Reflexología podal durante el embarazo

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Reflexología podal durante el embarazo

La reflexología podal es una técnica que nos ofrece numerosos beneficios. Está indicada en cualquier etapa de la vida como una estupenda herramienta para disfrutar de una mejor salud física y emocional. Sin embargo, durante el embarazo, surge la duda de sí se puede utilizar y si aporta beneficios tanto para la madre como para el bebé. En este artículo te lo vamos a explicar.

Unsplash/Louisa Potter

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Cuando una mujer está embarazada su cuerpo experimenta cambios en muchos sentidos. La futura madre tendrá que adaptarse a los cambios físicos, psicológicos y funcionales que conlleva este estado. Además de esto, durante esta etapa de la vida, la mujer ve limitadas las opciones a la hora de elegir diferentes terapias o tratamientos de salud por el efecto que pudieran tener en el bebé en gestación. La reflexología podal es una de las técnicas que pueden elegirse sin riesgo durante el embarazo. No obstante, siempre es recomendable consultar primero a un médico.

¿En qué consiste la reflexología?

La reflexología podal es un tratamiento manual basado en aplicar presión o masaje en diferentes puntos del pie. Aunque este tipo de reflexología es la más común también se puede aplicar en las manos, en las orejas o en el cráneo.

Pixabay/Milius007

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Esta técnica se basa en que el cuerpo en su totalidad se haya reflejado en las plantas de los pies. Por ello, se masajean las diferentes partes reflejas de manera indirecta, aportando equilibrio y sanación allí donde sea necesario. La esencia de la reflexología es estimular los mecanismos de autocuración que posee nuestro cuerpo.

Reflexología podal y embarazo

La reflexología puede ser aplicada en diferentes momentos de la vida reproductiva del hombre y la mujer:

– En la etapa de preconcepción 

Además de regular la menstruación, activa la producción de espermatozoides  y óvulos. Así mismo, aligera la ansiedad generada por la búsqueda infructuosa de embarazo, propiciando la relajación y la consecuente posibilidad de concepción.

– Durante el embarazo:

Una vez transcurridas las primeras catorce semanas, esta técnica ayuda a reducir la ansiedad, el estrés, equilibra la presión sanguínea, alivia los dolores de espalda, evita el estreñimiento, mejora el insomnio, hemorroides, calambres y cualquier trastorno urinario.

– Para el parto:

Los masajes de la reflexología ayudan a que la mujer se prepare para el parto. Esto es debido a que se estimula de forma natural la producción de hormonas que facilitan el parto y las contracciones como la oxitocina y las endorfinas.

– En el puerperio: 

La reflexología colabora en la recolocación de los órganos que durante el embarazo se desplazaron. Así mismo, favorece la relajación y alivia las molestias y tensiones que se asocian a esta etapa.

La reflexología podal es una magnifica herramienta que tienen a su alcance todas las mujeres embarazadas para hacer más fácil y llevadera la fabulosa experiencia de gestar y traer al mundo a otro ser humano


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Psoas, el músculo del alma

El psoas es un músculo que interviene en muchas funciones importantes del cuerpo. Sobre todo, es fundamental para mantener la estabilidad ya que está ligado al suelo pélvico y al diafragma. Su desequilibrio puede ocasionar dolor en la pelvis o en la zona lumbar. Cuando este músculo está estirado y relajado nos ayuda a liberar tensión que, de otra manera, se acumularía ocasionando diferentes molestias. Según diferentes investigaciones, se ha llegado a saber que está relacionado con el equilibrio emocional. Por este motivo se le ha llegado a llamar el «músculo del alma». Se trata de un músculo grande y fuerte que está insertado en la profundidad del cuerpo. Ante todo, es el músculo conector de la piernas con la espalda. Está insertado, a la altura del diafragma, en la columna baja por delante de la pelvis hasta el fémur.

¿Qué funciones tiene?

Como hemos dicho, su principal función es la conectar el tronco con las piernas. Gracias a ello podemos caminar, correr y tener una buena postura al andar. Además de esto, asegura la estabilidad al cuerpo y corrige la posición de las vértebras lumbares.

Psoas

El psoas también mantiene los órganos de la parte baja del abdomen bien sujetos. Así, la vejiga, los riñones, la matriz o los intestinos funcionarán de manera óptima. El hecho de estar conectado con el diafragma hace que se acorte ante cualquier tensión. Este acortamiento facilitaría, en caso de necesidad, el salir corriendo o recoger el cuerpo doblado para protegernos.

