Levadura de cerveza, una ayuda en momentos de estrés

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Levadura de cerveza, una ayuda en momentos de estrés

Vivimos en un momento de la historia en el que la cantidad de estrés que soportamos es muy alta. Desarrollamos una continua actividad que pone a nuestro cuerpo y nuestra psique contra las cuerdas. Fruto del desequilibrio que esto genera, muchas personas sufren síntomas que las llevan a necesitar algo que les ayude a sentirse más centradas. La levadura de cerveza es una de esos «remedios» que, sin efectos secundarios, pueden ser de gran ayuda en momentos de tensión.

¿Qué es la levadura de cerveza?

La levadura de cerveza se obtiene a partir de la fermentación de ciertos cereales y gracias al hongo unicelular S. cerevisiae. Una vez fermentado, el producto que resultante es limpiado, secado y pasteurizado. Después, se comercializa en forma de copos o en polvo. Para mayor comodidad también podemos encontrarlo en forma de cápsulas o comprimidos. El sabor inicial de la levadura de cerveza es bastante amargo. Por ese motivo ha de pasar un proceso inicial que evite este sabor.

Levadura

¿Levadura de cerveza o levadura nutricional?

En las tiendas especializadas, y en numerosas publicaciones de dietética, encontramos ambas levaduras y, muchas personas, piensan que se trata del mismo producto, pero no es así. La levadura de cerveza es un derivado de la fabricación de la cerveza. Se trata de un alimento que aprovecha un subproducto de la industria cervecera.

Por el contrario, la levadura nutricional, se fabrica expresamente para el consumo. Aunque ambas levaduras parten de la misma cepa (S. Cerevisiae), la nutricional se hace, normalmente, a partir de melazas de caña o de remolacha. La mayor diferencia entre ambas es el grado de amargor. Los aportes nutricionales son los mismos.

Pixabay/stux

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¿Qué propiedades tiene?

La levadura de cerveza es una buena fuente de proteínas, aproximadamente 50 gramos de proteína por cada 100 gramos. Además de esto, es muy rica en zinc, ácido fólico y en todas las vitaminas del grupo B, excepto la vitamina B12. Las vitaminas del grupo B son imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema nervioso. En momentos de estrés o situaciones en las que no descansamos bien, este grupo de vitaminas no puede faltarnos.

Se ha observado también que la levadura de cerveza regula los niveles de azúcar en sangre y fortalece el sistema inmune. Toda su riqueza nutricional también nos ayuda a mejorar la piel, el cabello y las uñas. Para los deportistas es muy conveniente ya que favorece el aumento de la masa muscular.

¿Cómo tomarla?

En circunstancias normales, con tomar un par de cucharadas al día es suficiente. La levadura en copos tiene un delicioso sabor a queso y podemos espolvorearla sobre la pasta, las ensaladas, sopas o yogures. También podemos encontrarla en farmacias o tiendas dietéticas en comprimidos. En ese caso, habrá que seguir las recomendaciones del fabricante, aunque tres pastillas tres veces al día suele ser lo más habitual.

Unsplash/Paz Arando

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La levadura de cerveza debe de ser considerada como un complemento nutricional que puede ser de gran ayuda en momentos de gran desgaste físico o emocional.


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Neuronutrición ¿Qué es?

Aquello que llevamos a nuestro plato está muy relacionado con la salud de todo el cuerpo. Ya lo decían los antiguos: «somos lo que comemos». De todo esto se encarga la nutrición. Dando un paso más, encontramos la neuronutrición que es la ciencia que estudia qué es lo que más le gusta y más le conviene a nuestro cerebro. Podríamos, por lo tanto decir, que gracias a esta ciencia podemos alimentarnos de forma inteligente.

¿Qué estudia la neuronutrición?

El cerebro humano necesita el 20% de la energía que consumimos diariamente. En la actualidad, gracias a las técnicas de imagen de vanguardia, los científicos pueden acceder más fácilmente a aquello que ocurre en nuestro interior. Si las células cerebrales no están bien nutridas es imposible que hagan su importante trabajo adecuadamente.  La neuronutrición observa de qué manera nuestros hábitos influyen en nuestra salud neurológica y de qué manera nuestro cerebro reacciona a dichas costumbres.

Pixaba/ColiN00B

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Los estudios que se están llevando a cabo en neuronutricíóm demuestran que la mente es la reguladora de las decisiones que hacemos a la hora de elegir ciertos alimentos. Lo más interesante es que, muchas veces, no somos conscientes de por qué y cuánto comemos. Nuestra manera de vivir nos empuja a una alimentación rápida y poco consciente.

¿Qué necesita nuestro cerebro?

