¿Necesitamos beber leche?

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¿Necesitamos beber leche?

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Existe la creencia de que el alimento que más cantidad de calcio nos aporta es la leche. Además de eso, se nos informa continuamente de que es necesario que tomemos mucho calcio para que nuestros huesos estén fuertes. ¿Y si te dijera que este alimento no es la mejor manera de aportar calcio a nuestra dieta? ¿Y si también te dijera que un exceso de calcio puede ser muy perjudicial para la salud de nuestros huesos?

No todas las leches son iguales

La leche ha sido un alimento que el ser humano ha tomado desde hace mucho tiempo. Originalmente, la leche era un buen complemento para la nutrición humana. Sin embargo, la leche que encontramos hoy en día en nuestras tiendas nada tiene que ver con la que nuestros antepasados consumían. Además de ello, antiguamente, este alimento se tomaba solo de vez en cuando. En la actualidad, la leche y los productos derivados de ella están en, prácticamente, todas nuestras comidas.

Las vacas que hoy en día viven, casi torturadas, en granjas industriales no son las vacas de aquellos granjeros que antiguamente daban leche cuando tenían terneros. La leche que consumimos ahora proviene de vacas que malviven en condiciones muy tristes y que en muchos casos están preñadas a la vez que están lactando. Este detalle, normalmente desconocido, otorga a la leche una cantidad enorme de estrógenos muy perjudiciales para el ser humano. A esto habría que añadir todos los tratamientos antibióticos que recibe la vaca para evitar o sanar las mastitis que sufre de manera continua.

¿Adultos o lactantes?

Los seres humanos son los únicos mamíferos que se empeñan en seguir tomando leche “materna” cuando ya tienen dientes. Y por si esto fuera poco, quieren la leche de otra especie… ¿Alguien se imagina a un adulto de 50 años mamando de la teta de su madre? Entonces…¿por qué vemos normal seguir tomando la secreción mamaria de una vaca?

Además de eso, si analizamos las características nutritivas de la leche, encontraremos que es un fluido creado por el cuerpo de la vaca para su ternero. Este alimento proporciona a la cría de la vaca todos los nutrientes que necesita para convertirse en un animal grande y robusto en muy poco tiempo. Esto no tiene nada que ver con el crecimiento lento de un ser humano. Con lo cual quedaría claro que los nutrientes de la leche de vaca provocarán reacciones “extrañas” en un organismo no vacuno.

Pixabay/4935210

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El calcio de la leche

Nuestros huesos necesitan calcio y muchos otros minerales. Aún así, si tomamos demasiado calcio la nuestros huesos se tornarán muy rígidos con la consecuente posibilidad de fracturas. La cantidad de calcio debe de ir relacionada con la de magnesio si queremos evitar esa rigidez. Todos los productos lácteos nos aportan una cantidad de calcio demasiado elevada. Además de eso, la mayoría de la población de sociedades industrializadas presenta un déficit de magnesio y dificultad para digerir la lactosa o las proteínas lácteas. Por lo tanto, el aumento de fracturas de huesos en personas que están tomando calcio más que suficiente nos avisa de que algo no estamos haciendo bien.

El calcio de otros alimentos

Son muchas las personas que desconocen que el calcio también se encuentra en otros alimentos. Además, en muchos de ellos es más fácil de asimilar para el cuerpo humano. Encontramos altas cantidades de calcio en: el brócoli, las coles, el sésamo, las naranjas, las almendras y las legumbres. Cualquiera de ellos también nos proporciona, de manera equilibrada, magnesio y otros nutrientes que ayudarán a mantener la salud de todo nuestro organismo.

Pixabay/NadiaDietz

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Somos adultos y no necesitamos seguir tomando leche. Nuestro periodo de lactantes no necesita llegar hasta la ancianidad. Además de ello, existen otros muchos alimentos alternativos que evitan el sufrimiento animal innecesario.


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¿Qué son los antinutrientes?

