Category Archives: Meditación

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Sungazing, la mirada al sol

En anteriores artículos hemos hablado de las bondades del astro rey. El sol, si lo utilizamos con el respeto que merece, puede ser un gran aliado para mantener la salud. El sungazing es una técnica que utilizan muchas personas obteniendo muy buenos resultados. En esta entrada vamos a ver qué es el sungazing y de dónde viene.

Pixabay/Wikilmages

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El sol siempre fue importante

Ya en las antiguas culturas se veneraba al sol como dador de vida. Tanto los seres humanos como toda la vida en la tierra somos seres solares. Aunque en nuestros días se fomente el miedo al sol, el sol siempre fue un amigo. Sin sol no hay vida porque dependemos de su luz y su calor.

La mirada al sol de Hira Ratan Manek

El sungazing o yoga solar ya lo practicaban culturas muy antiguas. Parece ser que en algunos países como Grecia o Bulgaria se practicaba hasta no hace mucho. Gracias a personas como Hira Ratan Manek este conocimiento no se ha perdido y ha llegado hasta nuestros días.

Hira Ratan Manek

Hira Ratan Manek

Hira Ratan Manek nació en la India en 1937. Dedicó su vida profesional a la ingenería mecánica y después de su jubilación comenzó a estudiar la técnica milenaria de la mirada al sol. Sus estudios estuvieron influenciados por las enseñanzas de Mahavir de Jais que parece que practicó este método. Tras su investigación desarrolló un protocolo que, en la actualidad, le permite vivir únicamente de la energía solar y agua. Aún así, es capaz de tomar otros líquidos en determinadas ocasiones. En tres ocasiones ha sido estudiado por equipos científicos que certifican que, tras llevar a cabo la mirada al sol, sus funciones cerebrales eran superiores las de las personas de su edad. Otras personas que lo practicaban, y también se sometieron a ciertos estudios, presentaron resultados muy parecidos.

Fotosintesis para todos

Si olvidamos el miedo que nuestra cultura tiene al sol podremos ver con claridad el papel beneficioso que tiene en todas las formas de vida. El sol es vida y salud y se nos ofrece de manera gratuita. Según Ratan Manek ,el sol puede darnos todo lo que necesitamos sin que nos volvamos dependientes de gurús o medicamentos.

En la escuela nos enseñaban acerca de la fotosíntesis de las plantas. Sin embargo, esta fotosíntesis no se produce solamente en las plantas. Este mismo proceso también la llevan a cabo los minerales y el propio cuerpo humano gracias a la luz del sol.

El protocolo del Sungazing

Según el protocolo creado por Manek el proceso de mirar al sol se puede llevar a cabo en periodos de tres meses. Es importante que la práctica se lleve a cabo una hora después de salir el sol o una hora antes de que se ponga. En principio se empieza con veinte segundos mirando al sol y se van aumentando diez segundos al día.

Durante los primeros tres meses, en los que se llegará a mirar 15 minutos al sol las personas que lo lleven a cabo experimentarán una salud mental perfecta. Esto es debido a que se obtiene un gran equilibrio mental. Este equilibrio repercute directamente en el cuerpo, por lo que durante los tres meses siguientes la salud corporal también mejorará.

Una vez obtenida la mejoría mental y física la práctica puede detenerse y seguir solo con un mantenimiento. No obstante, aquellas personas que quieran mejorar espiritualmente podrán continuar aumentando el tiempo de exposición hasta llegar a los nueve meses. Este última parte del protocolo otorga a los practicantes determinados dones que varían de una persona a otra.

La fuerza del sol es enorme y maravillosa. Si somos capaces de aprovechar sus virtudes de forma inteligente, nuestro estado físico y mental nos lo agradecerán.

 


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Indecisión, una llamada a ir hacía dentro

Son muchos los momentos en los que la vida nos exige que tomemos una decisión. Sin embargo, la claridad respecto a cuál es la mejor elección no suele visitarnos en esos momentos. Por ese motivo, cuando estamos indecisos, sin saber que camino tomar, lo mejor es parar, recapacitar y, por el momento, no hacer nada. La indecisión puede ser una buena ocasión para conectar con nuestro interior.

La sociedad del hacer

En una ocasión escuché la siguiente frase: “Si no sabes que hacer, mejor no hagas nada”. A lo largo de mi vida, siempre que he empleado esta máxima todo ha ido sobre ruedas.

