Dieta detox: qué es y para qué sirve

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Dieta detox: qué es y para qué sirve

El término detox se ha popularizado en los últimos años. Los alimentos que llegan a nuestra mesa han sido tratados con elementos químicos que nos perjudican. Por este motivo, es muy importante limpiar nuestro organismo para gozar de una buena salud. Una dieta detox, llevada a cabo durante cierto tiempo, es una de las mejores maneras de lograr esta limpieza.

¿A qué llamamos dieta detox?

En los países occidentales tendemos a consumir un exceso de alimentos procesados. La comodidad y la velocidad son las grandes promotoras de todo tipo de dietas desnaturalizadas. Este tipo de alimentación deja una buena cantidad desechos en el organismo que nos pueden llevar a enfermar.

La palabra detox es la abreviatura que se utiliza para «desintoxicación». Este tipo de dieta está basada en un tipo de alimentación que sirva para que el propio organismo lleve a cabo una limpieza. ¿De qué limpieza hablamos?

Las dietas desnaturalizadas y el estrés son dos de los grandes responsables de muchas patologías. En general, son muchas las personas que ingieren, a través de la dieta, muchas toxinas sin saberlo. Las dietas ricas en grasas de origen animal, la comida rápida, el aire de las grandes ciudades y el consumo masivo de medicamentos nos intoxican poco a poco. Este acúmulo de toxinas van deteriorando nuestra salud a lo largo del tiempo.

¿Beneficios de la dieta detox?

La limpieza interna mediante una dieta de este tipo nos ofrece los siguientes beneficios:

  • Ayuda a perder exceso de peso
  • Limpia la piel y sus impurezas
  • Oxigena el cerebro
  • Regula el tránsito intestinal
  • Mejora la calidad del sueño

En general, una buena desintoxicación ayuda a «resetear» el organismo.

Pixaba/Silviarita

El ayuno como complemento

El ayuno intermitente puede ser una buena forma de complementar la dieta detox. Cuando ayunamos, nuestro organismo aprovecha para limpiar y reparar a fondo. Por lo tanto, si queremos apoyar, el proceso de desintoxicación podríamos introducir algún periodo de ayuno intermitente.

Pixabay/congerdesign

Algo, muy importante a tener en cuenta, es que las dietas detox solo deberían de llevarse a cabo de manera puntual. Mantener una alimentación de este tipo durante mucho tiempo no es sano. Después de una buena limpieza solo hace falta mantener una dieta lo más natural posible para conseguir una salud perfecta.


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Cantar y bailar, dos actividades que nos conectan con el alma

Cada día desplegamos muchas y diferentes actividades. Dependiendo de aquello que hacemos en cada momento vamos creando nuestra realidad y nuestros sentimientos. En un mundo caracterizado por las obligaciones queda poco tiempo para el esparcimiento. Sin embargo, dentro de la vorágine de los quehaceres diarios podemos hacer huecos a aquellas cosas que nos ayudan a relajarnos y a disfrutar de la vida. Cantar y bailar son cosas sencillas de llevar a cabo que nos hacen subir de vibración en muy poco tiempo.

Adiós al ridículo

Desde que somos niños, recibimos creencias de los adultos, que conforman nuestra personalidad y nuestra manera de ver el mundo. Una de esas creencias es que si no hacemos algo «muy bien» es mejor que no lo hagamos. Por supuesto, vivir con esta opinión prestada nos hará emprender poco o nada…

Pixabay/qgadrian

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Si olvidamos lo que significa cantar o bailar bien y entendemos que dichas actividades son, simplemente, una forma de darnos placer, quizá podamos practicarlas sin ir más allá que el mero gozo de hacerlo. Probablemente, muchas personas nunca se hayan planteado que el hecho de cantar o bailar un rato cada día puede mejorar su salud mental y física. Lo contrario, también es cierto. Una vida vivida sin alegría casi siempre nos lleva a carecer de bienestar.

Calidad de vida

¿Te has parado a pensar alguna vez qué es para ti tener calidad de vida? La sociedad en la que vivimos nos hace creer que obtenemos esa calidad si tenemos mucho de todo. Además, para poder alcanzar todo eso, debemos pasar muchas horas de cada día trabajando para poderlas pagar. Pero… ¿realmente es eso lo que nuestra alma anhela?

