El azafrán, amigo de la salud cerebral

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El azafrán, amigo de la salud cerebral

El azafrán es una especia muy apreciada en la cocina de diferentes culturas. Se utiliza para dar sabor y aroma a muchos platos. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, no se conocían todos los beneficios que tiene para nuestro organismo. Se han hecho importantes estudios que demuestran que, entre otras cosas, el azafrán es muy beneficioso para tratar y prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Orígenes

El azafrán pertenece a la familia del iris y se cosecha del estigma de Crocus Sativus. Su flor tiene tres estigmas que son cosechadas siempre mientras la flor esté aún cerrada. Este proceso tiene lugar únicamente durante una semana al año cuando la planta florece. Por este motivo su precio es tan elevado ya que para producir 1 onza de azafrán se necesitan 3.000 estigmas o 1.000 flores. Ya en la medicina de Hipócrates o Galeno se mencionaba esta especia como un buen remedio para los resfriados, la tos, el insomnio o los problemas estomacales y de corazón.

Unsplash/Artam Hoomat

Originalmente, se cultivaba en Grecia y hoy en día los mayores cultivos están en Marruecos, Irán, España, Grecia e India. Necesita climas cálidos y abundante sol para crecer adecuadamente. Su sabor no es fácil de describir pero algunos opinan que tiene cierto olor a madera con un toque terroso. Es importante adquirir un buen azafrán porque, en ocasiones, para comercializarlo de manera más barata se adultera mezclándolo con otras plantas y en este caso las propiedades no serán las mismas.

Propiedades del azafrán

En la medicina tradicional persa el azafrán se ha utilizado desde muy antiguo para tratar problemas de memoria. Esta propiedad está relacionada con un ingrediente activo llamado crocina. En diferentes estudios se ha podido comprobar que esta sustancia protege las células cerebrales sin presentar los efectos secundarios de los fármacos utilizados con el mismo fin. Además de esto, el azafrán es considerado como un poderoso antioxidante que nos ayuda a retrasar los síntomas de envejecimiento y combate los radicales libres.

Por si todo esto fuera poco, parece ser que el azafrán mejora la circulación, ayuda en el tratamiento de la artritis, es un purificador de la sangre y alivia la fatiga y la inflamación muscular. También se ha visto que puede reducir la fiebre y facilita la relajación y el sueño.

¿Cómo usar el azafrán?

Generalmente esta especia se usa en sopas o en la típica paella valenciana. No obstante también podemos utilizarla de las siguientes maneras:

  • Polvo: como carminativo o para acelerar la menstruación
  • Tintura: frotar directamente en las encías cuando existan dolores bucales
  • Infusión: pondremos 2 gramos de azafrán por litro de agua y tomaremos dos o tres tazas al día

Una vez más, nos damos cuenta de que la naturaleza pone a nuestro alcance diferentes remedios naturales fáciles de utilizar y sin efectos secundarios.


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Aceite de oliva ¿todos son iguales?

El aceite de oliva es uno de los pilares de la dieta mediterránea. Es muy apreciado en la buena mesa, además de por su delicioso sabor, por sus interesantes propiedades nutricionales. Sin embargo, no todo el aceite de oliva es igual. Podemos encontrar diferentes tipos y calidades que aquí te vamos a explicar.

Un viaje a los orígenes

El olivo, y el oro líquido que sus frutos nos ofrecen, han acompañado al hombre a lo largo de toda su historia. Al igual que otros aceites vegetales no solo se ha usado en la gastronomía. Durante mucho tiempo se utilizó como combustible, como cosmético y en rituales religiosos. Ciertas investigaciones apuntan a que es posible que el olivo existiera incluso antes de que el ser humano apareciera en la tierra.

Parece ser que las primeras referencias arqueológicas y documentales sobre la aparición y el uso de este aceite se remontan al Antiguo Egipto. Se cuenta que la diosa Isis mostraba a los hombres el cultivo del olivo y, por lo tanto, los egipcios daban gran importancia a este oro líquido.

Diferentes variedades de aceite de oliva

No todos los aceites de oliva son iguales. En el mercado podemos encontrar una gran variedad en calidades y precios. Además, no todos los tipos de aceite tienen las mismas propiedades nutricionales, saludables y organolépticas. Vamos a hacer una pequeña descripción de estos tipos.

