Category Archives: Terapias

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Autoestima o autocompasión

Una buena autoestima, según la creencia popular, es sinónimo de bienestar. No obstante,  para alcanzar dicho estado es necesario estar por encima de la media. Pero, ¿podríamos estar todos por encima de la medía siempre? ¿O quizá para que unos ganen otros tienen que perder? La autoestima está relacionada con el competir con los demás y con la decepción si no consigo alcanzarla. Por el contrario, la autocompasión nos acerca a la comprensión, a la integración y a la aceptación.

Autoestima

Una buena autoestima tiene que ver con un buen concepto de uno mismo. Durante muchos años los psicólogos creían que una alta autoestima estaba relacionada con una buena salud mental. Sin embargo, actualmente, esto no está tan claro.

Pixabay/RonPorter

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La baja autoestima está relacionada con la ansiedad, la tristeza o la depresión. Así mismo, la alta autoestima, si pensamos en cómo la adquirimos, también puede ser un problema.

Para tener un buen concepto de ti mismo es necesario que te consideres especial de alguna manera y por encima de los demás. No destacar en algo podría casi ser un insulto para aquellos que tienen alta autoestima. Entonces, si todas las personas tuvieran alta autoestima todos estaríamos por encima de la media, con lo que no habría media… Por este motivo, podemos ver que para sentirnos bien deberemos jugar a las comparaciones donde siempre habrá alguien que pierde. Y, por si esto fuera poco, si conseguimos que nuestra autoestima esté alta nos sentimos bien pero cuando fallamos tendemos a maltratarnos.

Competitividad y narcisismo

La sociedad en la que vivimos se caracteriza por un exceso de competitividad y mucho narcisismo. Muchos expertos en salud mental opinan que esto es debido al movimiento a favor de la autoestima que se lleva a cabo en las escuelas:”si eres mejor que los otros es bueno para ti” ¿Es esto cierto? ¿No estaría todo ello relacionado con todos los casos de bullying en los centros escolares?

Autocompasión

Este término, tan poco de moda hoy en día, nos habla de relacionarnos con nosotros mismos de manera amable. Nos acerca al abrazo de nuestra forma de ser en su totalidad. En general, nos empuja a tratarnos con cariño y aceptación, de la misma manera que trataríamos a un amigo muy querido.

Así mismo, la autocompasión apuesta por la humanidad compartida ya que nos ayuda a sentir que el sufrimiento que experimentamos es el mismo que sufren los demás seres humanos. En definitiva, se trata de aceptar la imperfección humana que todos compartimos y de esta forma sentirnos más unidos a los que nos rodean.

Pixabay/jimenaduran

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La lucha es innecesaria

La vida sin competitividad es una vida llena de paz y alegría. Si somos capaces de ver lo que nos acerca en lugar de lo que nos hace diferentes, llegaremos a la conclusión de que nadie es mejor o peor que nadie. Cada persona es diferente,única y repetible.

Cultivando la autocompasión podremos hacer extensivo este sentimiento a todos aquellos que nos rodean. ¡Mejor que una buena autoestima cultiva la autocompasión!

 

 


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El poder de la aceptación

La felicidad es un estado que todos buscamos lo sepamos o no. Cualquier ser humano pone el deseo de ser feliz en el primer lugar de su lista de aspiraciones. Hacemos cualquier cosa por conseguir esa felicidad pero muchas veces se nos escapa de las manos. Uno de los caminos más cortos para ser feliz es ser capaz de vivir con aceptación aquello que nos sucede. Sin embargo, son pocas las personas que conocen este secreto tan sencillo.

Lo que ya es no puede ser cambiado

Dependiendo de la forma de ser de cada persona la reacción ante diferentes situaciones variará. Las personas más agresivas suelen enfrentar aquello que no es de su agrado intentando cambiarlo. Existen otras personas sin embargo que, ante la misma situación, se resignarán y llevarán “su cruz” como puedan. Tanto en un caso como el otro. la persona sufrirá sin ninguna duda.

Unsplash/Andrew Bui

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Aquel que se lance a la lucha por cambiar una situación sin antes haberla aceptado plenamente, basará su acción en una reacción poco funcional. Así mismo, la persona que se resigna y evita hacer algo, probablemente, se pierda oportunidades que surgirían de la acción si la llevara a cabo.

