Category Archives: Ciencia con conciencia

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Tu cuerpo pide más agua

Nuestro organismo está formado por un 70% de agua. En realidad, somos más agua que otra cosa. Todas nuestras funciones están relacionadas de alguna manera con este elemento. No obstante, a pesar de su importancia, la hidratación correcta no es una prioridad para la mayoría de las personas. Según distintas investigaciones, muchas de las enfermedades actuales son síntomas de deshidratación. Vamos a ver por qué.

Un descubrimiento por casualidad

El Dr. F. Batmanghelidfue un médico iraní que, gracias a una casualidad, descubrió la capacidad curativa del agua. Estudió medicina en Inglaterra y al finalizar sus estudios regresó a su país de origen para ayudar en el desarrollo de una red de hospitales. En 1979 fue encarcelado durante la Revolución Islámica que dio lugar a la caída del útlimo Sha de Persia. A pesar de haber sido condenado a muerte, pudo salvar su vida gracias a su condición de médico. En aquel momento se le requirió para ocuparse de los enfermos que estaban en prisión. En tal circunstancia se dio la “casualidad” que originó la investigación que duraría durante el resto de su vida.

Dr.-F-Batmanghelidj

Durante el tiempo que estuvo atendiendo a estos enfermos se enfrentó a condiciones de todo tipo. En cierta ocasión, uno de los enfermos gritaba de forma desesperada por el dolor que le ocasionaba lo que claramente era una úlcera de estómago. Los medicamentos con los que contaba eran escasos y no hacía efecto ninguno. El Dr. Batmanghelidjen su desesperación, optó por darle un vaso de agua rogándole que siguiera bebiendo más agua cada cierto tiempo. Tras unas horas la mejoría se hizo cada vez más evidente ante la sorpresa de todos. Debido a ello, el doctor continuó suministrándole más agua hasta que el dolor desapareció por completo. Este fue el principio de un larga lista de casos de úlcera de estómago que sanaron de la misma manera.

La necesidad de agua de nuestro cuerpo

Cuando el Dr. Batmanghelidj fue liberado se dedicó en cuerpo y alma a investigar sobre la importancia de la hidratación en nuestro organismo. Según sus estudios,  los seres humanos hemos perdido nuestra capacidad para sentir sed. Debido a esto, muchas de las enfermedades de nuestros días están relacionadas con cierto grado de deshidratación que todos padecemos. A esto habría que añadirle que según envejecemos aún sentimos menos la necesidad de beber.

También debemos de tener en cuenta que la calidad de nuestro agua no es buena. El agua que bebemos carece de los minerales con los que contaba hace mucho tiempo cuando no era sometida a los tratamientos de potabilización actuales. Todo esto provoca una sed continua de nuestro organismo que impide que las funciones más básicas puedan llevarse a cabo con la eficacia necesaria.

¿Qué dolencias mejoran con el incremento de agua?

El Dr. Batmanghelidj comprobó que llevando a cabo una rehidratación sistemática, muchas de las enfermedades de sus pacientes desaparecian. Obtuvo estupendos resultados en casos de asma, dolores de cabeza, depresión, estrés y obesidad, entre otros.

Merece la pena leer el libro que contiene todos los estudios llevados a cabo por el Dr. Batmanghelidj, así como los testimonios de personas que encontraron solución a sus problemas siguiendo sus indicaciones. Son muchas lo casos de mejoría gracias a un procedimiento tan simple como incrementar, en cierta medida, la ingesta de agua. Tomando dos vasos de agua, con una pizca de sal marina sin refinar, media hora antes de cada comida mejorarán muchas de las funciones de nuestro organismo.

 

En resumen, algo tan sano como beber la cantidad de agua que necesitamos, puede ser una de nuestras herramientas más baratas y sanas para conservar un buen estado de salud.


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Fuente: Pixabay/bekaschiller

Un acercamiento a la acupuntura

Son pocas las personas que, actualmente, no han escuchado la palabra acupuntura. Esta milenaria técnica de sanación es cada día más conocida en todo el mundo. De hecho, la Organización Mundial de la Salud declaró en 1979 la efectividad de la acupuntura en el tratamiento de más de 75 enfermedades. No obstante, no todo el mundo sabe en qué consiste exactamente. Por eso vamos a hacer un pequeño resumen en el que conoceremos su origen y sus múltiples beneficios.

