Category Archives: Nutrición

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La fibra en nuestra dieta

Son muchas las personas que hoy en día sufren estreñimiento. Este problema de salud esta relacionado con muchas enfermedades. Pero tenemos muy buenas noticias: son muchas las cosas que podemos hacer para solucionarlo. Una de ellas es llevar una dieta rica en fibra y aquí te vamos a explicar como hacerlo posible.

¿Qué es la fibra?

La fibra, a diferencia de otros elementos de la dieta, es indigerible. Podríamos decir que lo único que hace es pasar por el intestino. Una de sus características es que cuando se hidrata su volumen crece de forma importante. Gracias a esa capacidad de aumentar su volumen, el paso de las heces por el intestino se hace más fácilmente, aliviando el estreñimiento, si lo hubiera. Por lo tanto, la consistencia de las heces está directamente relacionada con la cantidad de fibra que se ingiera.

Unsplash/Wesual Click

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¿Qué es la fibra dietética?

Llamamos fibra dietética o alimentaria a la parte comestible de las plantas que no se digiere ni se abosorbe en el intestino. Normalmente, esta fibra suele fermentar total o parcialmente en el intestino grueso. Existen dos tipos:

  • Soluble: forma un tipo de mucílago que ayuda a reducir el colesterol y la glucosa en sangre. En este grupo encontramos las legumbres, zanahorias, manzanas, cítricos, salvado de avena y guisantes, entre otros.
  • Insoluble: limpia la pared intestinal al aumentar la velocidad de tránsito y el volumen de las heces. La encontramos en las patatas, la coliflor, la harina integral de trigo y las judías verdes, por ejemplo.

Son muchos los alimentos que tienen ambas fibras. Lo más recomendable es tomar tres partes de fibra insoluble por una de fibra soluble.

Unsplash/Thom Frijns

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¿En qué nos beneficia una dieta rica en fibra?

El mayor beneficio que nos ofrece una dieta con abundancia en fibra es la regulación del tránsito intestinal. Además de eso nos ayuda a:

  • Controlar el peso por su efecto saciante y por su bajo contenido calórico
  • Reducir, tanto los altos niveles de colesterol como la presión arterial
  • Mantener estable el azúcar en sangre
  • Evitar hemorroides al evitar los esfuerzos al evacuar
  • Disminuir el dolor abdominal en personas con colon irritable
  • Minimizar la posibilidad de que aparezcan hernias en la pared intestinal o diverticulitis

La dieta

Es muy fácil asegurar una adecuada ingesta de fibra si incluimos en nuestra dieta los siguientes alimentos:

  1. Cereales integrales: Los granos enteros son ideales para que no falte fibra en nuestra mesa. Intentaremos siempre que sean de cultivo ecológico para evitar los químicos que se concentran en la cáscara.
  2. Verduras: Todas las verduras son recomendables. Especialmente el apio, el brócoli y las espinacas.
  3. Frutas: Cualquier fruta es muy aconsejable, sobre todo, si se consumen con piel. Una vez más, recomendamos que sean de cultivo ecológico, a ser posible.
  4. Legumbres: Son muy ricas en fibra soluble.
  5. Tubérculos y raíces: Las zanahorias, patatas y nabos, si son ecológicos, se pueden consumir con piel para aprovechar sus propiedades prebióticas.

Con una dieta variada y suficiente líquido es fácil alcanzar los 25 o 35 gramos de fibra diaria recomendables. Las personas que no están habituadas pueden notar un exceso de flatulencia al principio que desaparece, normalmente, con el paso del tiempo.


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La vitamina C y sus numerosos beneficios

A diferencia de los animales, los seres humanos no sintetizamos la vitamina C, necesitamos ingerirla para obtener sus beneficios. Esta vitamina hidrosoluble, también conocida como ácido ascórbico, es imprescindible para llevar a cabo numerosas funciones y, sobre todo, para que el sistema inmunológico funcione correctamente.

Para qué sirve la vitamina C

Como ya hemos dicho, estamos hablando de una vitamina hidrosoluble. Esto quiere decir que, aunque nuestro organismo guarde cierta cantidad, elimina por la orina lo que no es necesario. Eso nos indica que hay que tomarla de manera regular para evitar carencias.