¿Has observado alguna vez la alegría de vivir que despliegan los animales que viven libres en la naturaleza? ¡¡Eso si que es calidad de vida!! Por ejemplo, los pájaros: comienzan el día cantando como signo del gozo que sienten al ver los primeros rayos de luz; y después, organizan su jornada entre pequeños espacios de búsqueda de alimento y diferentes momentos de danza, juego y canto; cuando el día se acaba vuelven a cantar con todas sus fuerzas hasta que se agota la última gota de luz… ¡Eso es vivir! ¿Por qué no aprender de estas libres criaturas entonces y llevar el baile y el canto a nuestras vidas, aunque solo sea a ratitos?

Beneficios de cantar y bailar

Aunque a los pájaros no hace falta decirles los beneficios de la vida que llevan, a los humanos si. Desde que nacemos ya tenemos una tendencia natural favorable hacía la música. Dicha tendencia la ha estudiado en profundidad el psicólogo húngaro István Winkler: «todos nacemos con sentido del ritmo». Esto nos lleva a entender que nuestro cuerpo necesita moverse al ritmo de la música. En todas las culturas cantar y bailar son actividades que unen y alegran a las personas. Por todo ello, cuando cantamos o bailamos, nuestro cuerpo obtiene los siguientes beneficios:

  • Mejora el estado de ánimo, de la misma manera que cualquier ejercicio físico
  • Nos ayuda a liberarnos de las emociones negativas
  • Disminuye los niveles de cortisol en sangre
  • Fomenta la atención y la memoria
  • Nos empuja a mejorar la creatividad y la espontaneidad

Unsplash/Drew Colins

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Cosas tan sencillas como cantar o bailar pueden ayudarnos a mirar la vida desde otro punto de vista y a mejorar nuestra salud y la de las personas que nos rodean.


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¿En qué consiste la dieta cetogénica?

Si hablamos del bienestar y la buena salud, una de las cosas que más lo favorecen es la buena dieta. Dentro del mundo de la nutrición existen numerosos tipos de dietas. En nuestro blog ya hemos hablado de la dieta macrobiótica, vegana y vegetariana. En esa ocasión vamos a hacer un pequeño resumen de la dieta cetogénica ya que es un término muy de moda y, posiblemente, no todo el mundo sabe de qué se trata.

¿Qué es la dieta cetogénica?

De manera resumida, la dieta cetogénica se centra en la disminución o eliminación de hidratos de carbono. A su vez, esta dieta compensa dicha reducción con un incremento de la grasa en la dieta. Por supuesto, esta «desproporción» de nutrientes obliga a nuestro organismo a actuar de manera diferente a lo habitual. Podríamos decir que este tipo de dieta provoca que entren en acción los mismos mecanismos que actúan durante el ayuno.

Pixabay/zuzyusa

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Cuando nuestro cuerpo no recibe hidratos de carbono no puede obtener energía de la glucosa. En este caso, la naturaleza pone en marcha un mecanismo diferente llamado cetosis. Este proceso da lugar al aumento de los cuerpos cetónicos que se encargarán de suministrar la energía, sobre todo al corazón y al cerebro. La cetogénesis tiene lugar en las mitocondrías de las células del hígado. Entre otras cosas, la eliminación de los hidratos de carbono ocasiona una importante pérdida de peso.

¿Qué alimentos permite esta dieta?

Los pilares de la dieta cetogénica se encuentran en el consumo de los siguientes alimentos: frutos secos, semillas, queso y productos lácteos altos en grasa, verduras sin almidón, aceites y pequeñas cantidades de carne, pescado y huevos.

No están permitido ningún hidrato de carbono ni las verduras ricas en almidón. Por lo tanto se excluyen todos los cereales, los dulces, las patatas y boniatos, el maíz, los guisantes, las legumbres y la fruta. La cerveza no está incluida, el café y el té si se pueden tomar. En general, el consumo de alcohol se reduce al mínimo.

¿Qué beneficios tiene?

Existen algunos estudios que muestran que la dieta cetogénica modifica favorablemente la microbiota intestinal. Por este motivo podemos decir que mejora nuestro sistema inmune.

