Category Archives: Terapias

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¿En qué consiste la iridiología?

Los ojos son las ventanas del alma. Lo que probablemente no todos sabemos es que los ojos también nos ayudan a mirar al interior de nuestro cuerpo. La iridiología es un método diagnóstico que, gracias a la observación del iris, nos muestra el estado de salud de nuestro organismo.

Orígenes de la iridiología

Esta técnica viene de muy antiguo. Ya los egipcios ponían especial atención a los cambios que se producían en los ojos de las personas. De hecho, dejaron constancia de este interés en sus jeroglíficos.

Tiempo después, a principios del siglo XIX Ignaz Von Peczely observó que, los ojos de un búho que intentó capturar comenzaron a cambiar después de que se le fracturó una pata.

Pixabay/moonzigg

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Mas tarde, otros autores alemanes y el sueco Nils Liljequist,  ampliaron estas observaciones. Desde entonces hasta nuestros días esta técnica ha evolucionado hasta convertirse en un método diagnóstico complementario a cualquier otro tipo de medicina.

Lo que dicen nuestros ojos

Nuestros ojos expresan más de lo que imaginamos. Solo con una mirada es posible saber cómo se encuentra una persona. La iridiología analiza, además del color del ojo, las distintas partes de nuestro iris.

El iris está lleno de detalles y, según los expertos, muestra un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro organismo. Esto es posible gracias a que hasta él llegan miles de terminaciones nerviosas. Estas terminaciones están conectadas a los distintos tejidos del cuerpo por medio del cerebro y del sistema nervioso

¿Qué nos muestra el iris?

El iris nos señala la constitución del cuerpo de la persona. Así mismo, es una buena forma de observar la salud general y las debilidades de ese organismo. Analizando el iris de forma completa obtendremos el conocimiento de la buena, o no tan buena, constitución corporal de la persona que observamos. Esta información está relacionada con la densidad de las fibras del iris, los colores, las estructuras y patrones. También nos muestra dónde hay lesiones, desequilibrios o irritación, entre otras cosas.

No todo se puede saber con la iridiologia

Esta técnica no nos proporciona una información completa de todas las enfermedades. Es sobre todo de gran ayuda para informar acerca de posibilidades de ciertas tendencias a desequilibrios. En muchos casos el iris refleja ya esa tendencia antes de que los síntomas aparezcan.

La iridiología nos muestra la inflamación que pueda haber en alguna zona de nuestro cuerpo. Sin embargo, nunca podrá encontrar dónde se pudieran encontrar gérmenes, parásitos o cálculos biliares.

 

Nuestros ojos son nuestra mayor fuente expresiva. Gracias a ellos podemos obtener información que nos ayude a cuidar mejor de nuestro cuerpo. Podemos considerar la iridiología como una buena herramienta de prevención ya que nos advierte de signos que, de otra manera, podrían pasar desapercibidos.


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¿Conoces la auriculoterapia?

Probablemente habrás visto alguna persona con unas pequeñas “tiritas” en su oído y te habrás preguntado para qué sirven. Si te apetece saber qué es la auriculoterapia y para qué es beneficiosa, aquí te vamos a hacer un breve resumen de esta técnica tan relacionada con la acupuntura.

¿Qué es la auriculoterapia?

Esta técnica de sanación tiene sus fundamentos en la filosofía taoísta que cree que el cuerpo humano está recorrido por diferentes canales de energía. Estos canales de energía son denominados meridianos. Seis de ellos son los meridianos yin o los otros seis son yang.

Pixabay/gantelya

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La auriculoterapia, basándose en los principios de la acupuntura, nos enseña que en nuestra oreja está representado todo nuestro cuerpo. Por este motivo, desde aquí se pueden tratar diferentes dolencias de forma refleja a través de micromasajes o pequeños parches que activen las dichas zonas. Debido a ciertos impulsos nerviosos, que van desde la oreja a la parte del cuerpo afectado, se aporta alivio al problema a tratar.

¿Dónde se encuentran sus orígenes?

El origen de esta técnica de sanación lo encontramos en la medicina tradicional china.  También en la Grecia clásica era utilizada, sobre todo, para tratar los problemas femeninos.

