La gratitud y su relación con la felicidad

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La gratitud y su relación con la felicidad

En general, la gratitud, se asocia con la buena educación. No obstante, el hecho de estar agradecido, también nos ofrece muchos beneficios que quizá desconocemos. Algunas personas opinan que deberían ser agradecidos cuando encuentren la ansiada felicidad. Sin embargo, aquí te vamos a proponer lo contrario: cultiva el agradecimiento para ser más feliz.

La palabra gratitud tiene su origen en la palabra latina gratitûdo y su definición es la siguiente: «sentimiento que obliga a la persona a estimar el favor o beneficio que se nos hace y a corresponder a él de alguna manera.» Por lo tanto, la gratitud es un sentimiento que nos impulsa a actuar. Gracias a ella, somos capaces de reconocer las cosas buenas que nos rodean y actuar en consecuencia. Además de ser un estado emocional temporal, también podemos considerar la gratitud como un rasgo personal que equivale a sentirse satisfecho con la vida.

La gratitud como ciencia

En el campo de la psicología son muchos los trabajos que nos demuestran que, las personas que practican la gratitud. encuentran una mejora importante en su calidad de vida. Los beneficios van desde una mayor resistencia emocional hasta la mejora de la salud física.

Pixabay/alfcermed

Según el Mindfulness Awareness Research Center de UCLA (Centro Investigación de Conciencia de la Atención Integral), cuando expresamos gratitud la estructura molecular de nuestro cerebro cambia. Gracias a estos cambios nos sentimos más felices, somos menos reactivos y más pacíficos. La gratitud es la mejor manera de estimular los sentimientos de felicidad.

¿Qué es sentir agradecimiento?

Alguien podría pensar que practicar la gratitud es dar las gracias por todo, pero no es exactamente así. Los beneficios reales de esta práctica provienen de un ejercicio consciente de observación y apreciación. De hecho, no tendría por qué ser algo extraordinario sino más bien una actitud ante la vida. Quizá, muchas personas lo encuentren difícil ya que los seres humanos damos por sentadas cosas sencillas que, si las perdiéramos, serían consideradas muy valiosas.

La gratitud debería comenzar por cosas de las que disfrutamos cada día sin ser conscientes de ello como por ejemplo: vivir en un cuerpo que tiene salud, disfrutar de una mente que me permite gozar de estupendas percepciones, pasar tiempo con la gente que quiero, poder cubrir mis necesidades básicas, etc. Sin embargo, es muy habitual que solo valoremos estas cosas cuando dejamos de tenerlas…

Beneficios de la gratitud

Cultivar el agradecimiento, de manera consciente o inconsciente, siempre nos ofrece beneficios:

  • Nos sentimos más optimistas y resilientes
  • Disminuye la presión arterial
  • Mejora la función inmunológica
  • Nuestras emociones son más positivas
  • Nos relacionamos mejor con otras personas
  • Dormimos mejor
  • Desarrollamos mayor capacidad para ser compasivos y generosos

¿Cómo cultivar la gratitud?

En nuestro día a día podemos, con pequeños hábitos conscientes, acostumbrarnos a vivir agradecidos. Son muchos los especialistas en salud mental que animan a sus pacientes a llevar un diario en el que anotan aquello por lo que se sienten agradecidos cada noche. Este sencilla práctica nos conecta con la gratitud.

Otra manera de agradecer lo que vivimos es parar de vez en cuando y mirar y valorar lo que nos rodea. De la misma manera, ayudar a otros a sentirse agradecidos nos hará también conectar con esta emoción.

Unsplash/Flor Saurina

En definitiva, algo a lo que estamos tan poco habituados como agradecer cada momento, nos ayuda a traer felicidad a nuestra vida irremediablemente.


