¿Te permites sentir tus emociones?

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¿Te permites sentir tus emociones?

A lo largo de nuestra existencia aparecen momentos en los que sentimos malestar. En muchas de estas ocasiones no sabemos de dónde proviene esa sensación. Es muy posible que en esas situaciones ni siquiera sepamos qué estamos sintiendo exactamente. Habitualmente, todo eso se produce cuando hemos perdido la conexión con nuestro sentir. La salud de nuestro cuerpo físico y mental siempre estará relacionada con nuestros sentimientos. Por este motivo, es sumamente importante que demos permiso a nuestras emociones para que afloren y también que las dejemos fluir.

Las emociones nos afectan

Todo en la vida tiene su finalidad. Las emociones también. Cada vez que sentimos algo todo nuestro organismo se implica en ese sentimiento de alguna manera. Si sentimos algo positivo en nuestro interior se segregan una sería de hormonas que nos harán sentir bien inmediatamente. Por el contrario, con las emociones negativas, nos inundaremos de sustancias que nos alejan del equilibrio y el bienestar.

Pixabay/Graehaw

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¿Nos damos cuenta de lo que sentimos?

El tipo de vida que llevamos en occidente empuja a muchas personas a desconectarse emocionalmente de si mismas. No saben lo que están sintiendo. Esta forma de vivir no es una decisión consciente. Es, ante todo, un mecanismo inconsciente que se activa por la falta de costumbre que tenemos de reflexionar y también como un intento de evitar el sufrimiento. Sin embargo, aunque no seamos conscientes de ello, las emociones siguen produciendo sus efectos en nuestro cuerpo.

¿Hay varios tipos de desconexión emocional?

La mayor desconexión la padecen las personas que no se dan cuenta de que están sintiendo una emoción. Estas personas reprimen su sentir y viven como si nada sucediera. Otras personas pueden sentir que algo sucede en su interior pero evitan dejar que aflore porque censuran cualquier emocionalidad. Y, en tercer lugar, están las personas que aunque se permitan sentir la emoción no son capaces de ponerle nombre ni saber de dónde procede.

Pixabay/xxolaxx

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Aparte de estos grupos, encontramos personas que sabiendo lo que sienten y por qué lo sienten hacen todo lo posible por evitar mostrar ningún signo de esa emoción. No obstante, el lenguaje corporal pondrá en evidencia que estamos ante una persona totalmente bloqueada.

Para finalizar, podemos encontrar a ciertas personas que saben exactamente lo que sienten y no son capaces de deshacerse de esa emoción por más que lo intenten.

La guía interior

En cualquiera de los casos anteriormente mencionados es imprescindible observar que todos necesitamos tener conexión con nuestro interior. Cuando conectamos con la sabiduría que habita en cada uno de nosotros es muy fácil saber qué estamos sintiendo. Gracias a la conexión que se establece con nuestro ser interno, el vivir de cada día se torna más fácil y ligero.

Pixabay/Pexels

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Para poder favorecer esa conexión necesitamos calmar la mente. La meditación, la relajación y cualquier técnica como el yoga, el Tai Chi o el Chi Kung despejan nuestro campo mental dejando el camino libre para la conexión interior.


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Fuente:PIxabay/Lidya Nada

¿Y si no tuviéramos que perseguir la felicidad?

Cada día son más los libros y cursos que nos empujan a buscar o conseguir la felicidad. Parece que estamos obligados a ser felices en todo momento y situación y, si no lo conseguimos, algo no estamos haciendo bien. Esta danza en pos de la felicidad nos empuja a la continua búsqueda de aquella experiencia que nos asegure encontrarla. Sin embargo, vivimos en un momento en el que son muchas las personas que están deprimidas, ansiosas o tristes. ¿Qué estamos haciendo mal?

¿Quién nos promete felicidad?

Hasta no hace mucho tiempo la vida ordinaria de cualquier persona incluía tanto alegría como tristeza y esto se aceptaba mayoritariamente. El ritmo general de la vida de las personas era mucho más lento que el que vivimos hoy en día. La necesidad de nuevas experiencias existía en su justa medida. De esa manera, en la aceptación de que la vida tiene sus luces y sus sombras se desarrollaba la existencia de nuestros antepasados.

Fuente: Unsplash/Roman Kraft

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Hoy, sin embargo, se nos vende por todas partes la persecución de la felicidad a toda costa. Algunas veces, es hasta un poco vergonzoso no conseguir ser lo suficientemente felices…. ¿De dónde viene esa moda de querer ser felices a cualquier precio evitando la vida en su conjunto? ¡Está muy claro! Para ser felices, nos dicen, debemos comprar, adquirir, viajar, y lo que haga falta… Si hacemos todo esto, se nos promete que alcanzaremos una felicidad perenne. ¿Es eso verdad? ¿No es cierto que una vez que hemos comprado, adquirido o viajado, volvemos a lo mismo de siempre? ¿No es cierto que la promesa de la felicidad se queda solo en una promesa?

Tenemos permiso para no ser felices

¿Y si te dijera que tienes permiso para no ser feliz? La vida humana conlleva un gran numero de situaciones que nos hacen sentir de diferentes maneras. La negación de los momentos tristes o angustiosos no hará que dejen de existir. Tenemos permiso y debemos dar a nuestras emociones «negativas» el protagonismo que merecen. Llegan a nosotros para ser observadas, atendidas y abrazadas. No son la basura que tenemos que meter debajo de la alfombra para no ver. Si nos permitimos ser infelices sin miedo no obstaculizaremos el fluir de la vida.

Fuente: Pixabay/Luis Galvez

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Acepta tus momentos tristes, tus angustias, tus llantos. Todos ellos forman parte de lo que eres. No rechaces ninguna emoción y no te esfuerces en hacer que desaparezca rápidamente.

La felicidad no se busca, se siente

En contra de lo que la publicidad nos hace creer no existe nada externo que nos vaya a proporcionar la felicidad. Tampoco es necesario que nos obsesionemos con encontrar la felicidad. La verdadera felicidad es algo que aparece sin objeto que lo acompañe. Ser feliz es un estado que se alcanza o aparece en nuestro interior. Somos felices cuando ponemos atención en cada momento que vivimos. Sin nada que lo origine podemos experimentar gozo dando a lo cotidiano el valor que tiene. Gozo es recordar que contamos con un día más para exprimirlo a nuestro antojo.

Fuente: Pixabay/Max Andrey

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No busques la felicidad, encuéntrala en la aceptación de ti mismo y de todo lo que aparece en tu vida cada día.