¿A qué llamamos coherencia cardíaca?

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Fuente: Unsplash/Simon MIgaj

¿A qué llamamos coherencia cardíaca?

Cada vez que nuestro corazón late se generan ondas electromagnéticas. Cuando estas ondas siguen un patrón repetitivo y ordenado podemos decir que nuestro corazón está en coherencia. Este estado de coherencia es transmitido al cerebro también. Según los últimos estudios la coherencia cardíaca es sinónimo de salud. Si quieres saber como conseguir este estado sigue leyendo este artículo.

No tenemos un único cerebro

Hasta hace muy poco se creía que únicamente teníamos un cerebro. Sin embargo, actualmente, se sabe que tanto el intestino como el corazón cuentan con circuitos formados por decenas de miles de neuronas. Estos circuitos se comportan como si fueran pequeños cerebros dentro de nuestro cuerpo, siendo capaces de tener sus propias percepciones y modular sus respuestas dependiendo de esas percepciones. Podríamos decir que, de alguna forma, el corazón tiene sus propios recuerdos.

Fuente: Unsplash/Darius Basar

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Nuestro corazón, además de contar con sus sistema de neuronas propio, también segrega y libera algunas hormonas. Entre otras, encontramos la adrenalina que es segregada cuando es necesario rendir al máximo, o la oxitocina, también llamada la hormona del amor.

Emociones y coherencia cardíaca

Cómo ya hemos comentado, el corazón tiene su propio circuito neuronal. Según sean nuestras emociones el corazón enviará diferentes señales al cerebro. Las emociones positivas nos proporcionan armonía tanto en el sistema nervioso como en el latido cardíaco. Además de esto, originan una sincronicidad en el funcionamiento de los distintos sistemas del organismo que nos llevarán a una coherencia cardíaca. Sin embargo, las emociones negativas. provocan alteraciones en el ritmo del corazón y también en el sistema nervioso. El estrés, el enfado o la ira, darán forma a lo que se conoce como caos cardíaco.

Todo este conocimiento nos ayuda a entender mejor nuestro cuerpo. Así mismo, llegamos a la conclusión de que un corazón que late de forma armónica envía señales de calma al cerebro y al sistema nervioso, dando lugar a una sensación de bienestar.

Fuente: Unsplash/Simon Migaj

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 ¿Qué nos ayuda a favorecer la coherencia cardíaca?

El hecho de conseguir una buena coherencia cardíaca nos aporta muchos beneficios. Además de encontrarnos mejor físicamente, nuestro cerebro estará más despierto y será más eficiente.  Vamos a ver de qué forma podemos conseguirlo:

  • Una mirada hacía el interior. La mayoría de las personas ponen toda su atención en el exterior. Sin embargo, dirigir nuestra atención hacía lo que pasa en nuestro interior es tan necesario como estar pendientes de lo que sucede afuera. Cualquier de las muchas técnicas de relajación o meditación son una buena herramienta.
  • Ejercicio físico. Cualquier ejercicio que favorezca una correcta conexión entre la mente y el cuerpo, favorecerá la coherencia cardíaca. El yoga, el tai-chi, o un paseo poniendo atención en la respiración serán muy beneficiosos.
  • Atención a lo que sucede Ahora. Si somos capaces de poner toda nuestra atención en el momento presente, todos nuestros sistemas se armonizarán. El ahora es lo único que realmente existe. El pasado y el futuro únicamente viven en nuestra mente.

Un corazón que late con coherencia es un seguro de salud y bienestar. Cómo habrás comprobado es fácil de conseguir. Emociones positivas, vida tranquila y ejercicio moderado serán tus mejores aliados.


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El valor de amarse a uno mismo

Pocas personas son las que no conocen la frase “ama a los demás como a ti mismo”. Aún así, casi nadie ha sabido interpretar correctamente su significado. Hemos olvidado lo más importante que es comenzar por nosotros mismos. Muy a menudo ponemos las necesidades de los otros antes que la propias, sobre todo, entre el género femenino. Sin darnos cuenta, actuando de esta manera, ponemos en peligro nuestra salud física y mental, y lo que entregamos al otro se encuentra cargado de expectativas. Cuando nosotros mismos no estamos atendidos la atención a los demás no es desinteresada.

Nuestra sabiduría innata

Desde el momento en que nacemos contamos con un sistema de guía que podría servirnos para el resto de nuestra vida si no fuera sofocado por las creencias que la sociedad nos impone. Es muy fácil ver lo bien que funciona este sistema observando a los niños más pequeños. Antes de ser influidos por las normas sociales, un niño sabe muy bien qué es lo que necesita en cada momento. Sin embargo, según vamos creciendo, vamos renunciando a esta parte nuestra en el intento de ser aceptados por los demás.

