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¿Es beneficiosa la dieta alcalina?

Probablemente más de una vez habrás oído hablar de la dieta alcalina. Este tipo de dieta se encuentra entre las muchas opciones que han surgido en la búsqueda de una alimentación más natural. Los defensores sostienen que el hecho de ingerir más alimentos alcalinos que ácidos es sinónimo de equilibrio y salud. Vamos a ver qué quiere decir esto.

Alimentación poco natural

En la actualidad nos alimentamos de forma cada vez más desnaturalizada. Es cierto que los alimentos que llevamos a nuestra mesa son el resultado de elecciones basadas en la rapidez que caracteriza nuestro modo de vivir. Debido a esto, en la mayoría de las dietas abundan los productos de origen animal, las grasas, los lácteos y los alimentos procesados. El abuso de todos ellos está relacionado con la mala salud y con el exceso de peso. Además, estos productos son altamente acidificantes.

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¿Qué es la dieta alcalina?

La dieta alcalina se fundamenta en que la mayoría de las enfermedades están relacionadas con un medio ácido, por lo que la mejor manera de evitarlas sería conseguir que nuestro organismo esté más alcalino qué ácido (idealmente entre 7,35 – 7,45). Según sus seguidores, esto se puede conseguir a través de la dieta distinguiendo entre alimentos acidificantes y alcalinizantes. El equilibrio estaría en ingerir un 20% de los primeros y un 80% de los últimos.

El pH sanguíneo lo regula el propio cuerpo

Son muchas las personas que creen esta dieta equilibra el pH de la sangre. Eso es un error. El pH sanguineo permanece siempre en el nivel óptimo para la vida del individuo y de ello se encarga el sistema interno del organismo. Solo en caso de enfermedades extremadamente graves el pH sanguíneo se verá alterado poniendo en riesgo la salud de la persona que lo padezca. En todo caso, este tipo de alimentación, serviría de apoyo a este sistema haciendo su labor más fácil.

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Los distinos pH del cuerpo

En nuestro organismo el pH varía dependiendo de la parte del cuerpo de la que hablemos. Esta variación asegura que cada una de sus partes cumpla su función adecuadamente.

El pH se mide en una escala de 0 a 14. Se considera pH ácido entre 0 y 6, neutro el 7 y a partir del 8 alcalino. El pH del estómago, por ejemplo, se situa entre 1,34 y 3,5; el de la piel entre 4 y 6,5 y la orina entre 4,6 y 8. Así mismo, el pH de la sangre se mantendrá siempre entre 7,35 y 7,45.

Cuida de tu cuerpo y confía en su sabiduría

Aunque son muchos los seguidores de esta dieta y otras muchas, yo te invito a obtener la sabiduría de tu propio interior. Todos poseemos un conocimiento innato que, junto al sentido común, nos informa de lo que es mejor para nosotros. Las mayoría de las dietas son modas pasajeras que, en muchas ocasiones, no tienen nada que ver con el sentido común.

Nuestro cuerpo cuenta con una inteligencia asombrosa que sabe de qué forma seguir con vida, incluso en situaciones extremas. Debido a ello, la mejor manera de mantener la salud es cuidarlo atendiendo a lo que nos marca. Eso si, para ello hay que saber escucharlo y esto quizá requiera un ritmo de vida más lento y consciente.

Es cierto que todos los alimentos más alcalinos que defiende este tipo de dieta son más saludables que los más ácidos. En general, las verduras, las frutas, las legumbres y los cereales integrales son más alcalinos a la vez que más beneficiosos. Así mismo, las carnes, las grasas, los lácteos y las bebidas excitantes acidifican en mayor medida y deberíamos consumirlos en cantidades pequeñas.

Por todo ello, es muy interesante saber en qué consiste la dieta alcalina. Aún así, no hay necesidad de seguirla como si se tratara de una religión. Si procuramos alimentarnos de manera sana y natural, nuestro cuerpo será capaz de encargarse de mantener el equilibrio y la salud.

 


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La diferencia entre felicidad y alegría

La alegría está pasada de moda. Hemos relegado esta bella palabra al olvido y ha sido sustituida por otra palabra parecida pero que no es igual: la felicidad. Podría parecer que ambas palabras son similares. Sin embargo, cada una de ellas nos habla de cosas muy diferentes. Vamos a ver en que consiste la diferencia.