Al pasar muchas horas sentados, haciendo ciclismo o deportes tipo atletismo el psoas se suele acortar también. El acortamiento presiona las vértebras hacía abajo y provoca mayor lordosis. Debido a ello se puede producir pinzamiento de los discos vertebrales y también dolor.

Unsplash/bruce mars

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Cuando el cuerpo detecta el acortamiento, el organismo registra la posibilidad de peligro inminente. A partir de ahí se activarán los mecanismos de supervivencia con la consiguiente liberación de adrenalina. En estos casos aparecerán miedos y angustia con la consecuente bajada de defensas.

Beneficios de estirar el psoas

Dentro de los asanas del yoga existen muchos ejercicios que nos ayudan a estirar el psoas y mantenerlo en equilibrio. Gracias a estos ejercicios obtendremos los siguientes beneficios:

  • Tendremos menor secreción de adrenalina con lo que los síntomas asociados a la ansiedad y el miedo desaparecerán
  • Los órganos internos trabajarán con más eficacia
  • La energía fluirá libremente con mayor facilidad
  • La postura corporal será mejor y, por lo tanto, desaparecerán los dolores de espalda
  • El sistema inmunológico se verá fortalecido
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Existen numerosas posturas de yoga que ayudan a liberar la tensión innecesaria del psoas. Un psoas relajado nos ayuda a fluir y a disfrutar de la vida desplegando toda nuestra vitalidad.


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Dormir bien es muy importante

El buen dormir es imprescindible para conservar la salud. Cuando descansamos adecuadamente nuestro cuerpo puede llevar a cabo todas las funciones de limpieza y reparación. Gracias a todo este trabajo, al levantarnos por la mañana, tendremos energía disponible para comenzar el nuevo día. Además de esta energía física, también observaremos que nuestra forma de ver la vida es mucho más optimista que si no dormimos bien. Pero hay momentos en los que, debido a situaciones de estrés, nuestro sueño no es reparador y nuestra salud se resiente. ¿Qué podemos hacer para dormir mejor en momentos de tensión?

Dormir es un placer

Algo tan habitual y tan gratuito como el dormir bien es algo que, en cierta medida, está pasado de moda. Las horas de menos luz nos empujan a frenar la actividad, a hacer un hueco para la relajación. Sin embargo, son muchas las personas que en lugar de encontrar un remanso de paz y sosiego en este momento, utilizan la noche la utilizan para seguir haciendo cosas.

Un cuerpo sano y vigoroso es normal que despliegue su actividad durante el día. De la misma manera, según la estación del año, cuando la luz decrece, es normal que nuestro organismo nos pida el descanso. Si tenemos conexión con lo que ocurre en nuestro interior ese descanso se convierte en un verdadero placer. Sin embargo, si hemos tomado muchos excitantes o nuestra actividad ha sido excesiva, ese disfrute no sucede.

Vivir más despacio

Cuando viajamos en coche a toda velocidad es imposible frenar en seco de manera repentina. Para lograr una buena parada necesitamos reducir la  velocidad poco a poco. De la misma manera, cuando vivimos demasiado deprisa, será muy difícil que podamos descansar cuando lo necesitemos ya que la inercia de esa velocidad nos impedirá relajarnos.

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Una manera de vivir más tranquila y más consciente es el factor principal para asegurar un buen descanso. Aligerar nuestra agenda de ocupaciones sería el primer paso hacía un sueño tranquilo. No hace falta hacer tantas cosas y mucho menos hacerlas tan deprisa como acostumbramos. A esto podemos añadirle el intentar poner una hora límite para ir a dormir y respetarla en la medida de lo posible.

Ejercicio y meditación

El ejercicio físico, puede ser una de las causas por las que nos cuesta trabajo dormir bien. Lo primero que tendríamos que observar es a qué hora hacemos ejercicio. A última hora del día el cuerpo lleva a cabo una descarga hormonal que facilita el descanso. Si lo activamos con ejercicio intenso es muy posible que nos cueste conciliar el sueño. En su lugar, podemos optar por algún tipo de ejercicios que nos ayuden a relajarnos. La práctica del yoga, el tai chi o el chi kung son buenos ejemplos de actividad física que nos ayuda a descansar mejor.