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Los diferentes alimentos que comemos contienen nutrientes muy interesantes para nuestra salud. No obstante, algunos de ellos, también nos aportan antinutrientes que podrían perjudicarnos. ¿Sabes qué son esos antinutrientes y qué función tienen? ¡Te lo vamos a explicar!

¿A qué llamamos antinutrientes?

Cómo su nombre indica, los nutrientes nos nutren. De la misma manera, los antinutrientes no lo hacen. De hecho, además de no nutrirnos, algunos de ellos, podrían ser nocivos.

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

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En su sabiduría, las plantas son capaces de crear sustancias que les protejan de los insectos y de ciertas plagas. Los antinutrientes son estas sustancias. Gracias a ellas la planta puede llegar a a germinar. Sin embargo, cuando los seres humanos ingieren las plantas que contienen esas sustancias la asimilación de los nutrientes puede ser menor o incluso nula.

Algunos animales son capaces de digerir y eliminar estos antinutrientes con facilidad. Sin embargo, a los seres humanos nos resulta difícil llevar a cabo este proceso. Debido a ello, es necesario que procesemos los alimentos que contienen dichas sustancias antes de consumirlos. Todos los antinutrientes pueden ser neutralizados o eliminados con algún tipo de proceso que después explicaremos.

Los distintos antinutrientes

Estas sustancias las podemos encontrar en diferentes alimentos y con diversos efectos en nuestro organismo:

Taninos

Aunque los taninos son muy conocidos por su función antioxidante, también se caracterizan por robar minerales a nuestro cuerpo.  El hierro y el cobre son sus preferidos. Así mismo, interfieren en la digestión de las proteínas. Los encontramos en la piel de los fruto secos y el . Por este motivo, es recomendable no tomar té junto con las comidas y pelar los frutos secos.

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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Oxalatos

Los oxalatos también tienen preferencia por el hierro, el calcio y otros minerales. Normalmente, obstaculizan la absorción de los mismos. Se les ha relacionado con la aparición de cálculos renales. Algunos frutos secos contienen esta sustancia.

Ácido fítico

Este ácido utiliza ciertos minerales como el zinc, el calcio, el hierro, magnesio y manganeso para formar sales insolubes que harán imposible que el organismo los absorba. No podemos decir que se adueñe de nuestros minerales, sino que obstaculiza en gran medida su absorción.

El ácido fítico suele estar asociado al uso de fertilizantes ricos en fósforo. No obstante, esta sustancia, también tiene su parte positiva. En diferentes estudios se ha comprobado que ofrece cierta protección frente al cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares. Las almendras, nueces, semillas de lino y piñones son fuentes de ácido fítico.

Inhibidores de la tripsina

La tripsina es una enzima que se encarga de trocear las proteínas que ingerimos para que las podamos utilizar. Los alimentos que contienen estos inhibidores son las judías, los guisantes y cacahuetes, entre otros. Su efecto se hará notar porque nuestras digestiones serán más lentas.

¿Podemos evitar los antinutrientes?

La mejor manera de evitar estas sustancias es activar las semillas o frutos secos antes de ingerirlos. La activación consiste en remojar los alimentos en agua durante unas horas.

El tiempo de remojo siempre dependerá del alimento a remojar. Las nueces, almendras, avellanas o semillas de sésamo se pueden remojar toda una noche. Sin embargo, las semillas de lino o chía, al tener gran cantidad de mucílagos, solo nos servirá remojarlas por su efecto laxante ya que saldrán de nuestro cuerpo exactamente igual que entraron.

La activación es un pequeño truco en el que hacemos a la planta creer que debe de empezar a desarrollarse. Gracias a ello se liberan los antinutrientes y, cuando tiramos el agua de remojo, se irán con ella.

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

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Las legumbres, semillas y frutos secos, son una estupenda fuente de nutrientes y debemos de consumirlas con regularidad. Aún así, para aprovechar todas sus propiedades debemos utilizarlas adecuadamente.


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Los beneficios del magnesio para la salud

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Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

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Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis
Fuente: Pixabay/ExplorerBob

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¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!


