El valor de amarse a uno mismo

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Fuente: Pixabay/Pixel2013

El valor de amarse a uno mismo

Pocas personas son las que no conocen la frase “ama a los demás como a ti mismo”. Aún así, casi nadie ha sabido interpretar correctamente su significado. Hemos olvidado lo más importante que es comenzar por nosotros mismos. Muy a menudo ponemos las necesidades de los otros antes que la propias, sobre todo, entre el género femenino. Sin darnos cuenta, actuando de esta manera, ponemos en peligro nuestra salud física y mental, y lo que entregamos al otro se encuentra cargado de expectativas. Cuando nosotros mismos no estamos atendidos la atención a los demás no es desinteresada.

Nuestra sabiduría innata

Desde el momento en que nacemos contamos con un sistema de guía que podría servirnos para el resto de nuestra vida si no fuera sofocado por las creencias que la sociedad nos impone. Es muy fácil ver lo bien que funciona este sistema observando a los niños más pequeños. Antes de ser influidos por las normas sociales, un niño sabe muy bien qué es lo que necesita en cada momento. Sin embargo, según vamos creciendo, vamos renunciando a esta parte nuestra en el intento de ser aceptados por los demás.

Fuente:Unsplash/Matheus Ferrero

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El amor a uno mismo

La primera obligación de una persona es satisfacer sus necesidades, amarse y respetarse. No obstante, desde muy pequeños se nos alienta a postergar nuestras necesidades y, muy frecuentemente, a no prestar atención a las características que nos diferencian de los demás. En lugar de eso, somos animados a seguir las normas de uniformidad a la vez que educados en la más feroz competencia. De esta manera, nuestra vida pasa con la mirada puesta hacía afuera en lugar de hacía dentro. Muy a menudo, la desconexión con uno mismo es tal que ni siquiera sabemos cuáles son nuestras necesidades. Así como tampoco somos capaces de satisfacerlas sin sentirnos culpables.

Una persona que se ama y se respeta a sí misma siempre respetará y amará al otro. Si todos los miembros de nuestra sociedad supieran esto y lo llevaran a cabo viviríamos en una sociedad más justa y rica en matices.

Autoestima o egoismo

En muchas ocasiones confundimos estos dos términos. No obstante, estas dos palabras tienen significados diferentes. Una persona egoísta es aquella que únicamente piensa en sí misma y su beneficio. La persona con autoestima, conoce su propio valor y satisface sus necesidades. La diferencia entre ambos es que la persona egoísta no tendrá problemas en perjudicar a los otros para conseguir sus propios fines, mientras que la persona con autoestima se quiere a si misma y también a los demás.

Aumentar la autoestima

Es posible que estés en un momento de tu vida que te has dado cuenta de que necesitas comenzar a quererte un poquito más. Al principio, quererse y ponerse en primer lugar puede resultar difícil ya que no forma parte de nuestros hábitos. Sin embargo, con paciencia y constancia es fácil ir introduciendo pequeños cambios.

Unsplash/Brooke Cagle

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Lo más importante, en un principio es, reconocer tus necesidades. La mejor manera de hacerlo es consiguiendo llevar una vida más tranquila. Las prisas y ajetreos nos alejan de nosotros mismos. Tanto la meditación como cualquiera de las numerosas técnicas de relajación existentes te ayudarán a que tu mente no se apodere de ti y te aportarán claridad respecto a tus verdaderas necesidades.

 

Una persona que conoce su propio valor lo cuidará como si de su mayor tesoro se tratara. Cada uno de nosotros somos el centro del nuestro universo personal. ¡La responsabilidad de nuestra felicidad y bienestar es individual y personal!

 


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Las diferentes ondas cerebrales

Nuestra actividad cerebral varía a lo largo del día y de la noche. El cerebro está formado por billones de células llamadas neuronas. Estas células están conectadas unas con otras formando una gran red. Entre ellas se comunican a través de impulsos eléctricos haciendo posibles nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Los impulsos eléctricos que se originan para crear la comunicación crean ondas eléctricas cerebrales que cambian en función de lo que hagamos, pensemos o sintamos.

¿Qué diferencia hay entre las ondas cerebrales?

Las ondas cerebrales son diferentes en cuanto a la frecuencia de vibración o velocidad. Cada frecuencia se relaciona con nuestros estados de consciencia y atención. Por lo tanto, estas ondas son diferentes dependiendo de nuestra actividad o descanso. Por ejemplo, las ondas cerebrales que se producen cuando estamos profundamente dormidos nada tienen que ver con aquellas que nuestro cerebro mantiene en estados de ansiedad o angustia o cuando estamos aprendiendo algo nuevo.

Fuente: Pixabay/PublicDomainPictures

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La frecuencia de vibración o velocidad de estas ondas se mide por ciclos por segundo. Cada uno de los estados de conciencia que experimentamos están relacionados con una frecuencia en concreto. Vamos a hacer un pequeño resumen de las distintas ondas que se producen en nuestro cerebro.

