Brian Weiss y la regresión a vidas pasadas

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Brian Weiss y la regresión a vidas pasadas

Nuestra percepción del tiempo y del espacio nos hace creer que nuestra vida se desarrolla de manera lineal. Pensamos también, que la vida que experimentamos actualmente es la única que hemos vivido. Sin embargo, cada vez más son las personas que dicen saber de sus vidas pasadas. Es posible que para algunos esto sea solo una fantasía pero cada vez son más los científicos que nos ofrecen pruebas de este hecho. El pionero en este tipo de revelaciones fue el psiquiatra Brian Weiss del que vamos a hablar en este artículo.

La historia de Brian Weiss

Brian Weiss es psiquiatra y ejerció durante muchos años como profesor en la Universidad de Miami. También fue director del departamento de psiquiatría de la Clínica Mount Snai de Miami. Hasta cierto momento de su vida sus creencias no tenían absolutamente nada que ver con la reencarnación. Sin embargo, hace más de treinta años se vio forzado a cambiar sus forma de entender la existencia. Este cambio fue debido a la información facilitada por una de sus pacientes. La paciente en cuestión, bajo estado de hipnosis fue capaz de salir de las fronteras de esta vida física y describir detalladamente una vida anterior.

Brian Weiss

Brian Weiss

El doctor Weiss quedó profundamente impresionado por tal testimonio. Aún así, por miedo a perjudicar su brillante carrera, decidió no darlo a conocer hasta pasados cuatro años. Según sus propias palabras su forma de acercarse a cada paciente es totalmente científica aunque con la mente más abierta que la mayoría de sus colegas. Esta apertura de mente le ha posibilitado llegar a vivir experiencias increíbles con sus pacientes.

Paso mucho tiempo hasta que el doctor Weiss se decidió a dar a conocer su experiencia con esa primera paciente llamada Catherine. Cuando reunió el valor para hacerlo volcó su experiencia en el libro Muchas Vidas Muchos Maestros Sin embargo, este no fue el único caso. A partir de cierto momento, más pacientes comenzaron a experimentar también sus vidas pasadas. De esa manera el doctor Weiss pudo seguir investigando tan interesante tema y escribir otros libros igual de apasionantes. Entre ellos destacamos A través del tiempo y Lazos de Amor.

Nuestra vida actual podría tener conexión con vidas pasadas

Lo que más impacta de todas estas experiencias es la relación que pueden tener con nuestra vida actual. Fueron muchas las personas que pasaron por la consulta del doctor Weiss aquejadas de algún problema que se solucionó simplemente acudiendo a una vida anterior. Gracias a estas regresiones se pueden solucionar tanto problemas físicos como emocionales.

Pixabay/geralt

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El método que utiliza el doctor Weiss en su consulta es la hipnosis. La persona hipnotizada llega fácilmente a estados más profundos de conciencia. No obstante, él mismo reconoce que también algunas personas pueden alcanzar estos estados mentales gracias a la relajación o la meditación.

Para Brian Weiss ha sido maravilloso poder ayudar a tantas personas gracias a su descubrimiento. Además de eso, manifiesta estar muy feliz haberse dado cuenta de que no somos solamente un cuerpo y una mente. Tras su vivencia y sus estudios al respecto se ha convencido de que una parte nuestra transciende a la muerte y de que el tiempo no existe: todo está ocurriendo de manera simultanea. Este convencimiento le hace ver la vida desde una perspectiva totalmente diferente.


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Indecisión, una llamada a ir hacía dentro

Son muchos los momentos en los que la vida nos exige que tomemos una decisión. Sin embargo, la claridad respecto a cuál es la mejor elección no suele visitarnos en esos momentos. Por ese motivo, cuando estamos indecisos, sin saber que camino tomar, lo mejor es parar, recapacitar y, por el momento, no hacer nada. La indecisión puede ser una buena ocasión para conectar con nuestro interior.

La sociedad del hacer

En una ocasión escuché la siguiente frase: “Si no sabes que hacer, mejor no hagas nada”. A lo largo de mi vida, siempre que he empleado esta máxima todo ha ido sobre ruedas.

La sociedad en la que nos movemos contempla con poca simpatía la opción de no hacer nada. Parece que si no estamos en continuo movimiento y actividad no aportamos todo lo que se espera de nosotros. Por este motivo nuestro vivir se torna cada vez más agitado y confuso. Son muchas las ocasiones en las que hacemos las cosas sin saber muy bien por qué. Hay que hacer…. Lo qué sea pero hacer…

Un alto en el camino

Cuando la vida se torna confusa lo mejor que podemos hacer es aprovechar la ocasión para hacer un alto en el camino. Si conseguimos que la actividad a la que normalmente estamos acostumbrados se ralentice, todo comenzará a parecer mucho más claro.

