Category Archives: Nutrición

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¿Es beneficioso el ayuno?

Después de los excesos alimentarios que nos permitimos en épocas navideñas son muchas las personas que necesitan hacer ayuno para volver al equilibrio. Esta práctica se conoce desde tiempos inmemoriales como muy beneficiosa. ¿Realmente lo es? ¿Puede ayunar cualquier persona?

El ayuno a lo largo de la historia

El ayuno es una forma de sanación muy antigua. Está asociada, sobre todo, a ciertos rituales. El tiempo de cuaresma es uno de los ayunos que más personas conocen. En ese momento, antes de la primavera, cuando la tierra no daba mucho que comer era el momento idóneo para ayunar. En la Biblia podemos encontrar numerosas referencias a los ayunos que se hacían desde hace siglos. Místicos tan conocidos como Teresa de Jesús o Juan de la Cruz hacen alusión a sus propios periodos de ayuno en sus obras. En general, el ayuno se ha practicado para preparar ritos y ceremonias en diferentes filosofías y religiones.

El ayuno se utilizó durante siglos como búsqueda espiritual, desintoxicación mental y limpieza corporal. Así mismo, en la naturaleza, el ayuno se lleva a cabo de manera natural por muchos animales. Cualquier animal que se encuentre enfermo limitará lo que come como forma de recuperación. Los animales que hibernan pasan largos periodos sin comer aprovechando todo lo que sus cuerpos ya tienen acumulado. Y si observamos a los niños, podemos ver que, la mayoría, dejan de comer ante cualquier enfermedad.

Tipos de ayuno

Se puede ayunar de diferentes maneras y durante distintos periodos de tiempo. En general, los tipos de ayuno más habituales son los siguientes:

El ayuno más fácil 16/8

Este método es el más sencillo. Es el mejor para aquellos que no tienen práctica en ayunar. Son 16 horas sin comer y 8 de alimentación. Se trata de alargar la primera comida del día unas seis horas.

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Para los no principiantes 20/4

En este caso alargaríamos las 16 horas hasta 20 sin tomar alimentos. Por lo tanto, solo se deberían comer 4 horas al día.

Ayunar un día si y otro no

Aunque parece más difícil, una vez que el cuerpo se acostumbra no lo es tanto. En cualquier caso para este tipo de ayunos es muy recomendable acudir al asesoramiento de personas especializadas para que te acompañen en el proceso.

Otra variante 12/12

Con este tipo de ayuno se pueden hacer diferentes variantes. Por ejemplo, no comer nada desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. La forma más fácil de hacerlo es cenando tempranito y desayunando un poco más tarde. De esta manera pasaremos gran parte del tiempo durmiendo.

Beneficios del ayuno

Ayunar de vez en cuando o durante periodos más prolongados nos aporta numerosos beneficios:

  • Nos ayuda a sentirnos mejor física y mentalmente. Aumenta la claridad mental
  • Nuestras digestiones mejoran y con ello todo el aparato digestivo
  • El sistema inmunológico se fortalece
  • La vitalidad aumenta
  • Nos ayuda a perder peso
  • Reduce las enfermedades asociadas al envejecimiento
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¿Puede ayunar todo el mundo?

Aunque el ayuno es una estupenda herramienta para limpiar el organismo hemos de ser prudentes. Aunque no es frecuente, existen personas que son incapaces de llevarlo a cabo. Estos son los casos de aquellas personas que tienen alteraciones en el metabolismo y no pueden funcionar sin alimento. Tampoco está recomendado en las mujeres embarazadas, niños, adolescentes, ancianos y personas que estén débiles.

En cualquier caso, para ayunos realmente terapéuticos la mejor opción es acudir a espacios donde poder hacer curas de ayuno con otras personas y bajo la supervisión de un experto en la materia.


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Trucos para aliviar los excesos navideños

Durante las fiestas navideñas y sobre todo después, la mayoría de las personas sienten que su cuerpo se queja y, en muchos casos, que la bascula señala algún kilo de más. Todas las reuniones de estas fechas van acompañadas de bebida y comida en abundancia. Por este motivo, comemos y bebemos mucho más de lo que hacemos normalmente. No debemos de castigarnos pensando que no deberíamos haberlo hecho. La vida es celebración y el disfrute en buena compañía saludable. Eso si, para poder recuperar el equilibrio tras los excesos navideños necesitamos algunos pequeños trucos que te vamos a contar.