Unsplash/Mor Shani

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Además de esto, podemos ayudarnos de la meditación. Antes de ir a dormir, una pequeña meditación en la que observemos nuestros pensamientos y respiremos de forma tranquila nos predispone a entrar en el sueño de forma más relajada.


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El diafragma, un músculo ligado a las emociones

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de la respiración para gozar de buena salud. Para que esta respiración se lleve a cabo de manera efectiva es imprescindible que los músculos implicados estén en buenas condiciones. El diafragma es uno de los músculos que intervienen en todo este proceso. Vamos a ver por qué es tan importante.

Funcionamiento del diafragma

El diafragma se encuentra situado dentro de la caja torácica. Se le ha llegado a llamar la cama del corazón porque pareciera que es allí donde este reposa. Se trata de una especie cúpula que separa las cavidades abdominal y torácica. Está insertado en diferentes puntos de las costillas, el esternón y las vértebras. Cuenta también con orificios por los que pasan el esófago, algunos nervios y vasos sanguíneos.

Diafragma

Cuando realizamos la inspiración, este músculo se contrae a la vez que aumenta el espacio de la cavidad torácica. A la vez, el aire entra en los pulmones a través de la tráquea llenando el vacío que queda. Tras la inhalación, el diafragma se relaja y el aire es exhalado vaciando así los pulmones.

Las emociones

El diafragma, al ser un músculo que no notamos, tiende a ser olvidado. Sin embargo, cualquier situación de tensión que nos afecte emocionalmente repercute en él. Podríamos compararlo con una pequeña caja donde guardamos nuestras emociones. Algunas personas lo llaman el músculo del alma. De la misma manera que el resto de los músculos del cuerpo, el diafragma también se contractura. Esto sucede, casi siempre, cuando estamos sintiendo tensión y dejamos de respirar correctamente.

Cuando este músculo se bloquea, se encoje en cierta medida y va un poco hacía abajo. Lógicamente, cuando esto sucede, presiona a las vísceras y órganos que se encuentran por debajo. Esta presión ocasiona tensiones en todo el cuerpo llegando, incluso, a generar tensiones en el suelo pélvico o en la próstata.

Mejorar la respiración

Nuestras emociones marcan nuestra forma de respirar y, consecuentemente, nuestra postura corporal. Cuando no hacemos una buena respiración, de manera inconsciente, nos vamos «encogiendo». Cualquier ejercicio que mejore nuestra respiración beneficiará el diafragma.

La práctica regular de ejercicios respiratorios nos aporta equilibrio emocional y mental. El yoga es una de las mejores maneras de hacer que el diafragma se mueva y se relaje. Dicho movimiento hace que, de alguna manera, este músculo libere las emociones y tensiones que tuviéramos atrapadas. Por eso, muchas personas, gracias a la práctica del yoga, consiguen, además de sentirse mejor físicamente, mejorar su condición emocional.

La respiración es nuestra gran aliada para mantener una buena salud. Además del yoga, el pilates, la meditación y la relajación son excelentes disciplinas para mejorar el tono de nuestro diafragma. Un diafragma feliz nos asegura una vida plena y con salud.


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¿Cómo aliviar los dolores de espalda?

Nuestra espalda es la parte de nuestro cuerpo que más tensiones soporta. Al cuidar de ella, aseguramos bienestar a todo el organismo ya que es la que sostiene todo nuestro cuerpo. Las preocupaciones del día a día suelen «echarse a la espalda» para poder seguir hacía adelante. En muchas ocasiones lo mejor sería hacer un alto en el camino y revisar y tirar a la basura nuestro exceso de carga. De esa manera no viajaríamos con tanto equipaje. Además de eso, existen diferentes tipos de ejercicios que nos ayudarán a mantener sana esa parte tan importante de nuestra anatomía.

Una postura correcta

En muchas ocasiones los dolores de espalda no están relacionados con ninguna patología. Es muy común que posturas incorrectas o la debilidad de los músculos causen molestias que tienen fácil solución.

Una buena higiene postural es imprescindible para mimar la espalda. Por ejemplo, al agacharnos, es muy importante mantener la espalda bien derecha y flexionar las rodillas. Cuando tengamos que permanecer sentados mucho tiempo también la mejor postura será con la espalda recta.