También se ha podido comprobar que reduce la inflamación general del organismo, con todos los beneficios que esto conlleva. Además de esto, se han obtenido muy buenos resultados en personas con epilepsia refractaria y en pacientes que están recibiendo quimioterapia. Aparte de todos estos beneficios, esta dieta esta indicada, sobre todo, para personas que necesiten perder peso.

En opinión de los expertos la dieta cetogénica debería de llevarse a cabo en momentos puntuales y, siempre, supervisada por un dietista. Además de esto, este tipo de alimentación deberían evitarla las personas con enfermedades renales o con diabetes y obesidad mórbida.


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¿Qué es el yoga facial?

La salud y el bienestar son dos grandes aspiraciones de todo ser humano. Para alcanzar esas metas tenemos a nuestra disposición diferentes técnicas y herramientas. Una buena alimentación, aire puro, sol y ejercicio moderado, son los ingredientes básicos para vivir de manera saludable. El yoga es uno de los ejercicios, denominados moderados, más recomendados para una vida sana. Dentro de esta filosofía encontramos una modalidad desconocida para muchas personas, el yoga facial. Aquí te vamos a contar en qué consiste.

¿En qué consiste el yoga facial?

Como ya hemos dicho, el yoga es una disciplina que se ha hecho muy popular en los últimos años. Además de conservar la elasticidad y tono de los músculos y estructuras corporales, nos ayuda a centrar nuestra mente y calmar nuestras emociones.

Los músculos de todo nuestro cuerpo necesitan ejercicio para mantenerse sanos y elásticos y los de nuestro rostro no podían ser menos. En general, ponemos mucha atención en la piel de la cara pero poca en la musculatura. Normalmente, el movimiento que llevamos a cabo con estos músculos es involuntario, quizá por eso no pensamos en ello.

Con el paso de los años y la falta de ejercicio los músculos faciales pierden firmeza y elasticidad. Nuestros gestos, poco a poco, van marcando arrugas y expresiones que hemos mantenido en el tiempo. El yoga facial nos ofrece ayuda ya que con sus ejercicios y cierta constancia los efectos del paso del tiempo se harán menos evidentes.

Ejercicios para practicar en casa

Para obtener los máximos beneficios de esta técnica lo ideal sería que un profesional nos asesore. No obstante, existen ciertos ejercicios muy fáciles de hacer que podemos practicar a solas. Con diez minutos al día, seis día por semana, es suficiente. Basta con repetir diez veces cada ejercicio.

Frente estirada

Cierra los ojos y eleva un poco hacia arriba la cara. Despacio, coloca las manos en el centro de la frente y tira hacia las sientes con las dos manos a la vez. Cuanto más despacio lo hagas mejor.

Masaje para los ojos

Este ejercicio activa el flujo sanguíneo en los ojos. Mantén los dedos a aproximadamente cinco centímetro de ellos y aprieta ligeramente a lo largo de las cejas y la cuenca. Solo hace falta una leve presión.

Óvalo facial

Pasando las manos por debajo de la mandíbula interior en dirección a las orejas se descarga gran parte de la tensión que acumulamos en esta zona.

Cara de trompetista

Se trata de acumular todo el aire que puedas en una mejilla y mantenerlo. Se hace primero en un lado y después en otro. Con este ejercicio se estira mucho la piel de las mejillas.

Pixabay/Wikilmages

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Marylen

Aquí combinamos el trabajo de mandíbula y labios. Inclina la cabeza hacía atrás y lanza besos al aire. Después, volviendo la cabeza a la posición recta soplaremos con fuerza mientras apretamos mucho los labios.

Tornado

Este ejercicio debe de ser enérgico pero sin forzar demasiado. Es muy beneficioso para los labios. Cerramos la boca y apretamos un poco los labios. En esa posición pasaremos la lengua por el interior de los labios empujando y haciendo círculos concéntricos. El efecto de estiramiento se nota en seguida.

Unsplash/Nojan Namdar

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Aunque es bastante desconocido, el yoga facial es muy útil para nuestro bienestar. Con cierta constancia los resultados hablan por si solos.