Ralentiza tu ritmo

Al contrario de lo que podría parecer, estos momentos del año son excelentes para practicar una forma de vida más pausada. Si conseguimos vivir a menor velocidad, los excesos de todo tipo serán menos frecuentes.

Ante una comida con amigos o familiares un poco más de consciencia nos ayudará a disfrutar aún más del momento. Si ponemos más atención en nuestro interior seguro que saborearemos más la comida y también beberemos con medida. Cuando estamos dispersos no somos conscientes de que ya no tenemos más hambre por lo que seguimos comiendo sintiéndonos físicamente mal después. Lo mismo pasa con la bebida. Por eso, de nosotros depende comenzar estas reuniones con calma interior. Una buena práctica sería dejar el tenedor en el plato tras cada bocado.

La deshidratación

Cuando comemos y bebemos en exceso nuestro cuerpo utiliza más agua de lo normal. El alcohol causa una gran deshidratación y la comida copiosa demanda de más jugos para digerirse haciendo mayor el gasto de agua.

Una buena medida para evitar esta deshidratación es poner un vaso de agua al lado de las bebidas alcohólicas e ir bebiendo ambas de manera paralela. Este pequeño gesto nos ayudará a evitar gran parte de las molestias que conlleva esta demanda extra de agua.

El proceso digestivo

Una digestión normal lleva aproximadamente tres horas. Cuando la comida ha sido copiosa se puede duplicar ese tiempo. Si el cuerpo está digiriendo una comida no es buena idea volver a comer cuando este proceso aún no ha terminado. Esta sobrecarga se traducirá en molestias y pesadez. Por ello, es importante que intentemos no tomar ningún alimento o bebida alcohólica hasta que haya pasado un tiempo prudencial desde la ultima comida. Así podremos dar tiempo al cuerpo a que se “deshaga” un poco de la comida anterior.

Así mismo, si comenzamos cualquier comida con algún alimento crudo, las enzimas que este alimento contiene serán de gran ayuda para llevar a cabo la digestión de manera más eficaz. Una ensalada para comenzar siempre es la mejor opción

Tisanas digestivas y limón

El limón es un alimento muy interesante. Además de su alto contenido en vitamina C, tiene una alto poder alcalinizante. Un vaso de agua templada con el zumo de un limón después de comer nos ayudará a digerir más fácilmente. Así mismo, si sustituimos el postre por un poleo menta, manzanilla, regaliz o té kukicha también estaremos ayudando a nuestro organismo a llevar a cabo el proceso digestivo.

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Con estos sencillos trucos, los excesos de las fiestas navideñas nos darán menos problemas. Sería importante darnos cuenta de que no somos un recipiente vacío en el que se puede ir lanzando toda aquella comida que nos resulte apetecible. Nuestro cuerpo hace todo lo posible por conservar el equilibrio, si le ayudamos funcionará mucho mejor.


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Los alimentos que combaten el frío

Con la llegada del frío los alimentos que componen nuestra dieta no son los mismos que en épocas de temperaturas más altas. En estos momentos, sacamos del armario la ropa de abrigo. Igualmente, es importante que adaptemos nuestra alimentación a la estación más fría. ¿Cuáles son los alimentos que nos ayudan a conservar el calor corporal? Aquí te lo vamos a contar.

Escuchando a nuestro cuerpo

Si ralentizamos un poco nuestro ritmo de vida, podemos escuchar a nuestro cuerpo que tanto tiene que decirnos. Nuestro organismo, en su gran sabiduría, sabe qué necesita exactamente para conservar el equilibrio. Debido a ello, cuando hace frío lo que nos demanda son platos con mucha energía y llenos de nutrientes. Si le ofrecemos todo lo que necesita, nuestra salud mejorará y nuestro sistema inmunológico se fortalecerá.

Unsplash/Ian Keefe

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En estaciones frías, cuando hay menos luz, muchas personas también necesitan más descanso. Al igual que con la alimentación, se hace necesario escuchar al cuerpo y darle lo que nos pide.