La sociedad en la que nos movemos contempla con poca simpatía la opción de no hacer nada. Parece que si no estamos en continuo movimiento y actividad no aportamos todo lo que se espera de nosotros. Por este motivo nuestro vivir se torna cada vez más agitado y confuso. Son muchas las ocasiones en las que hacemos las cosas sin saber muy bien por qué. Hay que hacer…. Lo qué sea pero hacer…

Un alto en el camino

Cuando la vida se torna confusa lo mejor que podemos hacer es aprovechar la ocasión para hacer un alto en el camino. Si conseguimos que la actividad a la que normalmente estamos acostumbrados se ralentice, todo comenzará a parecer mucho más claro.

La calma hace que el agua turbia se aclare. Además, desde la tranquilidad, podemos tomar el papel de testigos de la situación que nos preocupa. Desde esa posición se ven mucho más fácilmente todas las opciones y, por lo tanto, escogeremos aquella que más nos convenga con mayor discernimiento.

Pixabay/iKLICK

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No te lances a actuar sin antes reflexionar

Son pocas las cosas que requieren atención urgente en esta vida. Sin embargo, vivimos como si fuera justo al contrario. Parece que todo necesita ser resuelto de manera inmediata. Corremos, corremos y corremos sin preguntarnos el porqué de estas carreras.

En cualquier encrucijada que puedas encontrarte recuerda que antes de actuar es mejor que te detengas. Haz una pausa, respira y tómate todo el tiempo que te sea posible para ver si la respuesta llega a ti. En ese estado de calma es más fácil que la parte de ti que tome partido sea aquella que posee la sabiduría. El pequeño yo, que poco entiende de las razones que tiene la vida para que ocurran las cosas, siempre reacciona de forma incontrolada y poco acertada. Tu verdadero Yo siempre subyace bajo la calma y la tranquilidad esperando a ser escuchado.

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Todo en la creación lleva un ritmo que hay que respetar. Los seres humanos olvidamos sin querer que esos ritmos existen y así nos luce el pelo. Recuerda, casi nada que valga la pena se hizo de manera apresurada. Ralentiza tu vida, y todo será mucho más fácil.

 


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Thich Naht /Compassion

Thich Nhat Hanh. El sufrimiento

¿Quién no quiere evitar el sufrimiento? Creemos que el sufrimiento es el responsable de que no experimentemos felicidad. Sin embargo, según Thich Nhat Hanh, sin sufrimiento no es posible la felicidad. ¿Es eso una realidad?

Thich Nhat Hanh

Este monje budista, también conocido como Thay, nació en el año 1926 en Vietnam. Desde los dieciséis años entró a formar parte de una comunidad budista Mahayana. Además de ser un gran activista por la paz, Thay es autor de más de cien libros. Así mismo, ha sido nominado para Premio Nobel de la Paz.

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh ha hecho de su enseñanza una combinación de la psicología tradicional y la práctica zen más actual. Gracias a todo su trabajo la influencia del budismo se ha ido filtrando en nuestra cultura occidental.

No huyas del sufrimiento

La gran sabiduría de Thich Nhat Hanh nos enseña que existe una insondable conexión entre el sufrimiento y la felicidad. Solo es cuestión de saber como utilizar el sufrimiento para que de él surja la felicidad. Thay nos explica que si queremos crear flores de loto también necesitamos el barro. Compara el sufrimiento con el barro para darnos a entender que sin sufrimiento no encontraremos la felicidad.

Unsplash/Motoki Tonn

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El secreto, explica Thay, es ser capaces de observar el sufrimiento y mirarnos profundamente en su naturaleza. Según su forma de verlo, el sufrimiento es un arte que nos conduce a remansos de paz insospechados si no lo rechazamos. Es importante reconocer nuestro sufrimiento si queremos transmutarlo.

Meditación consciente

La meditación es una herramienta que nos ayuda a profundizar en nosotros mismos y aceptar nuestro sufrimiento. Al meditar podemos convertirnos en el testigo de aquello que ocurre en nuestro interior y abrazar esos sentimientos que antes considerábamos indeseables. Ese abrazo implica plena conciencia de ese sufrimiento y consigue que suframos menos. Desde ese abrazo y consciencia podremos seguir avanzando hasta conseguir alcanzar un sentimiento más positivo.

Respirar y sentirse vivo

La práctica que nos sugiere Thich Nhat Hanh es sencilla y poderosa. Simplemente respirando de manera consciente podemos traer alegría y consciencia a nuestra vida. Esta consciencia nos ayuda a estar en el momento presente que es donde se encuentra la vida.

Inspirando me siento vivo y expirando sonrío a la vida y me siento feliz. Este es el mantra que recomienda Thay para sus meditaciones. La plena conciencia es un estado que todos podemos generar y que nos ayuda estar en el aquí y el ahora. Es justo ahí donde se encuentra la vida. El pasado ya se ha ido y el futuro aún no ha llegado. Tenemos una cita con la vida justo en este momento. Si pierdes tu atención, pierdes esa cita con la vida. Cada paso, cada respiración, te trae a la vida. Haciendo la respiración consciente durante cierto tiempo, nuestra conciencia se centrará y comenzaremos a conectar con la felicidad independientemente de la situación que estemos atravesando.

