Cómo cuidar las articulaciones

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Cómo cuidar las articulaciones

Las articulaciones son las que nos propician el movimiento como seres articulados que somos. Estas zonas de nuestro cuerpo soportan todos los impactos generados por los esfuerzos físicos. Algo tan simple como caminar provoca un impacto en las articulaciones. De igual manera, levantar cargas pesadas, hacer una carrera o mantener determinadas posiciones también las sobrecargan. Estos maravillosos conectores de nuestros huesos están formados por tejidos blandos, cartílagos y líquido sinovial que consiguen lubricar y facilitar el roce producido por el movimiento.

En muchas ocasiones sufrimos dolor en las articulaciones y no sabemos por qué se produce ni tampoco como colaborar en su recuperación. En este artículo te lo vamos a contar.

¿Por qué se produce el dolor de las articulaciones?

Los motivos principales para que una articulación nos duela son el desgaste o la inflamación. El desgaste suele conllevar un deterioro del cartílago y una disminución en la consistencia de los ligamentos y tendones. En determinados casos es posible que se llegue a perder masa ósea. Esta situación, mantenida en el tiempo. suele degenerar en artrosis.

Unsplash/Roma Kaiuk

La inflamación puede ser debida a diversas causas: una lesión, enfermedades autoinmunes, etc. Además de esto, muchas personas sufren de inflamación crónica sin saberlo, aunque sea en menor grado y no presente síntomas. Una dieta desequilibrada con exceso de alimentos procesados y el estrés como continuo compañero contribuyen en gran medida a dicha inflamación.

La alimentación

El exceso de peso sobrecarga nuestras articulaciones pudiendo llevarnos a sufrir inflamación o lesiones. Por este motivo, una alimentación sana y ejercicio moderado son dos aspectos que debemos de tener en cuenta si queremos cuidar de ellas.

En condiciones normales, lo ideal es llevar una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales. Sin embargo, cuando ya la inflamación articular se ha presentado deberíamos evitar alimentos como patata, tomate, berenjena o pimiento. Así mismo, el alcohol y el tabaco están totalmente contraindicados en estos procesos.

Unsplash/RitaE

Además de esto, por medio de la alimentación, podemos aportar nutrientes que nos ayuden a recuperar y proteger las articulaciones:

  • Proteínas. Una dieta rica en proteínas, de origen animal o vegetal, es imprescindible para reparar los tejidos dañados.
  • Vitaminas. La vitamina C es la precursora de la formación de colágeno necesario para la elasticidad de todos nuestros tejidos. La vitamina D fortalece nuestros huesos y nuestro sistema inmune. La vitamina E nos ayuda a proteger el cartílago.
  • Minerales. Las dietas ricas en calcio, magnesio, fósforo, silicio y azufre son muy importantes.

Por lo tanto, una dieta que contenga fruta y verdura fresca, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceites de buena calidad, pescado, huevos y carne en pequeñas cantidades será un gran aporte para cuidar las articulaciones. Además de esto existen alimentos que, de manera natural, son antiinflamatorios y pueden ser de mucha ayuda sin presentar efectos secundarios. Entre ellos encontramos el jenjibre o la cúrcuma.

Unsplash/Damir Spanic

Además de una buena dieta, nuestras articulaciones se verán favorecidas si nos mantenemos activos. El ejercicio moderado como caminar, el yoga, el taichí , el chi kung o el pilates las mantendrán flexibles y sanas por más tiempo.


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El azafrán, amigo de la salud cerebral

El azafrán es una especia muy apreciada en la cocina de diferentes culturas. Se utiliza para dar sabor y aroma a muchos platos. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, no se conocían todos los beneficios que tiene para nuestro organismo. Se han hecho importantes estudios que demuestran que, entre otras cosas, el azafrán es muy beneficioso para tratar y prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Orígenes

El azafrán pertenece a la familia del iris y se cosecha del estigma de Crocus Sativus. Su flor tiene tres estigmas que son cosechadas siempre mientras la flor esté aún cerrada. Este proceso tiene lugar únicamente durante una semana al año cuando la planta florece. Por este motivo su precio es tan elevado ya que para producir 1 onza de azafrán se necesitan 3.000 estigmas o 1.000 flores. Ya en la medicina de Hipócrates o Galeno se mencionaba esta especia como un buen remedio para los resfriados, la tos, el insomnio o los problemas estomacales y de corazón.