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

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El amor a uno mismo

La primera obligación de una persona es satisfacer sus necesidades, amarse y respetarse. No obstante, desde muy pequeños se nos alienta a postergar nuestras necesidades y, muy frecuentemente, a no prestar atención a las características que nos diferencian de los demás. En lugar de eso, somos animados a seguir las normas de uniformidad a la vez que educados en la más feroz competencia. De esta manera, nuestra vida pasa con la mirada puesta hacía afuera en lugar de hacía dentro. Muy a menudo, la desconexión con uno mismo es tal que ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades. Así como tampoco somos capaces de satisfacerlas sin sentirnos culpables.

Una persona que se ama y se respeta a sí misma siempre respetará y amará al otro. Si todos los miembros de nuestra sociedad supieran esto y lo llevaran a cabo viviríamos en una sociedad más justa y rica en matices.

Autoestima o egoismo

En muchas ocasiones confundimos estos dos términos. No obstante, estas dos palabras tienen significados diferentes. Una persona egoísta es aquella que únicamente piensa en sí misma y su beneficio. La persona con autoestima, conoce su propio valor y satisface sus necesidades. La diferencia entre ambos es que la persona egoísta no tendrá problemas en perjudicar a los otros para conseguir sus propios fines, mientras que la persona con autoestima se quiere a si misma y también a los demás.

Aumentar la autoestima

Es posible que estés en un momento de tu vida que te has dado cuenta de que necesitas comenzar a quererte un poquito más. Al principio, quererse y ponerse en primer lugar puede resultar difícil ya que no forma parte de nuestros hábitos. Sin embargo, con paciencia y constancia es fácil ir introduciendo pequeños cambios.

Unsplash/Brooke Cagle

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Lo más importante, en un principio es, reconocer tus necesidades. La mejor manera de hacerlo es consiguiendo llevar una vida más tranquila. Las prisas y ajetreos nos alejan de nosotros mismos. Tanto la meditación como cualquiera de las numerosas técnicas de relajación existentes te ayudarán a que tu mente no se apodere de ti y te aportarán claridad respecto a tus verdaderas necesidades.

 

Una persona que conoce su propio valor lo cuidará como si de su mayor tesoro se tratara. Cada uno de nosotros somos el centro del nuestro universo personal. ¡La responsabilidad de nuestra felicidad y bienestar es individual y personal!

 


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Las diferentes ondas cerebrales

Nuestra actividad cerebral varía a lo largo del día y de la noche. El cerebro está formado por billones de células llamadas neuronas. Estas células están conectadas unas con otras formando una gran red. Entre ellas se comunican a través de impulsos eléctricos haciendo posibles nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Los impulsos eléctricos que se originan para crear la comunicación crean ondas eléctricas cerebrales que cambian en función de lo que hagamos, pensemos o sintamos.

¿Qué diferencia hay entre las ondas cerebrales?

Las ondas cerebrales son diferentes en cuanto a la frecuencia de vibración o velocidad. Cada frecuencia se relaciona con nuestros estados de consciencia y atención. Por lo tanto, estas ondas son diferentes dependiendo de nuestra actividad o descanso. Por ejemplo, las ondas cerebrales que se producen cuando estamos profundamente dormidos nada tienen que ver con aquellas que nuestro cerebro mantiene en estados de ansiedad o angustia o cuando estamos aprendiendo algo nuevo.

Fuente: Pixabay/PublicDomainPictures

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La frecuencia de vibración o velocidad de estas ondas se mide por ciclos por segundo. Cada uno de los estados de conciencia que experimentamos están relacionados con una frecuencia en concreto. Vamos a hacer un pequeño resumen de las distintas ondas que se producen en nuestro cerebro.

Ondas Delta (0.5 a 3 Hz):

Este tipo de ondas son las más lentas. Se generan cuándo meditamos profundamente o al estar dormidos sin soñar. Al desconectar del mundo exterior es posible conectar en un profundo estado propicio para la sanación y regeneración. En este estado se dan con gran facilidad los procesos de curación.

Ondas Theta (3 a 8 Hz):

Aunque también se originan en un estado de profunda relajación no es tanto como el anterior. También son ondas que se generan en estados de meditación o relajación profunda. Cuando nos estamos despertando o quedándonos dormidos también nuestro cerebro genera ondas Theta. Este tipo de ondas se relacionan con nuestras capacidades intuitivas e imaginativas. Las ondas Theta también muestran una elevada actividad cuando experimentamos emociones muy profundas.

