El sol, un amigo

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Unsplash/Amit Nayak

El sol, un amigo

Hemos llegado a un punto en el que parece que tenemos que considerar al sol un enemigo. La protección frente a sus efectos perjudiciales es una mina de oro para aquellos que se lucran de nuestro miedo. Sin embargo, sin sol no hay vida. Ante tan simple y rotunda afirmación deberíamos reflexionar acerca de si estamos hablando de un amigo o de un enemigo.

De la misma manera que la mayoría de los seres vivos, los seres humanos necesitamos del sol para que nuestro organismo funcione correctamente. Todos sabemos que si privamos a una planta de luz esta se deteriorará rápidamente llegando, incluso, a morir. ¿Por qué no iba a ocurrir lo mismo con nuestros cuerpos?

Pixabay/Wikilmages

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El sol es beneficioso

Debido a la falta de información, muchas personas huyen del del astro rey  pensando que puede ser peligroso. Sin embargo, son muchos los beneficios que obtenemos de él, si lo tomamos de manera inteligente.

Una exposición normal a los rayos solares nos ayudará a sintetizar serotonina, melanina y vitamina D. Debido a ello, nuestro estado de ánimo será mucho más positivo y las relaciones con los demás se darán como más facilidad.

Vitamina D

En la actualidad son muchas las personas que tienen déficit de vitamina D. Esta vitamina, que realmente es una hormona, la sintetiza nuestro cuerpo al exponer nuestra piel al sol. La mayoría de las personas toman el sol poniendo protectores sobre su piel sin saber que con ello evitan que el cuerpo pueda sintetizarla. Con unos 20 minutos de sol, en las primeras o las últimas horas del día, sería suficiente para evitar ese déficit.

Unsplash/Errico Boccia

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Melatonina y serotonina

Gracias a la luz del sol, nuestro cuerpo regula la producción de estas dos hormonas. La serotonina está relacionada con nuestro estado de ánimo, el sueño y la sexualidad. La melatonina es segregada cuando la luz disminuye y también se relaciona con la calidad del sueño y la capacidad para sentirnos relajados.

Somos seres solares

Nuestros cuerpos están íntimamente relacionados con el planeta en el que habitamos. Esta relación también se da con las horas de luz y de oscuridad. Si no viviéramos tan deprisa nos daríamos cuenta de este hecho, simplemente, con un poco de autoobservación.

En las épocas del año en las que hay menos luz tendemos a sentirnos más cansados y con menos ánimo. De la misma manera, más horas de luz harán que nuestra energía aumente y que nuestro estado de ánimo sea mejor. Es por eso que en los países en los que hay más luz el carácter de las personas que allí viven es más abierto y alegre que aquellos que viven en lugares en los que hay poca luz y hace frío.

Haz del sol un amigo

No deberíamos tener miedo al sol, solamente respeto. Si observáramos a los animales nos daríamos cuenta de la forma en la que ellos aprovechan sus beneficios. ¿Has visto alguna vez a un animal tomando el sol en un día caluroso a las horas centrales del día? ¡Nunca lo harían! Sin embargo, los seres humanos pasan horas tumbados en las playas llenos de crema…

Si nos protegemos del sol cuando más quema con un acto tan sencillo como ponernos a la sombra o con alguna prenda de ropa y un buen sombrero actuaremos de la misma forma inteligente que lo hacen los animales.

 

El sol es fuente de vida y mientras estemos vivos necesitamos su luz y su calor. Lo mejor que puedes hacer por tu salud es utilizar menos gafas, menos cremas y cada día que haya sol hacer una caminata al aire libre. Además de hacer ejercicio, podrás beneficiarte de todas sus bondades.

 


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