– Aceite de oliva virgen extra

Este tipo de aceite es el de máxima calidad ya que conserva todas las propiedades saludables y las características sensoriales. Se obtiene de aceitunas que estén en perfectas condiciones a través de procedimientos mecánicos. Los frutos se molturan a bajas temperaturas justo el día de su recolección. La acidez de este aceite siempre será inferior a 0,8º. Dentro de esta categoría encontramos dos tipos:

  • Aceite de Oliva Virgen Extra Premium: la recogida se realiza cuando la aceituna está en envero. Es un aceite con muchos matices en aroma y sabor y más frutado. Es ideal para tomar en crudo.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra convencional: se elabora cuando la aceituna está madura y da más rendimiento. Aunque cumple con todos los estándares de calidad su sabor es menos frutado. También tiene menos matices y características saludables que el anterior.

Pixabay/ulleo

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– Aceite de oliva virgen

Este tipo, al igual que la calidad extra, se extrae de la aceituna y solo por procedimientos mecánicos. Sin embargo, en este caso, las aceitunas o el proceso de elaboración. pueden presentar ciertos defectos. Normalmente, se elabora en las últimas semanas de la recolección cuando la aceituna está muy madura. Se suele utilizar para frituras y algún tipo de salsa.

– Aceite de oliva

Se obtiene mezclando aceite de oliva refinado y un porcentaje pequeño de aceite de oliva virgen. Podemos encontrar varios tipos de acidez. Existen diferentes variedades en función del porcentaje de aceite virgen que contenga. Es apto para el consumo.

– Aceite de oliva virgen lampante

En este caso se utilizan las últimas aceitunas de la campaña que presentan alguna anomalía o daño. Tiene pocas cualidades organolépticas y una acidez de más de 2º. Si no es refinado no es apto para consumo humano. Se denomina lampante porque era usado por los romanos para las lámparas de aceite.

– Aceite de oliva refinado

Cuando el aceite de oliva virgen lampante se refina por medio de procedimientos físicos y químicos se obtiene este tipo de aceite. El liquido que resulta tiene poco sabor, olor o color.

– Aceite de orujo de oliva

El orujo es el aceite de menor calidad. Se obtiene tras el refinado industrial de los residuos de la aceituna prensada y molida. Para ello se utilizan disolventes químicos y el resultado es un aceite de una acidez superior a 2º por lo que necesita ser refinado y mezclado con otra variedad de aceite de oliva virgen para poderlo consumir. Su olor y sabor no son muy agradables en general.

Unsplash/JessicaLewis

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Sin lugar a dudas, el tipo de aceite que goza de todas las características saludables y optimas es el aceite de oliva virgen extra. Merece la pena pagar un poco más y disfrutar de todas sus virtudes.


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¿Qué son los superalimentos?

En la actualidad son muchas las personas que se preocupan por su salud. Una buena dieta es una de las mejores maneras de conseguir que nuestro cuerpo funcione durante más tiempo en mejores condiciones. Ahora, como nunca antes, la información sobre alimentación es muy variada. A menudo, cabría decir que un poco excesiva. Dietas, suplementos, superalimentos… Vamos a ver qué son estos superalimentos y si realmente son tan interesantes.

¿A qué llamamos superalimentos?

Conocemos con este término a los alimentos que tiene gran interés nutricional y muchos beneficios para la salud. Normalmente, suelen tener gran cantidad de vitaminas, minerales, grasas saludables y antioxidantes.

Unsplash/Roberta Sorge

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Este nombre que ahora les damos no debe hacernos creer que se trata de productos nuevos. Muchos de ellos son de sobra conocidos. Por ejemplo, las legumbres o el aceite de oliva virgen extra. Por lo tanto, no deberíamos pensar que tienen propiedades milagrosas. Con incluirlos en una dieta variada y equilibrada sería suficiente.

Buena dieta y productos locales

Son muchos los productos exóticos que ahora podemos encontrar en nuestros mercados. La globalización ha hecho posible una que una gran variedad de alimentos lleguen a nuestro plato. Aún así, según recomiendan los expertos, la mejor dieta es aquella que nos ayuda a adaptarnos al sitio donde vivimos. Por ese motivo, los superalimentos más recomendables serán aquellos que no tengan que hacer un largo viaje para llegar a nuestra mesa.

Superalimentos poco conocidos

Son muchos los productos que encontramos dentro de esta categoría. Vamos a hacer un breve recorrido por algunos superalimentos que, aunque no sean demasiado usuales, tienen mucho interés nutricional:

Algas

Las algas son muy utilizadas en la cocina japonesa. Estos vegetales marinos nos aportan muchos nutrientes. Son especialmente ricas en minerales y proteínas. Con muy poca cantidad de ellas obtendremos grandes beneficios.

