Category Archives: Psicología

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La normalidad no es perfección

Desde niños se nos ha enseñado que lo normal equivale a lo correcto. Es muy posible que en nuestra psique más profunda tengamos grabado que debemos acercarnos a la normalidad del grupo para ser aceptados. La palabra normal siempre habrá de ser contemplada desde un nivel subjetivo ya que dependerá del contexto donde se aplique. Lo que es normal en un sitio puede no serlo en otro. Paradójicamente, la necesidad de pertenencia coexiste con la necesidad de individuación. Entonces ¿es mejor ser normal o ser diferente?

Lo normal no es lo mejor

Como ya hemos dicho, desde muy pequeños entendemos que seguir la normalidad es lo mejor, lo más sano. En esta forma de pensar ha influido mucho la psicología dando demasiada importancia a lo que es normal y a lo que no. Es muy habitual que aquello que se sale de la norma sea etiquetado de patológico. Sin embargo, lo normal no tiene por que ser necesariamente bueno ni sano.

Unsplash/Third Serving

Por supuesto, el hecho de saber adaptarse a las situaciones y al entorno es un síntoma de estabilidad mental. No obstante, cuando hacemos de la adaptación la única necesidad, es posible que nos haga sufrir. Son muchas las personas que se exceden en la adaptabilidad en un intento de obtener aprobación y cariño aunque vayan en contra de su naturaleza más profunda. Esto no implica ni más felicidad ni más salud. Muy al contrario, negarse a uno mismo puede conducirnos a sentir que nos traicionamos.

Menos normalidad y más individualidad

Llegar a un equilibrio entre ser uno mismo y conseguir cierta adaptación social no es asignatura fácil. Sin embargo, llegar a ello te llevará a sentirte emocionalmente bastante equilibrado. Para conseguirlo, lo primero que necesitamos es conocernos y permitirnos ser quienes somos. Una vez conseguido esto habrá que practicar cierta flexibilidad a la hora de adaptarnos socialmente.

Son muchas las personas que confunden lo normal con lo habitual. Si reflexionamos detenidamente, nos daremos cuenta de que en nuestra sociedad hay muchas cosas que suceden de forma habitual que no son normales aunque nos hayamos adaptado a considerarlas así. Es muy posible que estas cosas tan «normales» ni siquiera sean correctas.

Unsplash/Aaron Burden

En definitiva, intentar acercarse demasiado a la supuesta normalidad puede esclavizarnos y acallar nuestra esencia. En nosotros está la capacidad de mostrar nuestra valiosa individualidad tan necesaria para crear la diversidad que caracteriza a la vida en el planeta.


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El equilibrio en la pareja

Las relaciones de pareja son muy especiales. Conseguir la intimidad y el amor que nos ofrece la aceptación por parte de ambos miembros no es fácil. Para ello es necesario que podamos abrirnos sin miedo y sin juicios. De esta manera, nos situamos ante un camino en el que las dos personas estarán implicadas en el crecimiento y la auto responsabilidad. Las Constelaciones Familiares son una estupenda herramienta para ayudarnos en esta parte tan importante de nuestra vida.

Las quejas

Las dificultades y las quejas que existen en las relaciones de pareja nos acercan a la complejidad que encierran este tipo de relaciones. Estas se dan en cualquier tipo de pareja. Heterosexuales, homosexuales, jóvenes o personas mayores. Las relaciones de pareja son universales y, gracias a ellas, hemos asegurado la continuidad en este planeta.

Estos problemas y quejas suelen ir cargados de dolor. En muchos casos tienen que ver con celos, sensación de falta de libertad, incompatibilidad con la familia, competencia por la atención, etc. Cada relación es diferente y no existe un modelo único en el que poder encasillarlas todas.

Unsplash/Eric Ward

No obstante, según observó Bert Hellinger en diferentes casos de sus alumnos, podemos encontrar ciertos asuntos fundamentales que nos pueden ayudar a conseguir cierto bienestar en este tipo de relaciones.

