Las quejas nos impiden ser felices

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Las quejas nos impiden ser felices

La ansiada felicidad es una meta que todo ser humano aspira alcanzar. En cualquier cultura o tradición las personas buscan ser felices. Para alcanzar dicha meta no siempre es necesario que ocurra algo en el exterior. Ser felices depende, sobre todo, de pequeños gestos del día a día y de nuestra intención inquebrantable de serlo. Uno de esos hábitos diarios a evitar, si queremos ser felices, son las quejas. Cuando nos quejamos alejamos de nuestro horizonte muchos motivos para la felicidad. De hecho, las quejas nos obligan a observar la realidad de una manera pesimista haciendo que aquello de lo que nos quejamos se magnifique.

Vivir no es fácil ¿o sí?

Desde niños recibimos la creencia de que vivir no es fácil. Hemos de reconocer que, en ocasiones, las cosas se ponen «difíciles» y quejarse es muy humano. Sin embargo, la queja constante, convierte la vida en algo que no aceptamos y que se nos hace cuesta arriba. Una cosa es reconocer la dificultad de una situación en concreto y otra expresar una queja a cada paso que damos. Al final, la interpretación que damos a lo que sucede solo depende de nosotros. Además, si algo ya ha sucedido es absurdo no aceptarlo porque no va a dejar de existir. Abrazar lo que nos sucede es la mejor manera de dar un paso hacía la felicidad.

Autobservación

Si quieres dar un giro a tu vida y convertirte en una persona más feliz, lo primero que debes de hacer es autoobservarte. Quizá, de manera automática, las quejas se hayan convertido en tu respuesta a la mayoría de las situaciones. De esta manera, tu posición ante la vida es la de alguien que condiciona su felicidad a las circunstancias externas. La vida se convierte entonces en un intento de controlar que todo suceda como yo quiero. Si no es así, me quejo… Con esta actitud se sufre en buena medida y olvidamos la magia que la vida nos ofrece gracias a las sorpresas.

La decisión de ser feliz

El primer paso hacía una vida feliz es decidir que quieres serlo. Si abandonamos las quejas y decidimos poner atención en aquello que nos hace afortunados, la vida cambia. Cada día convivimos con infinitas razones para ser felices que pasamos por alto. Todas esas cosas son tan sencillas como importantes. Por ese motivo, cuando elegimos poner atención a aquello que sí nos gusta y desviar la atención de lo que no nos gusta, somos más felices. Además, es muy posible, que con el tiempo, podamos comprobar que aquello de lo que nos hubiéramos quejado es lo mejor que podría habernos ocurrido.

Si conseguimos vivir una vida más pausada y ponemos más atención a cada instante que vivimos podremos observar las maravillas que nos rodean. La queja está basada en los automatismos que desarrollamos al vivir a toda velocidad y que opacan la verdadera dicha. ¡Comienza a vivir una vida más consciente!


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Yoga y salud cardiovascular

El yoga es una práctica que se relaciona con la elasticidad y la paz mental. Además de esto, practicar yoga nos ofrece muchos beneficios que quizá son menos conocidos. Aunque no se trata de un ejercicio que se pueda considerar aeróbico, diferentes estudios sugieren que es igual de efectivo para la salud cardiovascular.

Salud cardiovascular

El estrés es el principal causante de los problemas de salud de nuestra civilización. Cierta cantidad de estrés en un momento determinado puede ser necesario. Sin embargo, vivimos en un momento de la historia en el que muchas personas viven en un continuo estrés. Esta situación obliga a nuestro organismo a secretar hormonas que son altamente dañinas para todo nuestro cuerpo. Por todo ello, evitar el estrés es urgente y necesario, si queremos conservar en equilibrio nuestro cuerpo.

La salud de nuestro sistema cardiovascular está relacionada con una vida sana. Vigilar el peso, la tensión arterial y el colesterol son la mejor forma de proteger nuestro corazón. En cuanto al ejercicio físico, hasta hace poco, se creía que la mejor opción era practicar ejercicio aeróbico. Sin embargo, en la actualidad, como hemos señalado más arriba, se ha visto que el yoga es igualmente beneficioso.