Alegría en momento presente

Cuando yo era una niña la alegría era un estado en el que muchas personas se encontraban de manera natural. Esta alegría no tenía nada que ver con nada exterior a la persona que lo experimentaba. Recuerdo a personas cantando mientras hacían cosas que hoy en día serían consideradas como trabajos pesados y que nadie querría realizar. Sin embargo, esta alegría acompañaba a muchas personas.

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En general, si miramos hacía el pasado es fácil darnos cuenta de que la cantidad de confort y bienestar era menor, según nosotros lo juzgamos en este momento. Pocas gratificaciones eran instantáneas, la vida tenía un ritmo bien diferente. Eran pocas las personas que se pasaban el día corriendo como se hace hoy en día. La forma de entender el mundo era radicalmente distinta. El hecho de no obtener las cosas a golpe de botón, como en la actualidad, hacía que el tiempo tuviera otro significado. Se podía vivir en el presente tranquilamente. Los sueños de futuro no empujaban a la gente hacía la próxima experiencia de manera urgente. En general, no se perseguía la felicidad a cualquier precio. De esa manera, vivir el presente con alegría era algo que muchas personas hacían de manera habitual.

Felicidad, un sueño de futuro

Según nuestra sociedad se fue mecanizando las cosas comenzaron a cambiar. Teóricamente, todo comenzó a ser más fácil y mucho más rápido. Nos vendieron que esa facilidad y rapidez eran grandes ventajas. Pero ¿es esto una realidad?

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La aceleración que caracteriza nuestra forma de vivir nos ha sacado de nuestros ritmos naturales. Esos ritmos, que la naturaleza sigue conservando, son los que nos permiten vivir de una manera armoniosa. Toda ese culto a la velocidad solo ha conseguido movernos de nuestro verdadero centro y hacernos anhelar algo que llegará en algún momento para hacernos sentir bien. Eso algo se ha venido a llamar felicidad. Son muchos los eslóganes publicitarios que nos prometen “alcanzar la felicidad” a cambio de esto o aquello. Pero ¿realmente, la felicidad se “alcanza” o se nos escapa de las manos de manera continua?

Alegría y felicidad de la mano

Si queremos realmente ser felices tenemos que ser capaces de cultivar la alegría. La alegría, esa palabra que huele a primavera, está dentro de nosotros esperando ser descubierta. Sin embargo, mientras que nuestro interés esté puesto en alcanzar la felicidad, la alegría seguirá siendo sofocada y anulada.

El ser humano aterriza en la materia con la alegría integrada entre sus muchas funciones. Es la alegría que acompaña a los niños cuando son pequeños y aún no han sido adiestrados por los adultos. Es la alegría sin causa que sentimos cuando nos hacemos uno con aquello que hacemos. Esa alegría es la verdadera felicidad que nuestra sociedad nos vende con promesas de futuro. Solo de nosotros depende darnos cuenta de dónde se encuentra realmente.

 

¡Despertemos del sueño en el que estamos sumidos! Ser feliz es posible pero solo aquí y ahora. La felicidad siempre vendrá de la mano de la alegría de vivir que nos ofrece el momento presente.

 

 


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Autoestima o autocompasión

Una buena autoestima, según la creencia popular, es sinónimo de bienestar. No obstante,  para alcanzar dicho estado es necesario estar por encima de la media. Pero, ¿podríamos estar todos por encima de la medía siempre? ¿O quizá para que unos ganen otros tienen que perder? La autoestima está relacionada con el competir con los demás y con la decepción si no consigo alcanzarla. Por el contrario, la autocompasión nos acerca a la comprensión, a la integración y a la aceptación.

Autoestima

Una buena autoestima tiene que ver con un buen concepto de uno mismo. Durante muchos años los psicólogos creían que una alta autoestima estaba relacionada con una buena salud mental. Sin embargo, actualmente, esto no está tan claro.

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La baja autoestima está relacionada con la ansiedad, la tristeza o la depresión. Así mismo, la alta autoestima, si pensamos en cómo la adquirimos, también puede ser un problema.

