Category Archives: Nutrición

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Dieta vegetariana o dieta omnivora

Cada día son más las personas que optan por llevar una dieta vegetariana. Algunas personas lo hacen por mejorar su salud, otras para evitar el sufrimiento animal. También son muchas las que lo hacen porque está de moda. En cualquier caso, estaría bien hacer una reflexión acerca de si la dieta vegetariana es realmente mejor que la omnívora.

Cada persona es diferente

Lo primero que es necesario decir es que cada persona tiene necesidades y reacciones diferentes a los distintos alimentos. Lo que a una persona le sienta bien puede que a otra no. Por eso, cada persona debería de observarse a si misma y darse cuenta de qué es lo que mejor le sienta.

La dieta vegetariana

Este tipo de dieta consta de vegetales, frutas, semillas, legumbres, lácteos y huevos.  No están permitidos ni la carne ni los pescados. Esta forma de alimentarse, siempre que esté bien planificada, puede ser una dieta saludable y nutritiva.

Unsplash/Dane Deaner

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Cualquiera de los nutrientes que necesita nuestro cuerpo pueden obtenerse de la dieta vegetariana sin ningún problema. Únicamente habrá que poner mucha atención en el equilibrio de dichos alimentos.

La dieta vegana

La diferencia entre la dieta vegana y la vegetariana es que en la dieta vegana no se consume absolutamente nada que tenga origen animal. No se tomarán ni huevos, ni lácteos, ni miel como en la vegetariana.

Esta dieta, al igual que la anterior, si se hace utilizando alimentos naturales y con un buen equilibrio de todos ellos, puede ser perfectamente nutritiva. Aún así, el hecho de ser vegetariano o vegano no es sinónimo de llevar una dieta saludable. Muchos vegetarianos y veganos abusan de productos denominados “sin ingredientes animales” que son muy poco sanos. Por ejemplo: snacks, embutidos veganos, postres de soja, etc.

Unplash/Anna Pelzer

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La dieta omnivora

Este tipo de dieta, exactamente igual que las anteriores, puede ser una buena opción siempre que se lleve a cabo correctamente. La dieta omnívora presenta como ventaja frente a las anteriores la mayor variedad de opciones para poder obtener todos los nutrientes que necesitamos. En su contra podemos decir que muchas personas omnívoras, podrían abusar de productos de origen animal y dañar su salud tanto como los vegetarianos o veganos que no equilibren bien su dieta.

En la variedad está el gusto

En definitiva es fácil observar que, dentro de las diferentes opciones, todas son buenas y todas son menos buenas. Lo realmente importante es saber equilibrar la dieta, sea cual sea la opción que elijamos.

Pixabay/RitaE

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Cualquier dieta sana deberá de incluir tantos alimentos naturales como sea posible. Los alimentos procesados o ultraprocesados deberían de consumirse al mínimo en cualquiera de ellas. Así mismo, los azúcares y los cereales refinados no son recomendables bajo ningún concepto.

Mucha fruta, verduras, hortalizas frutas, cereales integrales y legumbres podrán el equilibrio necesario en cualquier forma de alimentarnos que elijamos. Si además de esto evitamos los productos procesados es muy fácil llevar una dieta equilibrada sea cual sea nuestra opción de dieta.


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La alimentación en el embarazo

Actualmente sabemos que aquello de “hay que comer por dos”, que antes se decía a las madres gestantes, pasó a la historia. Hoy en día, se sabe la importancia de la calidad sobre la cantidad de la alimentación durante el embarazo. En esta entrada vamos a ver cuáles son las recomendaciones más importantes para una buena nutrición tanto de la madre como del futuro niño.

Lo más natural posible

Lo primero a tener en cuenta para una buena nutrición es que los nutrientes lleguen a nuestro organismo de la forma más natural posible. Por tanto, los alimentos deberán de llegar a nuestro plato sin procesar o mínimamente procesados. Durante la gestación los alimentos procesados deberían de ser excluidos de nuestra dieta.

Unsplash/Alexa Suter

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Nada de azúcar ni bebidas azucaradas

El azúcar nos aporta cero nutrientes y muchas calorías. Su única función es conseguir que aquello que lo contiene sea más apetecible. Grandes cantidades de azúcar en un alimento hacen que nos sea casi imposible parar de comer. Esta es la razón por lo que, normalmente, comeremos mucho más de lo que realmente nos apetece. Además, es necesario saber que el azúcar se encuentra “escondido” en multitud de platos procesados bajo diferentes denominaciones.

Así mismo, las bebidas azucaradas o los zumos de frutas aportan tanta azúcar que el organismo se ve obligado a segregar insulina de manera urgente para equilibrar el nivel de azúcar en sangre. Por todo ello, las madres gestantes que deseen tomar algo dulce deberían optar por fruta, frutos secos o cereales integrales. 

