Category Archives: Nutrición

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¿Comestibles o alimentos?

Normalmente, hacemos la compra y no nos paramos a pensar si lo que llevamos a casa son alimentos o comestibles. De hecho, quizá no sepas que existe diferencia. Tanto unos como otros están presentes en la dieta de muchas personas. Sin embargo, son dos opciones muy distintas si lo que queremos es nutrirnos de verdad.

Todo lo que se puede comer no es nutritivo

Seguramente que habrás notado que, hoy en día, ir a comprar no es una tarea fácil. Los pasillos de los supermercados y grandes superficies nos ofrecen una variedad abrumadora de productos. Tantos que, en ocasiones, es difícil saber qué elegir. Sin embargo, la calidad nutritiva de muchos de ellos deja mucho que desear.

Unsplash/Charles PH

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Cada vez que llenamos nuestra despensa es posible que los productos que adquirimos sean poco o nada nutritivos. Existe un largo repertorio de alimentos procesados y ultraprocesados que han perdido por el camino gran parte de sus nutrientes. Por lo tanto, algunos de ellos, nos aportan poco más que un trozo de papel.

Cuanto menos procesado mejor

Ciertamente, no es difícil elegir alimentos nutritivos. Aquello que ponemos en nuestra mesa es más nutritivo cuanto más cerca está de su origen. En la cabeza de la lista encontramos los alimentos que se pueden comer crudos como las frutas y algunas hortalizas. Estas son las que más enzimas y vitaminas nos aportarán.

Después de los alimentos crudos encontramos aquellos que podemos ingerir procediendo a ligeros procesados como por ejemplo los germinados, los encurtidos y los alimentos cocinados al vapor. Cualquiera de ellos también nos ofrecen un alto valor nutritivo.

Unsplash/Anne Preble

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Los alimentos que sometemos a cocción, siempre que sean de buena calidad, tendrán menos enzimas pero aún conservarán una gran cantidad de nutrientes. Eso si, es muy importante que estos alimentos sean integrales y a poder ser de cultivo ecológico. De esa manera nos aseguraremos de que tengan todos sus características nutritivas y nada de productos químicos. Los cereales integrales, las verduras, las legumbres y las semillas y frutos secos estarían dentro de este grupo.

Los comestibles

Todo aquello que podemos comer pero que contiene poca o ninguna sustancia nutritiva y que ha sido procesado o ultraprocesado corresponde a la categoría de comestibles. Los comestibles pueden ser ingeridos pero normalmente solo nos aportan grandes cantidades de azúcar, sal y grasas.

Estos comestibles no son beneficiosos para nuestra salud ya que son responsables del exceso de peso y provocan adicción. Esto es debido a las sustancias que llevan que hacen que su sabor sea más intenso y apetecible.

Unsplash/Court Prather

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En esta categoría encontramos entre otros los snacks, la bollería industrial, las salchichas y embutidos, comidas en lata, chocolates, preparados congelados, potitos y papillas, cereales de desayuno, margarinas, pizzas, etc. Todos estos comestibles son elaborados mayormente a partir de ingredientes industriales. Eso quiere decir que tienen en muy pequeña cantidad los alimentos naturales de los que proceden. Además, el proceso que los convierte en lo que son les hace carecer de la fibra y las vitaminas que los alimentos originales tendrían. Y, por si fuera poco, están cargados de potenciadores del sabor, texturizantes y conservantes.

 

Si quieres que tu salud se beneficie olvida los alimentos procesados. El organismo humano necesita energía viva para alimentarse que solo se encuentra en alimentos vivos, nutritivos y de calidad.


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Quiérete para adelgazar

Mantener el peso deseado en una sociedad que ofrece tanta variedad en alimentación es difícil de conseguir. Son muchas las personas que prueban todo tipo de dietas sin obtener resultados duraderos. Además, muchas de esas dietas, pueden ser perjudiciales por diferentes motivos. Si quieres adelgazar de manera permanente lo mejor que puedes hacer es ordenar tu mente. Las personas que mantienen su peso o adelgazan de forma duradera tienen un perfil psicológico muy diferente a aquellas que no lo consiguen. Vamos a ver de qué se trata.

El efecto de las dietas

Desde el minuto número uno en que una persona comienza una dieta la ansiedad hace acto de presencia. El esfuerzo y la disciplina serán compañeros obligados durante todo el proceso. Será necesario cambiar ciertos hábitos, quizá pesar los alimentos, y en muchos casos, pasar hambre. Si sumamos a todo esto el miedo al fracaso resulta imposible que no nos enfrentemos a cualquier intento de perder peso sin ansiedad.