Orígenes de la acupuntura

Parece ser que el origen de esta técnica data de hace más de 4.000 años en China. Probablemente, como muchos otros descubrimientos, fue descubierto por azar por alguien que, presionando en determinados puntos, se dio cuenta de que se lograban efectos terapéuticos en distintas zonas del cuerpo.

En un principio se empleaban piedras planas afiladas o astillas de hueso y de bambú para presionar ligeramente en ciertas zonas. Con la llegada de la metalurgia, aparecieron agujas de distintos tipos de metales. Y con el paso del tiempo la técnica se fue desarrollando hasta llegar a convertirse en un sistema médico completo.

Los primeros documentos escritos sobre los aspectos teóricos y prácticos de la Acupuntura aparecieron hace 2,500 años en el libro llamado ”Huang Ti Neig Ching” o “Clásico de Medicina Interna del Emperador Amarillo”. Actualmente, esta disciplina que ha sobrevivido al paso del tiempo es una parte indispensable de la medicina china.

Fuente: Pixabay/DrFrank

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Pilares de la acupuntura

Los tratamientos de acupuntura se basan en tres premisas filosóficas:

  1. El universo está formado por energía que se transforma de manera permanente.
  2. Esta energía se manifiesta en dos elementos, el ying y el yang. Ambos son opuestos y complementarios.
  3. La energía fluye a lo largo de cinco elementos: agua, metal, madera, fuego y tierra.

Según la medicina china, la energía fluye por todo nuestro organismo. De manera natural, ese fluir debe de ser armónico y sin interrupciones. No obstante, debido a diferentes factores, ese paso de la energía puede verse obstaculizado dando lugar a diferentes desequilibrios. A través de la acupuntura es posible restablecer el orden de la energía.

Así mismo, la medicina tradicional china considera nuestro cuerpo como un reflejo microcósmico del universo macrocósmico. Tanto uno como otro están compuestos por los mismos elementos y energías y están sujetos a las mismas leyes. Según afirma la doctora Guesh Shaulien Cuan “El cuerpo es considerado como una entidad total que no es divisible, cuyo bienestar físico, mental y emocional guarda una estrecha interrelación tanto con su medio ambiente como con la sociedad en la que se desenvuelve”.

¿Qué dolencias puede tratar la acupuntura?

Esta técnica funciona muy bien aliviando distintos tipos de dolor como ciáticas, neuralgias o dolores en las hombros. También se han comprobado sus efectos beneficiosos en casos de obesidad ya que calma el apetito de manera natural. Las cefaleas, en todas sus variantes, también pueden ser tratadas con acupuntura.

¿Cómo son las sesiones de acupuntura?

Para comenzar la sesión el acupuntor elaborará un historial completo de la persona a tratar. Se tendrán en cuenta los síntomas que presente, sus antecedentes y sus hábitos de vida, alteraciones emocionales, etc. La persona estará cómodamente tumbada y lo más relajada posible.

PIxabay/massagenerds

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A partir del diagnóstico se aplicará el tratamiento con agujas que puede durar entre 20 y 30 minutos. Si la técnica se practica correctamente la persona no tiene que experimentar dolor, como máximo un ligero hormigueo. Para completar un tratamiento adecuado lo normal es hacer varias sesiones.

 

Vivimos en un momento en el que se hace necesario abrir nuestra mente a otras posibilidades diferentes a las conocidas. No hay medicinas mejores ni peores. De hecho caminamos hacía una integración de las distintas formas de sanación.


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Fuente: Unsplash/Simon MIgaj

¿A qué llamamos coherencia cardíaca?

Cada vez que nuestro corazón late se generan ondas electromagnéticas. Cuando estas ondas siguen un patrón repetitivo y ordenado podemos decir que nuestro corazón está en coherencia. Este estado de coherencia es transmitido al cerebro también. Según los últimos estudios la coherencia cardíaca es sinónimo de salud. Si quieres saber como conseguir este estado sigue leyendo este artículo.