Fue en la década de los 50 cuando el  Dr. Paul Nogier de Lyon (1908-1996), observando a una curandera que cauterizaba una zona de la oreja para tratar la ciática, comenzó a imitar este comportamiento, obteniendo muy buenos resultados. Este trabajo fue posteriormente completado con los estudios del Dr. Jacques Niboyet quien creo una máquina que era capaz de encontrar los puntos de mayor energía en la oreja. El trabajo del doctor Niboyet le dio a la técnica un mayor carácter científico y fiable.

A partir de ese momento todos los estudios se centraron en crear mapas auriculares. Todos ellos relacionaban los puntos de la oreja con las diferentes partes del cuerpo. Así mismo, las distintas técnicas de estimulación se han ido mejorando con el tiempo. Existe la estimulación magnética, por ultrasonidos, químicas y hasta lumínicas.

Aplicaciones de la auriculoterapia

Esta técnica solo se desaconseja en los siguientes casos:

  • Mujeres embarazadas
  • Problemas en las orejas
  • Anemía
  • Hipertensión
  • Esquizofrenia
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Salvo estos casos, con la auriculoterapia podemos ayudar en la resolución de los siguientes problemas:

  • Ayuda en casos de sobrepeso y obesidad y también para disminuir el apetito
  • Evita la retención de líquidos
  • Combate los episodios de ansiedad
  • Irregularidad en los ciclos menstruales
  • Migrañas y dolores en general
  • Adicciones como el tabaquismo
  • Asma
  • Estreñimiento
  • Vértigo

Una vez más, esta herramienta de sanación no sustituye a ningún tipo de tratamiento médico de otras características sino que lo complementa.


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Un acercamiento al Ayurveda

Es muy posible que, en más de una ocasión, hayas escuchado la palabra Ayurveda. Esto es debido a que esta disciplina tan antigua es cada vez más conocida en Occidente. En general, los masajes ayurvédicos son los más conocidos. No obstante, pocas personas saben de qué se trata exactamente y cuáles son sus fundamentos.

¿Qué es Ayurveda?

La palabra Ayurveda proviene de las palabras sánscritas “Ayur” que quiere decir vida y “veda” que significa conocimiento. Por ese motivo la conocemos como Ciencia de la Vida. El Ayurveda ha sido reconocido por la OMS como la medicina tradicional hindú. Tanto el Ayurveda como la medicina tradicional china son técnicas milenarias de sanación que se han extendido a lo largo de todo el planeta demostrando sus numerosos beneficios.

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Podemos decir entonces que el Ayurveda es una forma de sanación tradicional y natural que trata de forma holística a la persona enferma. Además de observar los síntomas de cada enfermedad, también pone atención al estado mental y emocional de cada paciente. Así mismo, da mucha importancia al ambiente que rodea a la persona.

Ante los diferentes desequilibrios el Ayurveda propone tratamientos a base de purificaciones, ayuno, hierbas, masajes, yoga, descanso, etc.

Las distintas constituciones

Una de las cosas que caracteriza a esta medicina es la diferenciación entre las distintas constituciones de las personas. Según sea la parte física, mental y espiritual de la persona se agruparán en los tres Doshas llamados Vata, Pitta y Kapha.

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Dependiendo de nuestra constitución tendremos una cantidad determinada y exclusiva de cada uno de los tres doshas. Esto vendrá definido desde el momento de nuestra concepción. Debido a ello, se suele denominar a la persona con los dos doshas más dominantes. Una persona puede ser, por ejemplo, Vata-Kapha o Pitta-Kapha, etc.

Significado de los Doshas

Cada uno de los doshas tienen un significado que habla de la persona que los posee:

