Wilhelm Reich y la energía orgónica

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Pixabay/Orgonangel

Wilhelm Reich y la energía orgónica

¿A quién no le asombra el hecho de que la vida aparezca? La ciencia, en su continua búsqueda, descarta la posibilidad de que la vida se genere de forma espontánea proveniente de materia que no esté viva. Si así fuera, la ciencia tendría que admitir que existe la intervención divina. Sin embargo, allá por los años 40, Wilhelm Reich  -psicoanalista y discípulo de Freud- formuló ciertos principios y leyes sobre el origen de la vida que pusieron patas arriba la biología tal y como la conocemos.

La investigación de Wilhelm Reich perseguida

En sus muchos estudios, Whilhelm Reich (1897-1957) puso en cuestión muchos de los dogmas de la cosmología, la biología y la meteorología. Como otros científicos que se han enfrentado a lo establecido, Reich fue perseguido y encarcelado. También el material relacionado con sus investigaciones tuvo que ser destruido. Algún tiempo después, la extraña muerte de Reich abrió muchos interrogantes. ¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a que fuera necesario desmontar todo el trabajo de esta persona? ¿Si realmente eran solo las investigaciones de un loco por qué no dejarlo en el olvido?

Wilhelm_Reich

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La energía orgónica

El origen del trabajo de Reich se encontraba en el concepto de líbido de Freud. A partir de ahí observó que el orgasmo seguía un patrón de movimiento habitual y esencial en la naturaleza: el proceso de contracción y expansión como generador de vida.

De tales observaciones obtuvo la certeza de que existía un tipo de energía básica de vida. A esta energía la denominó Orgón y vio que estaba presente en todo el universo siendo la fuerza creadora de vida que se reprime en los organismos enfermos. Así mismo, entendió que esta energía también existía a nivel atmosférico y que se podía capturar y reunir en cámaras para utilizarla con fines terapéuticos. 

En 1986 un grupo de científicos – Müschenich y Gebaue – de la Universidad Marburg en Alemania – publicaron los resultados del tratamiento al que se sometió a algunas personas durante 30 minutos en un acumulador de energía orgónica. La mayoría de estas personas experimentaron efectos físicos y psicológicos medibles. En general, lo que se observó fue un efecto vagotónico en el que destacaban las siguientes características:

  • Respiración más profunda y regulación de la presión arterial
  • Calor en la piel y aumento de la rubefacción
  • Mayor peristaltismo intestinal

Al utilizarlo en plantas se comprobó que existía un aumento en la germinación, crecimiento y floración. Y en animales y humanos también se produjo un aumento de la regeneración de los tejidos. La capacidad inmunológica también se incrementó. En definitiva, en todos los casos el nivel energético y la vitalidad aumentó.

¿Qué son los orgonitas?

Partiendo de los trabajos de Reich y otros científicos interesados en el tema se han diseñado los dispositivos denominados Orgones u Orgonitas. Estos instrumentos están compuestos por metales, resina y cuarzo. Actúan como generadores de energía. Esta energía es conocida como Chi, prana o energía vital.

Los Orgonitas transmutan la energía no saludable que nos rodea. Devuelven la armonía y el equilibrio a aquellos ambientes que lo necesiten. Están muy indicados para sitios donde exista contaminación electromagnética o diferentes geopatías.

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No se sabe muy bien por qué Whilhelm Reich fue perseguido. Podría ser que sus estudios no fueran propicios para aquellos que tenían otros intereses. En cualquier caso, no deja de ser un personaje interesante que, todavía hoy, tiene muchos seguidores.


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Shiatsu, qué es y cuáles son sus beneficios

Vivimos en un mundo que nos obliga a vivir de manera acelerada. Esta forma de vida es el origen de numerosas enfermedades y disfunciones. Afortunadamente, tenemos a nuestro alcance numerosas técnicas que nos pueden ayudar a aminorar los efectos de una vida poco saludable. Una de estas herramientas es el Shiatsu que, aunque sea una palabra ya muy conocida, no muchas personas saben en qué se basa.

El origen del Shiatsu

Esta técnica para recuperar la salud cuenta con más de 3.000 años de antigüedad. En la antigua China era muy común aplicar diferentes técnicas de masaje y todo tipo de hierbas para restaurar o conservar la salud perdida. También se llevaban a cabo ejercicios que tenían relación con la energía como el Tai Chi, Chikung, etc. Todas estas técnicas fueron recogidas e introducidas en Japón por los monjes que iban a China a estudiar el budismo. No obstante, una vez allí, fueron obteniendo las características de  la medicina tradicional japonesa.

Pixabay/chiaravdberg

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Durante cierto tiempo estas medicinas tradicionales fueron relegadas al olvido y sustituidas por la nueva medicina científica. Sin embargo, a mediados del siglo XIX todo este conocimiento resurgió y comenzó a ocupar el lugar que le correspondía.

La técnica Shiatsu se le atribuye al Maestro Tamai Tempaku que la dio a conocer, en 1919, a través de su libro Shiatsu Ho. Este libro es un compendio de anatomía y fisiología occidental con sabiduría tradicional Anma, Ampuku y Do-In. Después, en 1955, el Ministerio de Sanidad Japonés reconoció esta técnica como terapeútica.

¿En qué consiste el Shiatsu?

El tratamiento con esta técnica consiste en aplicar presiones con los dedos pulgares y las palmas de las manos. Estas presiones se efectúan sobre determinados puntos del cuerpo e intentan canalizar correctamente la energía vital o Chi. Gracias a estas manipulaciones se mantiene y se mejora la salud de la persona que lo recibe. Esto es debido a que el masaje contribuye a activar la capacidad autocurativa del organismo. Por supuesto, esta técnica no tienen efectos secundarios si se practica correctamente.

Unsplash/Toa Heftiba

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¿Cómo funciona?

Lo habitual es que enfermemos porque perdemos el equilibrio y la conexión con la naturaleza. Vivimos desarrollando ritmos que nada tienen que ver con nuestra esencia. Por eso, nuestro cuerpo se tensa y se bloquea dando lugar a ciertos malestares físicos y emocionales.

La pérdida de la conexión con los ciclos naturales nos lleva a la enfermedad antes o después. Por eso la mejor manera de restaurar nuestra energía es hacer que esta fluya libre y armónica. Aquí es donde el Shiatsu nos ayuda.

Beneficios del Shiatsu

Esta técnica no está recomendada para personas que tengan procesos infecciosos e inflamatorios. Tampoco es adecuado para personas con lesiones externas, hemorragias o enfermedades degenerativas.

Aparte de estos casos excepcionales en los que no debería aplicarse el Shiatsu, esta técnica nos aporta muchos beneficios. Alivia la fatiga, las migrañas, y todo tipo de dolores musculares. También es de gran ayuda para los trastornos relacionados con la menopausia y la menstruación así como para los problemas gastrointestinales.

 

Además de todo esto, como cualquier otro masaje, nos aporta una gran sensación de relajación. Y, finalmente, queremos aclarar que aunque este masaje se basa en la técnica de los meridianos de acupuntura no debemos confundirlo con la Digitopuntura que tiene la misma base. Son diferentes técnicas aunque ambas muy recomendables.