Unsplash/rawpixel

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Durante algún tiempo es posible que la dieta funcione e incluso que lleguemos a perder algún kilo. Pero, si somos sinceros, al cabo de cierto tiempo, mucha gente acaba abandonando la dieta y cogiendo algún kilo más de los que perdió. Esta situación se puede repetir a menudo en la vida de muchas personas. Pero, ¿hay alguna manera de perder peso y no volverlo a recuperar?

Otro planteamiento

La realidad es que el mayor problema que tienen las personas que no adelgazan está en su mente más que en su estómago. La mejor manera de llegar a tener el peso ideal y no engordar es amarnos a nosotros mismos sobre todas las cosas. ¿Recuerdas esa frase tan conocida de: “Ámate a ti mismo como a los demás”? Pues eso, el primero debe de ser uno mismo.

Cuándo una persona se ama a sí misma no hará cosas que le perjudiquen. Afortunadamente, hoy en día existe mucha información acerca de lo qué es comer sano. Entonces, si tenemos acceso a todo ese conocimento ¿por qué no lo utilizamos? ¿por qué no alimentarnos de comida sana y nutritiva y evitar aquello que nos daña? Porque nos queremos poco.

¿Qué es comer sano?

No hace falta ser un experto en nutrición para saber cómo hacer una buena dieta. La mejor manera de comer sano es llevar a tu mesa alimentos que estén muy poco o nada procesados y que sean lo más frescos posibles. Con estas dos observaciones es posible estar sano y no engordar comiendo la cantidad que nos apetezca.

Si tu alimentación es rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y semillas no tienes que preocuparte de nada más. Verduras al vapor, mucha fruta, granos enteros y frutos secos y legumbres en cantidades moderadas serán tus alimentos de cada día para no engordar. Olvida las cantidades, las monodietas y las calorías. Además de eso evita todo tipo de alimentos procesados, los refrescos, el azúcar, los lácteos y sus derivados.

No es necesario restricción alguna de ese tipo de alimentos ya que son tan nutritivos que tu cuerpo los aprovechará al cien por cien y, por lo tanto, la ansiedad desaparecerá.

Unsplash/Sara Dubler

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Agua y ejercicio

En muchas ocasiones sentimos vacío en el estómago y creemos que necesitamos comer cuando lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es agua. Es posible que tomando un vaso de agua a menudo la sensación de hambre desaparezca.

Si a una alimentación sana y a una buena hidratación le añadimos ejercicio moderado practicado de forma habitual, es muy difícil que volvamos a tener problemas de peso.

 

Si te quieres y te pones en primer lugar pocas veces te alimentarás de comida basura. Mereces lo mejor y si así te lo ofreces a ti mismo tu cuerpo reflejará todos esos cuidados.

 


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¿Necesitamos beber leche?

Existe la creencia de que el alimento que más cantidad de calcio nos aporta es la leche. Además de eso, se nos informa continuamente de que es necesario que tomemos mucho calcio para que nuestros huesos estén fuertes. ¿Y si te dijera que este alimento no es la mejor manera de aportar calcio a nuestra dieta? ¿Y si también te dijera que un exceso de calcio puede ser muy perjudicial para la salud de nuestros huesos?

No todas las leches son iguales

La leche ha sido un alimento que el ser humano ha tomado desde hace mucho tiempo. Originalmente, la leche era un buen complemento para la nutrición humana. Sin embargo, la leche que encontramos hoy en día en nuestras tiendas nada tiene que ver con la que nuestros antepasados consumían. Además de ello, antiguamente, este alimento se tomaba solo de vez en cuando. En la actualidad, la leche y los productos derivados de ella están en, prácticamente, todas nuestras comidas.

Las vacas que hoy en día viven, casi torturadas, en granjas industriales no son las vacas de aquellos granjeros que antiguamente daban leche cuando tenían terneros. La leche que consumimos ahora proviene de vacas que malviven en condiciones muy tristes y que en muchos casos están preñadas a la vez que están lactando. Este detalle, normalmente desconocido, otorga a la leche una cantidad enorme de estrógenos muy perjudiciales para el ser humano. A esto habría que añadir todos los tratamientos antibióticos que recibe la vaca para evitar o sanar las mastitis que sufre de manera continua.