Mucho magnesio

El magnesio es un mineral imprescindible para cualquier persona. Durante el embarazo las necesidades de este mineral se incrementan. La formación de los tejidos del feto aumentan las necesidades de magnesio y proteínas. Por lo tanto, la madre gestante deberá poner atención a esta necesidad.

Los alimentos que más magnesio contienen son : las pipas de girasol, las almendras, las legumbres, las nueces, los pistachos, el pan integral y los higos secos. El chocolate encabezaría esta lista pero durante el embarazo sería recomendable reducirlo a mínimos por su efecto excitante del sistema nervioso.

Unos buenos niveles de magnesio serán de gran ayuda para evitar el insomnnio que padecen algunas embarazadas y también asegurará un buen peristaltismo.

Grasas de buena calidad

Las grasas que la madre ingiere son uno de los nutrientes esenciales para el bebé que se está formando. Por ello, estas grasas deben de ser de la mejor calidad. Como ejemplo tenemos el aceite de oliva o aceitunas, frutos secos y pescado a menudo y con moderación. Las grasas saturadas presentes en el tocino, la nata o la mantequilla deberían limitarse al máximo o eliminarse de la dieta.

Proteínas

Las proteínas, como ya hemos mencionado, son muy importantes para la formación de tejidos del bebé. Una vez más, será muy importante poner más atención a la calidad que a la cantidad. Las mejores fuentes de proteínas serán los huevos, el pescado, las legumbres y los frutos secos. La carne, siempre que sea magra, se dejará para ocasiones determinadas.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono tienen muy mala fama cuando la realidad es que son imprescindibles. Lo realmente importante respecto a ellos es qué tipo deberíamos tomar. No es lo mismo tomar pan o arroz blanco que pan o arroz integral. El pan refinado, y también el arroz, nos aportan muy pocos nutrientes y elevan el nivel de glucosa en sangre de manera rápida. Sin embargo, los cereales integrales en general, están llenos de sustancias nutritivas y nos ayudan a mantener nuestros niveles de glucosa constantes. Además de esto, la fibra de estos últimos nos ayuda a evitar el estreñimiento.

Pixabay/Divily

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En general, la dieta de una futura madre no debería de ser muy diferente de la de una persona que desee tener buena salud. Porque, cómo hemos dicho en anteriores artículos, el embarazo no es una enfermedad. Una dieta equilibrada y natural, unida a cierta cantidad de ejercicio físico moderado serán los mejores aliados para un embarazo y parto sin problemas.

 

 


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Las algas en la cocina

Las algas, como alimento, son poco conocidas fuera de algunas tradiciones orientales. Sin embargo, estas verduras de mar, además de su delicioso sabor, nos aportan numerosos nutrientes dignos de tener en cuenta. En esta ocasión vamos a hacer un pequeño resumen acerca de los tipos de algas y de sus propiedades.

Verduras que crecen dentro del agua

Las algas, aunque crecen dentro del agua, llevan a cabo el mismo proceso que las plantas que crecen en la superficie de la tierra. No obstante, aunque se alimentan de la luz solar también las podemos encontrar en las profundidades marinas. Estas verduras acuáticas las podemos encontrar tanto en aguas saladas como dulces.

Unsplash/LI FEI

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En general, todas son muy ricas en minerales, no obstante, dependiendo del tipo de algas obtendremos diferentes beneficios. Son muchos los estudios que avalan estos beneficios.  La mayoría de ellas tienen efectos antioxidantes, antibacterianos y antiinflamatorios. Al ser tan ricas en minerales -algunas aportan más calcio que la leche- con tomar pequeñas cantidades es suficiente. De hecho, consumirlas en exceso podría resultar perjudicial, sobre todo, por su alto contenido en yodo.

Diferentes tipos de algas

En algunas culturas orientales las algas forman parte de la cocina habitualmente. También, en las zonas de costa de la península ibérica se utilizan para enriquecer diferentes platos.

Podemos encontrar diferentes tipos de algas que varían en tamaño, forma y color:

Alga wakame

Este tipo de alga es muy fácil de utilizar. No necesita cocción, con remojarla es suficiente. Contiene buenas dosis de fósforo, yodo, calcio y magnesio.

Pixabay/Slaymart35

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Alga kombu

El alga kombu es más dura y necesita ser cocinada. Nos ayuda a digerir y a ablandar las legumbres por lo que poniendo un trocito en la cocción conseguiremos ese efecto. Necesita remojo igual que las legumbres desde el día anterior. También es muy rica en diferentes minerales.