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El Tao y la sonrisa interior

Encontrar cierto equilibrio en una sociedad que vive a toda velocidad es muy difícil. El ruido, las prisas y la incesante actividad nos hacen sentir que estamos desgatados. En ciertos momentos de máxima tensión, incluso, nos embarga la necesidad de salir corriendo y escapar… Unas vacaciones o un cambio de aires suelen ayudarnos a desconectar. Sin embargo, esto no siempre es posible. No obstante, sin salir de nuestra realidad, podemos encontrar diferentes técnicas que nos ayudan a sentirnos mejor y a encontrar remansos de paz. La «sonrisa interior taoísta» es una de estas herramientas.

Sonreír es muy saludable

Cada vez que sonreímos nuestro cerebro lo interpreta como una señal de satisfacción. Una sola sonrisa libera dopamina y serotonina en la cantidad suficiente para relajar todo nuestro organismo. Si mantenemos esa sonrisa, y la liberación de hormonas de la felicidad continua circulando por nuestro torrente sanguíneo podemos, incluso, regular nuestra tensión arterial y mejorar nuestro humor. Por si esto fuera poco, diferentes estudios han demostrado que aquellas personas que sonríen más a menudo tienen una vida más larga.

Unsplash/Omid Armin

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Sonrisa interior taoísta

Según la tradición taoísta, practicar la sonrisa interior es una buena forma de relajar la mente y el cuerpo. Con este tipo de sonrisa alejamos el estrés de nuestra vida de manera fácil.

La glándula tiroidea está conectada con nuestra sonrisa. Por ello, cada vez que sonreímos activamos dicha glándula y, por lo tanto, conseguimos relajarnos. Los taoístas dicen que cada vez que sonreímos todos nuestros órganos segregan ciertas sustancias que nutren nuestro organismo. Sin embargo, emociones negativas como la rabia o el miedo bloquean nuestra energía y deterioran nuestra salud.

Pixabay/Helena

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Cómo llevar a cabo la sonrisa interior

Vivimos constantemente mirando nuestro aspecto exterior. Este hábito nos hace olvidar que en nuestro interior también hay mucho de nosotros que nunca observamos. La sonrisa interior consigue llevar atención y sonrisa a todos nuestros órganos.

Esta técnica se lleva a cabo desde una relajación profunda o meditación. Desde ese estado, una vez que nuestra mente se haya calmado, la iremos llevando a cabo la práctica. Primero, visualizaremos una gran luz encima de nuestra cabeza que irá bañando todo nuestro cuerpo. Después, comenzaremos a sonreír mientras seguimos vigilando nuestra respiración. Imaginaremos también a una persona sonriendo frente a nosotros. A partir de ese momento, iremos recorriendo poco a poco todo nuestro cuerpo, empezando por la cara, llevando una sonrisa y reconocimiento hasta el último rincón. Sonreiremos a los pulmones, hígado, riñones, bazo, columna vertebral y cada uno de los huesos y músculos.

Esta meditación no debe exceder los quince minutos. Cada persona deberá decidir dónde quiere detenerse más tiempo, según se lo indique su intuición. Como todo lo sencillo, esta práctica es sumamente poderosa. Si nos habituamos a sonreír a nuestro cuerpo, cualquier problema de salud se solucionará más fácilmente.


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Dormir bien es muy importante

El buen dormir es imprescindible para conservar la salud. Cuando descansamos adecuadamente nuestro cuerpo puede llevar a cabo todas las funciones de limpieza y reparación. Gracias a todo este trabajo, al levantarnos por la mañana, tendremos energía disponible para comenzar el nuevo día. Además de esta energía física, también observaremos que nuestra forma de ver la vida es mucho más optimista que si no dormimos bien. Pero hay momentos en los que, debido a situaciones de estrés, nuestro sueño no es reparador y nuestra salud se resiente. ¿Qué podemos hacer para dormir mejor en momentos de tensión?

Dormir es un placer

Algo tan habitual y tan gratuito como el dormir bien es algo que, en cierta medida, está pasado de moda. Las horas de menos luz nos empujan a frenar la actividad, a hacer un hueco para la relajación. Sin embargo, son muchas las personas que en lugar de encontrar un remanso de paz y sosiego en este momento, utilizan la noche la utilizan para seguir haciendo cosas.

