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La enuresis tratada de forma natural

Si tu hijo es uno de esos niños que aún tiene problemas para controlar la orina, en esta entrada te vamos a contar como ayudarle de manera natural y sin contraindicaciones. La enuresis puede ser tratada de diferentes maneras. Entre ellas podemos encontrar herramientas tan inócuas como el yoga o las Flores de Bach.

¿Hasta cuando es incontinencia normal?

La incontinencia es algo normal en los bebés hasta que cumplen los dos años. A partir de esa edad y hasta, aproximadamente, los cuatro años, estos pequeños irán adquiriendo continencia diurna. Sin embargo, hay niños que siguen siendo incontinentes más allá de la edad habitual. Si el niño no controla la orina después de los cuatro años durante el día estaremos hablando de enuresis diurna primaria. Y si tampoco lo controla después de los seis años por la noche podremos decir que tiene enuresis nocturna primaria. Existen diferentes técnicas que pueden ayudar enormemente a estos niños. Vamos a ver en qué consisten algunas de ellas.

Yoga y enuresis

Si queremos construir un edificio siempre tendremos que empezar por el piso de abajo. ¿Verdad? Este mismo principio es observado desde la perspectiva del yoga. Esta técnica milenaria nos enseña que siempre hay que comenzar sintiendo que nuestros pies están bien enraizados. Las clases de yoga para niños suelen empezar haciendo que los pequeños sientan sus pies en el suelo y desde ahí se eleven.

Lo primero es empezar con la “planta baja”, es decir, el suelo pélvicoEsta parte del organismo corresponde al primer chakra o centro de energía.  Si nos imaginamos a un yogui sentado con las piernas cruzadas, este chakra, también denominado chakra raíz, y el suelo pélvico, son los que estarán en contactos con la esterilla y el suelo. Por este motivo, este chakra raíz representa nuestro sentido de seguridad y la sensación de estar a salvo. De hecho, esta postura es una de las mejores maneras de sentirse confortado y seguro.

Diferentes estudios han demostrado que si entrenamos nuestro suelo pélvico, tendremos mejor control de los músculos que tienen que ver con perdidas de orina e incontinencia. Podríamos decir que sí el suelo pélvico está fuerte, nuestras raices están bien conectadas a tierra. Tanto los niños como las personas mayores se benefician en gran medida de estos ejercicios.

Unsplash/Jared Rice

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El yoga para los niños que padecen enuresis es una estupenda herramienta. Ellos son capaces de aprender los ejercicios para fortalecer su musculatura como si fuera un juego. Además de eso, mediante visualizaciones y relajaciones se puede acceder a ciertos miedos inconscientes y acercarse a la solución.

Flores de Bach y enuresis

Debido a que la enuresis puede ser debida a diferentes causas emocionales, las Flores de Bach están especialmente indicadas. El experto en terapia florar intentará averiguar lo que siente el niño a la hora de ir a dormir y al levantarse y ver la cama mojada. Desde ahí, se podrá hacer un indagación para encontrar los motivos que hayan podido contribuir a la enuresis. Después de ese primer diagnóstico se le indicarán las Flores más adecuadas.

En muchas ocasiones el origen de esta situación se encuentra en diferentes conflictos a los que el niño debe enfrentarse. Entre ellos podemos encontrar un cambio de colegio,el divorcio de sus padres, la llegada de un hermano pequeño o la muerte de un ser querido. La terapia floral cuenta con numerosas opciones que ayudarán a que el niño mejore casi sin darse cuenta.

 

La práctica regular del yoga y las Flores de Bach pueden ser nuestros aliados a la hora de encontrar una manera de ayudar a nuestro hijo sin efectos secundarios.

 


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¿Pueden practicar yoga los niños?

El yoga cada día cobra más popularidad en nuestra cultura occidental. Son muchas las personas que han encontrado en esta técnica milenaria una forma de cuidar su cuerpo y también su mente. Aunque normalmente solo lo practiquen personas adultas, los niños también pueden ejercitarse y disfrutar con esta práctica, a la vez que se divierten.

¿Qué beneficios tiene el yoga para los niños?