En dichos estudios se observó que los practicantes de yoga, en general, presentaban menor peso corporal, menor presión arterial y menor lípidos en sangre. Esto nos lleva a entender que la práctica del yoga es una magnifica herramienta para cuidar de nuestro sistema cardiovascular. Además de esto, al comparar la práctica de yoga con otros ejercicios aeróbicos no se observaron cambios significativos en la salud.

La paz mental

La relación cuerpo mente es cada día más tenida en cuenta dentro de la medicina. La tensión y los problemas están muy relacionados con numerosas dolencias. Son muchos los especialistas en cardiología que incluyen la meditación entre sus recomendaciones para una buena salud cardiovascular.

Pixabay/Free-Photos

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Por todo ello, podemos observar que, aunque el yoga sea una disciplina de menor intensidad física, tiene una gran influencia en la relación mente cuerpo: si nuestra mente esta en paz todo nuestro organismo también lo estará.

El perfil del practicante de yoga

El doctor Miguel Ángel García-Fernández es secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Según sus palabras: «las personas que practican yoga son especiales»Esta apreciación es debida a que, según su opinión, tales personas suelen tener una filosofía vital diferente al resto. Normalmente, son personas que buscan bienestar físico y espiritual a través de la meditación y los ejercicios. Quizá esa disposición -opina el doctor García-Fernández- sea en si misma un factor de prevención del riesgo cardiovascular.

Pixabay/Pixel2013

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La práctica regular del yoga nos ofrece también la posibilidad de viajar hacía nuestro interior. La atención a la respiración nos lleva a ser conscientes de nuestro cuerpo, de lo que ocurre más allá de lo que vemos afuera. Y desde esa posición de observador podemos distanciarnos y ver las cosas de manera diferente.


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El Tao y la sonrisa interior

Encontrar cierto equilibrio en una sociedad que vive a toda velocidad es muy difícil. El ruido, las prisas y la incesante actividad nos hacen sentir que estamos desgatados. En ciertos momentos de máxima tensión, incluso, nos embarga la necesidad de salir corriendo y escapar… Unas vacaciones o un cambio de aires suelen ayudarnos a desconectar. Sin embargo, esto no siempre es posible. No obstante, sin salir de nuestra realidad, podemos encontrar diferentes técnicas que nos ayudan a sentirnos mejor y a encontrar remansos de paz. La «sonrisa interior taoísta» es una de estas herramientas.

Sonreír es muy saludable

Cada vez que sonreímos nuestro cerebro lo interpreta como una señal de satisfacción. Una sola sonrisa libera dopamina y serotonina en la cantidad suficiente para relajar todo nuestro organismo. Si mantenemos esa sonrisa, y la liberación de hormonas de la felicidad continua circulando por nuestro torrente sanguíneo podemos, incluso, regular nuestra tensión arterial y mejorar nuestro humor. Por si esto fuera poco, diferentes estudios han demostrado que aquellas personas que sonríen más a menudo tienen una vida más larga.

Unsplash/Omid Armin

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Sonrisa interior taoísta

Según la tradición taoísta, practicar la sonrisa interior es una buena forma de relajar la mente y el cuerpo. Con este tipo de sonrisa alejamos el estrés de nuestra vida de manera fácil.

La glándula tiroidea está conectada con nuestra sonrisa. Por ello, cada vez que sonreímos activamos dicha glándula y, por lo tanto, conseguimos relajarnos. Los taoístas dicen que cada vez que sonreímos todos nuestros órganos segregan ciertas sustancias que nutren nuestro organismo. Sin embargo, emociones negativas como la rabia o el miedo bloquean nuestra energía y deterioran nuestra salud.

Pixabay/Helena

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Cómo llevar a cabo la sonrisa interior

Vivimos constantemente mirando nuestro aspecto exterior. Este hábito nos hace olvidar que en nuestro interior también hay mucho de nosotros que nunca observamos. La sonrisa interior consigue llevar atención y sonrisa a todos nuestros órganos.

Esta técnica se lleva a cabo desde una relajación profunda o meditación. Desde ese estado, una vez que nuestra mente se haya calmado, la iremos llevando a cabo la práctica. Primero, visualizaremos una gran luz encima de nuestra cabeza que irá bañando todo nuestro cuerpo. Después, comenzaremos a sonreír mientras seguimos vigilando nuestra respiración. Imaginaremos también a una persona sonriendo frente a nosotros. A partir de ese momento, iremos recorriendo poco a poco todo nuestro cuerpo, empezando por la cara, llevando una sonrisa y reconocimiento hasta el último rincón. Sonreiremos a los pulmones, hígado, riñones, bazo, columna vertebral y cada uno de los huesos y músculos.