No tenemos un único cerebro

Hasta hace muy poco se creía que únicamente teníamos un cerebro. Sin embargo, actualmente, se sabe que tanto el intestino como el corazón cuentan con circuitos formados por decenas de miles de neuronas. Estos circuitos se comportan como si fueran pequeños cerebros dentro de nuestro cuerpo, siendo capaces de tener sus propias percepciones y modular sus respuestas dependiendo de esas percepciones. Podríamos decir que, de alguna forma, el corazón tiene sus propios recuerdos.

Fuente: Unsplash/Darius Basar

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Nuestro corazón, además de contar con sus sistema de neuronas propio, también segrega y libera algunas hormonas. Entre otras, encontramos la adrenalina que es segregada cuando es necesario rendir al máximo, o la oxitocina, también llamada la hormona del amor.

Emociones y coherencia cardíaca

Cómo ya hemos comentado, el corazón tiene su propio circuito neuronal. Según sean nuestras emociones el corazón enviará diferentes señales al cerebro. Las emociones positivas nos proporcionan armonía tanto en el sistema nervioso como en el latido cardíaco. Además de esto, originan una sincronicidad en el funcionamiento de los distintos sistemas del organismo que nos llevarán a una coherencia cardíaca. Sin embargo, las emociones negativas. provocan alteraciones en el ritmo del corazón y también en el sistema nervioso. El estrés, el enfado o la ira, darán forma a lo que se conoce como caos cardíaco.

Todo este conocimiento nos ayuda a entender mejor nuestro cuerpo. Así mismo, llegamos a la conclusión de que un corazón que late de forma armónica envía señales de calma al cerebro y al sistema nervioso, dando lugar a una sensación de bienestar.

Fuente: Unsplash/Simon Migaj

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 ¿Qué nos ayuda a favorecer la coherencia cardíaca?

El hecho de conseguir una buena coherencia cardíaca nos aporta muchos beneficios. Además de encontrarnos mejor físicamente, nuestro cerebro estará más despierto y será más eficiente.  Vamos a ver de qué forma podemos conseguirlo:

  • Una mirada hacía el interior. La mayoría de las personas ponen toda su atención en el exterior. Sin embargo, dirigir nuestra atención hacía lo que pasa en nuestro interior es tan necesario como estar pendientes de lo que sucede afuera. Cualquier de las muchas técnicas de relajación o meditación son una buena herramienta.
  • Ejercicio físico. Cualquier ejercicio que favorezca una correcta conexión entre la mente y el cuerpo, favorecerá la coherencia cardíaca. El yoga, el tai-chi, o un paseo poniendo atención en la respiración serán muy beneficiosos.
  • Atención a lo que sucede Ahora. Si somos capaces de poner toda nuestra atención en el momento presente, todos nuestros sistemas se armonizarán. El ahora es lo único que realmente existe. El pasado y el futuro únicamente viven en nuestra mente.

Un corazón que late con coherencia es un seguro de salud y bienestar. Cómo habrás comprobado es fácil de conseguir. Emociones positivas, vida tranquila y ejercicio moderado serán tus mejores aliados.


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Dr. Bruce Lipton

Bruce Lipton y su teoría revolucionaria

En nuestro anterior artículo hicimos una pequeña introducción a la epigenéticaEsta nueva rama de la biología nos muestra la influencia de lo que nos rodea en la expresión de nuestros genes. Esto nos lleva a intuir que, con ciertos cambios en lo que nos rodea, podemos influir en nuestro cuerpo.  Según el doctor en medicina e investigador en biología molecular Bruce Lipton, cambiando nuestra manera de vivir y de percibir el mundo podemos cambiar nuestra biología.

Los descubrimientos de Bruce Lipton

En un principio se creía que los genes controlan nuestra vida y que en ellos se inscriben nuestras características y capacidades. Sin embargo, gracias al trabajo llevado a cabo por el doctor Bruce Lipton y otros investigadores, ha quedado claro que esto es falso. Su investigación demuestra que, muy al contrario de lo que se creía, no estamos gobernados por nuestra genética.

