¿Son buenas las leches vegetales?

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Pixabay/rawpixel

¿Son buenas las leches vegetales?

Todos sabemos la importancia de una dieta saludable para nuestro bienestar En la actualidad, muchas personas deciden dejar de tomar lácteos. Algunas de ellas lo hacen porque lo consideran más saludable. Sin embargo, muchas otras se dan cuenta de que a su organismo le cuesta digerir estos productos. Afortunadamente, para aquellos que siguen necesitando tomar algo parecido a la leche y no pueden, tenemos en el mercado un buen surtido de leches vegetales. Pero ¿son todas iguales?

Tomamos demasiada leche de vaca

Antiguamente, la leche de vaca se tomaba de vez en cuando. No todo el mundo la tomaba y no todos los días. Además de eso, la leche de las vacas de antes nada tenía que ver con la leche que compramos en el supermercado hoy en día.

Cada vez son más las personas que deciden pasarse a otro tipo de leches o bebidas vegetales Esto es debido a que tomamos leche de vaca en cantidades exageradas. Además de esto, las condiciones en que viven los animales que nos la ofrecen deja mucho que desear. Esto hace que esas leches no sean de calidad y sienten peor.

Aún así, sería conveniente hacer la reflexión de que somos el único mamífero que sigue necesitando leche en su etapa adulta. Quizá, como animales de costumbres, deberíamos revisar esos hábitos… Si quieres más información al respecto echa un vistazo a nuestro artículo sobre la necesidad de tomar leche de vaca.

Leches vegetales

En un principio, aquellos que deseaban sustituir la leche de vaca solo tenían la opción de la leche de soja. En la actualidad existen muchas más opciones en el mercado. Aunque su aspecto pueda recordarnos a la leche de vaca en realidad se trata de bebidas vegetales.

Estas bebidas no son alimentos perjudiciales. Aún así, no podemos considerarlos imprescindibles o sumamente interesantes a nivel nutricional. Estas bebidas vegetales están formadas mayormente por agua. Algunas de ellas tienen azúcar añadido o algún tipo de grasa. Son mejores las que no contienen ni azúcar ni grasa añadida. Tampoco serían recomendables aquellas que llevan cacao, vainilla o café añadidos, sobre todo si se las damos a los niños.

Como hemos dicho, las leches vegetales no son altamente nutritivas. Las cantidades de cereales o frutos secos que estos preparados contienen es muy pequeña. Además de ello, no nos proporcionan toda la fibra y nutrientes del alimento original.

^Pixabay/shisugang

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Principales tipos de leches vegetales

 

Leche de soja

Es la más popular y procede de las habas de soja. Es muy rica en isoflavonas pero bastante difícil de digerir para muchas personas.

Leche de avena

Bastante más digestiva que la de soja, es muy rica en betaglucanos y mucílagos. Ambos están relacionados con el bloqueo del colesterol. Su sabor es bastante dulce.

Leche de coco

Esta bebida es muy rica en grasas saturadas. Tiene un agradable sabor a coco y es muy calórica.

Leche de almendras

Las almendras son una buena fuente de calcio y magnesio. Normalmente, este tipo de bebida lleva muy poca cantidad de almendra. Habría que evitar aquellas que vienen en pasta para diluir porque llevan demasiado azúcar.

Pixabay/coffehunter

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Leche de arroz

Si es de arroz integral es más nutritiva que la de arroz blanco. Es muy digestiva y ligera y es apta para celíacos.

 

Cualquiera de estas bebidas puede ser un buen sustituto para aquellas personas que no quieran o no puedan tomar leche de vaca. En cualquier caso, no hay nada como tomar directamente los cereales o los frutos secos de los que proceden.


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Fuente: Pixabay/silviarita

Diferencias entre probióticos y prebióticos

Como ya explicamos en un artículo anteriorla salud de todo nuestro cuerpo está íntimamente relacionada con la población de bacterias que vive en nuestro intestino. Un intestino sano es sinónimo de buena salud. Los probióticos son nuestros aliados para mantener esas bacterias amigas bien alimentadas. No obstante, también tenemos que tener en cuenta a los prebióticos que, aunque también colaboran en esa tarea, no son lo mismo que los probióticos. Veamos cuáles son las diferencias entre unos y otros.

No estamos solos

Aunque no lo sepamos, no estamos solos. Dentro de nuestro sistema digestivo conviven aproximadamente 400 especies de bacterias. Seguro que estarás pensando que eso es terrible pero no es así. Debido a nuestra educación asociamos a las bacterias con enfermedad, sin embargo, muchas de ellas son muy beneficiosas. Las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino producen ácidos que lo equilibran e impiden el crecimiento de lo que podríamos llamar bacterias “malas”. Consecuentemente, cuántas más bacterias beneficiosas se alojen en nuestro intestino mejor será la salud de todo nuestro organismo. Vamos a ver de qué manera podemos conseguir poblar nuestro sistema digestivo con bacterias beneficiosas.

Unsplash/Alisa Anton

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¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son alimentos que contienen microorganismos vivos que al suministrarlos, benefician a la salud de la persona que los recibe. Pueden ser administrados oralmente o por otras vías. Es muy importante que estos microorganismos estén vivos y en la cantidad adecuada ya que, de esta manera, podrán actuar adecuadamente. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos tendrán el mismo efecto.

Estos alimentos nos ayudan a equilibrar el proceso digestivo, y nos protegen frente a diferentes enfermedades y trastornos como infecciones, y algunos tipos de cáncer. Así mismo, son muy eficaces para estabilizar el peso corporal. Los probióticos más conocidos son el yogur, el kefir, el chucrut, el miso y el tempeh.

Fuente: Pixabay/imoflow

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¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son ciertos ingredientes que contienen algunos alimentos y que no son digeribles. Cuando estos ingredientes entran en nuestro organismo estimulan la actividad de algunas de las bacterias que viven en nuestro intestino. Este aumento de actividad conlleva una mejoría en nuestra salud. Los prebióticos son un tipo de hidratos de carbono que al no poder ser digeridos fermentan en el intestino y sirven de alimento a las bacterias “buenas” de las que antes hemos hablado.

La inulina y los fructooligosacáridos son los prebióticos más conocidos.  Podemos encontrarlos de manera natural en algunos alimentos o añadirlos como forma de enriquecer lo que vamos a comer. Para estar seguros de que aportamos prebióticos a nuestra dieta es necesario que hagamos lo siguiente:

  • Utiliza en todos tus platos ajo, puerro y cebolla
  • Incluye legumbres en tu dieta siempre que sea posible. Son altamente nutritivas y contienen sustancias prebióticas
  • Cocina siempre las patatas y boniatos con piel. Solo tienes que lavarlos bien antes de utilizarlos. Por supuesto, la piel no se quita tras la cocción. Esta piel se consume junto con el resto del alimento.
  • Los cereales que pongas en tu mesa deben de ser siempre integrales. El trigo, la avena y la cebada integrales son  muy ricos en inulina
  • Utiliza a menudo espárragos y alcachofas en tus guisos. Son muy ricos en sustancias prebióticas.
Fuente: Pixabay/LubosHouska

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La salud de tu intestino, y de todo tu organismo, está asegurada si te preocupas de aportar a tu dieta probióticos y prebióticos de manera regular.