¿Son buenas las leches vegetales?

  • 0
Pixabay/rawpixel

¿Son buenas las leches vegetales?

Todos sabemos la importancia de una dieta saludable para nuestro bienestar En la actualidad, muchas personas deciden dejar de tomar lácteos. Algunas de ellas lo hacen porque lo consideran más saludable. Sin embargo, muchas otras se dan cuenta de que a su organismo le cuesta digerir estos productos. Afortunadamente, para aquellos que siguen necesitando tomar algo parecido a la leche y no pueden, tenemos en el mercado un buen surtido de leches vegetales. Pero ¿son todas iguales?

Tomamos demasiada leche de vaca

Antiguamente, la leche de vaca se tomaba de vez en cuando. No todo el mundo la tomaba y no todos los días. Además de eso, la leche de las vacas de antes nada tenía que ver con la leche que compramos en el supermercado hoy en día.

Cada vez son más las personas que deciden pasarse a otro tipo de leches o bebidas vegetales Esto es debido a que tomamos leche de vaca en cantidades exageradas. Además de esto, las condiciones en que viven los animales que nos la ofrecen deja mucho que desear. Esto hace que esas leches no sean de calidad y sienten peor.

Aún así, sería conveniente hacer la reflexión de que somos el único mamífero que sigue necesitando leche en su etapa adulta. Quizá, como animales de costumbres, deberíamos revisar esos hábitos… Si quieres más información al respecto echa un vistazo a nuestro artículo sobre la necesidad de tomar leche de vaca.

Leches vegetales

En un principio, aquellos que deseaban sustituir la leche de vaca solo tenían la opción de la leche de soja. En la actualidad existen muchas más opciones en el mercado. Aunque su aspecto pueda recordarnos a la leche de vaca en realidad se trata de bebidas vegetales.

Estas bebidas no son alimentos perjudiciales. Aún así, no podemos considerarlos imprescindibles o sumamente interesantes a nivel nutricional. Estas bebidas vegetales están formadas mayormente por agua. Algunas de ellas tienen azúcar añadido o algún tipo de grasa. Son mejores las que no contienen ni azúcar ni grasa añadida. Tampoco serían recomendables aquellas que llevan cacao, vainilla o café añadidos, sobre todo si se las damos a los niños.

Como hemos dicho, las leches vegetales no son altamente nutritivas. Las cantidades de cereales o frutos secos que estos preparados contienen es muy pequeña. Además de ello, no nos proporcionan toda la fibra y nutrientes del alimento original.

^Pixabay/shisugang

^Pixabay/shisugang

Principales tipos de leches vegetales

 

Leche de soja

Es la más popular y procede de las habas de soja. Es muy rica en isoflavonas pero bastante difícil de digerir para muchas personas.

Leche de avena

Bastante más digestiva que la de soja, es muy rica en betaglucanos y mucílagos. Ambos están relacionados con el bloqueo del colesterol. Su sabor es bastante dulce.

Leche de coco

Esta bebida es muy rica en grasas saturadas. Tiene un agradable sabor a coco y es muy calórica.

Leche de almendras

Las almendras son una buena fuente de calcio y magnesio. Normalmente, este tipo de bebida lleva muy poca cantidad de almendra. Habría que evitar aquellas que vienen en pasta para diluir porque llevan demasiado azúcar.

Pixabay/coffehunter

Pixabay/coffehunter

Leche de arroz

Si es de arroz integral es más nutritiva que la de arroz blanco. Es muy digestiva y ligera y es apta para celíacos.

 

Cualquiera de estas bebidas puede ser un buen sustituto para aquellas personas que no quieran o no puedan tomar leche de vaca. En cualquier caso, no hay nada como tomar directamente los cereales o los frutos secos de los que proceden.


  • 0
Pixabay/Jai79

¿Para qué sirven de las semillas de lino?