Dr. Bruce Lipton

Dr. Bruce Lipton

Cada una de nuestras células es un pequeño individuo con vida propia. De la misma manera que nosotros recibimos información a través de nuestros sentidos, estas pequeñas “personitas” son informadas de lo que ocurre en el exterior a través de los receptores que obtienen la información. El ADN está influido y controlado por señales que provienen del exterior de la célula. Dentro de estas señales se incluyen también nuestros pensamientos.

Durante los cuarenta años que lleva investigando, Bruce Lipton, ha podido comprobar que al cambiar nuestra forma de vivir y de comprender aquello que nos rodea podemos influir en nuestra biología. Sus estudios le llevan a asegurar que un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones dependiendo del entorno y de nuestra manera de responder al mundo. Entonces llegamos a la conclusión que el estilo de vida determina la genética.

La fuerza de las creencias

Nuestro subconsciente tiene un enorme poder que puede alterar la forma en que vemos la realidad. Es allí donde residen todas nuestras creencias. A algunas personas les puede resultar demasiado simple. Sin embargo, todos conocemos como funciona el efecto placebo. Si creo que un determinado tratamiento me va a curar, aunque este tratamiento únicamente contenga azúcar, me curaré. Sin embargo, el efecto nocebo actúa al contrario, si creo que algo es negativo, aunque no lo sea puede hacerme daño.

Los pensamientos de amor y la química corporal

Según Bruce Lipton, cuando elegimos vivir en un mundo lleno de amor nuestra salud mejora. Las sustancias químicas que están relacionadas con la alegría y el amor provocan bienestar y crecimiento en nuestras células. Sin embargo, la química provocada por el miedo conduce a nuestras células a la muerte. Cuando pensamos de manera positiva y alegre estamos creando una vida saludable. Es imposible que se produzca el crecimiento y expansión en nuestra vida si tenemos miedo y nos protegemos.

Para que exista un crecimiento celular sano es necesario un intercambio libre de información con el medio. Cuando sentimos miedo y nos cerramos este intercambio no se produce. Si este estado negativo de protección se mantiene en el tiempo se inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

Fuente: Pixabay/pixel2013

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Menos estrés y más alegría

Para mantener un buen estado de salud tanto física como mental es necesario poner de nuestra parte para controlar nuestras emociones. Necesitamos buscar de manera activa sentimientos de alegría y de amor. Si no lo hacemos y permitimos que nuestra biología se inunde permanentemente de hormonas relacionadas con el estrés, nuestra salud se verá afectada ya que estas hormonas suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

La vida puede ser muy diferente si no la observamos con el filtro que nos imponen nuestras creencias. En nuestra mano está crear salud y, consecuentemente, un mundo mejor.

 

 


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Fuente: Pixabay/qimono

¿Qué es la epigenética?

Las características que nos distinguen de otros seres humanos y nos hacen únicos pueden ser heredadas o provenientes de la cultura y el ambiente que nos rodea. Dentro de la Biología existen dos tendencias al respecto. Una de ellas apoya a la naturaleza de cada individuo, mientras que la otra da más importancia a su crianza y desarrollo. Durante muchos años ambas perspectivas han permanecido contrastadas. Sin embargo, hace algunos años una nueva corriente, llamada epigenética, pone una nota diferente en todo este tema. Vamos a ver de qué se trata.

¿Qué es la epigenética?

La cadena de ADN contiene toda la información respecto a cada uno de nosotros pero no lo es todo. El término epigenética quiere decir: sobre o además de la genética. Partiendo de este significado, la epigenética nos lleva a entender que existen factores externos al código genético que regulan la expresión de los distintos genes. Eso si, siempre manteniendo inalterada la secuencia de ADN. Afortunadamente, no todos los genes están activos a la vez. Es necesario cierto control en su expresión para que todo se desarrolle adecuadamente.

Fuente: Pixabay/qimono

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La epigenética defiende que las experiencias que vive cada persona no desaparecen. Podríamos decir que se incorporan a cada ser humano como si fuera un residuo molecular que se engancha al armazón genético. Esto no hace que el ADN cambie, pero si que los aspectos psicológicos y de comportamiento de una persona puedan ser legados a sus descendientes.

