Category Archives: Ciencia con conciencia

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Dr. Bruce Lipton

Bruce Lipton y su teoría revolucionaria

En nuestro anterior artículo hicimos una pequeña introducción a la epigenéticaEsta nueva rama de la biología nos muestra la influencia de lo que nos rodea en la expresión de nuestros genes. Esto nos lleva a intuir que, con ciertos cambios en lo que nos rodea, podemos influir en nuestro cuerpo.  Según el doctor en medicina e investigador en biología molecular Bruce Lipton, cambiando nuestra manera de vivir y de percibir el mundo podemos cambiar nuestra biología.

Los descubrimientos de Bruce Lipton

En un principio se creía que los genes controlan nuestra vida y que en ellos se inscriben nuestras características y capacidades. Sin embargo, gracias al trabajo llevado a cabo por el doctor Bruce Lipton y otros investigadores, ha quedado claro que esto es falso. Su investigación demuestra que, muy al contrario de lo que se creía, no estamos gobernados por nuestra genética.

Dr. Bruce Lipton

Dr. Bruce Lipton

Cada una de nuestras células es un pequeño individuo con vida propia. De la misma manera que nosotros recibimos información a través de nuestros sentidos, estas pequeñas “personitas” son informadas de lo que ocurre en el exterior a través de los receptores que obtienen la información. El ADN está influido y controlado por señales que provienen del exterior de la célula. Dentro de estas señales se incluyen también nuestros pensamientos.

Durante los cuarenta años que lleva investigando, Bruce Lipton, ha podido comprobar que al cambiar nuestra forma de vivir y de comprender aquello que nos rodea podemos influir en nuestra biología. Sus estudios le llevan a asegurar que un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones dependiendo del entorno y de nuestra manera de responder al mundo. Entonces llegamos a la conclusión que el estilo de vida determina la genética.

La fuerza de las creencias

Nuestro subconsciente tiene un enorme poder que puede alterar la forma en que vemos la realidad. Es allí donde residen todas nuestras creencias. A algunas personas les puede resultar demasiado simple. Sin embargo, todos conocemos como funciona el efecto placebo. Si creo que un determinado tratamiento me va a curar, aunque este tratamiento únicamente contenga azúcar, me curaré. Sin embargo, el efecto nocebo actúa al contrario, si creo que algo es negativo, aunque no lo sea puede hacerme daño.

Los pensamientos de amor y la química corporal

Según Bruce Lipton, cuando elegimos vivir en un mundo lleno de amor nuestra salud mejora. Las sustancias químicas que están relacionadas con la alegría y el amor provocan bienestar y crecimiento en nuestras células. Sin embargo, la química provocada por el miedo conduce a nuestras células a la muerte. Cuando pensamos de manera positiva y alegre estamos creando una vida saludable. Es imposible que se produzca el crecimiento y expansión en nuestra vida si tenemos miedo y nos protegemos.

Para que exista un crecimiento celular sano es necesario un intercambio libre de información con el medio. Cuando sentimos miedo y nos cerramos este intercambio no se produce. Si este estado negativo de protección se mantiene en el tiempo se inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

Fuente: Pixabay/pixel2013

Fuente: Pixabay/pixel2013

Menos estrés y más alegría

Para mantener un buen estado de salud tanto física como mental es necesario poner de nuestra parte para controlar nuestras emociones. Necesitamos buscar de manera activa sentimientos de alegría y de amor. Si no lo hacemos y permitimos que nuestra biología se inunde permanentemente de hormonas relacionadas con el estrés, nuestra salud se verá afectada ya que estas hormonas suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

La vida puede ser muy diferente si no la observamos con el filtro que nos imponen nuestras creencias. En nuestra mano está crear salud y, consecuentemente, un mundo mejor.

 

 


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Fuente: Pixabay/qimono

¿Qué es la epigenética?

Las características que nos distinguen de otros seres humanos y nos hacen únicos pueden ser heredadas o provenientes de la cultura y el ambiente que nos rodea. Dentro de la Biología existen dos tendencias al respecto. Una de ellas apoya a la naturaleza de cada individuo, mientras que la otra da más importancia a su crianza y desarrollo. Durante muchos años ambas perspectivas han permanecido contrastadas. Sin embargo, hace algunos años una nueva corriente, llamada epigenética, pone una nota diferente en todo este tema. Vamos a ver de qué se trata.