Pixabay/mohamed_hassan

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La respiración consciente nos conecta con el río de la vida y nos empuja a sentirla con toda su intensidad. En ese sentir no existen angustia, miedo ni tampoco pasado o futuro. La mente que continuamente nos otorga el sufrimiento habrá desaparecido para dejar paso a una realidad que antes estaba velada.

Cualquier situación puede ser vivida desde la consciencia y transformada en crecimiento y paz. Lo único que nos lo impide es el continuo bombardeo de pensamientos que nuestra mente nos oferta.

Te dejo una preciosa meditación de Thich Nhat Hanh para conectar con el sufrimiento y transformarlo en amor.

 

 

 


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¿Qué es el mindfulness?

La palabra mindfulness se está haciendo cada día más cotidiana. Esta técnica milenaria, que tiene su origen en la meditación, está entrando con fuerza en nuestra cultura. Probablemente, seas una de esas personas que, aún habiendo oído hablar de ello, no tienen muy claro qué significa. Si es tu caso, sigue leyendo porque te vamos a explicar de qué se trata.

Raíces del mindfulness

La palabra inglesa mindfulness es una traducción de la palabra Sati que se utiliza en el budismo. En castellano la traducimos como: atención plena. Las raíces de este término se encuentran en la meditación budista Vipassana. Esta meditación se fundamenta en prestar total atención al momento presente.

La gran enseñanza del mindfulness es que nos muestra como conectar plenamente con el momento que estamos viviendo. Es una gran ayuda para despertar a una realidad más rica y consciente y para alejarnos del adormecimiento en el que vivimos. Así mismo, esta práctica nos lleva a una íntima conexión con nuestro interior, sin juicio y con aceptación.

Nuestra mente inquieta

La mayoría de nuestra vida se desarrolla gobernada por una mente continuamente ocupada. Los pensamientos van y vienen a su antojo sin que podamos hacer nada. Aunque no nos demos cuenta, no somos dueños de esos pensamientos. Nuestra mente los lanza de manera automática según le parece sin que nos demos cuenta de ello. De hecho, estamos tan dormidos que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos pensando.

Los diferentes ejercicios de mindfulness son de gran ayuda para darnos cuenta de esa continua actividad mental desordenada. Además de hacernos conscientes de todos nuestros pensamientos, gracias a esta técnica, logramos hacernos uno con lo que este sucediendo en nuestra vida.

Beneficios de la atención plena

Son muchos los beneficios que tiene la aplicación de la atención plena o mindfulness. Entre ellos encontramos algunos como:

  • Mayor sensación de relajación y mayor placer por vivir
  • Se produce un incremento de la DHEA (Dehidroepiandrosterona), conocida como hormona de la juventud
  • Se reduce significativamente la posibilidad de enfermedad cardiovascular
  • Aumentan los niveles de melatonina. Gracias a ello la calidad del sueño es mejor
  • Disminuyen la tensión y el estrés

Consejos para practicar mindfulness

Aunque la mejor manera de aprender a practicar mindfulness es pasando por el asesoramiento de un profesional, también es posible hacer pequeños ejercicios por nuestra cuenta.

En un principio, es recomendable comenzar por sesiones de meditación de unos diez minutos. De esa manera nuestra mente se irá acostumbrando hasta llegar a la media hora. Lo ideal es tomarlo con calma y decidirnos a disfrutar. 

Para empezar, buscaremos un lugar lejos de ruidos y distracciones. El ambiente debe de ser tranquilo y la temperatura suave para que nos sintamos cómodos. La mejor postura es aquella que nos haga sentir relajados y en la que nuestra columna esté recta. Comenzaremos poniendo toda nuestra atención en la respiración observando como los pensamientos aparecen en nuestro campo mental. Esta primera parte es muy importante porque nos posiciona en el lugar del observador. Gracias a ello tomaremos cierta distancia de nuestros problemas y preocupaciones.

Pixabay/Solut_rai

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Una vez que hayamos encontrado cierta calma pasaremos a observar como se siente nuestro cuerpo. Haremos un recorrido por todos aquellos sitios dónde pueda existir tensión y pondremos allí la atención. Al mismo tiempo, seguiremos observando el ir y venir de los pensamientos sin enjuiciarlos. Solo tendremos que ser conscientes de que están ahí. Nada más. Respirar, sentir y estar presente.

Con esta sencilla práctica llevada a cabo a primera hora de la mañana, nuestro día se tornará mucho más pacífica y agradable.

