La alimentación en el embarazo

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Unsplash/Asthon Mullins

La alimentación en el embarazo

Actualmente sabemos que aquello de “hay que comer por dos”, que antes se decía a las madres gestantes, pasó a la historia. Hoy en día, se sabe la importancia de la calidad sobre la cantidad de la alimentación durante el embarazo. En esta entrada vamos a ver cuáles son las recomendaciones más importantes para una buena nutrición tanto de la madre como del futuro niño.

Lo más natural posible

Lo primero a tener en cuenta para una buena nutrición es que los nutrientes lleguen a nuestro organismo de la forma más natural posible. Por tanto, los alimentos deberán de llegar a nuestro plato sin procesar o mínimamente procesados. Durante la gestación los alimentos procesados deberían de ser excluidos de nuestra dieta.

Unsplash/Alexa Suter

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Nada de azúcar ni bebidas azucaradas

El azúcar nos aporta cero nutrientes y muchas calorías. Su única función es conseguir que aquello que lo contiene sea más apetecible. Grandes cantidades de azúcar en un alimento hacen que nos sea casi imposible parar de comer. Esta es la razón por lo que, normalmente, comeremos mucho más de lo que realmente nos apetece. Además, es necesario saber que el azúcar se encuentra “escondido” en multitud de platos procesados bajo diferentes denominaciones.

Así mismo, las bebidas azucaradas o los zumos de frutas aportan tanta azúcar que el organismo se ve obligado a segregar insulina de manera urgente para equilibrar el nivel de azúcar en sangre. Por todo ello, las madres gestantes que deseen tomar algo dulce deberían optar por fruta, frutos secos o cereales integrales. 

Mucho magnesio

El magnesio es un mineral imprescindible para cualquier persona. Durante el embarazo las necesidades de este mineral se incrementan. La formación de los tejidos del feto aumentan las necesidades de magnesio y proteínas. Por lo tanto, la madre gestante deberá poner atención a esta necesidad.

Los alimentos que más magnesio contienen son : las pipas de girasol, las almendras, las legumbres, las nueces, los pistachos, el pan integral y los higos secos. El chocolate encabezaría esta lista pero durante el embarazo sería recomendable reducirlo a mínimos por su efecto excitante del sistema nervioso.

Unos buenos niveles de magnesio serán de gran ayuda para evitar el insomnnio que padecen algunas embarazadas y también asegurará un buen peristaltismo.

Grasas de buena calidad

Las grasas que la madre ingiere son uno de los nutrientes esenciales para el bebé que se está formando. Por ello, estas grasas deben de ser de la mejor calidad. Como ejemplo tenemos el aceite de oliva o aceitunas, frutos secos y pescado a menudo y con moderación. Las grasas saturadas presentes en el tocino, la nata o la mantequilla deberían limitarse al máximo o eliminarse de la dieta.

Proteínas

Las proteínas, como ya hemos mencionado, son muy importantes para la formación de tejidos del bebé. Una vez más, será muy importante poner más atención a la calidad que a la cantidad. Las mejores fuentes de proteínas serán los huevos, el pescado, las legumbres y los frutos secos. La carne, siempre que sea magra, se dejará para ocasiones determinadas.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono tienen muy mala fama cuando la realidad es que son imprescindibles. Lo realmente importante respecto a ellos es qué tipo deberíamos tomar. No es lo mismo tomar pan o arroz blanco que pan o arroz integral. El pan refinado, y también el arroz, nos aportan muy pocos nutrientes y elevan el nivel de glucosa en sangre de manera rápida. Sin embargo, los cereales integrales en general, están llenos de sustancias nutritivas y nos ayudan a mantener nuestros niveles de glucosa constantes. Además de esto, la fibra de estos últimos nos ayuda a evitar el estreñimiento.

Pixabay/Divily

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En general, la dieta de una futura madre no debería de ser muy diferente de la de una persona que desee tener buena salud. Porque, cómo hemos dicho en anteriores artículos, el embarazo no es una enfermedad. Una dieta equilibrada y natural, unida a cierta cantidad de ejercicio físico moderado serán los mejores aliados para un embarazo y parto sin problemas.

 

 


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Fuente: Pixabay/andreas160578

Los beneficios de la reflexología podal

Nuestros pies son los responsables de nuestro caminar por la vida. Cuando sentimos dolor en ellos todo nuestro organismo se resiente. Podríamos decir que, de alguna manera, el dolor de pies se refleja en el resto del cuerpo, haciéndonos sentir mal. Curiosamente, también ocurre al contrario, todo nuestro cuerpo se refleja en nuestros pies. La reflexología, se basa justamente en eso, en el mapa de nuestro cuerpo que se encuentra representado en los pies.

Los orígenes de la reflexología

Parece ser que los indios Cherokee de Estados Unidos fueron los primeros en usar técnicas de presión en los pies. En sus orígenes se le daba un carácter religioso sobre todo. La reflexología moderna nace de la mano del Dr. William  Fitzgerald y la Dra. Eunice Inghman, a principios del siglo XX.

Fuente: Pixabay/nnoeki

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La teoría del  Dr. Fitzgerald exponía que el cuerpo humano está recorrido de forma longitudinal por diez meridianos. Estos meridianos, cinco en cada mitad del cuerpo, tienen conexión con determinadas zonas y órganos del cuerpo. Más tarde, esta teoría se fue desarrollando hasta llegar a realizar mapas con los puntos de reflexología podal. Estos puntos identifican la zona del pie que está relacionada con otras zonas del cuerpo.

