Category Archives: Meditación

  • 0
Fuente: Pixabay/kirtlane

¿Sabes lo que son los chakras?

Hoy en día es muy habitual escuchar hablar de los chakras en diferentes ambientes. Probablemente tengas una vaga idea de lo que significa esta palabra o, quizá, no sepas que quiere decir. En cualquier caso, si lees este artículo, podrás tener cierto conocimiento acerca de qué son y para qué sirven los chakras.

¿A qué llamamos chakras?

Según se ha demostrado científicamente nuestro cuerpo es energía que vibra. Por mucho que aparente solidez, detrás de esa “ilusión”, discurren redes de energía vibratoria que emergen de algo que aún desconocemos. Esa energía es distribuida y organizada a través de nuestros chakras.

La palabra chakra significa rueda y proviene del sánscrito. Se le da este nombre a los distintos centros por los que circula la energía que anima nuestro cuerpo físico ya que, en cierta manera, tienen forma de rueda.

Fuente: Pixabay/Activedia

Fuente: Pixabay/Activedia

¿Qué función tienen?

Estos centros tienen la función de hacer que la energía de vida sea canalizada hacía nuestra estructura orgánica. Los chakras captan y absorben la energía del universo adaptándola a la frecuencia de cada persona. Podemos considerarlos como unos fabulosos transformadores de energía.

Gracias al trabajo de cada uno de los chakras, nuestro cuerpo se regula constantemente manteniendo el equilibrio y la salud. Solo en los casos en los que estos centros no funcionen como deberían se puede producir desequilibrio en algún sentido.

Alteraciones en los chakras

Cómo ya hemos dicho anteriormente, para que nuestro cuerpo funcione bien nuestros chakras deben de estar abiertos y en equilibrio. Si alguno de ellos presenta un bloqueo o está cerrado, la energía no podrá circular libremente. Debido a ello, podemos sufrir problemas emocionales, físicos o mentales.

A menudo. las dolencias que presenta nuestro organismo están relacionadas con estos desequilibrios.  Afortunadamente, existen numerosas técnicas que nos ayudarán a devolver el equilibrio a nuestro sistema energético. Entre ellas se encuentra la práctica regular del yoga o la meditación.

No obstante, a lo largo de nuestra vida y, paralelamente a nuestro avance espiritual, nuestro campo de energía ira aumentado su frecuencia, con lo que los chakras lo harán también.

Fuente: Pixabay/geralt

Fuente: Pixabay/geralt

¿Cuántos chakras tenemos?

En general, se suele hablar de 7 chakras aunque hay muchos más. No obstante, en este caso, solo vamos a detenernos en estos 7 chakras principales.

Estos 7 centros discurren de manera vertical por el centro del cuerpo. Comienzan en la base del tronco y terminan en la cabeza, en la coronilla. Están asociados, cada uno de ellos, a una zona en concreto del cuerpo. Así mismo, se les representa con diferentes colores.  Los tres chakras inferiores están más conectados con nuestra materialidad y vibran más lentamente. Los tres superiores están asociados con funciones más espirituales y el cuarto chakra (corazón) está considerado como un puente que conecta nuestro mundo físico con el espiritual.

Fuente: Pixabay/phpmaster90917

Fuente: Pixabay/phpmaster90917

¿Cómo se denominan?

Cada uno de los chakras tiene un nombre y está relacionado con una parte del cuerpo y un color:

  • Muladhara: Primer chakra – color rojo – raíz
  • Svadhisthana: Segundo chakra – color naranja – ombligo
  • Manipura: Tercer chakra – color amarillo – plexo solar
  • Anahata: Cuarto chakra – color verde – corazón
  • Vishuddha: Quinto chakra – color azul claro – garganta
  • Ajna: Sexto chakra – color azul indigo – tercer ojo
  • Sahasrara: Septimo chakra – color morado – corona

 

Todos nuestros pensamientos y emociones están relacionados con la forma en la que nuestra energía circula por estos centros. Así mismo, nuestra alimentación, el agua que bebemos o los lugares que frecuentamos también influyen en esa energía. Por todo ello, en nuestra mano está proporcionarnos bienestar o malestar sabiendo hacer las elecciones más adecuadas.

