¿Es el gluten o es el trigo?

  • 1
Pixabay/Kurious

¿Es el gluten o es el trigo?

En todas las grandes ciudades están surgiendo una gran cantidad de establecimientos con el distintivo de gluten free. El número de personas que presentan intolerancia al gluten esta creciendo sin parar. ¿Quién no tiene hoy en día un celiaco entre sus personas conocidas? Seguramente que todos conocemos a más de uno. ¿A qué es debido esto?

¿Qué es el gluten?

Para comenzar es necesario que sepamos qué significa exactamente la palabra gluten. El gluten es una proteína que encontramos en la semilla de muchos cereales.  El trigo, la cebada, la espelta y el centeno, entre otros, son cereales que contienen gluten. Esta glicoproteína está compuesta de gliadina y glutenina. Esta sustancia da la consistencia esponjosa y elástica a los panes y bollería.

Unsplash/Gaelle Marcel

Unsplash/Gaelle Marcel

No podemos considerar a esta proteína como de alta calidad ya que no contiene todos los aminoácidos esenciales. Aun así, tiene interesantes funciones nutricionales para nuestro organismo.

Digestión del gluten

Algunas personas tienen dificultad para digerir y asimilar el gluten. Esta proteína, como todas las demás, debe ser descompuesta en pequeñas fracciones para poder ser digerida y asimilada. En algunos organismos este proceso se lleva a cabo con dificultad con lo que el gluten termina en el intestino delgado produciendo diferentes reacciones adversas.

¿Qué significa ser celiaco?

Las personas celiacas padecen una enfermedad que se caracteriza por la intolerancia permanente al gluten. La celiaquía hace que las vellosidades del intestino se atrofien con lo que la absorción de los nutrientes no se lleva a cabo correctamente. No todas las personas presentan los mismos síntomas que pueden ir desde diarreas a pérdida de peso, dolor abodiminal, irritabilidad, etc. Los casos de celiaquía han aumentado considerablemente. Además es probable que existan muchos más casos sin diagnosticar.

Unsplash/Melissa Askew

Unsplash/Melissa Askew

El trigo que hoy comemos

El trigo es el cereal que más se consume en el mundo. Es aun más consumido que el arroz. No obstante, el trigo que hoy en día consumimos difiere mucho del trigo original. Este cereal, en su origen, era una planta silvestre que sirvió de alimento básico durante miles de años. Sin embargo, con el tiempo, el trigo original ha ido perdiendo sus características porque ha sido modificado, refinado y adulterado. Todos estos cambios se han llevado a cabo con el fin de aumentar su rentabilidad aunque en el camino se haya perdido la esencia y características primordiales.

Además de eso, las harinas actuales llevan gluten añadido y, en muchas ocasiones, la panificación se hace con levadura de panadero o masa madre de mala calidad. Esto significa que el alimento final no habrá pasado por las transformaciones necesarias para que nuestro cuerpo pueda asimilar el gluten fácilmente. No todo el mundo sabe que para que el trigo sea realmente asimilable es indispensable que fermente con una buena masa ácida o masa madre y que este proceso se lleve a cabo durante el tiempo que sea necesario.

Unsplash/Wesual Click

Unsplash/Wesual Click

Panes integrales y de calidad

Probablemente, muchas de las personas que presentan intolerancia al trigo podrían encontrar una solución a sus problemas teniendo en cuenta lo que aquí hemos expuesto. Si volvemos al trigo original y a las fermentaciones lentas es muy posible que gran parte de los problemas que atribuimos al gluten puedan desaparecer. Además, los cereales integrales y de cultivo biológico son la mejor opción si queremos nutrirnos de verdad y llevar salud a nuestro mesa.

 


  • 0
Pixabay/FotoshopTofs

¿Los hidratos de carbono engordan?

