La respiración en el yoga

  • 0
Unsplah/
Ale Romo Photography

La respiración en el yoga

Cada una de las células de nuestro organismo necesita oxígeno para funcionar correctamente. Gracias a la respiración este elemento llega hasta nuestros órganos. Según sea la necesidad, el cuerpo utilizará un ritmo respiratorio determinado sin que nuestra voluntad intervenga en ello. Una buena oxigenación es vital para gozar de buena salud. Además, la respiración es una de las mejores maneras de depurar todo nuestro cuerpo. Los ejercicios respiratorios son la base del yoga y aportan muchos de los beneficios de esta técnica.

Relajación y respiración

El hecho de respirar se da de forma automática. No obstante, también podemos intervenir en cierta medida en esta función fisiológica consiguiendo así cierto control sobre ella. En el yoga, la respiración consciente es imprescindible para llegar a un buen estado de relajación.

Pixabay/Activedia

Pixabay/Activedia

Los dos pilares del yoga son la relajación y la meditación. Respirar correctamente es fundamental para poder meditar o relajarnos. Gracias a la respiración del yoga se consigue mejorar la capacidad de los pulmones para utilizarla en nuestro beneficio.

Si somos capaces de controlar y ser conscientes del flujo de nuestro proceso respiratorio podremos conectar más fácilmente con el momento presente. Desde ese control es más fácil tomar distancia de los pensamientos que, frecuentemente, se desplazan a su antojo por nuestra mente. Cuando llevamos a cabo una respiración profunda y relajada todos los tejidos se oxigenan y la atención y concentración son mayores.

¿Cómo respirar durante la práctica del yoga?

Es muy posible que si ya practicas yoga sepas que después de una clase sientes una placentera sensación de ingravidez. Esto es debido a que has respirado bien durante las posturas. Una buena respiración regula nuestro nivel de energía ya que contribuye a llevar oxígeno a todo nuestro cuerpo.

No es necesario que los practicantes de yoga respiren de manera forzada o sonora deliberadamente. Lo importante es dejar que el cuerpo nos indique cuánto oxigeno necesita. Cuando la postura es suave, solo hace falta observar la respiración y contar durante la inhalación, la pequeña apnea y la inhalación. Cuando los ejercicios son más dinámicos, lo importante es seguir cogiendo y soltando aire por la nariz y evitar retener demasiado aire o respirar por la boca.

La energía vital o prana

La filosogía yóguica sostiene que cada vez que respiramos inhalamos fuerza vital o prana. Esta energía vital forma parte de todos los seres vivos. Una correcta respiración yóguica llena nuestro cuerpo de energía vital, mejora todas nuestras funciones corporales y consigue la conexión mente-cuerpo de forma instantánea. Esto es debido a que al prestar atención a nuestra forma de respirar, automáticamente, nos conectamos con el cuerpo y accedemos al momento presente.

Cada vez que contraemos el diafragma todos los órganos digestivos reciben un masaje. Gracias a ello el flujo de sangre aumenta llevando nutrientes a nuestras células y eliminando toxinas de los órganos. Por eso se dice que la mejor forma de alcalinizar el cuerpo es respirando correctamente.

La práctica del yoga nos armoniza y fomenta la buena salud y la alegría sin causa. Existen pocos ejercicios físicos que nos ofrezcan tanto y nos exijan tan poco.