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Dr. Bruce Lipton

Bruce Lipton y su teoría revolucionaria

En nuestro anterior artículo hicimos una pequeña introducción a la epigenéticaEsta nueva rama de la biología nos muestra la influencia de lo que nos rodea en la expresión de nuestros genes. Esto nos lleva a intuir que, con ciertos cambios en lo que nos rodea, podemos influir en nuestro cuerpo.  Según el doctor en medicina e investigador en biología molecular Bruce Lipton, cambiando nuestra manera de vivir y de percibir el mundo podemos cambiar nuestra biología.

Los descubrimientos de Bruce Lipton

En un principio se creía que los genes controlan nuestra vida y que en ellos se inscriben nuestras características y capacidades. Sin embargo, gracias al trabajo llevado a cabo por el doctor Bruce Lipton y otros investigadores, ha quedado claro que esto es falso. Su investigación demuestra que, muy al contrario de lo que se creía, no estamos gobernados por nuestra genética.

Dr. Bruce Lipton

Dr. Bruce Lipton

Cada una de nuestras células es un pequeño individuo con vida propia. De la misma manera que nosotros recibimos información a través de nuestros sentidos, estas pequeñas “personitas” son informadas de lo que ocurre en el exterior a través de los receptores que obtienen la información. El ADN está influido y controlado por señales que provienen del exterior de la célula. Dentro de estas señales se incluyen también nuestros pensamientos.

Durante los cuarenta años que lleva investigando, Bruce Lipton, ha podido comprobar que al cambiar nuestra forma de vivir y de comprender aquello que nos rodea podemos influir en nuestra biología. Sus estudios le llevan a asegurar que un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones dependiendo del entorno y de nuestra manera de responder al mundo. Entonces llegamos a la conclusión que el estilo de vida determina la genética.

La fuerza de las creencias

Nuestro subconsciente tiene un enorme poder que puede alterar la forma en que vemos la realidad. Es allí donde residen todas nuestras creencias. A algunas personas les puede resultar demasiado simple. Sin embargo, todos conocemos como funciona el efecto placebo. Si creo que un determinado tratamiento me va a curar, aunque este tratamiento únicamente contenga azúcar, me curaré. Sin embargo, el efecto nocebo actúa al contrario, si creo que algo es negativo, aunque no lo sea puede hacerme daño.

Los pensamientos de amor y la química corporal

Según Bruce Lipton, cuando elegimos vivir en un mundo lleno de amor nuestra salud mejora. Las sustancias químicas que están relacionadas con la alegría y el amor provocan bienestar y crecimiento en nuestras células. Sin embargo, la química provocada por el miedo conduce a nuestras células a la muerte. Cuando pensamos de manera positiva y alegre estamos creando una vida saludable. Es imposible que se produzca el crecimiento y expansión en nuestra vida si tenemos miedo y nos protegemos.

Para que exista un crecimiento celular sano es necesario un intercambio libre de información con el medio. Cuando sentimos miedo y nos cerramos este intercambio no se produce. Si este estado negativo de protección se mantiene en el tiempo se inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

Fuente: Pixabay/pixel2013

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Menos estrés y más alegría

Para mantener un buen estado de salud tanto física como mental es necesario poner de nuestra parte para controlar nuestras emociones. Necesitamos buscar de manera activa sentimientos de alegría y de amor. Si no lo hacemos y permitimos que nuestra biología se inunde permanentemente de hormonas relacionadas con el estrés, nuestra salud se verá afectada ya que estas hormonas suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

La vida puede ser muy diferente si no la observamos con el filtro que nos imponen nuestras creencias. En nuestra mano está crear salud y, consecuentemente, un mundo mejor.

 

 


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Fuente: Pixabay/Comfreak

Reciclar no es suficiente

Afortunadamente, cada vez son más las personas que reciclan los desperdicios que generan. Hace tan solo unos pocos años reciclar, era algo que casi nadie hacía. No obstante, por mucho que esta forma responsable de tratar los residuos siga aumentando en popularidad, necesitamos dar un paso más si queremos realmente conseguir un planeta limpio y en equilibrio. Si quieres saber qué más podemos hacer a este respecto te lo vamos a contar en este artículo.