Para tener un buen concepto de ti mismo es necesario que te consideres especial de alguna manera y por encima de los demás. No destacar en algo podría casi ser un insulto para aquellos que tienen alta autoestima. Entonces, si todas las personas tuvieran alta autoestima todos estaríamos por encima de la media, con lo que no habría media… Por este motivo, podemos ver que para sentirnos bien deberemos jugar a las comparaciones donde siempre habrá alguien que pierde. Y, por si esto fuera poco, si conseguimos que nuestra autoestima esté alta nos sentimos bien pero cuando fallamos tendemos a maltratarnos.

Competitividad y narcisismo

La sociedad en la que vivimos se caracteriza por un exceso de competitividad y mucho narcisismo. Muchos expertos en salud mental opinan que esto es debido al movimiento a favor de la autoestima que se lleva a cabo en las escuelas:”si eres mejor que los otros es bueno para ti” ¿Es esto cierto? ¿No estaría todo ello relacionado con todos los casos de bullying en los centros escolares?

Autocompasión

Este término, tan poco de moda hoy en día, nos habla de relacionarnos con nosotros mismos de manera amable. Nos acerca al abrazo de nuestra forma de ser en su totalidad. En general, nos empuja a tratarnos con cariño y aceptación, de la misma manera que trataríamos a un amigo muy querido.

Así mismo, la autocompasión apuesta por la humanidad compartida ya que nos ayuda a sentir que el sufrimiento que experimentamos es el mismo que sufren los demás seres humanos. En definitiva, se trata de aceptar la imperfección humana que todos compartimos y de esta forma sentirnos más unidos a los que nos rodean.

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La lucha es innecesaria

La vida sin competitividad es una vida llena de paz y alegría. Si somos capaces de ver lo que nos acerca en lugar de lo que nos hace diferentes, llegaremos a la conclusión de que nadie es mejor o peor que nadie. Cada persona es diferente,única y repetible.

Cultivando la autocompasión podremos hacer extensivo este sentimiento a todos aquellos que nos rodean. ¡Mejor que una buena autoestima cultiva la autocompasión!

 

 


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¿Es el gluten o es el trigo?

En todas las grandes ciudades están surgiendo una gran cantidad de establecimientos con el distintivo de gluten free. El número de personas que presentan intolerancia al gluten esta creciendo sin parar. ¿Quién no tiene hoy en día un celiaco entre sus personas conocidas? Seguramente que todos conocemos a más de uno. ¿A qué es debido esto?

¿Qué es el gluten?

Para comenzar es necesario que sepamos qué significa exactamente la palabra gluten. El gluten es una proteína que encontramos en la semilla de muchos cereales.  El trigo, la cebada, la espelta y el centeno, entre otros, son cereales que contienen gluten. Esta glicoproteína está compuesta de gliadina y glutenina. Esta sustancia da la consistencia esponjosa y elástica a los panes y bollería.

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No podemos considerar a esta proteína como de alta calidad ya que no contiene todos los aminoácidos esenciales. Aun así, tiene interesantes funciones nutricionales para nuestro organismo.

Digestión del gluten

Algunas personas tienen dificultad para digerir y asimilar el gluten. Esta proteína, como todas las demás, debe ser descompuesta en pequeñas fracciones para poder ser digerida y asimilada. En algunos organismos este proceso se lleva a cabo con dificultad con lo que el gluten termina en el intestino delgado produciendo diferentes reacciones adversas.

¿Qué significa ser celiaco?

Las personas celiacas padecen una enfermedad que se caracteriza por la intolerancia permanente al gluten. La celiaquía hace que las vellosidades del intestino se atrofien con lo que la absorción de los nutrientes no se lleva a cabo correctamente. No todas las personas presentan los mismos síntomas que pueden ir desde diarreas a pérdida de peso, dolor abodiminal, irritabilidad, etc. Los casos de celiaquía han aumentado considerablemente. Además es probable que existan muchos más casos sin diagnosticar.

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El trigo que hoy comemos

El trigo es el cereal que más se consume en el mundo. Es aun más consumido que el arroz. No obstante, el trigo que hoy en día consumimos difiere mucho del trigo original. Este cereal, en su origen, era una planta silvestre que sirvió de alimento básico durante miles de años. Sin embargo, con el tiempo, el trigo original ha ido perdiendo sus características porque ha sido modificado, refinado y adulterado. Todos estos cambios se han llevado a cabo con el fin de aumentar su rentabilidad aunque en el camino se haya perdido la esencia y características primordiales.