Esta meditación no debe exceder los quince minutos. Cada persona deberá decidir dónde quiere detenerse más tiempo, según se lo indique su intuición. Como todo lo sencillo, esta práctica es sumamente poderosa. Si nos habituamos a sonreír a nuestro cuerpo, cualquier problema de salud se solucionará más fácilmente.


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Bután y su secreto de la vida feliz

Vivir feliz es el sueño de todo ser humano. Sin embargo, son pocas las personas que consideran que son felices. Desde tiempos remotos, el hombre ha buscado el secreto de la felicidad bebiendo de diferentes fuentes. Aun así, no hemos llegado a conclusiones que nos indiquen el camino hacía la verdadera felicidad. Sin embargo, existe un territorio escondido tras el Himalaya, que es conocido como «el país de la felicidad», este país es Bután. En este artículo vamos a ver cuál es el secreto que encierra este pueblo para ser denominado de esa manera.

Unsplash/Pema Gyamtsho

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Bután

En medio de hermosos paisajes de grandes bosques, exuberantes selvas e inmensas montañas se encuentra el Reino de Bután. En todo este maravilloso escenario también se localizan fantásticos templos budistas cargados de belleza. Este lugar es considerado como uno de los países más felices del mundo. Uno de sus grandes logros ha sido conseguir conservar su tradición y su cultura prácticamente intactas.

Su autenticidad es debida, sobre todo, a que no recibe un turismo masificado ya que se controla la entrada de viajeros. El gobierno de Bután tomó la decisión de medir el bienestar de su gente con un Índice Nacional de Felicidad, a diferencia de el indicador clásico que utilizan otros países, el Producto Interior Bruto (PIB)

Unsplash/Gaurav Bagdi

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El secreto de la felicidad

En la cultura occidental, hemos ido desplazando el acto de morir hasta convertirlo en algo que se hace casi a escondidas. Antiguamente, lo habitual era que la muerte formara parte de la vida de las personas. En la actualidad, vivimos como si la muerte solo les sucediera a otros. Existe una tendencia a evitar todo lo relacionado con la muerte. Se evita en las conversaciones, los muertos se velan poco o nada y, en muchas ocasiones, enterramos a los muertos demasiado pronto. De esta manera, tenemos la sensación que eso de morir no va con nosotros…

Por el contrario, en Bután, sus habitantes tienen la costumbre de pensar en la muerte, al menos, cinco veces cada día. Desde pequeños los niños adquieren ese hábito que los adultos estimulan. Además de esto, la sociedad butanesa ensalza la muerte por medio de imágenes y símbolos llenos de color y belleza. Esta aceptación del proceso de morir hace que la vida sea más plena y consciente y que el vivir tenga más significado.

Esto no quiere decir que los habitantes de Bután no experimenten la tristeza. La diferencia con los países occidentales es que ellos no intentan deshacerse de ella, la aceptan. Además. el hecho de tener la muerte tan presente, les obliga a valorar la vida en todo su amplitud

Unsplash/Karun Giri

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Tomando el ejemplo de Bután, podemos incluir en nuestras prácticas diarias la meditación acerca de la finitud de nuestra vida. Esto dará una dimensión más real a nuestro día a día y nos hará valorar aquello que sucede a cada momento y disfrutar de ello.


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Dormir bien es muy importante

El buen dormir es imprescindible para conservar la salud. Cuando descansamos adecuadamente nuestro cuerpo puede llevar a cabo todas las funciones de limpieza y reparación. Gracias a todo este trabajo, al levantarnos por la mañana, tendremos energía disponible para comenzar el nuevo día. Además de esta energía física, también observaremos que nuestra forma de ver la vida es mucho más optimista que si no dormimos bien. Pero hay momentos en los que, debido a situaciones de estrés, nuestro sueño no es reparador y nuestra salud se resiente. ¿Qué podemos hacer para dormir mejor en momentos de tensión?

Dormir es un placer

Algo tan habitual y tan gratuito como el dormir bien es algo que, en cierta medida, está pasado de moda. Las horas de menos luz nos empujan a frenar la actividad, a hacer un hueco para la relajación. Sin embargo, son muchas las personas que en lugar de encontrar un remanso de paz y sosiego en este momento, utilizan la noche la utilizan para seguir haciendo cosas.