Ondas Delta (0.5 a 3 Hz):

Este tipo de ondas son las más lentas. Se generan cuándo meditamos profundamente o al estar dormidos sin soñar. Al desconectar del mundo exterior es posible conectar en un profundo estado propicio para la sanación y regeneración. En este estado se dan con gran facilidad los procesos de curación.

Ondas Theta (3 a 8 Hz):

Aunque también se originan en un estado de profunda relajación no es tanto como el anterior. También son ondas que se generan en estados de meditación o relajación profunda. Cuando nos estamos despertando o quedándonos dormidos también nuestro cerebro genera ondas Theta. Este tipo de ondas se relacionan con nuestras capacidades intuitivas e imaginativas. Las ondas Theta también muestran una elevada actividad cuando experimentamos emociones muy profundas.

Ondas Alpha (8 a 12 Hz):

Las ondas Alpha son las que presenta nuestro cerebro cuando estamos tranquilos y alertas al mismo tiempo. Aunque los pensamientos pasan de forma tranquila por la mente, no es es el mismo estado que cuando estamos meditando. Con estas ondas nuestro cerebro se encuentra en descanso y vivimos de manera relajada en el momento presente.

Cuando funcionamos bajo la influencia de las ondas Alpha todas las actividades se desarrollan de forma armoniosa. Un nivel excesivo de este tipo de ondas nos impide centrar la atención. Sin embargo, un nivel demasiado bajo causa ansiedad e insomnio.

Ondas Beta (12 a 38 Hz):

Cuando estamos despiertos y alertas son estas ondas las que dominan. En general, nuestra atención está orientada hacía las tareas del mundo exterior. Gracias a estas ondas somo capaces de estar atentos, resolver problemas, tomar decisiones y estar pendientes de distintos estímulos. Aún así, si mantenemos durante demasiado tiempo el predominio de ondas Beta consumiremos una gran cantidad de energía cerebral.

Fuente: Pixabay/geralt

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Ondas Gamma (38 a 42 Hz):

Estás son las ondas de más alta frecuencia, las más rápidas. Este tipo de onda resulta bastante difícil de captar en los electroencefalogramas. Se originan en el tálamo y viajan desde la parte posterior del cerebro hacía delante a gran velocidad. Las ondas Gamma se relacionan con situaciones en las que se desarrolla un alto procesamiento cognitivo.

Cuando estamos felices experimentamos picos elevados de este tipo de onda. En la fase REM de sueño también encontramos una alta actividad de este tipo de frecuencias.

 

Cómo habrás visto, los distintos tipos de ondas cerebrales nos ayudan a entender como funciona nuestra mente. Según sean nuestras emociones, actividades y procesos mentales así será la actividad de nuestro cerebro. Es muy importante, por tanto, ser consciente de ello y llevar a cabo técnicas de relajación que nos ayuden a utilizar este conocimiento a nuestro favor.

 

 


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Los beneficios de la reflexología podal

Nuestros pies son los responsables de nuestro caminar por la vida. Cuando sentimos dolor en ellos todo nuestro organismo se resiente. Podríamos decir que, de alguna manera, el dolor de pies se refleja en el resto del cuerpo, haciéndonos sentir mal. Curiosamente, también ocurre al contrario, todo nuestro cuerpo se refleja en nuestros pies. La reflexología, se basa justamente en eso, en el mapa de nuestro cuerpo que se encuentra representado en los pies.

Los orígenes de la reflexología

Parece ser que los indios Cherokee de Estados Unidos fueron los primeros en usar técnicas de presión en los pies. En sus orígenes se le daba un carácter religioso sobre todo. La reflexología moderna nace de la mano del Dr. William  Fitzgerald y la Dra. Eunice Inghman, a principios del siglo XX.

Fuente: Pixabay/nnoeki

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La teoría del  Dr. Fitzgerald exponía que el cuerpo humano está recorrido de forma longitudinal por diez meridianos. Estos meridianos, cinco en cada mitad del cuerpo, tienen conexión con determinadas zonas y órganos del cuerpo. Más tarde, esta teoría se fue desarrollando hasta llegar a realizar mapas con los puntos de reflexología podal. Estos puntos identifican la zona del pie que está relacionada con otras zonas del cuerpo.

Beneficios de la reflexología

Como ya hemos visto, esta técnica de sanación se lleva a cabo aplicando presión en distintas zonas del pie. Nuestros pies, aún siendo una parte muy importante de nuestro cuerpo, no reciben todas las atenciones que merecen. Esta técnica, ante todo, proporciona a los pies un gran alivio de todas las tensiones y, consecuentemente, gran relajación.