¿A qué llamamos reciclar?

Cuando hablamos de reciclar nos referimos a diferentes procesos mecánicos o físico-químicos a los que se someten a diferentes materiales, muchos de ellos provenientes de los residuos, con el fin de concederles una segunda vida. Este proceso nos aporta muchos beneficios ambientales, económicos y sociales. Hoy en día es fácil encontrar camisetas hechas a partir de botellas de plástico o ruedas de bicicleta fabricadas a partir de latas de refresco recicladas.

Fuente: Pixabay/Hans

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Aún así, la cantidad de residuos que generamos supera en gran medida aquellos que pueden ser reciclados. En nuestra mano está la posibilidad de, además de reciclar adecuadamente, disminuir nuestro consumo todo lo que podamos.

¿Qué podemos hacer además de reciclar?

Como ya hemos dicho, es muy importante que cada vez haya más personas que se comprometan con la labor de reciclaje. No obstante, una vez conseguido, es muy importante ir un poco más allá.

Vivimos nuestros días sumergidos en infinidad de sugerencias, conscientes o inconscientes, que nos impulsan a consumir. Resulta imposible pasear por una ciudad sin que nos veamos envueltos en numerosas formas de publicidad. Sin embargo, si todos consumimos de la forma que lo estamos haciendo actualmente, este planeta y sus recursos tienen los días contados, por mucho que reciclemos. No olvides que: “El mejor residuo es el que no se genera”. No todo el mundo es consciente de que el proceso de reciclaje es costoso económicamente y contamina en alguna medida.

Modelo residuos cero

Desde diferentes movimientos ecologistas se hace una llamamiento al modelo de residuos cero. En este modelo el residuo creado durante la producción de un producto es una materia prima que se aprovechará en otro proceso. Lamentablemente, en la actualidad, el 88,48% de los residuos que generamos no son aprovechados. Cualquier objeto que compremos se convertirá antes o después en un residuo. Además, su elaboración habrá generado residuos durante la extracción, el transporte y la manipulación.

Fuente: Pixabay/Comfreak

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Necesitamos adquirir nuevos hábitos de vida

Es urgente que desde las administraciones se impulsen nuevos modelos de consumo y gestión que sean más sostenibles. Aún así, los cambios reales solo serán visibles si cada uno de los habitantes de este bello planeta tomamos conciencia y comenzamos a crear nuevas formas de vivir. Te sugerimos unas cuantas propuestas que pueden ayudarte a crear esos nuevos hábitos:

  • Di no a los productos de usar y tirar
  • Evita adquirir objetos con demasiados embalajes
  • No compres de manera rápida. Reflexiona antes de adquirir un producto si realmente lo necesitas y de qué tipo de producto se trata.
  • Reutiliza más y tira menos
  • No uses productos que contengan sustancias peligrosas porque provocan riesgos para salud y además contaminan
  • Recicla adecuadamente y enseña a tus hijos a que lo hagan

 

Cada vez son más los puntos del planeta que están literalmente colapsados de plásticos y otro tipo de residuos. De hecho, existe una isla en el Océano Pacífico que es más grande que Perú y Ecuador y que no deja de crecer ¿Hasta cuando permitiremos que esto suceda?

 


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Fuente: Pixabay/qimono

¿Qué es la epigenética?

Las características que nos distinguen de otros seres humanos y nos hacen únicos pueden ser heredadas o provenientes de la cultura y el ambiente que nos rodea. Dentro de la Biología existen dos tendencias al respecto. Una de ellas apoya a la naturaleza de cada individuo, mientras que la otra da más importancia a su crianza y desarrollo. Durante muchos años ambas perspectivas han permanecido contrastadas. Sin embargo, hace algunos años una nueva corriente, llamada epigenética, pone una nota diferente en todo este tema. Vamos a ver de qué se trata.

