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Brian Weiss y la regresión a vidas pasadas

Nuestra percepción del tiempo y del espacio nos hace creer que nuestra vida se desarrolla de manera lineal. Pensamos también, que la vida que experimentamos actualmente es la única que hemos vivido. Sin embargo, cada vez más son las personas que dicen saber de sus vidas pasadas. Es posible que para algunos esto sea solo una fantasía pero cada vez son más los científicos que nos ofrecen pruebas de este hecho. El pionero en este tipo de revelaciones fue el psiquiatra Brian Weiss del que vamos a hablar en este artículo.

La historia de Brian Weiss

Brian Weiss es psiquiatra y ejerció durante muchos años como profesor en la Universidad de Miami. También fue director del departamento de psiquiatría de la Clínica Mount Snai de Miami. Hasta cierto momento de su vida sus creencias no tenían absolutamente nada que ver con la reencarnación. Sin embargo, hace más de treinta años se vio forzado a cambiar sus forma de entender la existencia. Este cambio fue debido a la información facilitada por una de sus pacientes. La paciente en cuestión, bajo estado de hipnosis fue capaz de salir de las fronteras de esta vida física y describir detalladamente una vida anterior.

Brian Weiss

Brian Weiss

El doctor Weiss quedó profundamente impresionado por tal testimonio. Aún así, por miedo a perjudicar su brillante carrera, decidió no darlo a conocer hasta pasados cuatro años. Según sus propias palabras su forma de acercarse a cada paciente es totalmente científica aunque con la mente más abierta que la mayoría de sus colegas. Esta apertura de mente le ha posibilitado llegar a vivir experiencias increíbles con sus pacientes.

Paso mucho tiempo hasta que el doctor Weiss se decidió a dar a conocer su experiencia con esa primera paciente llamada Catherine. Cuando reunió el valor para hacerlo volcó su experiencia en el libro Muchas Vidas Muchos Maestros Sin embargo, este no fue el único caso. A partir de cierto momento, más pacientes comenzaron a experimentar también sus vidas pasadas. De esa manera el doctor Weiss pudo seguir investigando tan interesante tema y escribir otros libros igual de apasionantes. Entre ellos destacamos A través del tiempo y Lazos de Amor.

Nuestra vida actual podría tener conexión con vidas pasadas

Lo que más impacta de todas estas experiencias es la relación que pueden tener con nuestra vida actual. Fueron muchas las personas que pasaron por la consulta del doctor Weiss aquejadas de algún problema que se solucionó simplemente acudiendo a una vida anterior. Gracias a estas regresiones se pueden solucionar tanto problemas físicos como emocionales.

Pixabay/geralt

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El método que utiliza el doctor Weiss en su consulta es la hipnosis. La persona hipnotizada llega fácilmente a estados más profundos de conciencia. No obstante, él mismo reconoce que también algunas personas pueden alcanzar estos estados mentales gracias a la relajación o la meditación.

Para Brian Weiss ha sido maravilloso poder ayudar a tantas personas gracias a su descubrimiento. Además de eso, manifiesta estar muy feliz haberse dado cuenta de que no somos solamente un cuerpo y una mente. Tras su vivencia y sus estudios al respecto se ha convencido de que una parte nuestra transciende a la muerte y de que el tiempo no existe: todo está ocurriendo de manera simultanea. Este convencimiento le hace ver la vida desde una perspectiva totalmente diferente.


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Anita Moorjani y su experiencia en el más allá

En anteriores entradas hemos hablado de las experiencias cercanas a la muerte o ECM. Cada día son más las personas que dicen haber vivido este tipo de experiencias. Uno de los casos más impactantes es el Anita Moorjani. Anita vivió una increible ECM y una espectacular curación del linfoma que la llevó a tal acontecimiento. En la actualidad se dedica a dar a conocer su experiencia por todo el mundo. En su compartir intenta ayudar a aquellos que puedan vivir una situación parecida a la suya.

La historia del Anita Moorjani

Según cuenta Anita Moorjani, la mayor parte de su vida estuvo regida por el miedo y el deseo de agradar. Todas sus acciones estaban orientadas a procurar el bienestar ajeno. La tradición que sus padres la inculcaron la empujaba a ser una mujer sumisa y dependiente de los deseos de su marido o de su padre. Creció en una mezcla de culturas que aún acentuó más su necesidad de adaptarse a las expectativas ajenas. En definitiva, intentar encajar en todos estos ambientes tan diferentes la obligó a perderse a sí misma irremediablemente.