El ego y su delirio de grandeza

Nuestro pequeño ego vive con la ilusión de controlar su realidad. Debido a ello, se lanza a la conquista del mundo olvidando que su propia creación fue programada sin su participación. El ego cree que el mundo y todo lo que en el sucede debe de obedecer, únicamente, a sus deseos. Desde esa creencia desarrolla su andadura por la materia ahogado en lucha y competitividad con otros egos como él.

Unsplash/Kelly Sikkema

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Aunque nos cueste darnos cuenta, la realidad que vivimos se desarrolla, en la mayoría de los casos, de maneras distintas a lo que esperábamos. Ante esos inesperados giros del destino el ego se levanta y se enfrenta a lo que está sucediendo o, en muchos casos, simplemente a resistirse porque sí.

Cuando suceden cosas en nuestra vida que contrarían nuestras expectativas, lo mejor es hacer las paces con ellas. Desde la aceptación de aquello que aparece, la acción que llevemos a cabo siempre será más eficaz. En muchas ocasiones confundimos aceptación con resignación. La aceptación nos da un poder que la resignación nos quita.

Aceptar es un comienzo mientras que resignarse es un final.

Detente, observa y acepta

Sea lo que sea lo que acontezca en tu vida el poder de decidir como reaccionas solo lo tienes tú. Las circunstancias pueden ser de los más adversas pero tu decisión de aceptarlas les dará un toque mucho más liviano.

Ante cualquier situación, lo primero que debemos de hacer es pararnos y observar. Esta pausa puede ser un rato de meditación, un paseo o,simplemente, un rato de recogimiento interior. Desde ahí, si aceptamos plenamente lo que está ocurriendo, nos daremos cuenta de nos sentimos con un mayor control de los acontecimientos. La aceptación es la llave maestra que nos lleva a vivir una vida más consciente y más humilde.

El hecho de aceptar la vida como se presenta nos resta protagonismo a la vez que aligera nuestra carga de estar al mando de todo.

 

Haz un hueco a la aceptación en tu vida y verás como el vivir se convierte en una gran aventura siempre a tu favor.

 


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¿Qué es el mindfulness?

La palabra mindfulness se está haciendo cada día más cotidiana. Esta técnica milenaria, que tiene su origen en la meditación, está entrando con fuerza en nuestra cultura. Probablemente, seas una de esas personas que, aún habiendo oído hablar de ello, no tienen muy claro qué significa. Si es tu caso, sigue leyendo porque te vamos a explicar de qué se trata.

Raíces del mindfulness

La palabra inglesa mindfulness es una traducción de la palabra Sati que se utiliza en el budismo. En castellano la traducimos como: atención plena. Las raíces de este término se encuentran en la meditación budista Vipassana. Esta meditación se fundamenta en prestar total atención al momento presente.

La gran enseñanza del mindfulness es que nos muestra como conectar plenamente con el momento que estamos viviendo. Es una gran ayuda para despertar a una realidad más rica y consciente y para alejarnos del adormecimiento en el que vivimos. Así mismo, esta práctica nos lleva a una íntima conexión con nuestro interior, sin juicio y con aceptación.

Nuestra mente inquieta

La mayoría de nuestra vida se desarrolla gobernada por una mente continuamente ocupada. Los pensamientos van y vienen a su antojo sin que podamos hacer nada. Aunque no nos demos cuenta, no somos dueños de esos pensamientos. Nuestra mente los lanza de manera automática según le parece sin que nos demos cuenta de ello. De hecho, estamos tan dormidos que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos pensando.

Los diferentes ejercicios de mindfulness son de gran ayuda para darnos cuenta de esa continua actividad mental desordenada. Además de hacernos conscientes de todos nuestros pensamientos, gracias a esta técnica, logramos hacernos uno con lo que este sucediendo en nuestra vida.

Beneficios de la atención plena

Son muchos los beneficios que tiene la aplicación de la atención plena o mindfulness. Entre ellos encontramos algunos como:

  • Mayor sensación de relajación y mayor placer por vivir
  • Se produce un incremento de la DHEA (Dehidroepiandrosterona), conocida como hormona de la juventud
  • Se reduce significativamente la posibilidad de enfermedad cardiovascular
  • Aumentan los niveles de melatonina. Gracias a ello la calidad del sueño es mejor
  • Disminuyen la tensión y el estrés

Consejos para practicar mindfulness

Aunque la mejor manera de aprender a practicar mindfulness es pasando por el asesoramiento de un profesional, también es posible hacer pequeños ejercicios por nuestra cuenta.