¿Adultos o lactantes?

Los seres humanos son los únicos mamíferos que se empeñan en seguir tomando leche “materna” cuando ya tienen dientes. Y por si esto fuera poco, quieren la leche de otra especie… ¿Alguien se imagina a un adulto de 50 años mamando de la teta de su madre? Entonces…¿por qué vemos normal seguir tomando la secreción mamaria de una vaca?

Además de eso, si analizamos las características nutritivas de la leche, encontraremos que es un fluido creado por el cuerpo de la vaca para su ternero. Este alimento proporciona a la cría de la vaca todos los nutrientes que necesita para convertirse en un animal grande y robusto en muy poco tiempo. Esto no tiene nada que ver con el crecimiento lento de un ser humano. Con lo cual quedaría claro que los nutrientes de la leche de vaca provocarán reacciones “extrañas” en un organismo no vacuno.

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El calcio de la leche

Nuestros huesos necesitan calcio y muchos otros minerales. Aún así, si tomamos demasiado calcio la nuestros huesos se tornarán muy rígidos con la consecuente posibilidad de fracturas. La cantidad de calcio debe de ir relacionada con la de magnesio si queremos evitar esa rigidez. Todos los productos lácteos nos aportan una cantidad de calcio demasiado elevada. Además de eso, la mayoría de la población de sociedades industrializadas presenta un déficit de magnesio y dificultad para digerir la lactosa o las proteínas lácteas. Por lo tanto, el aumento de fracturas de huesos en personas que están tomando calcio más que suficiente nos avisa de que algo no estamos haciendo bien.

El calcio de otros alimentos

Son muchas las personas que desconocen que el calcio también se encuentra en otros alimentos. Además, en muchos de ellos es más fácil de asimilar para el cuerpo humano. Encontramos altas cantidades de calcio en: el brócoli, las coles, el sésamo, las naranjas, las almendras y las legumbres. Cualquiera de ellos también nos proporciona, de manera equilibrada, magnesio y otros nutrientes que ayudarán a mantener la salud de todo nuestro organismo.

Pixabay/NadiaDietz

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Somos adultos y no necesitamos seguir tomando leche. Nuestro periodo de lactantes no necesita llegar hasta la ancianidad. Además de ello, existen otros muchos alimentos alternativos que evitan el sufrimiento animal innecesario.


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¿Los hidratos de carbono engordan?

Una buena nutrición es algo que, cada día, preocupa a más personas. Debido a este creciente interés, cada vez aparecen más dietas que nos prometen milagros. Sin embargo, deberíamos ser cautos a la hora de creer en este tipo de promesas. Muchas de estas dietas no están basadas en la ciencia ni en el sentido común. Por ejemplo, las dietas que recomiendan suprimir por completo los hidratos de carbono. ¿Es esto algo beneficioso realmente?

Lo sabiduría antigua

En la actualidad disponemos de un exceso de alternativas a la hora de alimentarnos. Hasta no hace mucho tiempo, la alimentación humana se basaba en los alimentos que ofrecía la tierra en cada estación. Ahora, sin embargo, es tan grande la oferta que muchas veces llegamos a sentirnos abrumados.

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A lo largo de la historia, en muchas culturas, la base de la alimentación han sido los cereales, las verduras y las frutas. Estos alimentos que crecían cerca de dónde las personas vivían, nutrían sin problemas a los habitantes de cada lugar en concreto. El arroz, el trigo, el mijo y las patatas han sido la base energética de la dieta de millones de personas durante aquellos momentos en los que enfermedades como el cáncer, el alzheimer o la diabetes eran desconocidos. 

Función de los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, que tan mal vistos están en la actualidad, son y deberían de ser la base de una alimentación saludable. Su función está relacionada con la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Tanto los hidratos de carbono simples como los complejos nos aportan energía. Sin embargo, la forma en la que nuestro cuerpo lo gestiona es totalmente diferente.

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Cuando tomamos hidratos de carbono simples como el azúcar o los cereales refinados la glucosa sube rápidamente en sangre, obligando al organismo a que busque la forma de normalizar la situación de manera urgente. Esta solución está relacionada con una rápida secreción de insulina que evite el peligro que conlleva demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. Debido a ello, un rato después de haber ingerido este tipo de alimentos, notaremos cansancio y necesitaremos volver a comer algo de nuevo.