Pixabay/Ri_Ya

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Esta importante vitamina es utilizada por el cuerpo para la reparación y crecimiento de tejidos. Entre otros, está implicada en los siguientes procesos:

  • Es la responsable de la reparación y mantenimiento de los dientes, cartílagos y huesos
  • Se encarga de fabricar una importante proteína que está implicada en la producción de vasos sanguíneos, ligamentos y tendones
  • Es imprescindible en la absorción del hierro
  • Es muy importante en la sanación de heridas y formación del colágeno.
  • Imprescindible para evitar el escorbuto
  • Parece ser que acorta los procesos gripales

Potente antioxidante

La vitamina C es un antioxidante muy importante. Los antioxidantes son los encargados de bloquear y prevenir gran parte del daño causado por los radicales libres. Estos radicales libres se producen con la descomposición de los alimentos o por la contaminación y la radiación. Están relacionados con la aparición de ciertas enfermedades y con el envejecimiento.

Pixabay/Regenwolke0

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¿Dónde encontramos vitamina C?

Las frutas y verduras son la mejor fuente de esta vitamina. Los cítricos, el kiwi, el mango, la sandía, la piña y la papaya son muy ricos en vitamina C. Los vegetales, siempre que se consuman crudos o ligeramente cocinados, también aportan una buena cantidad. El brócoli, los pimientos, espinacas, tomates y patatas son un buen ejemplo.

Existen también muchos complejos vitamínicos que contienen vitamina C. Lo ideal sería que con la dieta se obtuvieran las cantidades necesarias y evitar la suplementación. No obstante, el médico podría indicar la necesidad de tomar algún suplemento en caso de necesidad. Las cantidades diarias recomendadas van desde los 40mg hasta los 90mg, dependiendo del sexo y la edad.

Las personas fumadoras deberían añadir unos 40mg a su dieta ya que el tabaco incrementa la necesidad de esta vitamina.También se incrementa la necesidad de vitamina C en casos de dietas poco variadas, alcoholismo o en algunos tipos de cáncer. Las embarazadas y madres lactantes también deberían de tomar grandes cantidades de frutas y verduras frescas para hacer frente a sus necesidades de esta vitamina.

Pixabay/silviarita

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La vitamina C es imprescindible y juega un papel muy importante en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. No obstante, siempre es importante que la fuente sea natural ya que en exceso nos puede perjudicar.


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Kuzu 1

Kuzu, alimento y medicina

En anteriores artículos hemos insistido mucho en los beneficios de consumir productos locales. Aún así, existen ciertos alimentos que, por sus interesantes propiedades, deberíamos tener en cuenta aunque vengan de lejos. El kuzu, muy valorado en la cocina tradicional japonesa, es uno de esos productos.

¿Qué es el kuzu?

El kuzu -también llamado kudzu- pertenece a la familia de las leguminosas. Proviene una planta denominada Pueraria lobata. La medicina tradicional china la considera como una de las hierbas fundamentales. Por ese motivo se le atribuyen numerosas propiedades beneficiosas para la salud. Además de sus usos medicinales, el kuzu tiene otras muchas utilidades. Con esta planta se pueden confeccionar ropa y papel, cestos, jabones, lociones y fertilizantes. También se utiliza para controlar la erosión del suelo.

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¿Para qué sirve?

Este alimento se utiliza mucho en la cocina macrobiótica debido a todas sus propiedades curativas. Se trata de un polvo blanco que se obtiene a partir de las raíces de la planta. Tanto en China como en Japón, estas raíces se recogen de forma manual y se ponen a secar al sol siguiendo un proceso natural. Su principal actividad tiene que ver con la salud intestinal. Ayuda a fortalecer esta zona y regenera la microbiota. Actúa aportando equilibrio tanto en casos de estreñimiento como cuando hay diarrea. También es beneficioso para los espasmos intestinales de diversos orígenes. Gracias a su acción en el intestino, de manera indirecta, alivia las cefaleas, migrañas o vértigos.

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En casos de resfriado, tomándolo al notar los primeros síntomas, reduce tanto los síntomas como la duración. Tiene un alto poder alcalinizante y vigoriza a las personas que están muy cansadas. Se le ha llegado, incluso, a utilizar como un producto eficaz para tratar el alcoholismo.

¿Cómo utilizarlo?