Si aún no eres consumidor, casi seguro que habrás oído hablar de las semillas de lino. Este alimento, tan sencillo y barato, se está haciendo cada día más habitual en nuestras dietas. Aún así, son muchas las personas que no conocen realmente cuáles son sus beneficios y cómo consumirlas. Aquí te lo vamos a explicar.

Las semillas, en general, son altamente nutritivas. Esto es debido a que conservan en su interior todos aquellos elementos que mágicamente darán lugar a muchas nuevas plantas. Por eso es muy importante que incluyamos semillas en nuestra dieta de manera habitual.

Pixabay/ulleo

Pixabay/ulleo

Origen del lino

El nombre científico de las semillas de lino o linaza es Linu usitatissimum. A menudo, podemos encontrar esta planta creciendo en el borde de algunas carreteras o caminos. Se cree que su origen se encuentra hace aproximadamente 10.000 años en Oriente cercano. No obstante, hasta 5.000 años después no parece que se utilizara en la fabricación de cuerda o confección de ropa. Hasta el siglo XVIII fue la fibra que más se utilizó en Europa. Además de estos usos la linaza también se utiliza con fines medicinales o nutricionales.

Tipos de semillas de lino

Principalmente, podemos encontrar el lino en dos versiones: lino dorado y lino marrón. En ciertas ocasiones encontraremos marrón rojizo. Cualquiera de los tipos tienen características nutricionales muy similares. No obstante, el lino amarillo se suele utilizar mayormente para hacer aceite de cocina.

Pixabay/KirstentB

Pixabay/KirstentB

Las semillas que se presentan de color blanco o verde no están aún maduras, por lo que no deberían de ser consumidas. Por el contrario, las que tengan color negro serán aquellas que se cosecharon hace mucho tiempo y nunca deberíamos consumirse crudas.

 

Características de la linaza

Su más destacada virtud tiene que ver con su alto contenido en ácidos grasos Omega 3.  Estas semillas nos ofrecen ácido alfalinolénico, imprescindible para el funcionamiento de las membranas celulares.

Además, las semillas de lino contienen unos antioxidantes denominados lignanos muy beneficiosos para la salud. Así mismo, estas semillas nos aportan un tipo de fibra muy interesante llamada mucílago. A esto hemos de añadirle sus interesantes cantidades de proteína, vitaminas B6 y B1, magnesio, fósforo, selenio, manganeso, hierro, potasio, cobre y zinc.

Beneficios del lino en nuestra dieta

Dependiendo de qué beneficios queramos obtener tomaremos las semillas de lino de diferente manera. Si lo que queremos es mejorar nuestro tránsito intestinal debemos tomarlas enteras y acompañadas de un vaso de agua. Si lo que deseamos es enriquecer nuestros platos con todos sus nutrientes tendremos que molerlas antes de ingerirlas. De esta manera obtendremos los siguientes beneficios:

  • Mejora en la piel y el cabello
  • Disminución del exceso de colesterol
  • Aumento el nivel de saciedad por lo que ayudan a perder peso
  • Protección el tracto digestivo
  • Descenso de procesos inflamatorios
  • Ayudan a resolver problemas derivados de la menopausia
  • Protegen el corazón

Estas son solo algunas de los muchos beneficios que se obtienen tan solo tomando un par de cucharadas diarias de semillas de lino. Es una suerte poder contar con un alimento natural y con tantas propiedades.


  • 0
Pixabay/anhienn

Las algas en la cocina

Las algas, como alimento, son poco conocidas fuera de algunas tradiciones orientales. Sin embargo, estas verduras de mar, además de su delicioso sabor, nos aportan numerosos nutrientes dignos de tener en cuenta. En esta ocasión vamos a hacer un pequeño resumen acerca de los tipos de algas y de sus propiedades.

Verduras que crecen dentro del agua

Las algas, aunque crecen dentro del agua, llevan a cabo el mismo proceso que las plantas que crecen en la superficie de la tierra. No obstante, aunque se alimentan de la luz solar también las podemos encontrar en las profundidades marinas. Estas verduras acuáticas las podemos encontrar tanto en aguas saladas como dulces.