Alimentos que crecen donde vivimos

Una de las cosas más importantes a la hora de hacer frente al clima del lugar donde vivimos es “comernos ese clima”. En los países en los que el invierno es frío la naturaleza hace que crezcan los alimentos que necesitamos para adaptarnos. Por lo tanto, si queremos entrar en calor, no debemos de comer frutas tropicales, por ejemplo. Este tipo de frutas crecen en países donde los organismos no necesitan calor sino refrescarse. Al contrario, los alimentos que nos ofrece la naturaleza en épocas de frío, como los frutos secos por ejemplo, son idóneos para nuestro cuerpo.

Sopas y caldos

Aunque con el calor nuestro organismo demanda más líquido con el frío también necesitamos una buena hidratación. En épocas frías pasamos mucho tiempo en lugares con calefacciones que resecan el organismo por dentro y por fuera. Por este motivo es importante tomar, al menos una vez al día, caldos o sopas que repongan líquido y que nos ayuden a entrar en calor. El misomuy apreciado en la cocina japonesa, es una estupendo ingrediente para hacer sopas llenas de sabor y muy nutritivas.

Estofados y legumbres

Los platos de verdura estofada o legumbres son muy necesarios en momentos de bajas temperaturas. Las legumbres son muy ricas en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B. Al ser tan nutritivas no es recomendable comer grandes cantidades. Con cinco o seis cucharadas por persona es suficiente. Una buena forma de cocinarlas es a fuego lento añadiendo cereales integrales. Los cereales aportarán los aminoácidos que las legumbres no tienen consiguiendo así proteínas de alto valor biológico. También es muy buena opción añadir verduras de temporada a los platos de legumbres.

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Además de una buena dieta es muy importante también que nuestros niveles de vitamina D estén altos en invierno. Si durante las épocas de más calor hemos tomado el sol suficientemente es muy posible que nuestras reservas estén altas. Aún así, es muy recomendable seguir exponiéndonos al sol en épocas frías ya que es la mejor manera de obtener esta importante vitamina.


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Slow Food: alimentación sin prisa

Uno de los pilares de la buena salud es llevar una dieta adecuada. Aún así, además de qué comemos deberemos poner atención al cómo lo hacemos. La filosofía Slow Food -comida lenta- apuesta por una forma de alimentarnos más consciente y tranquila. También enfatiza en el consumo de alimentos de procedencia cercana y da importancia a la forma en que los cocinamos.

Origen de Slow Food

El movimiento Slow Food comenzó en Italia en el año 1986. Todo sucedió a raíz de la inauguración de un restaurante de comida rápida en Roma. Podríamos decir que se originó como una respuesta en contra a la proliferación de los restaurantes de comida rápida. Fue un grito a favor del placer de disfrutar de la comida sin prisa y el consumo de productos de origen local.

Pixabay/Domokus

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Con el tiempo, miles de personas se fueron uniendo, llegando a ser 130 países en los que se practica esta tendencia. De hecho, en el año 2004, la FAO reconoció el movimiento como organización sin ánimo de lucro y comenzó a colaborar con ellos.

Una opción más solidaria

Esta alternativa diferencia a los productores, comerciantes y gastrónomos que hacen el esfuerzo de distribuir los productos que se denominan “alimentos y platos del Arca”, haciendo alusión al Arca de Noé. También se da mucha importancia a la conservación de la variedad tanto de plantas cultivadas como de animales para el consumo.

Una mirada hacia atrás

La verdad es que este movimiento no está inventando nada nuevo. Podríamos decir que se trata de volver a lo que antes se hacía de manera natural. Antiguamente, en la cocina se utilizaban los productos de temporada y que se producían en los alrededores. También se hacían las comidas a fuego lento y los alimentos no se fumigaban con pesticidas. Así mismo, se respetaban los ciclos de la naturaleza. Si a esto añadimos el hecho de que la familia se sentaba a la mesa de forma tranquila y sin mirar la televisión, nos daremos cuenta de la semejanza con la corriente Slow Food.

Pixabay/JamesDeMers

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Cómo practicar el Slow Food

Todos sabemos que nuestra salud física y psicológica se resiente al vivir en la sociedad de las prisas en la que estamos inmersos. Si eres de las muchas personas que están planteándose vivir a un ritmo más lento, esta llamada a una alimentación más consciente te interesará.