Un cuerpo sano y vigoroso es normal que despliegue su actividad durante el día. De la misma manera, según la estación del año, cuando la luz decrece, es normal que nuestro organismo nos pida el descanso. Si tenemos conexión con lo que ocurre en nuestro interior ese descanso se convierte en un verdadero placer. Sin embargo, si hemos tomado muchos excitantes o nuestra actividad ha sido excesiva, ese disfrute no sucede.

Vivir más despacio

Cuando viajamos en coche a toda velocidad es imposible frenar en seco de manera repentina. Para lograr una buena parada necesitamos reducir la  velocidad poco a poco. De la misma manera, cuando vivimos demasiado deprisa, será muy difícil que podamos descansar cuando lo necesitemos ya que la inercia de esa velocidad nos impedirá relajarnos.

Pixabay/Hans

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Una manera de vivir más tranquila y más consciente es el factor principal para asegurar un buen descanso. Aligerar nuestra agenda de ocupaciones sería el primer paso hacía un sueño tranquilo. No hace falta hacer tantas cosas y mucho menos hacerlas tan deprisa como acostumbramos. A esto podemos añadirle el intentar poner una hora límite para ir a dormir y respetarla en la medida de lo posible.

Ejercicio y meditación

El ejercicio físico, puede ser una de las causas por las que nos cuesta trabajo dormir bien. Lo primero que tendríamos que observar es a qué hora hacemos ejercicio. A última hora del día el cuerpo lleva a cabo una descarga hormonal que facilita el descanso. Si lo activamos con ejercicio intenso es muy posible que nos cueste conciliar el sueño. En su lugar, podemos optar por algún tipo de ejercicios que nos ayuden a relajarnos. La práctica del yoga, el tai chi o el chi kung son buenos ejemplos de actividad física que nos ayuda a descansar mejor.

Unsplash/Mor Shani

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Además de esto, podemos ayudarnos de la meditación. Antes de ir a dormir, una pequeña meditación en la que observemos nuestros pensamientos y respiremos de forma tranquila nos predispone a entrar en el sueño de forma más relajada.


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El diafragma, un músculo ligado a las emociones

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de la respiración para gozar de buena salud. Para que esta respiración se lleve a cabo de manera efectiva es imprescindible que los músculos implicados estén en buenas condiciones. El diafragma es uno de los músculos que intervienen en todo este proceso. Vamos a ver por qué es tan importante.

Funcionamiento del diafragma

El diafragma se encuentra situado dentro de la caja torácica. Se le ha llegado a llamar la cama del corazón porque pareciera que es allí donde este reposa. Se trata de una especie cúpula que separa las cavidades abdominal y torácica. Está insertado en diferentes puntos de las costillas, el esternón y las vértebras. Cuenta también con orificios por los que pasan el esófago, algunos nervios y vasos sanguíneos.

Diafragma

Cuando realizamos la inspiración, este músculo se contrae a la vez que aumenta el espacio de la cavidad torácica. A la vez, el aire entra en los pulmones a través de la tráquea llenando el vacío que queda. Tras la inhalación, el diafragma se relaja y el aire es exhalado vaciando así los pulmones.

Las emociones

El diafragma, al ser un músculo que no notamos, tiende a ser olvidado. Sin embargo, cualquier situación de tensión que nos afecte emocionalmente repercute en él. Podríamos compararlo con una pequeña caja donde guardamos nuestras emociones. Algunas personas lo llaman el músculo del alma. De la misma manera que el resto de los músculos del cuerpo, el diafragma también se contractura. Esto sucede, casi siempre, cuando estamos sintiendo tensión y dejamos de respirar correctamente.

Cuando este músculo se bloquea, se encoje en cierta medida y va un poco hacía abajo. Lógicamente, cuando esto sucede, presiona a las vísceras y órganos que se encuentran por debajo. Esta presión ocasiona tensiones en todo el cuerpo llegando, incluso, a generar tensiones en el suelo pélvico o en la próstata.

Mejorar la respiración

Nuestras emociones marcan nuestra forma de respirar y, consecuentemente, nuestra postura corporal. Cuando no hacemos una buena respiración, de manera inconsciente, nos vamos «encogiendo». Cualquier ejercicio que mejore nuestra respiración beneficiará el diafragma.