Además de esto, el ejercicio físico es imprescindible para que los músculos tengan el tono suficiente para mantener la postura deseada. Una musculatura tonificada actúa como protección de los huesos y evita mayores complicaciones.

Ejercicio físico aconsejable

Los mejores deportes para la espalda son aquellos que nos fortalecen y flexibilizan pero que no implican gran impacto. Podríamos decir que en primer lugar se encuentra la natación. Cuando nadamos, fortalecemos suavemente los músculos a la vez que minimizamos cualquier riesgo de lesión al realizarse en el agua. El ciclismo o el running no son tan aconsejables porque pueden crear tensiones tanto en el cuello como en la zona lumbar o dorsal.

Después de la natación, los mejores deportes para mantener la salud de la espalda son el yoga y el pilates. El yoga, por su parte, ayuda a relajar y flexibilizar la musculatura de todo nuestro cuerpo. Esta disciplina también nos obliga a poner conciencia en aquellas zonas en las que haya tensión y, gracias a los ejercicios de respiración, nos conduce a la relajación.

El pilates, además de otras beneficios, nos ayuda a fortalecer los músculos abdominales. Cuando nuestra zona abdominal tiene un buen tono es muy difícil que la parte baja de la espalda nos duela.

Aligerar la carga

Ya hemos visto que físicamente es fácil mantener nuestros músculos tonificados y relajados. Sin embargo, si actuamos físicamente pero, mental y emocionalmente, aún cargamos con demasiado equipaje es muy posible que la espalda nos siga molestando.

Son muchas las personas que, habitualmente, llevan a cuestas cosas que, si las soltaran, es muy probable se resolverían por si solas. Así mismo, también es muy común cargar con asuntos que no nos pertenecen porque pensamos que así somos mejores personas…

Nuestro trabajo más importante es cuidar de nosotros mismos. Cuando nos encargamos de aquello que no nos pertenece nuestro cuerpo nos enviará señales a través de malestares y dolores que no deberíamos ignorar. Una persona sana es aquella que se cuida y que aligera su «carga» siempre que lo necesita.


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Una mente tranquila para tiempos convulsos

Todo aquello que sucede a nuestro alrededor nos afecta de alguna manera. La vida es dinámica y, en ciertos momentos, parece que todo se mueve en exceso a nuestro alrededor. Ese movimiento provoca diferentes desequilibrios en nuestro cuerpo y en nuestra psique. Además, nuestra mente, acostumbrada al juicio y a la actividad continua, nos agita aún más. La meditación, el yoga o cualquier técnica de relajación son formas de encontrar la calma que necesitamos en aquellos momentos en los que afuera todo se agita.

La loca de la casa

Todo aquello que sentimos o experimentamos tiene su origen en nuestra mente. Los sentimientos siguen a los pensamientos y la interpretación de aquello que nos sucede también proviene de esos pensamientos. El origen de todo lo que pensamos está en lo que hemos llamado «la loca de la casa», nuestra mente. Aunque la mente humana es una maravillosa herramienta para transitar por este mundo, cuando solo ella tiene el mando de nuestros pensamientos, la locura entra en nuestra vida.

Pixaba/darksouls1

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La mente lanza ideas, pensamientos y recuerdos a su antojo. Lo hace de forma repetida y machacona. Muchas veces no somos conscientes de que esto está sucediendo. Vivimos tan desconectados que no somos capaces de encontrar el origen de un malestar en algo que antes hemos pensado. Sin embargo, si fuéramos capaces de vivir de manera más lenta y consciente observaríamos que todo tuvo su origen en un simple pensamiento.

Una vida más lenta

La lentitud no está de moda. En una sociedad donde prima la productividad esta apreciada cualidad se contempla como algo no deseable. Todo ha de suceder casi de manera instantánea para que sea «rentable». Debido a esta forma de vivir, los momentos se nos escapan de las manos. Somos como pequeños títeres que corren de un lado a otro y no tienen control sobre sus vidas.

Si ralentizamos el ritmo en el que se desenvuelve nuestra vida, podemos observar que todo cobra otro sentido. La mejor manera de poder llevar esto a cabo es consiguiendo que la mente aminore su actividad frenética y nos acompañe en esta nueva manera de vivir.