Algas pardas

Dentro de las algas de color pardo encontramos:

  • Los espagueti de mar: son parecidas a los tallarines y ayudan a bajar el colesterol y a aliviar el estreñimiento, entre otras cosas
  • Alga nori: contienen mucha vitamina A por lo que es especialmente beneficiosa para la piel y mucosas. Se puede espolvorear sobre las sopas o ensaladas si la compramos en copos.

Algas rojas

Este tipo es algo menos conocido aunque también presenta interesantes propiedades:

  • Alga dulse: No es nada dulce aunque lo parezca por su nombre. Su mayor atributo es ser muy rica en hierro por lo que se recomienda en casos de anemia.
  • Musgo de Irlanda: Es muy hidratante y laxante. También es rica en yodo y se puede utilizar como espesante.
  • Cochayuyo: Este alga nos ayuda a desintoxicar el higado y debemos tomarla molida o hidratada.
  • Agar Agar: Podemos utilizarla para hacer gelatinas de origen vegetal. Tiene mucha fibra y es utilizada para mejorar el estreñimiento.

Algas verdes azuladas

De este tipo encontramos dos principales:

  • Espirulina: se considera un multivitamínico natural. Además de diferentes minerales contienen vitamina B12, aminoácidos, y oligoelementos.
Pixabay/Nouchkac

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  • Chlorella: muy rica en clorofila, vitaminas, minerales, fibra e hidratos de carbono. Contiene gran cantidad de antioxidantes por lo que es un gran desintoxicante.

 

Después de esto pequeño recorrido por los diferentes tipos de algas te habrás dado cuenta de que nos pueden ser de gran ayuda para enriquecer nuestra dieta. Además de esto, darán un toque original a todos tus platos. ¡Ánimate a probarlas!

 


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¿Es beneficiosa la dieta alcalina?

Probablemente más de una vez habrás oído hablar de la dieta alcalina. Este tipo de dieta se encuentra entre las muchas opciones que han surgido en la búsqueda de una alimentación más natural. Los defensores sostienen que el hecho de ingerir más alimentos alcalinos que ácidos es sinónimo de equilibrio y salud. Vamos a ver qué quiere decir esto.

Alimentación poco natural

En la actualidad nos alimentamos de forma cada vez más desnaturalizada. Es cierto que los alimentos que llevamos a nuestra mesa son el resultado de elecciones basadas en la rapidez que caracteriza nuestro modo de vivir. Debido a esto, en la mayoría de las dietas abundan los productos de origen animal, las grasas, los lácteos y los alimentos procesados. El abuso de todos ellos está relacionado con la mala salud y con el exceso de peso. Además, estos productos son altamente acidificantes.

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¿Qué es la dieta alcalina?

La dieta alcalina se fundamenta en que la mayoría de las enfermedades están relacionadas con un medio ácido, por lo que la mejor manera de evitarlas sería conseguir que nuestro organismo esté más alcalino qué ácido (idealmente entre 7,35 – 7,45). Según sus seguidores, esto se puede conseguir a través de la dieta distinguiendo entre alimentos acidificantes y alcalinizantes. El equilibrio estaría en ingerir un 20% de los primeros y un 80% de los últimos.

El pH sanguíneo lo regula el propio cuerpo

Son muchas las personas que creen esta dieta equilibra el pH de la sangre. Eso es un error. El pH sanguineo permanece siempre en el nivel óptimo para la vida del individuo y de ello se encarga el sistema interno del organismo. Solo en caso de enfermedades extremadamente graves el pH sanguíneo se verá alterado poniendo en riesgo la salud de la persona que lo padezca. En todo caso, este tipo de alimentación, serviría de apoyo a este sistema haciendo su labor más fácil.

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Los distinos pH del cuerpo

En nuestro organismo el pH varía dependiendo de la parte del cuerpo de la que hablemos. Esta variación asegura que cada una de sus partes cumpla su función adecuadamente.

El pH se mide en una escala de 0 a 14. Se considera pH ácido entre 0 y 6, neutro el 7 y a partir del 8 alcalino. El pH del estómago, por ejemplo, se situa entre 1,34 y 3,5; el de la piel entre 4 y 6,5 y la orina entre 4,6 y 8. Así mismo, el pH de la sangre se mantendrá siempre entre 7,35 y 7,45.

Cuida de tu cuerpo y confía en su sabiduría

Aunque son muchos los seguidores de esta dieta y otras muchas, yo te invito a obtener la sabiduría de tu propio interior. Todos poseemos un conocimiento innato que, junto al sentido común, nos informa de lo que es mejor para nosotros. Las mayoría de las dietas son modas pasajeras que, en muchas ocasiones, no tienen nada que ver con el sentido común.