 

Además de estas pequeñas meditaciones, también podemos introducir el mindfulness en nuestra actividad cotidiana. Tomar una taza de té de manera consciente. Pasear poniendo toda nuestra atención en la respiración. Comer lenta y conscientemente. ¡Cada actividad cotidiana puede convertirse en un ejercicio mindfulness!

 

 


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Fuente: Pixabay/kirtlane

¿Sabes lo que son los chakras?

Hoy en día es muy habitual escuchar hablar de los chakras en diferentes ambientes. Probablemente tengas una vaga idea de lo que significa esta palabra o, quizá, no sepas que quiere decir. En cualquier caso, si lees este artículo, podrás tener cierto conocimiento acerca de qué son y para qué sirven los chakras.

¿A qué llamamos chakras?

Según se ha demostrado científicamente nuestro cuerpo es energía que vibra. Por mucho que aparente solidez, detrás de esa “ilusión”, discurren redes de energía vibratoria que emergen de algo que aún desconocemos. Esa energía es distribuida y organizada a través de nuestros chakras.

La palabra chakra significa rueda y proviene del sánscrito. Se le da este nombre a los distintos centros por los que circula la energía que anima nuestro cuerpo físico ya que, en cierta manera, tienen forma de rueda.

Fuente: Pixabay/Activedia

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¿Qué función tienen?

Estos centros tienen la función de hacer que la energía de vida sea canalizada hacía nuestra estructura orgánica. Los chakras captan y absorben la energía del universo adaptándola a la frecuencia de cada persona. Podemos considerarlos como unos fabulosos transformadores de energía.

Gracias al trabajo de cada uno de los chakras, nuestro cuerpo se regula constantemente manteniendo el equilibrio y la salud. Solo en los casos en los que estos centros no funcionen como deberían se puede producir desequilibrio en algún sentido.

Alteraciones en los chakras

Cómo ya hemos dicho anteriormente, para que nuestro cuerpo funcione bien nuestros chakras deben de estar abiertos y en equilibrio. Si alguno de ellos presenta un bloqueo o está cerrado, la energía no podrá circular libremente. Debido a ello, podemos sufrir problemas emocionales, físicos o mentales.

A menudo. las dolencias que presenta nuestro organismo están relacionadas con estos desequilibrios.  Afortunadamente, existen numerosas técnicas que nos ayudarán a devolver el equilibrio a nuestro sistema energético. Entre ellas se encuentra la práctica regular del yoga o la meditación.

No obstante, a lo largo de nuestra vida y, paralelamente a nuestro avance espiritual, nuestro campo de energía ira aumentado su frecuencia, con lo que los chakras lo harán también.

Fuente: Pixabay/geralt

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¿Cuántos chakras tenemos?

En general, se suele hablar de 7 chakras aunque hay muchos más. No obstante, en este caso, solo vamos a detenernos en estos 7 chakras principales.

Estos 7 centros discurren de manera vertical por el centro del cuerpo. Comienzan en la base del tronco y terminan en la cabeza, en la coronilla. Están asociados, cada uno de ellos, a una zona en concreto del cuerpo. Así mismo, se les representa con diferentes colores.  Los tres chakras inferiores están más conectados con nuestra materialidad y vibran más lentamente. Los tres superiores están asociados con funciones más espirituales y el cuarto chakra (corazón) está considerado como un puente que conecta nuestro mundo físico con el espiritual.

Fuente: Pixabay/phpmaster90917

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¿Cómo se denominan?

Cada uno de los chakras tiene un nombre y está relacionado con una parte del cuerpo y un color:

  • Muladhara: Primer chakra – color rojo – raíz
  • Svadhisthana: Segundo chakra – color naranja – ombligo
  • Manipura: Tercer chakra – color amarillo – plexo solar
  • Anahata: Cuarto chakra – color verde – corazón
  • Vishuddha: Quinto chakra – color azul claro – garganta
  • Ajna: Sexto chakra – color azul indigo – tercer ojo
  • Sahasrara: Septimo chakra – color morado – corona

 

Todos nuestros pensamientos y emociones están relacionados con la forma en la que nuestra energía circula por estos centros. Así mismo, nuestra alimentación, el agua que bebemos o los lugares que frecuentamos también influyen en esa energía. Por todo ello, en nuestra mano está proporcionarnos bienestar o malestar sabiendo hacer las elecciones más adecuadas.

 


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Fuente: Pixabay/Pixel2013

El valor de amarse a uno mismo

Pocas personas son las que no conocen la frase “ama a los demás como a ti mismo”. Aún así, casi nadie ha sabido interpretar correctamente su significado. Hemos olvidado lo más importante que es comenzar por nosotros mismos. Muy a menudo ponemos las necesidades de los otros antes que la propias, sobre todo, entre el género femenino. Sin darnos cuenta, actuando de esta manera, ponemos en peligro nuestra salud física y mental, y lo que entregamos al otro se encuentra cargado de expectativas. Cuando nosotros mismos no estamos atendidos la atención a los demás no es desinteresada.