La calma hace que el agua turbia se aclare. Además, desde la tranquilidad, podemos tomar el papel de testigos de la situación que nos preocupa. Desde esa posición se ven mucho más fácilmente todas las opciones y, por lo tanto, escogeremos aquella que más nos convenga con mayor discernimiento.

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No te lances a actuar sin antes reflexionar

Son pocas las cosas que requieren atención urgente en esta vida. Sin embargo, vivimos como si fuera justo al contrario. Parece que todo necesita ser resuelto de manera inmediata. Corremos, corremos y corremos sin preguntarnos el porqué de estas carreras.

En cualquier encrucijada que puedas encontrarte recuerda que antes de actuar es mejor que te detengas. Haz una pausa, respira y tómate todo el tiempo que te sea posible para ver si la respuesta llega a ti. En ese estado de calma es más fácil que la parte de ti que tome partido sea aquella que posee la sabiduría. El pequeño yo, que poco entiende de las razones que tiene la vida para que ocurran las cosas, siempre reacciona de forma incontrolada y poco acertada. Tu verdadero Yo siempre subyace bajo la calma y la tranquilidad esperando a ser escuchado.

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Todo en la creación lleva un ritmo que hay que respetar. Los seres humanos olvidamos sin querer que esos ritmos existen y así nos luce el pelo. Recuerda, casi nada que valga la pena se hizo de manera apresurada. Ralentiza tu vida, y todo será mucho más fácil.

 


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El poder de la aceptación

La felicidad es un estado que todos buscamos lo sepamos o no. Cualquier ser humano pone el deseo de ser feliz en el primer lugar de su lista de aspiraciones. Hacemos cualquier cosa por conseguir esa felicidad pero muchas veces se nos escapa de las manos. Uno de los caminos más cortos para ser feliz es ser capaz de vivir con aceptación aquello que nos sucede. Sin embargo, son pocas las personas que conocen este secreto tan sencillo.

Lo que ya es no puede ser cambiado

Dependiendo de la forma de ser de cada persona la reacción ante diferentes situaciones variará. Las personas más agresivas suelen enfrentar aquello que no es de su agrado intentando cambiarlo. Existen otras personas sin embargo que, ante la misma situación, se resignarán y llevarán “su cruz” como puedan. Tanto en un caso como el otro. la persona sufrirá sin ninguna duda.

Unsplash/Andrew Bui

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Aquel que se lance a la lucha por cambiar una situación sin antes haberla aceptado plenamente, basará su acción en una reacción poco funcional. Así mismo, la persona que se resigna y evita hacer algo, probablemente, se pierda oportunidades que surgirían de la acción si la llevara a cabo.

El ego y su delirio de grandeza

Nuestro pequeño ego vive con la ilusión de controlar su realidad. Debido a ello, se lanza a la conquista del mundo olvidando que su propia creación fue programada sin su participación. El ego cree que el mundo y todo lo que en el sucede debe de obedecer, únicamente, a sus deseos. Desde esa creencia desarrolla su andadura por la materia ahogado en lucha y competitividad con otros egos como él.

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Aunque nos cueste darnos cuenta, la realidad que vivimos se desarrolla, en la mayoría de los casos, de maneras distintas a lo que esperábamos. Ante esos inesperados giros del destino el ego se levanta y se enfrenta a lo que está sucediendo o, en muchos casos, simplemente a resistirse porque sí.

Cuando suceden cosas en nuestra vida que contrarían nuestras expectativas, lo mejor es hacer las paces con ellas. Desde la aceptación de aquello que aparece, la acción que llevemos a cabo siempre será más eficaz. En muchas ocasiones confundimos aceptación con resignación. La aceptación nos da un poder que la resignación nos quita.

Aceptar es un comienzo mientras que resignarse es un final.

Detente, observa y acepta

Sea lo que sea lo que acontezca en tu vida el poder de decidir como reaccionas solo lo tienes tú. Las circunstancias pueden ser de los más adversas pero tu decisión de aceptarlas les dará un toque mucho más liviano.

Ante cualquier situación, lo primero que debemos de hacer es pararnos y observar. Esta pausa puede ser un rato de meditación, un paseo o,simplemente, un rato de recogimiento interior. Desde ahí, si aceptamos plenamente lo que está ocurriendo, nos daremos cuenta de nos sentimos con un mayor control de los acontecimientos. La aceptación es la llave maestra que nos lleva a vivir una vida más consciente y más humilde.