Si los hidratos de carbono que tomamos son complejos, como los cereales integrales, la reacción de nuestro organismo es totalmente diferente. Este tipo de alimentos, al contar con todos sus nutrientes y fibra, aportan a nuestro cuerpo combustible fácilmente asimilable que nos mantendrá con energía constante durante muchas horas, sin necesidad de volver a comer.

El problema son el tipo de hidratos de carbono

Podemos afirmar que los carbohidratos son necesarios para una buena nutrición. Además de todo lo que aportan a nuestra dieta son muy bajos en calorías. Lo que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de hidratos son los que tomamos.

En contra de lo que se nos ha hecho creer, el pan no engorda. El pan de toda la vida, fermentado el tiempo necesario y hecho con harina integral es uno de los alimentos más completos que podemos tomar. Otra cosa es ese alimento que hoy en día también se llama pan y que se puede comprar en cualquier sitio. Este tipo de pan se puede comer pero no es nutritivo. Contiene aditivos poco recomendables y eleva nuestro nivel de glucosa en sangre de la misma forma que lo haría el azúcar. Por lo tanto, aunque se parezca al pan, podríamos considerarlo un veneno. Igualmente, los panes que compramos como “integrales” en tiendas no especializadas tampoco son nutritivos. A este tipo de pan se le añaden aditivos que lo oscurecen pero no podemos considerarlo pan completo.

El arroz blanco también es un alimento que carece de todos sus nutrientes y fibra. Al refinarlo ha perdido todas sus propiedades nutritivas. Sin embargo, el arroz integral si que nos ofrece todas sus vitaminas y fibra. También podemos optar por cereales tan interesantes nutricionalmente como el centeno, el mijo, la avena, la cebada y muchos más, siempre que sean integrales. Ninguno de estos cereales incrementará nuestros peso y, sin embargo, nos aportan mucha energía y nutrientes de calidad.

 

En definitiva, no elimines los hidratos de carbono si quieres perder peso. Elije la opción más saludable. ¡Pon en tu vida cereales integrales!


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Fuente: Pixabay/Devaleela

¿Qué son los antinutrientes?

Los diferentes alimentos que comemos contienen nutrientes muy interesantes para nuestra salud. No obstante, algunos de ellos, también nos aportan antinutrientes que podrían perjudicarnos. ¿Sabes qué son esos antinutrientes y qué función tienen? ¡Te lo vamos a explicar!

¿A qué llamamos antinutrientes?

Cómo su nombre indica, los nutrientes nos nutren. De la misma manera, los antinutrientes no lo hacen. De hecho, además de no nutrirnos, algunos de ellos, podrían ser nocivos.

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

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En su sabiduría, las plantas son capaces de crear sustancias que les protejan de los insectos y de ciertas plagas. Los antinutrientes son estas sustancias. Gracias a ellas la planta puede llegar a a germinar. Sin embargo, cuando los seres humanos ingieren las plantas que contienen esas sustancias la asimilación de los nutrientes puede ser menor o incluso nula.

Algunos animales son capaces de digerir y eliminar estos antinutrientes con facilidad. Sin embargo, a los seres humanos nos resulta difícil llevar a cabo este proceso. Debido a ello, es necesario que procesemos los alimentos que contienen dichas sustancias antes de consumirlos. Todos los antinutrientes pueden ser neutralizados o eliminados con algún tipo de proceso que después explicaremos.

Los distintos antinutrientes

Estas sustancias las podemos encontrar en diferentes alimentos y con diversos efectos en nuestro organismo:

Taninos

Aunque los taninos son muy conocidos por su función antioxidante, también se caracterizan por robar minerales a nuestro cuerpo.  El hierro y el cobre son sus preferidos. Así mismo, interfieren en la digestión de las proteínas. Los encontramos en la piel de los fruto secos y el . Por este motivo, es recomendable no tomar té junto con las comidas y pelar los frutos secos.

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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Oxalatos

Los oxalatos también tienen preferencia por el hierro, el calcio y otros minerales. Normalmente, obstaculizan la absorción de los mismos. Se les ha relacionado con la aparición de cálculos renales. Algunos frutos secos contienen esta sustancia.

Ácido fítico

Este ácido utiliza ciertos minerales como el zinc, el calcio, el hierro, magnesio y manganeso para formar sales insolubes que harán imposible que el organismo los absorba. No podemos decir que se adueñe de nuestros minerales, sino que obstaculiza en gran medida su absorción.