Además de eso, las harinas actuales llevan gluten añadido y, en muchas ocasiones, la panificación se hace con levadura de panadero o masa madre de mala calidad. Esto significa que el alimento final no habrá pasado por las transformaciones necesarias para que nuestro cuerpo pueda asimilar el gluten fácilmente. No todo el mundo sabe que para que el trigo sea realmente asimilable es indispensable que fermente con una buena masa ácida o masa madre y que este proceso se lleve a cabo durante el tiempo que sea necesario.

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Panes integrales y de calidad

Probablemente, muchas de las personas que presentan intolerancia al trigo podrían encontrar una solución a sus problemas teniendo en cuenta lo que aquí hemos expuesto. Si volvemos al trigo original y a las fermentaciones lentas es muy posible que gran parte de los problemas que atribuimos al gluten puedan desaparecer. Además, los cereales integrales y de cultivo biológico son la mejor opción si queremos nutrirnos de verdad y llevar salud a nuestro mesa.

 


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Thich Nhat Hanh. El sufrimiento

¿Quién no quiere evitar el sufrimiento? Creemos que el sufrimiento es el responsable de que no experimentemos felicidad. Sin embargo, según Thich Nhat Hanh, sin sufrimiento no es posible la felicidad. ¿Es eso una realidad?

Thich Nhat Hanh

Este monje budista, también conocido como Thay, nació en el año 1926 en Vietnam. Desde los dieciséis años entró a formar parte de una comunidad budista Mahayana. Además de ser un gran activista por la paz, Thay es autor de más de cien libros. Así mismo, ha sido nominado para Premio Nobel de la Paz.

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh ha hecho de su enseñanza una combinación de la psicología tradicional y la práctica zen más actual. Gracias a todo su trabajo la influencia del budismo se ha ido filtrando en nuestra cultura occidental.

No huyas del sufrimiento

La gran sabiduría de Thich Nhat Hanh nos enseña que existe una insondable conexión entre el sufrimiento y la felicidad. Solo es cuestión de saber como utilizar el sufrimiento para que de él surja la felicidad. Thay nos explica que si queremos crear flores de loto también necesitamos el barro. Compara el sufrimiento con el barro para darnos a entender que sin sufrimiento no encontraremos la felicidad.

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El secreto, explica Thay, es ser capaces de observar el sufrimiento y mirarnos profundamente en su naturaleza. Según su forma de verlo, el sufrimiento es un arte que nos conduce a remansos de paz insospechados si no lo rechazamos. Es importante reconocer nuestro sufrimiento si queremos transmutarlo.

Meditación consciente

La meditación es una herramienta que nos ayuda a profundizar en nosotros mismos y aceptar nuestro sufrimiento. Al meditar podemos convertirnos en el testigo de aquello que ocurre en nuestro interior y abrazar esos sentimientos que antes considerábamos indeseables. Ese abrazo implica plena conciencia de ese sufrimiento y consigue que suframos menos. Desde ese abrazo y consciencia podremos seguir avanzando hasta conseguir alcanzar un sentimiento más positivo.

Respirar y sentirse vivo

La práctica que nos sugiere Thich Nhat Hanh es sencilla y poderosa. Simplemente respirando de manera consciente podemos traer alegría y consciencia a nuestra vida. Esta consciencia nos ayuda a estar en el momento presente que es donde se encuentra la vida.

Inspirando me siento vivo y expirando sonrío a la vida y me siento feliz. Este es el mantra que recomienda Thay para sus meditaciones. La plena conciencia es un estado que todos podemos generar y que nos ayuda estar en el aquí y el ahora. Es justo ahí donde se encuentra la vida. El pasado ya se ha ido y el futuro aún no ha llegado. Tenemos una cita con la vida justo en este momento. Si pierdes tu atención, pierdes esa cita con la vida. Cada paso, cada respiración, te trae a la vida. Haciendo la respiración consciente durante cierto tiempo, nuestra conciencia se centrará y comenzaremos a conectar con la felicidad independientemente de la situación que estemos atravesando.

Pixabay/mohamed_hassan

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La respiración consciente nos conecta con el río de la vida y nos empuja a sentirla con toda su intensidad. En ese sentir no existen angustia, miedo ni tampoco pasado o futuro. La mente que continuamente nos otorga el sufrimiento habrá desaparecido para dejar paso a una realidad que antes estaba velada.