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El azafrán, amigo de la salud cerebral

El azafrán es una especia muy apreciada en la cocina de diferentes culturas. Se utiliza para dar sabor y aroma a muchos platos. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, no se conocían todos los beneficios que tiene para nuestro organismo. Se han hecho importantes estudios que demuestran que, entre otras cosas, el azafrán es muy beneficioso para tratar y prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Orígenes

El azafrán pertenece a la familia del iris y se cosecha del estigma de Crocus Sativus. Su flor tiene tres estigmas que son cosechadas siempre mientras la flor esté aún cerrada. Este proceso tiene lugar únicamente durante una semana al año cuando la planta florece. Por este motivo su precio es tan elevado ya que para producir 1 onza de azafrán se necesitan 3.000 estigmas o 1.000 flores. Ya en la medicina de Hipócrates o Galeno se mencionaba esta especia como un buen remedio para los resfriados, la tos, el insomnio o los problemas estomacales y de corazón.

Unsplash/Artam Hoomat

Originalmente, se cultivaba en Grecia y hoy en día los mayores cultivos están en Marruecos, Irán, España, Grecia e India. Necesita climas cálidos y abundante sol para crecer adecuadamente. Su sabor no es fácil de describir pero algunos opinan que tiene cierto olor a madera con un toque terroso. Es importante adquirir un buen azafrán porque, en ocasiones, para comercializarlo de manera más barata se adultera mezclándolo con otras plantas y en este caso las propiedades no serán las mismas.

Propiedades del azafrán

En la medicina tradicional persa el azafrán se ha utilizado desde muy antiguo para tratar problemas de memoria. Esta propiedad está relacionada con un ingrediente activo llamado crocina. En diferentes estudios se ha podido comprobar que esta sustancia protege las células cerebrales sin presentar los efectos secundarios de los fármacos utilizados con el mismo fin. Además de esto, el azafrán es considerado como un poderoso antioxidante que nos ayuda a retrasar los síntomas de envejecimiento y combate los radicales libres.

Por si todo esto fuera poco, parece ser que el azafrán mejora la circulación, ayuda en el tratamiento de la artritis, es un purificador de la sangre y alivia la fatiga y la inflamación muscular. También se ha visto que puede reducir la fiebre y facilita la relajación y el sueño.

¿Cómo usar el azafrán?

Generalmente esta especia se usa en sopas o en la típica paella valenciana. No obstante también podemos utilizarla de las siguientes maneras:

  • Polvo: como carminativo o para acelerar la menstruación
  • Tintura: frotar directamente en las encías cuando existan dolores bucales
  • Infusión: pondremos 2 gramos de azafrán por litro de agua y tomaremos dos o tres tazas al día

Una vez más, nos damos cuenta de que la naturaleza pone a nuestro alcance diferentes remedios naturales fáciles de utilizar y sin efectos secundarios.


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¿Somos lo que comemos?

Aquello que comemos tiene mucho que ver con nuestra salud y con lo que somos. Por todos es conocido aquello de «somos lo que comemos». Sin embargo esto no es siempre cierto. La realidad es que más que lo que comemos somos lo que digerimos. Y si queremos profundizar aún más diremos que lo que somos y lo que digerimos está íntimamente relacionado con lo que sentimos.

Somos bacterias andantes

Como fruto de nuestra educación, al escuchar la palabra bacteria nos ponemos a la defensiva. Pensamos que las bacterias son dañinas y que hay que evitarlas a toda costa… La realidad es totalmente distinta.

Diferentes autores, como Ed Young con su libro «Yo contengo multitudes» o Josep María Subirá I Vallés con «Haz felices a tus bacterias», nos explican la importancia de los billones de bacterias que habitan en nuestro interior. Cada ser humano tiene una célula de las bacterias por cada célula humana. Por supuesto, las células bacterianas son muy pequeñas y pesan poco. Por este motivo, según las últimas estimaciones, todas nuestras bacterias equivalen a un par de kilos de nuestros peso. Y en cuanto a cantidad, cada cuerpo humano se calcula que albergue unos 39 billones de estas bacterias de muy diferentes tipos.