Unsplash/Austin Schmid

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Hacía una vida más consciente

En los momentos de mayor convulsión es cuando más necesitamos saber vivir desde la paz y la tranquilidad. Cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor nos afectará en menor medida si internamente estamos equilibrados. Afortunadamente, contamos con diferentes herramientas que nos ayudan a conservar el equilibrio incluso en los momentos más duros.

La meditación o relajación nos ayudan a observar la realidad desde diferente perspectiva. Una pequeña meditación al comenzar el día observando nuestros pensamientos armonizará mágicamente nuestra jornada. De la misma manera, la práctica del yoga dos o tres veces por semana nos relaja y armoniza cuerpo y mente. En la actualidad contamos con numerosas formas de estabilizar nuestra mente y, consecuentemente, nuestro cuerpo: tai chí, masaje metamórfico, reflexología, etc. Lo importante es encontrar aquella que mejor vaya con cada uno de nosotros y entender que una mente tranquila siempre es sinónimo de una vida pacífica y placentera.


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Reflexología podal y sistema inmunológico

Nuestro organismo necesita estar en equilibrio para conservar la salud. El sistema inmunológico es el encargado de que este equilibrio sea posible. Su principal función es asegurar que los microorganismos como bacterias, virus u hongos no sobrepasan los límites que se consideran saludables. La reflexología es una técnica que apoya el sistema de defensa de nuestro cuerpo.

El sistema inmunológico

Los glóbulos blancos son las células de nuestro cuerpo especializadas en inmunidad. Existen diferentes tipos de glóbulos blancos: neutrófilos, macrófagos, linfocítos B y T y células dendríticas que se producen en la médula ósea. Estas células del sistema inmunitario se encuentran en todo el organismo. No obstante, se concentran en mayor número en el bazo y en los ganglios linfáticos.

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El sistema inmune es capaz de recordar y archivar la identidad de cada patógeno que pudiera desequilibrar nuestra salud. Gracias a esta memoria, cuando pasamos una enfermedad ya no volveremos a tenerla de nuevo.

Nuestro delicado sistema de defensa

Cualquier situación o tensión que vivimos repercute en nuestro cuerpo y también en la respuesta de nuestro sistema de defensa. Las situaciones de tensión, tristeza, miedo o ansiedad hacen que todo el organismo se desequilibre y lo acuse. Así mismo, otro tipo de factores como el paso del tiempo y el envejecimiento, la dieta inadecuada o la falta de luz solar harán que nuestra respuesta inmunitaria sea más débil y por lo tanto seamos más propensos a la enfermedad.

La reflexología como apoyo al sistema inmunitario

Todo el organismo es una unidad y por eso todas sus partes están conectadas. Nuestros sentidos transmiten la información al cerebro a través de la médula espinal. Según la reflexología muestra, todo nuestro cuerpo está reflejado en los pies. Cada órgano tiene su punto equivalente. Cuando estos puntos son estimulados se influye directamente en la parte del organismo a la que corresponden. El estímulo será el detonante para que, allí donde sea necesario, se recobre el equilibrio y la salud.

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Esta técnica se aplica de forma manual presionando en diferentes zonas de los pies. Se puede considerar un masaje suave, aunque ligeramente intenso en algunos momentos. Después de una sesión de reflexología la sensación es de relajación física y mental. Solo esto ya es una gran ayuda para que nuestro cuerpo lleve a cabo su labor defensiva con facilidad. La reflexología también colabora en la eliminación de las toxinas y desechos de nuestro intestino, hígado, riñones, etc. Gracias a esa labor de desintoxicación dichos órganos funcionarán mejor. Otro efecto beneficioso de esta herramienta es la estimulación de la circulación linfática y sanguínea que contribuyen a que esos desechos sean expulsados con mayor facilidad.

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La reflexología podal abraza todo nuestro organismo de forma suave y placentera a la vez que le apoya en su constante trabajo por la conservación de la salud.


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¿Qué es el Theta Healing?

Nuestra mente no siempre funciona de la misma manera. En nuestro cerebro se originan impulsos eléctricos que circulan por nuestras neuronas originando las ondas cerebrales. Las más habituales son alfa, beta, theta y delta. Las onda alfa son las que aparecen en estados meditativos, las beta cuando estamos despiertos, las theta al dormir y las delta solo durante el sueño muy profundo. El Theta Healing es una técnica de sanación basada en utilizar las ondas Theta, que son las de mayor amplitud y menor frecuencia, para acceder rincones desconocidos de nuestra mente.