De la misma manera que los adultos, los niños que practican yoga fortalecen sus músculos y adquieren flexibilidad. Además de esto, al practicarlo, poco a poco, los niños van tomando conciencia de su propio cuerpo. Gracias a ello, aprenden a reconocer cada una de sus partes y también a adoptar posturas correctas que evitarán problemas en un futuro.

Fuente: Unsplash/Maura Silva

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Los ejercicios respiratorios que incluye el yoga son ideales para relajar tanto la mente como el cuerpo del niño. Esto, facilitará en gran medida la concentración en los estudios. Así mismo, una mente en calma es una gran fuente de creatividad y una buena forma de evitar el estrés. Otro beneficio de la práctica de esta técnica es que, al realizar trabajos en grupo o parejas, se fomenta el compañerismo y la amistad.

Para todas las edades

Un niño puede comenzar a prácticar yoga, incluso, cuando su mamá está embarazada. Durante el embarazo, las mujeres pueden hacer yoga sin problema. Gracias a ello, tanto su embarazo como el parto, discurrirán de manera mucho más fácil. Así mismo, después de dar a luz, los bebés pueden acompañar a sus madres a las clases de yoga para que se vayan familiarizando con la práctica. Será a partir de los 3-4 años cuando ya puedan iniciarse en clases con otros niños.

Los grupos suelen hacerse en función de la edad para que el ejercicio se adapte a las necesidades de cada etapa. Por ejemplo, un grupo con niños de 3 o 4 años estará orientado a estimular el movimiento y los sentidos. Sin embargo, cuando son un poco más mayores, las habilidades a desarrollar serán otras.

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¿En qué consiste una clase de yoga para niños?

Probablemente, a los adultos que practiquen yoga les resulta difícil imaginar a los niños haciendo una clase como la suya. Es normal, porque las clases de yoga para los niños nada tienen que ver con las de los adultos. Los niños necesitan pasarlo bien y, por eso, esta disciplina se acerca a ellos de manera lúdica. Siempre dependiendo de la creatividad del profesor, se emplearán bailes, canciones o cuentos que harán la clase muy divertida. Durante estos juegos, se practican los distintos ashanas, se hacen técnicas de relajación adaptadas, e incluso, se llevan a cabo pequeñas meditaciones guiadas.

 

La práctica regular del yoga se puede alternar con cualquier otro tipo de deporte. Los niños necesitan movimiento y diversión, sus cuerpos están llenos de energía y ganas de experimentar.

 

 


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Los niños y las Flores de Bach

Los niños, al igual que los adultos, pasan por momentos en los que su comportamiento se altera y, consecuentemente, su bienestar. Hoy en día ya le hemos dado nombre a muchos de esos comportamientos que nuestros hijos muestran. Lamentablemente, el haberles dado nombre, en muchos casos, justifica que les administremos tratamientos que les ocasionan más efectos secundarios que beneficios. Afortunadamente, existen medios alternativos y completamente inocuos, como por ejemplo, las Flores de Bach.

 

Fuente: Pixabay/WolfBlur

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Qué son las Flores de Bach

La sesión con Flores de Bach consiste en utilizar extractos de determinadas flores que, cuando son ingeridos, ayudan a resolver aquellos problemas que tenga la persona que los toma. Se trata de una técnica totalmente inofensiva y sin efectos secundarios que puede ser utilizada por niños y bebés sin ningún problema.

Según su creador Edward Bach:

La enfermedad no es una crueldad ni un castigo, sino solo y únicamente un aviso; es un instrumento del que se sirve nuestra propia alma para mostrarnos nuestros errores, prevenirnos de otros e impedirnos cometer mas daños para volvernos al camino de la verdad y de la luz, del que nunca deberíamos habernos apartado”.

Este tipo de técnica tiene su base en el conocimiento de la persona y en la potenciación de sus virtudes y talentos. Realmente, no se utiliza para luchar contra “la enfermedad” sino para potenciar la salud y la armonía. El facilitador en la sesión floral construye, junto con el consultante, un espacio donde poder entender y comprender la situación.

Las Flores de Bach y los niños

Cuando se utilizan las flores de Bach en los niños todo resulta mucho más fácil que con los adultos. Esto es debido a que los niños no cuentan con los condicionamientos mentales que muestran los adultos.  Gracias a la flexibilidad y predisposición de los niños, los resultados son mucho más rápidos.