Una buena nutrición es algo que, cada día, preocupa a más personas. Debido a este creciente interés, cada vez aparecen más dietas que nos prometen milagros. Sin embargo, deberíamos ser cautos a la hora de creer en este tipo de promesas. Muchas de estas dietas no están basadas en la ciencia ni en el sentido común. Por ejemplo, las dietas que recomiendan suprimir por completo los hidratos de carbono. ¿Es esto algo beneficioso realmente?

Lo sabiduría antigua

En la actualidad disponemos de un exceso de alternativas a la hora de alimentarnos. Hasta no hace mucho tiempo, la alimentación humana se basaba en los alimentos que ofrecía la tierra en cada estación. Ahora, sin embargo, es tan grande la oferta que muchas veces llegamos a sentirnos abrumados.

Pixabay/SIlviadegio

Pixabay/silviadegio

A lo largo de la historia, en muchas culturas, la base de la alimentación han sido los cereales, las verduras y las frutas. Estos alimentos que crecían cerca de dónde las personas vivían, nutrían sin problemas a los habitantes de cada lugar en concreto. El arroz, el trigo, el mijo y las patatas han sido la base energética de la dieta de millones de personas durante aquellos momentos en los que enfermedades como el cáncer, el alzheimer o la diabetes eran desconocidos. 

Función de los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, que tan mal vistos están en la actualidad, son y deberían de ser la base de una alimentación saludable. Su función está relacionada con la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Tanto los hidratos de carbono simples como los complejos nos aportan energía. Sin embargo, la forma en la que nuestro cuerpo lo gestiona es totalmente diferente.

Pixabay/Pexels

Pixabay/Pexels

Cuando tomamos hidratos de carbono simples como el azúcar o los cereales refinados la glucosa sube rápidamente en sangre, obligando al organismo a que busque la forma de normalizar la situación de manera urgente. Esta solución está relacionada con una rápida secreción de insulina que evite el peligro que conlleva demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. Debido a ello, un rato después de haber ingerido este tipo de alimentos, notaremos cansancio y necesitaremos volver a comer algo de nuevo.

Si los hidratos de carbono que tomamos son complejos, como los cereales integrales, la reacción de nuestro organismo es totalmente diferente. Este tipo de alimentos, al contar con todos sus nutrientes y fibra, aportan a nuestro cuerpo combustible fácilmente asimilable que nos mantendrá con energía constante durante muchas horas, sin necesidad de volver a comer.

El problema son el tipo de hidratos de carbono

Podemos afirmar que los carbohidratos son necesarios para una buena nutrición. Además de todo lo que aportan a nuestra dieta son muy bajos en calorías. Lo que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de hidratos son los que tomamos.

En contra de lo que se nos ha hecho creer, el pan no engorda. El pan de toda la vida, fermentado el tiempo necesario y hecho con harina integral es uno de los alimentos más completos que podemos tomar. Otra cosa es ese alimento que hoy en día también se llama pan y que se puede comprar en cualquier sitio. Este tipo de pan se puede comer pero no es nutritivo. Contiene aditivos poco recomendables y eleva nuestro nivel de glucosa en sangre de la misma forma que lo haría el azúcar. Por lo tanto, aunque se parezca al pan, podríamos considerarlo un veneno. Igualmente, los panes que compramos como “integrales” en tiendas no especializadas tampoco son nutritivos. A este tipo de pan se le añaden aditivos que lo oscurecen pero no podemos considerarlo pan completo.

El arroz blanco también es un alimento que carece de todos sus nutrientes y fibra. Al refinarlo ha perdido todas sus propiedades nutritivas. Sin embargo, el arroz integral si que nos ofrece todas sus vitaminas y fibra. También podemos optar por cereales tan interesantes nutricionalmente como el centeno, el mijo, la avena, la cebada y muchos más, siempre que sean integrales. Ninguno de estos cereales incrementará nuestros peso y, sin embargo, nos aportan mucha energía y nutrientes de calidad.

 

En definitiva, no elimines los hidratos de carbono si quieres perder peso. Elije la opción más saludable. ¡Pon en tu vida cereales integrales!