Category Archives: Nutrición

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¿Qué es la acrilamida y cómo nos perjudica?

A la mayoría de las personas les resultan muy apetecibles las patatas fritas doraditas y crujientes. Sin embargo, ese color y textura están relacionados con una sustancia denominada acrilamida que se ha visto que es muy perjudicial para la salud. Te lo vamos a contar.

Fuente: Unsplash/Gilly

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¿Qué es la acrilamida?

La acrilamida es una sustancia utilizada en la formación de poliacrilamida, acrilamida y copolímeros. Los copolimeros son usados para producir plásticos, papel y tintes. Así mismo, se usan para tratar el agua potable y las aguas residuales. Además, podemos encontrarlas en adhesivos, envases de ciertos alimentos y algunos selladores.

Alimentación y acrilamida

En el año 2002, unas investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Estocolmo, dieron a conocer que esta sustancia se encontraba en cantidades elevadas en un grupo de trabajadores que llevaban una dieta determinada. Este estudio descartó que estos trabajadores estuvieran en contacto con cualquier tipo de sustancia química, por lo que la presencia de acrilamida se atribuyó únicamente a la dieta.

Paralelamente, otros estudios llevados a cabo en Estados Unidos y Europa, dieron a conocer que ciertos alimentos presentaban acrilimida si se cocinaban a más de 120ºC. Siguiendo la investigación, se llegó a la conclusión de que uno de los aminoácidos presentes en los hidratos de carbono (asparagina) es el responsable de que la acrilamida aparezca.

Fuente: Unsplash/Pixzolo Photography

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Almidones y cereales

Dependiendo de la manera en que se cocinen los alimentos que contienen almidón y los cereales, esta peligrosas sustancia puede aparecer o no. El horneado o los fritos que otorgan el color dorado a los alimentos, son indicadores de que la acrilamida puede estar presente. Así mismo, el tostado del café también parece estar relacionado con su aparición.

Problemas para la salud humana

En ratones de laboratorio se ha relacionado la administración de acrilamida con la aparición de tumores y mutaciones genéticas. De la misma manera, la presencia de esta sustancia puede provocar efectos negativos en el sistema nervioso.

Aunque aún no existen estudios definitivos parece ser que, en determinadas cantidades, la acrilamida se considera un posible cancerígeno.

Fuente: Unsplash/Natham Dumlao

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¿Podemos evitar que aparezca esta sustancia?

Afortunadamente, tomando ciertas medidas, es muy fácil evitar o minimizar la aparición de la acrilamida:

  • Cocer las patatas a menos de 120ºC. Evitar horneados o fritos
  • Remojar las patatas media hora antes de cocinarlas. De esta manera soltarán gran parte del almidón y se dorarán menos.
  • No ingerir los bordes de las tostadas que se hayan tostado en exceso.
  • No tomar la variedad robusta del café. Mejor la arábiga.
  • Si las patatas se tuestan demasiado es mejor no comerlas.
  • Evitar la bollería industrial o los cereales para desayuno.
  • No comprar patatas chips onduladas. La mejor opción son las que hayan sido elaboradas con aceite de oliva y sal. Las variedades con distintos sabores no son aconsejables.
  • Dejar los restaurantes de comida rápida para ocasiones puntuales o evitarlos.

 

En general, la acrilamida puede ser evitada observando las reglas arriba mencionadas y llevando una dieta saludable.


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Los beneficios del magnesio para la salud

Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

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Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis
Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!


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Fuente: PIxabay/RitaE

¿Cómo llevar a cabo una alimentación sostenible?

El planeta que nos sustenta se nos está quedando pequeño. Cada vez somos más habitantes y nuestros hábitos de consumo podrían agotar los recursos disponibles en poco tiempo. Si queremos que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de este bello planeta y alimentarse de forma adecuada es importante que nuestros hábitos de vida y nuestra alimentación sean sostenibles.

La sociedad nos empuja a consumir sin parar

Vivimos en un momento de la historia en el que somos impulsados a consumir de manera continua. La publicidad se encarga de que sintamos necesidad de productos y objetos que, la mayoría de las veces, no necesitamos. Además, se nos empuja a consumir lo antes posible, sin demora. Parece como si nos fuera a faltar tiempo para tener el objeto o los objetos deseados. No obstante, cada vez son más las personas que se están dando cuenta de que necesitamos cambiar hacía un modelo de consumo más responsable.

