Escuchar, el mejor regalo

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Escuchar, el mejor regalo

Nuestros días discurren cargados de diferentes y numerosos estímulos. Vivimos en un momento en el que la información es tal abundante que puede llegar a abrumarnos. Además de eso, la velocidad con la desplegamos nuestra actividad diaria, nos empuja sin piedad a desconectar de nuestro verdadero Ser. Consecuentemente, la falta de conexión con nosotros mismos evita que podamos contactar de forma sincera y atenta con los demás. Gran parte de nuestras relaciones con otras personas están basadas en dar la imagen que pensamos que mejor nos vende. Sin embargo, pocas veces nos preocupamos por saber qué necesita la otra persona. Escuchar no está de moda. Lo normal es que todos tengamos mucho que decir pero poco tiempo para escuchar...

Profesionales de la salud mental

Cuando una persona atraviesa un momento delicado o desestabilizante es normal que acuda en busca de ayuda a algún experto en el campo de las emociones. Las terapias que la mayoría de los psicoterapeutas ofrecen tienen su base en saber escuchar. La persona en cuestión tiene necesidad de verbalizar aquello que dentro le hace daño, tiene una profunda necesidad de escucha y de compresión. De esa manera, su mundo mental y emocional podrán comenzar a poner en marcha los mecanismos de curación que, de forma natural, tenemos en nuestro interior.

La Naturaleza, en su gran sabiduría, nos ha equipado con un organismo capaz de autosanarse en todos los sentidos. Ante una enfermedad física, el descanso y el ayuno serán de gran ayuda para colaborar con el proceso natural de curación del cuerpo. En el caso de enfermedades del alma, una persona que nos escuche y comprenda será el mejor apoyo.

Escuchar estando presentes

Nuestra mente se encuentra saturada de pensamientos, información, etc. Son muchas las voces internas que continuamente nos bombardean. La mayoría de las personas ni siquiera son conscientes de todo ese barullo interno. Por eso nuestra atención suele estar diseminada de manera habitual. Ante esta continua dispersión nuestra escucha no puede ser de calidad.

Pocas personas saben escuchar de verdad. Nos cuesta prestar atención sin estar pensando en lo que vamos a responder. La verdadera escucha, la que nos reconforta, es aquella que se produce sin necesidad de dar respuesta a lo escuchado. Cuando escuchamos siendo un recipiente amoroso que acoge todo lo que la otra persona necesite decir es cuando realmente servimos de ayuda.

Para poder llevar a cabo este tipo de escucha es importante que estemos acostumbrados a escucharnos a nosotros mismos. Una vida ajetreada y llena de velocidad no nos permitirá esta paz interior. Saber escuchar es poner la atención en el otro e ir más allá de lo que yo pienso acerca de lo que escucho.

Son muchas las personas que necesitan ser escuchadas. En el momento en el que nos ha tocado vivir escuchar es algo que no se hace de manera habitual. Todos queremos hablar y ser escuchados. El mejor regalo que podemos hacerle a otro ser humano es una escucha atenta y sin juicios cuando así lo necesite. Cuando una persona logra compartir lo que le aflige y no se siente juzgado, comienza a sentirse mejor de manera inmediata.

 


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Registros Akhásicos ¿Qué son?

Es muy posible que en los círculos de crecimiento personal y espiritualidad hayas escuchado hablar acerca de los Registros Akhásicos. Estos gigantescos archivos son los guardianes de grandes secretos. En esta ocasión, explicaremos qué son y de qué forma nos puede ayudar la información que nos ofrecen.

La gran memoria universal

En el universo todo es energía. Esta energía produce vibración de distintas frecuencias. Nuestro cuerpo vibra a una frecuencia muy densa incapaz de captar las de mayor densidad. La carcasa física es el vehículo que utiliza el alma en cada encarnación. A su vez, el alma se convierte en el vehículo del Espiritu. Toda esa energía e información se almacena en lo que llamamos Registros Akhásicos.

Unsplash/ Logan Lambert

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Logan Lambert

Akasha es un palabra sánscrita utilizada para nombrar a un plano de conciencia dónde se archiva todo aquello que ocurre en el universo. En este enorme espacio de almacenamiento se registran todos los pensamientos, emociones y actuaciones de cada alma. También allí se asienta la historia de cada planeta y ser vivo de la creación. Así mismo, estos archivos contienen los propósitos y programas de cada vida individual. En definitiva, los Registros Akhasicos contienen, tanto las experiencias pasadas, como las potencialidades de futuro.

Información a nuestro alcance

Gracias a la lectura de los Registros Akhásicos podemos comprender, de manera más profunda, la naturaleza fundamental de la vida. El conocimiento que nos aportan nos ayuda a entender que todo está conectado. Es la mejor manera de comprender que todos somos Uno. La información que nos facilitan favorece nuestra comprensión del lugar que ocupamos en la creación. También nos ayuda a recordar nuestro poder creador y, con ello, las infinitas posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Estos inmensos registros nos proporcionan respuesta a cualquier pregunta. Además de toda la información que nos ofrecen, también nos aportan un gran potencial de sanación que nos ayuda a llevar a cabo aquello que habíamos planeado vivir.

Pixabay/Free-Photos

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Nuestra conexión con los Registros Akhásicos se efectúa a través del ADN. Gran parte de la información relacionada con nuestro potencial latente se encuentra allí.

En qué consiste la lectura de Registros Akhásicos

Es importante decir que estas lecturas nada tienen que ver con adivinaciones o premoniciones. No sirven para indicarnos qué, cuándo o cómo hacer nada. Su misión es la de hacernos conscientes para poder avanzar y evolucionar

Gracias a la información proporcionada por una lectura de este tipo podemos llegar a conocernos mejor. En la mayoría de los casos la persona llega a tomar conciencia de por qué le ocurren ciertas cosas y, también, por qué ciertos patrones se repiten. En general, es una manera de facilitar la aceptación, la comprensión y la sanación.

Unsplash/Yavor Punchev

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Algo que no debemos olvidar es que, independientemente de la información que recibamos, cada uno es arquitecto de su propia vida. Por lo tanto, tras la orientación recibida, seremos nosotros los que tomemos las decisiones que tengan que ver con nuestra vida.