Category Archives: Yoga

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¿Qué es el yogadanza?

En occidente el baile es considerado una forma de entretenimiento para aquellos que bailan y para los que lo disfrutan como espectáculo. Sin embargo, la danza originalmente era un elemento de unión, conexión y celebración entre personas de una misma comunidad. Con la intención necesaria, podemos convertir el baile en una manifestación de paz y conexión con el entorno. De ahí que podamos vincular la danza con el yoga de manera fácil. De hecho, es posible que originalmente el baile y el yoga fueran algo muy parecido.

Fusión de disciplinas

Parece ser que el origen del yoga podría estar entre el año 10.000 y 5.000 antes de Cristo. Cada postura tenía su significado particular y eran utilizadas para generar entendimiento y paz, tanto hacía uno mismo, como con el resto de las personas.

En la actualidad, son muchos los profesionales de la danza que practican yoga para entrenar su cuerpo para las diferentes coreografías. La resistencia, los estiramientos y el fortalecimiento de los músculos que otorga la práctica del yoga son imprescindibles para la danza. Por lo tanto, ambas disciplinas se han fusionado para dar lugar a un tipo de yoga más dinámico y lúdico.

Yogadanza

Este tipo de yoga origina una dimensión energética y creativa que conecta a las personas que lo practican con su parte física y también con la parte más espiritual. De la misma manera que el yoga original, el yogadanza equilibra cuerpo, mente y espíritu, impulsando la expansión de la conciencia. A la vez, conlleva una mayor cantidad de movimiento corporal que promueve la salud física, emocional y mental.

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El yogadanza integra suaves ejercicios de estiramiento con movimientos más dinámicos. Integra danza libre y coreografías con mantras, según las escuelas. Todo ello reorganiza tanto la energía personal como la grupal. Los beneficios que nos aportan son numerosos: mejora la postura y coordinación, da tono a la musculatura, aumenta la flexibilidad, beneficia la salud cardiovascular y circulatoria. Además de todos los beneficios a nivel físico, este tipo de ejercicio libera patrones de energía bloqueada y hace que nuestra autoestima mejore.

¿Quién puede practicar yogadanza?

El concepto de yogadanza es muy amplio. Este tipo de ejercicio puede ser adaptado fácilmente para distintos tipos de personas de diferentes edades. Algunos profesionales trabajan yogadanza incluso con personas con Parkinson y otras patologías.

Existen también otros tipos de yoga en los que se mezclan danzas tradicionales con yoga. Uno de ellos es el Shakti Dance que combina el Kundalini Yoga con una danza tradicional india. Según se explica en este artículo, el Shakti Dance te lleva hacía tu cuerpo y te saca de tu cabeza. En los Estados Unidos está muy de moda el Buti Yoga que mezcla el yoga con algunos movimientos de baile de las tribus americanas.

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El danza yoga nos aporta la paz interior y la relajación del yoga más estático añadiendo un toque lúdico y más enérgico que puede animar a practicarlo a las personas más activas.


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Yoga y salud cardiovascular

El yoga es una práctica que se relaciona con la elasticidad y la paz mental. Además de esto, practicar yoga nos ofrece muchos beneficios que quizá son menos conocidos. Aunque no se trata de un ejercicio que se pueda considerar aeróbico, diferentes estudios sugieren que es igual de efectivo para la salud cardiovascular.

Salud cardiovascular

El estrés es el principal causante de los problemas de salud de nuestra civilización. Cierta cantidad de estrés en un momento determinado puede ser necesario. Sin embargo, vivimos en un momento de la historia en el que muchas personas viven en un continuo estrés. Esta situación obliga a nuestro organismo a secretar hormonas que son altamente dañinas para todo nuestro cuerpo. Por todo ello, evitar el estrés es urgente y necesario, si queremos conservar en equilibrio nuestro cuerpo.