¿Qué es la epigenética?

La cadena de ADN contiene toda la información respecto a cada uno de nosotros pero no lo es todo. El término epigenética quiere decir: sobre o además de la genética. Partiendo de este significado, la epigenética nos lleva a entender que existen factores externos al código genético que regulan la expresión de los distintos genes. Eso si, siempre manteniendo inalterada la secuencia de ADN. Afortunadamente, no todos los genes están activos a la vez. Es necesario cierto control en su expresión para que todo se desarrolle adecuadamente.

Fuente: Pixabay/qimono

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La epigenética defiende que las experiencias que vive cada persona no desaparecen. Podríamos decir que se incorporan a cada ser humano como si fuera un residuo molecular que se engancha al armazón genético. Esto no hace que el ADN cambie, pero si que los aspectos psicológicos y de comportamiento de una persona puedan ser legados a sus descendientes.

Bajo la interpretación de la epigenética del comportamiento, los traumas experimentados por un organismo o por sus antepasados recientes, pueden dejar huellas moleculares que se adhieren a su ADN.

Cada persona tiene su propio epigenoma

Según explica el investigador Manel Estellerla epigenética son los vestidos bioquímicos que lleva el ADN desnudo. Si estos vestidos son finos y transparentes, permiten ver el ADN y los genes pueden expresarse; si son gruesos, no permiten ver el ADN y no dejan expresar los genes¨. También afirma Esteller que el estilo de vida influye directamente sobre los genes y que la epigenética es considerada como el interlocutor del ambiente con la genética.

Fuente: Pixabay/bulba1

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Por ejemplo, en las patologías cardiovasculares, se ha observado que la formación de placas de ateroma es debida al condicionamiento genético, a una dieta rica en grasas y también a la existencia de un patrón epigenético de expresión de genes que permiten que las grasas hagan daño. De la misma manera, también se han llevado a cabo descubrimientos similares en enfermedades autoinmunes, diabetes o enfermedades neurológicas.

Somos un Todo

Una vez más, gracias a estos descubrimientos, nos damos cuenta de que no estamos aislados unos de otros ni tampoco de nuestro ambiente. Existe una unión más allá de nuestra comprensión que nos conecta con todo lo que nos rodea e influye e nuestra salud física y emociones.  Según todo lo expuesto, quedan a nuestra disposición muchas y diferentes herramientas de sanación. En posteriores artículos veremos de qué manera podemos colaborar con la aparición de la mejor versión de nosotros mismos.

 


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¿Qué es la terapia regresiva?

En muchas ocasiones vivimos dificultades en nuestra vida que podrían estar relacionadas con vivencias pasadas. La terapia regresiva es una herramienta que nos lleva de viaje a nuestro interior en busca de respuestas. Si quieres saber cómo funciona y en qué consiste, en este articulo te lo vamos a explicar.

¿A qué llamamos terapia regresiva?

La terapia regresiva es una técnica que nos facilita la posibilidad de extraer importantes descubrimientos de nuestra personalidad. Se basa en traer a la conciencia recuerdos de experiencias traumáticas. Estos recuerdos pueden ser de la vida actual así como de existencias anteriores. Una vez recordados se trabajarán terapéuticamente para que dejen de interferir o perturbar nuestra vida actual. En cada sesión terapéutica se retrocede al pasado para comprender un poco más el presente.

Fuente: Pixabay/superintelligencek

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El psiquiatra Brian Weiss es una de los más conocidos expertos en este tipo de terapia. En su práctica clínica encontró las regresiones de manera casual. Algunos de sus pacientes comenzaron a viajar a vidas pasadas cuando él únicamente les sugestionaba para hacer un sondeo en su infancia. De está manera, comenzó a investigar con otros pacientes llegando siempre a las mismas conclusiones: diferentes problemas de la vida actual eran solucionados al encontrar el origen en experiencias de vidas pasadas.

¿De qué manera se accede al pasado?