Nuestro cuerpo cuenta con una inteligencia asombrosa que sabe de qué forma seguir con vida, incluso en situaciones extremas. Debido a ello, la mejor manera de mantener la salud es cuidarlo atendiendo a lo que nos marca. Eso si, para ello hay que saber escucharlo y esto quizá requiera un ritmo de vida más lento y consciente.

Es cierto que todos los alimentos más alcalinos que defiende este tipo de dieta son más saludables que los más ácidos. En general, las verduras, las frutas, las legumbres y los cereales integrales son más alcalinos a la vez que más beneficiosos. Así mismo, las carnes, las grasas, los lácteos y las bebidas excitantes acidifican en mayor medida y deberíamos consumirlos en cantidades pequeñas.

Por todo ello, es muy interesante saber en qué consiste la dieta alcalina. Aún así, no hay necesidad de seguirla como si se tratara de una religión. Si procuramos alimentarnos de manera sana y natural, nuestro cuerpo será capaz de encargarse de mantener el equilibrio y la salud.

 


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¿Es el gluten o es el trigo?

En todas las grandes ciudades están surgiendo una gran cantidad de establecimientos con el distintivo de gluten free. El número de personas que presentan intolerancia al gluten esta creciendo sin parar. ¿Quién no tiene hoy en día un celiaco entre sus personas conocidas? Seguramente que todos conocemos a más de uno. ¿A qué es debido esto?

¿Qué es el gluten?

Para comenzar es necesario que sepamos qué significa exactamente la palabra gluten. El gluten es una proteína que encontramos en la semilla de muchos cereales.  El trigo, la cebada, la espelta y el centeno, entre otros, son cereales que contienen gluten. Esta glicoproteína está compuesta de gliadina y glutenina. Esta sustancia da la consistencia esponjosa y elástica a los panes y bollería.

Unsplash/Gaelle Marcel

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No podemos considerar a esta proteína como de alta calidad ya que no contiene todos los aminoácidos esenciales. Aun así, tiene interesantes funciones nutricionales para nuestro organismo.

Digestión del gluten

Algunas personas tienen dificultad para digerir y asimilar el gluten. Esta proteína, como todas las demás, debe ser descompuesta en pequeñas fracciones para poder ser digerida y asimilada. En algunos organismos este proceso se lleva a cabo con dificultad con lo que el gluten termina en el intestino delgado produciendo diferentes reacciones adversas.

¿Qué significa ser celiaco?

Las personas celiacas padecen una enfermedad que se caracteriza por la intolerancia permanente al gluten. La celiaquía hace que las vellosidades del intestino se atrofien con lo que la absorción de los nutrientes no se lleva a cabo correctamente. No todas las personas presentan los mismos síntomas que pueden ir desde diarreas a pérdida de peso, dolor abodiminal, irritabilidad, etc. Los casos de celiaquía han aumentado considerablemente. Además es probable que existan muchos más casos sin diagnosticar.

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El trigo que hoy comemos

El trigo es el cereal que más se consume en el mundo. Es aun más consumido que el arroz. No obstante, el trigo que hoy en día consumimos difiere mucho del trigo original. Este cereal, en su origen, era una planta silvestre que sirvió de alimento básico durante miles de años. Sin embargo, con el tiempo, el trigo original ha ido perdiendo sus características porque ha sido modificado, refinado y adulterado. Todos estos cambios se han llevado a cabo con el fin de aumentar su rentabilidad aunque en el camino se haya perdido la esencia y características primordiales.

Además de eso, las harinas actuales llevan gluten añadido y, en muchas ocasiones, la panificación se hace con levadura de panadero o masa madre de mala calidad. Esto significa que el alimento final no habrá pasado por las transformaciones necesarias para que nuestro cuerpo pueda asimilar el gluten fácilmente. No todo el mundo sabe que para que el trigo sea realmente asimilable es indispensable que fermente con una buena masa ácida o masa madre y que este proceso se lleve a cabo durante el tiempo que sea necesario.

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Panes integrales y de calidad

Probablemente, muchas de las personas que presentan intolerancia al trigo podrían encontrar una solución a sus problemas teniendo en cuenta lo que aquí hemos expuesto. Si volvemos al trigo original y a las fermentaciones lentas es muy posible que gran parte de los problemas que atribuimos al gluten puedan desaparecer. Además, los cereales integrales y de cultivo biológico son la mejor opción si queremos nutrirnos de verdad y llevar salud a nuestro mesa.

 


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¿Comestibles o alimentos?

Normalmente, hacemos la compra y no nos paramos a pensar si lo que llevamos a casa son alimentos o comestibles. De hecho, quizá no sepas que existe diferencia. Tanto unos como otros están presentes en la dieta de muchas personas. Sin embargo, son dos opciones muy distintas si lo que queremos es nutrirnos de verdad.