Necesidad de compañía

Según las constelaciones, solo podemos llamar pareja a aquellas personas en las que existe la convivencia. Antes de llegar a esto habremos sentido la necesidad de estar acompañados. Y para sentir esa necesidad es indispensable que hayamos «prescindido» de nuestros padres. Esta decisión habrá sido tomada con la naturalidad que da la ausencia de juicios y habiendo entendido que sus asuntos eran suyos. Dejar a los padres es entender que han sido perfectos para mi y que su principal función ya está cumplida.

Así, podré estar presente en mi vida y caminar por mi mismo. A partir de ahí, surgirá la necesidad de encontrar un compañero con el que compartir y transmitir lo recibido. La vida en pareja exige ser libres para elegir, compromiso y responsabilidad.

Pixabay/StockSnap

El intercambio afectivo sin manipulación y la intimidad entre dos personas son los pilares básicos para el éxito en las relaciones de pareja. Las constelaciones familiares nos sirven como herramienta para integrar y sanar aquellos componentes sistémicos que nos pudieran condicionar y creer que la relación armónica en pareja podría ser un imposible.

Te ofrecemos a continuación un ejercicio práctico que te ayudará a entender lo que aquí hemos explicado.


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El Amor cura

Las pequeñas acciones que llevamos a cabo cada día pueden tener un gran impacto en la vida de otros seres humanos aunque no lo sepamos. Sin darnos cuenta, en muchas ocasiones, ayudamos a que las personas sean más libres. Esta libertad que les propiciamos tiene que ver con que esas personas puedan decidir tener un presente y un futuro que no esté determinado por su pasado. La fuerza del amor es tan potente que, cuando acogemos y valoramos a otras personas, podemos disipar la tristeza que se encuentra anclada en muchos corazones.

La ciencia confirma

Desde hace tiempo la medicina ha demostrado que el amor cura. De la misma manera, la falta de amor tiene la capacidad de enfermar. Se ha estudiado que las emociones toxicas como la desesperanza, la impotencia o la soledad afectan negativamente a la salud . También se ha observado que el 60 y 90 por ciento de las consultas médicas de atención primaria están relacionadas con alguna de dichas emociones.

¿Cómo es posible que el estado emocional tenga tanto impacto en la salud? Hace ya 2500 años los griegos ya lo sabían, por eso Hipócrates dijo «Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que realmente curan las enfermedades».

Unsplahs/Artem Maltsev

Según dijo la famosa bióloga Lynn Margulis :«gran parte de las células inmunitarias se alteran por el estado emocional de una persona». En medicina se sabe que, cuando una persona sufre un infarto, solo con tener una persona al lado que genere un encuentro de apoyo y cariño, se reduce la producción de citoquinas inflamatorias y se produce una más rápida recuperación. Podríamos decir que el amor cura desde el punto de vista físico, no solo anímico.

El amor genera cambios reales en el cuerpo

Cuando tú quieres a una persona se libera oxitocina en ambas personas. Y es más, también las personas que observan un acto de amor o amabilidad liberan oxitocina. Si vamos más allá, podemos afirmar que, incluso con una visualización que infunda apoyo y cariño, se producen cambios reales en el cuerpo humano. Si una persona imagina que ama a otras se producen cambios fisiológicos reales en todo su cuerpo.

Existen tres tipos de amor. Eros, amor romántico. Philia, amor a los hijos. Agape, el amor como elección. Este último tipo de amor está basado en querer a la gente como expresión de valor a su dignidad. Cuando te entrenas en practicarlo, una parte del cerebro aumenta en espesor llevando como consecuencia que las amigdalas estén menos activas. Gracias a ello, el miedo puede ser controlado y la agresividad disminuye, aumentando la capacidad de amar.

Otra muestra de lo que la ciencia ha comprendido acerca del poder del amor nos llega de la mano de Elizabeth Blackburn. Esta doctora, premio Nobel en medicina en el año 2009, pudo probar que la unión y el apoyo entre personas puede alargar los telómeros que se acortaron en situaciones estresantes.

