Nacer a través de un parto humanizado

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Nacer a través de un parto humanizado

La manera de llegar al mundo no es igual para todas las personas. Nacer a esta realidad se puede llevar a cabo en muy diferentes circunstancias. Tanto para la madre como para el bebé, el nacimiento puede marcar el resto de sus vidas. En un sociedad como la nuestra, caracterizada por la productividad, en muchas ocasiones el acto de nacer se inclina más hacía lo rentable que hacía lo humano. ¿A qué llamamos parto humanizado o respetado?

Respeto a la singularidad

El parto humanizado se inclina hacía el respeto de los derechos de los padres y el bebé en el momento de dar a luz. Este tipo de parto tiene en cuenta las creencias, valores y sentimientos de la mujer. De la misma manera, respeta su dignidad y libertad durante todo el proceso.

Pixabay/Engin_Akyurt

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Aquellas mujeres que tienen la oportunidad de parir de esta manera se ponen en contacto con su poder innato. La labor de parto se torna una actividad consciente y mucho más humana que reduce significativamente la necesidad de medicalización.

Raíces del parto humanizado

Hacía el año 1974 el obstetra francés Frederik Leboyer escribió el libro «Nacimiento sin violencia» que sería la primera piedra hacía una verdadera revolución en la forma de nacer. Su trabajo le llevó a estudiar el parto y el embarazo desde el punto de vista de las posibles percepciones del bebé. Gracias a ello se empieza a entender el nacimiento de una forma más sensible y humana.

Beneficios para la madre

En el cuerpo de las mujeres existen mecanismos naturales que facilitan y desencadenan el parto. En el parto respetado la madre estará rodeada por un entorno respetuoso y tranquilo. Ante todo, en este tipo de parto, se procura que la madre se sienta protagonista y con confianza en su cuerpo para que el parto se desarrolle con tranquilidad y armonía. Ella será quien elija si quiere medicación y qué posición le resulta más cómoda durante el parto y la dilatación. De la misma manera, se respetarán sus posibles miedos, dudas y necesidad de información.

Unsplash/Alex Pasarelu

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Beneficios para el bebé

Para el bebé, sin duda, el mayor beneficio es la posibilidad de hacer el piel con piel nada más nacer. Gracias a este maravilloso gesto se inicia el vínculo madre-hijo que tendrá numerosas repercusiones en la salud emocional y física del bebé.

El hecho de que la madre pueda estar en posición vertical durante el parto también beneficia al bebé. Esto es debido a que esta postura favorece la llegada de oxigeno y nutrientes a la placenta.

En algunos partos de estas características también se observan la intensidad de la luz y la temperatura de la habitación durante el parto. Si el bebé nace con luz tenue y en un ambiente cálido todo se desarrollará de manera más tranquila. Además de esto, las madres que deciden dar a luz en el agua facilitan la adaptación de los bebés al nuevo medio.

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En definitiva, seria muy deseable que cada mujer decidiera cómo quiere llevar a cabo su parto. Nadie debería decidir por ella a no ser en determinadas situaciones de riesgo. Un parto más humano nos hace evolucionar como especie.


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Reflexología podal durante el embarazo

La reflexología podal es una técnica que nos ofrece numerosos beneficios. Está indicada en cualquier etapa de la vida como una estupenda herramienta para disfrutar de una mejor salud física y emocional. Sin embargo, durante el embarazo, surge la duda de sí se puede utilizar y si aporta beneficios tanto para la madre como para el bebé. En este artículo te lo vamos a explicar.

Unsplash/Louisa Potter

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Cuando una mujer está embarazada su cuerpo experimenta cambios en muchos sentidos. La futura madre tendrá que adaptarse a los cambios físicos, psicológicos y funcionales que conlleva este estado. Además de esto, durante esta etapa de la vida, la mujer ve limitadas las opciones a la hora de elegir diferentes terapias o tratamientos de salud por el efecto que pudieran tener en el bebé en gestación. La reflexología podal es una de las técnicas que pueden elegirse sin riesgo durante el embarazo. No obstante, siempre es recomendable consultar primero a un médico.

