Las algas en la cocina

  • 0
Pixabay/anhienn

Las algas en la cocina

Las algas, como alimento, son poco conocidas fuera de algunas tradiciones orientales. Sin embargo, estas verduras de mar, además de su delicioso sabor, nos aportan numerosos nutrientes dignos de tener en cuenta. En esta ocasión vamos a hacer un pequeño resumen acerca de los tipos de algas y de sus propiedades.

Verduras que crecen dentro del agua

Las algas, aunque crecen dentro del agua, llevan a cabo el mismo proceso que las plantas que crecen en la superficie de la tierra. No obstante, aunque se alimentan de la luz solar también las podemos encontrar en las profundidades marinas. Estas verduras acuáticas las podemos encontrar tanto en aguas saladas como dulces.

Unsplash/LI FEI

Unsplash/LI FEI

En general, todas son muy ricas en minerales, no obstante, dependiendo del tipo de algas obtendremos diferentes beneficios. Son muchos los estudios que avalan estos beneficios.  La mayoría de ellas tienen efectos antioxidantes, antibacterianos y antiinflamatorios. Al ser tan ricas en minerales -algunas aportan más calcio que la leche- con tomar pequeñas cantidades es suficiente. De hecho, consumirlas en exceso podría resultar perjudicial, sobre todo, por su alto contenido en yodo.

Diferentes tipos de algas

En algunas culturas orientales las algas forman parte de la cocina habitualmente. También, en las zonas de costa de la península ibérica se utilizan para enriquecer diferentes platos.

Podemos encontrar diferentes tipos de algas que varían en tamaño, forma y color:

Alga wakame

Este tipo de alga es muy fácil de utilizar. No necesita cocción, con remojarla es suficiente. Contiene buenas dosis de fósforo, yodo, calcio y magnesio.

Pixabay/Slaymart35

Pixabay/Slaymart35

Alga kombu

El alga kombu es más dura y necesita ser cocinada. Nos ayuda a digerir y a ablandar las legumbres por lo que poniendo un trocito en la cocción conseguiremos ese efecto. Necesita remojo igual que las legumbres desde el día anterior. También es muy rica en diferentes minerales.

Algas pardas

Dentro de las algas de color pardo encontramos:

  • Los espagueti de mar: son parecidas a los tallarines y ayudan a bajar el colesterol y a aliviar el estreñimiento, entre otras cosas
  • Alga nori: contienen mucha vitamina A por lo que es especialmente beneficiosa para la piel y mucosas. Se puede espolvorear sobre las sopas o ensaladas si la compramos en copos.

Algas rojas

Este tipo es algo menos conocido aunque también presenta interesantes propiedades:

  • Alga dulse: No es nada dulce aunque lo parezca por su nombre. Su mayor atributo es ser muy rica en hierro por lo que se recomienda en casos de anemia.
  • Musgo de Irlanda: Es muy hidratante y laxante. También es rica en yodo y se puede utilizar como espesante.
  • Cochayuyo: Este alga nos ayuda a desintoxicar el higado y debemos tomarla molida o hidratada.
  • Agar Agar: Podemos utilizarla para hacer gelatinas de origen vegetal. Tiene mucha fibra y es utilizada para mejorar el estreñimiento.

Algas verdes azuladas

De este tipo encontramos dos principales:

  • Espirulina: se considera un multivitamínico natural. Además de diferentes minerales contienen vitamina B12, aminoácidos, y oligoelementos.
Pixabay/Nouchkac

Pixabay/Nouchkac

  • Chlorella: muy rica en clorofila, vitaminas, minerales, fibra e hidratos de carbono. Contiene gran cantidad de antioxidantes por lo que es un gran desintoxicante.

 

Después de esto pequeño recorrido por los diferentes tipos de algas te habrás dado cuenta de que nos pueden ser de gran ayuda para enriquecer nuestra dieta. Además de esto, darán un toque original a todos tus platos. ¡Ánimate a probarlas!

 


  • 0
Fuente: Pixabay/Devaleela

¿Qué son los antinutrientes?