Ondas Alpha (8 a 12 Hz):

Las ondas Alpha son las que presenta nuestro cerebro cuando estamos tranquilos y alertas al mismo tiempo. Aunque los pensamientos pasan de forma tranquila por la mente, no es es el mismo estado que cuando estamos meditando. Con estas ondas nuestro cerebro se encuentra en descanso y vivimos de manera relajada en el momento presente.

Cuando funcionamos bajo la influencia de las ondas Alpha todas las actividades se desarrollan de forma armoniosa. Un nivel excesivo de este tipo de ondas nos impide centrar la atención. Sin embargo, un nivel demasiado bajo causa ansiedad e insomnio.

Ondas Beta (12 a 38 Hz):

Cuando estamos despiertos y alertas son estas ondas las que dominan. En general, nuestra atención está orientada hacía las tareas del mundo exterior. Gracias a estas ondas somo capaces de estar atentos, resolver problemas, tomar decisiones y estar pendientes de distintos estímulos. Aún así, si mantenemos durante demasiado tiempo el predominio de ondas Beta consumiremos una gran cantidad de energía cerebral.

Fuente: Pixabay/geralt

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Ondas Gamma (38 a 42 Hz):

Estás son las ondas de más alta frecuencia, las más rápidas. Este tipo de onda resulta bastante difícil de captar en los electroencefalogramas. Se originan en el tálamo y viajan desde la parte posterior del cerebro hacía delante a gran velocidad. Las ondas Gamma se relacionan con situaciones en las que se desarrolla un alto procesamiento cognitivo.

Cuando estamos felices experimentamos picos elevados de este tipo de onda. En la fase REM de sueño también encontramos una alta actividad de este tipo de frecuencias.

 

Cómo habrás visto, los distintos tipos de ondas cerebrales nos ayudan a entender como funciona nuestra mente. Según sean nuestras emociones, actividades y procesos mentales así será la actividad de nuestro cerebro. Es muy importante, por tanto, ser consciente de ello y llevar a cabo técnicas de relajación que nos ayuden a utilizar este conocimiento a nuestro favor.

 

 


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Respirar bien es muy importante

Cualquier persona puede sobrevivir aunque no tome ningún alimento durante semanas. También podemos estar sin beber durante varios días. Sin embargo, si dejamos de respirar moriremos en pocos minutos. La respiración es muy importante pero no siempre respiramos correctamente.

El hecho de respirar es un hecho automático que, en principio, no debería de llamar nuestra atención. No hace falta que pongamos nuestra intención en el hecho de respirar ya que nuestra biología se encarga de ello. Aún así, afortunadamente, la respiración también puede ser dirigida por nuestra intención, si así lo deseamos.

Los diferentes estados emocionales que experimentamos hacen que el ritmo y la intensidad de nuestra respiración varíe. Por ejemplo, situaciones de miedo o estrés, harán que nuestra respiración sea menos intensa o más superficial. Esta situación, mantenida en el tiempo, evita que nuestro cuerpo se oxigene adecuadamente.

El oxígeno y la vida

Cualquier proceso vital está relacionado con el oxígeno. Sin oxígeno no hay vida. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan que nuestra sangre les aporte la cantidad de oxígeno necesaria para su supervivencia. Por este motivo, si queremos gozar de buena salud y que todas nuestras funciones corporales se desarrollen adecuadamente, es muy importante que respiremos correctamente.

La purificación de nuestra sangre se lleva a cabo, en gran parte, en los pulmones. Si estos se encuentran mal ventilados es fácil que se tengamos repercusiones en todo nuestro organismo. Una buena respiración, no solo consiste en llenar nuestros pulmones de oxígeno. Tan importante como eso es que seamos capaces de expulsar el CO2 de manera eficaz.

Fuente: PIxabay/alfcermed

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Respirar correctamente

Diferentes estados emocionales impiden la correcta respiración. Son muchas las personas que caminan encogidas impidiendo la respiración correcta. De la misma manera, cuando se acumulan gases en el aparato digestivo, el diafragma se inmoviliza.

Aunque consideremos los pulmones como los principales implicados en la respiración, esto no es así. Si no tuviéramos un músculo llamado diafragma nuestra respiración no podría llevarse a cabo. Este músculo tiene forma de cúpula y marca una división entre la parte superior y la inferior de nuestro cuerpo. Sobre él se acomodan los pulmones y el corazón. Cuando respiramos, el diafragma debe de realizar un movimiento vertical. Al elevarse empuja el aire para facilitar su salida al exterior, esto es la espiración. Al descender provoca cierta aspiración que consigue que el aire entre en los pulmones, es decir, la inspiración.