Un cuerpo sano y vigoroso es normal que despliegue su actividad durante el día. De la misma manera, según la estación del año, cuando la luz decrece, es normal que nuestro organismo nos pida el descanso. Si tenemos conexión con lo que ocurre en nuestro interior ese descanso se convierte en un verdadero placer. Sin embargo, si hemos tomado muchos excitantes o nuestra actividad ha sido excesiva, ese disfrute no sucede.

Vivir más despacio

Cuando viajamos en coche a toda velocidad es imposible frenar en seco de manera repentina. Para lograr una buena parada necesitamos reducir la  velocidad poco a poco. De la misma manera, cuando vivimos demasiado deprisa, será muy difícil que podamos descansar cuando lo necesitemos ya que la inercia de esa velocidad nos impedirá relajarnos.

Pixabay/Hans

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Una manera de vivir más tranquila y más consciente es el factor principal para asegurar un buen descanso. Aligerar nuestra agenda de ocupaciones sería el primer paso hacía un sueño tranquilo. No hace falta hacer tantas cosas y mucho menos hacerlas tan deprisa como acostumbramos. A esto podemos añadirle el intentar poner una hora límite para ir a dormir y respetarla en la medida de lo posible.

Ejercicio y meditación

El ejercicio físico, puede ser una de las causas por las que nos cuesta trabajo dormir bien. Lo primero que tendríamos que observar es a qué hora hacemos ejercicio. A última hora del día el cuerpo lleva a cabo una descarga hormonal que facilita el descanso. Si lo activamos con ejercicio intenso es muy posible que nos cueste conciliar el sueño. En su lugar, podemos optar por algún tipo de ejercicios que nos ayuden a relajarnos. La práctica del yoga, el tai chi o el chi kung son buenos ejemplos de actividad física que nos ayuda a descansar mejor.

Unsplash/Mor Shani

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Además de esto, podemos ayudarnos de la meditación. Antes de ir a dormir, una pequeña meditación en la que observemos nuestros pensamientos y respiremos de forma tranquila nos predispone a entrar en el sueño de forma más relajada.


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Sufrimiento, ¿es necesario?

En general, los seres humanos nos esforzamos por evitar el sufrimiento. En la educación en polaridad que hemos recibido se nos ha enseñado a buscar «lo bueno» y evitar «lo malo». Lo que no nos gusta es lo malo y lo que nos gusta es lo bueno. De esta manera, nuestro vivir se desarrolla en la creencia que el sufrimiento no es necesario. ¿Es esto cierto? ¿Somos capaces de crecer y evolucionar solo a base de placer, paz y alegría?

Olvidamos el agradecimiento.

Los adultos, habitualmente, tendemos a dar las cosas por sentado. Nos cuesta ver la novedad que cada momento encierra y por eso no lo valoramos. Tenemos la impresión de que nada cambia y, a la vez, buscamos de manera continua lo nuevo. De eso saben mucho los expertos en marketing y publicidad. Esta actitud nos hace olvidar la importancia de apreciar y agradecer lo que a cada momento sucede.

La ilusión del control

La vida, en su infinita sabiduría, se desarrolla de manera perfecta y equilibrada. Sin embargo, nosotros creemos que tenemos que controlar lo que sucede. Para ello nos ofuscamos en perseguir aquello que creemos que es mejor para nosotros. Ponemos toda nuestra energía en esa búsqueda creyendo que eso nos dará la felicidad. Sin embargo, cuando aquello llega, se nos escapa de las manos y pocas veces sabemos disfrutarlo de verdad.

Apreciar lo que sucede

El grado de satisfacción que experimentamos en la vida depende en gran medida de cómo interpretamos lo que nos sucede y de la atención que ponemos en esos sucesos. Habitualmente, le damos nula importancia a los hechos que nos producen bienestar. Son pocas las personas que se levantan cada mañana agradeciendo un nuevo día.

Unsplash/Joshua Earle

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Cuando estamos enfermos prestamos mucha atención a nuestra enfermedad y al sufrimiento que nos provoca. Toda nuestra atención se centra en la esperanza de que aquello pase y en los síntomas que nos obligan a cambiar nuestro vivir. Nos quejamos y lamentamos de la situación todo el tiempo que dure. Sin embargo, cuando nos recuperamos, la alegría de estar sanos no nos dura más allá de un par de días. ¿Quién se levanta de manera habitual con verdadera alegría de sentir salud? ¿Quién disfruta verdaderamente de la ducha o del desayuno cada mañana? Pocas personas… Lo normal es no valorar ni poner atención en lo que sí nos va bien.