Beneficios de la reflexología

Como ya hemos visto, esta técnica de sanación se lleva a cabo aplicando presión en distintas zonas del pie. Nuestros pies, aún siendo una parte muy importante de nuestro cuerpo, no reciben todas las atenciones que merecen. Esta técnica, ante todo, proporciona a los pies un gran alivio de todas las tensiones y, consecuentemente, gran relajación.

Los reflexólogos son expertos en encontrar y tratar cada zona refleja con precisión. Gracias a ello, los beneficios que ofrece un masaje de este tipo son numerosos:

  • La circulación sanguínea se activa con sus correspondientes beneficios para todo el cuerpo
  • Se activa también la circulación linfática 
  • Alivia el estrés, ya que afloja tensiones
  • Aumenta y equilibra los niveles de energía
  • El sistema inmunológico también se activa incrementando el poder autosanador del cuerpo
  • Ayuda a eliminar toxinas y favorece la respiración y nutrición celular
  • Normaliza las funciones órgánicas, glandulares y hormonales
  • Alivia el dolor, si existiera
  • Mejora el estado general y el buen humor
  • Al contribuir a la relajación es un buen aliado contra el insomnio
Unsplash/Gabby Orcutt

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Una técnica para todas las edades

La reflexología puede ser recibida por cualquier persona. A los niños les encanta, les relaja y les ayuda a estimular su creatividad. Para las personas mayores también es una buena herramienta de sanación. A las mujeres embarazadas este masaje les ayudará a combatir el estreñimiento, a evitar la retención de líquidos y a activar la circulación y a favorecer la activación del parto.

Si te animas a probar la reflexología podal sentirás aumentar tu nivel de energía, tendrás más alegría, notarás menos cansancio y mayor claridad mental. Cada sesión de reflexología se experimenta como un gran abrazo que recibe todo tu cuerpo a través de los pies.


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Fuente: Pixabay/3907349

El embarazo no es una enfermedad

Nos hemos acostumbrado a que la mayoría de los procesos naturales por los que pasa nuestro cuerpo se medicalicen. Sin embargo, aunque esto sea lo habitual, no es normal en absoluto. El hecho de medicalizar un proceso tan natural como el embarazo nos puede hacer pensar que se trata de una enfermedad. y no es verdad. En condiciones normales, una mujer embarazada solo atraviesa un momento creativo de alta intensidad que, además de enriquecerla personalmente, le permitirá seguir disfrutando de la vida.

El embarazo antes y ahora

Antiguamente, se consideraba el embarazo y el parto como una función natural y normal del cuerpo de la mujer. Esta función tan maravillosa se contemplaba como un fenómeno de la vida en el que se respetaban las leyes de la naturaleza y se cooperaba humanamente según era necesario. En la mayoría de los partos que no presentaban riesgos especiales, las comadronas o parteras ayudaban a la parturienta en este magnífico proceso.

Fuente: Pixabay/DanEvans

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Sin embargo, en este momento, consideramos tanto el parto como el embarazo una enfermedad. Por este motivo, las mujeres abandonan su intuición natural y se entregan a rigurosas reglas de prevención de los numerosos riesgos de los que la medicina promete protegerles. En definitiva, hemos llegado a creer que el embarazo es una enfermedad peligrosa.

Si quieres más información acerca de por qué sucede esto te aconsejo leer el trabajo que han llevado a cabo los doctores Juán Gervás y Mercedes Pérez- Fernandez en su último libro.

Disfrutar del embarazo

Un embarazo normal no tiene porque repercutir en la vida de una mujer.  Llevando a cabo una buena alimentación y ejercicio moderado, el embarazo puede ser disfrutado plenamente.

Una buena dieta es muy importante

No es cierto que una mujer embarazada tenga que comer por dos. No obstante, es muy importante tomar alimentos nutritivos que proporcionen las sustancias que el bebé necesita para su correcto desarrollo.

Durante esta etapa, es muy importante observar la calidad de los alimentos. Esta calidad la obtendremos si elegimo alimentos frescos, integrales y a poder ser de cultivo ecológico.  Una dieta rica en alimentos de origen vegetal asegura la salud de la madre y del niño de igual manera. Sería muy aconsejable evitar los productos refinados y procesados durante toda esta etapa, así como aquellos que contengan gran cantidad de azúcar.

El ejercicio en el embarazo

Durante esta etapa de la vida de la mujer el ejercicio es necesario y muy recomendable. Lo ideal es practicar  ejercicios que potencien la elasticidad y la fuerza muscular.  La natación y, sobre todo el yoga, son la mejor manera de llegar a la hora del parto en muy buena condición física.

PATRICIA O´BRIEN

Numerosos estudios coinciden en que el yoga es un deporte muy recomendable para las mujeres embarazadas. De hecho, se ha comprobado que ayuda a reducir el dolor de las contracciones y que también son menos los casos de parto por cesárea en las mujeres que lo practican.

En definitiva, una mujer embarazada, en condiciones normales, puede y debe hacer una vida normal. Con una buena alimentación y conectando con su cuerpo a través de ejercicios como el yoga, el embarazo será una maravillosa etapa de la que disfrutar y no una enfermedad.