¿Qué es la epigenética?

La cadena de ADN contiene toda la información respecto a cada uno de nosotros pero no lo es todo. El término epigenética quiere decir: sobre o además de la genética. Partiendo de este significado, la epigenética nos lleva a entender que existen factores externos al código genético que regulan la expresión de los distintos genes. Eso si, siempre manteniendo inalterada la secuencia de ADN. Afortunadamente, no todos los genes están activos a la vez. Es necesario cierto control en su expresión para que todo se desarrolle adecuadamente.

Fuente: Pixabay/qimono

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La epigenética defiende que las experiencias que vive cada persona no desaparecen. Podríamos decir que se incorporan a cada ser humano como si fuera un residuo molecular que se engancha al armazón genético. Esto no hace que el ADN cambie, pero si que los aspectos psicológicos y de comportamiento de una persona puedan ser legados a sus descendientes.

Bajo la interpretación de la epigenética del comportamiento, los traumas experimentados por un organismo o por sus antepasados recientes, pueden dejar huellas moleculares que se adhieren a su ADN.

Cada persona tiene su propio epigenoma

Según explica el investigador Manel Estellerla epigenética son los vestidos bioquímicos que lleva el ADN desnudo. Si estos vestidos son finos y transparentes, permiten ver el ADN y los genes pueden expresarse; si son gruesos, no permiten ver el ADN y no dejan expresar los genes¨. También afirma Esteller que el estilo de vida influye directamente sobre los genes y que la epigenética es considerada como el interlocutor del ambiente con la genética.

Fuente: Pixabay/bulba1

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Por ejemplo, en las patologías cardiovasculares, se ha observado que la formación de placas de ateroma es debida al condicionamiento genético, a una dieta rica en grasas y también a la existencia de un patrón epigenético de expresión de genes que permiten que las grasas hagan daño. De la misma manera, también se han llevado a cabo descubrimientos similares en enfermedades autoinmunes, diabetes o enfermedades neurológicas.

Somos un Todo

Una vez más, gracias a estos descubrimientos, nos damos cuenta de que no estamos aislados unos de otros ni tampoco de nuestro ambiente. Existe una unión más allá de nuestra comprensión que nos conecta con todo lo que nos rodea e influye e nuestra salud física y emociones.  Según todo lo expuesto, quedan a nuestra disposición muchas y diferentes herramientas de sanación. En posteriores artículos veremos de qué manera podemos colaborar con la aparición de la mejor versión de nosotros mismos.

 


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Fuente: Pixabay/Hans

El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

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Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

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Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.

 


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Pixabay/GDJ

El cerebro de tu corazón

¿Eres de las personas que creen en las “corazonadas”? Pues quizá esa forma de pensar tenga mucho que ver con la realidad ya que nuestro corazón es algo más que una bomba que distribuye la sangre por nuestro cuerpo.

Hasta hace muy poco se creía que las neuronas solamente se encontraban en nuestro cerebro. Sin embargo, no hace mucho, se ha podido comprobar que el corazón contiene su propio sistema nervioso. Sabiendo esto es posible que te preguntes: ¿Es el corazón inteligente? ¿Podría influir el corazón en nuestra forma de pensar? Sigue leyendo si quieres saber las respuestas a estas preguntas.

La inteligencia del corazón

El sistema nervioso que contiene el corazón cuenta con aproximadamente 40.000 neuronas y una vasta y densa red de neurotransmisores, proteínas y células de soporte.

Pixabay/GDJ

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Según las investigaciones de  la matemática e investigadora de la conciencia Annie Marquierel corazón tiene circuitos muy elaborados que le permiten tomar decisiones y pasar a la acción de forma independiente al cerebro. Así mismo, nuestro corazón es capaz de aprender, recordar e incluso percibir. De hecho, existen cuatro tipos de conexiones que desde el corazón parten hacía el cerebro.