Fuente: Pixabay/MIchaelGaida

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Sostenibilidad en la alimentación

Como ya hemos dicho, cada día son más los seres humanos que apuestan por una vida más sencilla. Entre los muchos cambios que podemos hacer para que nuestro planeta pueda seguir soportando la vida de los seres humanos, se encuentra aprender a alimentarnos de manera más responsable. Al alimentarnos de esa manera, apostamos por la diversidad alimentaria y por la recuperación de alimentos que tengan alto valor nutritivo. Así mismo, este tipo de alimentación pone mucha atención en solucionar situaciones de hambre y desnutrición en el mundo.

Una alimentación de estas características se basa en que cada persona se alimente de productos que sean naturales y que favorezcan un comercio justo.

Alimentos sanos y con poca huella ecológica

Nuestros alimentos deberían de ser sanos para nuestro cuerpo y también para nuestro planeta. Afortunadamente, según diferentes fuentes de información, aproximadamente un 65% de los consumidores estarían dispuestos a renunciar a un alimento que atendiera perfectamente a sus necesidades si este no fuera sostenible. También, son muchos los grupos de personas que dan importancia a conceptos como la huella ecológica del producto y la reducción del envasado innecesario.

Una alimentación sostenible también rechaza el desperdicio de los alimentos y el mal uso de los recursos naturales. Seguramente, si ciertos datos fueran conocidos, muchas personas cambiarían su forma de alimentarse. Por ejemplo, es poco conocido el hecho de que con la comida que nos sobra en los países del primer mundo podrían alimentarse a 2.000 millones de personas. Solamente en el continente africano hay 240 millones de personas que pasan hambre, cifra que no para de crecer.

Fuente: PIxabay/RitaE

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¿Cómo llevar a cabo una alimentación sostenible y saludable?

Si te parece que, después de leer este breve resumen, te gustaría contribuir a la sostenibilidad del planeta con tu manera de alimentarte, te vamos a dar algunos consejos:

  1. Planifica tus compras: Es muy importante no ir a comprar sin saber lo que necesitamos. Una buena planificación reduce el consumo de alimentos innecesarios.
  2. Productos locales y de temporada: Consumiendo estos alimentos los ingerimos en su mejor momento y, a la vez, obtendremos un precio más económico y más justo. Así mismo, respetamos los ciclos vitales.
  3. Más plantas y menos animales: Los alimentos de origen animal están relacionados con ciertas enfermedades debido a los antibióticos y factores de crecimiento que se les suministra a los animales implicados. Además, la cría de estos animales tiene un gran impacto ambiental.
  4. Evita los alimentos envasados: Si no es posible comprar alimentos a granel, al menos, escoge aquellos que lleven menos envases y procura llevar siempre sus propias bolsas.
  5. Aprovecha la comida: Procura planificar bien tus menús con el fin de no desperdiciar comida. Nuestras abuelas nunca tiraban nada a la basura y así deberíamos hacerlo siempre.

 

Además de todos estos puntos quizá deberíamos tener en cuenta la cantidad de comida que comemos. Nos hemos acostumbrado a tomar raciones muy grandes que, además de enfermarnos, nos hacen sentir incómodos al terminar. No necesitamos tanta comida. Nuestro cuerpo y nuestro planeta nos lo agradecerán.

 


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Fuente: Pixabay/Hans

El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

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Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

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Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.

 


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Fuente: Pixabay/Pexels

¿Cómo mejorar la salud de tus huesos?

Los huesos son los pilares que sujetan toda nuestra estructura física. Su buen estado nos asegura una vida más satisfactoria. Entre las dolencias de los huesos más comunes se encuentra la Osteoporosis. Lamentablemente, en los últimos años, esta palabra se ha hecho más  conocida de lo que debería ya que son muchas personas las que la padecen. Una vez más, la prevención es la clave. Si quieres como conservar la salud de tus huesos y prevenir la Osteoporosis sigue leyendo este artículo.

¿Qué es la Osteoporosis y a qué puede ser debida?

La Osteoporosis es una alteración en la densidad y calidad de los huesos. Los huesos de las personas aquejadas de esta dolencia son más porosos, frágiles y tienen más posibilidades de fracturarse. En principio, se cree que la causa principal de esta dolencia es la falta de calcio. Así mismo, la carencia de vitamina D y fósforo, la falta de ejercicio y la menopausia, son factores que también contribuyen a su aparición.

