Los propósitos de año nuevo

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Annie Spratt

Los propósitos de año nuevo

A menudo, al comienzo del nuevo año, los propósitos de cambio van de la mano de la sensación de culpa por los excesos cometidos durante estas fechas. Si somos sinceros, echando la vista atrás, estos propósitos de año nuevo que quisimos llevar a cabo el año anterior, solo se quedaron en el intento. ¿Que hace que todos estos deseos de cambio no lleguen a materializarse?

¿Qué es lo que yo realmente deseo?

Ante cualquier cambio que queramos hacer en nuestra vida lo primero que surge es un deseo. Este deseo, en muchas ocasiones, no llega hasta nosotros desde nuestro interior. La cultura en la que vivimos nos proporciona continuamente objetos o metas que desear que muchas veces no coinciden con lo que nuestra alma desea y no nos damos cuenta.

A aquellas personas que llevan una vida más consciente les resulta más fácil saber cuáles son sus verdaderos deseos. Sin embargo, cuando vivimos a toda velocidad es fácil dejarse engañar por falsos anhelos.

El amor a uno mismo

En muchas ocasiones, los propósitos que nos hacemos para el nuevo año van en contra del amor hacía nosotros mismos. Los ejemplos son numerosos: dietas estrictas, entrenamientos extenuantes, etc. Una persona que se ama a si misma nunca se perjudicará. Sin embargo, desde ese cariño y comprensión, se pueden plantear cambios que favorezcan una mayor salud y autodominio.

Por eso, la mejor manera de hacer propósitos de año nuevo es entender hasta qu punto nuestro deseo de cambio es realista. Los cambios siempre deben de ser paulatinos y han de tener un motivo que nos ayude a llevarlos a cabo. Si deseamos hacer cambios que se basen en el amor y el respeto por nosotros mismos, el éxito estará asegurado. Esto es debido a que el motor que nos impulsa a cambiar siempre estará de nuestra parte. No obstante, siempre habrá pequeños fallos a lo largo del proceso que no deben hacernos sentir que hemos fallado.

Facilidad en primer lugar

Cualquiera que sea el propósito que nos hagamos tendrá que llevar un formato de facilidad para que nos lleve a buen puerto. Por ejemplo, si lo que quieres es perder peso, no te exijas eliminar de manera drástica ciertos alimentos, es mejor decidir que ya no quieres comer nada que te haga daño. En el caso de que hayas decidido hacer deporte, si eres poco deportista, comienza con suaves caminatas o con actividades lúdicas que te ayuden a ejercitarte sin sufrir. El yoga, el baile o la natación son estupendos ejemplos.

Cuando nuestros propósitos de año nuevo estén relacionados con las relaciones que tenemos con otras personas, también es mejor hacerlo de forma moderada. No es lo mismo decidir dejar de ver a una persona que espaciar en el tiempo los momentos que pasamos juntas.

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Cualquier cambio que queramos llevar a cabo necesita de reflexión previa y, sobre todo, de facilidad y suavidad hasta que se haya instalado como algo habitual en nuestra vida.


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¿Sabes qué es el Ho’ponopono?

Dentro de las diferentes técnicas de sanación es muy posible que el Ho’ponopono sea la que tiene el nombre más difícil de pronunciar. Aún así, la dificultad del nombre contrasta con la sencillez de la técnica.  El Ho’ponopono es una filosofía de origen hawaiano basada en el amor y el perdón que nos ayuda a solucionar y sanar conflictos. Si tienes interés en saber en qué consiste y cómo practicarlo, en este artículo te lo vamos a explicar.

Orígenes del Ho’onopono

Esta filosofía se remonta a las primeras culturas polinesias. Sus habitantes tenían la creencia de que los dioses se enfadaban por los errores cometidos por las personas y les hacían enfermar. En estos casos y, para evitar la enfermedad y la muerte, la persona debía de confesarse lo antes posible. Esta confesión anulaba y neutralizaba el efecto del error. El Ho’ponopono es uno de los rituales que tenían que ver con esa confesión. En sus inicios, este arte de sanación era llevado a cabo por sacerdotes pero en la actualidad es la propia persona la que lo puede llevar a cabo.

Pixabay/mimosquito13

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En el siglo XX, gracias a  la adaptación de las enseñanzas que hizo Morrnah Nalamaku Simeona, esta técnica llegó a ser conocida en nuestra sociedad. La divulgación se la debemos a su alumno el Dr. Hew Len que lo practicó obteniendo maravillosos resultados.

Una técnica sencilla

La sencillez y simplicidad de esta técnica es su principal característica. Aún asi, esa simplicidad puede hacer que a ciertas personas les resulte difícil de entender.

El primer fundamento es comprender que cada uno de nosotros somos responsable de nuestros actos. Esta premisa puede resultar chocante ya que vivimos en una sociedad acostumbrada a otorgar el propio poder al exterior.

El Ho’ponopono no busca culpables, se centra, sobre todo, en limpiar el inconsciente de creencias y memorias negativas relacionadas con el problema que queremos solucionar. Principalmente, consiste en perdonar sinceramente la desarmonía de nuestra vida. Se aplica el perdón incondicional a cualquier situación que nos perturbe.

Unsplash/ Lina Trochez

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¿Cómo se practica?

Para comenzar, debemos de dirigirnos a nuestro interior y asumir que el 100% de las cosas que ocurren en nuestra vida son nuestra reponsabilidad. Desde ahí, comenzaremos con la persona que más necesita nuestro perdón: nosotros mismos. Después, extenderemos el perdón a situaciones o personas que creamos que nos han hecho sentir mal.

La manera de limpiar estas situaciones y a las personas es decir las siguientes palabras:

“Gracias. Perdóname. Lo siento. Te amo»

Al principio puede que no sintamos lo que estamos diciendo. Pero poco a poco, si lo hacemos conscientemente, nos daremos cuenta de que lo estamos sintiendo de verdad. A partir de estas palabras, dirigidas a distintas situaciones, la limpieza se pondrá en marcha. De manera casi mágica podremos ver como las relaciones mejoran, y los problemas comienzan a desaparecer.

No obstante, es importante repetir la técnica y procurar llevarla a cabo de forma sería y consciente. Su sencillez es tan grande como su eficacia.

Unsplash/ Gus Moretta

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Nada sucede fuera de nosotros mismos. De ahí que comenzando por nuestro interior y el perdón a nosotros mismos nuestro mundo exterior mejore notablemente.