Unsplash/LI FEI

Unsplash/LI FEI

En general, todas son muy ricas en minerales, no obstante, dependiendo del tipo de algas obtendremos diferentes beneficios. Son muchos los estudios que avalan estos beneficios.  La mayoría de ellas tienen efectos antioxidantes, antibacterianos y antiinflamatorios. Al ser tan ricas en minerales -algunas aportan más calcio que la leche- con tomar pequeñas cantidades es suficiente. De hecho, consumirlas en exceso podría resultar perjudicial, sobre todo, por su alto contenido en yodo.

Diferentes tipos de algas

En algunas culturas orientales las algas forman parte de la cocina habitualmente. También, en las zonas de costa de la península ibérica se utilizan para enriquecer diferentes platos.

Podemos encontrar diferentes tipos de algas que varían en tamaño, forma y color:

Alga wakame

Este tipo de alga es muy fácil de utilizar. No necesita cocción, con remojarla es suficiente. Contiene buenas dosis de fósforo, yodo, calcio y magnesio.

Pixabay/Slaymart35

Pixabay/Slaymart35

Alga kombu

El alga kombu es más dura y necesita ser cocinada. Nos ayuda a digerir y a ablandar las legumbres por lo que poniendo un trocito en la cocción conseguiremos ese efecto. Necesita remojo igual que las legumbres desde el día anterior. También es muy rica en diferentes minerales.

Algas pardas

Dentro de las algas de color pardo encontramos:

  • Los espagueti de mar: son parecidas a los tallarines y ayudan a bajar el colesterol y a aliviar el estreñimiento, entre otras cosas
  • Alga nori: contienen mucha vitamina A por lo que es especialmente beneficiosa para la piel y mucosas. Se puede espolvorear sobre las sopas o ensaladas si la compramos en copos.

Algas rojas

Este tipo es algo menos conocido aunque también presenta interesantes propiedades:

  • Alga dulse: No es nada dulce aunque lo parezca por su nombre. Su mayor atributo es ser muy rica en hierro por lo que se recomienda en casos de anemia.
  • Musgo de Irlanda: Es muy hidratante y laxante. También es rica en yodo y se puede utilizar como espesante.
  • Cochayuyo: Este alga nos ayuda a desintoxicar el higado y debemos tomarla molida o hidratada.
  • Agar Agar: Podemos utilizarla para hacer gelatinas de origen vegetal. Tiene mucha fibra y es utilizada para mejorar el estreñimiento.

Algas verdes azuladas

De este tipo encontramos dos principales:

  • Espirulina: se considera un multivitamínico natural. Además de diferentes minerales contienen vitamina B12, aminoácidos, y oligoelementos.
Pixabay/Nouchkac

Pixabay/Nouchkac

  • Chlorella: muy rica en clorofila, vitaminas, minerales, fibra e hidratos de carbono. Contiene gran cantidad de antioxidantes por lo que es un gran desintoxicante.

 

Después de esto pequeño recorrido por los diferentes tipos de algas te habrás dado cuenta de que nos pueden ser de gran ayuda para enriquecer nuestra dieta. Además de esto, darán un toque original a todos tus platos. ¡Ánimate a probarlas!

 


  • 0
Pixabay/Pixel2013

¿Necesitamos beber leche?

Existe la creencia de que el alimento que más cantidad de calcio nos aporta es la leche. Además de eso, se nos informa continuamente de que es necesario que tomemos mucho calcio para que nuestros huesos estén fuertes. ¿Y si te dijera que este alimento no es la mejor manera de aportar calcio a nuestra dieta? ¿Y si también te dijera que un exceso de calcio puede ser muy perjudicial para la salud de nuestros huesos?