La primera conexión se lleva a cabo mediante impulsos nerviosos. La segunda se realiza a través de hormonas y neurotransmisores. La tercera es una conexión biofísica que se produce a través de ondas de presión por medio del ritmo cardíaco.  Finalmente, la cuarta es una comunicación energética que re realiza por medio del potente campo electromagnético del corazón.

El orden o desorden del corazón

Nuestro corazón es muy sensible a aquello que sentimos.  Su campo electromagnético cambia en función de nuestras emociones. Si sentimos miedo, estrés o frustración este campo se torna incoherente o desordenado. Sin embargo, cuando sentimos emociones positivas este campo electromagnético se ordenará de manera armoniosa con ondas amplias y regulares.

El campo electromagnético del corazón se extiende entre dos y cuatro metros a nuestro alrededor. Lógicamente, cualquier persona que se encuentre a esta distancia se verá afectada por él.

¿Dónde llega primero la información?

La información que recibimos del exterior llega primero a nuestro corazón para después dirigirse hacía el cerebro. Además, desde ahí, y según sea nuestro ritmo cardíaco, las ondas cerebrales se sincronizarán con este órgano. Podríamos decir que el corazón “tira” de nuestro cerebro.

Pixabay/GDJ

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Otro de los descubrimientos que se han hecho, según explica Annie Marquier, es que el cerebro del corazón funciona sin memorias que le condicionen. Este cerebro cardíaco es capaz de activar en nuestra cabeza centros de percepción superiores totalmente nuevos. Estos centros no interpretan la realidad basándose en experiencias antiguas y son capaces de obtener un conocimiento inmediato experimentado la realidad con exactitud.

¿Cómo conectar con el cerebro del corazón?

Se ha comprobado que cuando utilizamos el cerebro del corazón de manera consciente creamos un estado de coherencia biológica donde todo funciona a la perfección. En estos casos, las emociones positivas que experimentamos, armonizan todo nuestro cuerpo físico y mental.

Para poder experimentar este estado es requisito indispensable aminorar tu ritmo de vida y hacer un hueco al silencio en nuestro día a día. Gracias  al silencio y la tranquilidad, tenemos más capacidad de observar nuestros pensamientos y de permanecer en la posición de testigos. Desde ahí, observaremos como nuestros pensamientos y emociones pasan a través nuestro sin ser juzgados ni interpretados mentalmente.

La meditación, las técnicas como el yoga, el tai chi, el contacto con la naturaleza, la soledad y la contemplación son herramientas que nos acercarán a esta conexión con nuestro corazón. Así mismo, la buena disposición hacía los demás y la sencillez nos facilitarán compartir esta conexión con los que nos rodean.

 

 


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Fuente: Pixabay/zdenet

Chestnut Bud para dejar de cometer los mismos errores

Cómo ya comentamos con anterioridad, las Flores de Bach son una estupenda herramienta para ayudarnos a vivir mejor.  Las Flores de Bach nos ayudan a restablecer el equilibrio emocional perdido. En esta ocasión vamos a hablar del Chestnut Bud o brote de castaño. Si eres una de esas personas que comenten los mismos errores una y otra vez este artículo te va a interesar.

La terapia floral de Bach consta de 38 remedios entre los cuales se encuentran árboles y flores, excepto en dos casos: Rock Water, que se prepara a partir de agua de manantial y Chestnut Bud, que es elaborado a partir del brote del Castaño  (Aesculus Hippocastanum). La fase de brote nos muestra que un fruto está a punto de emerger aunque no ha terminado su desarrollo. Tiene que ver con los estados potenciales e incipientes, pero que no han llegado aún a la madurez y plenitud.

Fuente: Pixabay/zdenet

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La capacidad de aprender de las experiencias

 

El Chestnut Bud tiene relación con la capacidad que cada persona tiene de aprender de sus propios errores y experiencias pasadas. No todo el mundo tiene esa capacidad ya que, algunas personas, repiten una y otra vez las mismas experiencias pero no obtienen el conocimiento y la sabiduría que les aportan.  Las personas que presentan este comportamiento no tienen conexión con sus capacidades de asimilación y suelen estar atascadas en el proceso de madurar. Cuando estas personas repiten una y otra vez la misma equivocación se sienten frustradas. Debido a esa frustración, muchas veces, desarrollan la creencia de que no valen para nada y de que no son capaces de aprender.