Sufrir nos empuja

Cualquier tipo de sufrimiento supone un alto en el camino. Da igual si hablamos de una enfermedad, una ruina económica o la muerte de un ser querido. El caso es que cualquiera de estas situaciones nos obliga a detener nuestro vivir inconsciente y nos lleva a plantearnos cosas que, de manera natural, nunca nos plantearíamos. Después de cualquier situación de estas características nuestra visión del mundo y de la realidad cambia en gran medida.

Unsplash/Luis Galvez

Unsplash/Luis Galvez

Entonces, si el sufrimiento es el impulsor del crecimiento personal y de la mayor consciencia, ¿es esta la única forma de crecer? La respuesta es un rotundo no. Solo necesitamos aminorar nuestra velocidad y aprender a disfrutar de lo que vivimos cada día con atención plena. Cuando vivimos plenamente en el momento presente, la vida se nos revela mágica y perfecta y la necesidad de que aparezca el sufrimiento desaparece.


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¿Sabes qué es la osteopatía?

El término osteopatía está cada vez más presente en las conversaciones que tienen que ver con dolencias físicas. Sin embargo, es muy posible, que muchas personas no tengan claro de qué se trata. De hecho, en muchas ocasiones, se confunde con la fisioterapia. Aquí te vamos a explicar qué es la osteopatía y para qué está recomendada.

Un poco de historia

El origen de la osteopatía lo encontramos en el año 1874 de la mano del Dr. Andrew Taylor Still. Parece ser que lo que le impulsó a hacer sus investigaciones fue la muerte de sus tres hijos 10 años antes a causa de una meningitis. El doctor Taylor entendía que la función orgánica estaba condicionada y relacionada con la estructura ósea. Por este motivo el observó que cualquier alteración a nivel musculoesquelético podría conllevar a un problema orgánico.

Andrew Taylor Still

Andrew Taylor Still

¿En qué consiste?

La osteopatía tiene una visión holística del cuerpo humano. Entiende que todos sus órganos y estructuras están conectados y forman un todo. Desde esta perspectiva, los tratamientos osteopáticos se dirigen a aliviar las dolencias procurando recuperar el equilibrio de todo el cuerpo.

Dentro de la fisioterapia también se incorporan ciertas técnicas de osteopatía. Por ejemplo, para tratar el dolor, el fisioterapeuta aplicará frio, calor, ejercicio terapéutico, luz, agua, electricidad o masaje manual. Por este motivo se suele decir que la osteopatía complementa y apoya los resultados de la fisioterapia.

Pixabay/tomasdelgado

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Tipos de osteopatía

En función de la parte del cuerpo que sea necesario tratar existen tres tipos de osteopatía:

Osteopatía estructural: está indicada para trabajar las restricciones de movilidad del aparato musculoesquelético y de la postura poniendo atención en la columna vertebral.

Osteopatía craneal: trabaja la correcta movilidad de los huesos craneales influenciando así el sistema nervioso.

Osteopatía visceral: se enfoca en equilibrar los órganos y vísceras para que la circulación sanguínea se normalice mejorando la movilidad propia de las vísceras.

¿En qué casos está indicada?

Son muchas las dolencias que se pueden tratar con esta técnica:

Patologías digestivas: Gastritis, estreñimiento, colon irritable, hernia de hiato, etc

Problemas musculoesqueléticos y osteoarticulares: contracturas, esquinces, tendinitis, radiculopatías, etc

Trastornos respiratorios: resfriados, sinusitis, asma, bronquitis, etc

Alteraciones genitourinarias: menopausia, incontinencia, dolor menstrual, etc

Dolores en el embarazo: ciáticas, lumbalgias, pubalgias, etc

Trastornos neuronales: migrañas tensionales, neuralgia trigeminal, etc

Pediatría: se utiliza con mucho éxito para cólicos del lactante y en otitis media infantil.

¿Tiene contraindicaciones?