Pixabay/Pixel2013

Pixabay/Pixel2013

Levadura de cerveza

La levadura de cerveza tiene un buen perfil de aminoácidos de gran valor biológico. También es muy rica en vitaminas del grupo B y minerales. Habría que destacar la vitamina B6 como muy beneficiosa.

Uvas rojas

La humilde uva también está dentro de esta categoría. Su piel nos aporta resveratrol que mejora el estrés oxidativo y la inflamación. Así mismo, ralentiza el envejecimiento y es eficaz para controlar la diabetes.

Chocolate negro

El chocolate es un alimento rico en antioxidantes. Beneficia al sistema nervioso central y contribuye a la buena salud cardiovascular. También tiene gran cantidad de magnesio, un mineral implicado en muchísimos procesos de nuestro cuerpo y, sobre todo, muy importante para los músculos.

Azafrán

Durante miles de años se ha utilizado esta especia como hierba medicinal y colorante. Es un buen tónico digestivo y mejora la ansiedad y la depresión. También se utiliza como afrodisíaco. Existen varios estudios que lo relacionan de manera positiva para prevenir problemas oculares, obesidad o Alzheimer.

Unsplash/Mehdi Torabi

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Los superalimentos son buenos aliados para llevar una dieta rica en nutrientes. Sin embargo, lo más importante es la variedad en la alimentación, de esta manera estaremos aportando gran cantidad de superalimentos sin darnos cuenta.


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¿Para qué sirven de las semillas de lino?

Si aún no eres consumidor, casi seguro que habrás oído hablar de las semillas de lino. Este alimento, tan sencillo y barato, se está haciendo cada día más habitual en nuestras dietas. Aún así, son muchas las personas que no conocen realmente cuáles son sus beneficios y cómo consumirlas. Aquí te lo vamos a explicar.

Las semillas, en general, son altamente nutritivas. Esto es debido a que conservan en su interior todos aquellos elementos que mágicamente darán lugar a muchas nuevas plantas. Por eso es muy importante que incluyamos semillas en nuestra dieta de manera habitual.

Pixabay/ulleo

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Origen del lino

El nombre científico de las semillas de lino o linaza es Linu usitatissimum. A menudo, podemos encontrar esta planta creciendo en el borde de algunas carreteras o caminos. Se cree que su origen se encuentra hace aproximadamente 10.000 años en Oriente cercano. No obstante, hasta 5.000 años después no parece que se utilizara en la fabricación de cuerda o confección de ropa. Hasta el siglo XVIII fue la fibra que más se utilizó en Europa. Además de estos usos la linaza también se utiliza con fines medicinales o nutricionales.

Tipos de semillas de lino

Principalmente, podemos encontrar el lino en dos versiones: lino dorado y lino marrón. En ciertas ocasiones encontraremos marrón rojizo. Cualquiera de los tipos tienen características nutricionales muy similares. No obstante, el lino amarillo se suele utilizar mayormente para hacer aceite de cocina.

Pixabay/KirstentB

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Las semillas que se presentan de color blanco o verde no están aún maduras, por lo que no deberían de ser consumidas. Por el contrario, las que tengan color negro serán aquellas que se cosecharon hace mucho tiempo y nunca deberíamos consumirse crudas.

 

Características de la linaza

Su más destacada virtud tiene que ver con su alto contenido en ácidos grasos Omega 3.  Estas semillas nos ofrecen ácido alfalinolénico, imprescindible para el funcionamiento de las membranas celulares.

Además, las semillas de lino contienen unos antioxidantes denominados lignanos muy beneficiosos para la salud. Así mismo, estas semillas nos aportan un tipo de fibra muy interesante llamada mucílago. A esto hemos de añadirle sus interesantes cantidades de proteína, vitaminas B6 y B1, magnesio, fósforo, selenio, manganeso, hierro, potasio, cobre y zinc.

Beneficios del lino en nuestra dieta

Dependiendo de qué beneficios queramos obtener tomaremos las semillas de lino de diferente manera. Si lo que queremos es mejorar nuestro tránsito intestinal debemos tomarlas enteras y acompañadas de un vaso de agua. Si lo que deseamos es enriquecer nuestros platos con todos sus nutrientes tendremos que molerlas antes de ingerirlas. De esta manera obtendremos los siguientes beneficios:

  • Mejora en la piel y el cabello
  • Disminución del exceso de colesterol
  • Aumento el nivel de saciedad por lo que ayudan a perder peso
  • Protección el tracto digestivo
  • Descenso de procesos inflamatorios
  • Ayudan a resolver problemas derivados de la menopausia
  • Protegen el corazón

Estas son solo algunas de los muchos beneficios que se obtienen tan solo tomando un par de cucharadas diarias de semillas de lino. Es una suerte poder contar con un alimento natural y con tantas propiedades.