Bacterias felices

Esta gran cantidad de bacterias que viven en nuestro interior no están ahí por casualidad. Cuando se encuentran equilibradas y «felices» estas bacterias consiguen que nuestro cuerpo y nuestro vivir estén equilibrados. Mientras nuestro nicho bacteriano funcione bien nuestra salud física y mental serán optimas. Sin embargo, si estas bacterias no tienen el vigor y la alegría que necesitan nuestro cuerpo comenzará a enfermar.

Todas estas bacterias viven en diferentes partes de nuestro cuerpo. Cada una de ellas es importante y necesaria para mantener el equilibrio en todo el organismo. No obstante, las bacterias intestinales son las que más influyen en el resto del cuerpo. Ya lo decía uno de los padres de la medicina, Hipocrates de Cos (460 a.C – 360 a.C); «La salud comienza en el intestino»

Microbiota

Al conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino se las denomina microbiota. Cuando esta microbiota se desequilibra los microorganismos patógenos ganan terreno y causan enfermedad. Las causas de este desequilibrio son numerosas pero, la mala alimentación y las emociones negativas, como el estrés por ejemplo, son los grandes detonantes.

Cada vez son más los estudios científicos que corroboran la relación de una microbiota desequilibrada con patologías diversas: enfermedades autoinmunes, patologías respiratorias, problemas cardiológicos y alteraciones mentales, entre otros muchos. Por todo ello, es nuestra responsabilidad, contribuir a que nuestra microbiota esté equilibrada y las bacterias que la componen sean bacterias felices.

Unsplash/Heather Ford

Paz interior y dieta saludable

Como ya hemos visto, no solo somos lo que comemos. Después de comer necesitamos digerir y asimilar lo que comemos correctamente. De esto se encargan nuestras bacterias. Por lo tanto, debemos procurar llevar una vida tranquila y que los alimentos que pongamos en nuestra mesa sean lo más naturales posible. De esta manera, nuestras bacterias nos procurarán una vida más feliz y saludable.

Para más información acerca de este apasionante tema aquí os dejamos la charla de un experto en bacterias felices


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El aceite esencial de menta y sus múltiples beneficios

Un organismo equilibrado es sinónimo de buena salud. Una de las herramientas que la naturaleza pone a nuestro alcance para alcanzar dicho equilibrio es la aromaterapia. En esta ocasión nos vamos a detener en el aceite esencial de menta. Este aceite nos ofrece numerosos beneficios sumamente interesantes.

Su origen

Originalmente, la menta (mentha piperita) se cultivaba en Oriente Medio y Europa allá por el año 1000 a.de.C. Esta planta era sumamente apreciada por sus numerosas propiedades. En la actualidad, su cultivo se ha extendido a diferentes zonas del mundo siendo usada en la fabricación de cosméticos, en la tradición culinaria y como agente de salud. Esta estupenda planta proviene del cruce de lo que comúnmente se conoce como hierbabuena (menta verde) con la menta acuática.

El aceite esencial de menta es extraído por destilación antes de que florezca la planta. Por este motivo es un aceite extremadamente concentrado. El ingrediente principal es el mentol.

Propiedades del aceite de menta

El aceite esencial de menta tiene numerosas propiedades:

  • Su olor es un repelente natural de insectos. Evita picaduras de mosquitos, chinches o piojos
  • Alivia problemas digestivos
  • Es un relajante natural. En general, tiene efecto calmante en diferentes afecciones cutáneas
  • Alivia molestias musculares o articulares
  • Tiene efecto analgésico. Funciona muy bien como alternativa a los analgésicos convencionales para dolores leves
  • Refresca el aliento
  • Añadiendo unas gotas al champú estimula el cuero cabelludo

Pixabay/kerdkanno

Precauciones

Para aprovechar todas las bondades del aceite esencial de menta hemos de tener las siguientes precauciones:

  1. Es muy importante no usar el aceite directamente sobre la piel. Lo mezclaremos siempre con champú, aceite vegetal o algún tipo de crema
  2. Evitaremos el contacto con los ojos
  3. Nunca lo ingeriremos
  4. Las personas con enfermedades neurológicas deben evitarlo
  5. Se conserva siempre en lugar fresco y oscuro bien tapado
  6. Las embarazadas deberán consultar con el médico antes de usarlo