 


  • 0
Fuente: Pixabay/Pixel2013

El valor de amarse a uno mismo

Pocas personas son las que no conocen la frase “ama a los demás como a ti mismo”. Aún así, casi nadie ha sabido interpretar correctamente su significado. Hemos olvidado lo más importante que es comenzar por nosotros mismos. Muy a menudo ponemos las necesidades de los otros antes que la propias, sobre todo, entre el género femenino. Sin darnos cuenta, actuando de esta manera, ponemos en peligro nuestra salud física y mental, y lo que entregamos al otro se encuentra cargado de expectativas. Cuando nosotros mismos no estamos atendidos la atención a los demás no es desinteresada.

Nuestra sabiduría innata

Desde el momento en que nacemos contamos con un sistema de guía que podría servirnos para el resto de nuestra vida si no fuera sofocado por las creencias que la sociedad nos impone. Es muy fácil ver lo bien que funciona este sistema observando a los niños más pequeños. Antes de ser influidos por las normas sociales, un niño sabe muy bien qué es lo que necesita en cada momento. Sin embargo, según vamos creciendo, vamos renunciando a esta parte nuestra en el intento de ser aceptados por los demás.

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

El amor a uno mismo

La primera obligación de una persona es satisfacer sus necesidades, amarse y respetarse. No obstante, desde muy pequeños se nos alienta a postergar nuestras necesidades y, muy frecuentemente, a no prestar atención a las características que nos diferencian de los demás. En lugar de eso, somos animados a seguir las normas de uniformidad a la vez que educados en la más feroz competencia. De esta manera, nuestra vida pasa con la mirada puesta hacía afuera en lugar de hacía dentro. Muy a menudo, la desconexión con uno mismo es tal que ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades. Así como tampoco somos capaces de satisfacerlas sin sentirnos culpables.

Una persona que se ama y se respeta a sí misma siempre respetará y amará al otro. Si todos los miembros de nuestra sociedad supieran esto y lo llevaran a cabo viviríamos en una sociedad más justa y rica en matices.

Autoestima o egoismo

En muchas ocasiones confundimos estos dos términos. No obstante, estas dos palabras tienen significados diferentes. Una persona egoísta es aquella que únicamente piensa en sí misma y su beneficio. La persona con autoestima, conoce su propio valor y satisface sus necesidades. La diferencia entre ambos es que la persona egoísta no tendrá problemas en perjudicar a los otros para conseguir sus propios fines, mientras que la persona con autoestima se quiere a si misma y también a los demás.

Aumentar la autoestima

Es posible que estés en un momento de tu vida que te has dado cuenta de que necesitas comenzar a quererte un poquito más. Al principio, quererse y ponerse en primer lugar puede resultar difícil ya que no forma parte de nuestros hábitos. Sin embargo, con paciencia y constancia es fácil ir introduciendo pequeños cambios.

Unsplash/Brooke Cagle

Unsplash/Brooke Cagle

Lo más importante, en un principio es, reconocer tus necesidades. La mejor manera de hacerlo es consiguiendo llevar una vida más tranquila. Las prisas y ajetreos nos alejan de nosotros mismos. Tanto la meditación como cualquiera de las numerosas técnicas de relajación existentes te ayudarán a que tu mente no se apodere de ti y te aportarán claridad respecto a tus verdaderas necesidades.

 

Una persona que conoce su propio valor lo cuidará como si de su mayor tesoro se tratara. Cada uno de nosotros somos el centro del nuestro universo personal. ¡La responsabilidad de nuestra felicidad y bienestar es individual y personal!