La salud de nuestro sistema cardiovascular está relacionada con una vida sana. Vigilar el peso, la tensión arterial y el colesterol son la mejor forma de proteger nuestro corazón. En cuanto al ejercicio físico, hasta hace poco, se creía que la mejor opción era practicar ejercicio aeróbico. Sin embargo, en la actualidad, como hemos señalado más arriba, se ha visto que el yoga es igualmente beneficioso.

En dichos estudios se observó que los practicantes de yoga, en general, presentaban menor peso corporal, menor presión arterial y menor lípidos en sangre. Esto nos lleva a entender que la práctica del yoga es una magnifica herramienta para cuidar de nuestro sistema cardiovascular. Además de esto, al comparar la práctica de yoga con otros ejercicios aeróbicos no se observaron cambios significativos en la salud.

La paz mental

La relación cuerpo mente es cada día más tenida en cuenta dentro de la medicina. La tensión y los problemas están muy relacionados con numerosas dolencias. Son muchos los especialistas en cardiología que incluyen la meditación entre sus recomendaciones para una buena salud cardiovascular.

Pixabay/Free-Photos

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Por todo ello, podemos observar que, aunque el yoga sea una disciplina de menor intensidad física, tiene una gran influencia en la relación mente cuerpo: si nuestra mente esta en paz todo nuestro organismo también lo estará.

El perfil del practicante de yoga

El doctor Miguel Ángel García-Fernández es secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Según sus palabras: «las personas que practican yoga son especiales»Esta apreciación es debida a que, según su opinión, tales personas suelen tener una filosofía vital diferente al resto. Normalmente, son personas que buscan bienestar físico y espiritual a través de la meditación y los ejercicios. Quizá esa disposición -opina el doctor García-Fernández- sea en si misma un factor de prevención del riesgo cardiovascular.

Pixabay/Pixel2013

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La práctica regular del yoga nos ofrece también la posibilidad de viajar hacía nuestro interior. La atención a la respiración nos lleva a ser conscientes de nuestro cuerpo, de lo que ocurre más allá de lo que vemos afuera. Y desde esa posición de observador podemos distanciarnos y ver las cosas de manera diferente.


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La glándula pineal, una gran desconocida

En el interior de nuestro cerebro, en el centro, encontramos una glándula del tamaño de una lenteja que tiene un papel muy importante. A pesar de el poco espacio que ocupa, se le ha dado tanta importancia como para denominarla el «asiento del alma». En algunos círculos también se relaciona esta estructura con nuestro «tercer ojo», responsable de una visión que va más allá de la capacidad de nuestros ojos. En esta ocasión vamos a contarte por qué esta glándula es tan importante.

El director de orquesta

La glándula pineal, o epífisis cerebral, desempeña un papel muy importante aunque poco conocido. De hecho, a día de hoy, no se conocen todas sus funciones. Se sabe que la mayoría de los vertebrados también la poseen y algunos reptiles y anfibios tienen una estructura parecida.

Pixabay/artesitalia

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De la misma manera que todo el funcionamiento del cuerpo humano, estudiar las funciones de esta glándula resulta fascinante. Podríamos decir que su papel es el mismo que el de un director de orquesta. Se inspira gracias a luz del sol  y es la responsable de regular los ciclos y los ritmos circadianos. Por ejemplo. es quien decide cuándo aparece la madurez sexual en cada ser humano. También regula muchas de nuestras emociones.

Aunque no mide más de 8 milímetros recibe casi la misma cantidad de flujo sanguíneo que nuestros riñones. El término «pineal» procede de su forma de árbol. Tanto su tronco como sus ramas se solidifican en etapas bastante tempranas de la vida, mostrando cierta calcificación.

La melatonina

La melatonina es la hormona que se ocupa de facilitar nuestro descanso. Además de ayudarnos a dormir también fortalece el sistema inmunitario.  Y, por si fuera poco, se encarga de que nuestro cerebro no envejezca antes de tiempo.