  • Kapha (tierra+agua) : el que conserva las cosas unidas. Este dosha es bastante estable y las personas en las que predomina cuentan con un buena sistema inmunitario. Cuando están equilibrados son pacientes, tranquilos y equilibrados. Sin embargo, cuando presentan desequilibrio tienden a la pesadez, a la retención de líquidos y a la obesidad
  • Pitta (fuego+agua): aquel que modifica las cosas. Pitta está regido por el fuego que puede ser cálido y agradable o demasiado intenso y quemarlo todo. En general, las personas Pitta son bastante ordenadas y prácticas. También son bastante competitivos e inteligentes. En cierta medida son dominantes y egocéntricos. Cuando están equilibrados son comprensivos, cálidos y sensibles. En su desequilibrio muestran tendencia a la irritación, la rabia o el enfado.
  • Vata (éter+agua): lo que mueve las cosas. Las personas con este dosha predominante están relacionadas con el cambio y la inestabilidad tanto en su cuerpo como en sus emociones. En general, son personas creativas, entusiastas, flexibles y aventureras cuando están equilibradas. En su parte desequilibrada tendrán tendencia a ser miedosos, inquietos e inseguros. Los cambios de humor son una característica de los Vata. Así mismo, suelen “picotear” diferentes cosas sin llegar a acabar ninguna.
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En definitiva, el Ayurveda entiende a la persona como un todo y hace clasificaciones que nos ayudarán a que cada grupo encuentre su equilibrio siguiendo las indicaciones de vida que esta técnica milenaria aconseja. Las diferentes pautas dietéticas, masajes y descanso serán específicas para cada grupo. Este tipo de medicina puede ser complementaria a cualquier otro tipo de sanación.


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Autoestima o autocompasión

Una buena autoestima, según la creencia popular, es sinónimo de bienestar. No obstante,  para alcanzar dicho estado es necesario estar por encima de la media. Pero, ¿podríamos estar todos por encima de la medía siempre? ¿O quizá para que unos ganen otros tienen que perder? La autoestima está relacionada con el competir con los demás y con la decepción si no consigo alcanzarla. Por el contrario, la autocompasión nos acerca a la comprensión, a la integración y a la aceptación.

Autoestima

Una buena autoestima tiene que ver con un buen concepto de uno mismo. Durante muchos años los psicólogos creían que una alta autoestima estaba relacionada con una buena salud mental. Sin embargo, actualmente, esto no está tan claro.

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La baja autoestima está relacionada con la ansiedad, la tristeza o la depresión. Así mismo, la alta autoestima, si pensamos en cómo la adquirimos, también puede ser un problema.

Para tener un buen concepto de ti mismo es necesario que te consideres especial de alguna manera y por encima de los demás. No destacar en algo podría casi ser un insulto para aquellos que tienen alta autoestima. Entonces, si todas las personas tuvieran alta autoestima todos estaríamos por encima de la media, con lo que no habría media… Por este motivo, podemos ver que para sentirnos bien deberemos jugar a las comparaciones donde siempre habrá alguien que pierde. Y, por si esto fuera poco, si conseguimos que nuestra autoestima esté alta nos sentimos bien pero cuando fallamos tendemos a maltratarnos.

Competitividad y narcisismo

La sociedad en la que vivimos se caracteriza por un exceso de competitividad y mucho narcisismo. Muchos expertos en salud mental opinan que esto es debido al movimiento a favor de la autoestima que se lleva a cabo en las escuelas:”si eres mejor que los otros es bueno para ti” ¿Es esto cierto? ¿No estaría todo ello relacionado con todos los casos de bullying en los centros escolares?

Autocompasión

Este término, tan poco de moda hoy en día, nos habla de relacionarnos con nosotros mismos de manera amable. Nos acerca al abrazo de nuestra forma de ser en su totalidad. En general, nos empuja a tratarnos con cariño y aceptación, de la misma manera que trataríamos a un amigo muy querido.

Así mismo, la autocompasión apuesta por la humanidad compartida ya que nos ayuda a sentir que el sufrimiento que experimentamos es el mismo que sufren los demás seres humanos. En definitiva, se trata de aceptar la imperfección humana que todos compartimos y de esta forma sentirnos más unidos a los que nos rodean.

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La lucha es innecesaria

La vida sin competitividad es una vida llena de paz y alegría. Si somos capaces de ver lo que nos acerca en lugar de lo que nos hace diferentes, llegaremos a la conclusión de que nadie es mejor o peor que nadie. Cada persona es diferente,única y repetible.

Cultivando la autocompasión podremos hacer extensivo este sentimiento a todos aquellos que nos rodean. ¡Mejor que una buena autoestima cultiva la autocompasión!