En muchas ocasiones esta forma de ser está relacionada con una forma de vida caracterizada por la prisa y la impaciencia. Cuando la velocidad caracteriza nuestra vida, tendemos a levantarnos rápidamente sin pararnos a pensar el por qué de nuestra caída. Cuando esto se repite, decimos que estamos viviendo el estado negativo de Chestnut Bud.

Las personas que se encuentran en estado necesitan hacer un alto en su camino y reflexionar acerca del por qué de esas repeticiones de la misma situación. Al entender el mensaje, estas personas podrán aprender de sus errores y continuar hacía adelante libres de las “repeticiones constantes”.

La falta de atención en los niños

Normalmente, este tipo de patrón de comportamiento lo presentan personas con tendencia a la ingenuidad y a ser descuidadas. En los niños se manifiesta con falta de atención y, aunque cuando el doctor Bach formuló sus esencias florales no existía el concepto de déficit de atención, para estos casos es muy eficaz.

Fuente: Pixabay/stux

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Gracias al tratamiento con esta flor las personas adquieren capacidad para coordinar las actividades mentales con la realidad material y comienzan a aprender más fácilmente. De esta manera, la persona irá, poco a poco, aprendiendo a ser consciente de su propia evolución. Los estudiantes que tienen problemas de aprendizaje o falta de atención se beneficiarán mucho de esta flor.

 

Si crees que en tu vida se repiten siempre el mismo tipo de desaciertos que, de antemano sabías que se producirían pero no eres capaz de dejar de hacerlo, quizá lo que necesites es estimular tu capacidad de asimilación, memoria y aprendizaje. Te aseguro que de la mano de un experto en Flores de Back encontrarás la solución.

 

 

 

 

 


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Fuente: Pixabay/Schwoaze

La Naturaleza guarda un orden inteligente

Llegamos al final en nuestro breve recorrido por la Nueva Medicina Germánica o medicina del Dr. Hamer. En nuestros últimos artículos hemos podido darnos cuenta de que es posible contemplar el concepto de enfermedad desde otro punto de vista. En este caso, y como broche final, veremos la quinta ley de Hamer o “Quintaesencia”.

Esta quinta ley dice así: “Lo que conocemos como enfermedad debe de ser entendido como un Programa Especial de la Naturaleza que tiene Pleno Sentido Biológico (SBS). Este programa es creado para resolver un conflicto inesperado, que es considerado como una emergencia biológica, y sirve de ayuda para que el individuo sobreviva y también aquellos que conviven con él. El mencionado programa puede ser comprendido a través de la evolución de la vida”.

La Naturaleza es inteligente

Esta ley pone de manifiesto la enorme importancia de la inteligencia suprema de la naturaleza. Podríamos decir que la quinta ley es una representación de todas las leyes de Hamer en una. Consigue, por si misma, dar la vuelta a todos los conceptos de la medicina tradicional.

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

En nuestra sociedad el término enfermedad está bastante mal interpretado. Cuando pensamos en la evolución creemos que se ha ido produciendo dentro de un marco competitivo.  Debido a estás forma de entender la realidad, interpretamos la enfermedad creyendo que hay bueno y malo y que los errores existen. Sin embargo, todos sabemos que la naturaleza tiene la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones. Esta capacidad, aunque no seamos conscientes, siempre responde a un todo mayor, con un propósito global.

Si comprendemos la enfermedad como un proceso que nos abraza y nos apoya, nos acercaremos a una medicina más cercana al corazón. Esta sería una medicina que no considera que haya buenos o malos sino que todo tiene un sentido profundo. Así mismo, podríamos ver como la naturaleza despliega a cada instante su gran sabiduría.

Nuestros organismos se formaron hace millones de años

Cuando observamos la evolución y el origen embrionario de nuestros tejidos y órganos, podemos ver que cada área cerebral se programó hace millones de años con ciertas respuestas biológicas a distintos conflictos que pudieran poner en riesgo la supervivencia. Debido a ello, cada ser humano lleva en su interior antiguos programas que se activarán cuando sera necesario.  Estos programas, según el Dr. Hamer, no son considerados como enfermedades ya que esto implicaría desorden o mal funcionamiento del organismo, y se trata justo de todo lo contrario. De hecho, a la luz de los descubrimientos de Hamer, deberíamos descartar los términos maligno o benigno para sustituir a ambos por procesos apropiados.

