Practicar yoga mejora la depresión

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Unsplash/Erik Brolin

Practicar yoga mejora la depresión

La depresión es una enfermedad que cada vez más personas padecen. Afortunadamente, tenemos muchas herramientas a nuestro alcance para mejorar o prevenir ese estado que tanto nos paraliza. La práctica del yoga es una de esas herramientas que nos ayudará a aliviar los síntomas y también a prevenir, en gran medida, los estados depresivos.

¿A qué llamamos depresión?

Probablemente habrás escuchado a muchas personas decir que “están depres”. Esta forma de hablar es muy común pero no tiene nada que ver con una depresión real. Las personas que nunca han sufrido una depresión suelen creer que tristeza y depresión es lo mismo. Esto no es cierto. La tristeza es un sentimiento muy sano que nos visita de vez en cuando y, tras haber hecho su cometido, nos abandona dejando paso a otro tipo de emociones. Sin embargo, la persona deprimida se encuentra en un estado de tristeza y apatía permanente que no le permite llevar una vida normal por mucho que lo desee. La depresión afecta al organismo de manera global.

Pixabay/Free-Photos

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Yoga y depresión

Las personas deprimidas suelen encontrar mucha dificultad en llevar a cabo cualquier actividad. No obstante, una vez traspasado esta primer sensación de apatía gracias a la fuerza de voluntad, el yoga puede serles de gran ayuda.

La práctica del yoga se considera un ejercicio físico. Sin embargo su influencia se extiende también a la parte mental y espiritual de aquel que la practica. Cuando practicamos yoga se produce una reconexión en todo nuestro ser y nos ponemos en contacto con nuestro yo más profundo.

Pixabay/StockSnap

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Beneficios de la práctica del yoga

Como ya hemos comentado, el yoga puede ser una valiosa ayuda para las personas con depresión. Entre sus multiples beneficios encontramos:

Mejora la voluntad

Las personas deprimidas tienen grandes problemas para ponerse en acción. El hecho de ser capaz de asistir a una clase de yoga pondrá en marcha la disciplina y el autocontrol que serán de gran ayuda para que esa voluntad se recupere.

Facilita el descanso

El insomnio es uno de los compañeros, a veces inseparables, de las personas deprimidas. Al practicar los ejercicios respiratorios la persona encuentra que se siente más relajada. La tensión muscular desaparece y, consecuentemente, la persona será capaz de dormir mejor.

Es un bálsamo para el sistema nervioso

De la misma manera que los ejercicios de respiración facilitan el descanso, también equilibran el sistema nervioso. La práctica del yoga ayuda a equilibrar los sistemas simpático y parasimpático, haciendo que la persona deprimida se sienta mejor.

Mejora la concentración

Los ejercicios que se practican en el yoga activan nuestra atención. Al focalizarnos en nuestra respiración y a la vez en los movimientos de nuestro cuerpo, la concentración aumenta.

Es de gran ayuda para relativizar

Con la práctica del yoga nuestro discurso mental pasa a un segundo plano proporcionando un respiro a todo el organismo. Estos pequeños descansos a nivel mental ayudarán a la persona deprimida a poner cierta distancia entre su tristeza y ella misma. De esta manera resulta más fácil relativizar.

Fomenta las relaciones sociales

Los grupos de personas que practican yoga son una estupenda terapia en si misma para las personas deprimidas que, por norma, suelen tender al aislamiento. El compromiso con su clase de yoga y la compañía de otras personas conseguirá que la persona se sienta acompañada y su estado de ánimo mejore.

 

En resumen, podemos afirmar que el yoga es de gran ayuda para mejorar los estados depresivos. Por supuesto, esta técnica siempre será un complemento a otro tipo de terapias que también están indicadas para tratar la depresión.


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Fuente: Pixabay/leninscape

Para qué sirve la meditación

Últimamente es muy fácil escuchar la palabra meditación o mindfullness. Cada vez son más las personas que optan por vivir de una forma más consciente. El tipo de vida que llevamos está empezando a mostrar sus efectos adversos. La meditación es una forma de poder seguir adelante en nuestro frenético viaje, encontrando un poco de paz y sosiego.

Nuestra mente es la loca de la casa

Diariamente miles de pensamientos nos visitan y hacen que nuestro mundo emocional se tiña de diferentes tonalidades. Si los pensamientos son de tinte negativo nuestras emociones serán de esas características. Sin embargo, si los pensamientos son más bien positivos nos sentiremos de forma muy diferente.

Fuente: Pixabay/shutterbean

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Aunque creamos que no es así, la verdad es que casi ninguna persona es dueña de sus pensamientos. Pensamos lo que la mente decide, influida por todo aquello que el mundo exterior la inspira. Cualquier conversación, las noticias en la televisión, la lectura de algún libro, todo son fuentes válidas para nuestra mente.

Cuando te das cuenta de esta realidad, entiendes que no serás el dueño de tu vida a no ser que controles tu mente. Si no somos capaces de parar a esa mente hiperactiva que parlotea en nuestra cabeza de manera constante, no encontraremos la paz y alegría por mucho que lo intentemos.  A veces, ni siquiera sería necesario pararla, bastaría con darnos cuenta de que “ella” es la que está pensando y que nosotros nada tenemos que ver con su locura. La meditación es una estupenda herramienta para conseguir cualquiera de estas dos cosas.

Como nos ayuda la meditación

Cuando nos sentamos a meditar lo más importante que ocurre es que logramos distanciarnos de los pensamientos. Esta distancia nos da una perspectiva diferente acerca de aquello que acontece en nuestra vida. Además de esto, la meditación calma y ralentiza toda nuestra fisiología.

El hecho de poder tomar distancia de nuestras preocupaciones durante el rato que dura la meditación, hace que podamos seguir adelante con ánimo renovado.  No es necesario meditar durante mucho rato, con veinte minutos al empezar o terminar el día es suficiente. Así mismo, los efectos de la meditación van mucho más allá del rato que nos sentamos a meditar. Si lo hacemos a primera hora, el resto del día se verá impregnado por esa forma de comenzar el día. De la misma manera, si lo hacemos antes de ir a dormir, nuestro descanso será mucho más profundo y reparador.

Empezar a meditar

Si estás pensando en comenzar a meditar lo mejor es comenzar poco a poco. No es necesario dedicarle demasiado tiempo, sobre todo al principio. Además de esto, es muy importante que no te lo tomes excesivamente en serio.  Imagina que es un pequeño juego que te regalas a ti mismo cada día. 

Fuente: PIxabay/terimakashi0

Fuente: Pixabay/terimakashiO

Intenta encontrar un hueco en tu agenda para que todos los días puedas meditar a la misma hora. Has de meditar en un lugar que sepas que no serás interrumpido. Al principio solo es necesario que medites durante diez minutos o quince, como mucho. Te sentarás cómodamente y mientras respiras tranquilamente, empezarás a observar tus pensamientos sin darles ninguna importancia. Se trata solo de eso, de poder observar como llegan y se van de tu mente los pensamientos.

Es muy sencillo ¿a qué si?. Con este procedimiento te aseguró que comenzarás, poco a poco a ver como tu vida comienza a ser diferente. Más adelante podrás indagar en meditaciones más complejas, pero para empezar con esto sería suficiente.

Si además de una pequeña meditación diaria, consigues poner toda tu atención en aquellas cosas que hagas, notarás que cambios muy positivos comienzan a aparecer en tu vida.