Trucos naturales con aceite esencial de menta

Además de los usos terapéuticos habituales de este aceite te vamos a contar ciertos remedios naturales en los que se puede utilizar. Por ejemplo, haciendo una mezcla con tres gotas aceite esencial de menta, tres de aceite esencial de eucalipto y aceite de oliva se pueden aliviar dolores de cabeza con un suave masaje en el cuero cabelludo.

Para la limpieza de la casa se pueden poner unas gotas en el agua de fregado para aromatizar e higienizar el suelo. En casos de tos se pueden añadir unas gotitas en agua para realizar vahos.

Pixabay/silviarita

La aromaterapia, en general, nos acerca la naturaleza de manera concentrada para ayudarnos a restablecer la salud.


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Dieta detox: qué es y para qué sirve

El término detox se ha popularizado en los últimos años. Los alimentos que llegan a nuestra mesa han sido tratados con elementos químicos que nos perjudican. Por este motivo, es muy importante limpiar nuestro organismo para gozar de una buena salud. Una dieta detox, llevada a cabo durante cierto tiempo, es una de las mejores maneras de lograr esta limpieza.

¿A qué llamamos dieta detox?

En los países occidentales tendemos a consumir un exceso de alimentos procesados. La comodidad y la velocidad son las grandes promotoras de todo tipo de dietas desnaturalizadas. Este tipo de alimentación deja una buena cantidad desechos en el organismo que nos pueden llevar a enfermar.

La palabra detox es la abreviatura que se utiliza para «desintoxicación». Este tipo de dieta está basada en un tipo de alimentación que sirva para que el propio organismo lleve a cabo una limpieza. ¿De qué limpieza hablamos?

Las dietas desnaturalizadas y el estrés son dos de los grandes responsables de muchas patologías. En general, son muchas las personas que ingieren, a través de la dieta, muchas toxinas sin saberlo. Las dietas ricas en grasas de origen animal, la comida rápida, el aire de las grandes ciudades y el consumo masivo de medicamentos nos intoxican poco a poco. Este acúmulo de toxinas van deteriorando nuestra salud a lo largo del tiempo.

¿Beneficios de la dieta detox?

La limpieza interna mediante una dieta de este tipo nos ofrece los siguientes beneficios:

  • Ayuda a perder exceso de peso
  • Limpia la piel y sus impurezas
  • Oxigena el cerebro
  • Regula el tránsito intestinal
  • Mejora la calidad del sueño

En general, una buena desintoxicación ayuda a «resetear» el organismo.

Pixaba/Silviarita

El ayuno como complemento

El ayuno intermitente puede ser una buena forma de complementar la dieta detox. Cuando ayunamos, nuestro organismo aprovecha para limpiar y reparar a fondo. Por lo tanto, si queremos apoyar, el proceso de desintoxicación podríamos introducir algún periodo de ayuno intermitente.

Pixabay/congerdesign

Algo, muy importante a tener en cuenta, es que las dietas detox solo deberían de llevarse a cabo de manera puntual. Mantener una alimentación de este tipo durante mucho tiempo no es sano. Después de una buena limpieza solo hace falta mantener una dieta lo más natural posible para conseguir una salud perfecta.


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Cantar y bailar, dos actividades que nos conectan con el alma

Cada día desplegamos muchas y diferentes actividades. Dependiendo de aquello que hacemos en cada momento vamos creando nuestra realidad y nuestros sentimientos. En un mundo caracterizado por las obligaciones queda poco tiempo para el esparcimiento. Sin embargo, dentro de la vorágine de los quehaceres diarios podemos hacer huecos a aquellas cosas que nos ayudan a relajarnos y a disfrutar de la vida. Cantar y bailar son cosas sencillas de llevar a cabo que nos hacen subir de vibración en muy poco tiempo.