Bajo la interpretación de la epigenética del comportamiento, los traumas experimentados por un organismo o por sus antepasados recientes, pueden dejar huellas moleculares que se adhieren a su ADN.

Cada persona tiene su propio epigenoma

Según explica el investigador Manel Estellerla epigenética son los vestidos bioquímicos que lleva el ADN desnudo. Si estos vestidos son finos y transparentes, permiten ver el ADN y los genes pueden expresarse; si son gruesos, no permiten ver el ADN y no dejan expresar los genes¨. También afirma Esteller que el estilo de vida influye directamente sobre los genes y que la epigenética es considerada como el interlocutor del ambiente con la genética.

Fuente: Pixabay/bulba1

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Por ejemplo, en las patologías cardiovasculares, se ha observado que la formación de placas de ateroma es debida al condicionamiento genético, a una dieta rica en grasas y también a la existencia de un patrón epigenético de expresión de genes que permiten que las grasas hagan daño. De la misma manera, también se han llevado a cabo descubrimientos similares en enfermedades autoinmunes, diabetes o enfermedades neurológicas.

Somos un Todo

Una vez más, gracias a estos descubrimientos, nos damos cuenta de que no estamos aislados unos de otros ni tampoco de nuestro ambiente. Existe una unión más allá de nuestra comprensión que nos conecta con todo lo que nos rodea e influye e nuestra salud física y emociones.  Según todo lo expuesto, quedan a nuestra disposición muchas y diferentes herramientas de sanación. En posteriores artículos veremos de qué manera podemos colaborar con la aparición de la mejor versión de nosotros mismos.

 


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El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

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Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

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Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.

 


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El cerebro de tu corazón

¿Eres de las personas que creen en las “corazonadas”? Pues quizá esa forma de pensar tenga mucho que ver con la realidad ya que nuestro corazón es algo más que una bomba que distribuye la sangre por nuestro cuerpo.

Hasta hace muy poco se creía que las neuronas solamente se encontraban en nuestro cerebro. Sin embargo, no hace mucho, se ha podido comprobar que el corazón contiene su propio sistema nervioso. Sabiendo esto es posible que te preguntes: ¿Es el corazón inteligente? ¿Podría influir el corazón en nuestra forma de pensar? Sigue leyendo si quieres saber las respuestas a estas preguntas.

La inteligencia del corazón

El sistema nervioso que contiene el corazón cuenta con aproximadamente 40.000 neuronas y una vasta y densa red de neurotransmisores, proteínas y células de soporte.

Pixabay/GDJ

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Según las investigaciones de  la matemática e investigadora de la conciencia Annie Marquierel corazón tiene circuitos muy elaborados que le permiten tomar decisiones y pasar a la acción de forma independiente al cerebro. Así mismo, nuestro corazón es capaz de aprender, recordar e incluso percibir. De hecho, existen cuatro tipos de conexiones que desde el corazón parten hacía el cerebro.

La primera conexión se lleva a cabo mediante impulsos nerviosos. La segunda se realiza a través de hormonas y neurotransmisores. La tercera es una conexión biofísica que se produce a través de ondas de presión por medio del ritmo cardíaco.  Finalmente, la cuarta es una comunicación energética que re realiza por medio del potente campo electromagnético del corazón.

El orden o desorden del corazón

Nuestro corazón es muy sensible a aquello que sentimos.  Su campo electromagnético cambia en función de nuestras emociones. Si sentimos miedo, estrés o frustración este campo se torna incoherente o desordenado. Sin embargo, cuando sentimos emociones positivas este campo electromagnético se ordenará de manera armoniosa con ondas amplias y regulares.

El campo electromagnético del corazón se extiende entre dos y cuatro metros a nuestro alrededor. Lógicamente, cualquier persona que se encuentre a esta distancia se verá afectada por él.

¿Dónde llega primero la información?

La información que recibimos del exterior llega primero a nuestro corazón para después dirigirse hacía el cerebro. Además, desde ahí, y según sea nuestro ritmo cardíaco, las ondas cerebrales se sincronizarán con este órgano. Podríamos decir que el corazón “tira” de nuestro cerebro.

