El limón, un superalimento

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Unsplash/Sara Gualtery

El limón, un superalimento

 

El limón está presente en nuestra dieta desde hace mucho tiempo. Sin embargo, son pocas las personas que saben hasta qué punto podemos considerarlo un tesoro para nuestra salud.  Esta fantástica fruta nos ayuda a eliminar toxinas, nos aporta vitaminas y también es un potente bactericida. En esta entrada te vamos a contar para qué sirve el limón y cómo puede ayudarnos, tanto en la prevención como en el tratamiento de muchas dolencias.

El origen del limón

El limonero pertenece a la familia de las rutáceas y al género cítrico con carácter tropical. Es, probablemente, originario del sur de China y crece mejor en sitios no muy fríos de suelos poco profundos y con alta salinidad. En Asia, el limonero se cultiva desde hace más de 2.500 años. Allí, se le considera un símbolo de la felicidad. Desde China su cultivo se extendió hasta el actual Irán. A partir del siglo X, los árabes lo llevaron por la cuenca mediterránea, por el oeste hacía España y por el este hacía Grecia. Actualmente, el principal país productor es México. Detrás van la India, España, Italia y Grecia.

Pixabay/Hans

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Los frutos del limonero son los limones que pueden variar en cuanto a su color y la textura de su piel. Este árbol florece todo el año y según la época de maduración de los frutos se clasifican las diferentes variedades.

Los beneficios del limón

Los usos del limón en la cocina son muchos. En pastelería son ideales para añadir aroma y esencia. También se utiliza para aderezar y cocinar alimentos o para la fabricación de licores. Como ya hemos dicho, esta fruta nos ofrece numerosos beneficios:

Alto poder alcalinizante

Aún siendo un alimento ácido, el limón nos ayuda a alcalinizar el organismo. El equilibrio del pH en nuestro cuerpo es muy importante para mantener una buena salud. Además, las dietas ricas en alimentos refinados, aditivos y carnes tienden a acidificar el organismo. Por este motivo, es una buena idea poner un poco de zumo de limón sobre las carnes y pescados.

Fortalece el sistema inmune

El limón, como el resto de los cítricos, es muy rico en vitamina C y flavonoides. Estas sustancias son muy interesantes para reforzar el sistema de defensa del cuerpo. Ante los primeros síntomas de cualquier proceso respiratorio un zumo de limón natural nos servirá de gran ayuda.

Potente antibacteriano

Además de todas las sustancias nutritivas que contiene, el limón también posee una alta capacidad bactericida. Por este motivo, está indicado en cualquier proceso en el que necesitemos reducir la población bacteriana.

Beneficia al sistema nervioso

La dosis de potasio que el limón nos aporta es muy aconsejable para el sistema nervioso en general

Muy desintoxicante

Este mágico cítrico, al estimular el hígado, es muy apropiado para eliminar toxinas. Son muchas las personas que toman un vaso de agua tibia con el zumo de un limón recién exprimido por la mañana antes de desayunar. Esta sana costumbre es una estupenda forma de limpiar en profundidad nuestro aparato digestivo. Además, al aumentar los movimientos peristálticos ayuda a evacuar los intestinos con facilidad. Así mismo, después de comidas copiosas nos facilita la digestión.

Un poco de limón cada día es un buen aliado para mantener nuestro cuerpo con salud. Eso si, hay que tener cuidado de tomarlo siempre con una una pajita porque el ácido en exceso daña el esmalte dental.


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Trucos para aliviar los excesos navideños

Durante las fiestas navideñas y sobre todo después, la mayoría de las personas sienten que su cuerpo se queja y, en muchos casos, que la bascula señala algún kilo de más. Todas las reuniones de estas fechas van acompañadas de bebida y comida en abundancia. Por este motivo, comemos y bebemos mucho más de lo que hacemos normalmente. No debemos de castigarnos pensando que no deberíamos haberlo hecho. La vida es celebración y el disfrute en buena compañía saludable. Eso si, para poder recuperar el equilibrio tras los excesos navideños necesitamos algunos pequeños trucos que te vamos a contar.

Ralentiza tu ritmo

Al contrario de lo que podría parecer, estos momentos del año son excelentes para practicar una forma de vida más pausada. Si conseguimos vivir a menor velocidad, los excesos de todo tipo serán menos frecuentes.

Ante una comida con amigos o familiares un poco más de consciencia nos ayudará a disfrutar aún más del momento. Si ponemos más atención en nuestro interior seguro que saborearemos más la comida y también beberemos con medida. Cuando estamos dispersos no somos conscientes de que ya no tenemos más hambre por lo que seguimos comiendo sintiéndonos físicamente mal después. Lo mismo pasa con la bebida. Por eso, de nosotros depende comenzar estas reuniones con calma interior. Una buena práctica sería dejar el tenedor en el plato tras cada bocado.

La deshidratación

Cuando comemos y bebemos en exceso nuestro cuerpo utiliza más agua de lo normal. El alcohol causa una gran deshidratación y la comida copiosa demanda de más jugos para digerirse haciendo mayor el gasto de agua.

Una buena medida para evitar esta deshidratación es poner un vaso de agua al lado de las bebidas alcohólicas e ir bebiendo ambas de manera paralela. Este pequeño gesto nos ayudará a evitar gran parte de las molestias que conlleva esta demanda extra de agua.