Origen del Theta Healing

Esta técnica fue creada por Vianna Stibal en el año 1995. Vianna Stibal es una maestra de meditación y espiritualidad que durante un proceso personal de enfermedad logró, gracias a esta herramienta, devolver la salud a su cuerpo físico. Gracias a su profundo trabajo descubrió como las creencias y emociones pueden afectarnos a diferentes niveles. Desde ahí, creó un itinerario para hallar el origen de esas creencias y observó que, debido a ellas, creamos enfermedades y problemas en nuestra vida. La técnica de Vianna es primordial para cambiar aquellos patrones que nos impiden crear y vivir la realidad que deseamos.

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Qué es el Theta Healing

Podemos definir el Theta Healing como un método de meditación que nos apoya en el cambio de patrones limitantes. Se lleva a cabo únicamente en un estado de relajación profunda en el que las ondas cerebrales son predominantemente Theta. El estado Theta aparece durante la hipnosis y en el estado REM del sueño. Las ondas cerebrales bajan hasta una frecuencia de 4-7 ciclos/segundo. Estas ondas cerebrales podrían considerarse el origen del subsconsciente ya que gobiernan nuestra mente consciente e inconsciente y atrapan memorias y sentimientos. Por este motivo ese subsconsciente es el que dirige muchos de nuestros comportamientos sin que nuestra voluntad intervenga.

Cuando estamos en una sesión de Theta Healing logramos conectar con nuestra fuente. Gracias a esta conexión, es posible hacer preguntas, visualizar distintas opciones, observar creencias destructivas y reprogramar otras más positivas.

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Beneficiós de esta técnica

Es importante señalar que para obtener los beneficios de esta herramienta es importante contar con la presencia de un profesional. Solo una persona experimentada sabrá conducirnos al estado Theta.

Gracias al Theta Healing podemos experimentar una elevación de nuestra vibración y reafirmar qué realidad queremos crear. En este estado, llegamos a comprender que somos nosotros mismos los que tenemos la llave para nuestra felicidad. Desde ese estado será mucho más fácil tener control sobre nuestras vidas y romper aquellas creencias que no apoyan nuestro mayor bienestar.

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Nada de lo que ocurre fuera de nosotros puede afectarnos si así lo decidimos. Dentro de nosotros se encuentra el timón de nuestra vida.

 

 


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La respiración en el yoga

Cada una de las células de nuestro organismo necesita oxígeno para funcionar correctamente. Gracias a la respiración este elemento llega hasta nuestros órganos. Según sea la necesidad, el cuerpo utilizará un ritmo respiratorio determinado sin que nuestra voluntad intervenga en ello. Una buena oxigenación es vital para gozar de buena salud. Además, la respiración es una de las mejores maneras de depurar todo nuestro cuerpo. Los ejercicios respiratorios son la base del yoga y aportan muchos de los beneficios de esta técnica.

Relajación y respiración

El hecho de respirar se da de forma automática. No obstante, también podemos intervenir en cierta medida en esta función fisiológica consiguiendo así cierto control sobre ella. En el yoga, la respiración consciente es imprescindible para llegar a un buen estado de relajación.

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Los dos pilares del yoga son la relajación y la meditación. Respirar correctamente es fundamental para poder meditar o relajarnos. Gracias a la respiración del yoga se consigue mejorar la capacidad de los pulmones para utilizarla en nuestro beneficio.

Si somos capaces de controlar y ser conscientes del flujo de nuestro proceso respiratorio podremos conectar más fácilmente con el momento presente. Desde ese control es más fácil tomar distancia de los pensamientos que, frecuentemente, se desplazan a su antojo por nuestra mente. Cuando llevamos a cabo una respiración profunda y relajada todos los tejidos se oxigenan y la atención y concentración son mayores.

¿Cómo respirar durante la práctica del yoga?

Es muy posible que si ya practicas yoga sepas que después de una clase sientes una placentera sensación de ingravidez. Esto es debido a que has respirado bien durante las posturas. Una buena respiración regula nuestro nivel de energía ya que contribuye a llevar oxígeno a todo nuestro cuerpo.