¿En qué consiste la reflexología?

La reflexología podal es un tratamiento manual basado en aplicar presión o masaje en diferentes puntos del pie. Aunque este tipo de reflexología es la más común también se puede aplicar en las manos, en las orejas o en el cráneo.

Pixabay/Milius007

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Esta técnica se basa en que el cuerpo en su totalidad se haya reflejado en las plantas de los pies. Por ello, se masajean las diferentes partes reflejas de manera indirecta, aportando equilibrio y sanación allí donde sea necesario. La esencia de la reflexología es estimular los mecanismos de autocuración que posee nuestro cuerpo.

Reflexología podal y embarazo

La reflexología puede ser aplicada en diferentes momentos de la vida reproductiva del hombre y la mujer:

– En la etapa de preconcepción 

Además de regular la menstruación, activa la producción de espermatozoides  y óvulos. Así mismo, aligera la ansiedad generada por la búsqueda infructuosa de embarazo, propiciando la relajación y la consecuente posibilidad de concepción.

– Durante el embarazo:

Una vez transcurridas las primeras catorce semanas, esta técnica ayuda a reducir la ansiedad, el estrés, equilibra la presión sanguínea, alivia los dolores de espalda, evita el estreñimiento, mejora el insomnio, hemorroides, calambres y cualquier trastorno urinario.

– Para el parto:

Los masajes de la reflexología ayudan a que la mujer se prepare para el parto. Esto es debido a que se estimula de forma natural la producción de hormonas que facilitan el parto y las contracciones como la oxitocina y las endorfinas.

– En el puerperio: 

La reflexología colabora en la recolocación de los órganos que durante el embarazo se desplazaron. Así mismo, favorece la relajación y alivia las molestias y tensiones que se asocian a esta etapa.

La reflexología podal es una magnifica herramienta que tienen a su alcance todas las mujeres embarazadas para hacer más fácil y llevadera la fabulosa experiencia de gestar y traer al mundo a otro ser humano


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Yoga y post parto

Un buen embarazo, normalmente, termina con un buen parto y, consecuentemente, en un post parto bueno. La práctica regular de yoga durante la gestación es muy beneficiosa. No obstante, es posible que muchas futuras madres no sepan en qué les puede ayudar hacer yoga después de haber dado a luz. Vamos a verlo en este artículo.

Ejercicio en el embarazo

Como ya hemos dicho en anteriores artículos, estar embarazada no es una enfermedad. Por este motivo, durante el embarazo, siempre que sea un embarazo normal, es muy importante hacer ejercicio. Por supuesto, siempre será un ejercicio adaptado a esta situación. Las caminatas, la natación y el yoga son lo ejercicios más recomendables para esta etapa.

Pixabay/xusenru

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Son muchos los estudios que demuestran que la práctica de algún ejercicio, sobre todo suaves como el yoga, es muy beneficioso para la mujer embarazada. El ejercicio, entre otras cosas, reduce el dolor de las contracciones. También se ha observado que los partos por cesárea son menos frecuentes entre las futuras madres que lo practican.

El post parto

Tras el alumbramiento, el cuerpo vuelve poco a poco a su estado anterior. Este proceso se lleva a cabo de manera lenta y precisa. Las zonas que más tiempo y paciencia requieren son el suelo pélvico y el abdomen. Por lo tanto, los cuidados deben de ir encaminados a que el organismo se recupere de forma armónica.

La dieta y la hidratación son muy importantes en este momento. Si la madre da el pecho a su bebé aún habrá que poner más atención. Todos los ejercicios que se practican en el yoga de post parto van encaminados a fortalecer aquellas zonas que más han sufrido en todo el proceso.