El kuzu es un almidón, por lo tanto es necesario cocinarlo. Primeramente, se diluye el polvo en agua fría. Aproximadamente una cucharada por una taza de agua. Una vez diluido, lo ponemos en el fuego sin dejar de remover. Veremos como, poco a poco, el líquido que al principio era blanquecino se vuelve transparente. Si lo mezclamos con zumo de manzana queda dulce y es muy bueno para tomar antes de ir a dormir. En la cocina se puede utilizar como espesante si no queremos utilizar otras harinas que contengan gluten y a la vez beneficiarnos de sus propiedades. Se diluye en frío y se añade al plato dejándolo cocer un par de minutos. Para el malestar digestivo se puede hacer un té verde de tres años con kuzu, ciruela umeboshi y tamari. Aunque tiene un sabor fuerte sienta de maravilla.

Utilizar kuzu no es complicado y nos aporta muchas ventajas. No obstante no debemos confundirlo con otro espesante que se utiliza en muchos países llamado Arrurruz. Este último solo tiene valor culinario pero no nos ofrece las propiedades medicinales del kuzu.

 


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La mejor alimentación para el verano

El verano ya está aquí y con él todo lo que la naturaleza nos ofrece para hacer frente a las altas temperaturas. En la actualidad tenemos durante todo el año una gran variedad de alimentos. Esto nos hace olvidar que cada estación siempre trae consigo los mejores alimentos para que nuestro cuerpo se adapte saludablemente al momento en que vivimos. ¿Cuál es la mejor dieta para el verano?

La hidratación

Cuando el termómetro sube lo más importante a tener en cuenta es llevar a cabo una buena hidratación. Si estuviéramos más en conexión con nuestro cuerpo esto no haría falta decirlo ya que estamos equipados con un organismo que sabe demandar aquello que necesita. Desafortunadamente, con el tipo de vida que llevamos, esas señales que nuestro cuerpo envía no son siempre escuchadas. Las prisas suelen llevarnos a comer o beber cualquier cosa a toda velocidad sin poner atención a si aquello es lo que más nos apetece. Además del agua, en verano, los zumos de frutas nos hidratan a la vez que nos aportan vitaminas.

¿Qué nos ofrece la naturaleza?

Durante la época estival, como si de un regalo se tratase, todo se transforma a nuestro favor. Los árboles nos ofrecen gratuitamente su sombra y las frutas y verduras son de gran jugosidad. Las sandías y melones llegan a nuestra mesa cargadas de agua y de vitaminas. Asimismo, las frutas de color naranja como los albaricoques, melocotones y nectarinas nos regalan carotenos y mucha vitamina C, entre otras cosas.

La huerta también nos obsequia con estupendos productos en verano. Los pepinos, tomates, berenjenas y pimientos serán la delicia de cualquier plato veraniego.

Unsplash/Scott Webb

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Los mejores consejos para cuidar la alimentación en verano

Como ya hemos visto, durante los meses más calurosos podemos disfrutar de frutas y verduras que nos aportan numerosos nutrientes. Además de esto es interesante tener en cuenta ciertas cosas que nos ayudan a soportar mejor las altas temperaturas:

  1. La mejor bebida siempre es el agua o infusiones frías.
  2. Las bebidas alcoholicas deshidratan, es mejor no tomarlas.
  3. Cualquier bebida azucarada como colas o gaseosas incrementan el azúcar en sangre y no son saludables.
  4. Debemos evitar las comidas copiosas. Es mejor comer pequeñas cantidades varias veces al día.
  5. Los alimentos crudos en forma de ensaladas deben de incluirse en nuestra dieta de cada día.
  6. Mejor optar por pescado en lugar de carne porque es más fácil de digerir.

Algunos platos veraniegos

La cocina durante el verano debe de ser fácil y sencilla. Los guisos a fuego lento se quedan para las épocas invernales. Las ensaladas, como ya hemos dicho, deben de tomarse al menos una vez al día. Las legumbres, que son una buena fuente de proteina, se pueden servir en frío acompañando a las verduras de la huerta. Por poner algunos ejemplos:

  • Ensalada de garbanzos o judías.
  • Cous Cous con menta en ensalada.
  • Gazpacho o salmorejo
  • Sopa de pepino o melón
  • Humus o guacamole
  • Macedonias de frutas

Las opciones serán tan amplias como la imaginación nos permita. El verano es el mejor momento para aligerar la carga de trabajo en la cocina y gozar del buen  tiempo y de los seres queridos.


