Okinawa y su secreto de longevidad

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Mujer Okinawa

Okinawa y su secreto de longevidad

La isla japonesa de Okinawa cuenta con muchas más personas centenarias y saludables que otras partes de Japón y que el resto del mundo. Son muchos los científicos que se han interesado por este fenómeno y sus causas. Parece ser que, el tipo de dieta y la relación amable entre los miembros de la comunidad son factores que favorecen la buena salud y la larga esperanza de vida.

Un paraíso amable

Okinawa era apenas conocida por las personas no nativas durante muchos años. La encontramos en el archipiélago de Ryukyu a mitad de camino entre Taiwan y el territorio Japonés. La leyenda dice que la crearon los dioses. La magia de sus aguas verdes y la amabilidad de su gente la convierten en un paraíso inigualable.

Este mágico lugar vive con ritmos propios. Según dicen los japoneses, Okinawa es poco parecido al resto de Japón. La mayoría de las personas que han nacido en estas islas son tranquilas y relajadas. Así mismo, su longevidad y carácter amable son conocidos más allá de sus fronteras.

Zonas azules

Este término fue acuñado por el periodista Dan Buettner de National Geographic. Denominó zonas azules a aquellos lugares del planeta donde la gente vive más tiempo. Okinawa es una de estas zonas. Destaca el pueblo de Ogimi, donde se encuentran las personas más ancianas del mundo. Solamente en una calle de este pueblo viven más de doce ancianos centenarios.

Programa Okinawa

Desde el mundo científico hace tiempo que se despertó el interés por la vitalidad de este pueblo. Se ha investigado mucho la dieta que siguen sus habitantes ya que podría ser el elemento que más difiere de las costumbres del resto del mundo.

okinawa

En 1975 se inició un proyecto en esta región denominado  del Okinawa Centenarian Study  de la mano del doctor Makoto Suzuki. La finalidad de este trabajo fue investigar las causas de esta tan asombrosa esperanza de vida.

No obstante, además de la esperanza de vida, los habitantes de esta isla tienen una salud excepcional. Su aspecto es juvenil, son delgados, enérgicos y la incidencia de enfermedades es muy baja.

Alimentos sanos y poca cantidad de comida

El estudio del doctor Suzuki resalta la importancia de que la población occidental intente llevar este tipo de dieta. Una de sus características más destacables es que comen cereales integrales, dos o tres raciones de pescado a la semana, verduras, soja y algas kombu a menudo. En cuanto a los vegetales, destaca un tipo de batata de color morado llamado Goya (Momordica charantia) que es muy rica en carotenoides, flavonoides, vitamina E y licopeno.

Además del tipo de alimentación, parece ser que estas personas suelen comer raciones pequeñas de comida sin llegar nunca a llenarse demasiado. También el agua que beben es agua pura que nada tiene que ver con las de las grandes ciudades. Disfrutan además de sus propios huertos que les ayudan a hacer ejercicio físico a la vez que cultivan los alimentos que después disfrutarán.

Pixabay/s_masako

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El pueblo de Okinawa cuenta con otro secreto, además de su alimentación, que influye también en gran medida en la longevidad saludable de sus habitantes: son una sociedad en la que se apoyan  unos a otros de forma incondicional. Todo el mundo es importante hasta el final de su vida. Esta red de apoyo social combate la soledad que tanto abunda en el mundo occidental y que sufren muchas personas mayores.


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Unsplahs/FOODISMO360

La fibra en nuestra dieta

Son muchas las personas que hoy en día sufren estreñimiento. Este problema de salud esta relacionado con muchas enfermedades. Pero tenemos muy buenas noticias: son muchas las cosas que podemos hacer para solucionarlo. Una de ellas es llevar una dieta rica en fibra y aquí te vamos a explicar como hacerlo posible.

¿Qué es la fibra?

La fibra, a diferencia de otros elementos de la dieta, es indigerible. Podríamos decir que lo único que hace es pasar por el intestino. Una de sus características es que cuando se hidrata su volumen crece de forma importante. Gracias a esa capacidad de aumentar su volumen, el paso de las heces por el intestino se hace más fácilmente, aliviando el estreñimiento, si lo hubiera. Por lo tanto, la consistencia de las heces está directamente relacionada con la cantidad de fibra que se ingiera.

Unsplash/Wesual Click

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¿Qué es la fibra dietética?

Llamamos fibra dietética o alimentaria a la parte comestible de las plantas que no se digiere ni se abosorbe en el intestino. Normalmente, esta fibra suele fermentar total o parcialmente en el intestino grueso. Existen dos tipos:

  • Soluble: forma un tipo de mucílago que ayuda a reducir el colesterol y la glucosa en sangre. En este grupo encontramos las legumbres, zanahorias, manzanas, cítricos, salvado de avena y guisantes, entre otros.
  • Insoluble: limpia la pared intestinal al aumentar la velocidad de tránsito y el volumen de las heces. La encontramos en las patatas, la coliflor, la harina integral de trigo y las judías verdes, por ejemplo.