 


  • 0
Unsplash/Vanteina Alesandrovna

Respirar bien es muy importante

Cualquier persona puede sobrevivir aunque no tome ningún alimento durante semanas. También podemos estar sin beber durante varios días. Sin embargo, si dejamos de respirar moriremos en pocos minutos. La respiración es muy importante pero no siempre respiramos correctamente.

El hecho de respirar es un hecho automático que, en principio, no debería de llamar nuestra atención. No hace falta que pongamos nuestra intención en el hecho de respirar ya que nuestra biología se encarga de ello. Aún así, afortunadamente, la respiración también puede ser dirigida por nuestra intención, si así lo deseamos.

Los diferentes estados emocionales que experimentamos hacen que el ritmo y la intensidad de nuestra respiración varíe. Por ejemplo, situaciones de miedo o estrés, harán que nuestra respiración sea menos intensa o más superficial. Esta situación, mantenida en el tiempo, evita que nuestro cuerpo se oxigene adecuadamente.

El oxígeno y la vida

Cualquier proceso vital está relacionado con el oxígeno. Sin oxígeno no hay vida. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan que nuestra sangre les aporte la cantidad de oxígeno necesaria para su supervivencia. Por este motivo, si queremos gozar de buena salud y que todas nuestras funciones corporales se desarrollen adecuadamente, es muy importante que respiremos correctamente.

La purificación de nuestra sangre se lleva a cabo, en gran parte, en los pulmones. Si estos se encuentran mal ventilados es fácil que se tengamos repercusiones en todo nuestro organismo. Una buena respiración, no solo consiste en llenar nuestros pulmones de oxígeno. Tan importante como eso es que seamos capaces de expulsar el CO2 de manera eficaz.

Fuente: PIxabay/alfcermed

Fuente: PIxabay/alfcermed

Respirar correctamente

Diferentes estados emocionales impiden la correcta respiración. Son muchas las personas que caminan encogidas impidiendo la respiración correcta. De la misma manera, cuando se acumulan gases en el aparato digestivo, el diafragma se inmoviliza.

Aunque consideremos los pulmones como los principales implicados en la respiración, esto no es así. Si no tuviéramos un músculo llamado diafragma nuestra respiración no podría llevarse a cabo. Este músculo tiene forma de cúpula y marca una división entre la parte superior y la inferior de nuestro cuerpo. Sobre él se acomodan los pulmones y el corazón. Cuando respiramos, el diafragma debe de realizar un movimiento vertical. Al elevarse empuja el aire para facilitar su salida al exterior, esto es la espiración. Al descender provoca cierta aspiración que consigue que el aire entre en los pulmones, es decir, la inspiración.

La importancia de la espiración

Por mucho que pensemos lo contrario, la espiración es más importante que la inspiración. El yoga nos recuerda que una buena respiración siempre comienza con una espiración lenta y completa. Esta premisa tiene mucha lógica ya que es imposible llenar algo que no está vacío…

Una adecuada respiración comienza al relajar los músculos respiratorios mediante una espiración tranquila. Lo ideal es que no produzca casi ningún sonido. Esto se consigue al espirar de manera lenta. Al final de la espiración, los músculos del abdomen, ayudarán a que los pulmones se vacíen al máximo.

Beneficios de una buena respiración

Algo tan sencillo como respirar bien mejora la salud de todo nuestro organismo. Todas nuestras células recibirán oxígeno y se liberarán del CO2. Así mismo, el movimiento rítmico de una buena respiración masajea los órganos abdominales. Este masaje facilita el proceso digestivo, estimula la evacuación intestinal y ayuda a eliminar los gases. Además de eso, el hecho de respirar de forma consciente establece una profunda conexión entre el cuerpo y la mente.

 

 

Cualquier práctica de relajación, meditación o yoga, nos pone en contacto con algo tan sencillo y saludable como es una buena respiración.