 

 


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El poder de la aceptación

La felicidad es un estado que todos buscamos lo sepamos o no. Cualquier ser humano pone el deseo de ser feliz en el primer lugar de su lista de aspiraciones. Hacemos cualquier cosa por conseguir esa felicidad pero muchas veces se nos escapa de las manos. Uno de los caminos más cortos para ser feliz es ser capaz de vivir con aceptación aquello que nos sucede. Sin embargo, son pocas las personas que conocen este secreto tan sencillo.

Lo que ya es no puede ser cambiado

Dependiendo de la forma de ser de cada persona la reacción ante diferentes situaciones variará. Las personas más agresivas suelen enfrentar aquello que no es de su agrado intentando cambiarlo. Existen otras personas sin embargo que, ante la misma situación, se resignarán y llevarán “su cruz” como puedan. Tanto en un caso como el otro. la persona sufrirá sin ninguna duda.

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Aquel que se lance a la lucha por cambiar una situación sin antes haberla aceptado plenamente, basará su acción en una reacción poco funcional. Así mismo, la persona que se resigna y evita hacer algo, probablemente, se pierda oportunidades que surgirían de la acción si la llevara a cabo.

El ego y su delirio de grandeza

Nuestro pequeño ego vive con la ilusión de controlar su realidad. Debido a ello, se lanza a la conquista del mundo olvidando que su propia creación fue programada sin su participación. El ego cree que el mundo y todo lo que en el sucede debe de obedecer, únicamente, a sus deseos. Desde esa creencia desarrolla su andadura por la materia ahogado en lucha y competitividad con otros egos como él.

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Aunque nos cueste darnos cuenta, la realidad que vivimos se desarrolla, en la mayoría de los casos, de maneras distintas a lo que esperábamos. Ante esos inesperados giros del destino el ego se levanta y se enfrenta a lo que está sucediendo o, en muchos casos, simplemente a resistirse porque sí.

Cuando suceden cosas en nuestra vida que contrarían nuestras expectativas, lo mejor es hacer las paces con ellas. Desde la aceptación de aquello que aparece, la acción que llevemos a cabo siempre será más eficaz. En muchas ocasiones confundimos aceptación con resignación. La aceptación nos da un poder que la resignación nos quita.

Aceptar es un comienzo mientras que resignarse es un final.

Detente, observa y acepta

Sea lo que sea lo que acontezca en tu vida el poder de decidir como reaccionas solo lo tienes tú. Las circunstancias pueden ser de los más adversas pero tu decisión de aceptarlas les dará un toque mucho más liviano.

Ante cualquier situación, lo primero que debemos de hacer es pararnos y observar. Esta pausa puede ser un rato de meditación, un paseo o,simplemente, un rato de recogimiento interior. Desde ahí, si aceptamos plenamente lo que está ocurriendo, nos daremos cuenta de nos sentimos con un mayor control de los acontecimientos. La aceptación es la llave maestra que nos lleva a vivir una vida más consciente y más humilde.

El hecho de aceptar la vida como se presenta nos resta protagonismo a la vez que aligera nuestra carga de estar al mando de todo.

 

Haz un hueco a la aceptación en tu vida y verás como el vivir se convierte en una gran aventura siempre a tu favor.

 


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¿Qué es el mindfulness?

La palabra mindfulness se está haciendo cada día más cotidiana. Esta técnica milenaria, que tiene su origen en la meditación, está entrando con fuerza en nuestra cultura. Probablemente, seas una de esas personas que, aún habiendo oído hablar de ello, no tienen muy claro qué significa. Si es tu caso, sigue leyendo porque te vamos a explicar de qué se trata.

Raíces del mindfulness

La palabra inglesa mindfulness es una traducción de la palabra Sati que se utiliza en el budismo. En castellano la traducimos como: atención plena. Las raíces de este término se encuentran en la meditación budista Vipassana. Esta meditación se fundamenta en prestar total atención al momento presente.

La gran enseñanza del mindfulness es que nos muestra como conectar plenamente con el momento que estamos viviendo. Es una gran ayuda para despertar a una realidad más rica y consciente y para alejarnos del adormecimiento en el que vivimos. Así mismo, esta práctica nos lleva a una íntima conexión con nuestro interior, sin juicio y con aceptación.

