¿Comestibles o alimentos?

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¿Comestibles o alimentos?

Normalmente, hacemos la compra y no nos paramos a pensar si lo que llevamos a casa son alimentos o comestibles. De hecho, quizá no sepas que existe diferencia. Tanto unos como otros están presentes en la dieta de muchas personas. Sin embargo, son dos opciones muy distintas si lo que queremos es nutrirnos de verdad.

Todo lo que se puede comer no es nutritivo

Seguramente que habrás notado que, hoy en día, ir a comprar no es una tarea fácil. Los pasillos de los supermercados y grandes superficies nos ofrecen una variedad abrumadora de productos. Tantos que, en ocasiones, es difícil saber qué elegir. Sin embargo, la calidad nutritiva de muchos de ellos deja mucho que desear.

Unsplash/Charles PH

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Cada vez que llenamos nuestra despensa es posible que los productos que adquirimos sean poco o nada nutritivos. Existe un largo repertorio de alimentos procesados y ultraprocesados que han perdido por el camino gran parte de sus nutrientes. Por lo tanto, algunos de ellos, nos aportan poco más que un trozo de papel.

Cuanto menos procesado mejor

Ciertamente, no es difícil elegir alimentos nutritivos. Aquello que ponemos en nuestra mesa es más nutritivo cuanto más cerca está de su origen. En la cabeza de la lista encontramos los alimentos que se pueden comer crudos como las frutas y algunas hortalizas. Estas son las que más enzimas y vitaminas nos aportarán.

Después de los alimentos crudos encontramos aquellos que podemos ingerir procediendo a ligeros procesados como por ejemplo los germinados, los encurtidos y los alimentos cocinados al vapor. Cualquiera de ellos también nos ofrecen un alto valor nutritivo.

Unsplash/Anne Preble

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Los alimentos que sometemos a cocción, siempre que sean de buena calidad, tendrán menos enzimas pero aún conservarán una gran cantidad de nutrientes. Eso si, es muy importante que estos alimentos sean integrales y a poder ser de cultivo ecológico. De esa manera nos aseguraremos de que tengan todos sus características nutritivas y nada de productos químicos. Los cereales integrales, las verduras, las legumbres y las semillas y frutos secos estarían dentro de este grupo.

Los comestibles

Todo aquello que podemos comer pero que contiene poca o ninguna sustancia nutritiva y que ha sido procesado o ultraprocesado corresponde a la categoría de comestibles. Los comestibles pueden ser ingeridos pero normalmente solo nos aportan grandes cantidades de azúcar, sal y grasas.

Estos comestibles no son beneficiosos para nuestra salud ya que son responsables del exceso de peso y provocan adicción. Esto es debido a las sustancias que llevan que hacen que su sabor sea más intenso y apetecible.

Unsplash/Court Prather

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En esta categoría encontramos entre otros los snacks, la bollería industrial, las salchichas y embutidos, comidas en lata, chocolates, preparados congelados, potitos y papillas, cereales de desayuno, margarinas, pizzas, etc. Todos estos comestibles son elaborados mayormente a partir de ingredientes industriales. Eso quiere decir que tienen en muy pequeña cantidad los alimentos naturales de los que proceden. Además, el proceso que los convierte en lo que son les hace carecer de la fibra y las vitaminas que los alimentos originales tendrían. Y, por si fuera poco, están cargados de potenciadores del sabor, texturizantes y conservantes.

 

Si quieres que tu salud se beneficie olvida los alimentos procesados. El organismo humano necesita energía viva para alimentarse que solo se encuentra en alimentos vivos, nutritivos y de calidad.


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¿Los hidratos de carbono engordan?

Una buena nutrición es algo que, cada día, preocupa a más personas. Debido a este creciente interés, cada vez aparecen más dietas que nos prometen milagros. Sin embargo, deberíamos ser cautos a la hora de creer en este tipo de promesas. Muchas de estas dietas no están basadas en la ciencia ni en el sentido común. Por ejemplo, las dietas que recomiendan suprimir por completo los hidratos de carbono. ¿Es esto algo beneficioso realmente?

Lo sabiduría antigua

En la actualidad disponemos de un exceso de alternativas a la hora de alimentarnos. Hasta no hace mucho tiempo, la alimentación humana se basaba en los alimentos que ofrecía la tierra en cada estación. Ahora, sin embargo, es tan grande la oferta que muchas veces llegamos a sentirnos abrumados.

Pixabay/SIlviadegio

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A lo largo de la historia, en muchas culturas, la base de la alimentación han sido los cereales, las verduras y las frutas. Estos alimentos que crecían cerca de dónde las personas vivían, nutrían sin problemas a los habitantes de cada lugar en concreto. El arroz, el trigo, el mijo y las patatas han sido la base energética de la dieta de millones de personas durante aquellos momentos en los que enfermedades como el cáncer, el alzheimer o la diabetes eran desconocidos. 

Función de los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, que tan mal vistos están en la actualidad, son y deberían de ser la base de una alimentación saludable. Su función está relacionada con la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Tanto los hidratos de carbono simples como los complejos nos aportan energía. Sin embargo, la forma en la que nuestro cuerpo lo gestiona es totalmente diferente.

Pixabay/Pexels

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Cuando tomamos hidratos de carbono simples como el azúcar o los cereales refinados la glucosa sube rápidamente en sangre, obligando al organismo a que busque la forma de normalizar la situación de manera urgente. Esta solución está relacionada con una rápida secreción de insulina que evite el peligro que conlleva demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. Debido a ello, un rato después de haber ingerido este tipo de alimentos, notaremos cansancio y necesitaremos volver a comer algo de nuevo.