Fuente: Pixabay/Taokinesis

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Menos lácteos y menos proteína

Diferentes estudios han demostrado una directa relación entre la osteoporosis y el consumo excesivo de proteína animal y de lácteos. El hueso, por naturaleza debe de ser ligeramente elástico. Sin embargo, cuando se calcifica en exceso se vuelve rígido y es más fácil que se rompa. Los lácteos nos aportan una cantidad elevadísima de calcio que contribuye a ello.

Según ha comprobado la doctora María de la Luz Canal Macías, consumimos más proteína de la que necesitamos y esto podría relacionarse con la aparición de osteoporosis. Estas son sus palabras: “El calcio es bueno para el hueso pero si se consume de forma equilibrada con otros nutrientes. Es esencial una relación calcio-proteínas equilibrada, así lo ideal es ingerir 20 miligramos de calcio por cada uno de proteínas y ahora el consumo que nos encontramos es de 12 o 13 de proteína por cada miligramo de calcio debido al exceso de proteínas que ingerimos”. 

El calcio que contiene la leche y sus derivados no es la forma más asimilable para nuestro organismo. El calcio está también presente en muchos otros alimentos como las coles, los frutos secos, e incluso las naranjas, de forma mucho más biodisponible. Además de esto, la buena salud de nuestros huesos tiene que ver con el equilibrio entre el calcio y el magnesio en el cuerpo. Lamentablemente, debido a las dietas poco equilibradas que se consumen actualmente, son muchas las personas que sufren déficit de magnesio

El yoga y la Osteoporosis

De todos es conocido que la actividad física está íntimamente relacionada con la salud. El yoga es una las actividades que nos ayudan a prevenir muchas dolencias, entre ellas la osteoporosis. Cualquiera de los ejercicios físicos que el yoga nos presenta son de impacto moderado, lo que los hace muy adecuados para estimular la producción de masa ósea. Además de esto, el yoga trabaja el equilibrio y la coordinación colaborando a incrementar la estabilidad de las personas y evitar las caídas.

Las personas que practican yoga de forma regular aumentan la fuerza muscular y nutren sus huesos. Esta práctica incrementa también la fuerza ósea y mejora la fijación del calcio y la vitamina D en los huesos.

Fuente: Pixabay/Pexels

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Otras recomendaciones para la salud de tus huesos

Para prevenir cualquier patología es importante llevar una buena dieta. Si quieres tener unos huesos sanos, incluye vegetales de hoja verde en tu dieta. Así mismo, procura que las frutas, legumbres y cereales integrales estén siempre en tus platos. Modera el consumo de grasas de origen animal y toma la cantidad justa de proteínas, nunca de más. También es muy importante, limitar el consumo de café o té y bebidas azucaradas ya que condicionan la absorción de calcio. Y, finalmente, recuerda que el sol es la mejor fuente de vitamina D. Un paseo al aire libre en las horas en las que el sol no calienta demasiado es la mejor manera de proteger a tus huesos.

 


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Diferencias entre probióticos y prebióticos

Como ya explicamos en un artículo anteriorla salud de todo nuestro cuerpo está íntimamente relacionada con la población de bacterias que vive en nuestro intestino. Un intestino sano es sinónimo de buena salud. Los probióticos son nuestros aliados para mantener esas bacterias amigas bien alimentadas. No obstante, también tenemos que tener en cuenta a los prebióticos que, aunque también colaboran en esa tarea, no son lo mismo que los probióticos. Veamos cuáles son las diferencias entre unos y otros.

No estamos solos

Aunque no lo sepamos, no estamos solos. Dentro de nuestro sistema digestivo conviven aproximadamente 400 especies de bacterias. Seguro que estarás pensando que eso es terrible pero no es así. Debido a nuestra educación asociamos a las bacterias con enfermedad, sin embargo, muchas de ellas son muy beneficiosas. Las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino producen ácidos que lo equilibran e impiden el crecimiento de lo que podríamos llamar bacterias “malas”. Consecuentemente, cuántas más bacterias beneficiosas se alojen en nuestro intestino mejor será la salud de todo nuestro organismo. Vamos a ver de qué manera podemos conseguir poblar nuestro sistema digestivo con bacterias beneficiosas.

Unsplash/Alisa Anton

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¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son alimentos que contienen microorganismos vivos que al suministrarlos, benefician a la salud de la persona que los recibe. Pueden ser administrados oralmente o por otras vías. Es muy importante que estos microorganismos estén vivos y en la cantidad adecuada ya que, de esta manera, podrán actuar adecuadamente. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos tendrán el mismo efecto.