Pixabay/RyanMcGuire

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Tras un proceso de enfermedad muy grave de cuatro años, en el año 2006 entró en estado coma. En esta situación de coma experimentó un experiencia cercana a la muerte que cambió por completo el desenlace de su enfermedad. Al entrar en coma los médicos que la atendían entendieron que eran sus últimos momento de vida. Impredeciblemente, tras varias horas en coma y con un deterioro corporal muy severo, Anita volvió a estar consciente y se recuperó totalmente del cáncer linfático que había hecho que todos sus órganos dejaran de funcionar.

Su experiencia “al otro lado”

Según explica Anita Moorjani, lo que vivió al cruzar el límite de la vida que conocemos cambió profundamente su concepción de lo que es vivir. Durante el tiempo que estuvo “muerta” Anita cuenta que experimentó paz, gozo y gran claridad respecto a su misión en esta vida. También pudo contactar con su padre fallecido hacía diez años. Y por si esto fuera poco, se trajo de vuelta el gran regalo de entender el por qué de su enfermedad.

Murió para aprender a ser ella misma

Quizá lo más importante que Anita Moorjani comprendió de su experiencia fue la importancia del amor a uno mismo. En ese otro reino entendió que toda su vida había vivido pendiente de los deseos ajenos. En ningún momento de su vida, antes de la ECM, Anita supo cuidarse o quererse como merecía. Hasta que no experimentó la ECM no entendió que su principal cometido en esta vida era ser ella misma y ponerse siempre en primer lugar.

Fue tal el impacto de lo que vivió que actualmente se dedica a difundir su mensaje para ayudar a todas aquellas personas que pudieran estar en su misma situación. Ella ha comprendido que si su forma de vivir hubiera sido otra probablemente no habría enfermado. El núcleo de lo que intenta transmitir es la importancia de cuidar de nuestro universo personal antes de lanzarnos a ayudar a otros.

Unsplash/Nick Fewings

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El testimonio de Anita Moorjani nos obliga a recordar aquella frase tan conocida de “ama a los demás como a ti mismo”. ¿En qué momento pusimos el a ti mismo detrás? Aquí te dejamos un vídeo donde Anita se extiende contando su alucinante experiencia.

 


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¿Son reales las experiencias cercanas a la muerte?

Gracias a las técnicas de resucitación con las que la medicina cuenta hoy en día, cada vez son más los casos de personas que “vuelven” a la vida tras haber muerto clínicamente. Gracias a ello estas personas cuentan experiencias sorprendentes que nos ayudan a vislumbrar qué puede haber al otro lado. Las experiencias cercanas a la muerte o ECM son cada día más comunes y, sobre todo, más estudiadas de manera científica.

¿Qué es una ECM?

Gracias a las experiencias vividas por miles de personas en todo el mundo podemos podemos saber qué es una ECM. Este fenómeno se da en personas que son declaradas clínicamente muertas y que finalmente regresan a la vida. Al volver de su “muerte” los relatos de estas personas coinciden en gran medida.

En un principio, estas personas sienten que sufren una desconexión de sus cuerpos. Después de esa desconexión se perciben como observadores que flotan alrededor del cuerpo que han abandonado. Habitualmente, explican sentirse en un estado de conciencia diferente alejados de la enfermedad que aqueja a su cuerpo. Muchos de ellos describen sensaciones de paz y de alegría. Es muy normal que estas personas se sientan mejor en este estado que anteriormente.

Frecuentemente,  las personas que experimentan ECM se sientan acompañados de personas conocidas y familiares ya fallecidos. Además de eso, son muchos los que ven pasar toda su vida en una especie de película de un solo fotograma. Tras todo esto suele aparecer un túnel de luz en el que dicen sentirse en verdadera tranquilidad y armonía.

Un dato importante a tener en cuenta es que estas personas en ningún momento pierden su sensación de identidad. Y lo más importante es que, tras esa experiencia, estas personas cambian drásticamente su manera de concebir la existencia.

Unsplash/Aa Dil

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¿Qué dice la ciencia?

Debido al creciente número de ECM cada día son más los expertos en medicina que son capaces de admitir y estudiar estos fenómenos. Entre los casos más conocidos e interesantes de ECM se encuentran el del neurocirujano Eben Alexander o Anita Moorjani. De ellos hablaremos en futuros artículos. En esta ocasión vamos a acercarnos al trabajo llevado a cabo respecto a este tema por el cardiólogo holandes Pim Vam Lommel.

Pim Vam Lommel

Pim Vam Lommel

Desde el año 1986 el doctor Pim Vam Lommel ha estudiado cientos de casos de pacientes que han experimentado ECM. Inició su investigación con un estudio prospectivo de 344 pacientes. En el año 2001 llegó incluso a publicar su estudio en la prestigiosa revista Lancet.