En un principio, es recomendable comenzar por sesiones de meditación de unos diez minutos. De esa manera nuestra mente se irá acostumbrando hasta llegar a la media hora. Lo ideal es tomarlo con calma y decidirnos a disfrutar. 

Para empezar, buscaremos un lugar lejos de ruidos y distracciones. El ambiente debe de ser tranquilo y la temperatura suave para que nos sintamos cómodos. La mejor postura es aquella que nos haga sentir relajados y en la que nuestra columna esté recta. Comenzaremos poniendo toda nuestra atención en la respiración observando como los pensamientos aparecen en nuestro campo mental. Esta primera parte es muy importante porque nos posiciona en el lugar del observador. Gracias a ello tomaremos cierta distancia de nuestros problemas y preocupaciones.

Pixabay/Solut_rai

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Una vez que hayamos encontrado cierta calma pasaremos a observar como se siente nuestro cuerpo. Haremos un recorrido por todos aquellos sitios dónde pueda existir tensión y pondremos allí la atención. Al mismo tiempo, seguiremos observando el ir y venir de los pensamientos sin enjuiciarlos. Solo tendremos que ser conscientes de que están ahí. Nada más. Respirar, sentir y estar presente.

Con esta sencilla práctica llevada a cabo a primera hora de la mañana, nuestro día se tornará mucho más pacífica y agradable.

 

Además de estas pequeñas meditaciones, también podemos introducir el mindfulness en nuestra actividad cotidiana. Tomar una taza de té de manera consciente. Pasear poniendo toda nuestra atención en la respiración. Comer lenta y conscientemente. ¡Cada actividad cotidiana puede convertirse en un ejercicio mindfulness!

 

 


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La importancia de hacer un buen duelo

La muerte, aunque no seamos conscientes de ello, forma parte de la vida. En nuestra cultura la muerte es un tema tabú del que nadie quiere hablar. Cómo mucho, algunas personas, se permiten utilizar el humor negro para quitarle hierro. Sin embargo, si tratáramos este tema de forma más consciente, nuestra forma de vivir sería muy distinta. Así mismo, normalizaríamos el proceso y el llevar a cabo un buen duelo.

¿A qué llamamos duelo?

Cuándo sufrimos una pérdida, del tipo que sea, necesitamos ser capaces de experimentar un duelo. Tanto la pérdida de una identidad a la que nos aferramos, como el abandono o la muerte, son situaciones que nos harán experimentar turbulencias emocionales.

Pixabay/anca

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Cada persona experimentará este proceso de manera distinta pudiendo aparecer una enorme gama de síntomas de toda índole. La tristeza, la negación, el miedo, la ansiedad, la confusión, etc.

Las pequeñas muertes

Si viviéramos de una manera más consciente, nos daríamos cuenta de las pequeñas muertes a las que nos enfrentamos a menudo. De esta manera, aprendiendo a “morir”en las pequeñas cosas, nos haría más fácil el encuentro con la muerte con mayúsculas.

El hecho de enfrentarnos a una pérdida, del tipo que sea, nos conduce a una experiencia emocional que denominamos duelo. Si llevamos a cabo este proceso adecuadamente nos adaptaremos bien a la nueva situación. La herida causada por la pérdida necesita de cuidado y tiempo para poder ser sanada.

Pixabay/Karen_Nadine

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Fases del duelo

Aunque no todo el mundo lo experimenta de la misma manera, existen cuatro fases por las que se pasa cuando experimentamos una pérdida:

  • Negación. En un principio parece imposible que aquello haya sucedido. Con esta negación intentamos controlar de alguna manera lo que ya no se puede controlar. Esta es una etapa de gran bloqueo. Algunas personas no niegan la pérdida pero si niegan el dolor que sienten.
  • Enfado. Sentirnos enfadados es muy humano y normal en estos casos. De hecho, es muy saludable ser capaces de contactar con la rabia que sentimos.
  • Negociación. En esta etapa, algunas personas, imaginan que pueden hacer algo por revertir lo que ha pasado. Intentan, de diferentes formas, encontrar soluciones que no son reales.
  • Depresión y tristeza. Según pasa el tiempo, la persona se va permitiendo sentir la tristeza y el dolor. Esta es una etapa en la que la energía es muy baja. Aún así, una vez aquí, la reconstrucción de la vida después de la pérdida ya se podrá producir
  • Aceptación. Cuando ya hemos sentido todo lo anterior llega este último paso. Aunque no es fácil aceptar, la mejor forma de enfrentar el futuro es a través de la aceptación de lo que ha sucedido. Es una ardua tarea pero merece la pena. Es importante no confundir aceptación con resignación.
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El vivir es un proceso en el que nada permanece para siempre. Las pérdidas forman parte de la vida. Perdemos relaciones, situaciones, la juventud, a veces la salud, y en nuestra mano está ser capaces de soltar con facilidad. Además, si  tuviéramos presente no la posibilidad de esas pérdidas, nuestra vida sería más plena. En cualquier caso, cualquier pérdida debe ir seguida de un buen duelo que nos permita pasar a la siguiente etapa libres de cargas.

