Cómo mantener el sistema inmunológico en buen estado

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Cómo mantener el sistema inmunológico en buen estado

El sistema inmunológico es el encargado de que nuestro organismo se mantenga en equilibrio. Todos los sistemas del cuerpo funcionan de manera conjunta. Por este motivo, cualquier variación de alguno de ellos repercutirá en todos los demás, alterando de esa forma la necesaria estabilidad. En momentos de crisis o estrés el sistema nervioso activará todo un protocolo de actuación que, a su vez, influirá en el estado de nuestro sistema defensivo. Aquí vamos a ver de qué manera podemos colaborar con el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

La alimentación

Llevar una buena dieta es uno de los factores que contribuyen a que nuestro cuerpo pueda llevar a cabo la actividad de defensa. Actualmente, es mucha la información existente acerca de cuál es la mejor dieta. Debido a ello es posible que muchas personas sientan confusión. Sin embargo, con un poco de sentido común es fácil saber còmo alimentarnos correctamente:

Unsplash/ Brooke Lark

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  • Consume frutas y verduras cada día, a poder ser de origen ecológico. Estos alimentos nos aportan vitaminas que son imprescindibles para la salud inmunitaria
  • Evita las harinas refinadas y sus derivados. Los cereales integrales aportan más nutrientes
  • Deja el azúcar, los embutidos, las bebidas gaseosas y el alcohol para ocasiones muy especiales
  • Si comes carne, no comas demasiada. Con una par de veces a la semana es suficiente y si es de animales que hayan tenido una vida digna será mejor para tu salud
  • Consume aceites de buena calidad y de primera prensada en frío
  • Los pescados azules y las semillas de calidad son también muy interesantes

Vida sana

En general, un estilo de vida sano es la mejor manera de cuidar nuestra salud. Hay ciertos hábitos que, si los incluimos en nuestra rutina diaria, apoyan al organismo en su labor defensiva:

  • Realiza ejercicio físico cada día. Con un poco de yoga o una caminata puede ser suficiente.
  • Toma el sol y el aire puro a diario. Lo ideal sería hacerlo en la naturaleza aunque si no es posible con un paseo de media hora por un parque es suficiente
  • Evita los sitios con humo y, por supuesto, el tabaco
  • Bebe agua o infusiones para asegurar una buena hidratación celular
  • Aleja de tu vida el estrés y las preocupaciones en la medida de lo posible. La meditación y la relajación son técnicas que nos ayudan a relativizar y a calmar la mente
Unsplash/Jenny Hill

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Consejos naturales

Además de todo lo que ya hemos visto, existen diferentes productos que nos pueden ayudar a incrementar las defensas de manera natural, como por ejemplo:

  • Equinacea: Esta planta, originaria de Norteamérica, tiene un gran poder inmunoestimulante
  • Propóleo: Las abejas utilizan esta sustancia para mantener limpias sus colmenas. Es el antibiótico natural por excelencia
  • Vitamina C: Se ha comprobado que esta vitamina está implicada en la rápida recuperación de los procesos gripales
  • Vitamina D: Niveles adecuados de esta vitamina aseguran la buena salud de nuestras defensas entre otras cosas.

En definitiva, vida saludable, dieta sana y muchos momentos de paz y tranquilidad son los pilares de un buen funcionamiento del sistema inmunológico.


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Los alimentos que combaten el frío

Con la llegada del frío los alimentos que componen nuestra dieta no son los mismos que en épocas de temperaturas más altas. En estos momentos, sacamos del armario la ropa de abrigo. Igualmente, es importante que adaptemos nuestra alimentación a la estación más fría. ¿Cuáles son los alimentos que nos ayudan a conservar el calor corporal? Aquí te lo vamos a contar.

Escuchando a nuestro cuerpo

Si ralentizamos un poco nuestro ritmo de vida, podemos escuchar a nuestro cuerpo que tanto tiene que decirnos. Nuestro organismo, en su gran sabiduría, sabe qué necesita exactamente para conservar el equilibrio. Debido a ello, cuando hace frío lo que nos demanda son platos con mucha energía y llenos de nutrientes. Si le ofrecemos todo lo que necesita, nuestra salud mejorará y nuestro sistema inmunológico se fortalecerá.

Unsplash/Ian Keefe

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En estaciones frías, cuando hay menos luz, muchas personas también necesitan más descanso. Al igual que con la alimentación, se hace necesario escuchar al cuerpo y darle lo que nos pide.

Alimentos que crecen donde vivimos

Una de las cosas más importantes a la hora de hacer frente al clima del lugar donde vivimos es “comernos ese clima”. En los países en los que el invierno es frío la naturaleza hace que crezcan los alimentos que necesitamos para adaptarnos. Por lo tanto, si queremos entrar en calor, no debemos de comer frutas tropicales, por ejemplo. Este tipo de frutas crecen en países donde los organismos no necesitan calor sino refrescarse. Al contrario, los alimentos que nos ofrece la naturaleza en épocas de frío, como los frutos secos por ejemplo, son idóneos para nuestro cuerpo.