Nuestra sabiduría innata

Desde el momento en que nacemos contamos con un sistema de guía que podría servirnos para el resto de nuestra vida si no fuera sofocado por las creencias que la sociedad nos impone. Es muy fácil ver lo bien que funciona este sistema observando a los niños más pequeños. Antes de ser influidos por las normas sociales, un niño sabe muy bien qué es lo que necesita en cada momento. Sin embargo, según vamos creciendo, vamos renunciando a esta parte nuestra en el intento de ser aceptados por los demás.

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

El amor a uno mismo

La primera obligación de una persona es satisfacer sus necesidades, amarse y respetarse. No obstante, desde muy pequeños se nos alienta a postergar nuestras necesidades y, muy frecuentemente, a no prestar atención a las características que nos diferencian de los demás. En lugar de eso, somos animados a seguir las normas de uniformidad a la vez que educados en la más feroz competencia. De esta manera, nuestra vida pasa con la mirada puesta hacía afuera en lugar de hacía dentro. Muy a menudo, la desconexión con uno mismo es tal que ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades. Así como tampoco somos capaces de satisfacerlas sin sentirnos culpables.

Una persona que se ama y se respeta a sí misma siempre respetará y amará al otro. Si todos los miembros de nuestra sociedad supieran esto y lo llevaran a cabo viviríamos en una sociedad más justa y rica en matices.

Autoestima o egoismo

En muchas ocasiones confundimos estos dos términos. No obstante, estas dos palabras tienen significados diferentes. Una persona egoísta es aquella que únicamente piensa en sí misma y su beneficio. La persona con autoestima, conoce su propio valor y satisface sus necesidades. La diferencia entre ambos es que la persona egoísta no tendrá problemas en perjudicar a los otros para conseguir sus propios fines, mientras que la persona con autoestima se quiere a si misma y también a los demás.

Aumentar la autoestima

Es posible que estés en un momento de tu vida que te has dado cuenta de que necesitas comenzar a quererte un poquito más. Al principio, quererse y ponerse en primer lugar puede resultar difícil ya que no forma parte de nuestros hábitos. Sin embargo, con paciencia y constancia es fácil ir introduciendo pequeños cambios.

Unsplash/Brooke Cagle

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Lo más importante, en un principio es, reconocer tus necesidades. La mejor manera de hacerlo es consiguiendo llevar una vida más tranquila. Las prisas y ajetreos nos alejan de nosotros mismos. Tanto la meditación como cualquiera de las numerosas técnicas de relajación existentes te ayudarán a que tu mente no se apodere de ti y te aportarán claridad respecto a tus verdaderas necesidades.

 

Una persona que conoce su propio valor lo cuidará como si de su mayor tesoro se tratara. Cada uno de nosotros somos el centro del nuestro universo personal. ¡La responsabilidad de nuestra felicidad y bienestar es individual y personal!

 


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Respirar bien es muy importante

Cualquier persona puede sobrevivir aunque no tome ningún alimento durante semanas. También podemos estar sin beber durante varios días. Sin embargo, si dejamos de respirar moriremos en pocos minutos. La respiración es muy importante pero no siempre respiramos correctamente.

El hecho de respirar es un hecho automático que, en principio, no debería de llamar nuestra atención. No hace falta que pongamos nuestra intención en el hecho de respirar ya que nuestra biología se encarga de ello. Aún así, afortunadamente, la respiración también puede ser dirigida por nuestra intención, si así lo deseamos.

Los diferentes estados emocionales que experimentamos hacen que el ritmo y la intensidad de nuestra respiración varíe. Por ejemplo, situaciones de miedo o estrés, harán que nuestra respiración sea menos intensa o más superficial. Esta situación, mantenida en el tiempo, evita que nuestro cuerpo se oxigene adecuadamente.

El oxígeno y la vida

Cualquier proceso vital está relacionado con el oxígeno. Sin oxígeno no hay vida. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan que nuestra sangre les aporte la cantidad de oxígeno necesaria para su supervivencia. Por este motivo, si queremos gozar de buena salud y que todas nuestras funciones corporales se desarrollen adecuadamente, es muy importante que respiremos correctamente.

La purificación de nuestra sangre se lleva a cabo, en gran parte, en los pulmones. Si estos se encuentran mal ventilados es fácil que se tengamos repercusiones en todo nuestro organismo. Una buena respiración, no solo consiste en llenar nuestros pulmones de oxígeno. Tan importante como eso es que seamos capaces de expulsar el CO2 de manera eficaz.