No todas las leches son iguales

La leche ha sido un alimento que el ser humano ha tomado desde hace mucho tiempo. Originalmente, la leche era un buen complemento para la nutrición humana. Sin embargo, la leche que encontramos hoy en día en nuestras tiendas nada tiene que ver con la que nuestros antepasados consumían. Además de ello, antiguamente, este alimento se tomaba solo de vez en cuando. En la actualidad, la leche y los productos derivados de ella están en, prácticamente, todas nuestras comidas.

Las vacas que hoy en día viven, casi torturadas, en granjas industriales no son las vacas de aquellos granjeros que antiguamente daban leche cuando tenían terneros. La leche que consumimos ahora proviene de vacas que malviven en condiciones muy tristes y que en muchos casos están preñadas a la vez que están lactando. Este detalle, normalmente desconocido, otorga a la leche una cantidad enorme de estrógenos muy perjudiciales para el ser humano. A esto habría que añadir todos los tratamientos antibióticos que recibe la vaca para evitar o sanar las mastitis que sufre de manera continua.

¿Adultos o lactantes?

Los seres humanos son los únicos mamíferos que se empeñan en seguir tomando leche “materna” cuando ya tienen dientes. Y por si esto fuera poco, quieren la leche de otra especie… ¿Alguien se imagina a un adulto de 50 años mamando de la teta de su madre? Entonces…¿por qué vemos normal seguir tomando la secreción mamaria de una vaca?

Además de eso, si analizamos las características nutritivas de la leche, encontraremos que es un fluido creado por el cuerpo de la vaca para su ternero. Este alimento proporciona a la cría de la vaca todos los nutrientes que necesita para convertirse en un animal grande y robusto en muy poco tiempo. Esto no tiene nada que ver con el crecimiento lento de un ser humano. Con lo cual quedaría claro que los nutrientes de la leche de vaca provocarán reacciones “extrañas” en un organismo no vacuno.

Pixabay/4935210

Pixabay/4935210

El calcio de la leche

Nuestros huesos necesitan calcio y muchos otros minerales. Aún así, si tomamos demasiado calcio la nuestros huesos se tornarán muy rígidos con la consecuente posibilidad de fracturas. La cantidad de calcio debe de ir relacionada con la de magnesio si queremos evitar esa rigidez. Todos los productos lácteos nos aportan una cantidad de calcio demasiado elevada. Además de eso, la mayoría de la población de sociedades industrializadas presenta un déficit de magnesio y dificultad para digerir la lactosa o las proteínas lácteas. Por lo tanto, el aumento de fracturas de huesos en personas que están tomando calcio más que suficiente nos avisa de que algo no estamos haciendo bien.

El calcio de otros alimentos

Son muchas las personas que desconocen que el calcio también se encuentra en otros alimentos. Además, en muchos de ellos es más fácil de asimilar para el cuerpo humano. Encontramos altas cantidades de calcio en: el brócoli, las coles, el sésamo, las naranjas, las almendras y las legumbres. Cualquiera de ellos también nos proporciona, de manera equilibrada, magnesio y otros nutrientes que ayudarán a mantener la salud de todo nuestro organismo.

Pixabay/NadiaDietz

Pixabay/NadiaDietz

Somos adultos y no necesitamos seguir tomando leche. Nuestro periodo de lactantes no necesita llegar hasta la ancianidad. Además de ello, existen otros muchos alimentos alternativos que evitan el sufrimiento animal innecesario.


  • 0
Fuente: Pixabay/Devaleela

¿Qué son los antinutrientes?

Los diferentes alimentos que comemos contienen nutrientes muy interesantes para nuestra salud. No obstante, algunos de ellos, también nos aportan antinutrientes que podrían perjudicarnos. ¿Sabes qué son esos antinutrientes y qué función tienen? ¡Te lo vamos a explicar!

¿A qué llamamos antinutrientes?

Cómo su nombre indica, los nutrientes nos nutren. De la misma manera, los antinutrientes no lo hacen. De hecho, además de no nutrirnos, algunos de ellos, podrían ser nocivos.