Son muchos los alimentos que tienen ambas fibras. Lo más recomendable es tomar tres partes de fibra insoluble por una de fibra soluble.

Unsplash/Thom Frijns

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¿En qué nos beneficia una dieta rica en fibra?

El mayor beneficio que nos ofrece una dieta con abundancia en fibra es la regulación del tránsito intestinal. Además de eso nos ayuda a:

  • Controlar el peso por su efecto saciante y por su bajo contenido calórico
  • Reducir, tanto los altos niveles de colesterol como la presión arterial
  • Mantener estable el azúcar en sangre
  • Evitar hemorroides al evitar los esfuerzos al evacuar
  • Disminuir el dolor abdominal en personas con colon irritable
  • Minimizar la posibilidad de que aparezcan hernias en la pared intestinal o diverticulitis

La dieta

Es muy fácil asegurar una adecuada ingesta de fibra si incluimos en nuestra dieta los siguientes alimentos:

  1. Cereales integrales: Los granos enteros son ideales para que no falte fibra en nuestra mesa. Intentaremos siempre que sean de cultivo ecológico para evitar los químicos que se concentran en la cáscara.
  2. Verduras: Todas las verduras son recomendables. Especialmente el apio, el brócoli y las espinacas.
  3. Frutas: Cualquier fruta es muy aconsejable, sobre todo, si se consumen con piel. Una vez más, recomendamos que sean de cultivo ecológico, a ser posible.
  4. Legumbres: Son muy ricas en fibra soluble.
  5. Tubérculos y raíces: Las zanahorias, patatas y nabos, si son ecológicos, se pueden consumir con piel para aprovechar sus propiedades prebióticas.

Con una dieta variada y suficiente líquido es fácil alcanzar los 25 o 35 gramos de fibra diaria recomendables. Las personas que no están habituadas pueden notar un exceso de flatulencia al principio que desaparece, normalmente, con el paso del tiempo.


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Los minerales en nuestra dieta

Llevar una dieta saludable es uno de los mejores regalos que podemos hacernos. Somos aquello que comemos ya que todas nuestras funciones corporales se llevan a cabo gracias a lo que ponemos en nuestro plato. Actualmente, es mucha la información que tenemos acerca de cómo nutrirnos adecuadamente. Tanto en la publicidad como en las conversaciones habituales se escucha hablar de proteínas, vitaminas e hidratos de carbono. Sin embargo, los minerales, no son tan tenidos en cuenta aun cuando son muy importantes para que nuestro organismo se encuentre en perfecto estado.

Solo en pequeñas cantidades

Los minerales son un tipo de elementos que nuestro cuerpo utiliza en todos los procesos metabólicos. Son considerados micronutrientes porque, de la misma manera que las vitaminas, los necesitamos en cantidades relativamente pequeñas.

Pixabay/ Mariana Medvedeva

Pixabay/monicore

A diferencia de los hidratos de carbono o las grasas, los minerales no aportan energía. Su principal función es reguladora y, al no poder ser sintetizados por nuestro organismo, es necesario que sean aportados con la dieta.

¿Para qué sirven los minerales?

Estos micronutrientes son esenciales para la constitución de tejidos y fluidos corporales. Como ya hemos dicho, tienen función reguladora y participan en la obtención de energía de las células. También colaboran en la metabolización de los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas). Además de esto, están relacionados con la formación de huesos y dientes. Cada uno de ellos, en su justa medida, tienen un papel muy importante en todo el funcionamiento de nuestro organismo.

Tipos de minerales

No todos los minerales se requieren en la misma cantidad. Aquellos que se necesitan en dosis mayores se denominan macrominerales. Los que son requeridos en menor cantidad son los oligoelementos.

Macrominerales

  • Fósforo y calcio: son los responsables de que nuestros huesos y dientes estén sanos. En contra de la creencia popular, los lácteos no son los alimentos que mayor cantidad y mejor calcio nos proporcionan.
  • Magnesio: este mineral está relacionado con numerosas funciones distintas que nuestro cuerpo lleva a cabo. En la actualidad, debido al empobrecimiento de los suelos, no siempre es fácil recibir la cantidad adecuada de magnesio.
  • Sodio y potasio: ambos está relacionados con la salud de nuestros nervios y músculos.
  • Cloro: su mayor cometido es favorecer el equilibrio de los líquidos del cuerpo.
  • Azufre: colabora en el metabolismo de las grasas.