Después de conocer todo esto no olvides que para el mundo tú puedes ser solamente una persona pero, para una persona en un momento determinado, podrías ser todo su mundo. Elije el amor y la amabilidad porque quizá estés salvando una vida.


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¿Existe el narcisismo espiritual?

En nuestro caminar por la vida podemos encontrar personas que tienen muy baja autoestima. De la misma manera, nos relacionaremos con otras que tienen el ego «demasiado elevado». Esta claro que un extremo y otro otorgan características de cierto desequilibrio a aquellos que viven en uno o en otro. En esta ocasión vamos a hablar de aquellas personas que sienten un excesivo amor por si mismos, tanto, que nunca reconocen sus fallos ni se responsabilizan de aquello que no salga bien en su vida. Este tipo de personas, en ocasiones, llevan su ilusión de perfección absoluta al mundo espiritual y llega a convertirse en narcisistas espirituales.

Narciso

Según relata Ovidio en «Las Metamorfosis», Narciso fue un joven hermosísimo del que todas las mujeres se enamoraban. Cuando Narciso rechazó el amor de una de ellas Némesis, la diosa de la venganza, le castigó por su presunción haciendo que se enamorara de si mismo al verse reflejado en una fuente.

Por lo tanto, el mito de Narciso nos habla de aquellas personas que viven «encantadas de conocerse» y que, normalmente, gustan de conjugar los verbos solo en primera persona. Esto puede suceder en diferentes ámbitos de la vida y, como no podía ser de otra manera, también sucede dentro de la espiritualidad

Narcisismo y espiritualidad

Quizá a muchas personas les resulte algo confuso el hecho de relacionar el narcisismo con la espiritualidad. En general, relacionamos el mundo espiritual con la belleza, la verdad o la bondad y esto parece no tener nada que ver con el narcisismo. Sin embargo, algunas personas son capaces de imaginar que poseen cualquiera de esos atributos ideales de la espiritualidad en grado sumo y, que por eso, están por encima de aquellos que, supuestamente, carecen de ellos.

Los narcisistas espirituales se pueden creer inmensamente sinceros, bondadosos o bellos interiormente. De esta manera eluden la imperfección humana que a todos nos caracteriza. A partir de ahí, estas personas viven pensando que están por encima de los demás ocasionando mucho sufrimiento a su alrededor. Según la investigación de la psiquiatra Maribel Rodríguez, existen varias características que, si se dan todas, o muchas de ellas, podemos pensar que estamos tratando con un narcisista espiritual. Cualquier persona podría presentar alguna de ellas en algún momento determinado sin que por ello tenga que considerarse narcisista espiritual.

  • Sentimientos de grandeza y prepotencia exagerando los logros y las facultades
  • Creerse especiales o únicos, o que solo han de relacionarse con personas que también son especiales
  • Necesidad de una admiración de forma excesiva por su falta de autoestima
  • Son hipersensibles a la crítica y, en lugar de culpa, sufren vergüenza
  • Les falta empatía ya que hacen un rol de ayudadores pero no se conmueven con el sufrimiento ajeno. Al estar demasiado pendientes de su personaje no captan a los otros. En el fondo, tampoco son conscientes de su propio dolor porque están abducidos por si mismos
  • Son interpersonalmente explotadores. Se preocupan por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza…
  • Son pretenciosos y muestran sentimiento de privilegio. Sienten envidia y son egoístas y presumidos. También creen que los otros les envidian.
  • Tienen comportamientos y actitudes arrogantes o soberbios.
Pixabay/geralt

Humildad

Después de ver todos los atributos de un narcisista espiritual cabría preguntarnos cuál es la mejor manera de ponerle solución a esta manera de comportarse. La clave se encuentra en la humildad. Probablemente, esta gran virtud se practica poco porque se suele confundir con humillación o cobardía. Sin embargo no es así, ser humilde es aceptar y amar lo que uno es sin necesidad de ensalzarse porque uno se sabe ya suficiente. La humildad nos conecta con la fragilidad de la vasija de barro que somos y que en cualquier momento se puede romper.