El ácido fítico suele estar asociado al uso de fertilizantes ricos en fósforo. No obstante, esta sustancia, también tiene su parte positiva. En diferentes estudios se ha comprobado que ofrece cierta protección frente al cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares. Las almendras, nueces, semillas de lino y piñones son fuentes de ácido fítico.

Inhibidores de la tripsina

La tripsina es una enzima que se encarga de trocear las proteínas que ingerimos para que las podamos utilizar. Los alimentos que contienen estos inhibidores son las judías, los guisantes y cacahuetes, entre otros. Su efecto se hará notar porque nuestras digestiones serán más lentas.

¿Podemos evitar los antinutrientes?

La mejor manera de evitar estas sustancias es activar las semillas o frutos secos antes de ingerirlos. La activación consiste en remojar los alimentos en agua durante unas horas.

El tiempo de remojo siempre dependerá del alimento a remojar. Las nueces, almendras, avellanas o semillas de sésamo se pueden remojar toda una noche. Sin embargo, las semillas de lino o chía, al tener gran cantidad de mucílagos, solo nos servirá remojarlas por su efecto laxante ya que saldrán de nuestro cuerpo exactamente igual que entraron.

La activación es un pequeño truco en el que hacemos a la planta creer que debe de empezar a desarrollarse. Gracias a ello se liberan los antinutrientes y, cuando tiramos el agua de remojo, se irán con ella.

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

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Las legumbres, semillas y frutos secos, son una estupenda fuente de nutrientes y debemos de consumirlas con regularidad. Aún así, para aprovechar todas sus propiedades debemos utilizarlas adecuadamente.


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Fuente: Unsplas/Calum Lewis

¿Qué es desayunar bien?

Desayunar es algo que hacemos, o deberíamos hacer, a diario y que tiene su importancia, ya que se trata de los primeros alimentos que ingerimos después del ayuno nocturno. Por lo tanto, hacerlo bien es importante si queremos comenzar el día con verdadera energía.

Energía real para iniciar la jornada

Son muchas las personas que comienzan el día tomando solamente un café que consiga despertarlas. Esta es la mejor manera de conseguir que el resto del día nuestro cuerpo no funcione correctamente. El café, como cualquier bebida estimulante, no nos da energía de manera gratuita. Podríamos describirla como una energía con intereses ya que la obtenemos tirando de nuestras reservas. Sin embargo, la energía que nos proporciona un buen desayuno, después de una noche de descanso, es real y es utilizada por nuestro cuerpo para proporcionarnos una jornada sin altibajos.

Para que nuestro día esté lleno de energía y buenos momentos es muy importante, además de un buen desayuno, que hayamos dormido lo necesario. Tenemos que intentar no robar tiempo a nuestro descanso nocturno si queremos tener buena salud.

Líquidos y sólidos para desayunar

Si la noche anterior hemos cenado temprano, al levantarnos habremos estado aproximadamente 10 o 12 horas sin comer ni beber. Durante este ayuno, nuestro cuerpo ha llevado a cabo labores de regeneración y reparación. La mejor manera de ayudarle en este cometido es bebiendo agua que ayude a eliminar los desechos. Un par de vasos de agua tibia con unas gotas de zumo de limón son la mejor manera de recibir al nuevo día. Es recomendable esperar un rato antes de comenzar el desayuno propiamente dicho.

Uno de los ingredientes más importantes de un buen desayuno es la fruta. Un zumo de frutas, aunque sea natural, nunca debería sustituir a una pieza de fruta ya que no nos aportan los mismos nutrientes que la fruta entera.

Pocas grasas y muchos cereales

Los cereales integrales también deberían de estar presentes en esta primera comida del día. Es muy importante que sean integrales de verdad ya que de esta forma nos aportarán todos los nutrientes del cereal en estado puro. Por ejemplo, no todos los panes que ponen en su etiqueta integrales lo son. Lo ideal sería que fueran integrales 100% y de cultivo ecológico para evitar pesticidas. Las cajas de cereales para desayuno que venden en los supermercados, cargados de azúcar y aditivos, no entrarían en esta categoría.

Dentro de las numerosas opciones podríamos destacar los copos de avena cocidos y endulzados con frutas secas. También se puede desayunar una crema de mijo y añadirle frutos rojos. Un par de rebanadas de pan integral de espelta o centeno con mermelada también son deliciosas. Usando la imaginación, podemos preparar desayunos sanos y saludables que nos llenarán de energía.