En este tipo de medicina, el personal médico, debe de tener, además de un profundo conocimiento médico un gran conocimiento de la persona a nivel psicológico y emocional. Los médicos que no miran a los ojos a sus pacientes no podrían desarrollar este tipo de medicina.

Los errores no existen en la Naturaleza

Según las palabras del Dr. Hamer :”Todas las llamadas enfermedades tienen un significado biológico especial. Mientras tendíamos a considerar a la Madre Naturaleza como falible y teníamos la audacia de creer que ella comete errores constantemente y produce descomposturas (crecimientos cancerosos malignos, sin sentido, degenerativos, etc.) podemos ahora ver, mientras las vendas caen de nuestros ojos, que solo eran nuestra ignorancia y orgullo la única estupidez en nuestro cosmos.

Fuente: Pixabay/Schwoaze

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Cegados, trajimos frente a nosotros esta medicina sin sentido, falta de alma y brutal. Llenos de asombro, podemos ahora entender por primera vez, que la Naturaleza tiene un orden (eso ya lo sabíamos), y que cada cosa que ocurre en la Naturaleza tiene un propósito en el marco del todo, y que los eventos que llamábamos enfermedades no son alteraciones sin sentido que tienen que ser reparadas por aprendices de hechicero. Podemos ver que nada carece de significado, nada es maligno ni está enfermo.”

Para tod@s aquellos que se sientan interesados por esta nueva forma de entender la enfermedad, el siguiente vídeo aporta toda la información ampliada.

 


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Fuente: Pixabay/skeeze

¿Se podrían considerar los microbios como aliados?

En nuestros últimos artículos nos hemos ido acercando al fabuloso trabajo del Dr. Hamer. La mejor manera de poder entender todo su trabajo sería accediendo a los artículos anteriores antes de comenzar con este. En este artículo vamos a resumir su cuarta ley: la ley del sistema de ontogénesis de los microbios y bacterias.

Los temidos microbios pueden ser aliados

En esta cuarta ley el Dr. Hamer explica el papel beneficioso de los diferentes grupos de microbios al correlacionarse con las cuatro capas embrionarias de nuestros tejidos, durante la fase de curación de las enfermedades. La teoría del Dr. Hamer no contempla el papel de los microbios como los causantes de las enfermedades. Según el Dr. Hamer, los microbios pueden considerarse aliados que actúan de manera coordinada con el cerebro para que el proceso reparador se lleve a cabo de la mejor manera posible.

Fuente: Pixabay/Herney

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Hubo un momento en la evolución en el que los microbios eran los únicos organismos que habitaban la Tierra. Eventualmente, los microbios comenzaron a habitar al organismo humano en desarrollo. La función biológica de estos microbios era mantener los órganos y tejidos en estado saludable. Durante todas las épocas, tanto microbios como bacterias y hongos han sido aliados leales, indispensables para nuestra supervivencia.

En condiciones normales, mientras el organismo funciona de manera normal, los microbios están latentes. Por lo tanto, estos microbios solo se activan en fase de curación de un tejido en concreto. La inteligencia del organismo permite que estos microbios no actúen en el resto de los órganos. Siendo así, podemos decir que los microbios no causan la enfermedad sino que nuestro organismo los utiliza para optimizar el proceso curativo.

Los microbios siempre han vivido entre nosotros

Los microbios son endémicos, viven en relación simbiótica con todos los organismos del entorno ecológico en el que se han desarrollado por millones de años. El contacto con microbios que son externos al organismo humano, por ejemplo en viajes fuera de nuestro entorno, no causa por si mismo la enfermedad.  No obstante, podríamos decir que en el caso de que un europeo resolviera un conflicto en algún punto lejano a Europa, estando en contacto con microbios locales, el órgano relacionado con el conflicto, hará uso de ellos durante la fase de curación. En este caso, al no estar el cuerpo acostumbrado a estos ayudantes poco habituales, el proceso de curación podría ser bastante severo.