Toda persona que se acerque al mundo espiritual debería ser muy consciente de que se puede encontrar con muchos casos de narcisismo espiritual y saber distinguirlos. Te dejamos más abajo una entrevista a la doctora Maribel Rodriguez donde explica de manera más extensa lo que en este artículo te hemos sintetizado.


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Suelta y confía

La vida y aquello que sucede se merece toda nuestra confianza. Aunque parezca que los acontecimientos se suceden de manera arbitraría todo tiene un por qué y un para qué. Es cierto que la mayoría de las veces solo nos damos cuenta de ello cuando miramos en restrospectiva. ¿Cuántas veces has comprendido que aquello que sucedió, y que en su momento resultaba inapropiado, fue lo más adecuado para ti? En este artículo te vamos a explicar la importancia de la confianza en la vida.

La vida con estrés

El hecho de vivir está lleno de numerosas encrucijadas. Son muchos los momentos en los que tenemos que tomar una decisión que puede afectar en gran medida al resto de nuestra vida. En estos casos es muy importante que, decidamos lo que decidamos, esta decisión siempre venga de nuestra intuición. Nuestro organismo está equipado con un sensor inteligente que nos indica qué es lo mejor para nosotros en cada momento. Sin embargo, pocas personas están habituadas a escuchar estas indicaciones. Es más, es muy posible que algunas ni siquiera tengan conocimiento de esta inteligencia innata.

Unsplahs/Elisa Ventur

La conexión con nuestra sabiduría profunda siempre está presente. Todo nuestro cuerpo es capaz de mostrar la conformidad o disconformidad con nuestras decisiones. El problema es que no estamos acostumbrados a escucharle. Vivimos de manera acelerada y, cualquier sensación proveniente de nuestro interior, tiende a ser silenciada. Todo «malestar» que nos impida vivir según la sociedad exige, será inmediatamente suprimido por medio de algún tipo de sustancia. Por lo tanto, la única manera de entender las señales que provienen de nuestro interior es saber que existen y ser capaz de escucharlas. Esto únicamente se logra con un modo de vida más lento y más consciente.

Soltar el control

En general, la vida de muchas personas, se basa en intentar controlar. Queremos que aquello suceda, o lo contrario, que no suceda, y ponemos todo nuestro empeño en que así sea. Para eso utilizamos todo tipo de técnicas aprendidas o improvisadas. Aún así, si somos sinceros, observaremos que, en muchos casos, por mucho que hagamos, al final, las cosas son como tienen que ser. Esto nos hace preguntarnos si todo el control realmente es necesario.

Unsplash/marcos mayer

La practica de una vida más sosegada y consciente nos conduce a una mayor conexión con lo que es mejor para nosotros. Viviendo de esta manera podemos acceder a la sabiduría que nos habita sin necesidad de controlar casi nada. La vida ira poniendo en nuestro camino aquello que tengamos que vivir y en nuestra mano se encuentra decidir si es para nosotros o no. Este tipo de vida se basa más en permitir, soltar y confiar que en controlar de antemano basándonos en creencias antiguas.

Unsplash/Pedro Ramos

Una vez establecido este modo de vida, basado en la confianza en nuestro instinto y en la benevolencia de la vida, todo se transforma. El estrés y el control pasan a ser modos de operar de una vida que ya no nos interesa. Aunque pueda parecer lo contrario, soltar y confiar en la vida, es la mejor opción para tener la llave de tu vida en la mano.


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Atrévete a decir No sin sentirte culpable

Algo tan sencillo como la palabra «no» se convierte en complicado cuando tenemos que pronunciarlo si el otro espera lo contrario. ¿Quién no se ha encontrado en una situación en la que quiere decir no pero no se atreve? El miedo, la culpa, la idea de no merecer algo, son emociones que se presentan en estas situaciones. La realidad es que aprender a decir sin miedo esta palabra tan corta es imprescindible si queremos gozar de buena salud física y mental.

