Kuzu, alimento y medicina

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Kuzu, alimento y medicina

En anteriores artículos hemos insistido mucho en los beneficios de consumir productos locales. Aún así, existen ciertos alimentos que, por sus interesantes propiedades, deberíamos tener en cuenta aunque vengan de lejos. El kuzu, muy valorado en la cocina tradicional japonesa, es uno de esos productos.

¿Qué es el kuzu?

El kuzu -también llamado kudzu- pertenece a la familia de las leguminosas. Proviene una planta denominada Pueraria lobata. La medicina tradicional china la considera como una de las hierbas fundamentales. Por ese motivo se le atribuyen numerosas propiedades beneficiosas para la salud. Además de sus usos medicinales, el kuzu tiene otras muchas utilidades. Con esta planta se pueden confeccionar ropa y papel, cestos, jabones, lociones y fertilizantes. También se utiliza para controlar la erosión del suelo.

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¿Para qué sirve?

Este alimento se utiliza mucho en la cocina macrobiótica debido a todas sus propiedades curativas. Se trata de un polvo blanco que se obtiene a partir de las raíces de la planta. Tanto en China como en Japón, estas raíces se recogen de forma manual y se ponen a secar al sol siguiendo un proceso natural. Su principal actividad tiene que ver con la salud intestinal. Ayuda a fortalecer esta zona y regenera la microbiota. Actúa aportando equilibrio tanto en casos de estreñimiento como cuando hay diarrea. También es beneficioso para los espasmos intestinales de diversos orígenes. Gracias a su acción en el intestino, de manera indirecta, alivia las cefaleas, migrañas o vértigos.

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En casos de resfriado, tomándolo al notar los primeros síntomas, reduce tanto los síntomas como la duración. Tiene un alto poder alcalinizante y vigoriza a las personas que están muy cansadas. Se le ha llegado, incluso, a utilizar como un producto eficaz para tratar el alcoholismo.

¿Cómo utilizarlo?

El kuzu es un almidón, por lo tanto es necesario cocinarlo. Primeramente, se diluye el polvo en agua fría. Aproximadamente una cucharada por una taza de agua. Una vez diluido, lo ponemos en el fuego sin dejar de remover. Veremos como, poco a poco, el líquido que al principio era blanquecino se vuelve transparente. Si lo mezclamos con zumo de manzana queda dulce y es muy bueno para tomar antes de ir a dormir. En la cocina se puede utilizar como espesante si no queremos utilizar otras harinas que contengan gluten y a la vez beneficiarnos de sus propiedades. Se diluye en frío y se añade al plato dejándolo cocer un par de minutos. Para el malestar digestivo se puede hacer un té verde de tres años con kuzu, ciruela umeboshi y tamari. Aunque tiene un sabor fuerte sienta de maravilla.

Utilizar kuzu no es complicado y nos aporta muchas ventajas. No obstante no debemos confundirlo con otro espesante que se utiliza en muchos países llamado Arrurruz. Este último solo tiene valor culinario pero no nos ofrece las propiedades medicinales del kuzu.

 


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Pixabay/OpenClipart-Vectors

Los beneficios de consumir probióticos

¿Sabías que muchas de las enfermedades que padecemos tienen su origen en un desequilibrio de la flora bacteriana? El tipo de dieta que llevamos en los países industrializados no es la mejor amiga de dicha flora. Sin embargo, el consumo de probióticos es de de gran ayuda para mantener nuestra flora bacteriana en equilibrio y, de esta manera, prevenir numerosas enfermedades.

La microbiota intestinal

Hasta no hace mucho tiempo, la microbiota intestinal se conocía como flora intestinal. Esta microbiota está compuesta por poblaciones de bacterias y microbios que habitan nuestro intestino. Dichas poblaciones están íntimamente relacionadas con nuestra salud. Aunque en nuestro intestino conviven decenas de trillones de microorganismos, no todas las personas tienen la misma microbiota intestinal. Podríamos decir que cada intestino tiene su propia identidad.

Unsplash/Alison Marras

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La importancia de un intestino sano

La evolución de los microorganismos y la de nuestra especie han ido siempre de la mano. Dichos microorganismos colaboran con nosotros a la hora de realizar funciones esenciales para la vida. Por ese motivo, podemos considerarlos como directos implicados en nuestra salud o enfermedad. Cuando alguna población bacteriana se altera pueden aparecer enfermedades autoinmunes, inflamación crónica, cáncer, asma, problemas en la piel, etc.

Nuestra flora intestinal cumple funciones tan importantes como: mantener la correcta absorción de agua y minerales en el colón, obtener energía de los nutrientes, regular la velocidad del tránsito intestinal, mantener el pH de la piel y el colón, entre otras cosas.

¿Qué beneficia o altera nuestra microbiota?

La forma en la que nos alimentamos y nuestros hábitos de vida tienen mucho que ver con el estado en el que se encuentra la microbiota de nuestro intestino. La dieta define, en gran medida, qué bacterias poblarán nuestro intestino. De la misma manera, ciertos fármacos, como por ejemplo los antibióticos, eliminan ciertos grupos de bacterias. También los contaminantes ambientales y el ejercicio físico en exceso pueden deteriorar la microbiota.

Los probióticos

Los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos que,  al tomarlos de la forma adecuada, nos aportan beneficios para la salud. Pueden ser suministrados de forma oral o por otras vías, como por ejemplo puede ser la vaginal, para combatir enfermedades relacionadas con hongos. Es necesario que los probióticos estén vivos cuando los ingerimos y que la dosis sea la adecuada para poder obtener los efectos deseados. Por ello, no todos los productos que dicen contener probióticos son beneficiosos, ya que, en muchos casos contienen cantidades demasiado pequeñas de los mismos.

Pixabay/Profet77

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Beneficios del consumo de probióticos

Entre los muchos beneficios que nos ofrecen los probióticos podemos encontrar que:

  • Favorecen la buena digestión al equilibrar el sistema digestivo
  • Son eficaces frente a la diarrea y otras dolencias digestivas
  • Nos protegen frente a diferentes infecciones
  • Ayudan a prevenir el cáncer de colón
  • Previenen trastornos en las vías urinarias
  • Ayudan a equilibrar el peso corporal

 

Actualmente, podemos adquirir diferentes alimentos con propiedades probióticas. Entre ellos encontramos el yogur, el kefir, el chucrut, el kimchi, el tempeh, el miso o la kombucha. Si quieres gozar de una buena salud comienza  a poblar tu intestino con bacterias amigas incluiyendo alguno de ellos en tu dieta de manera habitual. ¡Notarás la diferencia!