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

Fuente: Pixabay/SkitterPhoto

En su sabiduría, las plantas son capaces de crear sustancias que les protejan de los insectos y de ciertas plagas. Los antinutrientes son estas sustancias. Gracias a ellas la planta puede llegar a a germinar. Sin embargo, cuando los seres humanos ingieren las plantas que contienen esas sustancias la asimilación de los nutrientes puede ser menor o incluso nula.

Algunos animales son capaces de digerir y eliminar estos antinutrientes con facilidad. Sin embargo, a los seres humanos nos resulta difícil llevar a cabo este proceso. Debido a ello, es necesario que procesemos los alimentos que contienen dichas sustancias antes de consumirlos. Todos los antinutrientes pueden ser neutralizados o eliminados con algún tipo de proceso que después explicaremos.

Los distintos antinutrientes

Estas sustancias las podemos encontrar en diferentes alimentos y con diversos efectos en nuestro organismo:

Taninos

Aunque los taninos son muy conocidos por su función antioxidante, también se caracterizan por robar minerales a nuestro cuerpo.  El hierro y el cobre son sus preferidos. Así mismo, interfieren en la digestión de las proteínas. Los encontramos en la piel de los fruto secos y el . Por este motivo, es recomendable no tomar té junto con las comidas y pelar los frutos secos.

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

 

Oxalatos

Los oxalatos también tienen preferencia por el hierro, el calcio y otros minerales. Normalmente, obstaculizan la absorción de los mismos. Se les ha relacionado con la aparición de cálculos renales. Algunos frutos secos contienen esta sustancia.

Ácido fítico

Este ácido utiliza ciertos minerales como el zinc, el calcio, el hierro, magnesio y manganeso para formar sales insolubes que harán imposible que el organismo los absorba. No podemos decir que se adueñe de nuestros minerales, sino que obstaculiza en gran medida su absorción.

El ácido fítico suele estar asociado al uso de fertilizantes ricos en fósforo. No obstante, esta sustancia, también tiene su parte positiva. En diferentes estudios se ha comprobado que ofrece cierta protección frente al cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares. Las almendras, nueces, semillas de lino y piñones son fuentes de ácido fítico.

Inhibidores de la tripsina

La tripsina es una enzima que se encarga de trocear las proteínas que ingerimos para que las podamos utilizar. Los alimentos que contienen estos inhibidores son las judías, los guisantes y cacahuetes, entre otros. Su efecto se hará notar porque nuestras digestiones serán más lentas.

¿Podemos evitar los antinutrientes?

La mejor manera de evitar estas sustancias es activar las semillas o frutos secos antes de ingerirlos. La activación consiste en remojar los alimentos en agua durante unas horas.

El tiempo de remojo siempre dependerá del alimento a remojar. Las nueces, almendras, avellanas o semillas de sésamo se pueden remojar toda una noche. Sin embargo, las semillas de lino o chía, al tener gran cantidad de mucílagos, solo nos servirá remojarlas por su efecto laxante ya que saldrán de nuestro cuerpo exactamente igual que entraron.

La activación es un pequeño truco en el que hacemos a la planta creer que debe de empezar a desarrollarse. Gracias a ello se liberan los antinutrientes y, cuando tiramos el agua de remojo, se irán con ella.

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

Fuente: Pixabay/Truthseeker08

 

Las legumbres, semillas y frutos secos, son una estupenda fuente de nutrientes y debemos de consumirlas con regularidad. Aún así, para aprovechar todas sus propiedades debemos utilizarlas adecuadamente.


  • 0
Pixabay/aixkusivik

Los beneficios del magnesio para la salud

Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

Unsplash/Vince Lee

Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis
Fuente: Pixabay/ExplorerBob

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!


  • 0
Fuente: Pixabay/Pexels

¿Cómo mejorar la salud de tus huesos?