Nuestra mente inquieta

La mayoría de nuestra vida se desarrolla gobernada por una mente continuamente ocupada. Los pensamientos van y vienen a su antojo sin que podamos hacer nada. Aunque no nos demos cuenta, no somos dueños de esos pensamientos. Nuestra mente los lanza de manera automática según le parece sin que nos demos cuenta de ello. De hecho, estamos tan dormidos que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos pensando.

Los diferentes ejercicios de mindfulness son de gran ayuda para darnos cuenta de esa continua actividad mental desordenada. Además de hacernos conscientes de todos nuestros pensamientos, gracias a esta técnica, logramos hacernos uno con lo que este sucediendo en nuestra vida.

Beneficios de la atención plena

Son muchos los beneficios que tiene la aplicación de la atención plena o mindfulness. Entre ellos encontramos algunos como:

  • Mayor sensación de relajación y mayor placer por vivir
  • Se produce un incremento de la DHEA (Dehidroepiandrosterona), conocida como hormona de la juventud
  • Se reduce significativamente la posibilidad de enfermedad cardiovascular
  • Aumentan los niveles de melatonina. Gracias a ello la calidad del sueño es mejor
  • Disminuyen la tensión y el estrés

Consejos para practicar mindfulness

Aunque la mejor manera de aprender a practicar mindfulness es pasando por el asesoramiento de un profesional, también es posible hacer pequeños ejercicios por nuestra cuenta.

En un principio, es recomendable comenzar por sesiones de meditación de unos diez minutos. De esa manera nuestra mente se irá acostumbrando hasta llegar a la media hora. Lo ideal es tomarlo con calma y decidirnos a disfrutar. 

Para empezar, buscaremos un lugar lejos de ruidos y distracciones. El ambiente debe de ser tranquilo y la temperatura suave para que nos sintamos cómodos. La mejor postura es aquella que nos haga sentir relajados y en la que nuestra columna esté recta. Comenzaremos poniendo toda nuestra atención en la respiración observando como los pensamientos aparecen en nuestro campo mental. Esta primera parte es muy importante porque nos posiciona en el lugar del observador. Gracias a ello tomaremos cierta distancia de nuestros problemas y preocupaciones.

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Una vez que hayamos encontrado cierta calma pasaremos a observar como se siente nuestro cuerpo. Haremos un recorrido por todos aquellos sitios dónde pueda existir tensión y pondremos allí la atención. Al mismo tiempo, seguiremos observando el ir y venir de los pensamientos sin enjuiciarlos. Solo tendremos que ser conscientes de que están ahí. Nada más. Respirar, sentir y estar presente.

Con esta sencilla práctica llevada a cabo a primera hora de la mañana, nuestro día se tornará mucho más pacífica y agradable.

 

Además de estas pequeñas meditaciones, también podemos introducir el mindfulness en nuestra actividad cotidiana. Tomar una taza de té de manera consciente. Pasear poniendo toda nuestra atención en la respiración. Comer lenta y conscientemente. ¡Cada actividad cotidiana puede convertirse en un ejercicio mindfulness!

 

 


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La importancia de hacer un buen duelo

La muerte, aunque no seamos conscientes de ello, forma parte de la vida. En nuestra cultura la muerte es un tema tabú del que nadie quiere hablar. Cómo mucho, algunas personas, se permiten utilizar el humor negro para quitarle hierro. Sin embargo, si tratáramos este tema de forma más consciente, nuestra forma de vivir sería muy distinta. Así mismo, normalizaríamos el proceso y el llevar a cabo un buen duelo.

¿A qué llamamos duelo?

Cuándo sufrimos una pérdida, del tipo que sea, necesitamos ser capaces de experimentar un duelo. Tanto la pérdida de una identidad a la que nos aferramos, como el abandono o la muerte, son situaciones que nos harán experimentar turbulencias emocionales.

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Cada persona experimentará este proceso de manera distinta pudiendo aparecer una enorme gama de síntomas de toda índole. La tristeza, la negación, el miedo, la ansiedad, la confusión, etc.

Las pequeñas muertes

Si viviéramos de una manera más consciente, nos daríamos cuenta de las pequeñas muertes a las que nos enfrentamos a menudo. De esta manera, aprendiendo a “morir”en las pequeñas cosas, nos haría más fácil el encuentro con la muerte con mayúsculas.