La glándula pineal es la única glándula del cuerpo que se encarga de producir melatonina. Para esto es necesario que nos encontremos en la oscuridad ya que su producción se inhibe en presencia de la luz. Esta hormona también hace posible que disfrutemos de bienestar y gran energía. Sin embargo, por causas aún no bien conocidas, la glándula pineal pierde cierta funcionalidad ya en la adolescencia porque, a medida que nos hacemos mayores, tiende a calcificarse.

Cuida tu glándula pineal

La pérdida de función de esta glándula hace que nuestro sueño sea de peor calidad. Así mismo, nuestra capacidad creativa disminuye y tendemos a perder la natural conexión con nuestro centro. Sin embargo, con un poco de voluntad, podemos cuidar de esta glándula para seguir obteniendo los beneficios de su buen funcionamiento:

  • Intenta vivir de acuerdo a la naturaleza. El sol es imprescindible. Siempre que sea posible deberíamos pasear recibiendo los rayos solares. Es importante evitar las horas centrales en épocas de calor.
  • Evita luces de móviles, televisiones y ordenadores, en la medida de lo posible. Este tipo de luz resulta muy dañina para la glándula pineal.
  • Necesitamos dormir en plena oscuridad. Además de esto, cualquier aparato electrónico debería de estar apagado o muy lejos de nuestra cama.
  • Evita el exceso de flúor. En algunos países se añade flúor al agua de consumo público. Se ha observado que un exceso de este elemento calcifica en exceso la glándula pineal.
  • Practica yoga y visualizaciones. Diferentes estudios han demostrado que la práctica regular del yoga es muy beneficioso para el cerebro en general.

Como habrás visto es muy fácil cuidar esta pequeña parte de nuestro cuerpo y los beneficios que nos aporta ese cuidado numerosos.


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¿Qué es el yoga facial?

La salud y el bienestar son dos grandes aspiraciones de todo ser humano. Para alcanzar esas metas tenemos a nuestra disposición diferentes técnicas y herramientas. Una buena alimentación, aire puro, sol y ejercicio moderado, son los ingredientes básicos para vivir de manera saludable. El yoga es uno de los ejercicios, denominados moderados, más recomendados para una vida sana. Dentro de esta filosofía encontramos una modalidad desconocida para muchas personas, el yoga facial. Aquí te vamos a contar en qué consiste.

¿En qué consiste el yoga facial?

Como ya hemos dicho, el yoga es una disciplina que se ha hecho muy popular en los últimos años. Además de conservar la elasticidad y tono de los músculos y estructuras corporales, nos ayuda a centrar nuestra mente y calmar nuestras emociones.

Los músculos de todo nuestro cuerpo necesitan ejercicio para mantenerse sanos y elásticos y los de nuestro rostro no podían ser menos. En general, ponemos mucha atención en la piel de la cara pero poca en la musculatura. Normalmente, el movimiento que llevamos a cabo con estos músculos es involuntario, quizá por eso no pensamos en ello.

Con el paso de los años y la falta de ejercicio los músculos faciales pierden firmeza y elasticidad. Nuestros gestos, poco a poco, van marcando arrugas y expresiones que hemos mantenido en el tiempo. El yoga facial nos ofrece ayuda ya que con sus ejercicios y cierta constancia los efectos del paso del tiempo se harán menos evidentes.

Ejercicios para practicar en casa

Para obtener los máximos beneficios de esta técnica lo ideal sería que un profesional nos asesore. No obstante, existen ciertos ejercicios muy fáciles de hacer que podemos practicar a solas. Con diez minutos al día, seis día por semana, es suficiente. Basta con repetir diez veces cada ejercicio.

Frente estirada

Cierra los ojos y eleva un poco hacia arriba la cara. Despacio, coloca las manos en el centro de la frente y tira hacia las sientes con las dos manos a la vez. Cuanto más despacio lo hagas mejor.

Masaje para los ojos

Este ejercicio activa el flujo sanguíneo en los ojos. Mantén los dedos a aproximadamente cinco centímetro de ellos y aprieta ligeramente a lo largo de las cejas y la cuenca. Solo hace falta una leve presión.