Todo lo que se puede comer no es nutritivo

Seguramente que habrás notado que, hoy en día, ir a comprar no es una tarea fácil. Los pasillos de los supermercados y grandes superficies nos ofrecen una variedad abrumadora de productos. Tantos que, en ocasiones, es difícil saber qué elegir. Sin embargo, la calidad nutritiva de muchos de ellos deja mucho que desear.

Unsplash/Charles PH

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Cada vez que llenamos nuestra despensa es posible que los productos que adquirimos sean poco o nada nutritivos. Existe un largo repertorio de alimentos procesados y ultraprocesados que han perdido por el camino gran parte de sus nutrientes. Por lo tanto, algunos de ellos, nos aportan poco más que un trozo de papel.

Cuanto menos procesado mejor

Ciertamente, no es difícil elegir alimentos nutritivos. Aquello que ponemos en nuestra mesa es más nutritivo cuanto más cerca está de su origen. En la cabeza de la lista encontramos los alimentos que se pueden comer crudos como las frutas y algunas hortalizas. Estas son las que más enzimas y vitaminas nos aportarán.

Después de los alimentos crudos encontramos aquellos que podemos ingerir procediendo a ligeros procesados como por ejemplo los germinados, los encurtidos y los alimentos cocinados al vapor. Cualquiera de ellos también nos ofrecen un alto valor nutritivo.

Unsplash/Anne Preble

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Los alimentos que sometemos a cocción, siempre que sean de buena calidad, tendrán menos enzimas pero aún conservarán una gran cantidad de nutrientes. Eso si, es muy importante que estos alimentos sean integrales y a poder ser de cultivo ecológico. De esa manera nos aseguraremos de que tengan todos sus características nutritivas y nada de productos químicos. Los cereales integrales, las verduras, las legumbres y las semillas y frutos secos estarían dentro de este grupo.

Los comestibles

Todo aquello que podemos comer pero que contiene poca o ninguna sustancia nutritiva y que ha sido procesado o ultraprocesado corresponde a la categoría de comestibles. Los comestibles pueden ser ingeridos pero normalmente solo nos aportan grandes cantidades de azúcar, sal y grasas.

Estos comestibles no son beneficiosos para nuestra salud ya que son responsables del exceso de peso y provocan adicción. Esto es debido a las sustancias que llevan que hacen que su sabor sea más intenso y apetecible.

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En esta categoría encontramos entre otros los snacks, la bollería industrial, las salchichas y embutidos, comidas en lata, chocolates, preparados congelados, potitos y papillas, cereales de desayuno, margarinas, pizzas, etc. Todos estos comestibles son elaborados mayormente a partir de ingredientes industriales. Eso quiere decir que tienen en muy pequeña cantidad los alimentos naturales de los que proceden. Además, el proceso que los convierte en lo que son les hace carecer de la fibra y las vitaminas que los alimentos originales tendrían. Y, por si fuera poco, están cargados de potenciadores del sabor, texturizantes y conservantes.

 

Si quieres que tu salud se beneficie olvida los alimentos procesados. El organismo humano necesita energía viva para alimentarse que solo se encuentra en alimentos vivos, nutritivos y de calidad.


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Quiérete para adelgazar

Mantener el peso deseado en una sociedad que ofrece tanta variedad en alimentación es difícil de conseguir. Son muchas las personas que prueban todo tipo de dietas sin obtener resultados duraderos. Además, muchas de esas dietas, pueden ser perjudiciales por diferentes motivos. Si quieres adelgazar de manera permanente lo mejor que puedes hacer es ordenar tu mente. Las personas que mantienen su peso o adelgazan de forma duradera tienen un perfil psicológico muy diferente a aquellas que no lo consiguen. Vamos a ver de qué se trata.

El efecto de las dietas

Desde el minuto número uno en que una persona comienza una dieta la ansiedad hace acto de presencia. El esfuerzo y la disciplina serán compañeros obligados durante todo el proceso. Será necesario cambiar ciertos hábitos, quizá pesar los alimentos, y en muchos casos, pasar hambre. Si sumamos a todo esto el miedo al fracaso resulta imposible que no nos enfrentemos a cualquier intento de perder peso sin ansiedad.

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Durante algún tiempo es posible que la dieta funcione e incluso que lleguemos a perder algún kilo. Pero, si somos sinceros, al cabo de cierto tiempo, mucha gente acaba abandonando la dieta y cogiendo algún kilo más de los que perdió. Esta situación se puede repetir a menudo en la vida de muchas personas. Pero, ¿hay alguna manera de perder peso y no volverlo a recuperar?