Pixabay/neildodhia

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Beneficios del yoga en el post parto

Los beneficios de una práctica regular de yoga son muy numerosos. Algunos ejemplos son:

  • Evita la depresión: Son muchas las mamás que tras dar a luz sufren depresión. La práctica del yoga fortalece el sistema nervioso evitando en gran medida este problema. El bienestar mental de la madre repercutirá siempre en su hijo.
  • Ayuda a recuperar la linea: El yoga nos ayuda a fortalecer los músculos y a darles tono. Así mismo, es una estupenda forma de quemar calorías de forma suave y duradera.
  • Revitaliza: Al principio de la crianza las madres suelen estar muy cansadas. La relajación que aporta el yoga es de gran ayuda para sentir menos ese agotamiento.
  • Fortalece los músculos: Los asanas que se practican en esta disciplina son estupendos para fortalecer la espalda que tanto duele a muchas mujeres lactantes. También tonifica los músculos abdominales.
  • Aumenta la autoestima: Cuando llega el bebé, de repente, la vida solo gira en torno a él. Cada sesión de yoga es un momento que la madre se dedica a si misma. Estos pequeños regalos de tiempo son muy necesarios para volver a equilibrar las emociones.

 

La práctica del yoga en el post parto también puede ser llevada a cabo con tu bebé. Cada día son más los grupos de madres que eligen hacer ejercicio sin separarse de sus hijos. Con tantas opciones es muy fácil para las nuevas mamás cuidarse un poquito.


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La alimentación en el embarazo

Actualmente sabemos que aquello de «hay que comer por dos», que antes se decía a las madres gestantes, pasó a la historia. Hoy en día, se sabe la importancia de la calidad sobre la cantidad de la alimentación durante el embarazo. En esta entrada vamos a ver cuáles son las recomendaciones más importantes para una buena nutrición tanto de la madre como del futuro niño.

Lo más natural posible

Lo primero a tener en cuenta para una buena nutrición es que los nutrientes lleguen a nuestro organismo de la forma más natural posible. Por tanto, los alimentos deberán de llegar a nuestro plato sin procesar o mínimamente procesados. Durante la gestación los alimentos procesados deberían de ser excluidos de nuestra dieta.

Unsplash/Alexa Suter

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Nada de azúcar ni bebidas azucaradas

El azúcar nos aporta cero nutrientes y muchas calorías. Su única función es conseguir que aquello que lo contiene sea más apetecible. Grandes cantidades de azúcar en un alimento hacen que nos sea casi imposible parar de comer. Esta es la razón por lo que, normalmente, comeremos mucho más de lo que realmente nos apetece. Además, es necesario saber que el azúcar se encuentra «escondido» en multitud de platos procesados bajo diferentes denominaciones.

Así mismo, las bebidas azucaradas o los zumos de frutas aportan tanta azúcar que el organismo se ve obligado a segregar insulina de manera urgente para equilibrar el nivel de azúcar en sangre. Por todo ello, las madres gestantes que deseen tomar algo dulce deberían optar por fruta, frutos secos o cereales integrales. 

Mucho magnesio

El magnesio es un mineral imprescindible para cualquier persona. Durante el embarazo las necesidades de este mineral se incrementan. La formación de los tejidos del feto aumentan las necesidades de magnesio y proteínas. Por lo tanto, la madre gestante deberá poner atención a esta necesidad.

Los alimentos que más magnesio contienen son : las pipas de girasol, las almendras, las legumbres, las nueces, los pistachos, el pan integral y los higos secos. El chocolate encabezaría esta lista pero durante el embarazo sería recomendable reducirlo a mínimos por su efecto excitante del sistema nervioso.

Unos buenos niveles de magnesio serán de gran ayuda para evitar el insomnnio que padecen algunas embarazadas y también asegurará un buen peristaltismo.

Grasas de buena calidad

Las grasas que la madre ingiere son uno de los nutrientes esenciales para el bebé que se está formando. Por ello, estas grasas deben de ser de la mejor calidad. Como ejemplo tenemos el aceite de oliva o aceitunas, frutos secos y pescado a menudo y con moderación. Las grasas saturadas presentes en el tocino, la nata o la mantequilla deberían limitarse al máximo o eliminarse de la dieta.