Cualquier situación puede ser vivida desde la consciencia y transformada en crecimiento y paz. Lo único que nos lo impide es el continuo bombardeo de pensamientos que nuestra mente nos oferta.

Te dejo una preciosa meditación de Thich Nhat Hanh para conectar con el sufrimiento y transformarlo en amor.

 

 

 


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La respiración Uddiyana Banda

Los ejercicios abdominales que hasta hace muy poco todos practicábamos están dejando, poco a poco, de ser los únicos y los mejores. Desde hace no mucho tiempo, los abdominales hipopresivos están haciéndose cada vez más conocidos. Este tipo de ejercicios tiene sus raíces en la respiración yógica Uddiyana Bandha.

Abdominales hipopresivos

Los abdominales hipopresivos se llevan a cabo de diferentes maneras. Constan de ciertos movimientos que ayudan a aminorar la presión existente en los huecos del tórax, pelvis y abdomen. Son muy eficaces para tonificar el suelo pélvico, reducir el volumen abdominal y evitar o tratar la incontinencia urinaria, entre otras muchas cosas.

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No obstante, existen ciertas contraindicaciones para su práctica: embarazo, hipertensión, durante la menstruación y cuando hay problemas en el riñón.

Origen de los hipopresivos

Cómo ya hemos mencionado, estos ejercicios que tan de moda están hoy en día, están basados en la respiración Uddiyana Bandha. Por supuesto, para hacerlos llegar al momento actual, han tenido que ser adaptados a nuestra forma de hacer ejercicio. Fue el Doctor Marcel Caufriezespecialista en ciencias de la motricidad y rehabilitación, quién dio a conocer esta técnica. El objetivo principal de su trabajo era encontrar una gimnasia abdominal que fuese beneficiosa para los músculos abdominales sin efectos negativos para el suelo pélvico.

Práctica de la respiración Uddiyana Bandha

La mejor manera de practicar esta respiración es de la mano de un buen profesional del yoga. No obstante, si quieres saber cómo se hace te lo detallamos a continuación:

De pie, con las piernas ligeramente flexionadas, los dedos mirando hacía dentro y las manos sobre los muslos. Inspiramos elevando la vista y el pecho. Exhalamos con fuerza y bajamos la cabeza a la vez que arqueamos la zona dorsal alta; la barbilla irá en dirección al cuello. Una vez que el aire está todo fuera aguantamos sin respirar y tiramos de la musculatura para llevar el ombligo hacía arriba y hacía la columna.

El Nauli y su práctica

El Nauli es un rito de purficación o Kriya que a veces se suele confundir con la respiración Uddiyana Bandha. Este rito está especialmente indicado para la limpieza intestinal porque realiza un masaje en toda la zona abdominal. Este masaje lo llevan a cabo los músculos y consigue que los órganos internos se revitalicen. Podríamos definirlo como una rotación hacía los dos lados de los músculos abdominales.

Fuente: gaiam.com

Fuente: gaiam.com

Beneficios de la práctica

Tanto Uddiyana Banda como Nauli tienen numerosos beneficios para el organismo. Aquí te contamos algunos de ellos:

  • Masajean todos los órganos abdominales y el plexo solar
  • Dan tono a los músculos abdominales
  • Mejoran todo el proceso digestivo y lo liberan de tóxicos
  • Estimulan la circulación sanguínea en general
  • Activan los mecanismos corporales de eliminación
  • Reducen estados de ansiedad por la activación del plexo soalr
  • Ayudan a controlar la respiración
  • Aumentan la capacidad digestiva

Aquí te dejamos un vídeo en el que puedes ver cómo se practican ambas técnicas.

 

 

 


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La magia del agua según Masaru Emoto

¡Qué poca importancia le damos a un bien tan preciado como el agua! Este elemento es totalmente imprescindible para la vida. Además de ello, el agua es mágica y capaz de cambiar su esencia en función de aquello que la rodea. Sabiendo esto y que somos agua en un 70% podemos imaginar los cambios que en nosotros pueden llevarse a cabo en función de determinadas circunstancias. Masaru Emoto fue capaz de poner a nuestra disposición todo este conocimiento de manera científica pero fácilmente comprensible.

Somos agua en gran medida

El planeta en el que habitamos, de la misma manera que nuestros cuerpos, está formado en gran parte por agua.Sin agua la vida no es posible. Aún así, no le damos el valor que merece. La utilizamos con despilfarro y la contaminamos sin parar. Si fuéramos tan inteligentes como creemos ser, cuidaríamos de tan preciado elemento como si fuera oro.