Vamos a ver algunas de las formas en las que puedes aplicar esta tendencia en tu día a día:

  • Intenta comer solo si tienes tiempo para comer despacio. El hecho de tener el estómago vacío un rato siempre será más beneficioso para el organismo que llenarlo a toda prisa de comida basura.
  • Reflexiona a menudo acerca de la procedencia del alimento que tienes en el plato. ¿Cuántos kilómetros ha viajado antes de llegar a mi? ¿Su producción ha supuesto sufrimiento o indignidad a personas o animales?
  • Pon atención a lo que vas a comer. Observa la textura, el olor y el color con tranquilidad.
  • Mastica lentamente y saborea cada bocado.

Comer tranquilamente y de manera consciente nos ayuda a llevar una vida más en calma. Nuestra mente y todo nuestro organismo nos agradecerán esta práctica.


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Los mejores secretos para dormir bien

¿Quién no nota la diferencia entre una noche en vela y una noche de profundo descanso? Todos sabemos lo importante que es dormir bien. Aún así, muchas veces sin darnos cuenta, nos cuesta muy poco robarle horas a nuestro tiempo de descanso. Además de eso, el estilo de vida actual es, a menudo el responsable del insomnio que sufren muchas personas. En este artículo te vamos a revelar algunos secretos que te ayudarán a dormir mejor.

Dormir es muy importante

En nuestra sociedad, cada vez se le da menos importancia al descanso. Son muchas las personas que aunque tengan que madrugar alargan sus veladas con amigos o delante de la televisión. Es muy probable que estas personas desconozcan que, simplemente, con pasar tres días durmiendo cuatro horas o menos, muchas de las células de su cerebro morirán. Esa falta de horas de sueño incapacita al encéfalo para llevar a cabo sus labores de limpieza de proteínas, poniendo en riesgo nuestra salud.

Unsplash/Alexandra Gom

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La falta de sueño disminuye nuestro rendimiento a todos los niveles. La memoria, la concentración y la atención se verán afectadas también. Si no dormimos bien nuestro cuerpo tenderá a la torpeza y, en general, cometeremos más cantidad de errores en diferentes situaciones.

¿Qué mejora nuestro sueño?

Si queremos que nuestro sueño sea de calidad, hay ciertas cosas que nos pueden ayudar a ello:

Alimentos a evitar antes de dormir

Los expertos aconsejan cenar al menos dos horas antes de ir a la cama. No obstante, esa medida es tan importante como pensar en qué vamos a cenar para dormir bien. Hay ciertos alimentos que nunca tendríamos que tomar por la noche. Por supuesto cualquier excitante como el café, el té o el chocolate nunca deberían estar presentes en nuestra cena. El alcohol tampoco es un buen compañero para ir a la cama ya que, en un principio, da sueño pero después lo dificulta. Tampoco son recomendables las comidas muy especiadas o picantes o los cereales azucarados.

Unsplash/Sana Suvarna

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Alimentos que nos ayudan a dormir

Los mejores alimentos para que nos vayamos a descansar relajados son, sin lugar a dudas, los cereales integrales. Es muy importante que sean integrales porque de esta manera el suministro de glucosa será uniforme facilitando el descanso. Una crema de avena o de arroz por la noche nos asegura una noche de buen dormir. Así mismo, los alimentos ricos en triptófano también nos servirán de ayuda. La avena y las semillas de sésamo contienen cantidades muy interesantes de este aminoácido.

Pequeños trucos adicionales

Además de lo que te explicamos más arriba, existen algunos trucos que también te pueden ayudar:

  • El magnesio es un mineral directamente implicado en la calidad del sueño. Si tienes insomnio consulta a tu médico la posibilidad de tomar algún suplemento.
  • Intenta no practicar deportes a última hora de la tarde ya que a algunas personas les dificulta la facilidad para conciliar el sueño.
  • Un rato de meditación es una buena medida para las personas que tienen problemas para dormir.
  • En el dormitorio no debería entrar ningún tipo de aparato electrónico a no ser que estén apagados. Además de las interferencias electromagnéticas nos mantienen la atención fuera de nosotros mismos.
  • Procura establecer una pequeña rutina antes de dormir: luz tenue, ambiente tranquilo y algún libro fácil y sencillo. A esto le puedes añadir dos o tres respiraciones profundas.
  • Si queremos facilitar el descanso es muy buena idea ir a dormir todos los días a la misma hora.