Adiós al ridículo

Desde que somos niños, recibimos creencias de los adultos, que conforman nuestra personalidad y nuestra manera de ver el mundo. Una de esas creencias es que si no hacemos algo «muy bien» es mejor que no lo hagamos. Por supuesto, vivir con esta opinión prestada nos hará emprender poco o nada…

Pixabay/qgadrian

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Si olvidamos lo que significa cantar o bailar bien y entendemos que dichas actividades son, simplemente, una forma de darnos placer, quizá podamos practicarlas sin ir más allá que el mero gozo de hacerlo. Probablemente, muchas personas nunca se hayan planteado que el hecho de cantar o bailar un rato cada día puede mejorar su salud mental y física. Lo contrario, también es cierto. Una vida vivida sin alegría casi siempre nos lleva a carecer de bienestar.

Calidad de vida

¿Te has parado a pensar alguna vez qué es para ti tener calidad de vida? La sociedad en la que vivimos nos hace creer que obtenemos esa calidad si tenemos mucho de todo. Además, para poder alcanzar todo eso, debemos pasar muchas horas de cada día trabajando para poderlas pagar. Pero… ¿realmente es eso lo que nuestra alma anhela?

¿Has observado alguna vez la alegría de vivir que despliegan los animales que viven libres en la naturaleza? ¡¡Eso si que es calidad de vida!! Por ejemplo, los pájaros: comienzan el día cantando como signo del gozo que sienten al ver los primeros rayos de luz; y después, organizan su jornada entre pequeños espacios de búsqueda de alimento y diferentes momentos de danza, juego y canto; cuando el día se acaba vuelven a cantar con todas sus fuerzas hasta que se agota la última gota de luz… ¡Eso es vivir! ¿Por qué no aprender de estas libres criaturas entonces y llevar el baile y el canto a nuestras vidas, aunque solo sea a ratitos?

Beneficios de cantar y bailar

Aunque a los pájaros no hace falta decirles los beneficios de la vida que llevan, a los humanos si. Desde que nacemos ya tenemos una tendencia natural favorable hacía la música. Dicha tendencia la ha estudiado en profundidad el psicólogo húngaro István Winkler: «todos nacemos con sentido del ritmo». Esto nos lleva a entender que nuestro cuerpo necesita moverse al ritmo de la música. En todas las culturas cantar y bailar son actividades que unen y alegran a las personas. Por todo ello, cuando cantamos o bailamos, nuestro cuerpo obtiene los siguientes beneficios:

  • Mejora el estado de ánimo, de la misma manera que cualquier ejercicio físico
  • Nos ayuda a liberarnos de las emociones negativas
  • Disminuye los niveles de cortisol en sangre
  • Fomenta la atención y la memoria
  • Nos empuja a mejorar la creatividad y la espontaneidad

Unsplash/Drew Colins

Unsplash/Drew Colins

Cosas tan sencillas como cantar o bailar pueden ayudarnos a mirar la vida desde otro punto de vista y a mejorar nuestra salud y la de las personas que nos rodean.


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¿En qué consiste la dieta cetogénica?

Si hablamos del bienestar y la buena salud, una de las cosas que más lo favorecen es la buena dieta. Dentro del mundo de la nutrición existen numerosos tipos de dietas. En nuestro blog ya hemos hablado de la dieta macrobiótica, vegana y vegetariana. En esa ocasión vamos a hacer un pequeño resumen de la dieta cetogénica ya que es un término muy de moda y, posiblemente, no todo el mundo sabe de qué se trata.

¿Qué es la dieta cetogénica?

De manera resumida, la dieta cetogénica se centra en la disminución o eliminación de hidratos de carbono. A su vez, esta dieta compensa dicha reducción con un incremento de la grasa en la dieta. Por supuesto, esta «desproporción» de nutrientes obliga a nuestro organismo a actuar de manera diferente a lo habitual. Podríamos decir que este tipo de dieta provoca que entren en acción los mismos mecanismos que actúan durante el ayuno.