Óvalo facial

Pasando las manos por debajo de la mandíbula interior en dirección a las orejas se descarga gran parte de la tensión que acumulamos en esta zona.

Cara de trompetista

Se trata de acumular todo el aire que puedas en una mejilla y mantenerlo. Se hace primero en un lado y después en otro. Con este ejercicio se estira mucho la piel de las mejillas.

Pixabay/Wikilmages

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Marylen

Aquí combinamos el trabajo de mandíbula y labios. Inclina la cabeza hacía atrás y lanza besos al aire. Después, volviendo la cabeza a la posición recta soplaremos con fuerza mientras apretamos mucho los labios.

Tornado

Este ejercicio debe de ser enérgico pero sin forzar demasiado. Es muy beneficioso para los labios. Cerramos la boca y apretamos un poco los labios. En esa posición pasaremos la lengua por el interior de los labios empujando y haciendo círculos concéntricos. El efecto de estiramiento se nota en seguida.

Unsplash/Nojan Namdar

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Aunque es bastante desconocido, el yoga facial es muy útil para nuestro bienestar. Con cierta constancia los resultados hablan por si solos.


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Psoas, el músculo del alma

El psoas es un músculo que interviene en muchas funciones importantes del cuerpo. Sobre todo, es fundamental para mantener la estabilidad ya que está ligado al suelo pélvico y al diafragma. Su desequilibrio puede ocasionar dolor en la pelvis o en la zona lumbar. Cuando este músculo está estirado y relajado nos ayuda a liberar tensión que, de otra manera, se acumularía ocasionando diferentes molestias. Según diferentes investigaciones, se ha llegado a saber que está relacionado con el equilibrio emocional. Por este motivo se le ha llegado a llamar el «músculo del alma». Se trata de un músculo grande y fuerte que está insertado en la profundidad del cuerpo. Ante todo, es el músculo conector de la piernas con la espalda. Está insertado, a la altura del diafragma, en la columna baja por delante de la pelvis hasta el fémur.

¿Qué funciones tiene?

Como hemos dicho, su principal función es la conectar el tronco con las piernas. Gracias a ello podemos caminar, correr y tener una buena postura al andar. Además de esto, asegura la estabilidad al cuerpo y corrige la posición de las vértebras lumbares.

Psoas

El psoas también mantiene los órganos de la parte baja del abdomen bien sujetos. Así, la vejiga, los riñones, la matriz o los intestinos funcionarán de manera óptima. El hecho de estar conectado con el diafragma hace que se acorte ante cualquier tensión. Este acortamiento facilitaría, en caso de necesidad, el salir corriendo o recoger el cuerpo doblado para protegernos.

Al pasar muchas horas sentados, haciendo ciclismo o deportes tipo atletismo el psoas se suele acortar también. El acortamiento presiona las vértebras hacía abajo y provoca mayor lordosis. Debido a ello se puede producir pinzamiento de los discos vertebrales y también dolor.

Unsplash/bruce mars

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Cuando el cuerpo detecta el acortamiento, el organismo registra la posibilidad de peligro inminente. A partir de ahí se activarán los mecanismos de supervivencia con la consiguiente liberación de adrenalina. En estos casos aparecerán miedos y angustia con la consecuente bajada de defensas.

Beneficios de estirar el psoas

Dentro de los asanas del yoga existen muchos ejercicios que nos ayudan a estirar el psoas y mantenerlo en equilibrio. Gracias a estos ejercicios obtendremos los siguientes beneficios:

  • Tendremos menor secreción de adrenalina con lo que los síntomas asociados a la ansiedad y el miedo desaparecerán
  • Los órganos internos trabajarán con más eficacia
  • La energía fluirá libremente con mayor facilidad
  • La postura corporal será mejor y, por lo tanto, desaparecerán los dolores de espalda
  • El sistema inmunológico se verá fortalecido

Unsplash/Alex Shaw

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Existen numerosas posturas de yoga que ayudan a liberar la tensión innecesaria del psoas. Un psoas relajado nos ayuda a fluir y a disfrutar de la vida desplegando toda nuestra vitalidad.