La forma de acceder a los recuerdos de vidas pasadas es a través de una relajación profunda en la que llegamos a un estado expandido de conciencia. En dicho estado de relajación nuestra apertura y receptividad es muy grande. Gracias a ello nos ponemos en contacto con nuestra parte inconsciente. Esta conexión nos conducirá a nuevas percepciones que servirán de ayuda para encontrar soluciones.

La terapia regresiva se va introduciendo en la memoria subconsciente hasta llegar a revivir aquel hecho traumático del pasado que nos ocasiona el problema en la actualidad. Al conectar con la emoción relacionada la experiencia es revivida y los síntomas mejoran o llegan a desaparecer. Es importante destacar que la persona que experimenta la regresión siempre lo hará en un ambiente seguro acompañada del terapeuta profesional.

 

¿En qué casos está indicada esta práctica?

La terapia regresiva es muy beneficiosa para aquellas personas que quieran mejorar los síntomas que arrastran debido a una situación traumática del pasado. También es una herramienta muy útil de crecimiento personal. Existen una gran cantidad de casos en los que esta herramienta puede ser utilizada: miedos, fobias, culpa, resentimiento, asma, migrañas, alergias, migrañas, bulimia, anorexia, obesidad, etc.

Fuente: Pixabay/susannp4

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En definitiva, gracias al trabajo de numerosos profesionales, la terapia regresiva ha quedado consolidada. Es importante destacar que gracias a ella, además de tratar síntomas o problemas concretos, se producen verdaderas transformaciones personales.

 

Somos mucho más de lo que vemos y sabemos de nosotros mismos. No solo somos mente y razón. Tenemos la suerte de vivir en un momento en el que, por fin, tenemos a nuestro alcance multitud de herramientas que nos acerquen a lo que queda oculto a nuestros ojos.

 

 

 


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El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

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Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

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Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.

 


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Fuente: Pixabay/Pexels

¿Cómo mejorar la salud de tus huesos?

Los huesos son los pilares que sujetan toda nuestra estructura física. Su buen estado nos asegura una vida más satisfactoria. Entre las dolencias de los huesos más comunes se encuentra la Osteoporosis. Lamentablemente, en los últimos años, esta palabra se ha hecho más  conocida de lo que debería ya que son muchas personas las que la padecen. Una vez más, la prevención es la clave. Si quieres como conservar la salud de tus huesos y prevenir la Osteoporosis sigue leyendo este artículo.

¿Qué es la Osteoporosis y a qué puede ser debida?

La Osteoporosis es una alteración en la densidad y calidad de los huesos. Los huesos de las personas aquejadas de esta dolencia son más porosos, frágiles y tienen más posibilidades de fracturarse. En principio, se cree que la causa principal de esta dolencia es la falta de calcio. Así mismo, la carencia de vitamina D y fósforo, la falta de ejercicio y la menopausia, son factores que también contribuyen a su aparición.

Fuente: Pixabay/Taokinesis

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Menos lácteos y menos proteína

Diferentes estudios han demostrado una directa relación entre la osteoporosis y el consumo excesivo de proteína animal y de lácteos. El hueso, por naturaleza debe de ser ligeramente elástico. Sin embargo, cuando se calcifica en exceso se vuelve rígido y es más fácil que se rompa. Los lácteos nos aportan una cantidad elevadísima de calcio que contribuye a ello.

Según ha comprobado la doctora María de la Luz Canal Macías, consumimos más proteína de la que necesitamos y esto podría relacionarse con la aparición de osteoporosis. Estas son sus palabras: “El calcio es bueno para el hueso pero si se consume de forma equilibrada con otros nutrientes. Es esencial una relación calcio-proteínas equilibrada, así lo ideal es ingerir 20 miligramos de calcio por cada uno de proteínas y ahora el consumo que nos encontramos es de 12 o 13 de proteína por cada miligramo de calcio debido al exceso de proteínas que ingerimos”. 