Si los hidratos de carbono que tomamos son complejos, como los cereales integrales, la reacción de nuestro organismo es totalmente diferente. Este tipo de alimentos, al contar con todos sus nutrientes y fibra, aportan a nuestro cuerpo combustible fácilmente asimilable que nos mantendrá con energía constante durante muchas horas, sin necesidad de volver a comer.

El problema son el tipo de hidratos de carbono

Podemos afirmar que los carbohidratos son necesarios para una buena nutrición. Además de todo lo que aportan a nuestra dieta son muy bajos en calorías. Lo que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de hidratos son los que tomamos.

En contra de lo que se nos ha hecho creer, el pan no engorda. El pan de toda la vida, fermentado el tiempo necesario y hecho con harina integral es uno de los alimentos más completos que podemos tomar. Otra cosa es ese alimento que hoy en día también se llama pan y que se puede comprar en cualquier sitio. Este tipo de pan se puede comer pero no es nutritivo. Contiene aditivos poco recomendables y eleva nuestro nivel de glucosa en sangre de la misma forma que lo haría el azúcar. Por lo tanto, aunque se parezca al pan, podríamos considerarlo un veneno. Igualmente, los panes que compramos como “integrales” en tiendas no especializadas tampoco son nutritivos. A este tipo de pan se le añaden aditivos que lo oscurecen pero no podemos considerarlo pan completo.

El arroz blanco también es un alimento que carece de todos sus nutrientes y fibra. Al refinarlo ha perdido todas sus propiedades nutritivas. Sin embargo, el arroz integral si que nos ofrece todas sus vitaminas y fibra. También podemos optar por cereales tan interesantes nutricionalmente como el centeno, el mijo, la avena, la cebada y muchos más, siempre que sean integrales. Ninguno de estos cereales incrementará nuestros peso y, sin embargo, nos aportan mucha energía y nutrientes de calidad.

 

En definitiva, no elimines los hidratos de carbono si quieres perder peso. Elije la opción más saludable. ¡Pon en tu vida cereales integrales!


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Fuente: Unsplas/Calum Lewis

¿Qué es desayunar bien?

Desayunar es algo que hacemos, o deberíamos hacer, a diario y que tiene su importancia, ya que se trata de los primeros alimentos que ingerimos después del ayuno nocturno. Por lo tanto, hacerlo bien es importante si queremos comenzar el día con verdadera energía.

Energía real para iniciar la jornada

Son muchas las personas que comienzan el día tomando solamente un café que consiga despertarlas. Esta es la mejor manera de conseguir que el resto del día nuestro cuerpo no funcione correctamente. El café, como cualquier bebida estimulante, no nos da energía de manera gratuita. Podríamos describirla como una energía con intereses ya que la obtenemos tirando de nuestras reservas. Sin embargo, la energía que nos proporciona un buen desayuno, después de una noche de descanso, es real y es utilizada por nuestro cuerpo para proporcionarnos una jornada sin altibajos.

Para que nuestro día esté lleno de energía y buenos momentos es muy importante, además de un buen desayuno, que hayamos dormido lo necesario. Tenemos que intentar no robar tiempo a nuestro descanso nocturno si queremos tener buena salud.

Líquidos y sólidos para desayunar

Si la noche anterior hemos cenado temprano, al levantarnos habremos estado aproximadamente 10 o 12 horas sin comer ni beber. Durante este ayuno, nuestro cuerpo ha llevado a cabo labores de regeneración y reparación. La mejor manera de ayudarle en este cometido es bebiendo agua que ayude a eliminar los desechos. Un par de vasos de agua tibia con unas gotas de zumo de limón son la mejor manera de recibir al nuevo día. Es recomendable esperar un rato antes de comenzar el desayuno propiamente dicho.

Uno de los ingredientes más importantes de un buen desayuno es la fruta. Un zumo de frutas, aunque sea natural, nunca debería sustituir a una pieza de fruta ya que no nos aportan los mismos nutrientes que la fruta entera.

Pocas grasas y muchos cereales

Los cereales integrales también deberían de estar presentes en esta primera comida del día. Es muy importante que sean integrales de verdad ya que de esta forma nos aportarán todos los nutrientes del cereal en estado puro. Por ejemplo, no todos los panes que ponen en su etiqueta integrales lo son. Lo ideal sería que fueran integrales 100% y de cultivo ecológico para evitar pesticidas. Las cajas de cereales para desayuno que venden en los supermercados, cargados de azúcar y aditivos, no entrarían en esta categoría.

Dentro de las numerosas opciones podríamos destacar los copos de avena cocidos y endulzados con frutas secas. También se puede desayunar una crema de mijo y añadirle frutos rojos. Un par de rebanadas de pan integral de espelta o centeno con mermelada también son deliciosas. Usando la imaginación, podemos preparar desayunos sanos y saludables que nos llenarán de energía.

Aunque el desayuno es la comida en la que las grasas están más indicadas no es recomendable añadirle demasiada. Los frutos secos o semillas son una mejor opción que las mantequillas, margarinas o aceites. Se puede utilizar la crema de sésamo o tahina. Esta crema es una alternativa a otras grasas menos sanas que nos aporta una gran cantidad de calcio y otros minerales.

Bebidas excitantes

La bebidas estimulantes, en general, activan nuestro organismo de manera artificial. Por este motivo, en algunas personas, estas sustancias provocan caídas de glucosa que les harán desfallecer a media mañana. Aún así, esto se dará más a menudo si el desayuno ha consistido en un café con bollería o pan blanco que si el desayuno ha sido nutritivo de verdad.

Una bebida a base de leche vegetal o una infusión sin excitantes son los mejores acompañantes para un buen desayuno.

 

En general, un buen desayuno debería de incluir fruta, cereales integrales y semillas o frutos secos.  ¡Mereces comenzar el día dando a tu cuerpo el mejor combustible!