Aunque el desayuno es la comida en la que las grasas están más indicadas no es recomendable añadirle demasiada. Los frutos secos o semillas son una mejor opción que las mantequillas, margarinas o aceites. Se puede utilizar la crema de sésamo o tahina. Esta crema es una alternativa a otras grasas menos sanas que nos aporta una gran cantidad de calcio y otros minerales.

Bebidas excitantes

La bebidas estimulantes, en general, activan nuestro organismo de manera artificial. Por este motivo, en algunas personas, estas sustancias provocan caídas de glucosa que les harán desfallecer a media mañana. Aún así, esto se dará más a menudo si el desayuno ha consistido en un café con bollería o pan blanco que si el desayuno ha sido nutritivo de verdad.

Una bebida a base de leche vegetal o una infusión sin excitantes son los mejores acompañantes para un buen desayuno.

 

En general, un buen desayuno debería de incluir fruta, cereales integrales y semillas o frutos secos.  ¡Mereces comenzar el día dando a tu cuerpo el mejor combustible!

 


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¿Qué es la acrilamida y cómo nos perjudica?

A la mayoría de las personas les resultan muy apetecibles las patatas fritas doraditas y crujientes. Sin embargo, ese color y textura están relacionados con una sustancia denominada acrilamida que se ha visto que es muy perjudicial para la salud. Te lo vamos a contar.

Fuente: Unsplash/Gilly

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¿Qué es la acrilamida?

La acrilamida es una sustancia utilizada en la formación de poliacrilamida, acrilamida y copolímeros. Los copolimeros son usados para producir plásticos, papel y tintes. Así mismo, se usan para tratar el agua potable y las aguas residuales. Además, podemos encontrarlas en adhesivos, envases de ciertos alimentos y algunos selladores.

Alimentación y acrilamida

En el año 2002, unas investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Estocolmo, dieron a conocer que esta sustancia se encontraba en cantidades elevadas en un grupo de trabajadores que llevaban una dieta determinada. Este estudio descartó que estos trabajadores estuvieran en contacto con cualquier tipo de sustancia química, por lo que la presencia de acrilamida se atribuyó únicamente a la dieta.

Paralelamente, otros estudios llevados a cabo en Estados Unidos y Europa, dieron a conocer que ciertos alimentos presentaban acrilimida si se cocinaban a más de 120ºC. Siguiendo la investigación, se llegó a la conclusión de que uno de los aminoácidos presentes en los hidratos de carbono (asparagina) es el responsable de que la acrilamida aparezca.

Fuente: Unsplash/Pixzolo Photography

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Almidones y cereales

Dependiendo de la manera en que se cocinen los alimentos que contienen almidón y los cereales, esta peligrosas sustancia puede aparecer o no. El horneado o los fritos que otorgan el color dorado a los alimentos, son indicadores de que la acrilamida puede estar presente. Así mismo, el tostado del café también parece estar relacionado con su aparición.

Problemas para la salud humana

En ratones de laboratorio se ha relacionado la administración de acrilamida con la aparición de tumores y mutaciones genéticas. De la misma manera, la presencia de esta sustancia puede provocar efectos negativos en el sistema nervioso.

Aunque aún no existen estudios definitivos parece ser que, en determinadas cantidades, la acrilamida se considera un posible cancerígeno.

Fuente: Unsplash/Natham Dumlao

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¿Podemos evitar que aparezca esta sustancia?

Afortunadamente, tomando ciertas medidas, es muy fácil evitar o minimizar la aparición de la acrilamida:

  • Cocer las patatas a menos de 120ºC. Evitar horneados o fritos
  • Remojar las patatas media hora antes de cocinarlas. De esta manera soltarán gran parte del almidón y se dorarán menos.
  • No ingerir los bordes de las tostadas que se hayan tostado en exceso.
  • No tomar la variedad robusta del café. Mejor la arábiga.
  • Si las patatas se tuestan demasiado es mejor no comerlas.
  • Evitar la bollería industrial o los cereales para desayuno.
  • No comprar patatas chips onduladas. La mejor opción son las que hayan sido elaboradas con aceite de oliva y sal. Las variedades con distintos sabores no son aconsejables.
  • Dejar los restaurantes de comida rápida para ocasiones puntuales o evitarlos.

 

En general, la acrilamida puede ser evitada observando las reglas arriba mencionadas y llevando una dieta saludable.


