Reciclar no es suficiente

  • 0
Fuente: Pixabay/Comfreak

Reciclar no es suficiente

Afortunadamente, cada vez son más las personas que reciclan los desperdicios que generan. Hace tan solo unos pocos años reciclar, era algo que casi nadie hacía. No obstante, por mucho que esta forma responsable de tratar los residuos siga aumentando en popularidad, necesitamos dar un paso más si queremos realmente conseguir un planeta limpio y en equilibrio. Si quieres saber qué más podemos hacer a este respecto te lo vamos a contar en este artículo.

¿A qué llamamos reciclar?

Cuando hablamos de reciclar nos referimos a diferentes procesos mecánicos o físico-químicos a los que se someten a diferentes materiales, muchos de ellos provenientes de los residuos, con el fin de concederles una segunda vida. Este proceso nos aporta muchos beneficios ambientales, económicos y sociales. Hoy en día es fácil encontrar camisetas hechas a partir de botellas de plástico o ruedas de bicicleta fabricadas a partir de latas de refresco recicladas.

Fuente: Pixabay/Hans

Fuente: Pixabay/Hans

Aún así, la cantidad de residuos que generamos supera en gran medida aquellos que pueden ser reciclados. En nuestra mano está la posibilidad de, además de reciclar adecuadamente, disminuir nuestro consumo todo lo que podamos.

¿Qué podemos hacer además de reciclar?

Como ya hemos dicho, es muy importante que cada vez haya más personas que se comprometan con la labor de reciclaje. No obstante, una vez conseguido, es muy importante ir un poco más allá.

Vivimos nuestros días sumergidos en infinidad de sugerencias, conscientes o inconscientes, que nos impulsan a consumir. Resulta imposible pasear por una ciudad sin que nos veamos envueltos en numerosas formas de publicidad. Sin embargo, si todos consumimos de la forma que lo estamos haciendo actualmente, este planeta y sus recursos tienen los días contados, por mucho que reciclemos. No olvides que: “El mejor residuo es el que no se genera”. No todo el mundo es consciente de que el proceso de reciclaje es costoso económicamente y contamina en alguna medida.

Modelo residuos cero

Desde diferentes movimientos ecologistas se hace una llamamiento al modelo de residuos cero. En este modelo el residuo creado durante la producción de un producto es una materia prima que se aprovechará en otro proceso. Lamentablemente, en la actualidad, el 88,48% de los residuos que generamos no son aprovechados. Cualquier objeto que compremos se convertirá antes o después en un residuo. Además, su elaboración habrá generado residuos durante la extracción, el transporte y la manipulación.

Fuente: Pixabay/Comfreak

Fuente: Pixabay/Comfreak

Necesitamos adquirir nuevos hábitos de vida

Es urgente que desde las administraciones se impulsen nuevos modelos de consumo y gestión que sean más sostenibles. Aún así, los cambios reales solo serán visibles si cada uno de los habitantes de este bello planeta tomamos conciencia y comenzamos a crear nuevas formas de vivir. Te sugerimos unas cuantas propuestas que pueden ayudarte a crear esos nuevos hábitos:

  • Di no a los productos de usar y tirar
  • Evita adquirir objetos con demasiados embalajes
  • No compres de manera rápida. Reflexiona antes de adquirir un producto si realmente lo necesitas y de qué tipo de producto se trata.
  • Reutiliza más y tira menos
  • No uses productos que contengan sustancias peligrosas porque provocan riesgos para salud y además contaminan
  • Recicla adecuadamente y enseña a tus hijos a que lo hagan

 

Cada vez son más los puntos del planeta que están literalmente colapsados de plásticos y otro tipo de residuos. De hecho, existe una isla en el Océano Pacífico que es más grande que Perú y Ecuador y que no deja de crecer ¿Hasta cuando permitiremos que esto suceda?