El cuerpo expresa el No

Según las investigaciones del doctor de origen húngaro Gabor Maté, cuando no somos capaces de decir no, nuestro cuerpo lo hace por nosotros. En el trabajo que ha llevado a cabo durante años el doctor Maté con sus pacientes, ha podido comprobar que, en general, aquellas personas que tienen más dificultad en ponerse en primer lugar enferman más a menudo que las que si lo hacen. Ha volcado toda las experiencias con sus pacientes en su libro When the body says no (Cuando el cuerpo dice no) donde podemos encontrar cientos de casos en los que llega a demostrar que una respuesta negativa por nuestra parte cuando es necesaria podría incluso evitar enfermedades muy graves.

Creencias

La incapacidad de decir NO se origina en la creencia de que al negar a otra persona aquello que nos pide le estamos fallando. Desde muy jóvenes nuestra cultura nos enseña que negarnos a nosotros mismos es positivo. Sin embargo esto es un error. Nuestro principal deber es cuidarnos y respetarnos y no esperar que otros lo hagan por nosotros. De esta manera respetaremos el tiempo de los demás y no exigiremos que nadie haga por nosotros cosas que, quizá, no tenga ganas de hacer.

Una sociedad en la que cada miembro se ponga en primer lugar y cuide de sus necesidades será, muy probablemente, una sociedad sana en la que la cooperación fluya de manera natural. Si yo estoy bien atendido tendré ganas de tender una mano a aquel que lo necesite. Sin embargo, si lo hago desde la obligación, aunque me encuentre mal, lo que ofrezca al otro no tendrá la misma calidad.

Decir No en la práctica

De manera teórica decir No a otra persona puede parecer más o menos fácil. Sin embargo, en la práctica la cosa se complica. ¿Cómo podríamos empezar a decir No sin sentirnos culpables?

  1. Clarifica cuáles son tus prioridades. Ralentizando tu vida y haciendo ejercicios de introspección se puede reflexionar de manera sosegada acerca de qué es prioritario en nuestra vida y darle la atención, el tiempo y la importancia que merece.
  2. Dale tiempo a tu respuesta. Cuando alguien te pida algo no hace falta que te apresures a decir que sí. Intenta tomarte un tiempo para reflexionar antes de contestar. La frase «tengo que mirarlo, ya te diré» te deja tiempo para meditarlo
  3. Simplemente di No. Si tu decisión es que No puedes o no quieres hacer lo que la otra persona demanda, simplemente di que no. Tienes el mismo derecho a decir no que a decir si. Es importante dejar de excusarse o justificarse, no es necesario
Pixabay/Free-Photos

Con el tiempo y con la práctica decir No comenzará a ser algo habitual y te sentirás más cómodo. Así evitarás sentirte saturado y tus relaciones mejorarán sensiblemente. Eso si, quizá algunas personas desaparezcan de tu vida. No te preocupes, otras que reflejen tu amor por ti mismo aparecerán.


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La gratitud y su relación con la felicidad

En general, la gratitud, se asocia con la buena educación. No obstante, el hecho de estar agradecido, también nos ofrece muchos beneficios que quizá desconocemos. Algunas personas opinan que deberían ser agradecidos cuando encuentren la ansiada felicidad. Sin embargo, aquí te vamos a proponer lo contrario: cultiva el agradecimiento para ser más feliz.

La palabra gratitud tiene su origen en la palabra latina gratitûdo y su definición es la siguiente: «sentimiento que obliga a la persona a estimar el favor o beneficio que se nos hace y a corresponder a él de alguna manera.» Por lo tanto, la gratitud es un sentimiento que nos impulsa a actuar. Gracias a ella, somos capaces de reconocer las cosas buenas que nos rodean y actuar en consecuencia. Además de ser un estado emocional temporal, también podemos considerar la gratitud como un rasgo personal que equivale a sentirse satisfecho con la vida.