Los niños, aunque no nos demos cuenta, absorben las emociones familiares como si fueran esponjas. Todo aquel que vive en un ambiente contaminado se contamina de alguna manera. Por eso, es nuestro deber como adultos, estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento del niño.

Fuente: Pixabay/cenczi

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¿En qué casos está indicada la técnica floral para los niños?

Las Flores de Bach se pueden utilizar para ayudar a los niños en diferentes tipos de trastornos o alteraciones. Son una estupenda alternativa al tratamiento con fármacos. Los tratamientos tradicionales presentan efectos adversos  que con las Flores de Bach no aparecen.  Veamos algunos de los casos en los que se puede utilizar esta terapia:

  • Niños con problemas para expresar sentimientos
  • Aquellos niños que no son capaces de decir no
  • Problemas de aprendizaje
  • Cuando los niños no muestran interés por lo que ocurre a su alrededor
  • Si aparece excesivo temor a los cambios
  • Cuando el niño presenta obsesiones con la limpieza
  • Si existen cambios de humor constantes
  • Cuando el niño miente para llamar la atención
  • Para aquellos niños que se exigen demasiado
  • Casos de enuresis nocturna

La lista podría ser interminable. Prácticamente cualquier situación puede tratarse con esta técnica que carece de contraindicaciones y es muy fácil de utilizar. Si necesitas ayuda, acude a tu experto en Flores de Bach  de confianza
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El autoestima de los niños y el papel de los padres.

Category : Infantil

El autoestima es una mezcla de creencias y sentimientos que tenemos sobre nosotros mismo. Creencias y sentimientos que tienen gran influencia en nuestros comportamientos, en nuestra motivación y en la respuesta emocional.

Los padres queremos que nuestros hijos crezcan de forma segura y que cumplan con una serie de expectativas para que sean capaces de afrontar “cualquier bache” que se les plantee en sus vidas. Sin embargo, en muchas ocasiones y de forma totalmente involuntaria, podemos estar consiguiendo justamente lo contrario.

Los niños necesitan mucho nuestro apoyo. Necesitan recibir palabras de aliento para motivarlos y para animarlos a afrontar y superar los obstáculos que van surgiendo en su vida. La motivación es la mejor vía para conseguir el objetivo.

Vamos a analizar una lista con algunos de los comportamientos más frecuentes que pueden dañar gravemente el autoestimas de los niños. Es importante conocerlos y tenerlos muy presentes en el día a día para que nuestros pequeños crezcan libres.

Todo por mi niño.

Los niños son una esponja de aprendizaje. Les encanta aprender a realizar nuevas tareas pero… ¡ojo! Si les das todo hecho, dejarán de asumir estas tareas como una responsabilidad. Sin embargo, cuando responsabilizamos a los niños con ciertas tareas y sienten que son capaces, tendrán una sensación de logro que les ayudará a sentirse realizados.

Queremos mostrar nuestro amor haciendo todo tipo de cosas por y para nuestros hijos, pero no les estaremos haciendo ningún favor. Si hacemos todo por nuestros hijos estaremos negando la oportunidad de que aprendan, algo que les perjudicará en su vida adulta. Y además, les estaremos negando la necesidad de ser independientes y de conseguir metas por sí mismos.

Equivocarse es una vía de aprendizaje. Tendrán la oportunidad de volver a intentarlo y de aprender de sus errores. De esta forma, el autoestima de los niños se verá reforzado.

“Pero si es muy fácil”. Fácil ¿para quién?

A veces los padres olvidamos que estamos ante niños, cada uno con sus características y virtudes. Una situación que consideremos fácil, puede ser muy frustrante para los peques y se sentirán incapaces de conseguirlo.

Estaremos intentando motivar a nuestros hijos y tratando de animarles pero la realidad es que estaremos generando pensamientos y sentimientos de incapacidad. Sentimientos como… “a lo mejor es porque soy tonto”.

Esto puede dañar gravemente el autoestima de los niños sin que seamos conscientes y serán más propensos a tirar la toalla antes los retos que la vida les plantee.

“Qué difícil, ánimo cariño que tú puedes”“Con tu edad esto me resultó muy difícil pero al final persistiendo lo logré, seguro que tú también”. Son frases mucho más acertadas para motivar a los niños. Entenderán que las metas se consiguen persistiendo, y esto les hará sentir motivados y con el autoestima reforzada.