El hecho de enfrentarnos a una pérdida, del tipo que sea, nos conduce a una experiencia emocional que denominamos duelo. Si llevamos a cabo este proceso adecuadamente nos adaptaremos bien a la nueva situación. La herida causada por la pérdida necesita de cuidado y tiempo para poder ser sanada.

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Fases del duelo

Aunque no todo el mundo lo experimenta de la misma manera, existen cuatro fases por las que se pasa cuando experimentamos una pérdida:

  • Negación. En un principio parece imposible que aquello haya sucedido. Con esta negación intentamos controlar de alguna manera lo que ya no se puede controlar. Esta es una etapa de gran bloqueo. Algunas personas no niegan la pérdida pero si niegan el dolor que sienten.
  • Enfado. Sentirnos enfadados es muy humano y normal en estos casos. De hecho, es muy saludable ser capaces de contactar con la rabia que sentimos.
  • Negociación. En esta etapa, algunas personas, imaginan que pueden hacer algo por revertir lo que ha pasado. Intentan, de diferentes formas, encontrar soluciones que no son reales.
  • Depresión y tristeza. Según pasa el tiempo, la persona se va permitiendo sentir la tristeza y el dolor. Esta es una etapa en la que la energía es muy baja. Aún así, una vez aquí, la reconstrucción de la vida después de la pérdida ya se podrá producir
  • Aceptación. Cuando ya hemos sentido todo lo anterior llega este último paso. Aunque no es fácil aceptar, la mejor forma de enfrentar el futuro es a través de la aceptación de lo que ha sucedido. Es una ardua tarea pero merece la pena. Es importante no confundir aceptación con resignación.
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El vivir es un proceso en el que nada permanece para siempre. Las pérdidas forman parte de la vida. Perdemos relaciones, situaciones, la juventud, a veces la salud, y en nuestra mano está ser capaces de soltar con facilidad. Además, si  tuviéramos presente no la posibilidad de esas pérdidas, nuestra vida sería más plena. En cualquier caso, cualquier pérdida debe ir seguida de un buen duelo que nos permita pasar a la siguiente etapa libres de cargas.

 

 


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¿Qué es el Reiki?

Nuestros sentidos nos muestran una realidad limitada. Debido a esa limitación, no somos capaces de ver que, además de materia, también somos energía. Esta energía, ocasionalmente, sufre desequilibrios que necesitan ser corregidos. El Reiki es una de las muchas formas de sanación mediante la manipulación de la energía que nos conforma. Si quieres saber más acerca de en qué consiste y qué puedes espera de una sesión de Reiki, aquí te lo vamos a explicar.

Origen el Reiki

La palabra Reiki es de origen japones. Está formada por dos ideogramas REI que quiere decir energía universal y KI energía de vida. Por lo tanto lo podemos traducir como energía universal de vida. Con este nombre se denomina a una práctica de sanación que se lleva a cabo a través de las manos de una persona hacía otra. El practicante acerca sus manos a la persona que lo solicita con la intención de transferirle la energía que a todos nos anima.

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Debemos su conocimiento al monje japones Mikao Usui. Parece ser que tuvo su primer contacto con la técnica durante un retiro espiritual a mitad del siglo XIX.

El Reiki no cura enfermedades

La aplicación de esta herramienta de sanación no cura enfermedades. Su verdadero valor en restablecer el flujo normal de energía vital del organismo. La persona que lo aplica, mediante sencillas maniobras, desbloquea los centros de energía en los que pudiera estar estancada. De esta manera, el cuerpo de la persona que lo recibe pondrá en marcha sus propios mecanismos de curación.

Esta técnica puede ser el complemento de cualquier otro tratamiento. En ningún caso, una sesión de Reiki, sustituirá a un tratamiento convencional. Muy al contrario, podrá ayudar a aminorar los efectos secundarios de muchos tratamientos.

