Pereza y salud

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Pereza y salud

Es muy posible que seas una de esas personas a las que, desde que eras muy joven, te han inculcado la creencia de que la pereza es algo negativo. De la misma manera, casi seguro que esta querida compañera te visita a menudo aunque te niegues a recibirla con los debidos honores. ¿Y si te dijera que la pereza puede ser un antídoto contra el estrés y contra muchos de los problemas de salud que tenemos hoy en día?

Hemos olvidado el gozo de vivir

En el inicio de nuestras vidas todos y todas teníamos el permiso para disfrutar de estar vivos. De hecho, esta capacidad viene incluida en el kit de vida de todo aquel que llega a la Tierra. Cualquier niño que no haya sido “educado” aún será capaz de disfrutar tanto haciendo como no haciendo. Cuándo somos niños sentimos que tenemos derecho a sentir una serie de emociones gozosas derivadas de nuestros actos y nos sentimos bien con ello.

Unsplash/My pham

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Sin embargo, según vamos cumpliendo años las cosas cambian para peor. Para poder encajar en la sociedad en la que hemos nacido debemos seguir ciertas normas que nos harán aceptables. En esto consiste eso que llamamos educación. En el desarrollo de esa educación vamos perdiendo nuestro yo más espontaneo y gozoso en aras de la aceptación. Con el paso del tiempo tendremos que recurrir a terapias que nos otorguen los permisos que se nos fueron negando…

Actividad continua para ser productivos

El modelo de vida que todos seguimos nos empuja a vivir sumidos en la actividad continua. Este continuo hacer comienza en la infancia cuando nuestros padres nos buscan más y más actividades para poder llenar nuestra agenda de acuerdo con la suya.

Los niños ya no tienen tiempo para aburrirse. Los adultos tampoco. Hemos perdido la sana costumbre de cultivar el arte de no hacer nada… Somos, más que nada, mano de obra que ha aprendido a tener su identidad en esa frenética actividad.

Pixabay/Pexels

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La naturaleza nos enseña

Solo con un poco de observación podríamos ver la locura de nuestro proceder. En la naturaleza no existe nada que se pueda comparar a lo que hacemos los seres humanos. Tanto animales como plantas se deleitan en disfrutar de ese no hacer nada del que nosotros nos olvidamos.

¿Cuánto tiempo hace que no te sientas a no hacer nada? ¿Te has permitido “perder” el tiempo últimamente? Si no lo has hecho es muy posible que tu vida esté marcada por el estrés y que, si aún no ha sucedido, tu cuerpo comience a quejarse en algún momento.

Incluye a la pereza en tu día a día

Si quieres comenzar a disfrutar de la vida y evitar la larga lista de dolencias relacionadas con el estrés, incluye la pereza y el no hacer en tus hábitos de vida. Reservar cada día un rato para permitirnos no hacer nada y disfrutar con ello es una de las mejores maneras de mantenerse saludable.

Son muchas las maneras de prevenir la enfermedad que no cuestan dinero. Una de ellas es saber parar y dar la bienvenida a la improductividad. Al principio puede que diez minutos de no hacer nada se te hagan largos. Sin embargo, con el tiempo, lo alargarás con placer porque habrás comprobado el bien que te hace.

 

Aunque lo hayamos olvidado la única razón de estar vivos es GOZAR DE LA VIDA. Para empezar a recordarlo solo hay que dar un paso.


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Fuente: Pixabaya/silviarita

La menopausia entendida de otra forma

Para cualquier mujer occidental la palabra menopausia tiene connotaciones negativas. Además de los temidos síntomas físicos, estas mujeres entienden que al haber terminado su etapa reproductiva comienza el declive en sus vidas. Esta forma de interpretar esta etapa es solo producto del condicionamiento que nos ofrece la sociedad en la que vivimos. En otras culturas este momento en la vida de la mujer es entendido de manera totalmente diferente.

La costumbre de celebrar la vida

Si mantenemos apartada nuestra mente racional durante un rato podremos acceder a una visión más poética de la menopausia. Esta nueva mirada corresponde a la interpretación de la Medicina Tradicional China. Esta milenaria medicina celebra la vida de maneras que para nuestra cultura son impensables. De hecho, al conocer los nombres que le dan a estas diferentes etapas, nos ayudan a entender que todas ellas pueden ser una bendición.

  • Etapa menstrual: agua celestial
  • Embarazo: madurar un fruto
  • Post parto: mes dorado
  • Menopausia: segunda primavera
Fuente: Pixabay/jil111

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La reconciliación con la naturaleza

En nuestra cultura, sin casi darnos cuenta, hemos sido empujadas a hacer el papel de super mujeres. Este tipo de mujeres no tienen tiempo para poder sentir lo que pasa dentro de sus cuerpos en cada uno de los ciclos. Hay en cada mujer de nuestro mundo occidental una desconexión total de su propio cuerpo y  de su propio sentir. Necesitamos aprender a abrazar y a sentir cada uno de esos ciclos para reconciliarnos con nuestra parte femenina.