En cualquier caso, es importante destacar que la manera en la que los microbios ayudan en el proceso de curación, siempre está en total armonía con la lógica de la evolución.

Fuente: Pixabay/skeeze

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Después de habernos asomado a la Cuarta Ley Biológica de la medicina del Dr. Hamer, podemos entender que los microbios no son los causantes de las enfermedades infecciosas. Según esta teoría los microbios juegan un papel beneficioso, por lo que el concepto de sistema inmunológico dejaría de tener sentido. El Dr. Sandín, al final de este artículo, nos explicará ampliamente este nuevo concepto.

Olvidemos el concepto de lucha

En nuestra sociedad, la lucha, la defensa y la competitividad están a la orden del día. ¿Aún no nos hemos dado cuenta de que la cooperación es la mejor manera de conseguir grandes cosas?

Máximo Sandín que es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología dijo en alguna ocasión: “La lucha permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro planeta, es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad, que camina hacía su autodestrucción”.

Quizá ha llegado el momento de abrir nuestra mente a otra forma de entender el mundo en el que vivimos. Aquí os dejo una fabulosa muestra de la investigación del Dr. Máximo Sandín

 

 


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Fuente: Pixabay/haru-dachs

Las dos fases de la enfermedad según el Dr. Hamer

Como hemos ido viendo en anteriores artículos, el Dr. Hamer entiende la enfermedad de forma totalmente revolucionaria. En esta ocasión veremos cual es la segunda ley de su teoría, la ley del carácter bifásico de las enfermedades.

Cuando aparece un conflicto en la vida de una persona y tras aparecer un DHS (Sindrome de Dirk Hamer), siempre aparece una etapa de simpacotonía o fase activa del conflicto, y otra de vagotonía o fase resolutiva o curativa.  Esto quiere decir, como hemos visto anteriormente, que después de vivir un suceso que supone un conflicto psíquico, el organismo activa un sistema de defensa para procesarlo y resolverlo a nivel biológico.

Fuente: Pixabay/haru-dachs

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Las dos fases de toda enfermedad

En la primera etapa, que también se conoce como fase fría, el organismo estará dominado por el sistema nervioso simpático. Esta etapa es muy importante ya que permitirá a la persona sobrevivir al gran impacto sufrido. En toda esta fase, el carácter de la persona suele cambiar: estará irritable, nerviosa, comerá menos, dormirá mal y poco y sus manos estarán frías.

Una vez que la persona ha superado el conflicto, comienza la segunda etapa o fase caliente. Esta será una fase de predominio del sistema nervioso parasimpático en la que el organismo llegará a la resolución del problema. En general, en la fase caliente, la persona comienza a sentirse mejor, tiene más apetito, duerme mejor y está más tranquila.  En esta etapa es cuando se produce realmente la curación aunque, hasta ahora, habíamos pensado que es cuando comenzaba la enfermedad. Esto es debido a que en este momento es cuando los primeros síntomas físicos se hacen evidentes. Estos irán desde ulceraciones hasta tumoraciones. Los síntomas irán en función de la zona cerebral que haya sido afectada por el DHS.

Según la teoría de Hamer, en esta fase habría que intervenir lo menos posible ya que se puede interferir en el proceso curativo. La intervención debería de reducirse a minimizar las molestias físicas. No obstante, es importante que el paciente esté vigilado por un médico experimentado en este tipo de medicina.

Fuente: Pixabay/Katerina_KNizakova

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Nuestro cuerpo siempre sabe como ayudarnos

Quizá todo esto te parezca muy complicado, sin embargo, la teoría del Dr. Hamer solo trata de decirnos que nuestro cuerpo siempre juega a nuestro favor. Todos sabemos que cuando nos cortamos un dedo con un cuchillo partiendo un trozo de pan, nuestro cuerpo actúa inmediatamente organizando proliferación celular y medios de coagulación que taponen la zona lesionada.  Podríamos decir que nuestra biología siempre se comporta de la misma manera, buscando el equilibrio y la curación. Contamos con un programa interno que siempre encontrará la mejor solución a cualquier situación que nos enfrentemos.