El hecho de aceptar la vida como se presenta nos resta protagonismo a la vez que aligera nuestra carga de estar al mando de todo.

 

Haz un hueco a la aceptación en tu vida y verás como el vivir se convierte en una gran aventura siempre a tu favor.

 


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¿Qué es el mindfulness?

La palabra mindfulness se está haciendo cada día más cotidiana. Esta técnica milenaria, que tiene su origen en la meditación, está entrando con fuerza en nuestra cultura. Probablemente, seas una de esas personas que, aún habiendo oído hablar de ello, no tienen muy claro qué significa. Si es tu caso, sigue leyendo porque te vamos a explicar de qué se trata.

Raíces del mindfulness

La palabra inglesa mindfulness es una traducción de la palabra Sati que se utiliza en el budismo. En castellano la traducimos como: atención plena. Las raíces de este término se encuentran en la meditación budista Vipassana. Esta meditación se fundamenta en prestar total atención al momento presente.

La gran enseñanza del mindfulness es que nos muestra como conectar plenamente con el momento que estamos viviendo. Es una gran ayuda para despertar a una realidad más rica y consciente y para alejarnos del adormecimiento en el que vivimos. Así mismo, esta práctica nos lleva a una íntima conexión con nuestro interior, sin juicio y con aceptación.

Nuestra mente inquieta

La mayoría de nuestra vida se desarrolla gobernada por una mente continuamente ocupada. Los pensamientos van y vienen a su antojo sin que podamos hacer nada. Aunque no nos demos cuenta, no somos dueños de esos pensamientos. Nuestra mente los lanza de manera automática según le parece sin que nos demos cuenta de ello. De hecho, estamos tan dormidos que muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos pensando.

Los diferentes ejercicios de mindfulness son de gran ayuda para darnos cuenta de esa continua actividad mental desordenada. Además de hacernos conscientes de todos nuestros pensamientos, gracias a esta técnica, logramos hacernos uno con lo que este sucediendo en nuestra vida.

Beneficios de la atención plena

Son muchos los beneficios que tiene la aplicación de la atención plena o mindfulness. Entre ellos encontramos algunos como:

  • Mayor sensación de relajación y mayor placer por vivir
  • Se produce un incremento de la DHEA (Dehidroepiandrosterona), conocida como hormona de la juventud
  • Se reduce significativamente la posibilidad de enfermedad cardiovascular
  • Aumentan los niveles de melatonina. Gracias a ello la calidad del sueño es mejor
  • Disminuyen la tensión y el estrés

Consejos para practicar mindfulness

Aunque la mejor manera de aprender a practicar mindfulness es pasando por el asesoramiento de un profesional, también es posible hacer pequeños ejercicios por nuestra cuenta.

En un principio, es recomendable comenzar por sesiones de meditación de unos diez minutos. De esa manera nuestra mente se irá acostumbrando hasta llegar a la media hora. Lo ideal es tomarlo con calma y decidirnos a disfrutar. 

Para empezar, buscaremos un lugar lejos de ruidos y distracciones. El ambiente debe de ser tranquilo y la temperatura suave para que nos sintamos cómodos. La mejor postura es aquella que nos haga sentir relajados y en la que nuestra columna esté recta. Comenzaremos poniendo toda nuestra atención en la respiración observando como los pensamientos aparecen en nuestro campo mental. Esta primera parte es muy importante porque nos posiciona en el lugar del observador. Gracias a ello tomaremos cierta distancia de nuestros problemas y preocupaciones.

Pixabay/Solut_rai

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Una vez que hayamos encontrado cierta calma pasaremos a observar como se siente nuestro cuerpo. Haremos un recorrido por todos aquellos sitios dónde pueda existir tensión y pondremos allí la atención. Al mismo tiempo, seguiremos observando el ir y venir de los pensamientos sin enjuiciarlos. Solo tendremos que ser conscientes de que están ahí. Nada más. Respirar, sentir y estar presente.

Con esta sencilla práctica llevada a cabo a primera hora de la mañana, nuestro día se tornará mucho más pacífica y agradable.

 

Además de estas pequeñas meditaciones, también podemos introducir el mindfulness en nuestra actividad cotidiana. Tomar una taza de té de manera consciente. Pasear poniendo toda nuestra atención en la respiración. Comer lenta y conscientemente. ¡Cada actividad cotidiana puede convertirse en un ejercicio mindfulness!