Los huesos son los pilares que sujetan toda nuestra estructura física. Su buen estado nos asegura una vida más satisfactoria. Entre las dolencias de los huesos más comunes se encuentra la Osteoporosis. Lamentablemente, en los últimos años, esta palabra se ha hecho más  conocida de lo que debería ya que son muchas personas las que la padecen. Una vez más, la prevención es la clave. Si quieres como conservar la salud de tus huesos y prevenir la Osteoporosis sigue leyendo este artículo.

¿Qué es la Osteoporosis y a qué puede ser debida?

La Osteoporosis es una alteración en la densidad y calidad de los huesos. Los huesos de las personas aquejadas de esta dolencia son más porosos, frágiles y tienen más posibilidades de fracturarse. En principio, se cree que la causa principal de esta dolencia es la falta de calcio. Así mismo, la carencia de vitamina D y fósforo, la falta de ejercicio y la menopausia, son factores que también contribuyen a su aparición.

Fuente: Pixabay/Taokinesis

Fuente: Pixabay/Taokinesis

Menos lácteos y menos proteína

Diferentes estudios han demostrado una directa relación entre la osteoporosis y el consumo excesivo de proteína animal y de lácteos. El hueso, por naturaleza debe de ser ligeramente elástico. Sin embargo, cuando se calcifica en exceso se vuelve rígido y es más fácil que se rompa. Los lácteos nos aportan una cantidad elevadísima de calcio que contribuye a ello.

Según ha comprobado la doctora María de la Luz Canal Macías, consumimos más proteína de la que necesitamos y esto podría relacionarse con la aparición de osteoporosis. Estas son sus palabras: “El calcio es bueno para el hueso pero si se consume de forma equilibrada con otros nutrientes. Es esencial una relación calcio-proteínas equilibrada, así lo ideal es ingerir 20 miligramos de calcio por cada uno de proteínas y ahora el consumo que nos encontramos es de 12 o 13 de proteína por cada miligramo de calcio debido al exceso de proteínas que ingerimos”. 

El calcio que contiene la leche y sus derivados no es la forma más asimilable para nuestro organismo. El calcio está también presente en muchos otros alimentos como las coles, los frutos secos, e incluso las naranjas, de forma mucho más biodisponible. Además de esto, la buena salud de nuestros huesos tiene que ver con el equilibrio entre el calcio y el magnesio en el cuerpo. Lamentablemente, debido a las dietas poco equilibradas que se consumen actualmente, son muchas las personas que sufren déficit de magnesio

El yoga y la Osteoporosis

De todos es conocido que la actividad física está íntimamente relacionada con la salud. El yoga es una las actividades que nos ayudan a prevenir muchas dolencias, entre ellas la osteoporosis. Cualquiera de los ejercicios físicos que el yoga nos presenta son de impacto moderado, lo que los hace muy adecuados para estimular la producción de masa ósea. Además de esto, el yoga trabaja el equilibrio y la coordinación colaborando a incrementar la estabilidad de las personas y evitar las caídas.

Las personas que practican yoga de forma regular aumentan la fuerza muscular y nutren sus huesos. Esta práctica incrementa también la fuerza ósea y mejora la fijación del calcio y la vitamina D en los huesos.

Fuente: Pixabay/Pexels

Fuente: Pixabay/Pexels

Otras recomendaciones para la salud de tus huesos

Para prevenir cualquier patología es importante llevar una buena dieta. Si quieres tener unos huesos sanos, incluye vegetales de hoja verde en tu dieta. Así mismo, procura que las frutas, legumbres y cereales integrales estén siempre en tus platos. Modera el consumo de grasas de origen animal y toma la cantidad justa de proteínas, nunca de más. También es muy importante, limitar el consumo de café o té y bebidas azucaradas ya que condicionan la absorción de calcio. Y, finalmente, recuerda que el sol es la mejor fuente de vitamina D. Un paseo al aire libre en las horas en las que el sol no calienta demasiado es la mejor manera de proteger a tus huesos.