El calcio que contiene la leche y sus derivados no es la forma más asimilable para nuestro organismo. El calcio está también presente en muchos otros alimentos como las coles, los frutos secos, e incluso las naranjas, de forma mucho más biodisponible. Además de esto, la buena salud de nuestros huesos tiene que ver con el equilibrio entre el calcio y el magnesio en el cuerpo. Lamentablemente, debido a las dietas poco equilibradas que se consumen actualmente, son muchas las personas que sufren déficit de magnesio

El yoga y la Osteoporosis

De todos es conocido que la actividad física está íntimamente relacionada con la salud. El yoga es una las actividades que nos ayudan a prevenir muchas dolencias, entre ellas la osteoporosis. Cualquiera de los ejercicios físicos que el yoga nos presenta son de impacto moderado, lo que los hace muy adecuados para estimular la producción de masa ósea. Además de esto, el yoga trabaja el equilibrio y la coordinación colaborando a incrementar la estabilidad de las personas y evitar las caídas.

Las personas que practican yoga de forma regular aumentan la fuerza muscular y nutren sus huesos. Esta práctica incrementa también la fuerza ósea y mejora la fijación del calcio y la vitamina D en los huesos.

Fuente: Pixabay/Pexels

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Otras recomendaciones para la salud de tus huesos

Para prevenir cualquier patología es importante llevar una buena dieta. Si quieres tener unos huesos sanos, incluye vegetales de hoja verde en tu dieta. Así mismo, procura que las frutas, legumbres y cereales integrales estén siempre en tus platos. Modera el consumo de grasas de origen animal y toma la cantidad justa de proteínas, nunca de más. También es muy importante, limitar el consumo de café o té y bebidas azucaradas ya que condicionan la absorción de calcio. Y, finalmente, recuerda que el sol es la mejor fuente de vitamina D. Un paseo al aire libre en las horas en las que el sol no calienta demasiado es la mejor manera de proteger a tus huesos.

 


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Los beneficios de acudir a la naturaleza

Todos somos conscientes de que pasar tiempo en la naturaleza nos afecta positivamente. Cuando pasamos un día de campo, o simplemente unas horas, nuestro estado físico y emocional mejora notablemente.  Es muy habitual decir que “hemos cargado las pilas”. Incluso parece que la comida sabe mejor que en casa. ¿Sabes por qué sucede esto? Aquí te lo vamos a contar.

La electricidad del aire

Ya en el año 1910, Albert Einstein pudo entender que las propiedades curativas del aire de la montaña de Davos tenían que ver con la electricidad del aire. Los iones positivos y negativos existen de forma natural en el aire que respiramos. Cuando la atmósfera está equilibrada, la proporción de estos iones es de uno positivo por uno negativo.

Fuente: Pixabay/Pexels

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En las ciudades, debido a la contaminación los iones negativos son destruidos. Este efecto es reforzado por la presencia de aparatos eléctricos, ordenadores y televisores. Así mismo, la falta de ventilación natural agudiza este fenómeno. Aunque todos nos vemos afectados cuando hay un exceso de iones positivos, según el Dr. Félix Gad Sulman, una cuarta parte de la humanidad es extremadamente sensible a estas situaciones y sus sistemas respiratorios, nerviosos y hormonales sufren las consecuencias.

En la naturaleza los iones negativos predominan gracias a todas las herramientas que esta tiene a su disposición. Las descargas eléctricas de las tormentas, los rayos ultravioletas, las cataratas y cascadas, las olas de mar, los gases y las sustancias radioactivas, las plantas o la fricción producida por el fluyo del aire, son algunos de los elementos que ocasionan esta abundancia de iones negativos.

Beneficios de los iones negativos

Los iones negativos son beneficiosos para las diferentes dolencias del sistema respiratorio. Las personas que sufran bronquitis, sinusitis, alergias, etc se verán muy favorecidas en ambientes donde exista abundancia de iones negativos. Así mismo, cuando frecuentamos la naturaleza sentiremos que estamos más relajados, nuestra tensión arterial se equilibra, los niveles de ansiedad disminuyen y, en general, todas nuestras funciones físicas y psicológicas mejoran su funcionamiento.