Proteínas

Las proteínas, como ya hemos mencionado, son muy importantes para la formación de tejidos del bebé. Una vez más, será muy importante poner más atención a la calidad que a la cantidad. Las mejores fuentes de proteínas serán los huevos, el pescado, las legumbres y los frutos secos. La carne, siempre que sea magra, se dejará para ocasiones determinadas.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono tienen muy mala fama cuando la realidad es que son imprescindibles. Lo realmente importante respecto a ellos es qué tipo deberíamos tomar. No es lo mismo tomar pan o arroz blanco que pan o arroz integral. El pan refinado, y también el arroz, nos aportan muy pocos nutrientes y elevan el nivel de glucosa en sangre de manera rápida. Sin embargo, los cereales integrales en general, están llenos de sustancias nutritivas y nos ayudan a mantener nuestros niveles de glucosa constantes. Además de esto, la fibra de estos últimos nos ayuda a evitar el estreñimiento.

Pixabay/Divily

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En general, la dieta de una futura madre no debería de ser muy diferente de la de una persona que desee tener buena salud. Porque, cómo hemos dicho en anteriores artículos, el embarazo no es una enfermedad. Una dieta equilibrada y natural, unida a cierta cantidad de ejercicio físico moderado serán los mejores aliados para un embarazo y parto sin problemas.

 

 


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Los beneficios de la reflexología podal

Nuestros pies son los responsables de nuestro caminar por la vida. Cuando sentimos dolor en ellos todo nuestro organismo se resiente. Podríamos decir que, de alguna manera, el dolor de pies se refleja en el resto del cuerpo, haciéndonos sentir mal. Curiosamente, también ocurre al contrario, todo nuestro cuerpo se refleja en nuestros pies. La reflexología, se basa justamente en eso, en el mapa de nuestro cuerpo que se encuentra representado en los pies.

Los orígenes de la reflexología

Parece ser que los indios Cherokee de Estados Unidos fueron los primeros en usar técnicas de presión en los pies. En sus orígenes se le daba un carácter religioso sobre todo. La reflexología moderna nace de la mano del Dr. William  Fitzgerald y la Dra. Eunice Inghman, a principios del siglo XX.

Fuente: Pixabay/nnoeki

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La teoría del  Dr. Fitzgerald exponía que el cuerpo humano está recorrido de forma longitudinal por diez meridianos. Estos meridianos, cinco en cada mitad del cuerpo, tienen conexión con determinadas zonas y órganos del cuerpo. Más tarde, esta teoría se fue desarrollando hasta llegar a realizar mapas con los puntos de reflexología podal. Estos puntos identifican la zona del pie que está relacionada con otras zonas del cuerpo.

Beneficios de la reflexología

Como ya hemos visto, esta técnica de sanación se lleva a cabo aplicando presión en distintas zonas del pie. Nuestros pies, aún siendo una parte muy importante de nuestro cuerpo, no reciben todas las atenciones que merecen. Esta técnica, ante todo, proporciona a los pies un gran alivio de todas las tensiones y, consecuentemente, gran relajación.

Los reflexólogos son expertos en encontrar y tratar cada zona refleja con precisión. Gracias a ello, los beneficios que ofrece un masaje de este tipo son numerosos:

  • La circulación sanguínea se activa con sus correspondientes beneficios para todo el cuerpo
  • Se activa también la circulación linfática 
  • Alivia el estrés, ya que afloja tensiones
  • Aumenta y equilibra los niveles de energía
  • El sistema inmunológico también se activa incrementando el poder autosanador del cuerpo
  • Ayuda a eliminar toxinas y favorece la respiración y nutrición celular
  • Normaliza las funciones órgánicas, glandulares y hormonales
  • Alivia el dolor, si existiera
  • Mejora el estado general y el buen humor
  • Al contribuir a la relajación es un buen aliado contra el insomnio
Unsplash/Gabby Orcutt

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Una técnica para todas las edades

La reflexología puede ser recibida por cualquier persona. A los niños les encanta, les relaja y les ayuda a estimular su creatividad. Para las personas mayores también es una buena herramienta de sanación. A las mujeres embarazadas este masaje les ayudará a combatir el estreñimiento, a evitar la retención de líquidos y a activar la circulación y a favorecer la activación del parto.