Oligoelementos

Dentro de esta categoría están los minerales que el cuerpo necesita en menor cantidad sin que por ello sean menos importantes. Entre ellos se encuentran el hierro, el cobre, el manganeso, el selenio, el cobalto, el yodo, el zinc y el flúor.

¿Cómo aportar minerales al cuerpo?

La mejor manera de aportar a nuestro organismo todos los minerales que necesita es a través de la dieta. Solo en ocasiones específicas será necesario tomar suplementos. No obstante, es muy importante observar ciertas reglas para que no nos falte ningún mineral:

  1. Los alimentos ecológicos cuentan con mayor cantidad de nutrientes y menor cantidad de tóxicos.
  2. Los suplementos solo son necesarios en casos de una carencia severa y siempre bajo supervisión médica.
  3. El consumo de sal marina sin refinar nos aporta gran cantidad de minerales en estado puro.
  4. Una dieta equilibrada y variada siempre nos ayuda a consumir todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita.
  5. Es mejor no cocinar en exceso los alimentos y siempre aprovechar el agua de cocción para hacer sopas o caldos.
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Además de todos los consejos dietéticos es importante tener en cuenta que el estrés incrementa la necesidad de ciertos minerales. Una vida tranquila y sosegada siempre es la mejor opción.


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Los beneficios de consumir probióticos

¿Sabías que muchas de las enfermedades que padecemos tienen su origen en un desequilibrio de la flora bacteriana? El tipo de dieta que llevamos en los países industrializados no es la mejor amiga de dicha flora. Sin embargo, el consumo de probióticos es de de gran ayuda para mantener nuestra flora bacteriana en equilibrio y, de esta manera, prevenir numerosas enfermedades.

La microbiota intestinal

Hasta no hace mucho tiempo, la microbiota intestinal se conocía como flora intestinal. Esta microbiota está compuesta por poblaciones de bacterias y microbios que habitan nuestro intestino. Dichas poblaciones están íntimamente relacionadas con nuestra salud. Aunque en nuestro intestino conviven decenas de trillones de microorganismos, no todas las personas tienen la misma microbiota intestinal. Podríamos decir que cada intestino tiene su propia identidad.

Unsplash/Alison Marras

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La importancia de un intestino sano

La evolución de los microorganismos y la de nuestra especie han ido siempre de la mano. Dichos microorganismos colaboran con nosotros a la hora de realizar funciones esenciales para la vida. Por ese motivo, podemos considerarlos como directos implicados en nuestra salud o enfermedad. Cuando alguna población bacteriana se altera pueden aparecer enfermedades autoinmunes, inflamación crónica, cáncer, asma, problemas en la piel, etc.

Nuestra flora intestinal cumple funciones tan importantes como: mantener la correcta absorción de agua y minerales en el colón, obtener energía de los nutrientes, regular la velocidad del tránsito intestinal, mantener el pH de la piel y el colón, entre otras cosas.

¿Qué beneficia o altera nuestra microbiota?

La forma en la que nos alimentamos y nuestros hábitos de vida tienen mucho que ver con el estado en el que se encuentra la microbiota de nuestro intestino. La dieta define, en gran medida, qué bacterias poblarán nuestro intestino. De la misma manera, ciertos fármacos, como por ejemplo los antibióticos, eliminan ciertos grupos de bacterias. También los contaminantes ambientales y el ejercicio físico en exceso pueden deteriorar la microbiota.

Los probióticos

Los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos que,  al tomarlos de la forma adecuada, nos aportan beneficios para la salud. Pueden ser suministrados de forma oral o por otras vías, como por ejemplo puede ser la vaginal, para combatir enfermedades relacionadas con hongos. Es necesario que los probióticos estén vivos cuando los ingerimos y que la dosis sea la adecuada para poder obtener los efectos deseados. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos son beneficiosos, ya que, en muchos casos contienen cantidades demasiado pequeñas de los mismos.

Pixabay/Profet77

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Beneficios del consumo de probióticos

Entre los muchos beneficios que nos ofrecen los probióticos podemos encontrar que:

  • Favorecen la buena digestión al equilibrar el sistema digestivo
  • Son eficaces frente a la diarrea y otras dolencias digestivas
  • Nos protegen frente a diferentes infecciones
  • Ayudan a prevenir el cáncer de colón
  • Previenen trastornos en las vías urinarias
  • Ayudan a equilibrar el peso corporal

 

Actualmente, podemos adquirir diferentes alimentos con propiedades probióticas. Entre ellos encontramos el yogur, el kefir, el chucrut, el kimchi, el tempeh, el miso o la kombucha. Si quieres gozar de una buena salud comienza  a poblar tu intestino con bacterias amigas incluiyendo alguno de ellos en tu dieta de manera habitual. ¡Notarás la diferencia!