Según la ortodoxia médica estas experiencias son producto de  alucinaciones por anoxia o falta de oxígeno. Sin embargo el doctor Vam Lommel niega que sea así: él entiende que si esta fuera la causa, cualquier persona que vuelve a la vida tras una muerte clínica experimentaria ECM, pero esto solo le sucede aproximadamente a un 18%.

Situaciones increíbles pero reales

Son muchas las experiencias que ha vivido este cardiólogo que dejan sin explicación a muchas preguntas. A modo de anécdota suele contar el caso de un paciente que llegó a su hospital frio, sin tensión, cianótico y con las pupilas dilatadas y una enfermera puso su dentadura postiza en un cajón. Tras su inexplicable resucitación, después de un largo coma, el paciente pidió a la enfermera que había guardado su dentadura que se la devolviera. Además, el paciente relató con todo detalle todo lo que se hizo en su cuerpo al llegar al hospital ¿Cómo es posible que esta persona que estaba en coma supiera todo esto? Casos como estos son los que ha vivido el doctor Vam Lommel con mucha frecuencia.

Tras años de estudio Pim Vam Lommel afirma que nuestra conciencia es tan solo un retransmisor. Podríamos considerar que la utilizamos para esta dimensión de nuestro ser que habita en varias dimensiones. Por lo tanto, él considera que la muerte solo supone un cambio de conciencia. Probablemente, sólo morimos en esta dimensión y continuamos vivos en otras que desconocemos.

Muchas de estas situaciones ya las describían las antiguas tradiciones. Por fin ha llegado el momento en que la ciencia pueda confirmarlas.


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Tener en cuenta el morir para aprender a vivir

En este momento de la historia la mente humana está poco acostumbrada a reflexionar. Esa reflexión, que a los antiguos les pareció distintivo de nuestra “superioridad” frente a otras especies, no tiene cabida entre nuestros hábitos. Actualmente, todo se nos es dado desde afuera. Buscamos información en fuentes externas que consideramos fiables por sistema. Así mismo, una vida frenética como la que vivimos deja poco espacio para ir hacía dentro y acceder a nuestra propia sabiduría. Debido a esta ausencia de reflexión vivimos nuestra vida como si fuera a durar eternamente. No hay lugar para considerar la posibilidad de que un día vamos a morir.

El nacimiento y el olvido

Desde el momento que nacemos, comenzamos un camino que nos dirige, ineludiblemente, hacía el siguiente proceso vital al que denominamos muerte. Al espacio entre el nacer y el morir lo denominamos vida. Durante ese periodo que, ilusoriamente, llamamos “nuestra vida”, perdemos la perspectiva de que ese vivir tiene fecha de caducidad.

Unsplash/Alex Hockett

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En general, la vida de un ser un ser humano corriente se desarrolla en un ajetreado ir y venir. Este ajetreo casi siempre es bastante inconsciente. Nos embarcamos en luchas y afanes que nos mantienen ocupados.  La mayoría de las veces estas luchas las realizamos de manera automática. Durante gran parte de nuestra vida vivimos sumidos en anhelos, aspiraciones, apetencias y deseos. Y, normalmente, nos tomamos todo este trajín sumamente en serio…

Los giros de la vida

En todo este proceso del vivir nos solemos olvidar de los giros inesperados que la vida nos ofrece. Cuando aparecen esos vaivenes, nos vemos obligados a plantearnos cosas que antes ni siquiera teníamos en cuenta. Gracias a ellos, es posible que tengamos vislumbres de la fecha de caducidad de nuestro cuerpo físico.

Nuestra forma de entender la existencia nos obliga a llamar contratiempos a dichos giros. Cualquier situación como una enfermedad o cambio de estado o modo de vida, desestructura nuestro mundo de tal forma, que nos obliga a hacer un alto y nos ofrece espacio para la reflexión. Desafortunadamente, hoy en día, incluso en estos casos, esa reflexión la hacen pocas personas. Lo normal es poner algún parche farmacológico a ese “malestar” y seguir con la misma actividad frenética que nos condujo hacía ese desequilibrio.

Pixabay/Free-Photos

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Hacer un alto en el camino

Otra forma de afrontar estas paradas obligatorias es aprovechando la ocasión para reflexionar acerca de nuestro vivir. En esas ocasiones, si nos damos el espacio para sentirlo, es muy posible que conectemos con nuestra infinita naturaleza. 

