Aceite de oliva ¿todos son iguales?

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Aceite de oliva ¿todos son iguales?

El aceite de oliva es uno de los pilares de la dieta mediterránea. Es muy apreciado en la buena mesa, además de por su delicioso sabor, por sus interesantes propiedades nutricionales. Sin embargo, no todo el aceite de oliva es igual. Podemos encontrar diferentes tipos y calidades que aquí te vamos a explicar.

Un viaje a los orígenes

El olivo, y el oro líquido que sus frutos nos ofrecen, han acompañado al hombre a lo largo de toda su historia. Al igual que otros aceites vegetales no solo se ha usado en la gastronomía. Durante mucho tiempo se utilizó como combustible, como cosmético y en rituales religiosos. Ciertas investigaciones apuntan a que es posible que el olivo existiera incluso antes de que el ser humano apareciera en la tierra.

Parece ser que las primeras referencias arqueológicas y documentales sobre la aparición y el uso de este aceite se remontan al Antiguo Egipto. Se cuenta que la diosa Isis mostraba a los hombres el cultivo del olivo y, por lo tanto, los egipcios daban gran importancia a este oro líquido.

Diferentes variedades de aceite de oliva

No todos los aceites de oliva son iguales. En el mercado podemos encontrar una gran variedad en calidades y precios. Además, no todos los tipos de aceite tienen las mismas propiedades nutricionales, saludables y organolépticas. Vamos a hacer una pequeña descripción de estos tipos.

– Aceite de oliva virgen extra

Este tipo de aceite es el de máxima calidad ya que conserva todas las propiedades saludables y las características sensoriales. Se obtiene de aceitunas que estén en perfectas condiciones a través de procedimientos mecánicos. Los frutos se molturan a bajas temperaturas justo el día de su recolección. La acidez de este aceite siempre será inferior a 0,8º. Dentro de esta categoría encontramos dos tipos:

  • Aceite de Oliva Virgen Extra Premium: la recogida se realiza cuando la aceituna está en envero. Es un aceite con muchos matices en aroma y sabor y más frutado. Es ideal para tomar en crudo.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra convencional: se elabora cuando la aceituna está madura y da más rendimiento. Aunque cumple con todos los estándares de calidad su sabor es menos frutado. También tiene menos matices y características saludables que el anterior.
Pixabay/ulleo

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– Aceite de oliva virgen

Este tipo, al igual que la calidad extra, se extrae de la aceituna y solo por procedimientos mecánicos. Sin embargo, en este caso, las aceitunas o el proceso de elaboración. pueden presentar ciertos defectos. Normalmente, se elabora en las últimas semanas de la recolección cuando la aceituna está muy madura. Se suele utilizar para frituras y algún tipo de salsa.

– Aceite de oliva

Se obtiene mezclando aceite de oliva refinado y un porcentaje pequeño de aceite de oliva virgen. Podemos encontrar varios tipos de acidez. Existen diferentes variedades en función del porcentaje de aceite virgen que contenga. Es apto para el consumo.

– Aceite de oliva virgen lampante

En este caso se utilizan las últimas aceitunas de la campaña que presentan alguna anomalía o daño. Tiene pocas cualidades organolépticas y una acidez de más de 2º. Si no es refinado no es apto para consumo humano. Se denomina lampante porque era usado por los romanos para las lámparas de aceite.

– Aceite de oliva refinado

Cuando el aceite de oliva virgen lampante se refina por medio de procedimientos físicos y químicos se obtiene este tipo de aceite. El liquido que resulta tiene poco sabor, olor o color.

– Aceite de orujo de oliva

El orujo es el aceite de menor calidad. Se obtiene tras el refinado industrial de los residuos de la aceituna prensada y molida. Para ello se utilizan disolventes químicos y el resultado es un aceite de una acidez superior a 2º por lo que necesita ser refinado y mezclado con otra variedad de aceite de oliva virgen para poderlo consumir. Su olor y sabor no son muy agradables en general.

Unsplash/JessicaLewis

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Sin lugar a dudas, el tipo de aceite que goza de todas las características saludables y optimas es el aceite de oliva virgen extra. Merece la pena pagar un poco más y disfrutar de todas sus virtudes.


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Neuronutrición ¿Qué es?

Aquello que llevamos a nuestro plato está muy relacionado con la salud de todo el cuerpo. Ya lo decían los antiguos: «somos lo que comemos». De todo esto se encarga la nutrición. Dando un paso más, encontramos la neuronutrición que es la ciencia que estudia qué es lo que más le gusta y más le conviene a nuestro cerebro. Podríamos, por lo tanto decir, que gracias a esta ciencia podemos alimentarnos de forma inteligente.

¿Qué estudia la neuronutrición?

El cerebro humano necesita el 20% de la energía que consumimos diariamente. En la actualidad, gracias a las técnicas de imagen de vanguardia, los científicos pueden acceder más fácilmente a aquello que ocurre en nuestro interior. Si las células cerebrales no están bien nutridas es imposible que hagan su importante trabajo adecuadamente.  La neuronutrición observa de qué manera nuestros hábitos influyen en nuestra salud neurológica y de qué manera nuestro cerebro reacciona a dichas costumbres.

Pixaba/ColiN00B

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Los estudios que se están llevando a cabo en neuronutricíóm demuestran que la mente es la reguladora de las decisiones que hacemos a la hora de elegir ciertos alimentos. Lo más interesante es que, muchas veces, no somos conscientes de por qué y cuánto comemos. Nuestra manera de vivir nos empuja a una alimentación rápida y poco consciente.

¿Qué necesita nuestro cerebro?

El cerebro humano es la computadora central de nuestro cuerpo. Esta gran máquina está compuesta por aproximadamente 86 billones de neuronas y 10 veces más de células gliales. Cada célula es capaz de establecer 10.000 conexiones con otras neuronas a velocidades de vértigo. Todas ellas se encuentran en un ambiente graso que les permite su correcto funcionamiento. Gracias al trabajo de este órgano, el ser humano está dotado de memoria, emociones, coordinación motora, etc. Además de esto, tanto el cerebro como nuestro segundo cerebro, el intestino, ordenan qué hormonas circularán por nuestro cuerpo y estas cómo nos sentiremos.

Unsplash/bruce mars

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Para que nuestro maravilloso cerebro funcione óptimamente necesita: descanso de calidad, ejercicio físico, hidratación adecuada y una buena dieta.

¿Cuál es la dieta preferida de nuestro cerebro?

Una «alimentación inteligente» es lo mejor que podemos hacer por nuestro cerebro. Numerosos estudios han confirmado que las siguientes pautas de alimentación son beneficiosas para el sistema nervioso:

  • Consumir ácidos grasos esenciales de manera habitual:  pescado azul, marisco, algas, frutos secos, semillas y aceites vegetales.
  • Incluir proteínas en todas las comidas ya que son las responsables de la fabricación de neurotransmisores.
  • Tomar alimentos ricos en minerales y vitaminas: frutos secos, frutas y verduras frescas.
  • Por la noche es mejor tomar alimentos que contengan carbohidratos complejos y poca proteína para asegurar un buen descanso.
  • Beber agua según la sed y evitar alcohol ya que deshidrata en gran medida.
  • El café y el, tomados con moderación, son estimulantes cerebrales que nos aportan mayor concentración y nivel de alerta.
Pixabay/Shutterbug75

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Con estas simples indicaciones y una vida tranquila nuestro cerebro funcionará mucho mejor. Una vez más, una alimentación adecuada nos ayudará a evitar la enfermedad y a vivir una vida más plena.