Cada vez son más los profesionales de la medicina que trabajan con sus pacientes según la teoría del Dr. Hamer. Uno de ellos es el oncólogo Javier Herráez Gonzalez del que os dejo un vídeo más abajo.

¡No te pierdas nuestro próximo artículo en el que hablaremos sobre la tercera ley de las enfermedades del Dr. Hamer!

 


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La primera ley biológica en la medicina del Dr. Hamer

Como ya comentábamos en nuestro anterior artículo , según la teoría del Dr. Hamer, el origen de las enfermedades no está en un mal funcionamiento del cuerpo. El Dr. Hamer afirma que las enfermedades son el resultado de programas especiales que nuestro organismo crea para ayudar al individuo durante un periodo de gran estrés emocional o psicológico.

Esta visión le llevó a descubrir cinco leyes biológicas que interpretan la causa, el desarrollo y la curación de lo que llamamos enfermedades. Estas leyes tienen su base en principios biológicos universales.

La primera ley biológica de Hamer

En esta ocasión vamos a hacer una pequeña introducción a la primera de esas cinco leyes. Cuando sufrimos un shock inesperado, agudo y vivido en aislamiento se produce en nuestro interior lo que Hamer llamó un SBS (Programa Especial con Sentido Biológico) que es originado en un DHS (Sindrome de Dirk Hamer).

Según la terminología de la medicina del Dr. Hamer, un DHS o choque de conflicto, quiere decir que hemos sufrido una situación muy estresante emocionalmente y que no podríamos anticipar porque no nos encontrábamos preparados para ella. Este DHS se puede originar por la pérdida de un ser querido o por cualquier pérdida inesperada. No sería lo mismo un problema de estrés cotidiano ya que lo importante es señalar lo inesperado de la situación. Cuando no esperamos que algo ocurra es muy difícil que estemos preparados para actuar. Por este motivo, la naturaleza pone en marcha un programa biológico (SBS) que ayuda a la persona durante el proceso.

Fuente: Pixabay/RyanMcGuire

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Todos los seres vivos tienen mecanismos de superviviencia

Los SBS no solo aparecen en el ser humano, son mecanismos de supervivencia muy antiguos e inherentes a todos los organismos.  La única diferencia es que los humanos somos capaces de movernos tanto en términos literales como simbólicos. Por ello, también sufrimos conflictos que podríamos llamar figurados.  Podemos poner el ejemplo de una persona que sufra un “conflicto de ataque” cuando recibe un comentario ofensivo. También se puede vivir un “conflicto de abandono” cuando una persona es excluida de un grupo. En algunos casos, también se podría crear un conflicto de “susto de muerte” ante el shock que produce un diagnóstico médico.

Cuando sufrimos uno de estos shocks la persona se altera mental y emocionalmente. Al mismo tiempo, a nivel cerebral se produce un FH (Foco Hamer) en un área determinada del cerebro que varía según el tipo de conflicto. Desde el cerebro este foco impactará en determinados órganos que optimizarán su funcionamiento con el fin de poner solución al problema en cuestión.

El conflicto siempre es subjetivo

Dependiendo del tipo de conflicto que viva la persona el FH y también los órganos implicados variarán. Tras ocurrir el conflicto, el subconsciente asocia, en segundos, el problema a un tema de conflicto biológico específico.  El conflicto, por ejemplo, puede entrar en la categoría de “perdida de territorio”, “amenaza de inanición” o “separación de pareja”, entre otros. Por ello, el que determina en qué parte del cerebro se recibirá el impacto, y en consecuencia los síntomas físicos, es nuestro punto de vista subjetivo.

Fuente: Pixabay/FreeGraphicToday

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Los SBS suceden de manera sincrónica en los niveles psíquico, cerebral y del órgano. Además, dependiendo de nuestra lateralidad biológica sucederá en un lugar u otro de los hemisferios cerebrales y, por lo tanto, en un lado u otro del cuerpo se verá afectado.

Esta visión de la enfermedad es totalmente revolucionaria. En próximos artículos continuaremos detallando las otras cuatros leyes. Aquí te dejo un pequeño resumen en vídeo que te aclarará aún más los conceptos que hemos expuesto.