Sopas y caldos

Aunque con el calor nuestro organismo demanda más líquido con el frío también necesitamos una buena hidratación. En épocas frías pasamos mucho tiempo en lugares con calefacciones que resecan el organismo por dentro y por fuera. Por este motivo es importante tomar, al menos una vez al día, caldos o sopas que repongan líquido y que nos ayuden a entrar en calor. El misomuy apreciado en la cocina japonesa, es una estupendo ingrediente para hacer sopas llenas de sabor y muy nutritivas.

Estofados y legumbres

Los platos de verdura estofada o legumbres son muy necesarios en momentos de bajas temperaturas. Las legumbres son muy ricas en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B. Al ser tan nutritivas no es recomendable comer grandes cantidades. Con cinco o seis cucharadas por persona es suficiente. Una buena forma de cocinarlas es a fuego lento añadiendo cereales integrales. Los cereales aportarán los aminoácidos que las legumbres no tienen consiguiendo así proteínas de alto valor biológico. También es muy buena opción añadir verduras de temporada a los platos de legumbres.

Pixabay/congerdesign

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Además de una buena dieta es muy importante también que nuestros niveles de vitamina D estén altos en invierno. Si durante las épocas de más calor hemos tomado el sol suficientemente es muy posible que nuestras reservas estén altas. Aún así, es muy recomendable seguir exponiéndonos al sol en épocas frías ya que es la mejor manera de obtener esta importante vitamina.


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La alimentación en el embarazo

Actualmente sabemos que aquello de “hay que comer por dos”, que antes se decía a las madres gestantes, pasó a la historia. Hoy en día, se sabe la importancia de la calidad sobre la cantidad de la alimentación durante el embarazo. En esta entrada vamos a ver cuáles son las recomendaciones más importantes para una buena nutrición tanto de la madre como del futuro niño.

Lo más natural posible

Lo primero a tener en cuenta para una buena nutrición es que los nutrientes lleguen a nuestro organismo de la forma más natural posible. Por tanto, los alimentos deberán de llegar a nuestro plato sin procesar o mínimamente procesados. Durante la gestación los alimentos procesados deberían de ser excluidos de nuestra dieta.

Unsplash/Alexa Suter

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Nada de azúcar ni bebidas azucaradas

El azúcar nos aporta cero nutrientes y muchas calorías. Su única función es conseguir que aquello que lo contiene sea más apetecible. Grandes cantidades de azúcar en un alimento hacen que nos sea casi imposible parar de comer. Esta es la razón por lo que, normalmente, comeremos mucho más de lo que realmente nos apetece. Además, es necesario saber que el azúcar se encuentra “escondido” en multitud de platos procesados bajo diferentes denominaciones.

Así mismo, las bebidas azucaradas o los zumos de frutas aportan tanta azúcar que el organismo se ve obligado a segregar insulina de manera urgente para equilibrar el nivel de azúcar en sangre. Por todo ello, las madres gestantes que deseen tomar algo dulce deberían optar por fruta, frutos secos o cereales integrales. 

Mucho magnesio

El magnesio es un mineral imprescindible para cualquier persona. Durante el embarazo las necesidades de este mineral se incrementan. La formación de los tejidos del feto aumentan las necesidades de magnesio y proteínas. Por lo tanto, la madre gestante deberá poner atención a esta necesidad.

Los alimentos que más magnesio contienen son : las pipas de girasol, las almendras, las legumbres, las nueces, los pistachos, el pan integral y los higos secos. El chocolate encabezaría esta lista pero durante el embarazo sería recomendable reducirlo a mínimos por su efecto excitante del sistema nervioso.

Unos buenos niveles de magnesio serán de gran ayuda para evitar el insomnnio que padecen algunas embarazadas y también asegurará un buen peristaltismo.

Grasas de buena calidad

Las grasas que la madre ingiere son uno de los nutrientes esenciales para el bebé que se está formando. Por ello, estas grasas deben de ser de la mejor calidad. Como ejemplo tenemos el aceite de oliva o aceitunas, frutos secos y pescado a menudo y con moderación. Las grasas saturadas presentes en el tocino, la nata o la mantequilla deberían limitarse al máximo o eliminarse de la dieta.