Un buen descanso nocturno nos ayudará a llevar una vida más saludable y equilibrada en todos los sentidos. ¡Merece la pena devolver al hecho de dormir el lugar que merece!


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¿Son buenas las leches vegetales?

Todos sabemos la importancia de una dieta saludable para nuestro bienestar En la actualidad, muchas personas deciden dejar de tomar lácteos. Algunas de ellas lo hacen porque lo consideran más saludable. Sin embargo, muchas otras se dan cuenta de que a su organismo le cuesta digerir estos productos. Afortunadamente, para aquellos que siguen necesitando tomar algo parecido a la leche y no pueden, tenemos en el mercado un buen surtido de leches vegetales. Pero ¿son todas iguales?

Tomamos demasiada leche de vaca

Antiguamente, la leche de vaca se tomaba de vez en cuando. No todo el mundo la tomaba y no todos los días. Además de eso, la leche de las vacas de antes nada tenía que ver con la leche que compramos en el supermercado hoy en día.

Cada vez son más las personas que deciden pasarse a otro tipo de leches o bebidas vegetales Esto es debido a que tomamos leche de vaca en cantidades exageradas. Además de esto, las condiciones en que viven los animales que nos la ofrecen deja mucho que desear. Esto hace que esas leches no sean de calidad y sienten peor.

Aún así, sería conveniente hacer la reflexión de que somos el único mamífero que sigue necesitando leche en su etapa adulta. Quizá, como animales de costumbres, deberíamos revisar esos hábitos… Si quieres más información al respecto echa un vistazo a nuestro artículo sobre la necesidad de tomar leche de vaca.

Leches vegetales

En un principio, aquellos que deseaban sustituir la leche de vaca solo tenían la opción de la leche de soja. En la actualidad existen muchas más opciones en el mercado. Aunque su aspecto pueda recordarnos a la leche de vaca en realidad se trata de bebidas vegetales.

Estas bebidas no son alimentos perjudiciales. Aún así, no podemos considerarlos imprescindibles o sumamente interesantes a nivel nutricional. Estas bebidas vegetales están formadas mayormente por agua. Algunas de ellas tienen azúcar añadido o algún tipo de grasa. Son mejores las que no contienen ni azúcar ni grasa añadida. Tampoco serían recomendables aquellas que llevan cacao, vainilla o café añadidos, sobre todo si se las damos a los niños.

Como hemos dicho, las leches vegetales no son altamente nutritivas. Las cantidades de cereales o frutos secos que estos preparados contienen es muy pequeña. Además de ello, no nos proporcionan toda la fibra y nutrientes del alimento original.

^Pixabay/shisugang

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Principales tipos de leches vegetales

 

Leche de soja

Es la más popular y procede de las habas de soja. Es muy rica en isoflavonas pero bastante difícil de digerir para muchas personas.

Leche de avena

Bastante más digestiva que la de soja, es muy rica en betaglucanos y mucílagos. Ambos están relacionados con el bloqueo del colesterol. Su sabor es bastante dulce.

Leche de coco

Esta bebida es muy rica en grasas saturadas. Tiene un agradable sabor a coco y es muy calórica.

Leche de almendras

Las almendras son una buena fuente de calcio y magnesio. Normalmente, este tipo de bebida lleva muy poca cantidad de almendra. Habría que evitar aquellas que vienen en pasta para diluir porque llevan demasiado azúcar.

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Leche de arroz

Si es de arroz integral es más nutritiva que la de arroz blanco. Es muy digestiva y ligera y es apta para celíacos.

 

Cualquiera de estas bebidas puede ser un buen sustituto para aquellas personas que no quieran o no puedan tomar leche de vaca. En cualquier caso, no hay nada como tomar directamente los cereales o los frutos secos de los que proceden.


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La energía termal de los alimentos

Durante las distintas estaciones encontramos alimentos muy diferentes. Habitualmente, una dieta equilibrada se basa en los nutrientes y las calorías de los alimentos. Sin embargo, son pocas las personas que conocen acerca de la energía termal de aquello que ponemos en nuestro plato. Los alimentos son fundamentalmente energía.  Como podrás comprobar, si sigues leyendo, el calor o frío que nos aportan los distintos alimentos es un tema apasionante aunque poco conocido.