Pixabay/zuzyusa

Pixabay/zuzyusa

Cuando nuestro cuerpo no recibe hidratos de carbono no puede obtener energía de la glucosa. En este caso, la naturaleza pone en marcha un mecanismo diferente llamado cetosis. Este proceso da lugar al aumento de los cuerpos cetónicos que se encargarán de suministrar la energía, sobre todo al corazón y al cerebro. La cetogénesis tiene lugar en las mitocondrías de las células del hígado. Entre otras cosas, la eliminación de los hidratos de carbono ocasiona una importante pérdida de peso.

¿Qué alimentos permite esta dieta?

Los pilares de la dieta cetogénica se encuentran en el consumo de los siguientes alimentos: frutos secos, semillas, queso y productos lácteos altos en grasa, verduras sin almidón, aceites y pequeñas cantidades de carne, pescado y huevos.

No están permitido ningún hidrato de carbono ni las verduras ricas en almidón. Por lo tanto se excluyen todos los cereales, los dulces, las patatas y boniatos, el maíz, los guisantes, las legumbres y la fruta. La cerveza no está incluida, el café y el té si se pueden tomar. En general, el consumo de alcohol se reduce al mínimo.

¿Qué beneficios tiene?

Existen algunos estudios que muestran que la dieta cetogénica modifica favorablemente la microbiota intestinal. Por este motivo podemos decir que mejora nuestro sistema inmune.

También se ha podido comprobar que reduce la inflamación general del organismo, con todos los beneficios que esto conlleva. Además de esto, se han obtenido muy buenos resultados en personas con epilepsia refractaria y en pacientes que están recibiendo quimioterapia. Aparte de todos estos beneficios, esta dieta esta indicada, sobre todo, para personas que necesiten perder peso.

En opinión de los expertos la dieta cetogénica debería de llevarse a cabo en momentos puntuales y, siempre, supervisada por un dietista. Además de esto, este tipo de alimentación deberían evitarla las personas con enfermedades renales o con diabetes y obesidad mórbida.


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¿Qué es el yoga facial?

La salud y el bienestar son dos grandes aspiraciones de todo ser humano. Para alcanzar esas metas tenemos a nuestra disposición diferentes técnicas y herramientas. Una buena alimentación, aire puro, sol y ejercicio moderado, son los ingredientes básicos para vivir de manera saludable. El yoga es uno de los ejercicios, denominados moderados, más recomendados para una vida sana. Dentro de esta filosofía encontramos una modalidad desconocida para muchas personas, el yoga facial. Aquí te vamos a contar en qué consiste.

¿En qué consiste el yoga facial?

Como ya hemos dicho, el yoga es una disciplina que se ha hecho muy popular en los últimos años. Además de conservar la elasticidad y tono de los músculos y estructuras corporales, nos ayuda a centrar nuestra mente y calmar nuestras emociones.

Los músculos de todo nuestro cuerpo necesitan ejercicio para mantenerse sanos y elásticos y los de nuestro rostro no podían ser menos. En general, ponemos mucha atención en la piel de la cara pero poca en la musculatura. Normalmente, el movimiento que llevamos a cabo con estos músculos es involuntario, quizá por eso no pensamos en ello.

Con el paso de los años y la falta de ejercicio los músculos faciales pierden firmeza y elasticidad. Nuestros gestos, poco a poco, van marcando arrugas y expresiones que hemos mantenido en el tiempo. El yoga facial nos ofrece ayuda ya que con sus ejercicios y cierta constancia los efectos del paso del tiempo se harán menos evidentes.

Ejercicios para practicar en casa

Para obtener los máximos beneficios de esta técnica lo ideal sería que un profesional nos asesore. No obstante, existen ciertos ejercicios muy fáciles de hacer que podemos practicar a solas. Con diez minutos al día, seis día por semana, es suficiente. Basta con repetir diez veces cada ejercicio.