La gratitud como ciencia

En el campo de la psicología son muchos los trabajos que nos demuestran que, las personas que practican la gratitud. encuentran una mejora importante en su calidad de vida. Los beneficios van desde una mayor resistencia emocional hasta la mejora de la salud física.

Pixabay/alfcermed

Según el Mindfulness Awareness Research Center de UCLA (Centro Investigación de Conciencia de la Atención Integral), cuando expresamos gratitud la estructura molecular de nuestro cerebro cambia. Gracias a estos cambios nos sentimos más felices, somos menos reactivos y más pacíficos. La gratitud es la mejor manera de estimular los sentimientos de felicidad.

¿Qué es sentir agradecimiento?

Alguien podría pensar que practicar la gratitud es dar las gracias por todo, pero no es exactamente así. Los beneficios reales de esta práctica provienen de un ejercicio consciente de observación y apreciación. De hecho, no tendría por qué ser algo extraordinario sino más bien una actitud ante la vida. Quizá, muchas personas lo encuentren difícil ya que los seres humanos damos por sentadas cosas sencillas que, si las perdiéramos, serían consideradas muy valiosas.

La gratitud debería comenzar por cosas de las que disfrutamos cada día sin ser conscientes de ello como por ejemplo: vivir en un cuerpo que tiene salud, disfrutar de una mente que me permite gozar de estupendas percepciones, pasar tiempo con la gente que quiero, poder cubrir mis necesidades básicas, etc. Sin embargo, es muy habitual que solo valoremos estas cosas cuando dejamos de tenerlas…

Beneficios de la gratitud

Cultivar el agradecimiento, de manera consciente o inconsciente, siempre nos ofrece beneficios:

  • Nos sentimos más optimistas y resilientes
  • Disminuye la presión arterial
  • Mejora la función inmunológica
  • Nuestras emociones son más positivas
  • Nos relacionamos mejor con otras personas
  • Dormimos mejor
  • Desarrollamos mayor capacidad para ser compasivos y generosos

¿Cómo cultivar la gratitud?

En nuestro día a día podemos, con pequeños hábitos conscientes, acostumbrarnos a vivir agradecidos. Son muchos los especialistas en salud mental que animan a sus pacientes a llevar un diario en el que anotan aquello por lo que se sienten agradecidos cada noche. Este sencilla práctica nos conecta con la gratitud.

Otra manera de agradecer lo que vivimos es parar de vez en cuando y mirar y valorar lo que nos rodea. De la misma manera, ayudar a otros a sentirse agradecidos nos hará también conectar con esta emoción.

Unsplash/Flor Saurina

En definitiva, algo a lo que estamos tan poco habituados como agradecer cada momento, nos ayuda a traer felicidad a nuestra vida irremediablemente.


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Ayudar a otros nos ayuda a ser más felices

Los seres humanos somos buenos por naturaleza. Nuestra impresión puede ser la contraria debido al aluvión de noticias negativas con las que convivimos día a día. En los medios de comunicación habituales pocas veces se muestran actos de generosidad y apoyo entre seres humanos. Sin embargo, este tipo de gestos son más abundantes que los negativos ya que, nuestra primera respuesta ante una situación de peligro, es siempre de amor hacía el otro y altruismo. Por este motivo, ayudar a otras personas, es una fuente inigualable de satisfacción y felicidad.

En el interior de los seres humanos, ligado a nuestro instinto de supervivencia, se encuentra un instinto que nos dice que la felicidad de los demás es equivalente a la nuestra. Es por ello que, cuando ayudamos a otro, es muy posible, que recibamos más de lo que damos.

Cooperación a lo largo de la historia

Ya desde tiempos remotos la supervivencia de nuestra especie ha estado ligada a la cooperación. En el pasado. los grupos humanos eran más pequeños y la ayuda y la unión eran lo habitual. De manera natural, la gente que se agrupaba en pequeñas poblaciones y se ayudaban unos a otros. Gracias a ello, todos sabían que ante determinadas situaciones difíciles la comunidad respondería y el estrés de vivir y sufrir en soledad, tan habitual hoy en día, antaño no existía.