Proteínas

Las proteínas, como ya hemos mencionado, son muy importantes para la formación de tejidos del bebé. Una vez más, será muy importante poner más atención a la calidad que a la cantidad. Las mejores fuentes de proteínas serán los huevos, el pescado, las legumbres y los frutos secos. La carne, siempre que sea magra, se dejará para ocasiones determinadas.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono tienen muy mala fama cuando la realidad es que son imprescindibles. Lo realmente importante respecto a ellos es qué tipo deberíamos tomar. No es lo mismo tomar pan o arroz blanco que pan o arroz integral. El pan refinado, y también el arroz, nos aportan muy pocos nutrientes y elevan el nivel de glucosa en sangre de manera rápida. Sin embargo, los cereales integrales en general, están llenos de sustancias nutritivas y nos ayudan a mantener nuestros niveles de glucosa constantes. Además de esto, la fibra de estos últimos nos ayuda a evitar el estreñimiento.

Pixabay/Divily

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En general, la dieta de una futura madre no debería de ser muy diferente de la de una persona que desee tener buena salud. Porque, cómo hemos dicho en anteriores artículos, el embarazo no es una enfermedad. Una dieta equilibrada y natural, unida a cierta cantidad de ejercicio físico moderado serán los mejores aliados para un embarazo y parto sin problemas.

 

 


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Quiérete para adelgazar

Mantener el peso deseado en una sociedad que ofrece tanta variedad en alimentación es difícil de conseguir. Son muchas las personas que prueban todo tipo de dietas sin obtener resultados duraderos. Además, muchas de esas dietas, pueden ser perjudiciales por diferentes motivos. Si quieres adelgazar de manera permanente lo mejor que puedes hacer es ordenar tu mente. Las personas que mantienen su peso o adelgazan de forma duradera tienen un perfil psicológico muy diferente a aquellas que no lo consiguen. Vamos a ver de qué se trata.

El efecto de las dietas

Desde el minuto número uno en que una persona comienza una dieta la ansiedad hace acto de presencia. El esfuerzo y la disciplina serán compañeros obligados durante todo el proceso. Será necesario cambiar ciertos hábitos, quizá pesar los alimentos, y en muchos casos, pasar hambre. Si sumamos a todo esto el miedo al fracaso resulta imposible que no nos enfrentemos a cualquier intento de perder peso sin ansiedad.

Unsplash/rawpixel

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Durante algún tiempo es posible que la dieta funcione e incluso que lleguemos a perder algún kilo. Pero, si somos sinceros, al cabo de cierto tiempo, mucha gente acaba abandonando la dieta y cogiendo algún kilo más de los que perdió. Esta situación se puede repetir a menudo en la vida de muchas personas. Pero, ¿hay alguna manera de perder peso y no volverlo a recuperar?

Otro planteamiento

La realidad es que el mayor problema que tienen las personas que no adelgazan está en su mente más que en su estómago. La mejor manera de llegar a tener el peso ideal y no engordar es amarnos a nosotros mismos sobre todas las cosas. ¿Recuerdas esa frase tan conocida de: “Ámate a ti mismo como a los demás”? Pues eso, el primero debe de ser uno mismo.

Cuándo una persona se ama a sí misma no hará cosas que le perjudiquen. Afortunadamente, hoy en día existe mucha información acerca de lo qué es comer sano. Entonces, si tenemos acceso a todo ese conocimento ¿por qué no lo utilizamos? ¿por qué no alimentarnos de comida sana y nutritiva y evitar aquello que nos daña? Porque nos queremos poco.

¿Qué es comer sano?

No hace falta ser un experto en nutrición para saber cómo hacer una buena dieta. La mejor manera de comer sano es llevar a tu mesa alimentos que estén muy poco o nada procesados y que sean lo más frescos posibles. Con estas dos observaciones es posible estar sano y no engordar comiendo la cantidad que nos apetezca.

Si tu alimentación es rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y semillas no tienes que preocuparte de nada más. Verduras al vapor, mucha fruta, granos enteros y frutos secos y legumbres en cantidades moderadas serán tus alimentos de cada día para no engordar. Olvida las cantidades, las monodietas y las calorías. Además de eso evita todo tipo de alimentos procesados, los refrescos, el azúcar, los lácteos y sus derivados.

No es necesario restricción alguna de ese tipo de alimentos ya que son tan nutritivos que tu cuerpo los aprovechará al cien por cien y, por lo tanto, la ansiedad desaparecerá.

Unsplash/Sara Dubler

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Agua y ejercicio

En muchas ocasiones sentimos vacío en el estómago y creemos que necesitamos comer cuando lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es agua. Es posible que tomando un vaso de agua a menudo la sensación de hambre desaparezca.

Si a una alimentación sana y a una buena hidratación le añadimos ejercicio moderado practicado de forma habitual, es muy difícil que volvamos a tener problemas de peso.

 

Si te quieres y te pones en primer lugar pocas veces te alimentarás de comida basura. Mereces lo mejor y si así te lo ofreces a ti mismo tu cuerpo reflejará todos esos cuidados.