Estos alimentos nos ayudan a equilibrar el proceso digestivo, y nos protegen frente a diferentes enfermedades y trastornos como infecciones, y algunos tipos de cáncer. Así mismo, son muy eficaces para estabilizar el peso corporal. Los probióticos más conocidos son el yogur, el kefir, el chucrut, el miso y el tempeh.

Fuente: Pixabay/imoflow

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¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son ciertos ingredientes que contienen algunos alimentos y que no son digeribles. Cuando estos ingredientes entran en nuestro organismo estimulan la actividad de algunas de las bacterias que viven en nuestro intestino. Este aumento de actividad conlleva una mejoría en nuestra salud. Los prebióticos son un tipo de hidratos de carbono que al no poder ser digeridos fermentan en el intestino y sirven de alimento a las bacterias “buenas” de las que antes hemos hablado.

La inulina y los fructooligosacáridos son los prebióticos más conocidos.  Podemos encontrarlos de manera natural en algunos alimentos o añadirlos como forma de enriquecer lo que vamos a comer. Para estar seguros de que aportamos prebióticos a nuestra dieta es necesario que hagamos lo siguiente:

  • Utiliza en todos tus platos ajo, puerro y cebolla
  • Incluye legumbres en tu dieta siempre que sea posible. Son altamente nutritivas y contienen sustancias prebióticas
  • Cocina siempre las patatas y boniatos con piel. Solo tienes que lavarlos bien antes de utilizarlos. Por supuesto, la piel no se quita tras la cocción. Esta piel se consume junto con el resto del alimento.
  • Los cereales que pongas en tu mesa deben de ser siempre integrales. El trigo, la avena y la cebada integrales son  muy ricos en inulina
  • Utiliza a menudo espárragos y alcachofas en tus guisos. Son muy ricos en sustancias prebióticas.
Fuente: Pixabay/LubosHouska

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La salud de tu intestino, y de todo tu organismo, está asegurada si te preocupas de aportar a tu dieta probióticos y prebióticos de manera regular.

 


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Los horarios de las comidas son importantes

Las prisas y nuestro ritmo de vida nos empujan a comer a cualquier hora y de cualquier manera. Sin embargo, cada día son más los expertos en nutrición que nos alertan acerca de los problemas que esto puede acarrear. Los horarios de las comidas y la forma en la que comemos influyen en gran medida en nuestra salud.

Nos acercamos a la época veraniega y la irregularidad de los horarios será mucho más acentuada. Si durante el resto del año no tenemos un horario regular, seguro que durante el verano, con menos obligaciones, tenderemos a desordenar aún más las horas a las que comemos. Sin embargo, es muy importante que pongamos mucha atención a cuándo comemos si queremos conservar la salud y el peso adecuado.

Cuándo comemos es tan importante como qué comemos

Según estudios llevados a cabo en el King´s College de Londres, una buena dieta es tan importante como un horario regular en nuestras comidas. Los horarios desordenados e irregulares están relacionados con la obesidad, la diabetes tipo 2 y la presión arterial alta, entre otras patologíaS.

Tras dicho estudio, se ha comprobado que  el hecho de tomar alimentos muy calóricos por la tarde está relacionado con la obesidad. Así mismo, parece ser que comiendo seis veces al día los niveles de insulina y colesterol en sangre son más adecuados que si comemos solo tres veces. Además de estos estudios, existen otros muchos que nos explican la relación de nuestro cuerpo con los ciclos de luz y oscuridad y los alimentos que ingerimos.

La crononutrición

Se ha estudiado mucho en relación al vínculo que existe entre los ritmos circadianos y el metabolismo. Este campo de investigación se denomina crononutrición. Estos estudios comenzaron en 1986 de la mano del doctor Alain Delabos. Esta teoría explica la distinta forma de asimilación de los alimentos según el momento del día en el que los consumamos. La crononutrición da mucha importancia a la influencia que tienen la luz y las estaciones para nuestro reloj interno. 

 ¿Cuáles son los mejores horarios?

Ante todo es importante que los horarios de nuestras comidas sean regulares. Deberíamos de intentar que no se alteren demasiado de un día a otro. Además de esto, es imprescindible hacer un buen desayuno a primera hora de la mañana. De esta manera llegaremos a media mañana con energía y sin que los niveles de glucosa hayan bajado peligrosamente. A media mañana, será suficiente con un tentempié si nuestro almuerzo no es más tarde de las 13.30h. Lo importante, según el doctor Fernando Vio, profesor de la Universidad de Chile, es que nunca transcurran más de cuatro horas sin ingerir alimentos.