Fuente: PIxabay/alfcermed

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Respirar correctamente

Diferentes estados emocionales impiden la correcta respiración. Son muchas las personas que caminan encogidas impidiendo la respiración correcta. De la misma manera, cuando se acumulan gases en el aparato digestivo, el diafragma se inmoviliza.

Aunque consideremos los pulmones como los principales implicados en la respiración, esto no es así. Si no tuviéramos un músculo llamado diafragma nuestra respiración no podría llevarse a cabo. Este músculo tiene forma de cúpula y marca una división entre la parte superior y la inferior de nuestro cuerpo. Sobre él se acomodan los pulmones y el corazón. Cuando respiramos, el diafragma debe de realizar un movimiento vertical. Al elevarse empuja el aire para facilitar su salida al exterior, esto es la espiración. Al descender provoca cierta aspiración que consigue que el aire entre en los pulmones, es decir, la inspiración.

La importancia de la espiración

Por mucho que pensemos lo contrario, la espiración es más importante que la inspiración. El yoga nos recuerda que una buena respiración siempre comienza con una espiración lenta y completa. Esta premisa tiene mucha lógica ya que es imposible llenar algo que no está vacío…

Una adecuada respiración comienza al relajar los músculos respiratorios mediante una espiración tranquila. Lo ideal es que no produzca casi ningún sonido. Esto se consigue al espirar de manera lenta. Al final de la espiración, los músculos del abdomen, ayudarán a que los pulmones se vacíen al máximo.

Beneficios de una buena respiración

Algo tan sencillo como respirar bien mejora la salud de todo nuestro organismo. Todas nuestras células recibirán oxígeno y se liberarán del CO2. Así mismo, el movimiento rítmico de una buena respiración masajea los órganos abdominales. Este masaje facilita el proceso digestivo, estimula la evacuación intestinal y ayuda a eliminar los gases. Además de eso, el hecho de respirar de forma consciente establece una profunda conexión entre el cuerpo y la mente.

 

 

Cualquier práctica de relajación, meditación o yoga, nos pone en contacto con algo tan sencillo y saludable como es una buena respiración.

 


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Estar presente te ayuda a ser más feliz

Nos quejamos a menudo de que la vida se nos escapa de las manos. Tenemos la idea de que el tiempo se empeña en ir cada vez más deprisa. En cierta medida, no nos falta razón. Aún así, existe una manera de hacer que el tiempo se dilate para brindarnos otra forma de vivir que nos hará sentir mucho más satisfechos. Para poder acceder a esta nueva forma de vida es imprescindible que pongamos toda nuestra atención en cada cosa que hagamos.

Nuestra sociedad genera personas infelices

La sociedad de la que formamos parte se caracteriza por el culto a la velocidad y el cortoplacismo. Nuestra atención siempre está puesta en hacer todo muy deprisa para poder llegar al futuro cuanto antes. El presente se considera simplemente un medio para ello. Debido a ello, esta sociedad genera personas inconscientes y sobre todo cada vez más infelices.  Hemos vendido nuestra felicidad a una promesa ficticia de futuro. El futuro cuando llegue será presente y, de nuevo, se nos irá de las manos.

Fuente: Pixabay/geralt

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Cada jornada, desde que nos levantamos, nuestro vivir se convierte en una frenética carrera. Solo hay que salir a la calle de cualquier ciudad y disponerse a observar para darse cuenta de ello. Todo el mundo se mueve muy deprisa y de forma inconsciente. Lo más curioso es que esta es la forma normal de vida de la mayoría de las personas y no es fácil darnos cuenta de que no es lo más natural. No obstante, cada vez es más difícil encontrar gente feliz o que esté a gusto con la vida que llevan. Sin embargo, volver a disfrutar de la vida es posible. Además, no es necesario, en la mayoría de los casos hacer cosas diferentes a las que normalmente hacemos.

Estar presente te transporta al corazón de la vida

¿Cuándo fue la última vez que pusiste toda tu atención en lo que estabas haciendo? Seguro que ya ni siquiera lo recuerdas. Este tipo de atención solo la utilizamos cuando estamos aprendiendo a hacer algo que es nuevo. Sin embargo, cuando aquello que estábamos aprendiendo se convierte en cotidiano, comenzamos a vivir en automático y a dejar de disfrutar de la vida.

Si te has cansado de vivir a máxima velocidad . Si sientes que nada te satisface y que el tiempo se te va de las manos, ha llegado el momento de que intentes vivir de forma más consciente. Esta nueva forma de vida es más fácil de lo que puedas creer. Solo hace falta un poco de tiempo y constancia.

