Necesitamos silencio para estar sanos

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Unsplash/Kristina Fluor

Necesitamos silencio para estar sanos

Vivimos en un mundo de ruidos y estímulos continuos. Nos hemos acostumbrado a ello sin darnos cuenta. En las grandes ciudades la gente camina pérdida en sus pensamientos y parece no darse cuenta del desequilibrio acústico que predomina. Sin embargo, en lo más profundo de nosotros, reina el más absoluto silencio. En esa ausencia de estímulos auditivos se encuentra nuestra esencia a la que sofocamos sin darnos cuenta.

Contaminación acústica

Son muchas las personas que necesitan que haya ruido a su alrededor. Vivimos inmersos en la contaminación acústica que nos acompaña de igual manera que la contaminación atmosférica, sobre todo en las ciudades. Nos hemos habituado de tal forma que casi nadie es consciente de que eso perturba nuestro equilibrio. Una buena manera de darnos cuenta es observar el incremento de patologías derivadas del estrés en nuestra sociedad.

Pixabay/Jwvein

Pixabay/Jwvein

Aunque parezca una exageración, el ruido puede matar. Según informó la Agencia Europea de Medio Ambiente, 10.000 personas mueren cada año por efectos derivados del ruido. Nuestro cerebro se pone en alerta al recibir incluso los ruidos más pequeños. El sistema cardiovascular y el sistema inmunológico se alteran sensiblemente ante la presencia de los mismos.

Silencio exterior

Según afirma el doctor Qing Li, algo tan sencillo como pasear por el bosque previene la enfermedad. Sus investigaciones le han llevado a afirmar que un paseo de este tipo reduce la tensión arterial, mejorando así la salud de nuestro corazón. Así mismo, los niveles de azúcar en sangre se equilibran y mejoran la memoria y la concentración.

La naturaleza y el silencio que la envuelve son una de las mejores terapias y completamente gratis. Simplemente, con estar cerca de un paisaje natural ya obtenemos sus efectos terapéuticos. Se ha comprobado que tras una intervención quirúrgica la recuperación es mucho más rápida solo con que  la habitación del paciente tenga vistas a algún paisaje natural. Solo con la mirada desde la habitación los efectos positivos son reales.

Silencio interior

Los estudios del neurocientífico Michel Le Van Quyen, le han llevado a afirmar que nuestro cerebro necesita el silencio. Ese silencio cerebral es necesario para la construcción de la persona, la memoria y la creatividad. Según explica Le Van Quyen, nuestras neuronas aprovechan los momentos de silencio para reproducirse,

Muy a menudo lo que más trabajo nos cuesta es encontrar la manera de provocar el silencio en nuestro interior. Cerrar los ojos e ir hace adentro es una práctica altamente saludable. Con este sencillo gesto nuestras ondas cerebrales se ralentizan. Esto es debido a que el parpadeo, además de para humedecer los ojos, sirve para dar descanso a nuestro cerebro. De ahí que la práctica de la meditación ya sea reconocida como altamente beneficiosa para cualquier persona.

Vivimos en una sociedad que se caracteriza por la atención dispersa. La continua información y todo tipo de distracciones e interrupciones son nuestras continuas compañeras. Todo ello agota nuestro cerebro porque provoca sobrecarga cognitiva. ¡Necesitamos hacer un hueco a pequeños espacios de silencio cada día!


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Anita-Moorjani

Anita Moorjani y su experiencia en el más allá

En anteriores entradas hemos hablado de las experiencias cercanas a la muerte o ECM. Cada día son más las personas que dicen haber vivido este tipo de experiencias. Uno de los casos más impactantes es el Anita Moorjani. Anita vivió una increible ECM y una espectacular curación del linfoma que la llevó a tal acontecimiento. En la actualidad se dedica a dar a conocer su experiencia por todo el mundo. En su compartir intenta ayudar a aquellos que puedan vivir una situación parecida a la suya.

La historia del Anita Moorjani

Según cuenta Anita Moorjani, la mayor parte de su vida estuvo regida por el miedo y el deseo de agradar. Todas sus acciones estaban orientadas a procurar el bienestar ajeno. La tradición que sus padres la inculcaron la empujaba a ser una mujer sumisa y dependiente de los deseos de su marido o de su padre. Creció en una mezcla de culturas que aún acentuó más su necesidad de adaptarse a las expectativas ajenas. En definitiva, intentar encajar en todos estos ambientes tan diferentes la obligó a perderse a sí misma irremediablemente.

Pixabay/RyanMcGuire

Pixabay/RyanMcGuire

Tras un proceso de enfermedad muy grave de cuatro años, en el año 2006 entró en estado coma. En esta situación de coma experimentó un experiencia cercana a la muerte que cambió por completo el desenlace de su enfermedad. Al entrar en coma los médicos que la atendían entendieron que eran sus últimos momento de vida. Impredeciblemente, tras varias horas en coma y con un deterioro corporal muy severo, Anita volvió a estar consciente y se recuperó totalmente del cáncer linfático que había hecho que todos sus órganos dejaran de funcionar.

Su experiencia “al otro lado”

Según explica Anita Moorjani, lo que vivió al cruzar el límite de la vida que conocemos cambió profundamente su concepción de lo que es vivir. Durante el tiempo que estuvo “muerta” Anita cuenta que experimentó paz, gozo y gran claridad respecto a su misión en esta vida. También pudo contactar con su padre fallecido hacía diez años. Y por si esto fuera poco, se trajo de vuelta el gran regalo de entender el por qué de su enfermedad.