Los sonidos de la Tierra

Además de la abundancia de los iones negativos, los paseos en la naturaleza también nos benefician de otra manera. Según la sonidista, especializada en Bioacústica, Eva Julián, los sonidos que emite la tierra y los seres vivos que en ella habitan son altamente terapeúticos. Eva Julián lleva trabajando e investigando en la incidencia del sonido en los seres vivos desde el año 1985.  Gracias a sus estudios y grabaciones ha podido ha podido comprobar que estos sonidos consiguen mantener el equilibrio vital de los seres vivos y reconducirlos a un estado de conciencia en armonía con la tierra y con el cosmos.

Su trabajo ha demostrado que nuestro equilibrio emocional, nuestra vitalidad y el mantenimiento de nuestro campo electromagnético necesitan “escuchar” los sonidos de la naturaleza para poder resonar de manera equilibrada con los cambios que en la tierra se produzcan.

Fuente: Pixabay/Seaq68

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Otra de los fenómenos interesantísimos que ha observado es que, aunque no seamos capaces de escucharlo, la naturaleza nos habla, en ocasiones a gritos en un afán de protegernos. Por ejemplo, la noche anterior al tsunami de Indonesia Eva Julián pudo grabar el gran aviso sonoro con el que la naturaleza estaba invitando a todos los seres de alrededor a despejar aquella zona. Podéis escucharlo aquí en los últimos dos minutos de esta conferencia, resulta realmente alucinante.

 

Como seres terrestres estamos conectados a la madre Tierra. No podemos olvidar nuestra necesidad de contacto con la naturaleza. Un paseo en silencio por un pasaje natural puede ser la mejor medicina.


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Fuente: Pixabay/andreas160578

Los beneficios de la reflexología podal

Nuestros pies son los responsables de nuestro caminar por la vida. Cuando sentimos dolor en ellos todo nuestro organismo se resiente. Podríamos decir que, de alguna manera, el dolor de pies se refleja en el resto del cuerpo, haciéndonos sentir mal. Curiosamente, también ocurre al contrario, todo nuestro cuerpo se refleja en nuestros pies. La reflexología, se basa justamente en eso, en el mapa de nuestro cuerpo que se encuentra representado en los pies.

Los orígenes de la reflexología

Parece ser que los indios Cherokee de Estados Unidos fueron los primeros en usar técnicas de presión en los pies. En sus orígenes se le daba un carácter religioso sobre todo. La reflexología moderna nace de la mano del Dr. William  Fitzgerald y la Dra. Eunice Inghman, a principios del siglo XX.

Fuente: Pixabay/nnoeki

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La teoría del  Dr. Fitzgerald exponía que el cuerpo humano está recorrido de forma longitudinal por diez meridianos. Estos meridianos, cinco en cada mitad del cuerpo, tienen conexión con determinadas zonas y órganos del cuerpo. Más tarde, esta teoría se fue desarrollando hasta llegar a realizar mapas con los puntos de reflexología podal. Estos puntos identifican la zona del pie que está relacionada con otras zonas del cuerpo.

Beneficios de la reflexología

Como ya hemos visto, esta técnica de sanación se lleva a cabo aplicando presión en distintas zonas del pie. Nuestros pies, aún siendo una parte muy importante de nuestro cuerpo, no reciben todas las atenciones que merecen. Esta técnica, ante todo, proporciona a los pies un gran alivio de todas las tensiones y, consecuentemente, gran relajación.