 


  • 1
FUENTE: Pixabay/Free-Photos

Estar presente te ayuda a ser más feliz

Nos quejamos a menudo de que la vida se nos escapa de las manos. Tenemos la idea de que el tiempo se empeña en ir cada vez más deprisa. En cierta medida, no nos falta razón. Aún así, existe una manera de hacer que el tiempo se dilate para brindarnos otra forma de vivir que nos hará sentir mucho más satisfechos. Para poder acceder a esta nueva forma de vida es imprescindible que pongamos toda nuestra atención en cada cosa que hagamos.

Nuestra sociedad genera personas infelices

La sociedad de la que formamos parte se caracteriza por el culto a la velocidad y el cortoplacismo. Nuestra atención siempre está puesta en hacer todo muy deprisa para poder llegar al futuro cuanto antes. El presente se considera simplemente un medio para ello. Debido a ello, esta sociedad genera personas inconscientes y sobre todo cada vez más infelices.  Hemos vendido nuestra felicidad a una promesa ficticia de futuro. El futuro cuando llegue será presente y, de nuevo, se nos irá de las manos.

Fuente: Pixabay/geralt

Fuente: Pixabay/geralt

Cada jornada, desde que nos levantamos, nuestro vivir se convierte en una frenética carrera. Solo hay que salir a la calle de cualquier ciudad y disponerse a observar para darse cuenta de ello. Todo el mundo se mueve muy deprisa y de forma inconsciente. Lo más curioso es que esta es la forma normal de vida de la mayoría de las personas y no es fácil darnos cuenta de que no es lo más natural. No obstante, cada vez es más difícil encontrar gente feliz o que esté a gusto con la vida que llevan. Sin embargo, volver a disfrutar de la vida es posible. Además, no es necesario, en la mayoría de los casos hacer cosas diferentes a las que normalmente hacemos.

Estar presente te transporta al corazón de la vida

¿Cuándo fue la última vez que pusiste toda tu atención en lo que estabas haciendo? Seguro que ya ni siquiera lo recuerdas. Este tipo de atención solo la utilizamos cuando estamos aprendiendo a hacer algo que es nuevo. Sin embargo, cuando aquello que estábamos aprendiendo se convierte en cotidiano, comenzamos a vivir en automático y a dejar de disfrutar de la vida.

Si te has cansado de vivir a máxima velocidad . Si sientes que nada te satisface y que el tiempo se te va de las manos, ha llegado el momento de que intentes vivir de forma más consciente. Esta nueva forma de vida es más fácil de lo que puedas creer. Solo hace falta un poco de tiempo y constancia.

Cuando vivimos poniendo toda nuestra atención en aquello que hacemos, sea lo que sea, nuestra consciencia aumenta. En un principio resulta bastante difícil por muy sencillo que parezca. Esta práctica tan modesta es capaz de colorear nuestra vida de alegría y bienestar casi sin que nos demos cuenta.

Fuente: Pixabay/Stephen Leonardi

Fuente: Pixabay/Stephen Leonardi

 

Dale toda tu atención a cada cosa que hagas

Comienza el día poniendo toda tu atención en todo aquello que hagas. En tu aseo personal, tu desayuno, el aroma del café, el placer de caminar, la facilidad de la respiración, etc.  No des más importancia a una actividad que a otra. Todas ellas son merecedoras de toda tu atención. La sensación del agua de la ducha al caer por tu cuerpo, por ejemplo, tiene que ser tan importante como la reunión de trabajo a la que antes le dabas más importancia. Si estás presente en cada pequeña cosa que hagas a lo largo del día, la vida se transforma de forma mágica en una vida vivida de verdad y el tiempo se dilata haciéndonos disfrutar de esta maravillosa experiencia qué es vivir.

Hay muchas actividades que te pueden servir de ayuda. Todas aquellas prácticas que serenan la mente serán tus aliadas. Por ejemplo, la meditación o el yoga, son estupendas herramientas para practicar esta nueva forma de vivir.

 


  • 5
Pixabay/GDJ

El cerebro de tu corazón

¿Eres de las personas que creen en las “corazonadas”? Pues quizá esa forma de pensar tenga mucho que ver con la realidad ya que nuestro corazón es algo más que una bomba que distribuye la sangre por nuestro cuerpo.