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Los minerales en nuestra dieta

Llevar una dieta saludable es uno de los mejores regalos que podemos hacernos. Somos aquello que comemos ya que todas nuestras funciones corporales se llevan a cabo gracias a lo que ponemos en nuestro plato. Actualmente, es mucha la información que tenemos acerca de cómo nutrirnos adecuadamente. Tanto en la publicidad como en las conversaciones habituales se escucha hablar de proteínas, vitaminas e hidratos de carbono. Sin embargo, los minerales, no son tan tenidos en cuenta aun cuando son muy importantes para que nuestro organismo se encuentre en perfecto estado.

Solo en pequeñas cantidades

Los minerales son un tipo de elementos que nuestro cuerpo utiliza en todos los procesos metabólicos. Son considerados micronutrientes porque, de la misma manera que las vitaminas, los necesitamos en cantidades relativamente pequeñas.

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A diferencia de los hidratos de carbono o las grasas, los minerales no aportan energía. Su principal función es reguladora y, al no poder ser sintetizados por nuestro organismo, es necesario que sean aportados con la dieta.

¿Para qué sirven los minerales?

Estos micronutrientes son esenciales para la constitución de tejidos y fluidos corporales. Como ya hemos dicho, tienen función reguladora y participan en la obtención de energía de las células. También colaboran en la metabolización de los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas). Además de esto, están relacionados con la formación de huesos y dientes. Cada uno de ellos, en su justa medida, tienen un papel muy importante en todo el funcionamiento de nuestro organismo.

Tipos de minerales

No todos los minerales se requieren en la misma cantidad. Aquellos que se necesitan en dosis mayores se denominan macrominerales. Los que son requeridos en menor cantidad son los oligoelementos.

Macrominerales

  • Fósforo y calcio: son los responsables de que nuestros huesos y dientes estén sanos. En contra de la creencia popular, los lácteos no son los alimentos que mayor cantidad y mejor calcio nos proporcionan.
  • Magnesio: este mineral está relacionado con numerosas funciones distintas que nuestro cuerpo lleva a cabo. En la actualidad, debido al empobrecimiento de los suelos, no siempre es fácil recibir la cantidad adecuada de magnesio.
  • Sodio y potasio: ambos está relacionados con la salud de nuestros nervios y músculos.
  • Cloro: su mayor cometido es favorecer el equilibrio de los líquidos del cuerpo.
  • Azufre: colabora en el metabolismo de las grasas.

Oligoelementos

Dentro de esta categoría están los minerales que el cuerpo necesita en menor cantidad sin que por ello sean menos importantes. Entre ellos se encuentran el hierro, el cobre, el manganeso, el selenio, el cobalto, el yodo, el zinc y el flúor.

¿Cómo aportar minerales al cuerpo?

La mejor manera de aportar a nuestro organismo todos los minerales que necesita es a través de la dieta. Solo en ocasiones específicas será necesario tomar suplementos. No obstante, es muy importante observar ciertas reglas para que no nos falte ningún mineral:

  1. Los alimentos ecológicos cuentan con mayor cantidad de nutrientes y menor cantidad de tóxicos.
  2. Los suplementos solo son necesarios en casos de una carencia severa y siempre bajo supervisión médica.
  3. El consumo de sal marina sin refinar nos aporta gran cantidad de minerales en estado puro.
  4. Una dieta equilibrada y variada siempre nos ayuda a consumir todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita.
  5. Es mejor no cocinar en exceso los alimentos y siempre aprovechar el agua de cocción para hacer sopas o caldos.
Pixabay/congerdesign

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Además de todos los consejos dietéticos es importante tener en cuenta que el estrés incrementa la necesidad de ciertos minerales. Una vida tranquila y sosegada siempre es la mejor opción.


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¿Qué son los superalimentos?

En la actualidad son muchas las personas que se preocupan por su salud. Una buena dieta es una de las mejores maneras de conseguir que nuestro cuerpo funcione durante más tiempo en mejores condiciones. Ahora, como nunca antes, la información sobre alimentación es muy variada. A menudo, cabría decir que un poco excesiva. Dietas, suplementos, superalimentos… Vamos a ver qué son estos superalimentos y si realmente son tan interesantes.