Otro planteamiento

La realidad es que el mayor problema que tienen las personas que no adelgazan está en su mente más que en su estómago. La mejor manera de llegar a tener el peso ideal y no engordar es amarnos a nosotros mismos sobre todas las cosas. ¿Recuerdas esa frase tan conocida de: “Ámate a ti mismo como a los demás”? Pues eso, el primero debe de ser uno mismo.

Cuándo una persona se ama a sí misma no hará cosas que le perjudiquen. Afortunadamente, hoy en día existe mucha información acerca de lo qué es comer sano. Entonces, si tenemos acceso a todo ese conocimento ¿por qué no lo utilizamos? ¿por qué no alimentarnos de comida sana y nutritiva y evitar aquello que nos daña? Porque nos queremos poco.

¿Qué es comer sano?

No hace falta ser un experto en nutrición para saber cómo hacer una buena dieta. La mejor manera de comer sano es llevar a tu mesa alimentos que estén muy poco o nada procesados y que sean lo más frescos posibles. Con estas dos observaciones es posible estar sano y no engordar comiendo la cantidad que nos apetezca.

Si tu alimentación es rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y semillas no tienes que preocuparte de nada más. Verduras al vapor, mucha fruta, granos enteros y frutos secos y legumbres en cantidades moderadas serán tus alimentos de cada día para no engordar. Olvida las cantidades, las monodietas y las calorías. Además de eso evita todo tipo de alimentos procesados, los refrescos, el azúcar, los lácteos y sus derivados.

No es necesario restricción alguna de ese tipo de alimentos ya que son tan nutritivos que tu cuerpo los aprovechará al cien por cien y, por lo tanto, la ansiedad desaparecerá.

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Agua y ejercicio

En muchas ocasiones sentimos vacío en el estómago y creemos que necesitamos comer cuando lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es agua. Es posible que tomando un vaso de agua a menudo la sensación de hambre desaparezca.

Si a una alimentación sana y a una buena hidratación le añadimos ejercicio moderado practicado de forma habitual, es muy difícil que volvamos a tener problemas de peso.

 

Si te quieres y te pones en primer lugar pocas veces te alimentarás de comida basura. Mereces lo mejor y si así te lo ofreces a ti mismo tu cuerpo reflejará todos esos cuidados.

 


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¿Necesitamos beber leche?

Existe la creencia de que el alimento que más cantidad de calcio nos aporta es la leche. Además de eso, se nos informa continuamente de que es necesario que tomemos mucho calcio para que nuestros huesos estén fuertes. ¿Y si te dijera que este alimento no es la mejor manera de aportar calcio a nuestra dieta? ¿Y si también te dijera que un exceso de calcio puede ser muy perjudicial para la salud de nuestros huesos?

No todas las leches son iguales

La leche ha sido un alimento que el ser humano ha tomado desde hace mucho tiempo. Originalmente, la leche era un buen complemento para la nutrición humana. Sin embargo, la leche que encontramos hoy en día en nuestras tiendas nada tiene que ver con la que nuestros antepasados consumían. Además de ello, antiguamente, este alimento se tomaba solo de vez en cuando. En la actualidad, la leche y los productos derivados de ella están en, prácticamente, todas nuestras comidas.

Las vacas que hoy en día viven, casi torturadas, en granjas industriales no son las vacas de aquellos granjeros que antiguamente daban leche cuando tenían terneros. La leche que consumimos ahora proviene de vacas que malviven en condiciones muy tristes y que en muchos casos están preñadas a la vez que están lactando. Este detalle, normalmente desconocido, otorga a la leche una cantidad enorme de estrógenos muy perjudiciales para el ser humano. A esto habría que añadir todos los tratamientos antibióticos que recibe la vaca para evitar o sanar las mastitis que sufre de manera continua.

¿Adultos o lactantes?

Los seres humanos son los únicos mamíferos que se empeñan en seguir tomando leche “materna” cuando ya tienen dientes. Y por si esto fuera poco, quieren la leche de otra especie… ¿Alguien se imagina a un adulto de 50 años mamando de la teta de su madre? Entonces…¿por qué vemos normal seguir tomando la secreción mamaria de una vaca?

Además de eso, si analizamos las características nutritivas de la leche, encontraremos que es un fluido creado por el cuerpo de la vaca para su ternero. Este alimento proporciona a la cría de la vaca todos los nutrientes que necesita para convertirse en un animal grande y robusto en muy poco tiempo. Esto no tiene nada que ver con el crecimiento lento de un ser humano. Con lo cual quedaría claro que los nutrientes de la leche de vaca provocarán reacciones “extrañas” en un organismo no vacuno.