 

Quien tiene boca se equivoca.

Nadie nace sabiendo y nuestros hijos no son una excepción. No actúes de forma negativa antes los fallos o errores de los niños. Equivocarse es bueno ya que constituye una de las principales vías de aprendizaje.

Intentar rescatar a nuestros hijos para que no comentan errores o ayudarles en exceso para evitarlos hará que se sientan incapaces por sí solos y el autoestima se verá también perjudicada.

La sobreprotección es también una acción que provocará que el autoestima de los niños sea bajo. Verán “el cometer errores” como algo negativo y como un impedimento para volver a intentar superar el reto que se habían marcado. Enséñales a aprender de los errores para lograr la satisfacción de solucionar sus problemas por sí solos.

Dar consejos para intentar solucionar los problemas, quizás sea una mejor opción. Les daremos ideas para volver a intentarlo sin quitarles la responsabilidad de solucionar el problema por sí mismos.

Aprenderán de los errores y se darán cuenta de la utilidad que tiene en su vida.

 

Si sospecha que su hijo tiene baja autoestima, considere solicitar ayuda profesional. La terapia puede ayudar a los niños a verse de forma realista, a conocerse más a fondo y a adoptar una actitud más positiva ante las situaciones que la vida le plantee.

 

El autoestima de los niños es la coraza que les protegerá en los desafíos que plantea la vida. ¡Ayúdales a crecer libres! ¿Podemos ayudarte?

 

Fuente: Eres Mamá


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Comportarse como adulto siendo tratado como bebe

Category : Infantil

En materia de educación, todo son teorías.

No hay padres ni métodos de educación perfectos. Nos basta con buscar un poco de información para encontrar la opinión de muchos especialistas, opiniones estas muchas veces contradictorias. Pero, ¿no sería de esperar que los especialistas en educación opinasen igual (por lo menos parecido)?
La respuesta sería SÍ, si la educación fuese una ciencia exacta, si niños y ambiente fuesen constantes de una ecuación (y aun así, no es lo mismo 1:2 que 2:1).

Cada niño es un ser único, resultado de la suma de material genético (mitad de cada progenitor, elegido al azar por una naturaleza que es sabia) y del ambiente en que crece y se desarrolla. Para complicar un poco más, este ambiente (que es mucho más que una casa o un país) puede influenciar nuestra vida según las experiencias anteriores que nos tocó vivir.

Con tantas variables, se puede entender que especialistas opinen distinto y que los padres nos sintamos, por veces, tan perdidos.
Por mucho que lo intentemos, no seremos perfectos. Nos vamos a equivocar o, por lo menos, siempre nos quedará la duda (qué hubiera pasado si…).

Nuestros padres también se han equivocado algunas veces, igual que nuestros abuelos. Y ¡aquí estamos!

No existiendo educación ideal e infalible, nos toca intentar educar nuestros pequeños lo mejor posible, dentro de nuestras creencias (educativas) y de unos límites saludables.

La sociedad cambió mucho y sigue cambiando. Si pensamos en nuestra infancia y en la que se vive hoy, nos daremos cuenta de las diferencias. Hay diferencias en el tipo de juegos, en la tecnología pero también en las reglas de la propia sociedad. Estas diferencias, que sucedieron de forma tan rápida, no nos permitieron una adaptación. No podemos recurrir a los moldes educativos de nuestros padres para educar nuestros hijos puesto que esas reglas no tendrían sentido en la sociedad actual. Actualmente, los hijos tutean a los padres y demás familiares, algo considerado de muy mala educación hace no mucho tiempo.

Pero, ¿hasta qué punto estos cambios siguen en los límites saludables?

Soy naturópata y no especialista en educación, pero me permito tener mi opinión al respecto (como persona y como madre).

Los límites serán saludables mientras permitan un desarrollo feliz y sin perjudicar a los demás (nuestra libertad termina donde empieza la del otro).
Es aquí donde empiezan a surgir las dificultades.