 

 


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¿Sabes lo que son los chakras?

Hoy en día es muy habitual escuchar hablar de los chakras en diferentes ambientes. Probablemente tengas una vaga idea de lo que significa esta palabra o, quizá, no sepas que quiere decir. En cualquier caso, si lees este artículo, podrás tener cierto conocimiento acerca de qué son y para qué sirven los chakras.

¿A qué llamamos chakras?

Según se ha demostrado científicamente nuestro cuerpo es energía que vibra. Por mucho que aparente solidez, detrás de esa “ilusión”, discurren redes de energía vibratoria que emergen de algo que aún desconocemos. Esa energía es distribuida y organizada a través de nuestros chakras.

La palabra chakra significa rueda y proviene del sánscrito. Se le da este nombre a los distintos centros por los que circula la energía que anima nuestro cuerpo físico ya que, en cierta manera, tienen forma de rueda.

Fuente: Pixabay/Activedia

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¿Qué función tienen?

Estos centros tienen la función de hacer que la energía de vida sea canalizada hacía nuestra estructura orgánica. Los chakras captan y absorben la energía del universo adaptándola a la frecuencia de cada persona. Podemos considerarlos como unos fabulosos transformadores de energía.

Gracias al trabajo de cada uno de los chakras, nuestro cuerpo se regula constantemente manteniendo el equilibrio y la salud. Solo en los casos en los que estos centros no funcionen como deberían se puede producir desequilibrio en algún sentido.

Alteraciones en los chakras

Cómo ya hemos dicho anteriormente, para que nuestro cuerpo funcione bien nuestros chakras deben de estar abiertos y en equilibrio. Si alguno de ellos presenta un bloqueo o está cerrado, la energía no podrá circular libremente. Debido a ello, podemos sufrir problemas emocionales, físicos o mentales.

A menudo. las dolencias que presenta nuestro organismo están relacionadas con estos desequilibrios.  Afortunadamente, existen numerosas técnicas que nos ayudarán a devolver el equilibrio a nuestro sistema energético. Entre ellas se encuentra la práctica regular del yoga o la meditación.

No obstante, a lo largo de nuestra vida y, paralelamente a nuestro avance espiritual, nuestro campo de energía ira aumentado su frecuencia, con lo que los chakras lo harán también.

Fuente: Pixabay/geralt

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¿Cuántos chakras tenemos?

En general, se suele hablar de 7 chakras aunque hay muchos más. No obstante, en este caso, solo vamos a detenernos en estos 7 chakras principales.

Estos 7 centros discurren de manera vertical por el centro del cuerpo. Comienzan en la base del tronco y terminan en la cabeza, en la coronilla. Están asociados, cada uno de ellos, a una zona en concreto del cuerpo. Así mismo, se les representa con diferentes colores.  Los tres chakras inferiores están más conectados con nuestra materialidad y vibran más lentamente. Los tres superiores están asociados con funciones más espirituales y el cuarto chakra (corazón) está considerado como un puente que conecta nuestro mundo físico con el espiritual.

Fuente: Pixabay/phpmaster90917

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¿Cómo se denominan?

Cada uno de los chakras tiene un nombre y está relacionado con una parte del cuerpo y un color:

  • Muladhara: Primer chakra – color rojo – raíz
  • Svadhisthana: Segundo chakra – color naranja – ombligo
  • Manipura: Tercer chakra – color amarillo – plexo solar
  • Anahata: Cuarto chakra – color verde – corazón
  • Vishuddha: Quinto chakra – color azul claro – garganta
  • Ajna: Sexto chakra – color azul indigo – tercer ojo
  • Sahasrara: Septimo chakra – color morado – corona

 

Todos nuestros pensamientos y emociones están relacionados con la forma en la que nuestra energía circula por estos centros. Así mismo, nuestra alimentación, el agua que bebemos o los lugares que frecuentamos también influyen en esa energía. Por todo ello, en nuestra mano está proporcionarnos bienestar o malestar sabiendo hacer las elecciones más adecuadas.

 


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La enuresis tratada de forma natural

Si tu hijo es uno de esos niños que aún tiene problemas para controlar la orina, en esta entrada te vamos a contar como ayudarle de manera natural y sin contraindicaciones. La enuresis puede ser tratada de diferentes maneras. Entre ellas podemos encontrar herramientas tan inócuas como el yoga o las Flores de Bach.

¿Hasta cuando es incontinencia normal?