 

 


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El origen de la enfermedad según el Dr. Hamer

Como ya vimos en nuestro anterior artículo, existen bastantes evidencias de que las emociones están muy relacionadas con los desequilibrios físicos. Cada vez son más los científicos que ven esta relación entre mente y cuerpo como algo digno de estudiar.  El Dr. Hamer, fue uno de los pioneros en hacer ciencia de algo que, no hace mucho tiempo, solo se consideraba como algo sin demasiado sentido. El trabajo del Dr Hamer ha sido riguroso y muy científico aunque sobre él hayan llovido las críticas de aquellos que anteponen los beneficios económicos al bien común. A partir de ahora, haremos varias entradas en las que iremos viendo. tanto el origen del trabajo del Dr. Hamer,  como un pequeño resumen de todos sus hallazgos.

¿Quién es el Dr. Hamer?

Ryke Geerd Hamer nació en 1935 en Frisia (Alemania) y estudió medicina y teología en la Universidad de Tübingen (Baden-Württemberg). Ejerció durante varios años como médico en Alemania para después viajar a Italia donde inició un proyecto de salud gratuito para personas desfavorecidas económicamente. En Italia se produjo un acontecimiento que marcó el resto de su vida y de su investigación. Su hijo Dirk Hamer fue disparado por accidente perdiendo la vida varios meses después.

hamer

Tras este terrible incidente, tanto su esposa como él, desarrollaron un cáncer. Ambos habían sido personas con perfecta salud hasta entonces por lo que Hamer comenzó a sospechar que la muerte de su hijo podría tener que ver con su enfermedad y la de su esposa. A partir de ahí dio comienzo su interesante e incansable investigación.

La investigación del Dr. Hamer

En aquel momento, Hamer trabajaba en el departamento de oncología de la Universidad de Munich. Gracias a ello pudo examinar los historiales de muchísimos de sus pacientes y llegar a ciertas conclusiones. La mayoría de esos pacientes que tenían cáncer, habían sufrido algún suceso altamente traumático anteriormente al desarrollo de su enfermedad.

A partir de esa observación, y siguiendo la idea de que todos los procesos corporales se controlan desde el cerebro, decidió profundizar en la investigación.  Hamer analizó los escáneres cerebrales de sus pacientes comparándolos con los registros médicos y psicológicos correspondientes. Tras este trabajo comprobó que existen una clara correlación entre ciertos “choques de conflicto“, la manera en que se manifiestan estos choques en el órgano, y cómo todos estos procesos están conectados al cerebro.

En ese momento no existía ningún estudio que hubiera intentando encontrar el origen de la enfermedad en el cerebro. Tampoco se había investigado al cerebro como mediador entre la psique y el órgano enfermo.

Fruto de todas estas investigaciones el Dr. Hamer dedujo que cada enfermedad es originada por un trauma o choque emocional que nos ocurre sin esperarlo. Este conflicto o trauma causa una lesión en una área determinada del cerebro que es visible en escáner cerebral y que tiene forma de diana. Desde el cerebro, las células cerebrales impactadas enviarán señales bioquímicas a las células del cuerpo correspondientes, provocando distintas reacciones.

Según Hamer, cada tipo de conflicto está conectado a un área del cerebro, que, según nuestra evolución, fue programada para responder de manera instantánea a conflictos que pudieran amenazar nuestra supervivencia.

Las dos fases de toda enfermedad

Gracias a su investigación Hamer observó que cada enfermedad se estructura en dos fases. La primera o fase activa del conflicto, se caracteriza por estrés emocional, extremidades frías, falta de sueño y falta de apetito. Después, si el conflicto se resuelve, aparece la fase de curación que suele estar marcad por la fatiga, fiebre, inflamación y/o dolor.

La teoría de Hamer sugiere que aquellos síntomas que la enfermedad nos proporciona. y que la medicina tradicional suprime, son los signos de que la segunda fase o fase de curación se ha iniciado.

Fuente: Pixabay/GDJ

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Esta nueva manera de entender la enfermedad nos lleva a observar nuestro cuerpo de una manera muy diferente. Si te resulta interesante, no te pierdas los próximos artículos en los que continuaremos hablando del extraordinario trabajo del Dr. Hamer y del poder curativo que yace en cada uno de nosotros.