¿Para qué sirven de las semillas de lino?

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¿Para qué sirven de las semillas de lino?

Si aún no eres consumidor, casi seguro que habrás oído hablar de las semillas de lino. Este alimento, tan sencillo y barato, se está haciendo cada día más habitual en nuestras dietas. Aún así, son muchas las personas que no conocen realmente cuáles son sus beneficios y cómo consumirlas. Aquí te lo vamos a explicar.

Las semillas, en general, son altamente nutritivas. Esto es debido a que conservan en su interior todos aquellos elementos que mágicamente darán lugar a muchas nuevas plantas. Por eso es muy importante que incluyamos semillas en nuestra dieta de manera habitual.

Pixabay/ulleo

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Origen del lino

El nombre científico de las semillas de lino o linaza es Linu usitatissimum. A menudo, podemos encontrar esta planta creciendo en el borde de algunas carreteras o caminos. Se cree que su origen se encuentra hace aproximadamente 10.000 años en Oriente cercano. No obstante, hasta 5.000 años después no parece que se utilizara en la fabricación de cuerda o confección de ropa. Hasta el siglo XVIII fue la fibra que más se utilizó en Europa. Además de estos usos la linaza también se utiliza con fines medicinales o nutricionales.

Tipos de semillas de lino

Principalmente, podemos encontrar el lino en dos versiones: lino dorado y lino marrón. En ciertas ocasiones encontraremos marrón rojizo. Cualquiera de los tipos tienen características nutricionales muy similares. No obstante, el lino amarillo se suele utilizar mayormente para hacer aceite de cocina.

Pixabay/KirstentB

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Las semillas que se presentan de color blanco o verde no están aún maduras, por lo que no deberían de ser consumidas. Por el contrario, las que tengan color negro serán aquellas que se cosecharon hace mucho tiempo y nunca deberíamos consumirse crudas.

 

Características de la linaza

Su más destacada virtud tiene que ver con su alto contenido en ácidos grasos Omega 3.  Estas semillas nos ofrecen ácido alfalinolénico, imprescindible para el funcionamiento de las membranas celulares.

Además, las semillas de lino contienen unos antioxidantes denominados lignanos muy beneficiosos para la salud. Así mismo, estas semillas nos aportan un tipo de fibra muy interesante llamada mucílago. A esto hemos de añadirle sus interesantes cantidades de proteína, vitaminas B6 y B1, magnesio, fósforo, selenio, manganeso, hierro, potasio, cobre y zinc.

Beneficios del lino en nuestra dieta

Dependiendo de qué beneficios queramos obtener tomaremos las semillas de lino de diferente manera. Si lo que queremos es mejorar nuestro tránsito intestinal debemos tomarlas enteras y acompañadas de un vaso de agua. Si lo que deseamos es enriquecer nuestros platos con todos sus nutrientes tendremos que molerlas antes de ingerirlas. De esta manera obtendremos los siguientes beneficios:

  • Mejora en la piel y el cabello
  • Disminución del exceso de colesterol
  • Aumento el nivel de saciedad por lo que ayudan a perder peso
  • Protección el tracto digestivo
  • Descenso de procesos inflamatorios
  • Ayudan a resolver problemas derivados de la menopausia
  • Protegen el corazón

Estas son solo algunas de los muchos beneficios que se obtienen tan solo tomando un par de cucharadas diarias de semillas de lino. Es una suerte poder contar con un alimento natural y con tantas propiedades.


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Los beneficios del magnesio para la salud

Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

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Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis
Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!