Unsplash/Linda Xu

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Otro de los descubrimientos que se han hecho, según explica Annie Marquier, es que el cerebro del corazón funciona sin memorias que le condicionen. Este cerebro cardíaco es capaz de activar en nuestra cabeza centros de percepción superiores totalmente nuevos. Estos centros no interpretan la realidad basándose en experiencias antiguas y son capaces de obtener un conocimiento inmediato experimentado la realidad con exactitud.

¿Cómo conectar con el cerebro del corazón?

Se ha comprobado que cuando utilizamos el cerebro del corazón de manera consciente creamos un estado de coherencia biológica donde todo funciona a la perfección. En estos casos, las emociones positivas que experimentamos, armonizan todo nuestro cuerpo físico y mental.

Para poder experimentar este estado es requisito indispensable aminorar tu ritmo de vida y hacer un hueco al silencio en nuestro día a día. Gracias  al silencio y la tranquilidad, tenemos más capacidad de observar nuestros pensamientos y de permanecer en la posición de testigos. Desde ahí, observaremos como nuestros pensamientos y emociones pasan a través nuestro sin ser juzgados ni interpretados mentalmente.

La meditación, las técnicas como el yoga, el tai chi, el contacto con la naturaleza, la soledad y la contemplación son herramientas que nos acercarán a esta conexión con nuestro corazón. Así mismo, la buena disposición hacía los demás y la sencillez nos facilitarán compartir esta conexión con los que nos rodean.

 

 


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Chestnut Bud para dejar de cometer los mismos errores

Cómo ya comentamos con anterioridad, las Flores de Bach son una estupenda herramienta para ayudarnos a vivir mejor.  Las Flores de Bach nos ayudan a restablecer el equilibrio emocional perdido. En esta ocasión vamos a hablar del Chestnut Bud o brote de castaño. Si eres una de esas personas que comenten los mismos errores una y otra vez este artículo te va a interesar.

La terapia floral de Bach consta de 38 remedios entre los cuales se encuentran árboles y flores, excepto en dos casos: Rock Water, que se prepara a partir de agua de manantial y Chestnut Bud, que es elaborado a partir del brote del Castaño  (Aesculus Hippocastanum). La fase de brote nos muestra que un fruto está a punto de emerger aunque no ha terminado su desarrollo. Tiene que ver con los estados potenciales e incipientes, pero que no han llegado aún a la madurez y plenitud.

Fuente: Unsplash/Ricardo Gomez Angel

Fuente: Unsplash/Ricardo Gómez Ángel

La capacidad de aprender de las experiencias

 

El Chestnut Bud tiene relación con la capacidad que cada persona tiene de aprender de sus propios errores y experiencias pasadas. No todo el mundo tiene esa capacidad ya que, algunas personas, repiten una y otra vez las mismas experiencias pero no obtienen el conocimiento y la sabiduría que les aportan.  Las personas que presentan este comportamiento no tienen conexión con sus capacidades de asimilación y suelen estar atascadas en el proceso de madurar. Cuando estas personas repiten una y otra vez la misma equivocación se sienten frustradas. Debido a esa frustración, muchas veces, desarrollan la creencia de que no valen para nada y de que no son capaces de aprender.

En muchas ocasiones esta forma de ser está relacionada con una forma de vida caracterizada por la prisa y la impaciencia. Cuando la velocidad caracteriza nuestra vida, tendemos a levantarnos rápidamente sin pararnos a pensar el por qué de nuestra caída. Cuando esto se repite, decimos que estamos viviendo el estado negativo de Chestnut Bud.

Las personas que se encuentran en estado necesitan hacer un alto en su camino y reflexionar acerca del por qué de esas repeticiones de la misma situación. Al entender el mensaje, estas personas podrán aprender de sus errores y continuar hacía adelante libres de las “repeticiones constantes”.

La falta de atención en los niños

Normalmente, este tipo de patrón de comportamiento lo presentan personas con tendencia a la ingenuidad y a ser descuidadas. En los niños se manifiesta con falta de atención y, aunque cuando el doctor Bach formuló sus esencias florales no existía el concepto de déficit de atención, para estos casos es muy eficaz.