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El diafragma, un músculo ligado a las emociones

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de la respiración para gozar de buena salud. Para que esta respiración se lleve a cabo de manera efectiva es imprescindible que los músculos implicados estén en buenas condiciones. El diafragma es uno de los músculos que intervienen en todo este proceso. Vamos a ver por qué es tan importante.

Funcionamiento del diafragma

El diafragma se encuentra situado dentro de la caja torácica. Se le ha llegado a llamar la cama del corazón porque pareciera que es allí donde este reposa. Se trata de una especie cúpula que separa las cavidades abdominal y torácica. Está insertado en diferentes puntos de las costillas, el esternón y las vértebras. Cuenta también con orificios por los que pasan el esófago, algunos nervios y vasos sanguíneos.

Diafragma

Cuando realizamos la inspiración, este músculo se contrae a la vez que aumenta el espacio de la cavidad torácica. A la vez, el aire entra en los pulmones a través de la tráquea llenando el vacío que queda. Tras la inhalación, el diafragma se relaja y el aire es exhalado vaciando así los pulmones.

Las emociones

El diafragma, al ser un músculo que no notamos, tiende a ser olvidado. Sin embargo, cualquier situación de tensión que nos afecte emocionalmente repercute en él. Podríamos compararlo con una pequeña caja donde guardamos nuestras emociones. Algunas personas lo llaman el músculo del alma. De la misma manera que el resto de los músculos del cuerpo, el diafragma también se contractura. Esto sucede, casi siempre, cuando estamos sintiendo tensión y dejamos de respirar correctamente.

Cuando este músculo se bloquea, se encoje en cierta medida y va un poco hacía abajo. Lógicamente, cuando esto sucede, presiona a las vísceras y órganos que se encuentran por debajo. Esta presión ocasiona tensiones en todo el cuerpo llegando, incluso, a generar tensiones en el suelo pélvico o en la próstata.

Mejorar la respiración

Nuestras emociones marcan nuestra forma de respirar y, consecuentemente, nuestra postura corporal. Cuando no hacemos una buena respiración, de manera inconsciente, nos vamos «encogiendo». Cualquier ejercicio que mejore nuestra respiración beneficiará el diafragma.

La práctica regular de ejercicios respiratorios nos aporta equilibrio emocional y mental. El yoga es una de las mejores maneras de hacer que el diafragma se mueva y se relaje. Dicho movimiento hace que, de alguna manera, este músculo libere las emociones y tensiones que tuviéramos atrapadas. Por eso, muchas personas, gracias a la práctica del yoga, consiguen, además de sentirse mejor físicamente, mejorar su condición emocional.

La respiración es nuestra gran aliada para mantener una buena salud. Además del yoga, el pilates, la meditación y la relajación son excelentes disciplinas para mejorar el tono de nuestro diafragma. Un diafragma feliz nos asegura una vida plena y con salud.


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¿Cómo aliviar los dolores de espalda?

Nuestra espalda es la parte de nuestro cuerpo que más tensiones soporta. Al cuidar de ella, aseguramos bienestar a todo el organismo ya que es la que sostiene todo nuestro cuerpo. Las preocupaciones del día a día suelen «echarse a la espalda» para poder seguir hacía adelante. En muchas ocasiones lo mejor sería hacer un alto en el camino y revisar y tirar a la basura nuestro exceso de carga. De esa manera no viajaríamos con tanto equipaje. Además de eso, existen diferentes tipos de ejercicios que nos ayudarán a mantener sana esa parte tan importante de nuestra anatomía.

Una postura correcta

En muchas ocasiones los dolores de espalda no están relacionados con ninguna patología. Es muy común que posturas incorrectas o la debilidad de los músculos causen molestias que tienen fácil solución.

Una buena higiene postural es imprescindible para mimar la espalda. Por ejemplo, al agacharnos, es muy importante mantener la espalda bien derecha y flexionar las rodillas. Cuando tengamos que permanecer sentados mucho tiempo también la mejor postura será con la espalda recta.