Cómete aquello que te rodea

Con motivo de la globalización podemos encontrar todo tipo de alimento en cualquier rincón del planeta. En cualquier estación podemos adquirir cualquier producto. Los alimentos no locales viajan desde muy lejos aumentando de manera importante la huella de carbono. Así mismo, los nutrientes que el alimento tenía en origen se pierden por el camino.

Pixabay/Pexels

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Es importante tener en cuenta también que el hecho de que nuestra dieta incluya alimentos que no crecen donde vivimos no es la mejor opción para mantener la salud. Vamos a ver por qué.

La naturaleza ya nos lo dice

Antiguamente, las personas tenían mayor conexión con su cuerpo. Gracias a ello eran capaces de percibir lo que su cuerpo les demandaba en cada época del año. En la actualidad, estamos demasiado ocupados consumiendo como para conectar con nuestras verdaderas necesidades. Por este motivo no sabemos qué necesitamos comer y nos dejamos llevar por la publicidad y por las novedades.

¿Te has preguntado alguna vez por qué encontramos determinados alimentos en las distintas estaciones? Te has parado a pensar en las calorías y nutrientes concentrados que nos aportan los frutos secos en épocas de frío? ¿Y qué opinas de la cantidad de agua que contienen las frutas de verano? Solo con darnos cuenta de estos pequeños detalles podríamos entender que la naturaleza hace crecer en cada lugar aquello que necesitamos comer para afrontar las condiciones climáticas. ¿No es esto maravilloso?

La medicina china, el ayurveda y la medicina tradicional persa

Además de lo que nos dicta el sentido común, algunas medicinas ancestrales dan mucha importancia a la cualidad térmica de los productos que componen la dieta. Por ejemplo, las frutas tropicales siempre tienden a enfriar el organismo. Por lo tanto, si somos propensos a tener frío y las tomamos cuando la temperatura es baja, nuestra sensación de frío aumentará.

Por el contrario, ciertos alimentos y, sobre todo si están cocinados, tendrán la capacidad de calentar nuestro cuerpo aportándole bienestar. Según el ayurveda o la medicina tradicional china muchas enfermedades actuales están relacionadas con exceso de frío o calor interno provocado por nuestra forma de alimentarnos. Llevando a cabo una alimentación a base de alimentos neutros o tibios muchos de estos problemas se solucionarían.

En futuros artículos profundizaremos más en los tipos de alimentos según su energía térmica. Mientras tanto recuerda que si eres de las personas que siempre tienen frío deberás evitar comer demasiada fruta, ensaladas o de lácteos. Si por el contrario siempre tienes calor evita picantes, cebolla, ajo, embutidos o alimentos fritos en general.


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Grasas saludables en tu dieta

Las grasas son esenciales para nuestro cuerpo. No obstante, no todas las grasas son iguales. En general, la grasa aporta sabor a cualquier alimento al que se añada. Sin embargo, lo importante es que además nos aporten salud. Vamos a ver qué tipo de grasas son recomendables si queremos llevar una alimentación equilibrada y cuáles no lo son.

La mala fama de las grasas

En general, la palabra grasa nos hace pensar que estamos hablando de algo poco recomendable. Sin embargo, esto es un error. Es imprescindible tomar grasas de manera habitual en pequeñas cantidades. Lo más importante a tener en cuenta es la calidad de las mismas.

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Los beneficios de las grasas

Como ya hemos dicho las grasas son beneficiosas. Nuestro organismo las utiliza como combustible y también como elemento de construcción de nuestro tejido nervioso, hormonas y membranas celulares. Están implicadas en la coagulación sanguínea y en el control de la tensión arterial, entre otras muchas cosas. También son imprescindibles en el transporte y almacenamiento de las vitaminas liposolubles, A, D, E y K.

¿Qué tipos de grasas existen?

Dependiendo del tipo de grasa que consumamos obtendremos beneficios para nuestra salud o todo lo contrario. Veamos qué tipos que existen según en que alimentos se encuentren:

Grasas saturadas

Habitualmente se encuentran en productos de origen animal y en sus derivados. A temperatura ambiente solidifican. En este grupo también se encuentran el aceite de palma y el aceite de coco. Para el sistema cardiovascular este tipo de grasa es bastante dañino ya que suele ser la causa de las obstrucciones arteriales. En general, esta grasa no es de fácil digestión o asimilación. El hecho de tener mucho sabor hace que este tipo de grasas se incluyan en muchos alimentos. Sin embargo, sería muy saludable evitarlas en la medida de lo posible.