Unsplash/Randy Fath

En la actualidad, nuestra manera de vivir, nos empuja, cada vez más, hacía el polo opuesto. En las enormes ciudades que vivimos la separación y la individualidad aumentan a pasos agigantados. Es muy posible, que personas que vivan durante años en el mismo edificio se conozcan poco o nada. A lo largo del tiempo, esta actitud nos hace perder muchos momentos preciosos.

Siempre las mismas noticias

El camino hacía la peligrosa individualidad nos lo marcan los medios de comunicación que nos acompañan continuamente. En ellos encontramos, de manera habitual, noticias negativas que nos muestran lo peor del ser humano. Solo en muy contadas ocasiones estos medios nos ofrecerán noticias que ensalcen las mejores cualidades del ser humano, como la compasión, el amor al prójimo o la entrega. De esta mamera, tendemos a integrar en nuestra psique que el peligro, causado por otro ser humano, podría encontrarse a la vuelta de la esquina.

Focaliza tu atención

Seguro que, haciendo memoria, eres capaz de recordar lo bien que te has sentido cuando has ayudado a otra persona. Eso es debido a que, en nuestra fisiología, la empatía, el amor y el altruismo desencadenan la secreción de las hormonas ligadas a la felicidad. Sabiendo esto, si queremos sentirnos plenos y más felices, debemos dirigir nuestra atención a aquello que podemos hacer por los demás y hacerlo.

Solo con pequeños detalles de ayuda y cooperación cada día nuestro organismo comenzará a mostrarnos los beneficios de tal actitud. Si conseguimos ignorar el bombardeo de noticias negativas y nos ponemos manos a la obra para construir un mundo de ayuda mutua, estaremos comenzando la construcción de un planeta en el que la vida será mejor para todos.

No obstante, algo que debemos de tener presente, es que antes de ayudar a los demás deberemos atender nuestras propias necesidades. Cuando damos desde un lugar de carencia lo que entregamos está vacío.


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Las 5 heridas arquetípicas

El pasado ya no está. Sin embargo, en muchas ocasiones llegamos al presente con marcas que provienen del pasado. A menudo, estas huellas que marcaron nuestra infancia, están íntimamente relacionadas en el discurrir de nuestra vida adulta. Aunque no recordemos qué paso en nuestra niñez, las heridas de aquello que nos dolió nos acompañan pidiendo ser atendidas y sanadas.

Señales de alerta

De la misma manera que un accidente físico deja marcas en nuestro cuerpo, las heridas emocionales nos dejan cicatrices que podemos tomar como señales a observar que nos impiden una vida plena. Son muchas las personas que sufren ansiedad, trastornos de sueño o pensamientos obsesivos que muchas veces tienen su origen en la infancia. Estas manifestaciones de desequilibrio psíquico les impiden afrontar su día a día con la naturalidad que necesitarían.

En general, muchas de estas memorias son bloqueadas por la psique en un intento de hacer más manejable la realidad. Sin embargo, por mucho que se sofoquen, estas emociones influyen en nuestra vida a nivel inconsciente. De manera general. todos compartimos cinco heridas arquetípicas asociadas a experiencias dolorosas de nuestra infancia. Cualquiera de ellas dejarán su impronta en nuestra personalidad.

1. Abandono

Aquellas personas que se sintieron abandonadas en la infancia suelen tener problemas para manejar la soledad. Sus relaciones con otras personas están teñidas de inseguridad y recelo. Si el miedo es muy grande son capaces de abandonar primero con tal de no sufrir de nuevo.

2. Rechazo

El miedo al rechazo es una herida muy profunda. Esto es debido a que conlleva el rechazo a lo que interiormente somos. A partir de esta herida los niños crecen necesitando altas dosis de reconocimiento externo para intentar paliar el dolor que les produce sentir que no son dignos de ser amados por lo que son.