Masaru Emoto

Masaru Emoto

Quién fue Masaru Emoto

Masaru Emoto nació en Yokohama en 1943. Completó su formación obteniendo un doctorado en medicina alternativa por la Universidad Internacional Abierta. Podríamos decir que su forma de estudiar ha ido más allá de lo convencional. La amplitud de su mente consiguió enfocar sus investigaciones hacía diferentes formas de comprender la realidad del agua. Gracias a sus estudios hemos podido saber que el agua es algo más que H2O.

Lo más importante de todo su trabajo tiene que ver con la relación entre el agua y la conciencia humana. Gracias a sus descubrimientos se pudo comprobar que el agua es extremadamente influenciable por la conciencia de las personas y grupos y también sensible a información y vibración.

El agua tiene memoria y mucho más

El trabajo de Emoto demostró que la conciencia afecta a la materia ya que descubrió que las moléculas del agua cambiaban de forma dependiendo de los estímulos a los que eran sometidas. Durante aproximadamente veinte años pudo comprobar que el agua, además de guardar información, también almacena sentimientos y conciencia.

Masaru Emoto

Todo ello lo constató fotografiando gotas de agua congeladas. Las formas de estas gotas de agua cristalizaban de forma armónica y bella si eran expuestas a palabras y pensamientos de amor o a música clásica o cantos gregorianos. De la misma manera, la cristalización era caótica si estas gotas de agua recibían la influencia de música estridente o mensajes negativos. Además, observó que es posible programar y reprogramar los resultados de este agua proporcionándole los estímulos adecuados.

Aplicación en la vida diaria

Después de conocer toda esta información nos podríamos preguntar: ¿siendo mi cuerpo 70% agua como le afectarán los estímulos y mensaje que recibe?

La forma en que pensamos determina la forma en la que nos sentiremos. Si nuestros actos están acompañados de pensamientos positivos y benévolos nuestro cuerpo podrá mantener la salud. Así mismo, si procuramos que lo que nos rodea sea armonioso, también esto repercutirá en nuestro estado físico y emocional.

Viviendo de manera consciente podemos poner atención a aquello que entra en nuestro cuerpo y en nuestro campo energético. Una mente positiva y en calma será nuestra mayor aliada para una salud perfecta. Así mismo, de una mente tranquila solo emanarán palabras de agradecimiento y armonía que beneficiarán a todo aquel que esté a nuestro lado. ¡Somo más poderosos de lo que creemos!

 

 

 


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¿Comestibles o alimentos?

Normalmente, hacemos la compra y no nos paramos a pensar si lo que llevamos a casa son alimentos o comestibles. De hecho, quizá no sepas que existe diferencia. Tanto unos como otros están presentes en la dieta de muchas personas. Sin embargo, son dos opciones muy distintas si lo que queremos es nutrirnos de verdad.

Todo lo que se puede comer no es nutritivo

Seguramente que habrás notado que, hoy en día, ir a comprar no es una tarea fácil. Los pasillos de los supermercados y grandes superficies nos ofrecen una variedad abrumadora de productos. Tantos que, en ocasiones, es difícil saber qué elegir. Sin embargo, la calidad nutritiva de muchos de ellos deja mucho que desear.

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Cada vez que llenamos nuestra despensa es posible que los productos que adquirimos sean poco o nada nutritivos. Existe un largo repertorio de alimentos procesados y ultraprocesados que han perdido por el camino gran parte de sus nutrientes. Por lo tanto, algunos de ellos, nos aportan poco más que un trozo de papel.

Cuanto menos procesado mejor

Ciertamente, no es difícil elegir alimentos nutritivos. Aquello que ponemos en nuestra mesa es más nutritivo cuanto más cerca está de su origen. En la cabeza de la lista encontramos los alimentos que se pueden comer crudos como las frutas y algunas hortalizas. Estas son las que más enzimas y vitaminas nos aportarán.

Después de los alimentos crudos encontramos aquellos que podemos ingerir procediendo a ligeros procesados como por ejemplo los germinados, los encurtidos y los alimentos cocinados al vapor. Cualquiera de ellos también nos ofrecen un alto valor nutritivo.

