La música, una forma de sanación

  • 0
Pixabay/HeungSoon

La música, una forma de sanación

Muchos de nuestros recuerdos y momentos felices están asociados a ciertas piezas musicales. Durante el último siglo, y a partir del estudio de ciertas culturas antiguas, se ha comprobado que la música puede ofrecernos ciertos efectos orgánicos y psicológicos. Al utilizar ciertas estructuras rítmicas, sonidos o diferentes piezas musicales se obtienen distintos resultados terapéuticos. ¿Podemos considerar entonces la música una forma de sanación?

La música del ayer

El uso de ciertas melodías como terapia curativa es algo que viene de muy atrás. En la prehistoria se sabe que se utilizaban ritos religiosos y mágicos para obtener curación. Así mismo, 1500 años a. C. ya la utilizaban los egipcios para calmar la mente, sanar el cuerpo y purificar el alma. También en la Antigua Grecia la teoría del Ethos consideraba que los elementos de ciertas composiciones musicales afectaban la voluntad del hombre, así como a sus emociones, fisiología y parte espiritual.

Musicoterapia

Ya en nuestros días, hemos dado el nombre de musicoterapia al uso terapéutico de la música. El objeto de esta técnica es promover la expresión, la comunicación, el movimiento y el aprendizaje entre otras muchas cosas. En definitiva, se trata de que la calidad de vida del individuo mejore a través de la música.

Según la ciencia, la musicoterapia basa sus resultados en el efecto que las ondas sonoras tienen sobre la materia física. Por ejemplo, una melodía suave y pausada disminuye la frecuencia cardíaca y respiratoria. También reduce la temperatura corporal y reduce la presión arterial. Por el contrario, una música disruptiva y poco armónica podría desequilibrar nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Beneficios de la música

Como hemos visto más arriba, la música puede armonizar todo nuestro cuerpo y nuestra psique. De manera específica, la musicoterapia nos ayuda a:

-Aumentar nuestra sensación de alegría y placer.

Numerosos estudios demuestran que la música estimula sistema mesocorticolímbico dopaminérgico. Este sistema es conocido como «el centro del placer» y se activa a través del sentido del humor o de la comida, por ejemplo.

-Fortalece el sistema inmunológico.

Al escuchar una pieza musical, nuestro cuerpo libera menos cortisol y más hormona del crecimiento. Debido a ello todo el organismo estará en mejores condiciones para enfrentarse a cualquier enfermedad.

-Nos ayuda a reducir estrés y sentir menos ansiedad

En cualquier momento estresante el simple hecho de escuchar música tranquila ayuda a bajar el ritmo cardíaco, a reducir la presión arterial y, de esta manera, calmar la ansiedad.

-Ayuda a aliviar el dolor

En algunas clínicas se han realizado estudios que demuestran que las personas que escuchan música durante la operación o después, necesitan menos anestesia y se recuperan más rápido.

-Fortalece la memoria

Las personas mayores que acuden a musicoterapia comprueban que su concentración, atención y memoria mejoran notablemente. Así mismo, favorece la interacción social y la sensación de autoestima.

En definitiva, algo tan sencillo como escuchar música puede tener maravillosos efectos sanadores.


  • 0
Fuente: Pixabay/truthseeker08

¿Pueden practicar yoga los niños?

El yoga cada día cobra más popularidad en nuestra cultura occidental. Son muchas las personas que han encontrado en esta técnica milenaria una forma de cuidar su cuerpo y también su mente. Aunque normalmente solo lo practiquen personas adultas, los niños también pueden ejercitarse y disfrutar con esta práctica, a la vez que se divierten.

¿Qué beneficios tiene el yoga para los niños?

De la misma manera que los adultos, los niños que practican yoga fortalecen sus músculos y adquieren flexibilidad. Además de esto, al practicarlo, poco a poco, los niños van tomando conciencia de su propio cuerpo. Gracias a ello, aprenden a reconocer cada una de sus partes y también a adoptar posturas correctas que evitarán problemas en un futuro.

Fuente: Unsplash/Maura Silva

Fuente: Unsplash/Maura Silva

Los ejercicios respiratorios que incluye el yoga son ideales para relajar tanto la mente como el cuerpo del niño. Esto, facilitará en gran medida la concentración en los estudios. Así mismo, una mente en calma es una gran fuente de creatividad y una buena forma de evitar el estrés. Otro beneficio de la práctica de esta técnica es que, al realizar trabajos en grupo o parejas, se fomenta el compañerismo y la amistad.

Para todas las edades

Un niño puede comenzar a prácticar yoga, incluso, cuando su mamá está embarazada. Durante el embarazo, las mujeres pueden hacer yoga sin problema. Gracias a ello, tanto su embarazo como el parto, discurrirán de manera mucho más fácil. Así mismo, después de dar a luz, los bebés pueden acompañar a sus madres a las clases de yoga para que se vayan familiarizando con la práctica. Será a partir de los 3-4 años cuando ya puedan iniciarse en clases con otros niños.

Los grupos suelen hacerse en función de la edad para que el ejercicio se adapte a las necesidades de cada etapa. Por ejemplo, un grupo con niños de 3 o 4 años estará orientado a estimular el movimiento y los sentidos. Sin embargo, cuando son un poco más mayores, las habilidades a desarrollar serán otras.

yoga

¿En qué consiste una clase de yoga para niños?

Probablemente, a los adultos que practiquen yoga les resulta difícil imaginar a los niños haciendo una clase como la suya. Es normal, porque las clases de yoga para los niños nada tienen que ver con las de los adultos. Los niños necesitan pasarlo bien y, por eso, esta disciplina se acerca a ellos de manera lúdica. Siempre dependiendo de la creatividad del profesor, se emplearán bailes, canciones o cuentos que harán la clase muy divertida. Durante estos juegos, se practican los distintos ashanas, se hacen técnicas de relajación adaptadas, e incluso, se llevan a cabo pequeñas meditaciones guiadas.

 

La práctica regular del yoga se puede alternar con cualquier otro tipo de deporte. Los niños necesitan movimiento y diversión, sus cuerpos están llenos de energía y ganas de experimentar.