Hasta hace muy poco se creía que las neuronas solamente se encontraban en nuestro cerebro. Sin embargo, no hace mucho, se ha podido comprobar que el corazón contiene su propio sistema nervioso. Sabiendo esto es posible que te preguntes: ¿Es el corazón inteligente? ¿Podría influir el corazón en nuestra forma de pensar? Sigue leyendo si quieres saber las respuestas a estas preguntas.

La inteligencia del corazón

El sistema nervioso que contiene el corazón cuenta con aproximadamente 40.000 neuronas y una vasta y densa red de neurotransmisores, proteínas y células de soporte.

Pixabay/GDJ

Pixabay/GDJ

Según las investigaciones de  la matemática e investigadora de la conciencia Annie Marquierel corazón tiene circuitos muy elaborados que le permiten tomar decisiones y pasar a la acción de forma independiente al cerebro. Así mismo, nuestro corazón es capaz de aprender, recordar e incluso percibir. De hecho, existen cuatro tipos de conexiones que desde el corazón parten hacía el cerebro.

La primera conexión se lleva a cabo mediante impulsos nerviosos. La segunda se realiza a través de hormonas y neurotransmisores. La tercera es una conexión biofísica que se produce a través de ondas de presión por medio del ritmo cardíaco.  Finalmente, la cuarta es una comunicación energética que re realiza por medio del potente campo electromagnético del corazón.

El orden o desorden del corazón

Nuestro corazón es muy sensible a aquello que sentimos.  Su campo electromagnético cambia en función de nuestras emociones. Si sentimos miedo, estrés o frustración este campo se torna incoherente o desordenado. Sin embargo, cuando sentimos emociones positivas este campo electromagnético se ordenará de manera armoniosa con ondas amplias y regulares.

El campo electromagnético del corazón se extiende entre dos y cuatro metros a nuestro alrededor. Lógicamente, cualquier persona que se encuentre a esta distancia se verá afectada por él.

¿Dónde llega primero la información?

La información que recibimos del exterior llega primero a nuestro corazón para después dirigirse hacía el cerebro. Además, desde ahí, y según sea nuestro ritmo cardíaco, las ondas cerebrales se sincronizarán con este órgano. Podríamos decir que el corazón “tira” de nuestro cerebro.

Unsplash/Linda Xu

Unsplash/Linda Xu

Otro de los descubrimientos que se han hecho, según explica Annie Marquier, es que el cerebro del corazón funciona sin memorias que le condicionen. Este cerebro cardíaco es capaz de activar en nuestra cabeza centros de percepción superiores totalmente nuevos. Estos centros no interpretan la realidad basándose en experiencias antiguas y son capaces de obtener un conocimiento inmediato experimentado la realidad con exactitud.

¿Cómo conectar con el cerebro del corazón?

Se ha comprobado que cuando utilizamos el cerebro del corazón de manera consciente creamos un estado de coherencia biológica donde todo funciona a la perfección. En estos casos, las emociones positivas que experimentamos, armonizan todo nuestro cuerpo físico y mental.

Para poder experimentar este estado es requisito indispensable aminorar tu ritmo de vida y hacer un hueco al silencio en nuestro día a día. Gracias  al silencio y la tranquilidad, tenemos más capacidad de observar nuestros pensamientos y de permanecer en la posición de testigos. Desde ahí, observaremos como nuestros pensamientos y emociones pasan a través nuestro sin ser juzgados ni interpretados mentalmente.

La meditación, las técnicas como el yoga, el tai chi, el contacto con la naturaleza, la soledad y la contemplación son herramientas que nos acercarán a esta conexión con nuestro corazón. Así mismo, la buena disposición hacía los demás y la sencillez nos facilitarán compartir esta conexión con los que nos rodean.

 

 


  • 1
Fuente: Pixabay/ ElisaRiva

¿Hay relación entre las emociones y la enfermedad?