La práctica regular de ejercicios respiratorios nos aporta equilibrio emocional y mental. El yoga es una de las mejores maneras de hacer que el diafragma se mueva y se relaje. Dicho movimiento hace que, de alguna manera, este músculo libere las emociones y tensiones que tuviéramos atrapadas. Por eso, muchas personas, gracias a la práctica del yoga, consiguen, además de sentirse mejor físicamente, mejorar su condición emocional.

La respiración es nuestra gran aliada para mantener una buena salud. Además del yoga, el pilates, la meditación y la relajación son excelentes disciplinas para mejorar el tono de nuestro diafragma. Un diafragma feliz nos asegura una vida plena y con salud.


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Ya no son tiempos de maestros

A lo largo de la historia de la humanidad encontramos personas que han marcado todas las culturas por ser líderes de diferentes movimientos. Dentro de la espiritualidad, aquellos que han sido seguidos por otros, han sido llamados maestros. Gracias al discurso de todos estos seres que han marcado tendencias, un gran número personas han encontrado respuesta a muchas de sus inquietudes.

Vivimos en un momento en el que a muchas personas la guía externa se nos empieza a quedar pequeña. Tenemos la sensación de que nos falta algo pero no sabemos qué es. Eso que buscamos se encuentra dentro de nosotros esperando ser reconocido, siempre estuvo ahí. Sin embargo nos falta práctica, no sabemos como encontrarlo.

La humanidad ya ha madurado

Como si de niños pequeños que están aprendiendo se tratara, los seres humanos hemos necesitado de los maestros que nos llevaran de la mano durante mucho tiempo. Gracias a todos ellos, nuestro avance en la espiritualidad ha sido más fácil. Podríamos decir que estos seres han sido nuestro apoyo mientras no éramos capaces de caminar por nosotros mismos. En la actualidad, el momento ha llegado, ya no necesitamos esa mano porque hemos crecido. Los maestros han sido la muleta de la que ya podemos prescindir.

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Cada persona es única

El papel de los maestros ha sido muy positivo pero también nos ha restado poder. Al seguir el camino marcado por otras personas nos hemos visto obligados a dejar de transitar el nuestro en particular. Cada persona en este planeta tiene un propósito y es única e irrepetible. Esa singularidad no se contempla en los grupos que siguen gurús o maestros que dictan las reglas. Además, cuando seguimos a otros, tendemos a idealizar su forma de vivir o de actuar e intentamos imitarlo aunque no tenga nada que ver con nosotros. El poder que nos habita solo se hace visible cuando somos fieles a lo que sentimos individualmente.

La guía interior

Si pasamos mucho tiempo sin utilizar una parte de nuestro cuerpo, esta se atrofia en cierta medida. Un brazo que fue escayolado, por ejemplo, tardará en volver a funcionar correctamente. De la misma manera, tras mucho tiempo siguiendo maestros que nos dictan aquello que debemos hacer o sentir, es muy posible que no sepamos qué es exactamente lo que nosotros sentimos de verdad.

Afortunadamente, nuestra guía interior nos acompaña desde siempre. No por no ser escuchada ha dejado de estar activa. Todo ser humano está habitado por un alma que sabe que sabe muy bien qué es lo que más le conviene. El secreto está en poner atención. Para eso, lógicamente, hace falta un tipo de vida más consciente y un ritmo más lento, en general.

Cada persona tiene acceso directo a su sabiduría interior. Si aminoramos nuestro ritmo de vida y escuchamos, sinceramente, lo que sentimos, podremos acceder a la información que nos envía nuestra alma.  De esta manera, nuestra vida fluirá de forma más armoniosa y tranquila.


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¿Qué es el Chi Kung?

La cultura y filosofía oriental está cada vez mas presente en el mundo occidental. Todo este conocimiento nos ofrece una fuente de sabiduría y bienestar. El Chi Kung, como otras técnicas de este tipo, utiliza y optimiza la energía del cuerpo humano de la misma manera que la Medicina Tradicional China.