La importancia de la espiración

Por mucho que pensemos lo contrario, la espiración es más importante que la inspiración. El yoga nos recuerda que una buena respiración siempre comienza con una espiración lenta y completa. Esta premisa tiene mucha lógica ya que es imposible llenar algo que no está vacío…

Una adecuada respiración comienza al relajar los músculos respiratorios mediante una espiración tranquila. Lo ideal es que no produzca casi ningún sonido. Esto se consigue al espirar de manera lenta. Al final de la espiración, los músculos del abdomen, ayudarán a que los pulmones se vacíen al máximo.

Beneficios de una buena respiración

Algo tan sencillo como respirar bien mejora la salud de todo nuestro organismo. Todas nuestras células recibirán oxígeno y se liberarán del CO2. Así mismo, el movimiento rítmico de una buena respiración masajea los órganos abdominales. Este masaje facilita el proceso digestivo, estimula la evacuación intestinal y ayuda a eliminar los gases. Además de eso, el hecho de respirar de forma consciente establece una profunda conexión entre el cuerpo y la mente.

 

 

Cualquier práctica de relajación, meditación o yoga, nos pone en contacto con algo tan sencillo y saludable como es una buena respiración.

 


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Fuente: Pixabay/leninscape

Para qué sirve la meditación

Últimamente es muy fácil escuchar la palabra meditación o mindfullness. Cada vez son más las personas que optan por vivir de una forma más consciente. El tipo de vida que llevamos está empezando a mostrar sus efectos adversos. La meditación es una forma de poder seguir adelante en nuestro frenético viaje, encontrando un poco de paz y sosiego.

Nuestra mente es la loca de la casa

Diariamente miles de pensamientos nos visitan y hacen que nuestro mundo emocional se tiña de diferentes tonalidades. Si los pensamientos son de tinte negativo nuestras emociones serán de esas características. Sin embargo, si los pensamientos son más bien positivos nos sentiremos de forma muy diferente.

Fuente: Pixabay/shutterbean

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Aunque creamos que no es así, la verdad es que casi ninguna persona es dueña de sus pensamientos. Pensamos lo que la mente decide, influida por todo aquello que el mundo exterior la inspira. Cualquier conversación, las noticias en la televisión, la lectura de algún libro, todo son fuentes válidas para nuestra mente.

Cuando te das cuenta de esta realidad, entiendes que no serás el dueño de tu vida a no ser que controles tu mente. Si no somos capaces de parar a esa mente hiperactiva que parlotea en nuestra cabeza de manera constante, no encontraremos la paz y alegría por mucho que lo intentemos.  A veces, ni siquiera sería necesario pararla, bastaría con darnos cuenta de que “ella” es la que está pensando y que nosotros nada tenemos que ver con su locura. La meditación es una estupenda herramienta para conseguir cualquiera de estas dos cosas.

Como nos ayuda la meditación

Cuando nos sentamos a meditar lo más importante que ocurre es que logramos distanciarnos de los pensamientos. Esta distancia nos da una perspectiva diferente acerca de aquello que acontece en nuestra vida. Además de esto, la meditación calma y ralentiza toda nuestra fisiología.

El hecho de poder tomar distancia de nuestras preocupaciones durante el rato que dura la meditación, hace que podamos seguir adelante con ánimo renovado.  No es necesario meditar durante mucho rato, con veinte minutos al empezar o terminar el día es suficiente. Así mismo, los efectos de la meditación van mucho más allá del rato que nos sentamos a meditar. Si lo hacemos a primera hora, el resto del día se verá impregnado por esa forma de comenzar el día. De la misma manera, si lo hacemos antes de ir a dormir, nuestro descanso será mucho más profundo y reparador.

Empezar a meditar

Si estás pensando en comenzar a meditar lo mejor es comenzar poco a poco. No es necesario dedicarle demasiado tiempo, sobre todo al principio. Además de esto, es muy importante que no te lo tomes excesivamente en serio.  Imagina que es un pequeño juego que te regalas a ti mismo cada día. 

Fuente: PIxabay/terimakashi0

Fuente: Pixabay/terimakashiO

Intenta encontrar un hueco en tu agenda para que todos los días puedas meditar a la misma hora. Has de meditar en un lugar que sepas que no serás interrumpido. Al principio solo es necesario que medites durante diez minutos o quince, como mucho. Te sentarás cómodamente y mientras respiras tranquilamente, empezarás a observar tus pensamientos sin darles ninguna importancia. Se trata solo de eso, de poder observar como llegan y se van de tu mente los pensamientos.

Es muy sencillo ¿a qué si?. Con este procedimiento te aseguró que comenzarás, poco a poco a ver como tu vida comienza a ser diferente. Más adelante podrás indagar en meditaciones más complejas, pero para empezar con esto sería suficiente.

Si además de una pequeña meditación diaria, consigues poner toda tu atención en aquellas cosas que hagas, notarás que cambios muy positivos comienzan a aparecer en tu vida.