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El calcio de la leche

Nuestros huesos necesitan calcio y muchos otros minerales. Aún así, si tomamos demasiado calcio la nuestros huesos se tornarán muy rígidos con la consecuente posibilidad de fracturas. La cantidad de calcio debe de ir relacionada con la de magnesio si queremos evitar esa rigidez. Todos los productos lácteos nos aportan una cantidad de calcio demasiado elevada. Además de eso, la mayoría de la población de sociedades industrializadas presenta un déficit de magnesio y dificultad para digerir la lactosa o las proteínas lácteas. Por lo tanto, el aumento de fracturas de huesos en personas que están tomando calcio más que suficiente nos avisa de que algo no estamos haciendo bien.

El calcio de otros alimentos

Son muchas las personas que desconocen que el calcio también se encuentra en otros alimentos. Además, en muchos de ellos es más fácil de asimilar para el cuerpo humano. Encontramos altas cantidades de calcio en: el brócoli, las coles, el sésamo, las naranjas, las almendras y las legumbres. Cualquiera de ellos también nos proporciona, de manera equilibrada, magnesio y otros nutrientes que ayudarán a mantener la salud de todo nuestro organismo.

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Somos adultos y no necesitamos seguir tomando leche. Nuestro periodo de lactantes no necesita llegar hasta la ancianidad. Además de ello, existen otros muchos alimentos alternativos que evitan el sufrimiento animal innecesario.


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¿Los hidratos de carbono engordan?

Una buena nutrición es algo que, cada día, preocupa a más personas. Debido a este creciente interés, cada vez aparecen más dietas que nos prometen milagros. Sin embargo, deberíamos ser cautos a la hora de creer en este tipo de promesas. Muchas de estas dietas no están basadas en la ciencia ni en el sentido común. Por ejemplo, las dietas que recomiendan suprimir por completo los hidratos de carbono. ¿Es esto algo beneficioso realmente?

Lo sabiduría antigua

En la actualidad disponemos de un exceso de alternativas a la hora de alimentarnos. Hasta no hace mucho tiempo, la alimentación humana se basaba en los alimentos que ofrecía la tierra en cada estación. Ahora, sin embargo, es tan grande la oferta que muchas veces llegamos a sentirnos abrumados.

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A lo largo de la historia, en muchas culturas, la base de la alimentación han sido los cereales, las verduras y las frutas. Estos alimentos que crecían cerca de dónde las personas vivían, nutrían sin problemas a los habitantes de cada lugar en concreto. El arroz, el trigo, el mijo y las patatas han sido la base energética de la dieta de millones de personas durante aquellos momentos en los que enfermedades como el cáncer, el alzheimer o la diabetes eran desconocidos. 

Función de los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, que tan mal vistos están en la actualidad, son y deberían de ser la base de una alimentación saludable. Su función está relacionada con la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Tanto los hidratos de carbono simples como los complejos nos aportan energía. Sin embargo, la forma en la que nuestro cuerpo lo gestiona es totalmente diferente.

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Cuando tomamos hidratos de carbono simples como el azúcar o los cereales refinados la glucosa sube rápidamente en sangre, obligando al organismo a que busque la forma de normalizar la situación de manera urgente. Esta solución está relacionada con una rápida secreción de insulina que evite el peligro que conlleva demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. Debido a ello, un rato después de haber ingerido este tipo de alimentos, notaremos cansancio y necesitaremos volver a comer algo de nuevo.

Si los hidratos de carbono que tomamos son complejos, como los cereales integrales, la reacción de nuestro organismo es totalmente diferente. Este tipo de alimentos, al contar con todos sus nutrientes y fibra, aportan a nuestro cuerpo combustible fácilmente asimilable que nos mantendrá con energía constante durante muchas horas, sin necesidad de volver a comer.

El problema son el tipo de hidratos de carbono

Podemos afirmar que los carbohidratos son necesarios para una buena nutrición. Además de todo lo que aportan a nuestra dieta son muy bajos en calorías. Lo que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de hidratos son los que tomamos.

En contra de lo que se nos ha hecho creer, el pan no engorda. El pan de toda la vida, fermentado el tiempo necesario y hecho con harina integral es uno de los alimentos más completos que podemos tomar. Otra cosa es ese alimento que hoy en día también se llama pan y que se puede comprar en cualquier sitio. Este tipo de pan se puede comer pero no es nutritivo. Contiene aditivos poco recomendables y eleva nuestro nivel de glucosa en sangre de la misma forma que lo haría el azúcar. Por lo tanto, aunque se parezca al pan, podríamos considerarlo un veneno. Igualmente, los panes que compramos como “integrales” en tiendas no especializadas tampoco son nutritivos. A este tipo de pan se le añaden aditivos que lo oscurecen pero no podemos considerarlo pan completo.