La incontinencia es algo normal en los bebés hasta que cumplen los dos años. A partir de esa edad y hasta, aproximadamente, los cuatro años, estos pequeños irán adquiriendo continencia diurna. Sin embargo, hay niños que siguen siendo incontinentes más allá de la edad habitual. Si el niño no controla la orina después de los cuatro años durante el día estaremos hablando de enuresis diurna primaria. Y si tampoco lo controla después de los seis años por la noche podremos decir que tiene enuresis nocturna primaria. Existen diferentes técnicas que pueden ayudar enormemente a estos niños. Vamos a ver en qué consisten algunas de ellas.

Yoga y enuresis

Si queremos construir un edificio siempre tendremos que empezar por el piso de abajo. ¿Verdad? Este mismo principio es observado desde la perspectiva del yoga. Esta técnica milenaria nos enseña que siempre hay que comenzar sintiendo que nuestros pies están bien enraizados. Las clases de yoga para niños suelen empezar haciendo que los pequeños sientan sus pies en el suelo y desde ahí se eleven.

Lo primero es empezar con la “planta baja”, es decir, el suelo pélvicoEsta parte del organismo corresponde al primer chakra o centro de energía.  Si nos imaginamos a un yogui sentado con las piernas cruzadas, este chakra, también denominado chakra raíz, y el suelo pélvico, son los que estarán en contactos con la esterilla y el suelo. Por este motivo, este chakra raíz representa nuestro sentido de seguridad y la sensación de estar a salvo. De hecho, esta postura es una de las mejores maneras de sentirse confortado y seguro.

Diferentes estudios han demostrado que si entrenamos nuestro suelo pélvico, tendremos mejor control de los músculos que tienen que ver con perdidas de orina e incontinencia. Podríamos decir que sí el suelo pélvico está fuerte, nuestras raices están bien conectadas a tierra. Tanto los niños como las personas mayores se benefician en gran medida de estos ejercicios.

Unsplash/Jared Rice

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El yoga para los niños que padecen enuresis es una estupenda herramienta. Ellos son capaces de aprender los ejercicios para fortalecer su musculatura como si fuera un juego. Además de eso, mediante visualizaciones y relajaciones se puede acceder a ciertos miedos inconscientes y acercarse a la solución.

Flores de Bach y enuresis

Debido a que la enuresis puede ser debida a diferentes causas emocionales, las Flores de Bach están especialmente indicadas. El experto en terapia florar intentará averiguar lo que siente el niño a la hora de ir a dormir y al levantarse y ver la cama mojada. Desde ahí, se podrá hacer un indagación para encontrar los motivos que hayan podido contribuir a la enuresis. Después de ese primer diagnóstico se le indicarán las Flores más adecuadas.

En muchas ocasiones el origen de esta situación se encuentra en diferentes conflictos a los que el niño debe enfrentarse. Entre ellos podemos encontrar un cambio de colegio,el divorcio de sus padres, la llegada de un hermano pequeño o la muerte de un ser querido. La terapia floral cuenta con numerosas opciones que ayudarán a que el niño mejore casi sin darse cuenta.

 

La práctica regular del yoga y las Flores de Bach pueden ser nuestros aliados a la hora de encontrar una manera de ayudar a nuestro hijo sin efectos secundarios.

 


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¿A qué llamamos coherencia cardíaca?

Cada vez que nuestro corazón late se generan ondas electromagnéticas. Cuando estas ondas siguen un patrón repetitivo y ordenado podemos decir que nuestro corazón está en coherencia. Este estado de coherencia es transmitido al cerebro también. Según los últimos estudios la coherencia cardíaca es sinónimo de salud. Si quieres saber como conseguir este estado sigue leyendo este artículo.

No tenemos un único cerebro

Hasta hace muy poco se creía que únicamente teníamos un cerebro. Sin embargo, actualmente, se sabe que tanto el intestino como el corazón cuentan con circuitos formados por decenas de miles de neuronas. Estos circuitos se comportan como si fueran pequeños cerebros dentro de nuestro cuerpo, siendo capaces de tener sus propias percepciones y modular sus respuestas dependiendo de esas percepciones. Podríamos decir que, de alguna forma, el corazón tiene sus propios recuerdos.

Fuente: Unsplash/Darius Basar

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Nuestro corazón, además de contar con sus sistema de neuronas propio, también segrega y libera algunas hormonas. Entre otras, encontramos la adrenalina que es segregada cuando es necesario rendir al máximo, o la oxitocina, también llamada la hormona del amor.