El cerebro humano es la computadora central de nuestro cuerpo. Esta gran máquina está compuesta por aproximadamente 86 billones de neuronas y 10 veces más de células gliales. Cada célula es capaz de establecer 10.000 conexiones con otras neuronas a velocidades de vértigo. Todas ellas se encuentran en un ambiente graso que les permite su correcto funcionamiento. Gracias al trabajo de este órgano, el ser humano está dotado de memoria, emociones, coordinación motora, etc. Además de esto, tanto el cerebro como nuestro segundo cerebro, el intestino, ordenan qué hormonas circularán por nuestro cuerpo y estas cómo nos sentiremos.

Unsplash/bruce mars

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Para que nuestro maravilloso cerebro funcione óptimamente necesita: descanso de calidad, ejercicio físico, hidratación adecuada y una buena dieta.

¿Cuál es la dieta preferida de nuestro cerebro?

Una «alimentación inteligente» es lo mejor que podemos hacer por nuestro cerebro. Numerosos estudios han confirmado que las siguientes pautas de alimentación son beneficiosas para el sistema nervioso:

  • Consumir ácidos grasos esenciales de manera habitual:  pescado azul, marisco, algas, frutos secos, semillas y aceites vegetales.
  • Incluir proteínas en todas las comidas ya que son las responsables de la fabricación de neurotransmisores.
  • Tomar alimentos ricos en minerales y vitaminas: frutos secos, frutas y verduras frescas.
  • Por la noche es mejor tomar alimentos que contengan carbohidratos complejos y poca proteína para asegurar un buen descanso.
  • Beber agua según la sed y evitar alcohol ya que deshidrata en gran medida.
  • El café y el, tomados con moderación, son estimulantes cerebrales que nos aportan mayor concentración y nivel de alerta.
Pixabay/Shutterbug75

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Con estas simples indicaciones y una vida tranquila nuestro cerebro funcionará mucho mejor. Una vez más, una alimentación adecuada nos ayudará a evitar la enfermedad y a vivir una vida más plena.


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Los alimentos que combaten el frío

Con la llegada del frío los alimentos que componen nuestra dieta no son los mismos que en épocas de temperaturas más altas. En estos momentos, sacamos del armario la ropa de abrigo. Igualmente, es importante que adaptemos nuestra alimentación a la estación más fría. ¿Cuáles son los alimentos que nos ayudan a conservar el calor corporal? Aquí te lo vamos a contar.

Escuchando a nuestro cuerpo

Si ralentizamos un poco nuestro ritmo de vida, podemos escuchar a nuestro cuerpo que tanto tiene que decirnos. Nuestro organismo, en su gran sabiduría, sabe qué necesita exactamente para conservar el equilibrio. Debido a ello, cuando hace frío lo que nos demanda son platos con mucha energía y llenos de nutrientes. Si le ofrecemos todo lo que necesita, nuestra salud mejorará y nuestro sistema inmunológico se fortalecerá.

Unsplash/Ian Keefe

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En estaciones frías, cuando hay menos luz, muchas personas también necesitan más descanso. Al igual que con la alimentación, se hace necesario escuchar al cuerpo y darle lo que nos pide.

Alimentos que crecen donde vivimos

Una de las cosas más importantes a la hora de hacer frente al clima del lugar donde vivimos es «comernos ese clima». En los países en los que el invierno es frío la naturaleza hace que crezcan los alimentos que necesitamos para adaptarnos. Por lo tanto, si queremos entrar en calor, no debemos de comer frutas tropicales, por ejemplo. Este tipo de frutas crecen en países donde los organismos no necesitan calor sino refrescarse. Al contrario, los alimentos que nos ofrece la naturaleza en épocas de frío, como los frutos secos por ejemplo, son idóneos para nuestro cuerpo.

Sopas y caldos

Aunque con el calor nuestro organismo demanda más líquido con el frío también necesitamos una buena hidratación. En épocas frías pasamos mucho tiempo en lugares con calefacciones que resecan el organismo por dentro y por fuera. Por este motivo es importante tomar, al menos una vez al día, caldos o sopas que repongan líquido y que nos ayuden a entrar en calor. El misomuy apreciado en la cocina japonesa, es una estupendo ingrediente para hacer sopas llenas de sabor y muy nutritivas.

Estofados y legumbres

Los platos de verdura estofada o legumbres son muy necesarios en momentos de bajas temperaturas. Las legumbres son muy ricas en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B. Al ser tan nutritivas no es recomendable comer grandes cantidades. Con cinco o seis cucharadas por persona es suficiente. Una buena forma de cocinarlas es a fuego lento añadiendo cereales integrales. Los cereales aportarán los aminoácidos que las legumbres no tienen consiguiendo así proteínas de alto valor biológico. También es muy buena opción añadir verduras de temporada a los platos de legumbres.