Unsplash/Artam Hoomat

Originalmente, se cultivaba en Grecia y hoy en día los mayores cultivos están en Marruecos, Irán, España, Grecia e India. Necesita climas cálidos y abundante sol para crecer adecuadamente. Su sabor no es fácil de describir pero algunos opinan que tiene cierto olor a madera con un toque terroso. Es importante adquirir un buen azafrán porque, en ocasiones, para comercializarlo de manera más barata se adultera mezclándolo con otras plantas y en este caso las propiedades no serán las mismas.

Propiedades del azafrán

En la medicina tradicional persa el azafrán se ha utilizado desde muy antiguo para tratar problemas de memoria. Esta propiedad está relacionada con un ingrediente activo llamado crocina. En diferentes estudios se ha podido comprobar que esta sustancia protege las células cerebrales sin presentar los efectos secundarios de los fármacos utilizados con el mismo fin. Además de esto, el azafrán es considerado como un poderoso antioxidante que nos ayuda a retrasar los síntomas de envejecimiento y combate los radicales libres.

Por si todo esto fuera poco, parece ser que el azafrán mejora la circulación, ayuda en el tratamiento de la artritis, es un purificador de la sangre y alivia la fatiga y la inflamación muscular. También se ha visto que puede reducir la fiebre y facilita la relajación y el sueño.

¿Cómo usar el azafrán?

Generalmente esta especia se usa en sopas o en la típica paella valenciana. No obstante también podemos utilizarla de las siguientes maneras:

  • Polvo: como carminativo o para acelerar la menstruación
  • Tintura: frotar directamente en las encías cuando existan dolores bucales
  • Infusión: pondremos 2 gramos de azafrán por litro de agua y tomaremos dos o tres tazas al día

Una vez más, nos damos cuenta de que la naturaleza pone a nuestro alcance diferentes remedios naturales fáciles de utilizar y sin efectos secundarios.


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¿En qué consiste la iridiología?

Los ojos son las ventanas del alma. Lo que probablemente no todos sabemos es que los ojos también nos ayudan a mirar al interior de nuestro cuerpo. La iridiología es un método diagnóstico que, gracias a la observación del iris, nos muestra el estado de salud de nuestro organismo.

Orígenes de la iridiología

Esta técnica viene de muy antiguo. Ya los egipcios ponían especial atención a los cambios que se producían en los ojos de las personas. De hecho, dejaron constancia de este interés en sus jeroglíficos.

Tiempo después, a principios del siglo XIX Ignaz Von Peczely observó que, los ojos de un búho que intentó capturar comenzaron a cambiar después de que se le fracturó una pata.

Pixabay/moonzigg

Pixabay/moonzigg

Mas tarde, otros autores alemanes y el sueco Nils Liljequist,  ampliaron estas observaciones. Desde entonces hasta nuestros días esta técnica ha evolucionado hasta convertirse en un método diagnóstico complementario a cualquier otro tipo de medicina.

Lo que dicen nuestros ojos

Nuestros ojos expresan más de lo que imaginamos. Solo con una mirada es posible saber cómo se encuentra una persona. La iridiología analiza, además del color del ojo, las distintas partes de nuestro iris.

El iris está lleno de detalles y, según los expertos, muestra un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro organismo. Esto es posible gracias a que hasta él llegan miles de terminaciones nerviosas. Estas terminaciones están conectadas a los distintos tejidos del cuerpo por medio del cerebro y del sistema nervioso

¿Qué nos muestra el iris?

El iris nos señala la constitución del cuerpo de la persona. Así mismo, es una buena forma de observar la salud general y las debilidades de ese organismo. Analizando el iris de forma completa obtendremos el conocimiento de la buena, o no tan buena, constitución corporal de la persona que observamos. Esta información está relacionada con la densidad de las fibras del iris, los colores, las estructuras y patrones. También nos muestra dónde hay lesiones, desequilibrios o irritación, entre otras cosas.

No todo se puede saber con la iridiologia

Esta técnica no nos proporciona una información completa de todas las enfermedades. Es sobre todo de gran ayuda para informar acerca de posibilidades de ciertas tendencias a desequilibrios. En muchos casos el iris refleja ya esa tendencia antes de que los síntomas aparezcan.

La iridiología nos muestra la inflamación que pueda haber en alguna zona de nuestro cuerpo. Sin embargo, nunca podrá encontrar dónde se pudieran encontrar gérmenes, parásitos o cálculos biliares.

 

Nuestros ojos son nuestra mayor fuente expresiva. Gracias a ellos podemos obtener información que nos ayude a cuidar mejor de nuestro cuerpo. Podemos considerar la iridiología como una buena herramienta de prevención ya que nos advierte de signos que, de otra manera, podrían pasar desapercibidos.