Fuente: Pixabay/stux

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Gracias al tratamiento con esta flor las personas adquieren capacidad para coordinar las actividades mentales con la realidad material y comienzan a aprender más fácilmente. De esta manera, la persona irá, poco a poco, aprendiendo a ser consciente de su propia evolución. Los estudiantes que tienen problemas de aprendizaje o falta de atención se beneficiarán mucho de esta flor.

 

Si crees que en tu vida se repiten siempre el mismo tipo de desaciertos que, de antemano sabías que se producirían pero no eres capaz de dejar de hacerlo, quizá lo que necesites es estimular tu capacidad de asimilación, memoria y aprendizaje. Te aseguro que de la mano de un experto en Flores de Back encontrarás la solución.

 

 

 

 

 


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La Naturaleza guarda un orden inteligente

Llegamos al final en nuestro breve recorrido por la Nueva Medicina Germánica o medicina del Dr. Hamer. En nuestros últimos artículos hemos podido darnos cuenta de que es posible contemplar el concepto de enfermedad desde otro punto de vista. En este caso, y como broche final, veremos la quinta ley de Hamer o “Quintaesencia”.

Esta quinta ley dice así: “Lo que conocemos como enfermedad debe de ser entendido como un Programa Especial de la Naturaleza que tiene Pleno Sentido Biológico (SBS). Este programa es creado para resolver un conflicto inesperado, que es considerado como una emergencia biológica, y sirve de ayuda para que el individuo sobreviva y también aquellos que conviven con él. El mencionado programa puede ser comprendido a través de la evolución de la vida”.

La Naturaleza es inteligente

Esta ley pone de manifiesto la enorme importancia de la inteligencia suprema de la naturaleza. Podríamos decir que la quinta ley es una representación de todas las leyes de Hamer en una. Consigue, por si misma, dar la vuelta a todos los conceptos de la medicina tradicional.

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

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En nuestra sociedad el término enfermedad está bastante mal interpretado. Cuando pensamos en la evolución creemos que se ha ido produciendo dentro de un marco competitivo.  Debido a estás forma de entender la realidad, interpretamos la enfermedad creyendo que hay bueno y malo y que los errores existen. Sin embargo, todos sabemos que la naturaleza tiene la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones. Esta capacidad, aunque no seamos conscientes, siempre responde a un todo mayor, con un propósito global.

Si comprendemos la enfermedad como un proceso que nos abraza y nos apoya, nos acercaremos a una medicina más cercana al corazón. Esta sería una medicina que no considera que haya buenos o malos sino que todo tiene un sentido profundo. Así mismo, podríamos ver como la naturaleza despliega a cada instante su gran sabiduría.

Nuestros organismos se formaron hace millones de años

Cuando observamos la evolución y el origen embrionario de nuestros tejidos y órganos, podemos ver que cada área cerebral se programó hace millones de años con ciertas respuestas biológicas a distintos conflictos que pudieran poner en riesgo la supervivencia. Debido a ello, cada ser humano lleva en su interior antiguos programas que se activarán cuando sera necesario.  Estos programas, según el Dr. Hamer, no son considerados como enfermedades ya que esto implicaría desorden o mal funcionamiento del organismo, y se trata justo de todo lo contrario. De hecho, a la luz de los descubrimientos de Hamer, deberíamos descartar los términos maligno o benigno para sustituir a ambos por procesos apropiados.

En este tipo de medicina, el personal médico, debe de tener, además de un profundo conocimiento médico un gran conocimiento de la persona a nivel psicológico y emocional. Los médicos que no miran a los ojos a sus pacientes no podrían desarrollar este tipo de medicina.

Los errores no existen en la Naturaleza

Según las palabras del Dr. Hamer :”Todas las llamadas enfermedades tienen un significado biológico especial. Mientras tendíamos a considerar a la Madre Naturaleza como falible y teníamos la audacia de creer que ella comete errores constantemente y produce descomposturas (crecimientos cancerosos malignos, sin sentido, degenerativos, etc.) podemos ahora ver, mientras las vendas caen de nuestros ojos, que solo eran nuestra ignorancia y orgullo la única estupidez en nuestro cosmos.