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Grasas monoinsaturadas

Se reconocen porque a temperatura ambiente mantienen su consistencia líquida pero al bajar la temperatura solidifican. Tienen como principal componente el ácido oleíco que es muy beneficioso para la salud. Los alimentos que lo contienen son las aceitunas y los aguacates, por ejemplo. Son muy buenos aliados para mantener la salud cardiovascular.

Grasas poliinsaturadas

En este caso y a diferencia de los tipos anteriores, estas grasas siempre se mantienen líquidas. Contribuyen al buen funcionamiento hormonal, cerebral y celular ya que contienen ácidos grasos omega 3 y omega 6. También tienen efectos antiinflamatorios y están relacionados con el buen estado de la piel, el pelo y las uñas. Las podemos encontrar en las semillas de lino, los pescados azules, los huevos y el aceite de girasol y en muchos frutos secos.

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Grasas trans

Este tipo de grasas son muy perjudiciales para la salud. Son monoinsaturadas y son responsables del aumento del colesterol “malo”. Además, contribuyen a que los niveles de trigliceridos en sangre aumenten. Son muchos los alimentos procesados y ultraprocesados que las contienen. Las encontramos en el aceite de palma, las mantecas con grasas hidrogenadas y las margarinas.

 
Después de este pequeño resumen es muy fácil tener claro que las mejores grasas son las monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Lo mejor para nuestra salud sería evitar los otros tipos.


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El miso y sus numerosas propiedades

Uno de los alimentos fermentados más completos y nutritivos es el miso. Esta pasta, de gran aroma, es muy conocida en Japón pero una casi desconocida en otras culturas. Sin embargo, son tantas sus propiedades y beneficios para la salud que merece la pena incluirla en cualquier dieta.

Qué es el miso

El miso es una pasta fermentada de forma natural. La fermentación se lleva a cabo con semillas de soja fermentada y sal marina. En ocasiones, se añade también arroz, cebada o trigo. Para activar el proceso de fermentación se utiliza el hongo kojiEste hongo es muy utilizado en la mayoría de los fermentados en Japón. Este fermentado se considera en la tradición china y japonesa como altamente curativo.

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Tipos de miso

Dependiendo de si la fermentación se hace solo con soja o con algún cereal el miso tendrá distinto sabor y propiedades. Los distintos tipos son:

Hatcho miso

Es el tipo de sabor más fuerte y de color más oscuro. Es marrón oscuro con ciertas tonalidades rojas. Se elabora únicamente con soja, sin ningún cereal. Esta variedad es la más alta en proteína, aproximadamente 21%. Es apto para celíacos. Va bien con para añadirlo en guisos y sopas fuertes.

Genmai miso

A este miso se fermenta con soja y arroz integral. Su sabor es salado tirando a terroso y su color marrón. Es una variedad más difícil de fermentar. Lo pueden tomar los celíacos y va bien con carnes ya que aporta un punto picante.

Mugi miso

Esta pasta se elabora con soja y cebada. Tiene un color marrón rojizo y un sabor dulzón. Tiene cierto aroma a cebada. Su contenido en proteínas es alto, alrededor del 13% y va bien con patés, legumbres, guisos o sopas.

Aka miso

Se le conoce también como miso rojo. Su fermentación es de dos o tres años. Este tipo contiene arroz blanco, además de soja y tiene un sabor muy unami y bastante fuerte. Además de los usos habituales en sopas va muy con hortalizas, bulbos y frutos secos.

Shiro miso

Este tipo es el más suave de sabor porque su fermentación ha sido más corta. Normalmente solo se ha fermentado semanas o pocos meses. Es de color amarillo claro. Igual que el anterior se elabora con arroz blanco además de la soja. Tiene textura suave y cremosa y va bien con pescado, tofu o ensaladas.

Propiedades del miso

Cómo todos los alimentos fermentados, su mayor propiedad es la capacidad depurativa. No obstante, son muchos más los beneficios que nos ofrece su consumo:

  • Posee una cantidad interesante de proteínas e hidratos de carbono
  • Tiene un altísimo poder desintoxicante
  • Interviene positivamente en todo el proceso digestivo
  • Es muy rico en minerales
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Cúando y cómo consumir miso

Es muy importante que el miso que consumamos sea sin pasteurizar para que conserve todas sus propiedades. Al no haber sido pasteurizado nos aportará enzimas digestivas que equilibran la flora intestinal.