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Los alimentos que sometemos a cocción, siempre que sean de buena calidad, tendrán menos enzimas pero aún conservarán una gran cantidad de nutrientes. Eso si, es muy importante que estos alimentos sean integrales y a poder ser de cultivo ecológico. De esa manera nos aseguraremos de que tengan todos sus características nutritivas y nada de productos químicos. Los cereales integrales, las verduras, las legumbres y las semillas y frutos secos estarían dentro de este grupo.

Los comestibles

Todo aquello que podemos comer pero que contiene poca o ninguna sustancia nutritiva y que ha sido procesado o ultraprocesado corresponde a la categoría de comestibles. Los comestibles pueden ser ingeridos pero normalmente solo nos aportan grandes cantidades de azúcar, sal y grasas.

Estos comestibles no son beneficiosos para nuestra salud ya que son responsables del exceso de peso y provocan adicción. Esto es debido a las sustancias que llevan que hacen que su sabor sea más intenso y apetecible.

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En esta categoría encontramos entre otros los snacks, la bollería industrial, las salchichas y embutidos, comidas en lata, chocolates, preparados congelados, potitos y papillas, cereales de desayuno, margarinas, pizzas, etc. Todos estos comestibles son elaborados mayormente a partir de ingredientes industriales. Eso quiere decir que tienen en muy pequeña cantidad los alimentos naturales de los que proceden. Además, el proceso que los convierte en lo que son les hace carecer de la fibra y las vitaminas que los alimentos originales tendrían. Y, por si fuera poco, están cargados de potenciadores del sabor, texturizantes y conservantes.

 

Si quieres que tu salud se beneficie olvida los alimentos procesados. El organismo humano necesita energía viva para alimentarse que solo se encuentra en alimentos vivos, nutritivos y de calidad.


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El poder de la aceptación

La felicidad es un estado que todos buscamos lo sepamos o no. Cualquier ser humano pone el deseo de ser feliz en el primer lugar de su lista de aspiraciones. Hacemos cualquier cosa por conseguir esa felicidad pero muchas veces se nos escapa de las manos. Uno de los caminos más cortos para ser feliz es ser capaz de vivir con aceptación aquello que nos sucede. Sin embargo, son pocas las personas que conocen este secreto tan sencillo.

Lo que ya es no puede ser cambiado

Dependiendo de la forma de ser de cada persona la reacción ante diferentes situaciones variará. Las personas más agresivas suelen enfrentar aquello que no es de su agrado intentando cambiarlo. Existen otras personas sin embargo que, ante la misma situación, se resignarán y llevarán “su cruz” como puedan. Tanto en un caso como el otro. la persona sufrirá sin ninguna duda.

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Aquel que se lance a la lucha por cambiar una situación sin antes haberla aceptado plenamente, basará su acción en una reacción poco funcional. Así mismo, la persona que se resigna y evita hacer algo, probablemente, se pierda oportunidades que surgirían de la acción si la llevara a cabo.

El ego y su delirio de grandeza

Nuestro pequeño ego vive con la ilusión de controlar su realidad. Debido a ello, se lanza a la conquista del mundo olvidando que su propia creación fue programada sin su participación. El ego cree que el mundo y todo lo que en el sucede debe de obedecer, únicamente, a sus deseos. Desde esa creencia desarrolla su andadura por la materia ahogado en lucha y competitividad con otros egos como él.

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Aunque nos cueste darnos cuenta, la realidad que vivimos se desarrolla, en la mayoría de los casos, de maneras distintas a lo que esperábamos. Ante esos inesperados giros del destino el ego se levanta y se enfrenta a lo que está sucediendo o, en muchos casos, simplemente a resistirse porque sí.

Cuando suceden cosas en nuestra vida que contrarían nuestras expectativas, lo mejor es hacer las paces con ellas. Desde la aceptación de aquello que aparece, la acción que llevemos a cabo siempre será más eficaz. En muchas ocasiones confundimos aceptación con resignación. La aceptación nos da un poder que la resignación nos quita.

Aceptar es un comienzo mientras que resignarse es un final.

Detente, observa y acepta

Sea lo que sea lo que acontezca en tu vida el poder de decidir como reaccionas solo lo tienes tú. Las circunstancias pueden ser de los más adversas pero tu decisión de aceptarlas les dará un toque mucho más liviano.