Nuestro organismo funciona como un todo. La medicina alopática se ha especializado en cada una de sus partes olvidando la importancia de considerar el conjunto. Nuestra capacidad para sentir emociones nos lleva a experimentar síntomas físicos derivados de las mismas.  Es por ello que, cada día son más los estudios que demuestran la relación que existe entre nuestras emociones y diferentes enfermedades.

Emociones que nos perturban

Todo el mundo sabe que cuando pasamos por un momento que nos crea tensión es muy posible que nuestro cuerpo tenga diferentes síntomas. Por ejemplo, es normal tener diarrea el día antes de un examen, o sufrir dolor de estómago después de una discusión.  De la misma manera, cuando vemos a la persona amada, podemos sentir fuertes palpitaciones. Todo estos casos entran dentro de lo que consideramos habitual, sin embargo, cuando hablamos de otro tipo de patologías olvidamos que las emociones pueden estar también jugando un papel importante.

Fuente: Pixabay/809499

Fuente: Pixabay/809499

Nuestra salud física se encuentra íntimamente relacionada con nuestras emociones. Cualquier desequilibrio que presente nuestro mundo emocional repercutirá en nuestro cuerpo físico.

Vivimos sumidos en el estrés

En el momento de la historia que nos ha tocado vivir las prisas y el estrés nos acompañan a cada instante. Necesitamos ser productivos y rentabilizar cada minuto del día. Además, la sociedad premia esa productividad y esa velocidad.

El estrés en pequeñas dosis puede ser necesario y hasta beneficioso. Sin embargo, el estrés mantenido en el tiempo, afecta de manera muy importante a nuestra salud. Son muchos los estudios que relacionan el estrés con numerosas enfermedades. Por ejemplo, trabajo del Dr. Gabor Maté, en su libro When de Body says No (Cuando el cuerpo dice no) nos muestra la clarísima relación entre el estrés y diferentes enfermedades.

Psiconeuroinmunologia, la medicina del futuro

Solo hace 40 años que apareció a Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI). Esta rama de la ciencia se originó gracias al psicólogo Robert Ader y el inmunológo Nicholas Cohen. Estos dos científicos sorprendieron al mundo demostrando como un estímulo nervioso en roedores de laboratorio alteraba las células del sistema inmunitario. Gracias a sus trabajo, se ha seguido estudiando la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino.  Todos estos descubrimientos hacen posible que aparezcan nuevas formas de percibir la realidad en la que nos movemos y, por supuesto, otra manera de entender la enfermedad.

Fuente: Unsplash/Josua Earle

Fuente: Unsplash/Josua Earle

 

La PNEI,  señala que existe una conexión real entre cuerpo y mente.  Esta nueva ciencia nos hace posible entender que nuestras emociones se transforman en sustancias químicas que influyen en nuestro sistema inmune.  Debido a esta influencia los mecanismos de curación de nuestro cuerpo se verán afectados.

¿Podemos alejar el estrés de nuestra vida?

Cómo hemos visto, nuestra manera de vivir tiene mucho que ver con nuestra salud. La sociedad en la que vivimos nos empuja, de manera continua, a vivir muy deprisa.  Si no nos damos permiso para vivir de otra manera, antes o después, nuestra salud se verá afectada. Solo depende de nosotros encontrar maneras de que nuestros días tengan un ritmo más tranquilo.

Aunque, las circunstancias de nuestra vida nos empujen a ir demasiado rápido, podemos incluir algunas actividades en nuestro día a día, que nos aporten paz y tranquilidad. Por ejemplo, una pequeña meditación al comenzar el día, nos brindará una perspectiva diferente durante el resto de la jornada. Así mismo, la práctica regular del yoga nos aportará una buena dosis de tranquilidad, tanto a nivel mental como físico.

Fuente: PIxabay/lograstudio

Fuente: PIxabay/lograstudio

 

Nuestros cuerpos son maravillosas herramientas con las que disfrutar de nuestro paso por este bello planeta. Si queremos gozar de salud, lo mejor que podemos hacer es no forzar su ritmo y darnos tiempo para escuchar sus necesidades.