El proceso digestivo

Una digestión normal lleva aproximadamente tres horas. Cuando la comida ha sido copiosa se puede duplicar ese tiempo. Si el cuerpo está digiriendo una comida no es buena idea volver a comer cuando este proceso aún no ha terminado. Esta sobrecarga se traducirá en molestias y pesadez. Por ello, es importante que intentemos no tomar ningún alimento o bebida alcohólica hasta que haya pasado un tiempo prudencial desde la ultima comida. Así podremos dar tiempo al cuerpo a que se “deshaga” un poco de la comida anterior.

Así mismo, si comenzamos cualquier comida con algún alimento crudo, las enzimas que este alimento contiene serán de gran ayuda para llevar a cabo la digestión de manera más eficaz. Una ensalada para comenzar siempre es la mejor opción

Tisanas digestivas y limón

El limón es un alimento muy interesante. Además de su alto contenido en vitamina C, tiene una alto poder alcalinizante. Un vaso de agua templada con el zumo de un limón después de comer nos ayudará a digerir más fácilmente. Así mismo, si sustituimos el postre por un poleo menta, manzanilla, regaliz o té kukicha también estaremos ayudando a nuestro organismo a llevar a cabo el proceso digestivo.

Unsplash/ Manki Kim

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Manki Kim

Con estos sencillos trucos, los excesos de las fiestas navideñas nos darán menos problemas. Sería importante darnos cuenta de que no somos un recipiente vacío en el que se puede ir lanzando toda aquella comida que nos resulte apetecible. Nuestro cuerpo hace todo lo posible por conservar el equilibrio, si le ayudamos funcionará mucho mejor.


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Los beneficios de consumir probióticos

¿Sabías que muchas de las enfermedades que padecemos tienen su origen en un desequilibrio de la flora bacteriana? El tipo de dieta que llevamos en los países industrializados no es la mejor amiga de dicha flora. Sin embargo, el consumo de probióticos es de de gran ayuda para mantener nuestra flora bacteriana en equilibrio y, de esta manera, prevenir numerosas enfermedades.

La microbiota intestinal

Hasta no hace mucho tiempo, la microbiota intestinal se conocía como flora intestinal. Esta microbiota está compuesta por poblaciones de bacterias y microbios que habitan nuestro intestino. Dichas poblaciones están íntimamente relacionadas con nuestra salud. Aunque en nuestro intestino conviven decenas de trillones de microorganismos, no todas las personas tienen la misma microbiota intestinal. Podríamos decir que cada intestino tiene su propia identidad.

Unsplash/Alison Marras

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La importancia de un intestino sano

La evolución de los microorganismos y la de nuestra especie han ido siempre de la mano. Dichos microorganismos colaboran con nosotros a la hora de realizar funciones esenciales para la vida. Por ese motivo, podemos considerarlos como directos implicados en nuestra salud o enfermedad. Cuando alguna población bacteriana se altera pueden aparecer enfermedades autoinmunes, inflamación crónica, cáncer, asma, problemas en la piel, etc.

Nuestra flora intestinal cumple funciones tan importantes como: mantener la correcta absorción de agua y minerales en el colón, obtener energía de los nutrientes, regular la velocidad del tránsito intestinal, mantener el pH de la piel y el colón, entre otras cosas.

¿Qué beneficia o altera nuestra microbiota?

La forma en la que nos alimentamos y nuestros hábitos de vida tienen mucho que ver con el estado en el que se encuentra la microbiota de nuestro intestino. La dieta define, en gran medida, qué bacterias poblarán nuestro intestino. De la misma manera, ciertos fármacos, como por ejemplo los antibióticos, eliminan ciertos grupos de bacterias. También los contaminantes ambientales y el ejercicio físico en exceso pueden deteriorar la microbiota.

Los probióticos

Los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos que,  al tomarlos de la forma adecuada, nos aportan beneficios para la salud. Pueden ser suministrados de forma oral o por otras vías, como por ejemplo puede ser la vaginal, para combatir enfermedades relacionadas con hongos. Es necesario que los probióticos estén vivos cuando los ingerimos y que la dosis sea la adecuada para poder obtener los efectos deseados. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos son beneficiosos, ya que, en muchos casos contienen cantidades demasiado pequeñas de los mismos.

Pixabay/Profet77

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Beneficios del consumo de probióticos

Entre los muchos beneficios que nos ofrecen los probióticos podemos encontrar que:

  • Favorecen la buena digestión al equilibrar el sistema digestivo
  • Son eficaces frente a la diarrea y otras dolencias digestivas
  • Nos protegen frente a diferentes infecciones
  • Ayudan a prevenir el cáncer de colón
  • Previenen trastornos en las vías urinarias
  • Ayudan a equilibrar el peso corporal

 

Actualmente, podemos adquirir diferentes alimentos con propiedades probióticas. Entre ellos encontramos el yogur, el kefir, el chucrut, el kimchi, el tempeh, el miso o la kombucha. Si quieres gozar de una buena salud comienza  a poblar tu intestino con bacterias amigas incluiyendo alguno de ellos en tu dieta de manera habitual. ¡Notarás la diferencia!