Su relación con el budismo

El Reiki no es simplemente una técnica de sanación. Podríamos decir que es más bien un sendero hacía el equilibrio y la armonía inspirado en el budismo. Existen cinco principios que Mikao Usui dejó escritos que se les sugieren a los practicantes de Reiki:

  • No te preocupes
  • No te enfades
  • Agradece
  • Trabaja contento
  • Practica la amabilidad

Recitando estas cinco sugerencias al levantarnos y acostarnos, el cuerpo y la mente mejoran en gran medida.

Además de esto, el Reiki desbloquea los diferentes chakras por los que discurre la energía que nos mantienen vivos.

Un sesión de Reiki

Aunque existen diferentes variantes, en general, todas ellas coinciden en lo esencial. La duración de cada sesión es de aproximadamente 45 minutos. El ambiente debe de ser tranquilo y relajante. Normalmente se utiliza música de meditación y aromaterapia.  La persona que lo va a recibir se tumbará con los pies descalzos. La persona que lo da sitúa sus manos sobre distintas partes del cuerpo del receptor. Normalmente, como ya hemos dicho, se trabajará sobre los chakras.

Dependiendo de la persona que lo dé el contacto puede ser mayor o menor. Normalmente la energía se aplica en la coronilla, el cuello, la frente y los ojos, el estómago, la parte baja de la espalda, las piernas, y los pies. Los resultados se irán viendo con el tiempo, aunque la técnica nunca está enfocada en ellos.

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El Reiki, como muchas otras técnicas de sanación, consideran al ser humano como un todo. De esta manera, trabaja sobre la parte física, emocional y espiritual. Además de ello carece de efectos secundarios y fomenta la conexión entre las personas.

 


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¿Sabes qué es el Ho’ponopono?

Dentro de las diferentes técnicas de sanación es muy posible que el Ho’ponopono sea la que tiene el nombre más difícil de pronunciar. Aún así, la dificultad del nombre contrasta con la sencillez de la técnica.  El Ho’ponopono es una filosofía de origen hawaiano basada en el amor y el perdón que nos ayuda a solucionar y sanar conflictos. Si tienes interés en saber en qué consiste y cómo practicarlo, en este artículo te lo vamos a explicar.

Orígenes del Ho’onopono

Esta filosofía se remonta a las primeras culturas polinesias. Sus habitantes tenían la creencia de que los dioses se enfadaban por los errores cometidos por las personas y les hacían enfermar. En estos casos y, para evitar la enfermedad y la muerte, la persona debía de confesarse lo antes posible. Esta confesión anulaba y neutralizaba el efecto del error. El Ho’ponopono es uno de los rituales que tenían que ver con esa confesión. En sus inicios, este arte de sanación era llevado a cabo por sacerdotes pero en la actualidad es la propia persona la que lo puede llevar a cabo.

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En el siglo XX, gracias a  la adaptación de las enseñanzas que hizo Morrnah Nalamaku Simeona, esta técnica llegó a ser conocida en nuestra sociedad. La divulgación se la debemos a su alumno el Dr. Hew Len que lo practicó obteniendo maravillosos resultados.

Una técnica sencilla

La sencillez y simplicidad de esta técnica es su principal característica. Aún asi, esa simplicidad puede hacer que a ciertas personas les resulte difícil de entender.

El primer fundamento es comprender que cada uno de nosotros somos responsable de nuestros actos. Esta premisa puede resultar chocante ya que vivimos en una sociedad acostumbrada a otorgar el propio poder al exterior.

El Ho’ponopono no busca culpables, se centra, sobre todo, en limpiar el inconsciente de creencias y memorias negativas relacionadas con el problema que queremos solucionar. Principalmente, consiste en perdonar sinceramente la desarmonía de nuestra vida. Se aplica el perdón incondicional a cualquier situación que nos perturbe.

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¿Cómo se practica?

Para comenzar, debemos de dirigirnos a nuestro interior y asumir que el 100% de las cosas que ocurren en nuestra vida son nuestra reponsabilidad. Desde ahí, comenzaremos con la persona que más necesita nuestro perdón: nosotros mismos. Después, extenderemos el perdón a situaciones o personas que creamos que nos han hecho sentir mal.