 

 


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¿Qué es el Reiki?

Nuestros sentidos nos muestran una realidad limitada. Debido a esa limitación, no somos capaces de ver que, además de materia, también somos energía. Esta energía, ocasionalmente, sufre desequilibrios que necesitan ser corregidos. El Reiki es una de las muchas formas de sanación mediante la manipulación de la energía que nos conforma. Si quieres saber más acerca de en qué consiste y qué puedes espera de una sesión de Reiki, aquí te lo vamos a explicar.

Origen el Reiki

La palabra Reiki es de origen japones. Está formada por dos ideogramas REI que quiere decir energía universal y KI energía de vida. Por lo tanto lo podemos traducir como energía universal de vida. Con este nombre se denomina a una práctica de sanación que se lleva a cabo a través de las manos de una persona hacía otra. El practicante acerca sus manos a la persona que lo solicita con la intención de transferirle la energía que a todos nos anima.

Pixaba/Antranias

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Debemos su conocimiento al monje japones Mikao Usui. Parece ser que tuvo su primer contacto con la técnica durante un retiro espiritual a mitad del siglo XIX.

El Reiki no cura enfermedades

La aplicación de esta herramienta de sanación no cura enfermedades. Su verdadero valor en restablecer el flujo normal de energía vital del organismo. La persona que lo aplica, mediante sencillas maniobras, desbloquea los centros de energía en los que pudiera estar estancada. De esta manera, el cuerpo de la persona que lo recibe pondrá en marcha sus propios mecanismos de curación.

Esta técnica puede ser el complemento de cualquier otro tratamiento. En ningún caso, una sesión de Reiki, sustituirá a un tratamiento convencional. Muy al contrario, podrá ayudar a aminorar los efectos secundarios de muchos tratamientos.

Su relación con el budismo

El Reiki no es simplemente una técnica de sanación. Podríamos decir que es más bien un sendero hacía el equilibrio y la armonía inspirado en el budismo. Existen cinco principios que Mikao Usui dejó escritos que se les sugieren a los practicantes de Reiki:

  • No te preocupes
  • No te enfades
  • Agradece
  • Trabaja contento
  • Practica la amabilidad

Recitando estas cinco sugerencias al levantarnos y acostarnos, el cuerpo y la mente mejoran en gran medida.

Además de esto, el Reiki desbloquea los diferentes chakras por los que discurre la energía que nos mantienen vivos.

Un sesión de Reiki

Aunque existen diferentes variantes, en general, todas ellas coinciden en lo esencial. La duración de cada sesión es de aproximadamente 45 minutos. El ambiente debe de ser tranquilo y relajante. Normalmente se utiliza música de meditación y aromaterapia.  La persona que lo va a recibir se tumbará con los pies descalzos. La persona que lo da sitúa sus manos sobre distintas partes del cuerpo del receptor. Normalmente, como ya hemos dicho, se trabajará sobre los chakras.

Dependiendo de la persona que lo dé el contacto puede ser mayor o menor. Normalmente la energía se aplica en la coronilla, el cuello, la frente y los ojos, el estómago, la parte baja de la espalda, las piernas, y los pies. Los resultados se irán viendo con el tiempo, aunque la técnica nunca está enfocada en ellos.

Pixabay/emmacodd

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El Reiki, como muchas otras técnicas de sanación, consideran al ser humano como un todo. De esta manera, trabaja sobre la parte física, emocional y espiritual. Además de ello carece de efectos secundarios y fomenta la conexión entre las personas.

 


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¿Sabes qué es el Ho’ponopono?