Pixabay/congerdesign

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Además de una buena dieta es muy importante también que nuestros niveles de vitamina D estén altos en invierno. Si durante las épocas de más calor hemos tomado el sol suficientemente es muy posible que nuestras reservas estén altas. Aún así, es muy recomendable seguir exponiéndonos al sol en épocas frías ya que es la mejor manera de obtener esta importante vitamina.


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La alimentación en el embarazo

Actualmente sabemos que aquello de «hay que comer por dos», que antes se decía a las madres gestantes, pasó a la historia. Hoy en día, se sabe la importancia de la calidad sobre la cantidad de la alimentación durante el embarazo. En esta entrada vamos a ver cuáles son las recomendaciones más importantes para una buena nutrición tanto de la madre como del futuro niño.

Lo más natural posible

Lo primero a tener en cuenta para una buena nutrición es que los nutrientes lleguen a nuestro organismo de la forma más natural posible. Por tanto, los alimentos deberán de llegar a nuestro plato sin procesar o mínimamente procesados. Durante la gestación los alimentos procesados deberían de ser excluidos de nuestra dieta.

Unsplash/Alexa Suter

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Nada de azúcar ni bebidas azucaradas

El azúcar nos aporta cero nutrientes y muchas calorías. Su única función es conseguir que aquello que lo contiene sea más apetecible. Grandes cantidades de azúcar en un alimento hacen que nos sea casi imposible parar de comer. Esta es la razón por lo que, normalmente, comeremos mucho más de lo que realmente nos apetece. Además, es necesario saber que el azúcar se encuentra «escondido» en multitud de platos procesados bajo diferentes denominaciones.

Así mismo, las bebidas azucaradas o los zumos de frutas aportan tanta azúcar que el organismo se ve obligado a segregar insulina de manera urgente para equilibrar el nivel de azúcar en sangre. Por todo ello, las madres gestantes que deseen tomar algo dulce deberían optar por fruta, frutos secos o cereales integrales. 

Mucho magnesio

El magnesio es un mineral imprescindible para cualquier persona. Durante el embarazo las necesidades de este mineral se incrementan. La formación de los tejidos del feto aumentan las necesidades de magnesio y proteínas. Por lo tanto, la madre gestante deberá poner atención a esta necesidad.

Los alimentos que más magnesio contienen son : las pipas de girasol, las almendras, las legumbres, las nueces, los pistachos, el pan integral y los higos secos. El chocolate encabezaría esta lista pero durante el embarazo sería recomendable reducirlo a mínimos por su efecto excitante del sistema nervioso.

Unos buenos niveles de magnesio serán de gran ayuda para evitar el insomnnio que padecen algunas embarazadas y también asegurará un buen peristaltismo.

Grasas de buena calidad

Las grasas que la madre ingiere son uno de los nutrientes esenciales para el bebé que se está formando. Por ello, estas grasas deben de ser de la mejor calidad. Como ejemplo tenemos el aceite de oliva o aceitunas, frutos secos y pescado a menudo y con moderación. Las grasas saturadas presentes en el tocino, la nata o la mantequilla deberían limitarse al máximo o eliminarse de la dieta.

Proteínas

Las proteínas, como ya hemos mencionado, son muy importantes para la formación de tejidos del bebé. Una vez más, será muy importante poner más atención a la calidad que a la cantidad. Las mejores fuentes de proteínas serán los huevos, el pescado, las legumbres y los frutos secos. La carne, siempre que sea magra, se dejará para ocasiones determinadas.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono tienen muy mala fama cuando la realidad es que son imprescindibles. Lo realmente importante respecto a ellos es qué tipo deberíamos tomar. No es lo mismo tomar pan o arroz blanco que pan o arroz integral. El pan refinado, y también el arroz, nos aportan muy pocos nutrientes y elevan el nivel de glucosa en sangre de manera rápida. Sin embargo, los cereales integrales en general, están llenos de sustancias nutritivas y nos ayudan a mantener nuestros niveles de glucosa constantes. Además de esto, la fibra de estos últimos nos ayuda a evitar el estreñimiento.

Pixabay/Divily

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En general, la dieta de una futura madre no debería de ser muy diferente de la de una persona que desee tener buena salud. Porque, cómo hemos dicho en anteriores artículos, el embarazo no es una enfermedad. Una dieta equilibrada y natural, unida a cierta cantidad de ejercicio físico moderado serán los mejores aliados para un embarazo y parto sin problemas.