Emociones y coherencia cardíaca

Cómo ya hemos comentado, el corazón tiene su propio circuito neuronal. Según sean nuestras emociones el corazón enviará diferentes señales al cerebro. Las emociones positivas nos proporcionan armonía tanto en el sistema nervioso como en el latido cardíaco. Además de esto, originan una sincronicidad en el funcionamiento de los distintos sistemas del organismo que nos llevarán a una coherencia cardíaca. Sin embargo, las emociones negativas. provocan alteraciones en el ritmo del corazón y también en el sistema nervioso. El estrés, el enfado o la ira, darán forma a lo que se conoce como caos cardíaco.

Todo este conocimiento nos ayuda a entender mejor nuestro cuerpo. Así mismo, llegamos a la conclusión de que un corazón que late de forma armónica envía señales de calma al cerebro y al sistema nervioso, dando lugar a una sensación de bienestar.

Fuente: Unsplash/Simon Migaj

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 ¿Qué nos ayuda a favorecer la coherencia cardíaca?

El hecho de conseguir una buena coherencia cardíaca nos aporta muchos beneficios. Además de encontrarnos mejor físicamente, nuestro cerebro estará más despierto y será más eficiente.  Vamos a ver de qué forma podemos conseguirlo:

  • Una mirada hacía el interior. La mayoría de las personas ponen toda su atención en el exterior. Sin embargo, dirigir nuestra atención hacía lo que pasa en nuestro interior es tan necesario como estar pendientes de lo que sucede afuera. Cualquier de las muchas técnicas de relajación o meditación son una buena herramienta.
  • Ejercicio físico. Cualquier ejercicio que favorezca una correcta conexión entre la mente y el cuerpo, favorecerá la coherencia cardíaca. El yoga, el tai-chi, o un paseo poniendo atención en la respiración serán muy beneficiosos.
  • Atención a lo que sucede Ahora. Si somos capaces de poner toda nuestra atención en el momento presente, todos nuestros sistemas se armonizarán. El ahora es lo único que realmente existe. El pasado y el futuro únicamente viven en nuestra mente.

Un corazón que late con coherencia es un seguro de salud y bienestar. Cómo habrás comprobado es fácil de conseguir. Emociones positivas, vida tranquila y ejercicio moderado serán tus mejores aliados.


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El valor de amarse a uno mismo

Pocas personas son las que no conocen la frase “ama a los demás como a ti mismo”. Aún así, casi nadie ha sabido interpretar correctamente su significado. Hemos olvidado lo más importante que es comenzar por nosotros mismos. Muy a menudo ponemos las necesidades de los otros antes que la propias, sobre todo, entre el género femenino. Sin darnos cuenta, actuando de esta manera, ponemos en peligro nuestra salud física y mental, y lo que entregamos al otro se encuentra cargado de expectativas. Cuando nosotros mismos no estamos atendidos la atención a los demás no es desinteresada.

Nuestra sabiduría innata

Desde el momento en que nacemos contamos con un sistema de guía que podría servirnos para el resto de nuestra vida si no fuera sofocado por las creencias que la sociedad nos impone. Es muy fácil ver lo bien que funciona este sistema observando a los niños más pequeños. Antes de ser influidos por las normas sociales, un niño sabe muy bien qué es lo que necesita en cada momento. Sin embargo, según vamos creciendo, vamos renunciando a esta parte nuestra en el intento de ser aceptados por los demás.

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

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El amor a uno mismo

La primera obligación de una persona es satisfacer sus necesidades, amarse y respetarse. No obstante, desde muy pequeños se nos alienta a postergar nuestras necesidades y, muy frecuentemente, a no prestar atención a las características que nos diferencian de los demás. En lugar de eso, somos animados a seguir las normas de uniformidad a la vez que educados en la más feroz competencia. De esta manera, nuestra vida pasa con la mirada puesta hacía afuera en lugar de hacía dentro. Muy a menudo, la desconexión con uno mismo es tal que ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades. Así como tampoco somos capaces de satisfacerlas sin sentirnos culpables.

Una persona que se ama y se respeta a sí misma siempre respetará y amará al otro. Si todos los miembros de nuestra sociedad supieran esto y lo llevaran a cabo viviríamos en una sociedad más justa y rica en matices.

Autoestima o egoismo

En muchas ocasiones confundimos estos dos términos. No obstante, estas dos palabras tienen significados diferentes. Una persona egoísta es aquella que únicamente piensa en sí misma y su beneficio. La persona con autoestima, conoce su propio valor y satisface sus necesidades. La diferencia entre ambos es que la persona egoísta no tendrá problemas en perjudicar a los otros para conseguir sus propios fines, mientras que la persona con autoestima se quiere a si misma y también a los demás.