Si te animas a probar la reflexología podal sentirás aumentar tu nivel de energía, tendrás más alegría, notarás menos cansancio y mayor claridad mental. Cada sesión de reflexología se experimenta como un gran abrazo que recibe todo tu cuerpo a través de los pies.


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El embarazo no es una enfermedad

Nos hemos acostumbrado a que la mayoría de los procesos naturales por los que pasa nuestro cuerpo se medicalicen. Sin embargo, aunque esto sea lo habitual, no es normal en absoluto. El hecho de medicalizar un proceso tan natural como el embarazo nos puede hacer pensar que se trata de una enfermedad. y no es verdad. En condiciones normales, una mujer embarazada solo atraviesa un momento creativo de alta intensidad que, además de enriquecerla personalmente, le permitirá seguir disfrutando de la vida.

El embarazo antes y ahora

Antiguamente, se consideraba el embarazo y el parto como una función natural y normal del cuerpo de la mujer. Esta función tan maravillosa se contemplaba como un fenómeno de la vida en el que se respetaban las leyes de la naturaleza y se cooperaba humanamente según era necesario. En la mayoría de los partos que no presentaban riesgos especiales, las comadronas o parteras ayudaban a la parturienta en este magnífico proceso.

Fuente: Pixabay/DanEvans

Fuente: Pixabay/DanEvans

Sin embargo, en este momento, consideramos tanto el parto como el embarazo una enfermedad. Por este motivo, las mujeres abandonan su intuición natural y se entregan a rigurosas reglas de prevención de los numerosos riesgos de los que la medicina promete protegerles. En definitiva, hemos llegado a creer que el embarazo es una enfermedad peligrosa.

Si quieres más información acerca de por qué sucede esto te aconsejo leer el trabajo que han llevado a cabo los doctores Juán Gervás y Mercedes Pérez- Fernandez en su último libro.

Disfrutar del embarazo

Un embarazo normal no tiene porque repercutir en la vida de una mujer.  Llevando a cabo una buena alimentación y ejercicio moderado, el embarazo puede ser disfrutado plenamente.

Una buena dieta es muy importante

No es cierto que una mujer embarazada tenga que comer por dos. No obstante, es muy importante tomar alimentos nutritivos que proporcionen las sustancias que el bebé necesita para su correcto desarrollo.

Durante esta etapa, es muy importante observar la calidad de los alimentos. Esta calidad la obtendremos si elegimo alimentos frescos, integrales y a poder ser de cultivo ecológico.  Una dieta rica en alimentos de origen vegetal asegura la salud de la madre y del niño de igual manera. Sería muy aconsejable evitar los productos refinados y procesados durante toda esta etapa, así como aquellos que contengan gran cantidad de azúcar.

El ejercicio en el embarazo

Durante esta etapa de la vida de la mujer el ejercicio es necesario y muy recomendable. Lo ideal es practicar  ejercicios que potencien la elasticidad y la fuerza muscular.  La natación y, sobre todo el yoga, son la mejor manera de llegar a la hora del parto en muy buena condición física.

PATRICIA O´BRIEN

Numerosos estudios coinciden en que el yoga es un deporte muy recomendable para las mujeres embarazadas. De hecho, se ha comprobado que ayuda a reducir el dolor de las contracciones y que también son menos los casos de parto por cesárea en las mujeres que lo practican.

En definitiva, una mujer embarazada, en condiciones normales, puede y debe hacer una vida normal. Con una buena alimentación y conectando con su cuerpo a través de ejercicios como el yoga, el embarazo será una maravillosa etapa de la que disfrutar y no una enfermedad.