Frente estirada

Cierra los ojos y eleva un poco hacia arriba la cara. Despacio, coloca las manos en el centro de la frente y tira hacia las sientes con las dos manos a la vez. Cuanto más despacio lo hagas mejor.

Masaje para los ojos

Este ejercicio activa el flujo sanguíneo en los ojos. Mantén los dedos a aproximadamente cinco centímetro de ellos y aprieta ligeramente a lo largo de las cejas y la cuenca. Solo hace falta una leve presión.

Óvalo facial

Pasando las manos por debajo de la mandíbula interior en dirección a las orejas se descarga gran parte de la tensión que acumulamos en esta zona.

Cara de trompetista

Se trata de acumular todo el aire que puedas en una mejilla y mantenerlo. Se hace primero en un lado y después en otro. Con este ejercicio se estira mucho la piel de las mejillas.

Pixabay/Wikilmages

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Marylen

Aquí combinamos el trabajo de mandíbula y labios. Inclina la cabeza hacía atrás y lanza besos al aire. Después, volviendo la cabeza a la posición recta soplaremos con fuerza mientras apretamos mucho los labios.

Tornado

Este ejercicio debe de ser enérgico pero sin forzar demasiado. Es muy beneficioso para los labios. Cerramos la boca y apretamos un poco los labios. En esa posición pasaremos la lengua por el interior de los labios empujando y haciendo círculos concéntricos. El efecto de estiramiento se nota en seguida.

Unsplash/Nojan Namdar

Unsplash/Nojan Namdar

Aunque es bastante desconocido, el yoga facial es muy útil para nuestro bienestar. Con cierta constancia los resultados hablan por si solos.


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El Tao y la sonrisa interior

Encontrar cierto equilibrio en una sociedad que vive a toda velocidad es muy difícil. El ruido, las prisas y la incesante actividad nos hacen sentir que estamos desgatados. En ciertos momentos de máxima tensión, incluso, nos embarga la necesidad de salir corriendo y escapar… Unas vacaciones o un cambio de aires suelen ayudarnos a desconectar. Sin embargo, esto no siempre es posible. No obstante, sin salir de nuestra realidad, podemos encontrar diferentes técnicas que nos ayudan a sentirnos mejor y a encontrar remansos de paz. La «sonrisa interior taoísta» es una de estas herramientas.

Sonreír es muy saludable

Cada vez que sonreímos nuestro cerebro lo interpreta como una señal de satisfacción. Una sola sonrisa libera dopamina y serotonina en la cantidad suficiente para relajar todo nuestro organismo. Si mantenemos esa sonrisa, y la liberación de hormonas de la felicidad continua circulando por nuestro torrente sanguíneo podemos, incluso, regular nuestra tensión arterial y mejorar nuestro humor. Por si esto fuera poco, diferentes estudios han demostrado que aquellas personas que sonríen más a menudo tienen una vida más larga.

Unsplash/Omid Armin

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Sonrisa interior taoísta

Según la tradición taoísta, practicar la sonrisa interior es una buena forma de relajar la mente y el cuerpo. Con este tipo de sonrisa alejamos el estrés de nuestra vida de manera fácil.

La glándula tiroidea está conectada con nuestra sonrisa. Por ello, cada vez que sonreímos activamos dicha glándula y, por lo tanto, conseguimos relajarnos. Los taoístas dicen que cada vez que sonreímos todos nuestros órganos segregan ciertas sustancias que nutren nuestro organismo. Sin embargo, emociones negativas como la rabia o el miedo bloquean nuestra energía y deterioran nuestra salud.

Pixabay/Helena

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Cómo llevar a cabo la sonrisa interior

Vivimos constantemente mirando nuestro aspecto exterior. Este hábito nos hace olvidar que en nuestro interior también hay mucho de nosotros que nunca observamos. La sonrisa interior consigue llevar atención y sonrisa a todos nuestros órganos.