La manera de limpiar estas situaciones y a las personas es decir las siguientes palabras:

“Gracias. Perdóname. Lo siento. Te amo”

Al principio puede que no sintamos lo que estamos diciendo. Pero poco a poco, si lo hacemos conscientemente, nos daremos cuenta de que lo estamos sintiendo de verdad. A partir de estas palabras, dirigidas a distintas situaciones, la limpieza se pondrá en marcha. De manera casi mágica podremos ver como las relaciones mejoran, y los problemas comienzan a desaparecer.

No obstante, es importante repetir la técnica y procurar llevarla a cabo de forma sería y consciente. Su sencillez es tan grande como su eficacia.

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Nada sucede fuera de nosotros mismos. De ahí que comenzando por nuestro interior y el perdón a nosotros mismos nuestro mundo exterior mejore notablemente.


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La enuresis tratada de forma natural

Si tu hijo es uno de esos niños que aún tiene problemas para controlar la orina, en esta entrada te vamos a contar como ayudarle de manera natural y sin contraindicaciones. La enuresis puede ser tratada de diferentes maneras. Entre ellas podemos encontrar herramientas tan inócuas como el yoga o las Flores de Bach.

¿Hasta cuando es incontinencia normal?

La incontinencia es algo normal en los bebés hasta que cumplen los dos años. A partir de esa edad y hasta, aproximadamente, los cuatro años, estos pequeños irán adquiriendo continencia diurna. Sin embargo, hay niños que siguen siendo incontinentes más allá de la edad habitual. Si el niño no controla la orina después de los cuatro años durante el día estaremos hablando de enuresis diurna primaria. Y si tampoco lo controla después de los seis años por la noche podremos decir que tiene enuresis nocturna primaria. Existen diferentes técnicas que pueden ayudar enormemente a estos niños. Vamos a ver en qué consisten algunas de ellas.

Yoga y enuresis

Si queremos construir un edificio siempre tendremos que empezar por el piso de abajo. ¿Verdad? Este mismo principio es observado desde la perspectiva del yoga. Esta técnica milenaria nos enseña que siempre hay que comenzar sintiendo que nuestros pies están bien enraizados. Las clases de yoga para niños suelen empezar haciendo que los pequeños sientan sus pies en el suelo y desde ahí se eleven.

Lo primero es empezar con la “planta baja”, es decir, el suelo pélvicoEsta parte del organismo corresponde al primer chakra o centro de energía.  Si nos imaginamos a un yogui sentado con las piernas cruzadas, este chakra, también denominado chakra raíz, y el suelo pélvico, son los que estarán en contactos con la esterilla y el suelo. Por este motivo, este chakra raíz representa nuestro sentido de seguridad y la sensación de estar a salvo. De hecho, esta postura es una de las mejores maneras de sentirse confortado y seguro.

Diferentes estudios han demostrado que si entrenamos nuestro suelo pélvico, tendremos mejor control de los músculos que tienen que ver con perdidas de orina e incontinencia. Podríamos decir que sí el suelo pélvico está fuerte, nuestras raices están bien conectadas a tierra. Tanto los niños como las personas mayores se benefician en gran medida de estos ejercicios.

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El yoga para los niños que padecen enuresis es una estupenda herramienta. Ellos son capaces de aprender los ejercicios para fortalecer su musculatura como si fuera un juego. Además de eso, mediante visualizaciones y relajaciones se puede acceder a ciertos miedos inconscientes y acercarse a la solución.

Flores de Bach y enuresis

Debido a que la enuresis puede ser debida a diferentes causas emocionales, las Flores de Bach están especialmente indicadas. El experto en terapia florar intentará averiguar lo que siente el niño a la hora de ir a dormir y al levantarse y ver la cama mojada. Desde ahí, se podrá hacer un indagación para encontrar los motivos que hayan podido contribuir a la enuresis. Después de ese primer diagnóstico se le indicarán las Flores más adecuadas.

En muchas ocasiones el origen de esta situación se encuentra en diferentes conflictos a los que el niño debe enfrentarse. Entre ellos podemos encontrar un cambio de colegio,el divorcio de sus padres, la llegada de un hermano pequeño o la muerte de un ser querido. La terapia floral cuenta con numerosas opciones que ayudarán a que el niño mejore casi sin darse cuenta.

 

La práctica regular del yoga y las Flores de Bach pueden ser nuestros aliados a la hora de encontrar una manera de ayudar a nuestro hijo sin efectos secundarios.