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Los beneficios del magnesio para la salud

Si te encuentras más cansado de lo normal. Si duermes mal o si tienes calambres y contracturas a menudo, es posible que tengas un déficit de magnesio. En la actualidad, son muchas las personas que no alcanzan las dosis diarias recomendadas de este importante mineral. Si tenemos en cuenta que el magnesio está implicado en aproximadamente 500 reacciones diferentes de nuestro cuerpo, entenderemos por qué no podemos descuidar su aporte.

Pocas personas tienen los niveles adecuados

Diferentes estudios afirman que solo un 25% de la población norteamericana ingiere cada día la cantidad de magnesio recomendada. Lamentablemente, es muy difícil determinar si hay déficit de magnesio a través de un análisis de sangre. Esto es debido a que solo el 1% de este mineral circula en nuestro torrente sanguíneo. La mejor forma de saber si existe un déficit es seguir la pista de los síntomas que presenta su ausencia en nuestro cuerpo.

Unsplash/Vince Lee

Unsplash/Vince Lee

Los alimentos  y el agua

Hoy en día, los alimentos que llegan a nuestra mesa tienen muy poco magnesio. Antiguamente, los suelos se abonaban de manera natural proporcionando al suelo todo el magnesio necesario. Actualmente, sin embargo, los abonos químicos solamente contienen nitrógeno, potasio y fósforo. De ahí nos surge la pregunta: ¿De dónde sacará la planta el magnesio que necesita?

De la misma manera, el agua que llega a nuestra casa está desprovista de la mayoría de los minerales que presentaría en origen. La potabilización de las aguas elimina esos minerales. El agua mineral embotellada tampoco cuenta con los minerales que necesitaríamos.

Funciones del magnesio

El magnesio es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, debería de ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Dentro de todas las funciones en las que está implicado podemos destacar:

  • Regulación de la glucemia y sensibilidad a la insulina
  • Creación de ATP, relacionado con la energía que nuestro cuerpo utiliza
  • Estabilización de presión sanguínea
  • Aumento de la función mitocondrial
  • Regulación y normalización de la función muscular de todo el cuerpo
  • Defensa antioxidante
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Es un potente desintoxicante

¿Cómo saber si tengo déficit?

Afortunadamente, el déficit de tan importante mineral presenta una gran cantidad de señales fácilmente observables con un poco de atención. Aunque estos síntomas podrían tener también otro origen, es muy posible que, si una persona presenta más de dos de ellos, pueda tener un nivel bajo de magnesio en su cuerpo:

  • Infecciones recurrentes
  • Calambres musculares
  • Arritmias cardíacas
  • Dolores de cabeza de repetición
  • Baja función inmunitaria
  • Cambios de humor
  • Síndrome premenstrual
  • Debilidad muscular
  • Problemas de audición
  • Osteoporosis

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

Fuente: Pixabay/ExplorerBob

¿Cómo incrementar los niveles de magnesio?

Es necesario saber que para no sufrir pérdidas de este mineral es importante evitar situaciones que obliguen a nuestro cuerpo a elevar su demanda. El consumo de alcohol, por ejemplo, es uno de los factores que incrementan la cantidad de magnesio que necesitamos. Así mismo, el estrés, la falta de sueño, los niveles altos de insulina y determinados medicamentos reducirán nuestras reservas.

Son muchos los expertos, como por ejemplo la Dra. Caroline Dean,  que consideran que hoy en día la mayoría de las personas deberían de tomar un suplemento de magnesio. Nuestros suelos, incluso los de cultivo ecológico, están sumamente empobrecidos. Aún así, la mejor manera de obtener cualquier mineral o vitamina siempre es a través de la dieta.

De todos los alimentos ricos en magnesio es el chocolate quien van en cabeza.  Las verduras de color verde oscuro, las coles y las hojas de remolacha también tiene un alto contenido en magnesio. Las semillas, los frutos secos -en especial las almendras- y los aguacates también deben de estar presentes en nuestra dieta de manera habitual si queremos aportar a nuestro cuerpo tan importante mineral.

 

En definitiva, si quieres dormir bien, tener tu tensión equilibrada, y que tu estado de ánimo sea estable, ¡Pon magnesio en tu vida!