La segunda primavera: la menopausia

Según la sabiduría de la Medicina Tradicional China, la segunda primavera en la vida de las mujeres, se caracteriza por la renovación de energía y de oportunidades. Al cesar la menstruación o agua celestial, el cuerpo de la mujer aprovecha todas las substancias que ya no utilizará en la menstruación.

Esta etapa no es el comienzo de ningún tipo de dificultades. Es el camino que nos lleva a un periodo nuevo. Esta segunda primavera comenzará cuando nuestro cuerpo se estabilice y seamos capaces de adaptarnos a los cambios que han ocurrido. La acupuntura es la mejor opción para aminorar los síntomas que este proceso pueda presentar.

Reconvertir la energía

Para la mujer que sea capaz de vivir esta etapa como la primavera que dicen los chinos, este puede ser un momento de florecimiento personal. La energía que se ahorra al no tener la menstruación puede ser transformada para crear de diferentes maneras. Este es un momento muy propicio para explorar nuestro interior, para desarrollar la creatividad e incluso para vivir la sexualidad de manera diferente. Si somos capaces de cuestionar las creencias que la sociedad nos ha impuesto, podremos vivir esta etapa desde el poder personal y la tranquilidad de que todo es como debe de ser.

Fuente: Pixabay/Free-Photos

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Aliados de nuestro bienestar

Para poder vivir este momento de la mejor manera posible las siguientes herramientas nos serán de gran ayuda:

  • Una alimentación equilibrada y sana será nuestra mejor aliada.
  • También nos ayudará aprender a respirar de manera correcta
  • Una cantidad modera de ejercicio, en especial el yoga o el taichí
  • Evitar sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol
  • Conectar con nuestras emociones y encontrar formas constructivas de expresarlas

La vida es un viaje fascinante digno del mayor disfrute. El paso de los años puede convertirse en nuestro mayor tesoro si lo vivimos conscientemente. Una vida vivida con consciencia es una vida feliz.

 

 


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Fuente: Pixabay/qimono

¿Qué es la epigenética?

Las características que nos distinguen de otros seres humanos y nos hacen únicos pueden ser heredadas o provenientes de la cultura y el ambiente que nos rodea. Dentro de la Biología existen dos tendencias al respecto. Una de ellas apoya a la naturaleza de cada individuo, mientras que la otra da más importancia a su crianza y desarrollo. Durante muchos años ambas perspectivas han permanecido contrastadas. Sin embargo, hace algunos años una nueva corriente, llamada epigenética, pone una nota diferente en todo este tema. Vamos a ver de qué se trata.

¿Qué es la epigenética?

La cadena de ADN contiene toda la información respecto a cada uno de nosotros pero no lo es todo. El término epigenética quiere decir: sobre o además de la genética. Partiendo de este significado, la epigenética nos lleva a entender que existen factores externos al código genético que regulan la expresión de los distintos genes. Eso si, siempre manteniendo inalterada la secuencia de ADN. Afortunadamente, no todos los genes están activos a la vez. Es necesario cierto control en su expresión para que todo se desarrolle adecuadamente.

Fuente: Pixabay/qimono

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La epigenética defiende que las experiencias que vive cada persona no desaparecen. Podríamos decir que se incorporan a cada ser humano como si fuera un residuo molecular que se engancha al armazón genético. Esto no hace que el ADN cambie, pero si que los aspectos psicológicos y de comportamiento de una persona puedan ser legados a sus descendientes.

Bajo la interpretación de la epigenética del comportamiento, los traumas experimentados por un organismo o por sus antepasados recientes, pueden dejar huellas moleculares que se adhieren a su ADN.

Cada persona tiene su propio epigenoma

Según explica el investigador Manel Estellerla epigenética son los vestidos bioquímicos que lleva el ADN desnudo. Si estos vestidos son finos y transparentes, permiten ver el ADN y los genes pueden expresarse; si son gruesos, no permiten ver el ADN y no dejan expresar los genes¨. También afirma Esteller que el estilo de vida influye directamente sobre los genes y que la epigenética es considerada como el interlocutor del ambiente con la genética.

Fuente: Pixabay/bulba1

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Por ejemplo, en las patologías cardiovasculares, se ha observado que la formación de placas de ateroma es debida al condicionamiento genético, a una dieta rica en grasas y también a la existencia de un patrón epigenético de expresión de genes que permiten que las grasas hagan daño. De la misma manera, también se han llevado a cabo descubrimientos similares en enfermedades autoinmunes, diabetes o enfermedades neurológicas.