Hace poco tiempo, encontré una amiga (una especialista en educación) y hablábamos justo de este tema.
Según ella, hoy se nota una gran falta de autoridad, lo que lleva a todos los problemas tan conocidos en los días de hoy: bullying, depresión y ansiedad en edades tempranas, entre otros.

Mi opinión es distinta. Personalmente no creo que tengamos que vivir relaciones autoritarias con nuestros hijos, pero es necesario sustituir las reglas de mando por comunicación, afectividad y confianza.

Si hubo algo en que ambas compartíamos opinión, es que no será posible crear adultos equilibrados si no les permitimos ser niños.
¿Cómo podemos pretender que un niño reaccione como un adulto si hay ocasiones en que incluso a los adultos nos cuesta reaccionar de forma correcta? Más, ¿cómo queremos que reaccione como un adulto si los mantenemos en una burbuja, viendo peligros en cada rincón?

A veces me parece que, si existiera la posibilidad, los mantendríamos dentro del vientre materno para tenerlos protegidos a cada minuto del día.
Pero empecemos por partes.

Comunicación.
Si queremos que nuestros hijos se conviertan en adultos, quizás tenga sentido tratarlos como tal. De nada sirve querer un resultado y trabajar en otro sentido. Por supuesto no dejan de ser niños de un día para otro, pero pueden tomar determinadas decisiones y ayudar en las actividades del hogar. Principalmente, hablar mucho, hablar de todo. Crear una relación basada en la comunicación, donde podemos hablar pero también debemos escuchar. Dónde sus opiniones y decisiones cuentan, siempre que no conlleven un peligro real.

Confianza.
La confianza es la base de una relación sólida, pero debe existir en ambos sentidos. La confianza aporta seguridad en uno mismo, lo que permitirá al niño jugar, explorar su mundo y relacionarse. En una relación donde exista verdadera confianza, no hace falta la burbuja ni el control desmedido. Incluso porque querer no siempre es poder. Queremos que nunca se haga daño pero no podremos hacerlo. Si hay confianza, acudirán a nosotros cuando necesiten y estaremos allí para apoyarlos. La parte más complicada, quizás sea saber hasta dónde se les puede dar libertad, pero si hay comunicación, estoy segura que lo tendremos claro. Confianza es dejar volar y saber que volverá al nido.

Afectividad.
“A amar no se aprende amando sino sintiéndonos amados”. Esta frase la escuché hace ya tiempo, no sé quién la dijo pero la veo muy acertada. Es la primera enseñanza que le damos a nuestros hijos cuando, al nacer, sienten nuestras caricias, les alimentamos y cuidamos. Personalmente no creo que se deba dejar llorar a un bebe. Si llora, nos necesita y debemos estar allí para que entienda que está en casa, que está seguro (sí, muchos especialistas no estarán de acuerdo conmigo). Es esta afectividad que, en conjunto con la confianza y la comunicación, va a formar la autoestima de nuestros hijos. Más, de esta relación saldrán los modelos de sus relaciones futuras.

Después de todo esto, no podemos olvidar que el crecimiento es un proceso. No podemos mantenerlos en el vientre materno y no debemos tirarlos a la vida adulta (llegarán a ella cuando sea el momento).

Hasta pronto,
Idália Viviana
Naturópata y Formadora en Espacio Seryluz
Autora de “El Blog Natural”


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Desarrollo infantil

Category : Infantil

Todos los padres queremos darles a nuestros hijos lo mejor del mundo. Nos preocupamos en comprar los juguetes más coloridos y que estimulen determinadas áreas cognitivas de nuestros bebes, si posible, juguetes con buenas opiniones de especialistas en alguna de las revistas de padres.

Sin embardo, la estimulación del aprendizaje infantil parece estar más relacionada con la relación familiar que con juguetes, siendo la madre su principal estímulo de aprendizaje en los primeros meses de vida dentro de la sociedad actual. Al final, es a través de la imitación que aprenden a vivir en sociedad y que adoptan determinados hábitos, y de nada nos sirve llenar el piso de juguetes novedosos si no les dedicamos tiempo de calidad y buenos ejemplos a diario.

