Los propósitos de año nuevo

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Los propósitos de año nuevo

A menudo, al comienzo del nuevo año, los propósitos de cambio van de la mano de la sensación de culpa por los excesos cometidos durante estas fechas. Si somos sinceros, echando la vista atrás, estos propósitos de año nuevo que quisimos llevar a cabo el año anterior, solo se quedaron en el intento. ¿Que hace que todos estos deseos de cambio no lleguen a materializarse?

¿Qué es lo que yo realmente deseo?

Ante cualquier cambio que queramos hacer en nuestra vida lo primero que surge es un deseo. Este deseo, en muchas ocasiones, no llega hasta nosotros desde nuestro interior. La cultura en la que vivimos nos proporciona continuamente objetos o metas que desear que muchas veces no coinciden con lo que nuestra alma desea y no nos damos cuenta.

A aquellas personas que llevan una vida más consciente les resulta más fácil saber cuáles son sus verdaderos deseos. Sin embargo, cuando vivimos a toda velocidad es fácil dejarse engañar por falsos anhelos.

El amor a uno mismo

En muchas ocasiones, los propósitos que nos hacemos para el nuevo año van en contra del amor hacía nosotros mismos. Los ejemplos son numerosos: dietas estrictas, entrenamientos extenuantes, etc. Una persona que se ama a si misma nunca se perjudicará. Sin embargo, desde ese cariño y comprensión, se pueden plantear cambios que favorezcan una mayor salud y autodominio.

Por eso, la mejor manera de hacer propósitos de año nuevo es entender hasta qu punto nuestro deseo de cambio es realista. Los cambios siempre deben de ser paulatinos y han de tener un motivo que nos ayude a llevarlos a cabo. Si deseamos hacer cambios que se basen en el amor y el respeto por nosotros mismos, el éxito estará asegurado. Esto es debido a que el motor que nos impulsa a cambiar siempre estará de nuestra parte. No obstante, siempre habrá pequeños fallos a lo largo del proceso que no deben hacernos sentir que hemos fallado.

Facilidad en primer lugar

Cualquiera que sea el propósito que nos hagamos tendrá que llevar un formato de facilidad para que nos lleve a buen puerto. Por ejemplo, si lo que quieres es perder peso, no te exijas eliminar de manera drástica ciertos alimentos, es mejor decidir que ya no quieres comer nada que te haga daño. En el caso de que hayas decidido hacer deporte, si eres poco deportista, comienza con suaves caminatas o con actividades lúdicas que te ayuden a ejercitarte sin sufrir. El yoga, el baile o la natación son estupendos ejemplos.

Cuando nuestros propósitos de año nuevo estén relacionados con las relaciones que tenemos con otras personas, también es mejor hacerlo de forma moderada. No es lo mismo decidir dejar de ver a una persona que espaciar en el tiempo los momentos que pasamos juntas.

Pixabay/Skeeze

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Cualquier cambio que queramos llevar a cabo necesita de reflexión previa y, sobre todo, de facilidad y suavidad hasta que se haya instalado como algo habitual en nuestra vida.


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Dieta vegetariana o dieta omnivora

Cada día son más las personas que optan por llevar una dieta vegetariana. Algunas personas lo hacen por mejorar su salud, otras para evitar el sufrimiento animal. También son muchas las que lo hacen porque está de moda. En cualquier caso, estaría bien hacer una reflexión acerca de si la dieta vegetariana es realmente mejor que la omnívora.

Cada persona es diferente

Lo primero que es necesario decir es que cada persona tiene necesidades y reacciones diferentes a los distintos alimentos. Lo que a una persona le sienta bien puede que a otra no. Por eso, cada persona debería de observarse a si misma y darse cuenta de qué es lo que mejor le sienta.

La dieta vegetariana

Este tipo de dieta consta de vegetales, frutas, semillas, legumbres, lácteos y huevos.  No están permitidos ni la carne ni los pescados. Esta forma de alimentarse, siempre que esté bien planificada, puede ser una dieta saludable y nutritiva.

Unsplash/Dane Deaner

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Cualquiera de los nutrientes que necesita nuestro cuerpo pueden obtenerse de la dieta vegetariana sin ningún problema. Únicamente habrá que poner mucha atención en el equilibrio de dichos alimentos.

La dieta vegana

La diferencia entre la dieta vegana y la vegetariana es que en la dieta vegana no se consume absolutamente nada que tenga origen animal. No se tomarán ni huevos, ni lácteos, ni miel como en la vegetariana.

Esta dieta, al igual que la anterior, si se hace utilizando alimentos naturales y con un buen equilibrio de todos ellos, puede ser perfectamente nutritiva. Aún así, el hecho de ser vegetariano o vegano no es sinónimo de llevar una dieta saludable. Muchos vegetarianos y veganos abusan de productos denominados “sin ingredientes animales” que son muy poco sanos. Por ejemplo: snacks, embutidos veganos, postres de soja, etc.