Murió para aprender a ser ella misma

Quizá lo más importante que Anita Moorjani comprendió de su experiencia fue la importancia del amor a uno mismo. En ese otro reino entendió que toda su vida había vivido pendiente de los deseos ajenos. En ningún momento de su vida, antes de la ECM, Anita supo cuidarse o quererse como merecía. Hasta que no experimentó la ECM no entendió que su principal cometido en esta vida era ser ella misma y ponerse siempre en primer lugar.

Fue tal el impacto de lo que vivió que actualmente se dedica a difundir su mensaje para ayudar a todas aquellas personas que pudieran estar en su misma situación. Ella ha comprendido que si su forma de vivir hubiera sido otra probablemente no habría enfermado. El núcleo de lo que intenta transmitir es la importancia de cuidar de nuestro universo personal antes de lanzarnos a ayudar a otros.

Unsplash/Nick Fewings

Unsplash/Nick Fewings

El testimonio de Anita Moorjani nos obliga a recordar aquella frase tan conocida de “ama a los demás como a ti mismo”. ¿En qué momento pusimos el a ti mismo detrás? Aquí te dejamos un vídeo donde Anita se extiende contando su alucinante experiencia.

 


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Fuente: Pixabay/Schwoaze

La Naturaleza guarda un orden inteligente

Llegamos al final en nuestro breve recorrido por la Nueva Medicina Germánica o medicina del Dr. Hamer. En nuestros últimos artículos hemos podido darnos cuenta de que es posible contemplar el concepto de enfermedad desde otro punto de vista. En este caso, y como broche final, veremos la quinta ley de Hamer o “Quintaesencia”.

Esta quinta ley dice así: “Lo que conocemos como enfermedad debe de ser entendido como un Programa Especial de la Naturaleza que tiene Pleno Sentido Biológico (SBS). Este programa es creado para resolver un conflicto inesperado, que es considerado como una emergencia biológica, y sirve de ayuda para que el individuo sobreviva y también aquellos que conviven con él. El mencionado programa puede ser comprendido a través de la evolución de la vida”.

La Naturaleza es inteligente

Esta ley pone de manifiesto la enorme importancia de la inteligencia suprema de la naturaleza. Podríamos decir que la quinta ley es una representación de todas las leyes de Hamer en una. Consigue, por si misma, dar la vuelta a todos los conceptos de la medicina tradicional.

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

Fuente: Pixabay/Miryams-Fotos

En nuestra sociedad el término enfermedad está bastante mal interpretado. Cuando pensamos en la evolución creemos que se ha ido produciendo dentro de un marco competitivo.  Debido a estás forma de entender la realidad, interpretamos la enfermedad creyendo que hay bueno y malo y que los errores existen. Sin embargo, todos sabemos que la naturaleza tiene la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones. Esta capacidad, aunque no seamos conscientes, siempre responde a un todo mayor, con un propósito global.

Si comprendemos la enfermedad como un proceso que nos abraza y nos apoya, nos acercaremos a una medicina más cercana al corazón. Esta sería una medicina que no considera que haya buenos o malos sino que todo tiene un sentido profundo. Así mismo, podríamos ver como la naturaleza despliega a cada instante su gran sabiduría.

Nuestros organismos se formaron hace millones de años

Cuando observamos la evolución y el origen embrionario de nuestros tejidos y órganos, podemos ver que cada área cerebral se programó hace millones de años con ciertas respuestas biológicas a distintos conflictos que pudieran poner en riesgo la supervivencia. Debido a ello, cada ser humano lleva en su interior antiguos programas que se activarán cuando sera necesario.  Estos programas, según el Dr. Hamer, no son considerados como enfermedades ya que esto implicaría desorden o mal funcionamiento del organismo, y se trata justo de todo lo contrario. De hecho, a la luz de los descubrimientos de Hamer, deberíamos descartar los términos maligno o benigno para sustituir a ambos por procesos apropiados.

En este tipo de medicina, el personal médico, debe de tener, además de un profundo conocimiento médico un gran conocimiento de la persona a nivel psicológico y emocional. Los médicos que no miran a los ojos a sus pacientes no podrían desarrollar este tipo de medicina.

Los errores no existen en la Naturaleza

Según las palabras del Dr. Hamer :”Todas las llamadas enfermedades tienen un significado biológico especial. Mientras tendíamos a considerar a la Madre Naturaleza como falible y teníamos la audacia de creer que ella comete errores constantemente y produce descomposturas (crecimientos cancerosos malignos, sin sentido, degenerativos, etc.) podemos ahora ver, mientras las vendas caen de nuestros ojos, que solo eran nuestra ignorancia y orgullo la única estupidez en nuestro cosmos.

Fuente: Unsplash/Vincent Van Zalinge

Fuente: Unsplash/Vincent Van Zalinge

Cegados, trajimos frente a nosotros esta medicina sin sentido, falta de alma y brutal. Llenos de asombro, podemos ahora entender por primera vez, que la Naturaleza tiene un orden (eso ya lo sabíamos), y que cada cosa que ocurre en la Naturaleza tiene un propósito en el marco del todo, y que los eventos que llamábamos enfermedades no son alteraciones sin sentido que tienen que ser reparadas por aprendices de hechicero. Podemos ver que nada carece de significado, nada es maligno ni está enfermo.”

Para tod@s aquellos que se sientan interesados por esta nueva forma de entender la enfermedad, el siguiente vídeo aporta toda la información ampliada.