¿A qué llamamos superalimentos?

Conocemos con este término a los alimentos que tiene gran interés nutricional y muchos beneficios para la salud. Normalmente, suelen tener gran cantidad de vitaminas, minerales, grasas saludables y antioxidantes.

Unsplash/Roberta Sorge

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Este nombre que ahora les damos no debe hacernos creer que se trata de productos nuevos. Muchos de ellos son de sobra conocidos. Por ejemplo, las legumbres o el aceite de oliva virgen extra. Por lo tanto, no deberíamos pensar que tienen propiedades milagrosas. Con incluirlos en una dieta variada y equilibrada sería suficiente.

Buena dieta y productos locales

Son muchos los productos exóticos que ahora podemos encontrar en nuestros mercados. La globalización ha hecho posible una que una gran variedad de alimentos lleguen a nuestro plato. Aún así, según recomiendan los expertos, la mejor dieta es aquella que nos ayuda a adaptarnos al sitio donde vivimos. Por ese motivo, los superalimentos más recomendables serán aquellos que no tengan que hacer un largo viaje para llegar a nuestra mesa.

Superalimentos poco conocidos

Son muchos los productos que encontramos dentro de esta categoría. Vamos a hacer un breve recorrido por algunos superalimentos que, aunque no sean demasiado usuales, tienen mucho interés nutricional:

Algas

Las algas son muy utilizadas en la cocina japonesa. Estos vegetales marinos nos aportan muchos nutrientes. Son especialmente ricas en minerales y proteínas. Con muy poca cantidad de ellas obtendremos grandes beneficios.

Pixabay/Pixel2013

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Levadura de cerveza

La levadura de cerveza tiene un buen perfil de aminoácidos de gran valor biológico. También es muy rica en vitaminas del grupo B y minerales. Habría que destacar la vitamina B6 como muy beneficiosa.

Uvas rojas

La humilde uva también está dentro de esta categoría. Su piel nos aporta resveratrol que mejora el estrés oxidativo y la inflamación. Así mismo, ralentiza el envejecimiento y es eficaz para controlar la diabetes.

Chocolate negro

El chocolate es un alimento rico en antioxidantes. Beneficia al sistema nervioso central y contribuye a la buena salud cardiovascular. También tiene gran cantidad de magnesio, un mineral implicado en muchísimos procesos de nuestro cuerpo y, sobre todo, muy importante para los músculos.

Azafrán

Durante miles de años se ha utilizado esta especia como hierba medicinal y colorante. Es un buen tónico digestivo y mejora la ansiedad y la depresión. También se utiliza como afrodisíaco. Existen varios estudios que lo relacionan de manera positiva para prevenir problemas oculares, obesidad o Alzheimer.

Unsplash/Mehdi Torabi

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Los superalimentos son buenos aliados para llevar una dieta rica en nutrientes. Sin embargo, lo más importante es la variedad en la alimentación, de esta manera estaremos aportando gran cantidad de superalimentos sin darnos cuenta.


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El limón, un superalimento

 

El limón está presente en nuestra dieta desde hace mucho tiempo. Sin embargo, son pocas las personas que saben hasta qué punto podemos considerarlo un tesoro para nuestra salud.  Esta fantástica fruta nos ayuda a eliminar toxinas, nos aporta vitaminas y también es un potente bactericida. En esta entrada te vamos a contar para qué sirve el limón y cómo puede ayudarnos, tanto en la prevención como en el tratamiento de muchas dolencias.

El origen del limón

El limonero pertenece a la familia de las rutáceas y al género cítrico con carácter tropical. Es, probablemente, originario del sur de China y crece mejor en sitios no muy fríos de suelos poco profundos y con alta salinidad. En Asia, el limonero se cultiva desde hace más de 2.500 años. Allí, se le considera un símbolo de la felicidad. Desde China su cultivo se extendió hasta el actual Irán. A partir del siglo X, los árabes lo llevaron por la cuenca mediterránea, por el oeste hacía España y por el este hacía Grecia. Actualmente, el principal país productor es México. Detrás van la India, España, Italia y Grecia.