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Los beneficios del magnesio para la salud

Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

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Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis
Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!


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Fuente: PIxabay/RitaE

¿Cómo llevar a cabo una alimentación sostenible?

El planeta que nos sustenta se nos está quedando pequeño. Cada vez somos más habitantes y nuestros hábitos de consumo podrían agotar los recursos disponibles en poco tiempo. Si queremos que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de este bello planeta y alimentarse de forma adecuada es importante que nuestros hábitos de vida y nuestra alimentación sean sostenibles.

La sociedad nos empuja a consumir sin parar

Vivimos en un momento de la historia en el que somos impulsados a consumir de manera continua. La publicidad se encarga de que sintamos necesidad de productos y objetos que, la mayoría de las veces, no necesitamos. Además, se nos empuja a consumir lo antes posible, sin demora. Parece como si nos fuera a faltar tiempo para tener el objeto o los objetos deseados. No obstante, cada vez son más las personas que se están dando cuenta de que necesitamos cambiar hacía un modelo de consumo más responsable.

Fuente: Pixabay/MIchaelGaida

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Sostenibilidad en la alimentación

Como ya hemos dicho, cada día son más los seres humanos que apuestan por una vida más sencilla. Entre los muchos cambios que podemos hacer para que nuestro planeta pueda seguir soportando la vida de los seres humanos, se encuentra aprender a alimentarnos de manera más responsable. Al alimentarnos de esa manera, apostamos por la diversidad alimentaria y por la recuperación de alimentos que tengan alto valor nutritivo. Así mismo, este tipo de alimentación pone mucha atención en solucionar situaciones de hambre y desnutrición en el mundo.

Una alimentación de estas características se basa en que cada persona se alimente de productos que sean naturales y que favorezcan un comercio justo.

Alimentos sanos y con poca huella ecológica

Nuestros alimentos deberían de ser sanos para nuestro cuerpo y también para nuestro planeta. Afortunadamente, según diferentes fuentes de información, aproximadamente un 65% de los consumidores estarían dispuestos a renunciar a un alimento que atendiera perfectamente a sus necesidades si este no fuera sostenible. También, son muchos los grupos de personas que dan importancia a conceptos como la huella ecológica del producto y la reducción del envasado innecesario.

Una alimentación sostenible también rechaza el desperdicio de los alimentos y el mal uso de los recursos naturales. Seguramente, si ciertos datos fueran conocidos, muchas personas cambiarían su forma de alimentarse. Por ejemplo, es poco conocido el hecho de que con la comida que nos sobra en los países del primer mundo podrían alimentarse a 2.000 millones de personas. Solamente en el continente africano hay 240 millones de personas que pasan hambre, cifra que no para de crecer.

Fuente: PIxabay/RitaE

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¿Cómo llevar a cabo una alimentación sostenible y saludable?

Si te parece que, después de leer este breve resumen, te gustaría contribuir a la sostenibilidad del planeta con tu manera de alimentarte, te vamos a dar algunos consejos:

  1. Planifica tus compras: Es muy importante no ir a comprar sin saber lo que necesitamos. Una buena planificación reduce el consumo de alimentos innecesarios.
  2. Productos locales y de temporada: Consumiendo estos alimentos los ingerimos en su mejor momento y, a la vez, obtendremos un precio más económico y más justo. Así mismo, respetamos los ciclos vitales.
  3. Más plantas y menos animales: Los alimentos de origen animal están relacionados con ciertas enfermedades debido a los antibióticos y factores de crecimiento que se les suministra a los animales implicados. Además, la cría de estos animales tiene un gran impacto ambiental.
  4. Evita los alimentos envasados: Si no es posible comprar alimentos a granel, al menos, escoge aquellos que lleven menos envases y procura llevar siempre sus propias bolsas.
  5. Aprovecha la comida: Procura planificar bien tus menús con el fin de no desperdiciar comida. Nuestras abuelas nunca tiraban nada a la basura y así deberíamos hacerlo siempre.

 

Además de todos estos puntos quizá deberíamos tener en cuenta la cantidad de comida que comemos. Nos hemos acostumbrado a tomar raciones muy grandes que, además de enfermarnos, nos hacen sentir incómodos al terminar. No necesitamos tanta comida. Nuestro cuerpo y nuestro planeta nos lo agradecerán.

 


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Fuente: Pixabay/Hans

El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

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Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

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Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.