Además de esto, el ejercicio físico es imprescindible para que los músculos tengan el tono suficiente para mantener la postura deseada. Una musculatura tonificada actúa como protección de los huesos y evita mayores complicaciones.

Ejercicio físico aconsejable

Los mejores deportes para la espalda son aquellos que nos fortalecen y flexibilizan pero que no implican gran impacto. Podríamos decir que en primer lugar se encuentra la natación. Cuando nadamos, fortalecemos suavemente los músculos a la vez que minimizamos cualquier riesgo de lesión al realizarse en el agua. El ciclismo o el running no son tan aconsejables porque pueden crear tensiones tanto en el cuello como en la zona lumbar o dorsal.

Después de la natación, los mejores deportes para mantener la salud de la espalda son el yoga y el pilates. El yoga, por su parte, ayuda a relajar y flexibilizar la musculatura de todo nuestro cuerpo. Esta disciplina también nos obliga a poner conciencia en aquellas zonas en las que haya tensión y, gracias a los ejercicios de respiración, nos conduce a la relajación.

El pilates, además de otras beneficios, nos ayuda a fortalecer los músculos abdominales. Cuando nuestra zona abdominal tiene un buen tono es muy difícil que la parte baja de la espalda nos duela.

Aligerar la carga

Ya hemos visto que físicamente es fácil mantener nuestros músculos tonificados y relajados. Sin embargo, si actuamos físicamente pero, mental y emocionalmente, aún cargamos con demasiado equipaje es muy posible que la espalda nos siga molestando.

Son muchas las personas que, habitualmente, llevan a cuestas cosas que, si las soltaran, es muy probable se resolverían por si solas. Así mismo, también es muy común cargar con asuntos que no nos pertenecen porque pensamos que así somos mejores personas…

Nuestro trabajo más importante es cuidar de nosotros mismos. Cuando nos encargamos de aquello que no nos pertenece nuestro cuerpo nos enviará señales a través de malestares y dolores que no deberíamos ignorar. Una persona sana es aquella que se cuida y que aligera su «carga» siempre que lo necesita.


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Una mente tranquila para tiempos convulsos

Todo aquello que sucede a nuestro alrededor nos afecta de alguna manera. La vida es dinámica y, en ciertos momentos, parece que todo se mueve en exceso a nuestro alrededor. Ese movimiento provoca diferentes desequilibrios en nuestro cuerpo y en nuestra psique. Además, nuestra mente, acostumbrada al juicio y a la actividad continua, nos agita aún más. La meditación, el yoga o cualquier técnica de relajación son formas de encontrar la calma que necesitamos en aquellos momentos en los que afuera todo se agita.

La loca de la casa

Todo aquello que sentimos o experimentamos tiene su origen en nuestra mente. Los sentimientos siguen a los pensamientos y la interpretación de aquello que nos sucede también proviene de esos pensamientos. El origen de todo lo que pensamos está en lo que hemos llamado «la loca de la casa», nuestra mente. Aunque la mente humana es una maravillosa herramienta para transitar por este mundo, cuando solo ella tiene el mando de nuestros pensamientos, la locura entra en nuestra vida.

Pixaba/darksouls1

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La mente lanza ideas, pensamientos y recuerdos a su antojo. Lo hace de forma repetida y machacona. Muchas veces no somos conscientes de que esto está sucediendo. Vivimos tan desconectados que no somos capaces de encontrar el origen de un malestar en algo que antes hemos pensado. Sin embargo, si fuéramos capaces de vivir de manera más lenta y consciente observaríamos que todo tuvo su origen en un simple pensamiento.

Una vida más lenta

La lentitud no está de moda. En una sociedad donde prima la productividad esta apreciada cualidad se contempla como algo no deseable. Todo ha de suceder casi de manera instantánea para que sea «rentable». Debido a esta forma de vivir, los momentos se nos escapan de las manos. Somos como pequeños títeres que corren de un lado a otro y no tienen control sobre sus vidas.