Dentro de las diferentes técnicas de sanación es muy posible que el Ho’ponopono sea la que tiene el nombre más difícil de pronunciar. Aún así, la dificultad del nombre contrasta con la sencillez de la técnica.  El Ho’ponopono es una filosofía de origen hawaiano basada en el amor y el perdón que nos ayuda a solucionar y sanar conflictos. Si tienes interés en saber en qué consiste y cómo practicarlo, en este artículo te lo vamos a explicar.

Orígenes del Ho’onopono

Esta filosofía se remonta a las primeras culturas polinesias. Sus habitantes tenían la creencia de que los dioses se enfadaban por los errores cometidos por las personas y les hacían enfermar. En estos casos y, para evitar la enfermedad y la muerte, la persona debía de confesarse lo antes posible. Esta confesión anulaba y neutralizaba el efecto del error. El Ho’ponopono es uno de los rituales que tenían que ver con esa confesión. En sus inicios, este arte de sanación era llevado a cabo por sacerdotes pero en la actualidad es la propia persona la que lo puede llevar a cabo.

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En el siglo XX, gracias a  la adaptación de las enseñanzas que hizo Morrnah Nalamaku Simeona, esta técnica llegó a ser conocida en nuestra sociedad. La divulgación se la debemos a su alumno el Dr. Hew Len que lo practicó obteniendo maravillosos resultados.

Una técnica sencilla

La sencillez y simplicidad de esta técnica es su principal característica. Aún asi, esa simplicidad puede hacer que a ciertas personas les resulte difícil de entender.

El primer fundamento es comprender que cada uno de nosotros somos responsable de nuestros actos. Esta premisa puede resultar chocante ya que vivimos en una sociedad acostumbrada a otorgar el propio poder al exterior.

El Ho’ponopono no busca culpables, se centra, sobre todo, en limpiar el inconsciente de creencias y memorias negativas relacionadas con el problema que queremos solucionar. Principalmente, consiste en perdonar sinceramente la desarmonía de nuestra vida. Se aplica el perdón incondicional a cualquier situación que nos perturbe.

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¿Cómo se practica?

Para comenzar, debemos de dirigirnos a nuestro interior y asumir que el 100% de las cosas que ocurren en nuestra vida son nuestra reponsabilidad. Desde ahí, comenzaremos con la persona que más necesita nuestro perdón: nosotros mismos. Después, extenderemos el perdón a situaciones o personas que creamos que nos han hecho sentir mal.

La manera de limpiar estas situaciones y a las personas es decir las siguientes palabras:

“Gracias. Perdóname. Lo siento. Te amo”

Al principio puede que no sintamos lo que estamos diciendo. Pero poco a poco, si lo hacemos conscientemente, nos daremos cuenta de que lo estamos sintiendo de verdad. A partir de estas palabras, dirigidas a distintas situaciones, la limpieza se pondrá en marcha. De manera casi mágica podremos ver como las relaciones mejoran, y los problemas comienzan a desaparecer.

No obstante, es importante repetir la técnica y procurar llevarla a cabo de forma sería y consciente. Su sencillez es tan grande como su eficacia.

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Nada sucede fuera de nosotros mismos. De ahí que comenzando por nuestro interior y el perdón a nosotros mismos nuestro mundo exterior mejore notablemente.


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La enuresis tratada de forma natural

Si tu hijo es uno de esos niños que aún tiene problemas para controlar la orina, en esta entrada te vamos a contar como ayudarle de manera natural y sin contraindicaciones. La enuresis puede ser tratada de diferentes maneras. Entre ellas podemos encontrar herramientas tan inócuas como el yoga o las Flores de Bach.

¿Hasta cuando es incontinencia normal?

La incontinencia es algo normal en los bebés hasta que cumplen los dos años. A partir de esa edad y hasta, aproximadamente, los cuatro años, estos pequeños irán adquiriendo continencia diurna. Sin embargo, hay niños que siguen siendo incontinentes más allá de la edad habitual. Si el niño no controla la orina después de los cuatro años durante el día estaremos hablando de enuresis diurna primaria. Y si tampoco lo controla después de los seis años por la noche podremos decir que tiene enuresis nocturna primaria. Existen diferentes técnicas que pueden ayudar enormemente a estos niños. Vamos a ver en qué consisten algunas de ellas.

