La vitamina C y sus numerosos beneficios

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Unsplash/Bruna Branco

La vitamina C y sus numerosos beneficios

A diferencia de los animales, los seres humanos no sintetizamos la vitamina C, necesitamos ingerirla para obtener sus beneficios. Esta vitamina hidrosoluble, también conocida como ácido ascórbico, es imprescindible para llevar a cabo numerosas funciones y, sobre todo, para que el sistema inmunológico funcione correctamente.

Para qué sirve la vitamina C

Como ya hemos dicho, estamos hablando de una vitamina hidrosoluble. Esto quiere decir que, aunque nuestro organismo guarde cierta cantidad, elimina por la orina lo que no es necesario. Eso nos indica que hay que tomarla de manera regular para evitar carencias.

Pixabay/Ri_Ya

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Esta importante vitamina es utilizada por el cuerpo para la reparación y crecimiento de tejidos. Entre otros, está implicada en los siguientes procesos:

  • Es la responsable de la reparación y mantenimiento de los dientes, cartílagos y huesos
  • Se encarga de fabricar una importante proteína que está implicada en la producción de vasos sanguíneos, ligamentos y tendones
  • Es imprescindible en la absorción del hierro
  • Es muy importante en la sanación de heridas y formación del colágeno.
  • Imprescindible para evitar el escorbuto
  • Parece ser que acorta los procesos gripales

Potente antioxidante

La vitamina C es un antioxidante muy importante. Los antioxidantes son los encargados de bloquear y prevenir gran parte del daño causado por los radicales libres. Estos radicales libres se producen con la descomposición de los alimentos o por la contaminación y la radiación. Están relacionados con la aparición de ciertas enfermedades y con el envejecimiento.

Pixabay/Regenwolke0

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¿Dónde encontramos vitamina C?

Las frutas y verduras son la mejor fuente de esta vitamina. Los cítricos, el kiwi, el mango, la sandía, la piña y la papaya son muy ricos en vitamina C. Los vegetales, siempre que se consuman crudos o ligeramente cocinados, también aportan una buena cantidad. El brócoli, los pimientos, espinacas, tomates y patatas son un buen ejemplo.

Existen también muchos complejos vitamínicos que contienen vitamina C. Lo ideal sería que con la dieta se obtuvieran las cantidades necesarias y evitar la suplementación. No obstante, el médico podría indicar la necesidad de tomar algún suplemento en caso de necesidad. Las cantidades diarias recomendadas van desde los 40mg hasta los 90mg, dependiendo del sexo y la edad.

Las personas fumadoras deberían añadir unos 40mg a su dieta ya que el tabaco incrementa la necesidad de esta vitamina.También se incrementa la necesidad de vitamina C en casos de dietas poco variadas, alcoholismo o en algunos tipos de cáncer. Las embarazadas y madres lactantes también deberían de tomar grandes cantidades de frutas y verduras frescas para hacer frente a sus necesidades de esta vitamina.

Pixabay/silviarita

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La vitamina C es imprescindible y juega un papel muy importante en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. No obstante, siempre es importante que la fuente sea natural ya que en exceso nos puede perjudicar.


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