Debido a su gran poder depurativo está indicado en personas que reciban quimioterapía o que hayan recibido altas dosis de radiación. Su gran poder alcalinizante le hace ideal en dietas que quieran eliminar la acidez de alimentos refinados.

Es un gran aliado para los deportistas por su alto contenido en hidratos de carbono y proteínas. Así mismo, las altas concentraciones de isoflavonas que posee le hace muy adecuado para la salud hormonal femenina. Es muy importante tener en cuenta que no debe de someterse a altas temperaturas. La mejor manera de conservar todas sus propiedades es añadiéndolo al final de la preparación de los alimentos. Nunca debe hervir.

El miso en la cocina es un gran aliado para hacer platos muy sabrosos y saludables. No olvides que al utilizarlo en la cocina la sal ya no es necesaria.


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¿Para qué sirven de las semillas de lino?

Si aún no eres consumidor, casi seguro que habrás oído hablar de las semillas de lino. Este alimento, tan sencillo y barato, se está haciendo cada día más habitual en nuestras dietas. Aún así, son muchas las personas que no conocen realmente cuáles son sus beneficios y cómo consumirlas. Aquí te lo vamos a explicar.

Las semillas, en general, son altamente nutritivas. Esto es debido a que conservan en su interior todos aquellos elementos que mágicamente darán lugar a muchas nuevas plantas. Por eso es muy importante que incluyamos semillas en nuestra dieta de manera habitual.

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Origen del lino

El nombre científico de las semillas de lino o linaza es Linu usitatissimum. A menudo, podemos encontrar esta planta creciendo en el borde de algunas carreteras o caminos. Se cree que su origen se encuentra hace aproximadamente 10.000 años en Oriente cercano. No obstante, hasta 5.000 años después no parece que se utilizara en la fabricación de cuerda o confección de ropa. Hasta el siglo XVIII fue la fibra que más se utilizó en Europa. Además de estos usos la linaza también se utiliza con fines medicinales o nutricionales.

Tipos de semillas de lino

Principalmente, podemos encontrar el lino en dos versiones: lino dorado y lino marrón. En ciertas ocasiones encontraremos marrón rojizo. Cualquiera de los tipos tienen características nutricionales muy similares. No obstante, el lino amarillo se suele utilizar mayormente para hacer aceite de cocina.

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Las semillas que se presentan de color blanco o verde no están aún maduras, por lo que no deberían de ser consumidas. Por el contrario, las que tengan color negro serán aquellas que se cosecharon hace mucho tiempo y nunca deberíamos consumirse crudas.

 

Características de la linaza

Su más destacada virtud tiene que ver con su alto contenido en ácidos grasos Omega 3.  Estas semillas nos ofrecen ácido alfalinolénico, imprescindible para el funcionamiento de las membranas celulares.

Además, las semillas de lino contienen unos antioxidantes denominados lignanos muy beneficiosos para la salud. Así mismo, estas semillas nos aportan un tipo de fibra muy interesante llamada mucílago. A esto hemos de añadirle sus interesantes cantidades de proteína, vitaminas B6 y B1, magnesio, fósforo, selenio, manganeso, hierro, potasio, cobre y zinc.

Beneficios del lino en nuestra dieta

Dependiendo de qué beneficios queramos obtener tomaremos las semillas de lino de diferente manera. Si lo que queremos es mejorar nuestro tránsito intestinal debemos tomarlas enteras y acompañadas de un vaso de agua. Si lo que deseamos es enriquecer nuestros platos con todos sus nutrientes tendremos que molerlas antes de ingerirlas. De esta manera obtendremos los siguientes beneficios:

  • Mejora en la piel y el cabello
  • Disminución del exceso de colesterol
  • Aumento el nivel de saciedad por lo que ayudan a perder peso
  • Protección el tracto digestivo
  • Descenso de procesos inflamatorios
  • Ayudan a resolver problemas derivados de la menopausia
  • Protegen el corazón

Estas son solo algunas de los muchos beneficios que se obtienen tan solo tomando un par de cucharadas diarias de semillas de lino. Es una suerte poder contar con un alimento natural y con tantas propiedades.