El arroz blanco también es un alimento que carece de todos sus nutrientes y fibra. Al refinarlo ha perdido todas sus propiedades nutritivas. Sin embargo, el arroz integral si que nos ofrece todas sus vitaminas y fibra. También podemos optar por cereales tan interesantes nutricionalmente como el centeno, el mijo, la avena, la cebada y muchos más, siempre que sean integrales. Ninguno de estos cereales incrementará nuestros peso y, sin embargo, nos aportan mucha energía y nutrientes de calidad.

 

En definitiva, no elimines los hidratos de carbono si quieres perder peso. Elije la opción más saludable. ¡Pon en tu vida cereales integrales!


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Fuente: Pixabay/Devaleela

¿Qué son los antinutrientes?

Los diferentes alimentos que comemos contienen nutrientes muy interesantes para nuestra salud. No obstante, algunos de ellos, también nos aportan antinutrientes que podrían perjudicarnos. ¿Sabes qué son esos antinutrientes y qué función tienen? ¡Te lo vamos a explicar!

¿A qué llamamos antinutrientes?

Cómo su nombre indica, los nutrientes nos nutren. De la misma manera, los antinutrientes no lo hacen. De hecho, además de no nutrirnos, algunos de ellos, podrían ser nocivos.

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

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En su sabiduría, las plantas son capaces de crear sustancias que les protejan de los insectos y de ciertas plagas. Los antinutrientes son estas sustancias. Gracias a ellas la planta puede llegar a a germinar. Sin embargo, cuando los seres humanos ingieren las plantas que contienen esas sustancias la asimilación de los nutrientes puede ser menor o incluso nula.

Algunos animales son capaces de digerir y eliminar estos antinutrientes con facilidad. Sin embargo, a los seres humanos nos resulta difícil llevar a cabo este proceso. Debido a ello, es necesario que procesemos los alimentos que contienen dichas sustancias antes de consumirlos. Todos los antinutrientes pueden ser neutralizados o eliminados con algún tipo de proceso que después explicaremos.

Los distintos antinutrientes

Estas sustancias las podemos encontrar en diferentes alimentos y con diversos efectos en nuestro organismo:

Taninos

Aunque los taninos son muy conocidos por su función antioxidante, también se caracterizan por robar minerales a nuestro cuerpo.  El hierro y el cobre son sus preferidos. Así mismo, interfieren en la digestión de las proteínas. Los encontramos en la piel de los fruto secos y el . Por este motivo, es recomendable no tomar té junto con las comidas y pelar los frutos secos.

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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Oxalatos

Los oxalatos también tienen preferencia por el hierro, el calcio y otros minerales. Normalmente, obstaculizan la absorción de los mismos. Se les ha relacionado con la aparición de cálculos renales. Algunos frutos secos contienen esta sustancia.

Ácido fítico

Este ácido utiliza ciertos minerales como el zinc, el calcio, el hierro, magnesio y manganeso para formar sales insolubes que harán imposible que el organismo los absorba. No podemos decir que se adueñe de nuestros minerales, sino que obstaculiza en gran medida su absorción.

El ácido fítico suele estar asociado al uso de fertilizantes ricos en fósforo. No obstante, esta sustancia, también tiene su parte positiva. En diferentes estudios se ha comprobado que ofrece cierta protección frente al cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares. Las almendras, nueces, semillas de lino y piñones son fuentes de ácido fítico.

Inhibidores de la tripsina

La tripsina es una enzima que se encarga de trocear las proteínas que ingerimos para que las podamos utilizar. Los alimentos que contienen estos inhibidores son las judías, los guisantes y cacahuetes, entre otros. Su efecto se hará notar porque nuestras digestiones serán más lentas.

¿Podemos evitar los antinutrientes?

La mejor manera de evitar estas sustancias es activar las semillas o frutos secos antes de ingerirlos. La activación consiste en remojar los alimentos en agua durante unas horas.

El tiempo de remojo siempre dependerá del alimento a remojar. Las nueces, almendras, avellanas o semillas de sésamo se pueden remojar toda una noche. Sin embargo, las semillas de lino o chía, al tener gran cantidad de mucílagos, solo nos servirá remojarlas por su efecto laxante ya que saldrán de nuestro cuerpo exactamente igual que entraron.

La activación es un pequeño truco en el que hacemos a la planta creer que debe de empezar a desarrollarse. Gracias a ello se liberan los antinutrientes y, cuando tiramos el agua de remojo, se irán con ella.

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

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Las legumbres, semillas y frutos secos, son una estupenda fuente de nutrientes y debemos de consumirlas con regularidad. Aún así, para aprovechar todas sus propiedades debemos utilizarlas adecuadamente.