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Los frutos del limonero son los limones que pueden variar en cuanto a su color y la textura de su piel. Este árbol florece todo el año y según la época de maduración de los frutos se clasifican las diferentes variedades.

Los beneficios del limón

Los usos del limón en la cocina son muchos. En pastelería son ideales para añadir aroma y esencia. También se utiliza para aderezar y cocinar alimentos o para la fabricación de licores. Como ya hemos dicho, esta fruta nos ofrece numerosos beneficios:

Alto poder alcalinizante

Aún siendo un alimento ácido, el limón nos ayuda a alcalinizar el organismo. El equilibrio del pH en nuestro cuerpo es muy importante para mantener una buena salud. Además, las dietas ricas en alimentos refinados, aditivos y carnes tienden a acidificar el organismo. Por este motivo, es una buena idea poner un poco de zumo de limón sobre las carnes y pescados.

Fortalece el sistema inmune

El limón, como el resto de los cítricos, es muy rico en vitamina C y flavonoides. Estas sustancias son muy interesantes para reforzar el sistema de defensa del cuerpo. Ante los primeros síntomas de cualquier proceso respiratorio un zumo de limón natural nos servirá de gran ayuda.

Potente antibacteriano

Además de todas las sustancias nutritivas que contiene, el limón también posee una alta capacidad bactericida. Por este motivo, está indicado en cualquier proceso en el que necesitemos reducir la población bacteriana.

Beneficia al sistema nervioso

La dosis de potasio que el limón nos aporta es muy aconsejable para el sistema nervioso en general

Muy desintoxicante

Este mágico cítrico, al estimular el hígado, es muy apropiado para eliminar toxinas. Son muchas las personas que toman un vaso de agua tibia con el zumo de un limón recién exprimido por la mañana antes de desayunar. Esta sana costumbre es una estupenda forma de limpiar en profundidad nuestro aparato digestivo. Además, al aumentar los movimientos peristálticos ayuda a evacuar los intestinos con facilidad. Así mismo, después de comidas copiosas nos facilita la digestión.

Un poco de limón cada día es un buen aliado para mantener nuestro cuerpo con salud. Eso si, hay que tener cuidado de tomarlo siempre con una una pajita porque el ácido en exceso daña el esmalte dental.


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Cómo mantener el sistema inmunológico en buen estado

El sistema inmunológico es el encargado de que nuestro organismo se mantenga en equilibrio. Todos los sistemas del cuerpo funcionan de manera conjunta. Por este motivo, cualquier variación de alguno de ellos repercutirá en todos los demás, alterando de esa forma la necesaria estabilidad. En momentos de crisis o estrés el sistema nervioso activará todo un protocolo de actuación que, a su vez, influirá en el estado de nuestro sistema defensivo. Aquí vamos a ver de qué manera podemos colaborar con el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

La alimentación

Llevar una buena dieta es uno de los factores que contribuyen a que nuestro cuerpo pueda llevar a cabo la actividad de defensa. Actualmente, es mucha la información existente acerca de cuál es la mejor dieta. Debido a ello es posible que muchas personas sientan confusión. Sin embargo, con un poco de sentido común es fácil saber còmo alimentarnos correctamente:

Unsplash/ Brooke Lark

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  • Consume frutas y verduras cada día, a poder ser de origen ecológico. Estos alimentos nos aportan vitaminas que son imprescindibles para la salud inmunitaria
  • Evita las harinas refinadas y sus derivados. Los cereales integrales aportan más nutrientes
  • Deja el azúcar, los embutidos, las bebidas gaseosas y el alcohol para ocasiones muy especiales
  • Si comes carne, no comas demasiada. Con una par de veces a la semana es suficiente y si es de animales que hayan tenido una vida digna será mejor para tu salud
  • Consume aceites de buena calidad y de primera prensada en frío
  • Los pescados azules y las semillas de calidad son también muy interesantes

Vida sana

En general, un estilo de vida sano es la mejor manera de cuidar nuestra salud. Hay ciertos hábitos que, si los incluimos en nuestra rutina diaria, apoyan al organismo en su labor defensiva:

  • Realiza ejercicio físico cada día. Con un poco de yoga o una caminata puede ser suficiente.
  • Toma el sol y el aire puro a diario. Lo ideal sería hacerlo en la naturaleza aunque si no es posible con un paseo de media hora por un parque es suficiente
  • Evita los sitios con humo y, por supuesto, el tabaco
  • Bebe agua o infusiones para asegurar una buena hidratación celular
  • Aleja de tu vida el estrés y las preocupaciones en la medida de lo posible. La meditación y la relajación son técnicas que nos ayudan a relativizar y a calmar la mente
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Consejos naturales

Además de todo lo que ya hemos visto, existen diferentes productos que nos pueden ayudar a incrementar las defensas de manera natural, como por ejemplo:

  • Equinacea: Esta planta, originaria de Norteamérica, tiene un gran poder inmunoestimulante
  • Propóleo: Las abejas utilizan esta sustancia para mantener limpias sus colmenas. Es el antibiótico natural por excelencia
  • Vitamina C: Se ha comprobado que esta vitamina está implicada en la rápida recuperación de los procesos gripales
  • Vitamina D: Niveles adecuados de esta vitamina aseguran la buena salud de nuestras defensas entre otras cosas.

En definitiva, vida saludable, dieta sana y muchos momentos de paz y tranquilidad son los pilares de un buen funcionamiento del sistema inmunológico.


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¿Es beneficioso el ayuno?

Después de los excesos alimentarios que nos permitimos en épocas navideñas son muchas las personas que necesitan hacer ayuno para volver al equilibrio. Esta práctica se conoce desde tiempos inmemoriales como muy beneficiosa. ¿Realmente lo es? ¿Puede ayunar cualquier persona?

El ayuno a lo largo de la historia

El ayuno es una forma de sanación muy antigua. Está asociada, sobre todo, a ciertos rituales. El tiempo de cuaresma es uno de los ayunos que más personas conocen. En ese momento, antes de la primavera, cuando la tierra no daba mucho que comer era el momento idóneo para ayunar. En la Biblia podemos encontrar numerosas referencias a los ayunos que se hacían desde hace siglos. Místicos tan conocidos como Teresa de Jesús o Juan de la Cruz hacen alusión a sus propios periodos de ayuno en sus obras. En general, el ayuno se ha practicado para preparar ritos y ceremonias en diferentes filosofías y religiones.

El ayuno se utilizó durante siglos como búsqueda espiritual, desintoxicación mental y limpieza corporal. Así mismo, en la naturaleza, el ayuno se lleva a cabo de manera natural por muchos animales. Cualquier animal que se encuentre enfermo limitará lo que come como forma de recuperación. Los animales que hibernan pasan largos periodos sin comer aprovechando todo lo que sus cuerpos ya tienen acumulado. Y si observamos a los niños, podemos ver que, la mayoría, dejan de comer ante cualquier enfermedad.

Tipos de ayuno

Se puede ayunar de diferentes maneras y durante distintos periodos de tiempo. En general, los tipos de ayuno más habituales son los siguientes:

El ayuno más fácil 16/8

Este método es el más sencillo. Es el mejor para aquellos que no tienen práctica en ayunar. Son 16 horas sin comer y 8 de alimentación. Se trata de alargar la primera comida del día unas seis horas.

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Sayli Satpute

Para los no principiantes 20/4

En este caso alargaríamos las 16 horas hasta 20 sin tomar alimentos. Por lo tanto, solo se deberían comer 4 horas al día.

Ayunar un día si y otro no

Aunque parece más difícil, una vez que el cuerpo se acostumbra no lo es tanto. En cualquier caso para este tipo de ayunos es muy recomendable acudir al asesoramiento de personas especializadas para que te acompañen en el proceso.

Otra variante 12/12

Con este tipo de ayuno se pueden hacer diferentes variantes. Por ejemplo, no comer nada desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. La forma más fácil de hacerlo es cenando tempranito y desayunando un poco más tarde. De esta manera pasaremos gran parte del tiempo durmiendo.

Beneficios del ayuno

Ayunar de vez en cuando o durante periodos más prolongados nos aporta numerosos beneficios:

  • Nos ayuda a sentirnos mejor física y mentalmente. Aumenta la claridad mental
  • Nuestras digestiones mejoran y con ello todo el aparato digestivo
  • El sistema inmunológico se fortalece
  • La vitalidad aumenta
  • Nos ayuda a perder peso
  • Reduce las enfermedades asociadas al envejecimiento
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¿Puede ayunar todo el mundo?