Ante cualquier situación, lo primero que debemos de hacer es pararnos y observar. Esta pausa puede ser un rato de meditación, un paseo o,simplemente, un rato de recogimiento interior. Desde ahí, si aceptamos plenamente lo que está ocurriendo, nos daremos cuenta de nos sentimos con un mayor control de los acontecimientos. La aceptación es la llave maestra que nos lleva a vivir una vida más consciente y más humilde.

El hecho de aceptar la vida como se presenta nos resta protagonismo a la vez que aligera nuestra carga de estar al mando de todo.

 

Haz un hueco a la aceptación en tu vida y verás como el vivir se convierte en una gran aventura siempre a tu favor.

 


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Quiérete para adelgazar

Mantener el peso deseado en una sociedad que ofrece tanta variedad en alimentación es difícil de conseguir. Son muchas las personas que prueban todo tipo de dietas sin obtener resultados duraderos. Además, muchas de esas dietas, pueden ser perjudiciales por diferentes motivos. Si quieres adelgazar de manera permanente lo mejor que puedes hacer es ordenar tu mente. Las personas que mantienen su peso o adelgazan de forma duradera tienen un perfil psicológico muy diferente a aquellas que no lo consiguen. Vamos a ver de qué se trata.

El efecto de las dietas

Desde el minuto número uno en que una persona comienza una dieta la ansiedad hace acto de presencia. El esfuerzo y la disciplina serán compañeros obligados durante todo el proceso. Será necesario cambiar ciertos hábitos, quizá pesar los alimentos, y en muchos casos, pasar hambre. Si sumamos a todo esto el miedo al fracaso resulta imposible que no nos enfrentemos a cualquier intento de perder peso sin ansiedad.

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Durante algún tiempo es posible que la dieta funcione e incluso que lleguemos a perder algún kilo. Pero, si somos sinceros, al cabo de cierto tiempo, mucha gente acaba abandonando la dieta y cogiendo algún kilo más de los que perdió. Esta situación se puede repetir a menudo en la vida de muchas personas. Pero, ¿hay alguna manera de perder peso y no volverlo a recuperar?

Otro planteamiento

La realidad es que el mayor problema que tienen las personas que no adelgazan está en su mente más que en su estómago. La mejor manera de llegar a tener el peso ideal y no engordar es amarnos a nosotros mismos sobre todas las cosas. ¿Recuerdas esa frase tan conocida de: “Ámate a ti mismo como a los demás”? Pues eso, el primero debe de ser uno mismo.

Cuándo una persona se ama a sí misma no hará cosas que le perjudiquen. Afortunadamente, hoy en día existe mucha información acerca de lo qué es comer sano. Entonces, si tenemos acceso a todo ese conocimento ¿por qué no lo utilizamos? ¿por qué no alimentarnos de comida sana y nutritiva y evitar aquello que nos daña? Porque nos queremos poco.

¿Qué es comer sano?

No hace falta ser un experto en nutrición para saber cómo hacer una buena dieta. La mejor manera de comer sano es llevar a tu mesa alimentos que estén muy poco o nada procesados y que sean lo más frescos posibles. Con estas dos observaciones es posible estar sano y no engordar comiendo la cantidad que nos apetezca.

Si tu alimentación es rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y semillas no tienes que preocuparte de nada más. Verduras al vapor, mucha fruta, granos enteros y frutos secos y legumbres en cantidades moderadas serán tus alimentos de cada día para no engordar. Olvida las cantidades, las monodietas y las calorías. Además de eso evita todo tipo de alimentos procesados, los refrescos, el azúcar, los lácteos y sus derivados.

No es necesario restricción alguna de ese tipo de alimentos ya que son tan nutritivos que tu cuerpo los aprovechará al cien por cien y, por lo tanto, la ansiedad desaparecerá.

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Agua y ejercicio

En muchas ocasiones sentimos vacío en el estómago y creemos que necesitamos comer cuando lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es agua. Es posible que tomando un vaso de agua a menudo la sensación de hambre desaparezca.

Si a una alimentación sana y a una buena hidratación le añadimos ejercicio moderado practicado de forma habitual, es muy difícil que volvamos a tener problemas de peso.

 

Si te quieres y te pones en primer lugar pocas veces te alimentarás de comida basura. Mereces lo mejor y si así te lo ofreces a ti mismo tu cuerpo reflejará todos esos cuidados.