Aumentar la autoestima

Es posible que estés en un momento de tu vida que te has dado cuenta de que necesitas comenzar a quererte un poquito más. Al principio, quererse y ponerse en primer lugar puede resultar difícil ya que no forma parte de nuestros hábitos. Sin embargo, con paciencia y constancia es fácil ir introduciendo pequeños cambios.

Unsplash/Brooke Cagle

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Lo más importante, en un principio es, reconocer tus necesidades. La mejor manera de hacerlo es consiguiendo llevar una vida más tranquila. Las prisas y ajetreos nos alejan de nosotros mismos. Tanto la meditación como cualquiera de las numerosas técnicas de relajación existentes te ayudarán a que tu mente no se apodere de ti y te aportarán claridad respecto a tus verdaderas necesidades.

 

Una persona que conoce su propio valor lo cuidará como si de su mayor tesoro se tratara. Cada uno de nosotros somos el centro del nuestro universo personal. ¡La responsabilidad de nuestra felicidad y bienestar es individual y personal!

 


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Las diferentes ondas cerebrales

Nuestra actividad cerebral varía a lo largo del día y de la noche. El cerebro está formado por billones de células llamadas neuronas. Estas células están conectadas unas con otras formando una gran red. Entre ellas se comunican a través de impulsos eléctricos haciendo posibles nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Los impulsos eléctricos que se originan para crear la comunicación crean ondas eléctricas cerebrales que cambian en función de lo que hagamos, pensemos o sintamos.

¿Qué diferencia hay entre las ondas cerebrales?

Las ondas cerebrales son diferentes en cuanto a la frecuencia de vibración o velocidad. Cada frecuencia se relaciona con nuestros estados de consciencia y atención. Por lo tanto, estas ondas son diferentes dependiendo de nuestra actividad o descanso. Por ejemplo, las ondas cerebrales que se producen cuando estamos profundamente dormidos nada tienen que ver con aquellas que nuestro cerebro mantiene en estados de ansiedad o angustia o cuando estamos aprendiendo algo nuevo.

Fuente: Pixabay/PublicDomainPictures

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La frecuencia de vibración o velocidad de estas ondas se mide por ciclos por segundo. Cada uno de los estados de conciencia que experimentamos están relacionados con una frecuencia en concreto. Vamos a hacer un pequeño resumen de las distintas ondas que se producen en nuestro cerebro.

Ondas Delta (0.5 a 3 Hz):

Este tipo de ondas son las más lentas. Se generan cuándo meditamos profundamente o al estar dormidos sin soñar. Al desconectar del mundo exterior es posible conectar en un profundo estado propicio para la sanación y regeneración. En este estado se dan con gran facilidad los procesos de curación.

Ondas Theta (3 a 8 Hz):

Aunque también se originan en un estado de profunda relajación no es tanto como el anterior. También son ondas que se generan en estados de meditación o relajación profunda. Cuando nos estamos despertando o quedándonos dormidos también nuestro cerebro genera ondas Theta. Este tipo de ondas se relacionan con nuestras capacidades intuitivas e imaginativas. Las ondas Theta también muestran una elevada actividad cuando experimentamos emociones muy profundas.

Ondas Alpha (8 a 12 Hz):

Las ondas Alpha son las que presenta nuestro cerebro cuando estamos tranquilos y alertas al mismo tiempo. Aunque los pensamientos pasan de forma tranquila por la mente, no es es el mismo estado que cuando estamos meditando. Con estas ondas nuestro cerebro se encuentra en descanso y vivimos de manera relajada en el momento presente.

Cuando funcionamos bajo la influencia de las ondas Alpha todas las actividades se desarrollan de forma armoniosa. Un nivel excesivo de este tipo de ondas nos impide centrar la atención. Sin embargo, un nivel demasiado bajo causa ansiedad e insomnio.

Ondas Beta (12 a 38 Hz):

Cuando estamos despiertos y alertas son estas ondas las que dominan. En general, nuestra atención está orientada hacía las tareas del mundo exterior. Gracias a estas ondas somo capaces de estar atentos, resolver problemas, tomar decisiones y estar pendientes de distintos estímulos. Aún así, si mantenemos durante demasiado tiempo el predominio de ondas Beta consumiremos una gran cantidad de energía cerebral.

Fuente: Pixabay/geralt

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Ondas Gamma (38 a 42 Hz):

Estás son las ondas de más alta frecuencia, las más rápidas. Este tipo de onda resulta bastante difícil de captar en los electroencefalogramas. Se originan en el tálamo y viajan desde la parte posterior del cerebro hacía delante a gran velocidad. Las ondas Gamma se relacionan con situaciones en las que se desarrolla un alto procesamiento cognitivo.

