¿Y si no tuviéramos que perseguir la felicidad?

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Fuente:PIxabay/Lidya Nada

¿Y si no tuviéramos que perseguir la felicidad?

Cada día son más los libros y cursos que nos empujan a buscar o conseguir la felicidad. Parece que estamos obligados a ser felices en todo momento y situación y, si no lo conseguimos, algo no estamos haciendo bien. Esta danza en pos de la felicidad nos empuja a la continua búsqueda de aquella experiencia que nos asegure encontrarla. Sin embargo, vivimos en un momento en el que son muchas las personas que están deprimidas, ansiosas o tristes. ¿Qué estamos haciendo mal?

¿Quién nos promete felicidad?

Hasta no hace mucho tiempo la vida ordinaria de cualquier persona incluía tanto alegría como tristeza y esto se aceptaba mayoritariamente. El ritmo general de la vida de las personas era mucho más lento que el que vivimos hoy en día. La necesidad de nuevas experiencias existía en su justa medida. De esa manera, en la aceptación de que la vida tiene sus luces y sus sombras se desarrollaba la existencia de nuestros antepasados.

Fuente: Unsplash/Roman Kraft

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Hoy, sin embargo, se nos vende por todas partes la persecución de la felicidad a toda costa. Algunas veces, es hasta un poco vergonzoso no conseguir ser lo suficientemente felices…. ¿De dónde viene esa moda de querer ser felices a cualquier precio evitando la vida en su conjunto? ¡Está muy claro! Para ser felices, nos dicen, debemos comprar, adquirir, viajar, y lo que haga falta… Si hacemos todo esto, se nos promete que alcanzaremos una felicidad perenne. ¿Es eso verdad? ¿No es cierto que una vez que hemos comprado, adquirido o viajado, volvemos a lo mismo de siempre? ¿No es cierto que la promesa de la felicidad se queda solo en una promesa?

Tenemos permiso para no ser felices

¿Y si te dijera que tienes permiso para no ser feliz? La vida humana conlleva un gran numero de situaciones que nos hacen sentir de diferentes maneras. La negación de los momentos tristes o angustiosos no hará que dejen de existir. Tenemos permiso y debemos dar a nuestras emociones “negativas” el protagonismo que merecen. Llegan a nosotros para ser observadas, atendidas y abrazadas. No son la basura que tenemos que meter debajo de la alfombra para no ver. Si nos permitimos ser infelices sin miedo no obstaculizaremos el fluir de la vida.

Fuente: Pixabay/Luis Galvez

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Acepta tus momentos tristes, tus angustias, tus llantos. Todos ellos forman parte de lo que eres. No rechaces ninguna emoción y no te esfuerces en hacer que desaparezca rápidamente.

La felicidad no se busca, se siente

En contra de lo que la publicidad nos hace creer no existe nada externo que nos vaya a proporcionar la felicidad. Tampoco es necesario que nos obsesionemos con encontrar la felicidad. La verdadera felicidad es algo que aparece sin objeto que lo acompañe. Ser feliz es un estado que se alcanza o aparece en nuestro interior. Somos felices cuando ponemos atención en cada momento que vivimos. Sin nada que lo origine podemos experimentar gozo dando a lo cotidiano el valor que tiene. Gozo es recordar que contamos con un día más para exprimirlo a nuestro antojo.

Fuente: Pixabay/Max Andrey

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No busques la felicidad, encuéntrala en la aceptación de ti mismo y de todo lo que aparece en tu vida cada día.

 


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Fuente: Unsplash/Simon MIgaj

¿A qué llamamos coherencia cardíaca?

Cada vez que nuestro corazón late se generan ondas electromagnéticas. Cuando estas ondas siguen un patrón repetitivo y ordenado podemos decir que nuestro corazón está en coherencia. Este estado de coherencia es transmitido al cerebro también. Según los últimos estudios la coherencia cardíaca es sinónimo de salud. Si quieres saber como conseguir este estado sigue leyendo este artículo.

No tenemos un único cerebro

Hasta hace muy poco se creía que únicamente teníamos un cerebro. Sin embargo, actualmente, se sabe que tanto el intestino como el corazón cuentan con circuitos formados por decenas de miles de neuronas. Estos circuitos se comportan como si fueran pequeños cerebros dentro de nuestro cuerpo, siendo capaces de tener sus propias percepciones y modular sus respuestas dependiendo de esas percepciones. Podríamos decir que, de alguna forma, el corazón tiene sus propios recuerdos.

Fuente: Unsplash/Darius Basar

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Nuestro corazón, además de contar con sus sistema de neuronas propio, también segrega y libera algunas hormonas. Entre otras, encontramos la adrenalina que es segregada cuando es necesario rendir al máximo, o la oxitocina, también llamada la hormona del amor.

Emociones y coherencia cardíaca

Cómo ya hemos comentado, el corazón tiene su propio circuito neuronal. Según sean nuestras emociones el corazón enviará diferentes señales al cerebro. Las emociones positivas nos proporcionan armonía tanto en el sistema nervioso como en el latido cardíaco. Además de esto, originan una sincronicidad en el funcionamiento de los distintos sistemas del organismo que nos llevarán a una coherencia cardíaca. Sin embargo, las emociones negativas. provocan alteraciones en el ritmo del corazón y también en el sistema nervioso. El estrés, el enfado o la ira, darán forma a lo que se conoce como caos cardíaco.

Todo este conocimiento nos ayuda a entender mejor nuestro cuerpo. Así mismo, llegamos a la conclusión de que un corazón que late de forma armónica envía señales de calma al cerebro y al sistema nervioso, dando lugar a una sensación de bienestar.

Fuente: Unsplash/Simon Migaj

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 ¿Qué nos ayuda a favorecer la coherencia cardíaca?

El hecho de conseguir una buena coherencia cardíaca nos aporta muchos beneficios. Además de encontrarnos mejor físicamente, nuestro cerebro estará más despierto y será más eficiente.  Vamos a ver de qué forma podemos conseguirlo:

  • Una mirada hacía el interior. La mayoría de las personas ponen toda su atención en el exterior. Sin embargo, dirigir nuestra atención hacía lo que pasa en nuestro interior es tan necesario como estar pendientes de lo que sucede afuera. Cualquier de las muchas técnicas de relajación o meditación son una buena herramienta.
  • Ejercicio físico. Cualquier ejercicio que favorezca una correcta conexión entre la mente y el cuerpo, favorecerá la coherencia cardíaca. El yoga, el tai-chi, o un paseo poniendo atención en la respiración serán muy beneficiosos.
  • Atención a lo que sucede Ahora. Si somos capaces de poner toda nuestra atención en el momento presente, todos nuestros sistemas se armonizarán. El ahora es lo único que realmente existe. El pasado y el futuro únicamente viven en nuestra mente.

Un corazón que late con coherencia es un seguro de salud y bienestar. Cómo habrás comprobado es fácil de conseguir. Emociones positivas, vida tranquila y ejercicio moderado serán tus mejores aliados.