En los últimos años, ha estado de moda la estimulación del bebe, aún en el interior del útero materno, a través de la música. Pero lo mismo se puede hacer hablándole o cantándole. Se ha verificado que son muchos los estímulos que pasan para el vientre materno, incluso el movimiento será sentido, de forma poco brusca gracias al líquido amniótico. También la luz consigue pasar la piel (basta acercar una linterna encendida en nuestra mano para ver la luminosidad). No quiero decir con esto que no vale la pena invertir dinero en comprar música específica para estimular al bebé, esto es una decisión que cabe apenas a los padres, apenas que hay otros modos de lograr el mismo objetivo.

Si nos interesa favorecer el desarrollo de nuestros hijos debemos centrarnos en cuatro áreas (cognitiva, motriz, lenguaje y socioemocional), pero sin olvidar que este debe ser tiempo de calidad y que lo más importante son los lazos y la relación que estamos creando. No debemos hacer de estos instantes una competición sino un momento de juego y afectividad que les aportará mucho más que conocimientos.

  • Área cognitiva: Les permitirá comprender y adaptarse a nuevas situaciones a través del pensamiento y la interacción.
    En un primer momento, esta área se desarrolla por la interacción directa con objetos y familiares. Aparte de juguetes pensados para fomentar esta área (sonajeros, móviles con música), un paseo puede tener el mismo efecto al contribuir con estímulos muy diversos (ruidos, sombras, colores, olores).
  • Área motriz: Les permitirá estar en contacto con el mundo a través del movimiento y la coordinación.
    Para desarrollar esta área se debe permitir a los niñ@s explorar el mundo que les rodea, estableciendo límites de seguridad que no se queden cortos pero que tampoco sean muy limitativos.
    Coger los alimentos con la mano en una fase inicial, caminar, nadar, pintar, hacer nudos o simplemente tocar los objetos aumentará su coordinación y habilidad para moverse, al igual que se consigue con los gimnasios infantiles. Otra opción lowcost será crear nuestro propio gimnasio infantil en casa, con alfombras, hilos, cintas y objetos (precaución con los tamaños y formas utilizados para evitar accidentes).
  • Área del lenguaje: Les permitirá comunicarse con el entorno, tanto por la capacidad expresiva como la comprensiva y gestual.
    Esta área se estimula principalmente a través de la interacción entre los miembros de la familia, sin embargo, también la televisión puede aportar algún conocimiento (cuidado con el tiempo que pasa delante de la tele, puede ser prejudicial en su desarrollo y en su salud).
    Cuando el niño ya tiene un poco más de edad, el teatro puede potenciar la capacidad del lenguaje gestual. Otra opción, en este caso para la capacidad expresiva, sería inventar cuentos a partir de algunas palabras o imágenes.
  • Área socioemocional: Incluye experiencias afectivas y sociales. Esta área se trabaja muy bien a partir de las áreas anteriores.

Es importante estimular a los niños pero sin demasiada exigencia ya que podría tener un efecto negativo en su autoestima, generando inseguridad y dependencia excesiva.

Aunque un bebé poco estimulado pueda presentar un desarrollo intelectual menor, este hecho no se debe a la ausencia de juguetes sino a una carencia de estimulación en los primeros años de vida, sinónimo de poca interacción con la familia y el ambiente.

Una cuestión que suele preocupar los padres (especialmente los primerizos) es el ingreso en la guardería y sus consecuencias futuras. La decisión de ingresar en la guardería o permanecer al cuidado de los abuelos no parece tener muchas repercusiones en la estimulación infantil: si se queda con los abuelos y ellos lo estimulan de manera constante o tiene hermanos o primos un poco mayores (grandes estimuladores de los peques) también al cuidado de los abuelos, sería como estar en una pequeña guardería con todo lo positivo que nos puede dar la confianza de un familiar. Por otro lado, en una guardería van a tener estímulos más diversificados aunque no tan individualizados.

Cada niño es un ser único, con sus características y sus particularidades, que aprenderá y crecerá a su ritmo. Por ello, no tiene sentido comparar la velocidad del aprendizaje sino asegurarse de sembrar en un terreno lleno de amor, comprensión y confianza. Seguramente no será brillante en todo lo que haga (todos tenemos nuestras áreas preferidas o que se nos dan mejor), pero tendrá la confianza necesaria para intentar superarse cada día.

Hasta pronto,
Idália Viviana
Naturópata y Formadora en Espacio Seryluz
Autora de “El Blog Natural”