Yoga y enuresis

Si queremos construir un edificio siempre tendremos que empezar por el piso de abajo. ¿Verdad? Este mismo principio es observado desde la perspectiva del yoga. Esta técnica milenaria nos enseña que siempre hay que comenzar sintiendo que nuestros pies están bien enraizados. Las clases de yoga para niños suelen empezar haciendo que los pequeños sientan sus pies en el suelo y desde ahí se eleven.

Lo primero es empezar con la “planta baja”, es decir, el suelo pélvicoEsta parte del organismo corresponde al primer chakra o centro de energía.  Si nos imaginamos a un yogui sentado con las piernas cruzadas, este chakra, también denominado chakra raíz, y el suelo pélvico, son los que estarán en contactos con la esterilla y el suelo. Por este motivo, este chakra raíz representa nuestro sentido de seguridad y la sensación de estar a salvo. De hecho, esta postura es una de las mejores maneras de sentirse confortado y seguro.

Diferentes estudios han demostrado que si entrenamos nuestro suelo pélvico, tendremos mejor control de los músculos que tienen que ver con perdidas de orina e incontinencia. Podríamos decir que sí el suelo pélvico está fuerte, nuestras raices están bien conectadas a tierra. Tanto los niños como las personas mayores se benefician en gran medida de estos ejercicios.

Unsplash/Jared Rice

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El yoga para los niños que padecen enuresis es una estupenda herramienta. Ellos son capaces de aprender los ejercicios para fortalecer su musculatura como si fuera un juego. Además de eso, mediante visualizaciones y relajaciones se puede acceder a ciertos miedos inconscientes y acercarse a la solución.

Flores de Bach y enuresis

Debido a que la enuresis puede ser debida a diferentes causas emocionales, las Flores de Bach están especialmente indicadas. El experto en terapia florar intentará averiguar lo que siente el niño a la hora de ir a dormir y al levantarse y ver la cama mojada. Desde ahí, se podrá hacer un indagación para encontrar los motivos que hayan podido contribuir a la enuresis. Después de ese primer diagnóstico se le indicarán las Flores más adecuadas.

En muchas ocasiones el origen de esta situación se encuentra en diferentes conflictos a los que el niño debe enfrentarse. Entre ellos podemos encontrar un cambio de colegio,el divorcio de sus padres, la llegada de un hermano pequeño o la muerte de un ser querido. La terapia floral cuenta con numerosas opciones que ayudarán a que el niño mejore casi sin darse cuenta.

 

La práctica regular del yoga y las Flores de Bach pueden ser nuestros aliados a la hora de encontrar una manera de ayudar a nuestro hijo sin efectos secundarios.

 


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¿Pueden practicar yoga los niños?

El yoga cada día cobra más popularidad en nuestra cultura occidental. Son muchas las personas que han encontrado en esta técnica milenaria una forma de cuidar su cuerpo y también su mente. Aunque normalmente solo lo practiquen personas adultas, los niños también pueden ejercitarse y disfrutar con esta práctica, a la vez que se divierten.

¿Qué beneficios tiene el yoga para los niños?

De la misma manera que los adultos, los niños que practican yoga fortalecen sus músculos y adquieren flexibilidad. Además de esto, al practicarlo, poco a poco, los niños van tomando conciencia de su propio cuerpo. Gracias a ello, aprenden a reconocer cada una de sus partes y también a adoptar posturas correctas que evitarán problemas en un futuro.

Fuente: Unsplash/Maura Silva

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Los ejercicios respiratorios que incluye el yoga son ideales para relajar tanto la mente como el cuerpo del niño. Esto, facilitará en gran medida la concentración en los estudios. Así mismo, una mente en calma es una gran fuente de creatividad y una buena forma de evitar el estrés. Otro beneficio de la práctica de esta técnica es que, al realizar trabajos en grupo o parejas, se fomenta el compañerismo y la amistad.

Para todas las edades

Un niño puede comenzar a prácticar yoga, incluso, cuando su mamá está embarazada. Durante el embarazo, las mujeres pueden hacer yoga sin problema. Gracias a ello, tanto su embarazo como el parto, discurrirán de manera mucho más fácil. Así mismo, después de dar a luz, los bebés pueden acompañar a sus madres a las clases de yoga para que se vayan familiarizando con la práctica. Será a partir de los 3-4 años cuando ya puedan iniciarse en clases con otros niños.