Los reflexólogos son expertos en encontrar y tratar cada zona refleja con precisión. Gracias a ello, los beneficios que ofrece un masaje de este tipo son numerosos:

  • La circulación sanguínea se activa con sus correspondientes beneficios para todo el cuerpo
  • Se activa también la circulación linfática 
  • Alivia el estrés, ya que afloja tensiones
  • Aumenta y equilibra los niveles de energía
  • El sistema inmunológico también se activa incrementando el poder autosanador del cuerpo
  • Ayuda a eliminar toxinas y favorece la respiración y nutrición celular
  • Normaliza las funciones órgánicas, glandulares y hormonales
  • Alivia el dolor, si existiera
  • Mejora el estado general y el buen humor
  • Al contribuir a la relajación es un buen aliado contra el insomnio
Fuente: Pixabay/andreas160578

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Una técnica para todas las edades

La reflexología puede ser recibida por cualquier persona. A los niños les encanta, les relaja y les ayuda a estimular su creatividad. Para las personas mayores también es una buena herramienta de sanación. A las mujeres embarazadas este masaje les ayudará a combatir el estreñimiento, a evitar la retención de líquidos y a activar la circulación y a favorecer la activación del parto.

Si te animas a probar la reflexología podal sentirás aumentar tu nivel de energía, tendrás más alegría, notarás menos cansancio y mayor claridad mental. Cada sesión de reflexología se experimenta como un gran abrazo que recibe todo tu cuerpo a través de los pies.


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Diferencias entre probióticos y prebióticos

Como ya explicamos en un artículo anteriorla salud de todo nuestro cuerpo está íntimamente relacionada con la población de bacterias que vive en nuestro intestino. Un intestino sano es sinónimo de buena salud. Los probióticos son nuestros aliados para mantener esas bacterias amigas bien alimentadas. No obstante, también tenemos que tener en cuenta a los prebióticos que, aunque también colaboran en esa tarea, no son lo mismo que los probióticos. Veamos cuáles son las diferencias entre unos y otros.

Fuente: Pixabay/silviarita

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No estamos solos

Aunque no lo sepamos, no estamos solos. Dentro de nuestro sistema digestivo conviven aproximadamente 400 especies de bacterias. Seguro que estarás pensando que eso es terrible pero no es así. Debido a nuestra educación asociamos a las bacterias con enfermedad, sin embargo, muchas de ellas son muy beneficiosas. Las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino producen ácidos que lo equilibran e impiden el crecimiento de lo que podríamos llamar bacterias “malas”. Consecuentemente, cuántas más bacterias beneficiosas se alojen en nuestro intestino mejor será la salud de todo nuestro organismo. Vamos a ver de qué manera podemos conseguir poblar nuestro sistema digestivo con bacterias beneficiosas.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son alimentos que contienen microorganismos vivos que al suministrarlos, benefician a la salud de la persona que los recibe. Pueden ser administrados oralmente o por otras vías. Es muy importante que estos microorganismos estén vivos y en la cantidad adecuada ya que, de esta manera, podrán actuar adecuadamente. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos tendrán el mismo efecto.

Estos alimentos nos ayudan a equilibrar el proceso digestivo, y nos protegen frente a diferentes enfermedades y trastornos como infecciones, y algunos tipos de cáncer. Así mismo, son muy eficaces para estabilizar el peso corporal. Los probióticos más conocidos son el yogur, el kefir, el chucrut, el miso y el tempeh.

Fuente: Pixabay/imoflow

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¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son ciertos ingredientes que contienen algunos alimentos y que no son digeribles. Cuando estos ingredientes entran en nuestro organismo estimulan la actividad de algunas de las bacterias que viven en nuestro intestino. Este aumento de actividad conlleva una mejoría en nuestra salud. Los prebióticos son un tipo de hidratos de carbono que al no poder ser digeridos fermentan en el intestino y sirven de alimento a las bacterias “buenas” de las que antes hemos hablado.