Cuando estamos felices experimentamos picos elevados de este tipo de onda. En la fase REM de sueño también encontramos una alta actividad de este tipo de frecuencias.

 

Cómo habrás visto, los distintos tipos de ondas cerebrales nos ayudan a entender como funciona nuestra mente. Según sean nuestras emociones, actividades y procesos mentales así será la actividad de nuestro cerebro. Es muy importante, por tanto, ser consciente de ello y llevar a cabo técnicas de relajación que nos ayuden a utilizar este conocimiento a nuestro favor.

 

 


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Respirar bien es muy importante

Cualquier persona puede sobrevivir aunque no tome ningún alimento durante semanas. También podemos estar sin beber durante varios días. Sin embargo, si dejamos de respirar moriremos en pocos minutos. La respiración es muy importante pero no siempre respiramos correctamente.

El hecho de respirar es un hecho automático que, en principio, no debería de llamar nuestra atención. No hace falta que pongamos nuestra intención en el hecho de respirar ya que nuestra biología se encarga de ello. Aún así, afortunadamente, la respiración también puede ser dirigida por nuestra intención, si así lo deseamos.

Los diferentes estados emocionales que experimentamos hacen que el ritmo y la intensidad de nuestra respiración varíe. Por ejemplo, situaciones de miedo o estrés, harán que nuestra respiración sea menos intensa o más superficial. Esta situación, mantenida en el tiempo, evita que nuestro cuerpo se oxigene adecuadamente.

El oxígeno y la vida

Cualquier proceso vital está relacionado con el oxígeno. Sin oxígeno no hay vida. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan que nuestra sangre les aporte la cantidad de oxígeno necesaria para su supervivencia. Por este motivo, si queremos gozar de buena salud y que todas nuestras funciones corporales se desarrollen adecuadamente, es muy importante que respiremos correctamente.

La purificación de nuestra sangre se lleva a cabo, en gran parte, en los pulmones. Si estos se encuentran mal ventilados es fácil que se tengamos repercusiones en todo nuestro organismo. Una buena respiración, no solo consiste en llenar nuestros pulmones de oxígeno. Tan importante como eso es que seamos capaces de expulsar el CO2 de manera eficaz.

Fuente: PIxabay/alfcermed

Fuente: PIxabay/alfcermed

Respirar correctamente

Diferentes estados emocionales impiden la correcta respiración. Son muchas las personas que caminan encogidas impidiendo la respiración correcta. De la misma manera, cuando se acumulan gases en el aparato digestivo, el diafragma se inmoviliza.

Aunque consideremos los pulmones como los principales implicados en la respiración, esto no es así. Si no tuviéramos un músculo llamado diafragma nuestra respiración no podría llevarse a cabo. Este músculo tiene forma de cúpula y marca una división entre la parte superior y la inferior de nuestro cuerpo. Sobre él se acomodan los pulmones y el corazón. Cuando respiramos, el diafragma debe de realizar un movimiento vertical. Al elevarse empuja el aire para facilitar su salida al exterior, esto es la espiración. Al descender provoca cierta aspiración que consigue que el aire entre en los pulmones, es decir, la inspiración.

La importancia de la espiración

Por mucho que pensemos lo contrario, la espiración es más importante que la inspiración. El yoga nos recuerda que una buena respiración siempre comienza con una espiración lenta y completa. Esta premisa tiene mucha lógica ya que es imposible llenar algo que no está vacío…

Una adecuada respiración comienza al relajar los músculos respiratorios mediante una espiración tranquila. Lo ideal es que no produzca casi ningún sonido. Esto se consigue al espirar de manera lenta. Al final de la espiración, los músculos del abdomen, ayudarán a que los pulmones se vacíen al máximo.

Beneficios de una buena respiración

Algo tan sencillo como respirar bien mejora la salud de todo nuestro organismo. Todas nuestras células recibirán oxígeno y se liberarán del CO2. Así mismo, el movimiento rítmico de una buena respiración masajea los órganos abdominales. Este masaje facilita el proceso digestivo, estimula la evacuación intestinal y ayuda a eliminar los gases. Además de eso, el hecho de respirar de forma consciente establece una profunda conexión entre el cuerpo y la mente.

 

 

Cualquier práctica de relajación, meditación o yoga, nos pone en contacto con algo tan sencillo y saludable como es una buena respiración.