Fuente: PublicDomainPictures

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La mejor hora para cenar es cuando todavía hay algo de luz. La digestión será más eficaz si lo hacemos así. En cualquier caso, si esto no es posible, es importante que hayan transcurrido al menos dos horas antes de irnos a dormir. La cena deberá ser ligera pero no por eso menos nutritiva. Es importante que nuestro cuerpo reciba nutrientes de calidad antes de comenzar el ayuno que romperemos por la mañana con un buen desayuno.

 

La sabiduría popular nos lo resume estupendamente: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. No obstante, además de llevar horarios regulares y alimentos nutritivos a nuestra mesa, el hecho de comer de manera consciente nos ayuda a que los alimentos se digieran mejor y, en consecuencia, a que nuestra cuerpo nos lo agradezca.

 

 


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Los beneficios de consumir probióticos

¿Sabías que muchas de las enfermedades que padecemos tienen su origen en un desequilibrio de la flora bacteriana? El tipo de dieta que llevamos en los países industrializados no es la mejor amiga de dicha flora. Sin embargo, el consumo de probióticos es de de gran ayuda para mantener nuestra flora bacteriana en equilibrio y, de esta manera, prevenir numerosas enfermedades.

La microbiota intestinal

Hasta no hace mucho tiempo, la microbiota intestinal se conocía como flora intestinal. Esta microbiota está compuesta por poblaciones de bacterias y microbios que habitan nuestro intestino. Dichas poblaciones están íntimamente relacionadas con nuestra salud. Aunque en nuestro intestino conviven decenas de trillones de microorganismos, no todas las personas tienen la misma microbiota intestinal. Podríamos decir que cada intestino tiene su propia identidad.

Unsplash/Alison Marras

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La importancia de un intestino sano

La evolución de los microorganismos y la de nuestra especie han ido siempre de la mano. Dichos microorganismos colaboran con nosotros a la hora de realizar funciones esenciales para la vida. Por ese motivo, podemos considerarlos como directos implicados en nuestra salud o enfermedad. Cuando alguna población bacteriana se altera pueden aparecer enfermedades autoinmunes, inflamación crónica, cáncer, asma, problemas en la piel, etc.

Nuestra flora intestinal cumple funciones tan importantes como: mantener la correcta absorción de agua y minerales en el colón, obtener energía de los nutrientes, regular la velocidad del tránsito intestinal, mantener el pH de la piel y el colón, entre otras cosas.

¿Qué beneficia o altera nuestra microbiota?

La forma en la que nos alimentamos y nuestros hábitos de vida tienen mucho que ver con el estado en el que se encuentra la microbiota de nuestro intestino. La dieta define, en gran medida, qué bacterias poblarán nuestro intestino. De la misma manera, ciertos fármacos, como por ejemplo los antibióticos, eliminan ciertos grupos de bacterias. También los contaminantes ambientales y el ejercicio físico en exceso pueden deteriorar la microbiota.

Los probióticos

Los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos que,  al tomarlos de la forma adecuada, nos aportan beneficios para la salud. Pueden ser suministrados de forma oral o por otras vías, como por ejemplo puede ser la vaginal, para combatir enfermedades relacionadas con hongos. Es necesario que los probióticos estén vivos cuando los ingerimos y que la dosis sea la adecuada para poder obtener los efectos deseados. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos son beneficiosos, ya que, en muchos casos contienen cantidades demasiado pequeñas de los mismos.

Pixabay/Profet77

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Beneficios del consumo de probióticos

Entre los muchos beneficios que nos ofrecen los probióticos podemos encontrar que:

  • Favorecen la buena digestión al equilibrar el sistema digestivo
  • Son eficaces frente a la diarrea y otras dolencias digestivas
  • Nos protegen frente a diferentes infecciones
  • Ayudan a prevenir el cáncer de colón
  • Previenen trastornos en las vías urinarias
  • Ayudan a equilibrar el peso corporal

 

Actualmente, podemos adquirir diferentes alimentos con propiedades probióticas. Entre ellos encontramos el yogur, el kefir, el chucrut, el kimchi, el tempeh, el miso o la kombucha. Si quieres gozar de una buena salud comienza  a poblar tu intestino con bacterias amigas incluiyendo alguno de ellos en tu dieta de manera habitual. ¡Notarás la diferencia!