Los grupos suelen hacerse en función de la edad para que el ejercicio se adapte a las necesidades de cada etapa. Por ejemplo, un grupo con niños de 3 o 4 años estará orientado a estimular el movimiento y los sentidos. Sin embargo, cuando son un poco más mayores, las habilidades a desarrollar serán otras.

yoga

¿En qué consiste una clase de yoga para niños?

Probablemente, a los adultos que practiquen yoga les resulta difícil imaginar a los niños haciendo una clase como la suya. Es normal, porque las clases de yoga para los niños nada tienen que ver con las de los adultos. Los niños necesitan pasarlo bien y, por eso, esta disciplina se acerca a ellos de manera lúdica. Siempre dependiendo de la creatividad del profesor, se emplearán bailes, canciones o cuentos que harán la clase muy divertida. Durante estos juegos, se practican los distintos ashanas, se hacen técnicas de relajación adaptadas, e incluso, se llevan a cabo pequeñas meditaciones guiadas.

 

La práctica regular del yoga se puede alternar con cualquier otro tipo de deporte. Los niños necesitan movimiento y diversión, sus cuerpos están llenos de energía y ganas de experimentar.

 

 


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Fuente:Pixabay/Jeremy Bishop

¿Qué es el transgeneracional?

Probablemente habrás escuchado la palabra transgeneracional. Aunque te resulte familiar quizá no sabes muy bien qué significa. Si es así, sigue leyendo este artículo porque vamos a explicártelo.

¿Cuándo se inició?

Este término fue popularizado por la psicóloga Anne Ancelin ShützenbergerSu terapia estaba orientada hacía la inmersión en el transgeneracional, es decir, en la búsqueda de los bagajes de nuestros ancestros que cargamos de manera inconsciente. En algunos casos, esta carga es consciente aunque no sepamos como quitárnosla de encima.

Según decía Anne Ancelin: “Lo que conocemos de nuestra familia es tan importante como lo que ignoramos de ella. Los “agujeros” y los “olvidos” en nuestra historia familiar son sumamente interesantes”.

Fuente: Pixabay/Gellinger

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¿En qué consiste?

El transgeneracional es la información guardada por el inconsciente biológico y que el clan familiar transmite de generación en generación. Normalmente, el conflicto será resuelto en generaciones posteriores. De manera general, podemos decir que es todo lo relacionado con las memorias familiares conscientes o no.

El objetivo del análisis transgeneracional es hacer consciente la historia de nuestra familia a la vez que la entendemos. Además de esta comprensión, también es importante que sepamos que rol nos toca jugar en esta historia. De esta manera podremos resolver, si fuera necesario, situaciones que han sido excluidas de la conciencia familiar.

Estudiar el Transgeneracional o árbol genealógico es entender que existen determinados comportamientos inconscientes que se transmiten de generación en generación. Estos comportamientos, en muchas ocasiones, son cargados por el sujeto impidiendo que se pueda realizar en plenitud. Una vez que dichas pautas se hacen conscientes se procederá a que la persona se desvincule de ellos y a que pueda acceder a un futuro sin esas cargas.

Enfermedades y comportamientos

Para entender de qué manera influye en nuestra vida la información transgeneracional, es importante que entendamos que aunque haya conflictos heredados de nuestros antepasados siempre existe en nuestra vida actual algo que desencadena el conflicto.

Parece ser que ciertas enfermedades pueden verse influenciadas por factores transgeneracionales. Entre ellas encontramos la artrosis, ciertas parálisis, esclerosis en placa, enfermedades degenerativas e, incluso, algunas alergias. Así mismo, ciertas patologías digestivas, articulares y pulmonares tienen relación con aquello que heredamos de nuestras familias.

Fuente: Unsplash/Lindy Baker

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Factores importantes

Hay ciertas circunstancias que se transmiten especialmente a través del árbol y que generan patologías, estos son:

  • Secretos familiares: tabúes, incestos, adulterios
  • Lo que no se dice: adopciones, hijos ilegítimos
  • Cuestiones relacionadas con el dinero: herencias, robos, peleas entre familiares
  • Dramas: suicidios, abortos, locura, asesinatos,

Cualquiera de estas cosas, sí se mantienen en silencio, se convertirán en dolores o dolencias de diferente índole. Según decía Francoise Dolto; “El cuerpo de los hijos grita lo que los padres callan”.

 

Cómo habrás podido comprobar, el estudio del transgeneracional es una estupenda herramienta de sanación. Cuando conseguimos sanar el árbol familiar accedemos a nuestra propia sanación y, de esta manera, podremos llegar a ser aquello que en realidad somos.