Origen del Chi Kung

Según diferentes investigaciones se estima que el Chi Kung, o Qi Gong, existe como concepto desde hace 5000 años. No obstante, no existen pruebas documentales que lo puedan demostrar ya que por aquel entonces no existía la escritura. Las estimaciones se basan en una pintura hallada en una vasija del periodo Neolítico que se descubrió en Liuwan, al noroeste de China.

Unsplash/Thao Le Hoang

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De la misma manera que otras técnicas de sanación, como por ejemplo el Reiki o el Tai chi, el Chi Kung trabaja con la energía vital. Estamos sanos cuando disponemos de abundante energía vital o Qi. Esta energía debe de circular sin estancarse o dispersarse. La enfermedad aparece cuando tenemos falta, exceso, dispersión o estancamiento de esta energía.

¿Cómo es la práctica?

En esencia el Chi Kung trata de sincronizar de manera armónica el cuerpo, la mente y la respiración. Estos tres centros vitales son conocidos como los tres tesoros. Debido a ello es imprescindible aprender a relajar primero la mente,  luego la respiración y, por último, el cuerpo. De esta manera se produce la apertura de los meridianos por los que circula la energía, permitiendo que fluya adecuadamente.

Cómo hemos dicho, durante la práctica del Chi Kung se insiste en tener presente los tres tesoros: el chi (energía interna), el jing (esencia) y el shen (espíritu). Los tres deben de estar sanos y armónicos para conservar la salud y el bienestar. En China es fácil ver en los parques a numerosas personas practicando esta disciplina. De hecho, esta considerado una de las cinco ramas de la medicina y se práctica como terapia en los centros sanitarios.

Beneficios del Chi Kung

Al practicar esta técnica se combinan estiramientos con ejercicios de tensión y relajación. Podemos decir que se trata de un ejercicio aeróbico de moderada o baja intensidad. Gracias a ello se puede adaptar a todas las edades y a cualquier condición física. A través de los ejercicios se ejercita la flexibilidad de las articulaciones y se corrige la postura corporal. Además, el Chi Kung es capaz de llevar a sus practicantes a cierto estado meditativo y a conectar con su interior.

Podemos definir el Chi Kung como un baile energético. En esta danza armoniosa nos conectamos con esa parte íntima que se sabe una con el Universo. En ocasiones, los movimientos simulan ser un tigre, un dragón o una grulla. Tras una sesión notaremos que nuestra mente ha recuperado la calma y nuestro cuerpo el equilibrio y flexibilidad.

Una vez más, nos damos cuenta que en la sencillez de los movimientos podemos encontrar salud y el bienestar a la vez que disfrutamos de la vida y nos conectamos con los demás.

 


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Una mente tranquila para tiempos convulsos

Todo aquello que sucede a nuestro alrededor nos afecta de alguna manera. La vida es dinámica y, en ciertos momentos, parece que todo se mueve en exceso a nuestro alrededor. Ese movimiento provoca diferentes desequilibrios en nuestro cuerpo y en nuestra psique. Además, nuestra mente, acostumbrada al juicio y a la actividad continua, nos agita aún más. La meditación, el yoga o cualquier técnica de relajación son formas de encontrar la calma que necesitamos en aquellos momentos en los que afuera todo se agita.

La loca de la casa

Todo aquello que sentimos o experimentamos tiene su origen en nuestra mente. Los sentimientos siguen a los pensamientos y la interpretación de aquello que nos sucede también proviene de esos pensamientos. El origen de todo lo que pensamos está en lo que hemos llamado «la loca de la casa», nuestra mente. Aunque la mente humana es una maravillosa herramienta para transitar por este mundo, cuando solo ella tiene el mando de nuestros pensamientos, la locura entra en nuestra vida.

Pixaba/darksouls1

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La mente lanza ideas, pensamientos y recuerdos a su antojo. Lo hace de forma repetida y machacona. Muchas veces no somos conscientes de que esto está sucediendo. Vivimos tan desconectados que no somos capaces de encontrar el origen de un malestar en algo que antes hemos pensado. Sin embargo, si fuéramos capaces de vivir de manera más lenta y consciente observaríamos que todo tuvo su origen en un simple pensamiento.

Una vida más lenta

La lentitud no está de moda. En una sociedad donde prima la productividad esta apreciada cualidad se contempla como algo no deseable. Todo ha de suceder casi de manera instantánea para que sea «rentable». Debido a esta forma de vivir, los momentos se nos escapan de las manos. Somos como pequeños títeres que corren de un lado a otro y no tienen control sobre sus vidas.