No es necesario que los practicantes de yoga respiren de manera forzada o sonora deliberadamente. Lo importante es dejar que el cuerpo nos indique cuánto oxigeno necesita. Cuando la postura es suave, solo hace falta observar la respiración y contar durante la inhalación, la pequeña apnea y la inhalación. Cuando los ejercicios son más dinámicos, lo importante es seguir cogiendo y soltando aire por la nariz y evitar retener demasiado aire o respirar por la boca.

La energía vital o prana

La filosogía yóguica sostiene que cada vez que respiramos inhalamos fuerza vital o prana. Esta energía vital forma parte de todos los seres vivos. Una correcta respiración yóguica llena nuestro cuerpo de energía vital, mejora todas nuestras funciones corporales y consigue la conexión mente-cuerpo de forma instantánea. Esto es debido a que al prestar atención a nuestra forma de respirar, automáticamente, nos conectamos con el cuerpo y accedemos al momento presente.

Cada vez que contraemos el diafragma todos los órganos digestivos reciben un masaje. Gracias a ello el flujo de sangre aumenta llevando nutrientes a nuestras células y eliminando toxinas de los órganos. Por eso se dice que la mejor forma de alcalinizar el cuerpo es respirando correctamente.

La práctica del yoga nos armoniza y fomenta la buena salud y la alegría sin causa. Existen pocos ejercicios físicos que nos ofrezcan tanto y nos exijan tan poco.


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Fuente: Pixabay/truthseeker08

¿Pueden practicar yoga los niños?

El yoga cada día cobra más popularidad en nuestra cultura occidental. Son muchas las personas que han encontrado en esta técnica milenaria una forma de cuidar su cuerpo y también su mente. Aunque normalmente solo lo practiquen personas adultas, los niños también pueden ejercitarse y disfrutar con esta práctica, a la vez que se divierten.

¿Qué beneficios tiene el yoga para los niños?

De la misma manera que los adultos, los niños que practican yoga fortalecen sus músculos y adquieren flexibilidad. Además de esto, al practicarlo, poco a poco, los niños van tomando conciencia de su propio cuerpo. Gracias a ello, aprenden a reconocer cada una de sus partes y también a adoptar posturas correctas que evitarán problemas en un futuro.

Fuente: Unsplash/Maura Silva

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Los ejercicios respiratorios que incluye el yoga son ideales para relajar tanto la mente como el cuerpo del niño. Esto, facilitará en gran medida la concentración en los estudios. Así mismo, una mente en calma es una gran fuente de creatividad y una buena forma de evitar el estrés. Otro beneficio de la práctica de esta técnica es que, al realizar trabajos en grupo o parejas, se fomenta el compañerismo y la amistad.

Para todas las edades

Un niño puede comenzar a prácticar yoga, incluso, cuando su mamá está embarazada. Durante el embarazo, las mujeres pueden hacer yoga sin problema. Gracias a ello, tanto su embarazo como el parto, discurrirán de manera mucho más fácil. Así mismo, después de dar a luz, los bebés pueden acompañar a sus madres a las clases de yoga para que se vayan familiarizando con la práctica. Será a partir de los 3-4 años cuando ya puedan iniciarse en clases con otros niños.

Los grupos suelen hacerse en función de la edad para que el ejercicio se adapte a las necesidades de cada etapa. Por ejemplo, un grupo con niños de 3 o 4 años estará orientado a estimular el movimiento y los sentidos. Sin embargo, cuando son un poco más mayores, las habilidades a desarrollar serán otras.

yoga

¿En qué consiste una clase de yoga para niños?

Probablemente, a los adultos que practiquen yoga les resulta difícil imaginar a los niños haciendo una clase como la suya. Es normal, porque las clases de yoga para los niños nada tienen que ver con las de los adultos. Los niños necesitan pasarlo bien y, por eso, esta disciplina se acerca a ellos de manera lúdica. Siempre dependiendo de la creatividad del profesor, se emplearán bailes, canciones o cuentos que harán la clase muy divertida. Durante estos juegos, se practican los distintos ashanas, se hacen técnicas de relajación adaptadas, e incluso, se llevan a cabo pequeñas meditaciones guiadas.

 

La práctica regular del yoga se puede alternar con cualquier otro tipo de deporte. Los niños necesitan movimiento y diversión, sus cuerpos están llenos de energía y ganas de experimentar.