Fuente: Unsplash/Vincent Van Zalinge

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Cegados, trajimos frente a nosotros esta medicina sin sentido, falta de alma y brutal. Llenos de asombro, podemos ahora entender por primera vez, que la Naturaleza tiene un orden (eso ya lo sabíamos), y que cada cosa que ocurre en la Naturaleza tiene un propósito en el marco del todo, y que los eventos que llamábamos enfermedades no son alteraciones sin sentido que tienen que ser reparadas por aprendices de hechicero. Podemos ver que nada carece de significado, nada es maligno ni está enfermo.”

Para tod@s aquellos que se sientan interesados por esta nueva forma de entender la enfermedad, el siguiente vídeo aporta toda la información ampliada.

 


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¿Se podrían considerar los microbios como aliados?

En nuestros últimos artículos nos hemos ido acercando al fabuloso trabajo del Dr. Hamer. La mejor manera de poder entender todo su trabajo sería accediendo a los artículos anteriores antes de comenzar con este. En este artículo vamos a resumir su cuarta ley: la ley del sistema de ontogénesis de los microbios y bacterias.

Los temidos microbios pueden ser aliados

En esta cuarta ley el Dr. Hamer explica el papel beneficioso de los diferentes grupos de microbios al correlacionarse con las cuatro capas embrionarias de nuestros tejidos, durante la fase de curación de las enfermedades. La teoría del Dr. Hamer no contempla el papel de los microbios como los causantes de las enfermedades. Según el Dr. Hamer, los microbios pueden considerarse aliados que actúan de manera coordinada con el cerebro para que el proceso reparador se lleve a cabo de la mejor manera posible.

Fuente: Pixabay/Herney

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Hubo un momento en la evolución en el que los microbios eran los únicos organismos que habitaban la Tierra. Eventualmente, los microbios comenzaron a habitar al organismo humano en desarrollo. La función biológica de estos microbios era mantener los órganos y tejidos en estado saludable. Durante todas las épocas, tanto microbios como bacterias y hongos han sido aliados leales, indispensables para nuestra supervivencia.

En condiciones normales, mientras el organismo funciona de manera normal, los microbios están latentes. Por lo tanto, estos microbios solo se activan en fase de curación de un tejido en concreto. La inteligencia del organismo permite que estos microbios no actúen en el resto de los órganos. Siendo así, podemos decir que los microbios no causan la enfermedad sino que nuestro organismo los utiliza para optimizar el proceso curativo.

Los microbios siempre han vivido entre nosotros

Los microbios son endémicos, viven en relación simbiótica con todos los organismos del entorno ecológico en el que se han desarrollado por millones de años. El contacto con microbios que son externos al organismo humano, por ejemplo en viajes fuera de nuestro entorno, no causa por si mismo la enfermedad.  No obstante, podríamos decir que en el caso de que un europeo resolviera un conflicto en algún punto lejano a Europa, estando en contacto con microbios locales, el órgano relacionado con el conflicto, hará uso de ellos durante la fase de curación. En este caso, al no estar el cuerpo acostumbrado a estos ayudantes poco habituales, el proceso de curación podría ser bastante severo.

En cualquier caso, es importante destacar que la manera en la que los microbios ayudan en el proceso de curación, siempre está en total armonía con la lógica de la evolución.

Fuente: Pixabay/Tiphaine

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Después de habernos asomado a la Cuarta Ley Biológica de la medicina del Dr. Hamer, podemos entender que los microbios no son los causantes de las enfermedades infecciosas. Según esta teoría los microbios juegan un papel beneficioso, por lo que el concepto de sistema inmunológico dejaría de tener sentido. El Dr. Sandín, al final de este artículo, nos explicará ampliamente este nuevo concepto.

Olvidemos el concepto de lucha

En nuestra sociedad, la lucha, la defensa y la competitividad están a la orden del día. ¿Aún no nos hemos dado cuenta de que la cooperación es la mejor manera de conseguir grandes cosas?

Máximo Sandín que es doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología dijo en alguna ocasión: “La lucha permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro planeta, es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad, que camina hacía su autodestrucción”.

Quizá ha llegado el momento de abrir nuestra mente a otra forma de entender el mundo en el que vivimos. Aquí os dejo una fabulosa muestra de la investigación del Dr. Máximo Sandín