Aunque el ayuno es una estupenda herramienta para limpiar el organismo hemos de ser prudentes. Aunque no es frecuente, existen personas que son incapaces de llevarlo a cabo. Estos son los casos de aquellas personas que tienen alteraciones en el metabolismo y no pueden funcionar sin alimento. Tampoco está recomendado en las mujeres embarazadas, niños, adolescentes, ancianos y personas que estén débiles.

En cualquier caso, para ayunos realmente terapéuticos la mejor opción es acudir a espacios donde poder hacer curas de ayuno con otras personas y bajo la supervisión de un experto en la materia.


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Trucos para aliviar los excesos navideños

Durante las fiestas navideñas y sobre todo después, la mayoría de las personas sienten que su cuerpo se queja y, en muchos casos, que la bascula señala algún kilo de más. Todas las reuniones de estas fechas van acompañadas de bebida y comida en abundancia. Por este motivo, comemos y bebemos mucho más de lo que hacemos normalmente. No debemos de castigarnos pensando que no deberíamos haberlo hecho. La vida es celebración y el disfrute en buena compañía saludable. Eso si, para poder recuperar el equilibrio tras los excesos navideños necesitamos algunos pequeños trucos que te vamos a contar.

Ralentiza tu ritmo

Al contrario de lo que podría parecer, estos momentos del año son excelentes para practicar una forma de vida más pausada. Si conseguimos vivir a menor velocidad, los excesos de todo tipo serán menos frecuentes.

Ante una comida con amigos o familiares un poco más de consciencia nos ayudará a disfrutar aún más del momento. Si ponemos más atención en nuestro interior seguro que saborearemos más la comida y también beberemos con medida. Cuando estamos dispersos no somos conscientes de que ya no tenemos más hambre por lo que seguimos comiendo sintiéndonos físicamente mal después. Lo mismo pasa con la bebida. Por eso, de nosotros depende comenzar estas reuniones con calma interior. Una buena práctica sería dejar el tenedor en el plato tras cada bocado.

La deshidratación

Cuando comemos y bebemos en exceso nuestro cuerpo utiliza más agua de lo normal. El alcohol causa una gran deshidratación y la comida copiosa demanda de más jugos para digerirse haciendo mayor el gasto de agua.

Una buena medida para evitar esta deshidratación es poner un vaso de agua al lado de las bebidas alcohólicas e ir bebiendo ambas de manera paralela. Este pequeño gesto nos ayudará a evitar gran parte de las molestias que conlleva esta demanda extra de agua.

El proceso digestivo

Una digestión normal lleva aproximadamente tres horas. Cuando la comida ha sido copiosa se puede duplicar ese tiempo. Si el cuerpo está digiriendo una comida no es buena idea volver a comer cuando este proceso aún no ha terminado. Esta sobrecarga se traducirá en molestias y pesadez. Por ello, es importante que intentemos no tomar ningún alimento o bebida alcohólica hasta que haya pasado un tiempo prudencial desde la ultima comida. Así podremos dar tiempo al cuerpo a que se «deshaga» un poco de la comida anterior.

Así mismo, si comenzamos cualquier comida con algún alimento crudo, las enzimas que este alimento contiene serán de gran ayuda para llevar a cabo la digestión de manera más eficaz. Una ensalada para comenzar siempre es la mejor opción

Tisanas digestivas y limón

El limón es un alimento muy interesante. Además de su alto contenido en vitamina C, tiene una alto poder alcalinizante. Un vaso de agua templada con el zumo de un limón después de comer nos ayudará a digerir más fácilmente. Así mismo, si sustituimos el postre por un poleo menta, manzanilla, regaliz o té kukicha también estaremos ayudando a nuestro organismo a llevar a cabo el proceso digestivo.

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Con estos sencillos trucos, los excesos de las fiestas navideñas nos darán menos problemas. Sería importante darnos cuenta de que no somos un recipiente vacío en el que se puede ir lanzando toda aquella comida que nos resulte apetecible. Nuestro cuerpo hace todo lo posible por conservar el equilibrio, si le ayudamos funcionará mucho mejor.