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Fuente: Pixabay/Pexels

¿Cómo mejorar la salud de tus huesos?

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Los huesos son los pilares que sujetan toda nuestra estructura física. Su buen estado nos asegura una vida más satisfactoria. Entre las dolencias de los huesos más comunes se encuentra la Osteoporosis. Lamentablemente, en los últimos años, esta palabra se ha hecho más  conocida de lo que debería ya que son muchas personas las que la padecen. Una vez más, la prevención es la clave. Si quieres como conservar la salud de tus huesos y prevenir la Osteoporosis sigue leyendo este artículo.

¿Qué es la Osteoporosis y a qué puede ser debida?

La Osteoporosis es una alteración en la densidad y calidad de los huesos. Los huesos de las personas aquejadas de esta dolencia son más porosos, frágiles y tienen más posibilidades de fracturarse. En principio, se cree que la causa principal de esta dolencia es la falta de calcio. Así mismo, la carencia de vitamina D y fósforo, la falta de ejercicio y la menopausia, son factores que también contribuyen a su aparición.

Fuente: Pixabay/Taokinesis

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Menos lácteos y menos proteína

Diferentes estudios han demostrado una directa relación entre la osteoporosis y el consumo excesivo de proteína animal y de lácteos. El hueso, por naturaleza debe de ser ligeramente elástico. Sin embargo, cuando se calcifica en exceso se vuelve rígido y es más fácil que se rompa. Los lácteos nos aportan una cantidad elevadísima de calcio que contribuye a ello.

Según ha comprobado la doctora María de la Luz Canal Macías, consumimos más proteína de la que necesitamos y esto podría relacionarse con la aparición de osteoporosis. Estas son sus palabras: “El calcio es bueno para el hueso pero si se consume de forma equilibrada con otros nutrientes. Es esencial una relación calcio-proteínas equilibrada, así lo ideal es ingerir 20 miligramos de calcio por cada uno de proteínas y ahora el consumo que nos encontramos es de 12 o 13 de proteína por cada miligramo de calcio debido al exceso de proteínas que ingerimos”. 

El calcio que contiene la leche y sus derivados no es la forma más asimilable para nuestro organismo. El calcio está también presente en muchos otros alimentos como las coles, los frutos secos, e incluso las naranjas, de forma mucho más biodisponible. Además de esto, la buena salud de nuestros huesos tiene que ver con el equilibrio entre el calcio y el magnesio en el cuerpo. Lamentablemente, debido a las dietas poco equilibradas que se consumen actualmente, son muchas las personas que sufren déficit de magnesio

El yoga y la Osteoporosis

De todos es conocido que la actividad física está íntimamente relacionada con la salud. El yoga es una las actividades que nos ayudan a prevenir muchas dolencias, entre ellas la osteoporosis. Cualquiera de los ejercicios físicos que el yoga nos presenta son de impacto moderado, lo que los hace muy adecuados para estimular la producción de masa ósea. Además de esto, el yoga trabaja el equilibrio y la coordinación colaborando a incrementar la estabilidad de las personas y evitar las caídas.

Las personas que practican yoga de forma regular aumentan la fuerza muscular y nutren sus huesos. Esta práctica incrementa también la fuerza ósea y mejora la fijación del calcio y la vitamina D en los huesos.

Fuente: Pixabay/Pexels

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Otras recomendaciones para la salud de tus huesos

Para prevenir cualquier patología es importante llevar una buena dieta. Si quieres tener unos huesos sanos, incluye vegetales de hoja verde en tu dieta. Así mismo, procura que las frutas, legumbres y cereales integrales estén siempre en tus platos. Modera el consumo de grasas de origen animal y toma la cantidad justa de proteínas, nunca de más. También es muy importante, limitar el consumo de café o té y bebidas azucaradas ya que condicionan la absorción de calcio. Y, finalmente, recuerda que el sol es la mejor fuente de vitamina D. Un paseo al aire libre en las horas en las que el sol no calienta demasiado es la mejor manera de proteger a tus huesos.