Reduce el estrés a través de la alimentación

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Reduce el estrés a través de la alimentación

Nos ha tocado vivir en un momento de la historia en el que el estrés es continuo compañero. Debido a su presencia y a su prolongación en el tiempo muchas personas están viendo alterada su salud y su bienestar. Los estados de ansiedad y angustia que el estrés genera influyen en todas las funciones que nuestro cuerpo lleva a cabo. En ciertos momentos, cuando sentimos ansiedad o angustia, intentamos aliviar estás desagradables emociones comiendo más de la cuenta y tomando alimentos poco saludables.

El efecto «calmante» que nos ofrece la comida en un momento determinado suele ser pasajero. Si no estamos centrados, es muy fácil que no nos fijemos en la calidad de aquello que comemos. La comida basura suele ser lo que más consumimos en los momentos más bajos: alimentos ricos en grasas de baja calidad o muy azucarados nos alivian momentáneamente pero, a la larga, nos perjudican muchísimo.

Pixabay/Couleur

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Vitaminas y minerales

La salud de todo nuestro organismo está íntimamente relacionada con las vitaminas y minerales que contiene nuestra dieta. La mejor fuente de ambas son las frutas y verduras frescas, los cereales integrales y los frutos secos. Solamente en casos de carencia severa y, siempre aconsejados por un profesional, serán necesarios los suplementos.

Las vitaminas del grupo B son imprescindibles para que nuestro sistema nervioso funcione adecuadamente. Los cereales integrales, las legumbres, el huevo y la levadura de cerveza son muy ricos en este grupo de vitaminas. Otro elemento que nos puede ayudar a sentirnos mejor en momentos de estrés es el triptófano. Este aminoácido está implicado en la fabricación de la serotonina, y esta, en nuestra sensación de felicidad. Lo encontramos en la carne de pavo y pollo, la leche, los frutos secos, el plátano y el aguacate.

Dentro de los minerales, el magnesio es el gran aliado frente al estrés. Entre otras cosas, es muy necesario para la relajación muscular y el bienestar general. En momentos de mucha tensión, nuestro organismo incrementa en gran medida las necesidades de este mineral. Encontramos magnesio en gran cantidad en los cereales integrales, los frutos secos y las verduras de hoja verde.

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¿Qué alimentos evitaremos en épocas de estrés?

Como medida saludable, siempre es bueno evitar alimentos que contengan mucha azúcar, mucha sal, grasas de dudosa calidad, aditivos y cafeína o excitantes. Por supuesto, en momentos de mucho estrés, habría que descartarlos por completo.

Todos estos alimentos, sobre todo el azúcar y los excitantes, nos dan una sensación inmediata de alivio. Sin embargo, poco tiempo después de haberlos tomado nuestra energía baja de forma rápida y el estrés y la ansiedad volverán aún con más fuerza.

Con buenos hábitos nutricionales y una vida más consciente los momentos de más agitación en nuestra vida serán vividos de una forma más tranquila y armoniosa.


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¿Los hidratos de carbono engordan?

Una buena nutrición es algo que, cada día, preocupa a más personas. Debido a este creciente interés, cada vez aparecen más dietas que nos prometen milagros. Sin embargo, deberíamos ser cautos a la hora de creer en este tipo de promesas. Muchas de estas dietas no están basadas en la ciencia ni en el sentido común. Por ejemplo, las dietas que recomiendan suprimir por completo los hidratos de carbono. ¿Es esto algo beneficioso realmente?

Lo sabiduría antigua

En la actualidad disponemos de un exceso de alternativas a la hora de alimentarnos. Hasta no hace mucho tiempo, la alimentación humana se basaba en los alimentos que ofrecía la tierra en cada estación. Ahora, sin embargo, es tan grande la oferta que muchas veces llegamos a sentirnos abrumados.

Pixabay/SIlviadegio

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A lo largo de la historia, en muchas culturas, la base de la alimentación han sido los cereales, las verduras y las frutas. Estos alimentos que crecían cerca de dónde las personas vivían, nutrían sin problemas a los habitantes de cada lugar en concreto. El arroz, el trigo, el mijo y las patatas han sido la base energética de la dieta de millones de personas durante aquellos momentos en los que enfermedades como el cáncer, el alzheimer o la diabetes eran desconocidos. 

Función de los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, que tan mal vistos están en la actualidad, son y deberían de ser la base de una alimentación saludable. Su función está relacionada con la energía que necesitamos para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Tanto los hidratos de carbono simples como los complejos nos aportan energía. Sin embargo, la forma en la que nuestro cuerpo lo gestiona es totalmente diferente.

Pixabay/Pexels

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Cuando tomamos hidratos de carbono simples como el azúcar o los cereales refinados la glucosa sube rápidamente en sangre, obligando al organismo a que busque la forma de normalizar la situación de manera urgente. Esta solución está relacionada con una rápida secreción de insulina que evite el peligro que conlleva demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. Debido a ello, un rato después de haber ingerido este tipo de alimentos, notaremos cansancio y necesitaremos volver a comer algo de nuevo.

Si los hidratos de carbono que tomamos son complejos, como los cereales integrales, la reacción de nuestro organismo es totalmente diferente. Este tipo de alimentos, al contar con todos sus nutrientes y fibra, aportan a nuestro cuerpo combustible fácilmente asimilable que nos mantendrá con energía constante durante muchas horas, sin necesidad de volver a comer.

El problema son el tipo de hidratos de carbono

Podemos afirmar que los carbohidratos son necesarios para una buena nutrición. Además de todo lo que aportan a nuestra dieta son muy bajos en calorías. Lo que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de hidratos son los que tomamos.

En contra de lo que se nos ha hecho creer, el pan no engorda. El pan de toda la vida, fermentado el tiempo necesario y hecho con harina integral es uno de los alimentos más completos que podemos tomar. Otra cosa es ese alimento que hoy en día también se llama pan y que se puede comprar en cualquier sitio. Este tipo de pan se puede comer pero no es nutritivo. Contiene aditivos poco recomendables y eleva nuestro nivel de glucosa en sangre de la misma forma que lo haría el azúcar. Por lo tanto, aunque se parezca al pan, podríamos considerarlo un veneno. Igualmente, los panes que compramos como «integrales» en tiendas no especializadas tampoco son nutritivos. A este tipo de pan se le añaden aditivos que lo oscurecen pero no podemos considerarlo pan completo.

El arroz blanco también es un alimento que carece de todos sus nutrientes y fibra. Al refinarlo ha perdido todas sus propiedades nutritivas. Sin embargo, el arroz integral si que nos ofrece todas sus vitaminas y fibra. También podemos optar por cereales tan interesantes nutricionalmente como el centeno, el mijo, la avena, la cebada y muchos más, siempre que sean integrales. Ninguno de estos cereales incrementará nuestros peso y, sin embargo, nos aportan mucha energía y nutrientes de calidad.

 

En definitiva, no elimines los hidratos de carbono si quieres perder peso. Elije la opción más saludable. ¡Pon en tu vida cereales integrales!