Cuando vivimos poniendo toda nuestra atención en aquello que hacemos, sea lo que sea, nuestra consciencia aumenta. En un principio resulta bastante difícil por muy sencillo que parezca. Esta práctica tan modesta es capaz de colorear nuestra vida de alegría y bienestar casi sin que nos demos cuenta.

Fuente: Pixabay/Stephen Leonardi

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Dale toda tu atención a cada cosa que hagas

Comienza el día poniendo toda tu atención en todo aquello que hagas. En tu aseo personal, tu desayuno, el aroma del café, el placer de caminar, la facilidad de la respiración, etc.  No des más importancia a una actividad que a otra. Todas ellas son merecedoras de toda tu atención. La sensación del agua de la ducha al caer por tu cuerpo, por ejemplo, tiene que ser tan importante como la reunión de trabajo a la que antes le dabas más importancia. Si estás presente en cada pequeña cosa que hagas a lo largo del día, la vida se transforma de forma mágica en una vida vivida de verdad y el tiempo se dilata haciéndonos disfrutar de esta maravillosa experiencia qué es vivir.

Hay muchas actividades que te pueden servir de ayuda. Todas aquellas prácticas que serenan la mente serán tus aliadas. Por ejemplo, la meditación o el yoga, son estupendas herramientas para practicar esta nueva forma de vivir.

 


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El cerebro de tu corazón

¿Eres de las personas que creen en las “corazonadas”? Pues quizá esa forma de pensar tenga mucho que ver con la realidad ya que nuestro corazón es algo más que una bomba que distribuye la sangre por nuestro cuerpo.

Hasta hace muy poco se creía que las neuronas solamente se encontraban en nuestro cerebro. Sin embargo, no hace mucho, se ha podido comprobar que el corazón contiene su propio sistema nervioso. Sabiendo esto es posible que te preguntes: ¿Es el corazón inteligente? ¿Podría influir el corazón en nuestra forma de pensar? Sigue leyendo si quieres saber las respuestas a estas preguntas.

La inteligencia del corazón

El sistema nervioso que contiene el corazón cuenta con aproximadamente 40.000 neuronas y una vasta y densa red de neurotransmisores, proteínas y células de soporte.

Pixabay/GDJ

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Según las investigaciones de  la matemática e investigadora de la conciencia Annie Marquierel corazón tiene circuitos muy elaborados que le permiten tomar decisiones y pasar a la acción de forma independiente al cerebro. Así mismo, nuestro corazón es capaz de aprender, recordar e incluso percibir. De hecho, existen cuatro tipos de conexiones que desde el corazón parten hacía el cerebro.

La primera conexión se lleva a cabo mediante impulsos nerviosos. La segunda se realiza a través de hormonas y neurotransmisores. La tercera es una conexión biofísica que se produce a través de ondas de presión por medio del ritmo cardíaco.  Finalmente, la cuarta es una comunicación energética que re realiza por medio del potente campo electromagnético del corazón.

El orden o desorden del corazón

Nuestro corazón es muy sensible a aquello que sentimos.  Su campo electromagnético cambia en función de nuestras emociones. Si sentimos miedo, estrés o frustración este campo se torna incoherente o desordenado. Sin embargo, cuando sentimos emociones positivas este campo electromagnético se ordenará de manera armoniosa con ondas amplias y regulares.

El campo electromagnético del corazón se extiende entre dos y cuatro metros a nuestro alrededor. Lógicamente, cualquier persona que se encuentre a esta distancia se verá afectada por él.

¿Dónde llega primero la información?

La información que recibimos del exterior llega primero a nuestro corazón para después dirigirse hacía el cerebro. Además, desde ahí, y según sea nuestro ritmo cardíaco, las ondas cerebrales se sincronizarán con este órgano. Podríamos decir que el corazón “tira” de nuestro cerebro.

Unsplash/Linda Xu

Unsplash/Linda Xu

Otro de los descubrimientos que se han hecho, según explica Annie Marquier, es que el cerebro del corazón funciona sin memorias que le condicionen. Este cerebro cardíaco es capaz de activar en nuestra cabeza centros de percepción superiores totalmente nuevos. Estos centros no interpretan la realidad basándose en experiencias antiguas y son capaces de obtener un conocimiento inmediato experimentado la realidad con exactitud.

¿Cómo conectar con el cerebro del corazón?

Se ha comprobado que cuando utilizamos el cerebro del corazón de manera consciente creamos un estado de coherencia biológica donde todo funciona a la perfección. En estos casos, las emociones positivas que experimentamos, armonizan todo nuestro cuerpo físico y mental.