La inulina y los fructooligosacáridos son los prebióticos más conocidos.  Podemos encontrarlos de manera natural en algunos alimentos o añadirlos como forma de enriquecer lo que vamos a comer. Para estar seguros de que aportamos prebióticos a nuestra dieta es necesario que hagamos lo siguiente:

  • Utiliza en todos tus platos ajo, puerro y cebolla
  • Incluye legumbres en tu dieta siempre que sea posible. Son altamente nutritivas y contienen sustancias prebióticas
  • Cocina siempre las patatas y boniatos con piel. Solo tienes que lavarlos bien antes de utilizarlos. Por supuesto, la piel no se quita tras la cocción. Esta piel se consume junto con el resto del alimento.
  • Los cereales que pongas en tu mesa deben de ser siempre integrales. El trigo, la avena y la cebada integrales son  muy ricos en inulina
  • Utiliza a menudo espárragos y alcachofas en tus guisos. Son muy ricos en sustancias prebióticas.
Fuente: Pixabay/LubosHouska

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La salud de tu intestino, y de todo tu organismo, está asegurada si te preocupas de aportar a tu dieta probióticos y prebióticos de manera regular.

 


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Los horarios de las comidas son importantes

Las prisas y nuestro ritmo de vida nos empujan a comer a cualquier hora y de cualquier manera. Sin embargo, cada día son más los expertos en nutrición que nos alertan acerca de los problemas que esto puede acarrear. Los horarios de las comidas y la forma en la que comemos influyen en gran medida en nuestra salud.

Nos acercamos a la época veraniega y la irregularidad de los horarios será mucho más acentuada. Si durante el resto del año no tenemos un horario regular, seguro que durante el verano, con menos obligaciones, tenderemos a desordenar aún más las horas a las que comemos. Sin embargo, es muy importante que pongamos mucha atención a cuándo comemos si queremos conservar la salud y el peso adecuado.

Fuente: Pixabay/congerdesign

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Cuándo comemos es tan importante como qué comemos

Según estudios llevados a cabo en el King´s College de Londres, una buena dieta es tan importante como un horario regular en nuestras comidas. Los horarios desordenados e irregulares están relacionados con la obesidad, la diabetes tipo 2 y la presión arterial alta, entre otras patologíaS.

Tras dicho estudio, se ha comprobado que  el hecho de tomar alimentos muy calóricos por la tarde está relacionado con la obesidad. Así mismo, parece ser que comiendo seis veces al día los niveles de insulina y colesterol en sangre son más adecuados que si comemos solo tres veces. Además de estos estudios, existen otros muchos que nos explican la relación de nuestro cuerpo con los ciclos de luz y oscuridad y los alimentos que ingerimos.

La crononutrición

Se ha estudiado mucho en relación al vínculo que existe entre los ritmos circadianos y el metabolismo. Este campo de investigación se denomina crononutrición. Estos estudios comenzaron en 1986 de la mano del doctor Alain Delabos. Esta teoría explica la distinta forma de asimilación de los alimentos según el momento del día en el que los consumamos. La crononutrición da mucha importancia a la influencia que tienen la luz y las estaciones para nuestro reloj interno. 

 ¿Cuáles son los mejores horarios?

Ante todo es importante que los horarios de nuestras comidas sean regulares. Deberíamos de intentar que no se alteren demasiado de un día a otro. Además de esto, es imprescindible hacer un buen desayuno a primera hora de la mañana. De esta manera llegaremos a media mañana con energía y sin que los niveles de glucosa hayan bajado peligrosamente. A media mañana, será suficiente con un tentempié si nuestro almuerzo no es más tarde de las 13.30h. Lo importante, según el doctor Fernando Vio, profesor de la Universidad de Chile, es que nunca transcurran más de cuatro horas sin ingerir alimentos.

Fuente: PublicDomainPictures

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La mejor hora para cenar es cuando todavía hay algo de luz. La digestión será más eficaz si lo hacemos así. En cualquier caso, si esto no es posible, es importante que hayan transcurrido al menos dos horas antes de irnos a dormir. La cena deberá ser ligera pero no por eso menos nutritiva. Es importante que nuestro cuerpo reciba nutrientes de calidad antes de comenzar el ayuno que romperemos por la mañana con un buen desayuno.

 

La sabiduría popular nos lo resume estupendamente: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. No obstante, además de llevar horarios regulares y alimentos nutritivos a nuestra mesa, el hecho de comer de manera consciente nos ayuda a que los alimentos se digieran mejor y, en consecuencia, a que nuestra cuerpo nos lo agradezca.