Los diferentes alimentos que comemos contienen nutrientes muy interesantes para nuestra salud. No obstante, algunos de ellos, también nos aportan antinutrientes que podrían perjudicarnos. ¿Sabes qué son esos antinutrientes y qué función tienen? ¡Te lo vamos a explicar!

¿A qué llamamos antinutrientes?

Cómo su nombre indica, los nutrientes nos nutren. De la misma manera, los antinutrientes no lo hacen. De hecho, además de no nutrirnos, algunos de ellos, podrían ser nocivos.

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

En su sabiduría, las plantas son capaces de crear sustancias que les protejan de los insectos y de ciertas plagas. Los antinutrientes son estas sustancias. Gracias a ellas la planta puede llegar a a germinar. Sin embargo, cuando los seres humanos ingieren las plantas que contienen esas sustancias la asimilación de los nutrientes puede ser menor o incluso nula.

Algunos animales son capaces de digerir y eliminar estos antinutrientes con facilidad. Sin embargo, a los seres humanos nos resulta difícil llevar a cabo este proceso. Debido a ello, es necesario que procesemos los alimentos que contienen dichas sustancias antes de consumirlos. Todos los antinutrientes pueden ser neutralizados o eliminados con algún tipo de proceso que después explicaremos.

Los distintos antinutrientes

Estas sustancias las podemos encontrar en diferentes alimentos y con diversos efectos en nuestro organismo:

Taninos

Aunque los taninos son muy conocidos por su función antioxidante, también se caracterizan por robar minerales a nuestro cuerpo.  El hierro y el cobre son sus preferidos. Así mismo, interfieren en la digestión de las proteínas. Los encontramos en la piel de los fruto secos y el . Por este motivo, es recomendable no tomar té junto con las comidas y pelar los frutos secos.

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

 

Oxalatos

Los oxalatos también tienen preferencia por el hierro, el calcio y otros minerales. Normalmente, obstaculizan la absorción de los mismos. Se les ha relacionado con la aparición de cálculos renales. Algunos frutos secos contienen esta sustancia.

Ácido fítico

Este ácido utiliza ciertos minerales como el zinc, el calcio, el hierro, magnesio y manganeso para formar sales insolubes que harán imposible que el organismo los absorba. No podemos decir que se adueñe de nuestros minerales, sino que obstaculiza en gran medida su absorción.

El ácido fítico suele estar asociado al uso de fertilizantes ricos en fósforo. No obstante, esta sustancia, también tiene su parte positiva. En diferentes estudios se ha comprobado que ofrece cierta protección frente al cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares. Las almendras, nueces, semillas de lino y piñones son fuentes de ácido fítico.

Inhibidores de la tripsina

La tripsina es una enzima que se encarga de trocear las proteínas que ingerimos para que las podamos utilizar. Los alimentos que contienen estos inhibidores son las judías, los guisantes y cacahuetes, entre otros. Su efecto se hará notar porque nuestras digestiones serán más lentas.

¿Podemos evitar los antinutrientes?

La mejor manera de evitar estas sustancias es activar las semillas o frutos secos antes de ingerirlos. La activación consiste en remojar los alimentos en agua durante unas horas.

El tiempo de remojo siempre dependerá del alimento a remojar. Las nueces, almendras, avellanas o semillas de sésamo se pueden remojar toda una noche. Sin embargo, las semillas de lino o chía, al tener gran cantidad de mucílagos, solo nos servirá remojarlas por su efecto laxante ya que saldrán de nuestro cuerpo exactamente igual que entraron.

La activación es un pequeño truco en el que hacemos a la planta creer que debe de empezar a desarrollarse. Gracias a ello se liberan los antinutrientes y, cuando tiramos el agua de remojo, se irán con ella.

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

 

Las legumbres, semillas y frutos secos, son una estupenda fuente de nutrientes y debemos de consumirlas con regularidad. Aún así, para aprovechar todas sus propiedades debemos utilizarlas adecuadamente.