Los reflexólogos son expertos en encontrar y tratar cada zona refleja con precisión. Gracias a ello, los beneficios que ofrece un masaje de este tipo son numerosos:

  • La circulación sanguínea se activa con sus correspondientes beneficios para todo el cuerpo
  • Se activa también la circulación linfática 
  • Alivia el estrés, ya que afloja tensiones
  • Aumenta y equilibra los niveles de energía
  • El sistema inmunológico también se activa incrementando el poder autosanador del cuerpo
  • Ayuda a eliminar toxinas y favorece la respiración y nutrición celular
  • Normaliza las funciones órgánicas, glandulares y hormonales
  • Alivia el dolor, si existiera
  • Mejora el estado general y el buen humor
  • Al contribuir a la relajación es un buen aliado contra el insomnio
Unsplash/Gabby Orcutt

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Una técnica para todas las edades

La reflexología puede ser recibida por cualquier persona. A los niños les encanta, les relaja y les ayuda a estimular su creatividad. Para las personas mayores también es una buena herramienta de sanación. A las mujeres embarazadas este masaje les ayudará a combatir el estreñimiento, a evitar la retención de líquidos y a activar la circulación y a favorecer la activación del parto.

Si te animas a probar la reflexología podal sentirás aumentar tu nivel de energía, tendrás más alegría, notarás menos cansancio y mayor claridad mental. Cada sesión de reflexología se experimenta como un gran abrazo que recibe todo tu cuerpo a través de los pies.


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Masaje metamórfico: qué es y cuáles son sus beneficios

Dentro del mundo del masaje existen numerosas opciones. Una de ellas es el masaje metamórfico. Este tipo de masaje se da en los pies, en las manos y en la cabeza. Se realiza de manera suave y aporta relajación y liberación emocional. En este artículo vamos a contarte cómo se practica, para qué sirve y cuáles son sus beneficios.

¿Qué significa masaje metamórfico?

A esta herramienta de sanación también se la conoce como técnica metamórfica. La palabra metamorfosis quiere decir transformación.  Esta transformación se lleva a cabo cuando la energía que anima nuestro cuerpo fluye de manera libre. El masaje metamórfico nos conecta con los nueve meses que vivimos en el vientre de nuestra madre.

Fuente: Unsplash/Manuel Schinner

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Durante todo el tiempo de gestación se implantan nuestras estructuras físicas, emocionales y mentales. Tras el nacimiento, nuestra vida tendrá sus raíces en ese periodo prenatal. Gracias a esta técnica las estructuras corporales son liberadas y con ello llega la transformación.

¿En qué consiste la técnica metamórfica?

Este tipo de masaje parte de una visión holística del ser humano. Contempla el cuerpo, la mente y las emociones de la persona como algo imposible de separar. Debido a ello, el masaje metamórfico no se centra en un problema en concreto del individuo sino sobre todo el conjunto. Como resultado se consigue alcanzar equilibrio emocional y relajación física y mental.

La principal característica de la persona que practica esta técnica es no tener intención de conseguir nada. Esto quiere decir que el masajista se acercará a la persona que lo recibe sin intención ni implicación y con el máximo desapego posible. Así mismo, como en otros tipos de masajes, la persona que lo aplique contará con una actitud relajada y receptiva. 

El origen de la técnica metamórfica

A principios de los sesenta el médico y naturópata Robert St John trabajaba con la técnica de reflexología con niños con problemas mentales. Con el paso del tiempo, su trabajo de investigación llegó a profundizar en los aspectos psicológicos de las zonas reflejas de los pies.

St. John creía que durante el periodo prenatal se originan los pilares fundamentales de la persona. Por este motivo, las bases del conjunto energético quedan consolidadas. Muchas de las pautas de comportamiento del individuo tienen su origen en este periodo gestacional, donde confluyen la genética de ambos progenitores y las condiciones físicas, ambientales y psicológicas en las que el embarazo se desarrolle.

En un principio, la técnica metamórfica solo se aplicaba en los pies. Posteriormente, se incluyeron las manos y la cabeza. En sus orígenes St. John solo lo aplicaba a niños, generalmente con algún tipo de patalogía mental. Sin embargo, poco a poco, también lo practicó con adultos, obteniendo muy buenos resultados.

Fuente: Pixabay/Mareefe

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Beneficios del masaje metamórfico

Cómo ya hemos dicho, esta técnica puede ser recibida por personas de todas las edades y en todas las condiciones físicas. Además de los numerosos beneficios de cualquier otro tipo de masaje, la técnica metamórfica nos ayuda, entre otras cosas a:

  • Aliviar la tensión física y emocional
  • Mejorar el equilibrio emocional
  • Disminuir los problemas de insomnio
  • Mejorar la autoestima
  • Superar los miedos y la inseguridad
  • Reducir la hiperactividad en los niños, mejorando la concentración
  • Prevenir la depresión y el estrés
  • En el embarazo sirve para que la embarazada sienta confianza ante el proceso. También alivia la hinchazón en las piernas y reduce el estrés prenatal.

Si quieres saber más acerca de esta técnica estaremos encantados de que nos contactes para informarte acerca de las sesiones individuales o los cursos impartidos en nuestro centro.