Esta técnica se lleva a cabo desde una relajación profunda o meditación. Desde ese estado, una vez que nuestra mente se haya calmado, la iremos llevando a cabo la práctica. Primero, visualizaremos una gran luz encima de nuestra cabeza que irá bañando todo nuestro cuerpo. Después, comenzaremos a sonreír mientras seguimos vigilando nuestra respiración. Imaginaremos también a una persona sonriendo frente a nosotros. A partir de ese momento, iremos recorriendo poco a poco todo nuestro cuerpo, empezando por la cara, llevando una sonrisa y reconocimiento hasta el último rincón. Sonreiremos a los pulmones, hígado, riñones, bazo, columna vertebral y cada uno de los huesos y músculos.

Esta meditación no debe exceder los quince minutos. Cada persona deberá decidir dónde quiere detenerse más tiempo, según se lo indique su intuición. Como todo lo sencillo, esta práctica es sumamente poderosa. Si nos habituamos a sonreír a nuestro cuerpo, cualquier problema de salud se solucionará más fácilmente.


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Dormir bien es muy importante

El buen dormir es imprescindible para conservar la salud. Cuando descansamos adecuadamente nuestro cuerpo puede llevar a cabo todas las funciones de limpieza y reparación. Gracias a todo este trabajo, al levantarnos por la mañana, tendremos energía disponible para comenzar el nuevo día. Además de esta energía física, también observaremos que nuestra forma de ver la vida es mucho más optimista que si no dormimos bien. Pero hay momentos en los que, debido a situaciones de estrés, nuestro sueño no es reparador y nuestra salud se resiente. ¿Qué podemos hacer para dormir mejor en momentos de tensión?

Dormir es un placer

Algo tan habitual y tan gratuito como el dormir bien es algo que, en cierta medida, está pasado de moda. Las horas de menos luz nos empujan a frenar la actividad, a hacer un hueco para la relajación. Sin embargo, son muchas las personas que en lugar de encontrar un remanso de paz y sosiego en este momento, utilizan la noche la utilizan para seguir haciendo cosas.

Un cuerpo sano y vigoroso es normal que despliegue su actividad durante el día. De la misma manera, según la estación del año, cuando la luz decrece, es normal que nuestro organismo nos pida el descanso. Si tenemos conexión con lo que ocurre en nuestro interior ese descanso se convierte en un verdadero placer. Sin embargo, si hemos tomado muchos excitantes o nuestra actividad ha sido excesiva, ese disfrute no sucede.

Vivir más despacio

Cuando viajamos en coche a toda velocidad es imposible frenar en seco de manera repentina. Para lograr una buena parada necesitamos reducir la  velocidad poco a poco. De la misma manera, cuando vivimos demasiado deprisa, será muy difícil que podamos descansar cuando lo necesitemos ya que la inercia de esa velocidad nos impedirá relajarnos.

Pixabay/Hans

Pixabay/Hans

Una manera de vivir más tranquila y más consciente es el factor principal para asegurar un buen descanso. Aligerar nuestra agenda de ocupaciones sería el primer paso hacía un sueño tranquilo. No hace falta hacer tantas cosas y mucho menos hacerlas tan deprisa como acostumbramos. A esto podemos añadirle el intentar poner una hora límite para ir a dormir y respetarla en la medida de lo posible.

Ejercicio y meditación

El ejercicio físico, puede ser una de las causas por las que nos cuesta trabajo dormir bien. Lo primero que tendríamos que observar es a qué hora hacemos ejercicio. A última hora del día el cuerpo lleva a cabo una descarga hormonal que facilita el descanso. Si lo activamos con ejercicio intenso es muy posible que nos cueste conciliar el sueño. En su lugar, podemos optar por algún tipo de ejercicios que nos ayuden a relajarnos. La práctica del yoga, el tai chi o el chi kung son buenos ejemplos de actividad física que nos ayuda a descansar mejor.

Unsplash/Mor Shani

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Además de esto, podemos ayudarnos de la meditación. Antes de ir a dormir, una pequeña meditación en la que observemos nuestros pensamientos y respiremos de forma tranquila nos predispone a entrar en el sueño de forma más relajada.