En nuestra cultura, la finitud que caracteriza a nuestro cuerpo está casi escondida debajo de la alfombra. El morir no está de moda. Se nos obliga a vivir con este concepto fuera de nuestro pensamiento. De forma inconsciente, nos sentimos cómodos obviando este proceso porque así sentimos que el miedo se sofoca. Sin embargo, cuando llega ese momento, nos sorprende y nos asusta tanto que, al final, la mayoría de las personas prefieren un morir inconsciente.

Si pudiéramos conectar con la ineludible realidad de nuestra muerte es muy posible que nos diéramos de bruces con la naturaleza inmortal que yace en nuestro interior. Nuestra sociedad está hambrienta de transcendencia. Necesitamos con urgencia hacer un espacio en nuestras vidas que nos conecte con esa dimensión que nos habita.

Unsplash/Andie Rieger

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Una vida consciente es un pasaje para una muerte consciente. El proceso de morir forma parte de la vida y, de la misma manera que podemos disfrutar de la vida, también es posible disfrutar de la muerte. El secreto para ese disfrute es ir aceptando las pequeñas muertes que en nuestra vida se producen desde el momento de nuestro nacimiento.


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La importancia de hacer un buen duelo

La muerte, aunque no seamos conscientes de ello, forma parte de la vida. En nuestra cultura la muerte es un tema tabú del que nadie quiere hablar. Cómo mucho, algunas personas, se permiten utilizar el humor negro para quitarle hierro. Sin embargo, si tratáramos este tema de forma más consciente, nuestra forma de vivir sería muy distinta. Así mismo, normalizaríamos el proceso y el llevar a cabo un buen duelo.

¿A qué llamamos duelo?

Cuándo sufrimos una pérdida, del tipo que sea, necesitamos ser capaces de experimentar un duelo. Tanto la pérdida de una identidad a la que nos aferramos, como el abandono o la muerte, son situaciones que nos harán experimentar turbulencias emocionales.

Pixabay/anca

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Cada persona experimentará este proceso de manera distinta pudiendo aparecer una enorme gama de síntomas de toda índole. La tristeza, la negación, el miedo, la ansiedad, la confusión, etc.

Las pequeñas muertes

Si viviéramos de una manera más consciente, nos daríamos cuenta de las pequeñas muertes a las que nos enfrentamos a menudo. De esta manera, aprendiendo a “morir”en las pequeñas cosas, nos haría más fácil el encuentro con la muerte con mayúsculas.

El hecho de enfrentarnos a una pérdida, del tipo que sea, nos conduce a una experiencia emocional que denominamos duelo. Si llevamos a cabo este proceso adecuadamente nos adaptaremos bien a la nueva situación. La herida causada por la pérdida necesita de cuidado y tiempo para poder ser sanada.

Pixabay/Karen_Nadine

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Fases del duelo

Aunque no todo el mundo lo experimenta de la misma manera, existen cuatro fases por las que se pasa cuando experimentamos una pérdida:

  • Negación. En un principio parece imposible que aquello haya sucedido. Con esta negación intentamos controlar de alguna manera lo que ya no se puede controlar. Esta es una etapa de gran bloqueo. Algunas personas no niegan la pérdida pero si niegan el dolor que sienten.
  • Enfado. Sentirnos enfadados es muy humano y normal en estos casos. De hecho, es muy saludable ser capaces de contactar con la rabia que sentimos.
  • Negociación. En esta etapa, algunas personas, imaginan que pueden hacer algo por revertir lo que ha pasado. Intentan, de diferentes formas, encontrar soluciones que no son reales.
  • Depresión y tristeza. Según pasa el tiempo, la persona se va permitiendo sentir la tristeza y el dolor. Esta es una etapa en la que la energía es muy baja. Aún así, una vez aquí, la reconstrucción de la vida después de la pérdida ya se podrá producir
  • Aceptación. Cuando ya hemos sentido todo lo anterior llega este último paso. Aunque no es fácil aceptar, la mejor forma de enfrentar el futuro es a través de la aceptación de lo que ha sucedido. Es una ardua tarea pero merece la pena. Es importante no confundir aceptación con resignación.
Pixabay/Larisa-K

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El vivir es un proceso en el que nada permanece para siempre. Las pérdidas forman parte de la vida. Perdemos relaciones, situaciones, la juventud, a veces la salud, y en nuestra mano está ser capaces de soltar con facilidad. Además, si  tuviéramos presente no la posibilidad de esas pérdidas, nuestra vida sería más plena. En cualquier caso, cualquier pérdida debe ir seguida de un buen duelo que nos permita pasar a la siguiente etapa libres de cargas.