Si ralentizamos el ritmo en el que se desenvuelve nuestra vida, podemos observar que todo cobra otro sentido. La mejor manera de poder llevar esto a cabo es consiguiendo que la mente aminore su actividad frenética y nos acompañe en esta nueva manera de vivir.

Unsplash/Austin Schmid

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Hacía una vida más consciente

En los momentos de mayor convulsión es cuando más necesitamos saber vivir desde la paz y la tranquilidad. Cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor nos afectará en menor medida si internamente estamos equilibrados. Afortunadamente, contamos con diferentes herramientas que nos ayudan a conservar el equilibrio incluso en los momentos más duros.

La meditación o relajación nos ayudan a observar la realidad desde diferente perspectiva. Una pequeña meditación al comenzar el día observando nuestros pensamientos armonizará mágicamente nuestra jornada. De la misma manera, la práctica del yoga dos o tres veces por semana nos relaja y armoniza cuerpo y mente. En la actualidad contamos con numerosas formas de estabilizar nuestra mente y, consecuentemente, nuestro cuerpo: tai chí, masaje metamórfico, reflexología, etc. Lo importante es encontrar aquella que mejor vaya con cada uno de nosotros y entender que una mente tranquila siempre es sinónimo de una vida pacífica y placentera.


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¿Qué es el Theta Healing?

Nuestra mente no siempre funciona de la misma manera. En nuestro cerebro se originan impulsos eléctricos que circulan por nuestras neuronas originando las ondas cerebrales. Las más habituales son alfa, beta, theta y delta. Las onda alfa son las que aparecen en estados meditativos, las beta cuando estamos despiertos, las theta al dormir y las delta solo durante el sueño muy profundo. El Theta Healing es una técnica de sanación basada en utilizar las ondas Theta, que son las de mayor amplitud y menor frecuencia, para acceder rincones desconocidos de nuestra mente.

Origen del Theta Healing

Esta técnica fue creada por Vianna Stibal en el año 1995. Vianna Stibal es una maestra de meditación y espiritualidad que durante un proceso personal de enfermedad logró, gracias a esta herramienta, devolver la salud a su cuerpo físico. Gracias a su profundo trabajo descubrió como las creencias y emociones pueden afectarnos a diferentes niveles. Desde ahí, creó un itinerario para hallar el origen de esas creencias y observó que, debido a ellas, creamos enfermedades y problemas en nuestra vida. La técnica de Vianna es primordial para cambiar aquellos patrones que nos impiden crear y vivir la realidad que deseamos.

Pixabay/geralt

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Qué es el Theta Healing

Podemos definir el Theta Healing como un método de meditación que nos apoya en el cambio de patrones limitantes. Se lleva a cabo únicamente en un estado de relajación profunda en el que las ondas cerebrales son predominantemente Theta. El estado Theta aparece durante la hipnosis y en el estado REM del sueño. Las ondas cerebrales bajan hasta una frecuencia de 4-7 ciclos/segundo. Estas ondas cerebrales podrían considerarse el origen del subsconsciente ya que gobiernan nuestra mente consciente e inconsciente y atrapan memorias y sentimientos. Por este motivo ese subsconsciente es el que dirige muchos de nuestros comportamientos sin que nuestra voluntad intervenga.

Cuando estamos en una sesión de Theta Healing logramos conectar con nuestra fuente. Gracias a esta conexión, es posible hacer preguntas, visualizar distintas opciones, observar creencias destructivas y reprogramar otras más positivas.

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Beneficiós de esta técnica

Es importante señalar que para obtener los beneficios de esta herramienta es importante contar con la presencia de un profesional. Solo una persona experimentada sabrá conducirnos al estado Theta.

Gracias al Theta Healing podemos experimentar una elevación de nuestra vibración y reafirmar qué realidad queremos crear. En este estado, llegamos a comprender que somos nosotros mismos los que tenemos la llave para nuestra felicidad. Desde ese estado será mucho más fácil tener control sobre nuestras vidas y romper aquellas creencias que no apoyan nuestro mayor bienestar.

Pixabay/Free-Photos

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Nada de lo que ocurre fuera de nosotros puede afectarnos si así lo decidimos. Dentro de nosotros se encuentra el timón de nuestra vida.