 

 


  • 5
Fuente: Pixabay/leninscape

Para qué sirve la meditación

Últimamente es muy fácil escuchar la palabra meditación o mindfullness. Cada vez son más las personas que optan por vivir de una forma más consciente. El tipo de vida que llevamos está empezando a mostrar sus efectos adversos. La meditación es una forma de poder seguir adelante en nuestro frenético viaje, encontrando un poco de paz y sosiego.

Nuestra mente es la loca de la casa

Diariamente miles de pensamientos nos visitan y hacen que nuestro mundo emocional se tiña de diferentes tonalidades. Si los pensamientos son de tinte negativo nuestras emociones serán de esas características. Sin embargo, si los pensamientos son más bien positivos nos sentiremos de forma muy diferente.

Fuente: Pixabay/shutterbean

Fuente: Pixabay/shutterbean

Aunque creamos que no es así, la verdad es que casi ninguna persona es dueña de sus pensamientos. Pensamos lo que la mente decide, influida por todo aquello que el mundo exterior la inspira. Cualquier conversación, las noticias en la televisión, la lectura de algún libro, todo son fuentes válidas para nuestra mente.

Cuando te das cuenta de esta realidad, entiendes que no serás el dueño de tu vida a no ser que controles tu mente. Si no somos capaces de parar a esa mente hiperactiva que parlotea en nuestra cabeza de manera constante, no encontraremos la paz y alegría por mucho que lo intentemos.  A veces, ni siquiera sería necesario pararla, bastaría con darnos cuenta de que “ella” es la que está pensando y que nosotros nada tenemos que ver con su locura. La meditación es una estupenda herramienta para conseguir cualquiera de estas dos cosas.

Como nos ayuda la meditación

Cuando nos sentamos a meditar lo más importante que ocurre es que logramos distanciarnos de los pensamientos. Esta distancia nos da una perspectiva diferente acerca de aquello que acontece en nuestra vida. Además de esto, la meditación calma y ralentiza toda nuestra fisiología.

El hecho de poder tomar distancia de nuestras preocupaciones durante el rato que dura la meditación, hace que podamos seguir adelante con ánimo renovado.  No es necesario meditar durante mucho rato, con veinte minutos al empezar o terminar el día es suficiente. Así mismo, los efectos de la meditación van mucho más allá del rato que nos sentamos a meditar. Si lo hacemos a primera hora, el resto del día se verá impregnado por esa forma de comenzar el día. De la misma manera, si lo hacemos antes de ir a dormir, nuestro descanso será mucho más profundo y reparador.

Empezar a meditar

Si estás pensando en comenzar a meditar lo mejor es comenzar poco a poco. No es necesario dedicarle demasiado tiempo, sobre todo al principio. Además de esto, es muy importante que no te lo tomes excesivamente en serio.  Imagina que es un pequeño juego que te regalas a ti mismo cada día. 

Fuente: PIxabay/terimakashi0

Fuente: Pixabay/terimakashiO

Intenta encontrar un hueco en tu agenda para que todos los días puedas meditar a la misma hora. Has de meditar en un lugar que sepas que no serás interrumpido. Al principio solo es necesario que medites durante diez minutos o quince, como mucho. Te sentarás cómodamente y mientras respiras tranquilamente, empezarás a observar tus pensamientos sin darles ninguna importancia. Se trata solo de eso, de poder observar como llegan y se van de tu mente los pensamientos.

Es muy sencillo ¿a qué si?. Con este procedimiento te aseguró que comenzarás, poco a poco a ver como tu vida comienza a ser diferente. Más adelante podrás indagar en meditaciones más complejas, pero para empezar con esto sería suficiente.

Si además de una pequeña meditación diaria, consigues poner toda tu atención en aquellas cosas que hagas, notarás que cambios muy positivos comienzan a aparecer en tu vida.