Unplash/Anna Pelzer

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La dieta omnivora

Este tipo de dieta, exactamente igual que las anteriores, puede ser una buena opción siempre que se lleve a cabo correctamente. La dieta omnívora presenta como ventaja frente a las anteriores la mayor variedad de opciones para poder obtener todos los nutrientes que necesitamos. En su contra podemos decir que muchas personas omnívoras, podrían abusar de productos de origen animal y dañar su salud tanto como los vegetarianos o veganos que no equilibren bien su dieta.

En la variedad está el gusto

En definitiva es fácil observar que, dentro de las diferentes opciones, todas son buenas y todas son menos buenas. Lo realmente importante es saber equilibrar la dieta, sea cual sea la opción que elijamos.

Pixabay/RitaE

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Cualquier dieta sana deberá de incluir tantos alimentos naturales como sea posible. Los alimentos procesados o ultraprocesados deberían de consumirse al mínimo en cualquiera de ellas. Así mismo, los azúcares y los cereales refinados no son recomendables bajo ningún concepto.

Mucha fruta, verduras, hortalizas frutas, cereales integrales y legumbres podrán el equilibrio necesario en cualquier forma de alimentarnos que elijamos. Si además de esto evitamos los productos procesados es muy fácil llevar una dieta equilibrada sea cual sea nuestra opción de dieta.


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¿Qué es la acrilamida y cómo nos perjudica?

A la mayoría de las personas les resultan muy apetecibles las patatas fritas doraditas y crujientes. Sin embargo, ese color y textura están relacionados con una sustancia denominada acrilamida que se ha visto que es muy perjudicial para la salud. Te lo vamos a contar.

Fuente: Unsplash/Gilly

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¿Qué es la acrilamida?

La acrilamida es una sustancia utilizada en la formación de poliacrilamida, acrilamida y copolímeros. Los copolimeros son usados para producir plásticos, papel y tintes. Así mismo, se usan para tratar el agua potable y las aguas residuales. Además, podemos encontrarlas en adhesivos, envases de ciertos alimentos y algunos selladores.

Alimentación y acrilamida

En el año 2002, unas investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Estocolmo, dieron a conocer que esta sustancia se encontraba en cantidades elevadas en un grupo de trabajadores que llevaban una dieta determinada. Este estudio descartó que estos trabajadores estuvieran en contacto con cualquier tipo de sustancia química, por lo que la presencia de acrilamida se atribuyó únicamente a la dieta.

Paralelamente, otros estudios llevados a cabo en Estados Unidos y Europa, dieron a conocer que ciertos alimentos presentaban acrilimida si se cocinaban a más de 120ºC. Siguiendo la investigación, se llegó a la conclusión de que uno de los aminoácidos presentes en los hidratos de carbono (asparagina) es el responsable de que la acrilamida aparezca.

Fuente: Unsplash/Pixzolo Photography

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Almidones y cereales

Dependiendo de la manera en que se cocinen los alimentos que contienen almidón y los cereales, esta peligrosas sustancia puede aparecer o no. El horneado o los fritos que otorgan el color dorado a los alimentos, son indicadores de que la acrilamida puede estar presente. Así mismo, el tostado del café también parece estar relacionado con su aparición.

Problemas para la salud humana

En ratones de laboratorio se ha relacionado la administración de acrilamida con la aparición de tumores y mutaciones genéticas. De la misma manera, la presencia de esta sustancia puede provocar efectos negativos en el sistema nervioso.

Aunque aún no existen estudios definitivos parece ser que, en determinadas cantidades, la acrilamida se considera un posible cancerígeno.

Fuente: Unsplash/Natham Dumlao

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¿Podemos evitar que aparezca esta sustancia?

Afortunadamente, tomando ciertas medidas, es muy fácil evitar o minimizar la aparición de la acrilamida:

  • Cocer las patatas a menos de 120ºC. Evitar horneados o fritos
  • Remojar las patatas media hora antes de cocinarlas. De esta manera soltarán gran parte del almidón y se dorarán menos.
  • No ingerir los bordes de las tostadas que se hayan tostado en exceso.
  • No tomar la variedad robusta del café. Mejor la arábiga.
  • Si las patatas se tuestan demasiado es mejor no comerlas.
  • Evitar la bollería industrial o los cereales para desayuno.
  • No comprar patatas chips onduladas. La mejor opción son las que hayan sido elaboradas con aceite de oliva y sal. Las variedades con distintos sabores no son aconsejables.
  • Dejar los restaurantes de comida rápida para ocasiones puntuales o evitarlos.

 

En general, la acrilamida puede ser evitada observando las reglas arriba mencionadas y llevando una dieta saludable.