 


  • 0
Fuente: Pixabay/Hans

El Bisfenol A y su repercusión en nuestra salud

¿Te acuerdas de cuando las madres llevaban el agua a sus hijos en botes de cristal? Probablemente, si no eres una persona de cierta edad ni siquiera lo habrás visto. Hoy en día el plástico parece ser el rey del almacenamiento. Sin embargo, no son muchas las personas que conocen los peligros derivados del uso de este tipo de material.

¿Qué es el Bisfenol A?

Esta sustancia, que también se conoce como BPA se utiliza para fabricar plásticos policarbonatados. Con el BPA se fabrican latas de bebidas o alimentos, recibos de compras, extractos bancarios o biberones.  Este producto químico está tan presente en todas nuestras actividades que el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) ha encontrado trazas de esta sustancia en más del 90% de los americanos. Aunque, las cantidades se encuentran dentro de la dosis diaria recomendable, algunos países como Francia, consideran que el umbral de seguridad está subestimado.

Fuente: Pixabay/Hans

Fuente: Pixabay/Hans

Efectos adversos del Bisfenol A en nuestro cuerpo

La estructura molecular del BPA es similar a la estructura de los estrógenos naturales de nuestro cuerpo. Debido a ello, esta sustancia puede alterar el sistema hormonal del cuerpo humano. Por lo tanto, el BPA está considerado como un disruptor endocrino que puede ocasionar:

  • Disminución en la cantidad de esperma
  • Diabetes y/o obesidad
  • Cáncer de mama
  • Pubertad excesivamente temprana
  • Cáncer de próstata
  • Alteración del sistema inmune
  • Daños cerebrales
  • Alteración de los cromosomas.

Los niños, los más perjudicados

Hace ya algunos años, cuando se comprobaron los efectos potencialmente dañinos del Bisfenol A, en muchos países se prohibió el uso del BPA para niños. Cuando un niño entra en contacto con el Bisfenol A los daños que sufre son mayores que los que sufriría un adulto, ya que su peso corporal es menor. De hecho, en el año 2012 el Senado francés declaró el BPA como una sustancia ilegal.

Fuente: Pixabay/RitaE

Fuente: Pixabay/RitaE

Dónde encontramos el Bisfenol A

Lamentablemente, podemos decir que, actualmente, esta sustancia se encuentra en todas partes. Se puede encontrar en pequeñas cantidades en el agua, en el aire, etc. Podríamos pensar que el gran problema es su presencia en los plásticos. Sin embargo, lo más peligroso es cuando estos plásticos entran en contacto con los alimentos y el BPA pasa a estos. Así, cuando lo ingerimos, después lo pasamos al medio ambiente.

La migración de este producto químico se da en el agua embotellada, al calentar agua en calentadores de plástico y también al guardar alimentos en recipientes de plástico. Esta migración al agua o al alimento dependerá de: el tipo de plástico, la cantidad de tiempo en contacto, la temperatura, la acidez del alimento y las condiciones en que esté el plástico.

Cómo evitar la contaminación del Bisfenol A

Aunque el plástico está por todas partes podemos evitar, en cierta manera, la acumulación de esta sustancia observando lo siguiente:

  • Utiliza, siempre que sea posible, botellas o recipientes de cristal
  • Si tuvieras que usar botellas de plástico, elige siempre las que llevan el código 1,2,4 y 5 que no contienen BPA ni poliestireno expandible
  • Las latas solo para ocasiones puntuales. Mejor alimentos envasados en cristal
  • No calientes nunca comida en envases de plástico
  • No reutilices las botellas de plástico y evita que se rayen o exponerlas al sol

Estas recomendaciones evitarán el exceso de BPA en nuestros organismos. No obstante, además de observar estas reglas, deberíamos plantearnos la posibilidad de reducir nuestro consumo de plástico al mínimo, por no decir a cero. Estamos inundando el planeta que nos sustenta con toneladas de plástico y basuras. Es muy importante que nos hagamos conscientes del daño que estamos haciendo con nuestra manera de consumir a las generaciones futuras.