3. Humillación

La humillación tiene su origen en las críticas y la desaprobación hacía el niño. En general, las personas que padecen esta herida desarrollan una personalidad dependiente con necesidad de sentirse válidos y útiles. A menudo, estas personas llegan a olvidarse de sus propias necesidades.

4. Traición o miedo a confiar en el otro

Esta emoción surge en los niños que se han podido sentir traicionados por uno de sus padres. De manera general, podemos observar que este tipo de herida da origen a personas excesivamente controladoras que necesitan tenerlo todo bajo control.

5. Injusticia

El origen de está herida suele estar en progenitores que practican una educación muy autoritaria y tienden a ser rígidos y poco cálidos. Las consecuencias de sufrir esta herida suele ser que las personas se defienden mostrando también rigidez, tendencia al perfeccionismo exagerado e incapacidad para tomar decisiones de manera asertiva y segura.

Cualquier de estas cinco heridas arquetípicas pueden ser sanadas a través de diferentes herramientas. Las constelaciones familiares, por ejemplo, trabajan a diferentes niveles ayudando a la sanación de todos los miembros de la familia implicados.


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Las quejas nos impiden ser felices

La ansiada felicidad es una meta que todo ser humano aspira alcanzar. En cualquier cultura o tradición las personas buscan ser felices. Para alcanzar dicha meta no siempre es necesario que ocurra algo en el exterior. Ser felices depende, sobre todo, de pequeños gestos del día a día y de nuestra intención inquebrantable de serlo. Uno de esos hábitos diarios a evitar, si queremos ser felices, son las quejas. Cuando nos quejamos alejamos de nuestro horizonte muchos motivos para la felicidad. De hecho, las quejas nos obligan a observar la realidad de una manera pesimista haciendo que aquello de lo que nos quejamos se magnifique.

Vivir no es fácil ¿o sí?

Desde niños recibimos la creencia de que vivir no es fácil. Hemos de reconocer que, en ocasiones, las cosas se ponen «difíciles» y quejarse es muy humano. Sin embargo, la queja constante, convierte la vida en algo que no aceptamos y que se nos hace cuesta arriba. Una cosa es reconocer la dificultad de una situación en concreto y otra expresar una queja a cada paso que damos. Al final, la interpretación que damos a lo que sucede solo depende de nosotros. Además, si algo ya ha sucedido es absurdo no aceptarlo porque no va a dejar de existir. Abrazar lo que nos sucede es la mejor manera de dar un paso hacía la felicidad.

Autobservación

Si quieres dar un giro a tu vida y convertirte en una persona más feliz, lo primero que debes de hacer es autoobservarte. Quizá, de manera automática, las quejas se hayan convertido en tu respuesta a la mayoría de las situaciones. De esta manera, tu posición ante la vida es la de alguien que condiciona su felicidad a las circunstancias externas. La vida se convierte entonces en un intento de controlar que todo suceda como yo quiero. Si no es así, me quejo… Con esta actitud se sufre en buena medida y olvidamos la magia que la vida nos ofrece gracias a las sorpresas.

La decisión de ser feliz

El primer paso hacía una vida feliz es decidir que quieres serlo. Si abandonamos las quejas y decidimos poner atención en aquello que nos hace afortunados, la vida cambia. Cada día convivimos con infinitas razones para ser felices que pasamos por alto. Todas esas cosas son tan sencillas como importantes. Por ese motivo, cuando elegimos poner atención a aquello que sí nos gusta y desviar la atención de lo que no nos gusta, somos más felices. Además, es muy posible, que con el tiempo, podamos comprobar que aquello de lo que nos hubiéramos quejado es lo mejor que podría habernos ocurrido.

Si conseguimos vivir una vida más pausada y ponemos más atención a cada instante que vivimos podremos observar las maravillas que nos rodean. La queja está basada en los automatismos que desarrollamos al vivir a toda velocidad y que opacan la verdadera dicha. ¡Comienza a vivir una vida más consciente!