 

 

 


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Fuente: PIxabay/geralt

Las diferentes ondas cerebrales

Nuestra actividad cerebral varía a lo largo del día y de la noche. El cerebro está formado por billones de células llamadas neuronas. Estas células están conectadas unas con otras formando una gran red. Entre ellas se comunican a través de impulsos eléctricos haciendo posibles nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Los impulsos eléctricos que se originan para crear la comunicación crean ondas eléctricas cerebrales que cambian en función de lo que hagamos, pensemos o sintamos.

¿Qué diferencia hay entre las ondas cerebrales?

Las ondas cerebrales son diferentes en cuanto a la frecuencia de vibración o velocidad. Cada frecuencia se relaciona con nuestros estados de consciencia y atención. Por lo tanto, estas ondas son diferentes dependiendo de nuestra actividad o descanso. Por ejemplo, las ondas cerebrales que se producen cuando estamos profundamente dormidos nada tienen que ver con aquellas que nuestro cerebro mantiene en estados de ansiedad o angustia o cuando estamos aprendiendo algo nuevo.

Fuente: Pixabay/PublicDomainPictures

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La frecuencia de vibración o velocidad de estas ondas se mide por ciclos por segundo. Cada uno de los estados de conciencia que experimentamos están relacionados con una frecuencia en concreto. Vamos a hacer un pequeño resumen de las distintas ondas que se producen en nuestro cerebro.

Ondas Delta (0.5 a 3 Hz):

Este tipo de ondas son las más lentas. Se generan cuándo meditamos profundamente o al estar dormidos sin soñar. Al desconectar del mundo exterior es posible conectar en un profundo estado propicio para la sanación y regeneración. En este estado se dan con gran facilidad los procesos de curación.

Ondas Theta (3 a 8 Hz):

Aunque también se originan en un estado de profunda relajación no es tanto como el anterior. También son ondas que se generan en estados de meditación o relajación profunda. Cuando nos estamos despertando o quedándonos dormidos también nuestro cerebro genera ondas Theta. Este tipo de ondas se relacionan con nuestras capacidades intuitivas e imaginativas. Las ondas Theta también muestran una elevada actividad cuando experimentamos emociones muy profundas.

Ondas Alpha (8 a 12 Hz):

Las ondas Alpha son las que presenta nuestro cerebro cuando estamos tranquilos y alertas al mismo tiempo. Aunque los pensamientos pasan de forma tranquila por la mente, no es es el mismo estado que cuando estamos meditando. Con estas ondas nuestro cerebro se encuentra en descanso y vivimos de manera relajada en el momento presente.

Cuando funcionamos bajo la influencia de las ondas Alpha todas las actividades se desarrollan de forma armoniosa. Un nivel excesivo de este tipo de ondas nos impide centrar la atención. Sin embargo, un nivel demasiado bajo causa ansiedad e insomnio.

Ondas Beta (12 a 38 Hz):

Cuando estamos despiertos y alertas son estas ondas las que dominan. En general, nuestra atención está orientada hacía las tareas del mundo exterior. Gracias a estas ondas somo capaces de estar atentos, resolver problemas, tomar decisiones y estar pendientes de distintos estímulos. Aún así, si mantenemos durante demasiado tiempo el predominio de ondas Beta consumiremos una gran cantidad de energía cerebral.

Fuente: Pixabay/geralt

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Ondas Gamma (38 a 42 Hz):

Estás son las ondas de más alta frecuencia, las más rápidas. Este tipo de onda resulta bastante difícil de captar en los electroencefalogramas. Se originan en el tálamo y viajan desde la parte posterior del cerebro hacía delante a gran velocidad. Las ondas Gamma se relacionan con situaciones en las que se desarrolla un alto procesamiento cognitivo.

Cuando estamos felices experimentamos picos elevados de este tipo de onda. En la fase REM de sueño también encontramos una alta actividad de este tipo de frecuencias.

 

Cómo habrás visto, los distintos tipos de ondas cerebrales nos ayudan a entender como funciona nuestra mente. Según sean nuestras emociones, actividades y procesos mentales así será la actividad de nuestro cerebro. Es muy importante, por tanto, ser consciente de ello y llevar a cabo técnicas de relajación que nos ayuden a utilizar este conocimiento a nuestro favor.