último, es el hueso triangular que está situado en la base de la columna vertebral.

Un osteópata entrenado es capaz de sentir las pulsaciones del sistema Cráneo-Sacral, transmitido a todo el cuerpo a través de la fascia, que es una estructura del tejido conectivo. Cada músculo, órgano, vaso, etc, se encuentra envuelto por esta fascia. Cuando esta fascia está restringida de alguna manera la disposición de las distintas partes del cuerpo es alterada. El gran trabajo de la TCS es ayudar a que se restablezca el flujo normal del movimiento.

Estas manipulaciones han demostrado, durante más de 30 años, su eficacia en muchos trastornos que tienen que ver con el dolor sobre todo. Por supuesto la TCS puede combinarse con cualquier otra técnica tradicional o complementaria.

Qué beneficios tiene la terapia Cráneo-Sacral

Esta metodología es capaz de aliviar y mejorar una amplia gama de trastornos tanto en adultos como en niños. Se recomienda muy especialmente para cualquier lesión o dolor en la zona de la cabeza, cuello o espalda. El origen del dolor no tiene que ver con su eficacia.

Así mismo, la terapia Cráneo-Sacral obtiene muy buenos resultados con desequilibrios o dolencias relacionadas con el estrés o el estilo de vida sedentario. Es muy eficaz en casos de insomnio, problemas digestivos, dolores de cabeza, bruxismo, ansiedad y también en el síndrome de la articulación temporo-mandibular. Su efecto relajante actúa sobre el sistema nervioso ayudando a recuperar el equilibrio perdido.

Fuente: Pixabay/carloslandazuri

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Otro de los beneficios de esta técnica es que, al aumentar el flujo sanguíneo, consigue estimular el crecimiento del cabello y relajar la tensión de los ojos. Al aplicar las maniobras, se produce también un incremento de oxígeno en el cerebro que alivia el cansancio mental y mejora la concentración.

Además de todo lo anterior, esta práctica estimula el sistema nervioso parasimpático. Gracias a ello, podemos contar con un buen descanso corporal y gran sensación de relajación.

Esta técnica puede ser recibida por cualquier persona. No obstante, la suavidad que la caracteriza la hace especialmente indicada para niños y embarazadas. En próximos artículos hablaremos de sus beneficios durante el embarazo y el parto, tanto para la madre como para el bebé.

 

 

 

 

 


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El suelo pélvico y la práctica del yoga

Son muchas las mujeres que tienen problemas en la musculatura del suelo pélvico.  Si eres una de ellas, seguro que te habrán recomendado ejercicios que deberás practicar a menudo. Sin embargo, es muy posible que, con el tiempo, vayas olvidando hacer tus ejercicios o que comiences a aburrirte. Te sugiero una opción que, además de divertida, conseguirá mejorar todo tu organismo. La práctica habitual del yoga, además de tonificar todo tu cuerpo, consigue que tu suelo pélvico se fortalezca sin darte cuenta.

Fuente: Pixabay/PatriciaMoraleda

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¿Qué es el suelo pélvico?

Llamamos suelo pélvico a una serie de estructuras musculares que van desde la base de la columna vertebral hasta los huesos púbicos. Estos músculos, en su parte inferior, actúan como cierre de la pelvis ósea. Aunque pensemos que el suelo pélvico solamente lo forman los músculos, la realidad es que también se incluyen la vejiga, la uretra, la vagina y el recto.

En circunstancias normales, el suelo pélvico nos ayuda a que contengamos la orina, las heces y también al bebé durante el embarazo. Para que nuestro suelo pélvico funcione adecuadamente es necesario que las fibras musculares funcionen de manera coordinada y que haya un correcto control nervioso.

Cuando alguna de estas estructuras ha sufrido algún tipo de agresión es probable que no funcionen como deberían. Como agresiones entendemos algún tipo de lesión que se derive del embarazo o el parto.  La mujer que tiene problemas en el suelo pélvico puede sufrir incontinencia urinaria o fecal o también prolapso de vagina o de vejiga.

Fuente: Pixabay/Lograestudio

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Los problemas en el suelo pélvico. en muchos casos, tiene solución. Lo más habitual es recurrir a hacer ejercicios de Kegel. Sin embargo, si además de estos ejercicios, practicamos yoga de manera regular, estos problemas podrían verse solucionados o, por lo menos, aminorados en gran medida.

 

Suelo pélvico y yoga

Los músculos que tenemos en la zona pélvica y abdominal se encargan de sostener nuestras vísceras en el sitio y en la posición adecuada. Estos músculos tienen que ser resistentes y flexibles para llevar a cabo su cometido. Cuando la base de todos ellos, es decir, el suelo pélvico, tiene la fuerza de sujección suficiente, todo marcha bien. El problema aparece cuando la base está débil ya que aparecerán las incontenencias, prolapsos y también dolores en algunos casos.

Con la práctica del yoga toda esta musculatura se trabaja y tonifica. Además de esto, cuando lo practicamos de manera regular el tono de toda la musculatura profunda (core) mejora considerablemente. El yoga es nuestro gran aliado para que los músculos del abdomen, zona lumbar y glúteos se mantengan fuertes. Así mismo, tanto el diafragma torácico como el pélvico se tonifican a medida que lo vamos practicando.

La respiración es muy importante

La respiración en el yoga es muy importante. Precisamente esto es lo que hace que el yoga sea un deporte muy aconsejable para patologías del suelo pélvico. En cada postura o asana, los movimientos son coordinados con la respiración. En cada inspiración la musculatura profunda se relaja y en la exhalación se hace el esfuerzo más intenso a la vez que se activa el core.

Fuente: Pixabay/AndiP

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Estas respiraciones son, en gran medida, una protección para el suelo pélvico. Esto es debido a que al exhalar hacemos que la presión que ejercemos en el abdomen y la cavidad pélvica sea mínima. De esta manera estos músculos soportarán menos presión que si la respiración estuviera bloqueada.

Siempre que existan problemas en el suelo pélvico lo primero que tenemos que hacer, es consultar al médico especialista. No obstante, una vida activa siempre es muy beneficiosa para nuestro cuerpo. Si hay algún deporte completo, saludable y muy recomendable para este problema femenino, este es el yoga. ¿A qué esperas para probarlo?