Somos un Todo

Una vez más, gracias a estos descubrimientos, nos damos cuenta de que no estamos aislados unos de otros ni tampoco de nuestro ambiente. Existe una unión más allá de nuestra comprensión que nos conecta con todo lo que nos rodea e influye e nuestra salud física y emociones.  Según todo lo expuesto, quedan a nuestra disposición muchas y diferentes herramientas de sanación. En posteriores artículos veremos de qué manera podemos colaborar con la aparición de la mejor versión de nosotros mismos.

 


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¿Hay relación entre las emociones y la enfermedad?

Nuestro organismo funciona como un todo. La medicina alopática se ha especializado en cada una de sus partes olvidando la importancia de considerar el conjunto. Nuestra capacidad para sentir emociones nos lleva a experimentar síntomas físicos derivados de las mismas.  Es por ello que, cada día son más los estudios que demuestran la relación que existe entre nuestras emociones y diferentes enfermedades.

Emociones que nos perturban

Todo el mundo sabe que cuando pasamos por un momento que nos crea tensión es muy posible que nuestro cuerpo tenga diferentes síntomas. Por ejemplo, es normal tener diarrea el día antes de un examen, o sufrir dolor de estómago después de una discusión.  De la misma manera, cuando vemos a la persona amada, podemos sentir fuertes palpitaciones. Todo estos casos entran dentro de lo que consideramos habitual, sin embargo, cuando hablamos de otro tipo de patologías olvidamos que las emociones pueden estar también jugando un papel importante.

Fuente: Pixabay/809499

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Nuestra salud física se encuentra íntimamente relacionada con nuestras emociones. Cualquier desequilibrio que presente nuestro mundo emocional repercutirá en nuestro cuerpo físico.

Vivimos sumidos en el estrés

En el momento de la historia que nos ha tocado vivir las prisas y el estrés nos acompañan a cada instante. Necesitamos ser productivos y rentabilizar cada minuto del día. Además, la sociedad premia esa productividad y esa velocidad.

El estrés en pequeñas dosis puede ser necesario y hasta beneficioso. Sin embargo, el estrés mantenido en el tiempo, afecta de manera muy importante a nuestra salud. Son muchos los estudios que relacionan el estrés con numerosas enfermedades. Por ejemplo, trabajo del Dr. Gabor Maté, en su libro When de Body says No (Cuando el cuerpo dice no) nos muestra la clarísima relación entre el estrés y diferentes enfermedades.

Psiconeuroinmunologia, la medicina del futuro

Solo hace 40 años que apareció a Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI). Esta rama de la ciencia se originó gracias al psicólogo Robert Ader y el inmunológo Nicholas Cohen. Estos dos científicos sorprendieron al mundo demostrando como un estímulo nervioso en roedores de laboratorio alteraba las células del sistema inmunitario. Gracias a sus trabajo, se ha seguido estudiando la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino.  Todos estos descubrimientos hacen posible que aparezcan nuevas formas de percibir la realidad en la que nos movemos y, por supuesto, otra manera de entender la enfermedad.

Fuente: Unsplash/Josua Earle

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La PNEI,  señala que existe una conexión real entre cuerpo y mente.  Esta nueva ciencia nos hace posible entender que nuestras emociones se transforman en sustancias químicas que influyen en nuestro sistema inmune.  Debido a esta influencia los mecanismos de curación de nuestro cuerpo se verán afectados.

¿Podemos alejar el estrés de nuestra vida?

Cómo hemos visto, nuestra manera de vivir tiene mucho que ver con nuestra salud. La sociedad en la que vivimos nos empuja, de manera continua, a vivir muy deprisa.  Si no nos damos permiso para vivir de otra manera, antes o después, nuestra salud se verá afectada. Solo depende de nosotros encontrar maneras de que nuestros días tengan un ritmo más tranquilo.

Aunque, las circunstancias de nuestra vida nos empujen a ir demasiado rápido, podemos incluir algunas actividades en nuestro día a día, que nos aporten paz y tranquilidad. Por ejemplo, una pequeña meditación al comenzar el día, nos brindará una perspectiva diferente durante el resto de la jornada. Así mismo, la práctica regular del yoga nos aportará una buena dosis de tranquilidad, tanto a nivel mental como físico.

Fuente: PIxabay/lograstudio

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Nuestros cuerpos son maravillosas herramientas con las que disfrutar de nuestro paso por este bello planeta. Si queremos gozar de salud, lo mejor que podemos hacer es no forzar su ritmo y darnos tiempo para escuchar sus necesidades.