Para poder experimentar este estado es requisito indispensable aminorar tu ritmo de vida y hacer un hueco al silencio en nuestro día a día. Gracias  al silencio y la tranquilidad, tenemos más capacidad de observar nuestros pensamientos y de permanecer en la posición de testigos. Desde ahí, observaremos como nuestros pensamientos y emociones pasan a través nuestro sin ser juzgados ni interpretados mentalmente.

La meditación, las técnicas como el yoga, el tai chi, el contacto con la naturaleza, la soledad y la contemplación son herramientas que nos acercarán a esta conexión con nuestro corazón. Así mismo, la buena disposición hacía los demás y la sencillez nos facilitarán compartir esta conexión con los que nos rodean.

 

 


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Fuente: Pixabay/ ElisaRiva

¿Hay relación entre las emociones y la enfermedad?

Nuestro organismo funciona como un todo. La medicina alopática se ha especializado en cada una de sus partes olvidando la importancia de considerar el conjunto. Nuestra capacidad para sentir emociones nos lleva a experimentar síntomas físicos derivados de las mismas.  Es por ello que, cada día son más los estudios que demuestran la relación que existe entre nuestras emociones y diferentes enfermedades.

Emociones que nos perturban

Todo el mundo sabe que cuando pasamos por un momento que nos crea tensión es muy posible que nuestro cuerpo tenga diferentes síntomas. Por ejemplo, es normal tener diarrea el día antes de un examen, o sufrir dolor de estómago después de una discusión.  De la misma manera, cuando vemos a la persona amada, podemos sentir fuertes palpitaciones. Todo estos casos entran dentro de lo que consideramos habitual, sin embargo, cuando hablamos de otro tipo de patologías olvidamos que las emociones pueden estar también jugando un papel importante.

Fuente: Pixabay/809499

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Nuestra salud física se encuentra íntimamente relacionada con nuestras emociones. Cualquier desequilibrio que presente nuestro mundo emocional repercutirá en nuestro cuerpo físico.

Vivimos sumidos en el estrés

En el momento de la historia que nos ha tocado vivir las prisas y el estrés nos acompañan a cada instante. Necesitamos ser productivos y rentabilizar cada minuto del día. Además, la sociedad premia esa productividad y esa velocidad.

El estrés en pequeñas dosis puede ser necesario y hasta beneficioso. Sin embargo, el estrés mantenido en el tiempo, afecta de manera muy importante a nuestra salud. Son muchos los estudios que relacionan el estrés con numerosas enfermedades. Por ejemplo, trabajo del Dr. Gabor Maté, en su libro When de Body says No (Cuando el cuerpo dice no) nos muestra la clarísima relación entre el estrés y diferentes enfermedades.

Psiconeuroinmunologia, la medicina del futuro

Solo hace 40 años que apareció a Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI). Esta rama de la ciencia se originó gracias al psicólogo Robert Ader y el inmunológo Nicholas Cohen. Estos dos científicos sorprendieron al mundo demostrando como un estímulo nervioso en roedores de laboratorio alteraba las células del sistema inmunitario. Gracias a sus trabajo, se ha seguido estudiando la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino.  Todos estos descubrimientos hacen posible que aparezcan nuevas formas de percibir la realidad en la que nos movemos y, por supuesto, otra manera de entender la enfermedad.

Fuente: Unsplash/Josua Earle

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La PNEI,  señala que existe una conexión real entre cuerpo y mente.  Esta nueva ciencia nos hace posible entender que nuestras emociones se transforman en sustancias químicas que influyen en nuestro sistema inmune.  Debido a esta influencia los mecanismos de curación de nuestro cuerpo se verán afectados.

¿Podemos alejar el estrés de nuestra vida?

Cómo hemos visto, nuestra manera de vivir tiene mucho que ver con nuestra salud. La sociedad en la que vivimos nos empuja, de manera continua, a vivir muy deprisa.  Si no nos damos permiso para vivir de otra manera, antes o después, nuestra salud se verá afectada. Solo depende de nosotros encontrar maneras de que nuestros días tengan un ritmo más tranquilo.

Aunque, las circunstancias de nuestra vida nos empujen a ir demasiado rápido, podemos incluir algunas actividades en nuestro día a día, que nos aporten paz y tranquilidad. Por ejemplo, una pequeña meditación al comenzar el día, nos brindará una perspectiva diferente durante el resto de la jornada. Así mismo, la práctica regular del yoga nos aportará una buena dosis de tranquilidad, tanto a nivel mental como físico.

Fuente: PIxabay/lograstudio

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Nuestros cuerpos son maravillosas herramientas con las que disfrutar de nuestro paso por este bello planeta. Si queremos gozar de salud, lo mejor que podemos hacer es no forzar su ritmo y darnos tiempo para escuchar sus necesidades.