Si ralentizamos el ritmo en el que se desenvuelve nuestra vida, podemos observar que todo cobra otro sentido. La mejor manera de poder llevar esto a cabo es consiguiendo que la mente aminore su actividad frenética y nos acompañe en esta nueva manera de vivir.

Unsplash/Austin Schmid

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Hacía una vida más consciente

En los momentos de mayor convulsión es cuando más necesitamos saber vivir desde la paz y la tranquilidad. Cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor nos afectará en menor medida si internamente estamos equilibrados. Afortunadamente, contamos con diferentes herramientas que nos ayudan a conservar el equilibrio incluso en los momentos más duros.

La meditación o relajación nos ayudan a observar la realidad desde diferente perspectiva. Una pequeña meditación al comenzar el día observando nuestros pensamientos armonizará mágicamente nuestra jornada. De la misma manera, la práctica del yoga dos o tres veces por semana nos relaja y armoniza cuerpo y mente. En la actualidad contamos con numerosas formas de estabilizar nuestra mente y, consecuentemente, nuestro cuerpo: tai chí, masaje metamórfico, reflexología, etc. Lo importante es encontrar aquella que mejor vaya con cada uno de nosotros y entender que una mente tranquila siempre es sinónimo de una vida pacífica y placentera.


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La respiración en el yoga

Cada una de las células de nuestro organismo necesita oxígeno para funcionar correctamente. Gracias a la respiración este elemento llega hasta nuestros órganos. Según sea la necesidad, el cuerpo utilizará un ritmo respiratorio determinado sin que nuestra voluntad intervenga en ello. Una buena oxigenación es vital para gozar de buena salud. Además, la respiración es una de las mejores maneras de depurar todo nuestro cuerpo. Los ejercicios respiratorios son la base del yoga y aportan muchos de los beneficios de esta técnica.

Relajación y respiración

El hecho de respirar se da de forma automática. No obstante, también podemos intervenir en cierta medida en esta función fisiológica consiguiendo así cierto control sobre ella. En el yoga, la respiración consciente es imprescindible para llegar a un buen estado de relajación.

Pixabay/Activedia

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Los dos pilares del yoga son la relajación y la meditación. Respirar correctamente es fundamental para poder meditar o relajarnos. Gracias a la respiración del yoga se consigue mejorar la capacidad de los pulmones para utilizarla en nuestro beneficio.

Si somos capaces de controlar y ser conscientes del flujo de nuestro proceso respiratorio podremos conectar más fácilmente con el momento presente. Desde ese control es más fácil tomar distancia de los pensamientos que, frecuentemente, se desplazan a su antojo por nuestra mente. Cuando llevamos a cabo una respiración profunda y relajada todos los tejidos se oxigenan y la atención y concentración son mayores.

¿Cómo respirar durante la práctica del yoga?

Es muy posible que si ya practicas yoga sepas que después de una clase sientes una placentera sensación de ingravidez. Esto es debido a que has respirado bien durante las posturas. Una buena respiración regula nuestro nivel de energía ya que contribuye a llevar oxígeno a todo nuestro cuerpo.

No es necesario que los practicantes de yoga respiren de manera forzada o sonora deliberadamente. Lo importante es dejar que el cuerpo nos indique cuánto oxigeno necesita. Cuando la postura es suave, solo hace falta observar la respiración y contar durante la inhalación, la pequeña apnea y la inhalación. Cuando los ejercicios son más dinámicos, lo importante es seguir cogiendo y soltando aire por la nariz y evitar retener demasiado aire o respirar por la boca.

La energía vital o prana

La filosogía yóguica sostiene que cada vez que respiramos inhalamos fuerza vital o prana. Esta energía vital forma parte de todos los seres vivos. Una correcta respiración yóguica llena nuestro cuerpo de energía vital, mejora todas nuestras funciones corporales y consigue la conexión mente-cuerpo de forma instantánea. Esto es debido a que al prestar atención a nuestra forma de respirar, automáticamente, nos conectamos con el cuerpo y accedemos al momento presente.

Cada vez que contraemos el diafragma todos los órganos digestivos reciben un masaje. Gracias a ello el flujo de sangre aumenta llevando nutrientes a nuestras células y eliminando toxinas de los órganos. Por eso se dice que la mejor forma de alcalinizar el cuerpo es respirando correctamente.

La práctica del yoga nos armoniza y fomenta la buena salud y la alegría sin causa. Existen pocos ejercicios físicos que nos ofrezcan tanto y nos exijan tan poco.


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Beneficios del yoga durante el embarazo

El ejercicio durante el embarazo es muy recomendable. Siempre que no haya ninguna patología que indique lo contrario la mujer embarazada debe de mantenerse activa. El yoga durante el embarazo es uno de los tipos de ejercicio más aconsejable. La práctica de esta disciplina, en cualquier momento de nuestra vida, nos aporta muchos beneficios. Aún así, en determinados casos, también existen contraindicaciones. De todo ello te vamos a hablar en este artículo.

Actividad física de bajo impacto

Cómo ya hemos dicho, la actividad física de la madre gestante es totalmente aconsejable siempre que el embarazo sea normal. No obstante, no vale cualquier tipo de ejercicio. Lo primero que hay que tener en cuenta es que sea una actividad física de bajo impacto.

Unsplash/Dane Wetton

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Son muchos los estudios que confirman que el yoga es el mejor ejercicio para el embarazo. Esto es debido a que parece ser más efectivo que caminar o que los ejercicios que se practican en las clases de preparación al parto ya que, además de los beneficios físicos, también aporta equilibrio mental.

Beneficios de la práctica del yoga

El estado hormonal durante el embarazo acentúa, en muchos casos, la tendencia a la depresión. En este sentido se ha comprobado que el yoga es de gran ayuda para reducir los síntomas. Los diferentes ejercicios de respiración y las meditaciones que acompañan a esta disciplina son capaces de calmar la mente y ayudar a ver las cosas desde otra perspectiva.

La práctica habitual del yoga genera paz mental que nos ayuda a que el resto de las funciones corporales se lleven a cabo con más eficacia. Por ejemplo, se ha observado que practicando yoga dos veces por semana, las futuras madres mejoraban su función inmunitaria. Y por si esto fuera poco, también se ha comprobado que las mujeres que practican yoga durante le embarazo sienten menos dolor durante el parto y se reducen las posibilidades de tener que practicar una cesárea.

Por supuesto, todos los beneficios que el yoga aporta a cualquier persona también los obtendrá la mujer embarazada: la calidad de sueño mejora y se produce alivio de dolores de espalda al mejorar la postura corporal. A esto habría que añadir el punto de consciencia que la técnica aporta y que hace que la madre pueda conectar mucho mejor con su futuro hijo.

Detalles a tener en cuenta

Siempre que te pongas en manos de un profesional la práctica del yoga durante el embarazo no tendría porque suponer ningún problema. No obstante, es importante saber que:

  • Una mujer embarazada necesita más oxígeno que normalmente. Por ese motivo es muy importante que el ejercicio se practique en habitaciones muy bien ventiladas y sin exceso de calor.
  • Tanto las posturas invertidas como las que se hagan apoyadas sobre la espalda no son recomendables. Tampoco se practicarán posturas que compriman o estiren en exceso el abdomen.
  • Siempre se practicará un yoga adaptado a la situación de embarazo o yoga prenatal. Ningún otro tipo de yoga es recomendable.
  • Una embarazada nunca debería exigirse demasiado al practicar yoga. Lo ideal es que el esfuerzo se realice con comodidad y sin que falte el aliento.

Pixabay/Pexels

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Si estás embarazada y deseas practicar yoga lo primero que has de hacer es consultar a tu médico. Una vez que él te haya dado el visto bueno, acude siempre a un centro especializado y ¡a disfrutar de la experiencia!