El terapeuta deberá de tener en cuenta el estado general del paciente antes de llevar a cabo el tratamiento. Las personas que tengan patologías tumorales, reumáticas, vasculares o inflamatorias no podrán beneficiarse de esta herramienta ya que su organismo está debilitado en gran medida. Tampoco sería recomendable la manipulación en caso de cirugías recientes, prótesis o marcapasos. Los pacientes con trastornos psiquiátricos o neurológicos deberían abstenerse también.

Excepto en los casos anteriormente citados, las complicaciones son muy raras y casi no existen efectos secundarios, siempre que la técnica se lleve a cabo por un buen profesional.

La osteopatía, ligada a hábitos de vida saludables, es una estupenda herramienta que nos sirve de apoyo para una vida más feliz y plena.


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La fatiga adrenal en tiempos de estrés

El ser humano cuenta con una fuerza autocurativa que se tiene poco en cuenta en la actualidad. Como todo en la naturaleza, en nuestro interior se encuentra una fuerza creadora que tiende a la organización. En momentos de mucho estrés, es muy común que a nuestro cuerpo le cueste trabajo reequilibrarse y muestre síntomas que nos pueden alertar. La fatiga suprarrenal o fatiga adrenal es una de las manifestaciones de que estamos sufriendo una falta de equilibrio y salud.

Un poco de historia

De la misma manera que otras enfermedades relacionadas con nuestro estilo de vida, no hay demasiadas evidencias científicas que apoyen la llamada fatiga adrenal. Sin embargo, algunos científicos, como por ejemplo el Dr. James M. Wilsonhan estudiado este problema que tantas personas padecen. El Dr. Wilson volcó muchos de los resultados de sus investigaciones en el libro que publicó en el año 2001 Adrenal Fatigue: The 21st Century Stress Syndrome ayudando con su trabajo a miles de personas.

Unsplash/Finn Hackshaw

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¿Qué es la fatiga adrenal?

La hipadrenia o fatiga adrenal es un estado en el que las glándulas suprarrenales se encuentran agotadas. Debido a ello, la producción de hormonas es baja, y de esta manera, hay baja energía metabólica. Estas glándulas son las encargadas de segregar las hormonas relacionadas con el estrés como el cortisol. Si, por diferentes motivos, vivimos en un estrés continuo estás glándulas llegarán a la extenuación. Originalmente, este tipo de hormonas serían necesarias para momentos puntuales, no a largo plazo. El cuerpo humano no fue diseñado para vivir en continua tensión aunque en la actualidad sea la tónica general.

Síntomas de la fatiga adrenal

Este tipo de patología comparte síntomas con la enfermedad de Addison pero no son lo mismo. La persona con fatiga adrenal notará: debilidad, baja tensión arterial, insomnio, mala circulación, fatiga, bajo estado de ánimo, problemas digestivos y constantes deseos de orinar, entre otros. Normalmente, son personas que necesitan grandes dosis de café para poder afrontar su jornada cada mañana.

Soluciones naturales

Todos sabemos que es mejor prevenir que curar. Por este motivo, lo mejor que podemos hacer por nuestra salud es evitar llegar a ciertos límites. Aunque en la actualidad el estrés es nuestro habitual compañero, si queremos gozar de buena salud, es necesario hacer lo que esté en nuestra mano para evitarlo o, al menos, para reducirlo al mínimo.

Desde la alimentación es muy importante evitar los alimentos que contengan excitantes, azúcar y grasas de mala calidad. Una dieta en la que abunden cereales integrales, frutas y verduras será la más adecuada. Para aquellas personas que padezcan fatiga adrenal es imprescindible realizar ejercicio físico que no les agote. Las mejores opciones las encontraremos en el yoga, el pilates o el tai chi. Cualquiera de estas disciplinas se apoyan en ejercicios respiratorios que relajan nuestro sistema nervioso.

Pixabay/YogawithAmit

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La meditación también es una buena herramienta para poner distancia entre aquello que nos genera tensión y nosotros mismos. Esta técnica es capaz de situarnos en le papel del observador de aquello que nos ocurre y nos otorga la perspectiva necesaria para relativizar cualquier situación.


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La vitamina C y sus numerosos beneficios

A diferencia de los animales, los seres humanos no sintetizamos la vitamina C, necesitamos ingerirla para obtener sus beneficios. Esta vitamina hidrosoluble, también conocida como ácido ascórbico, es imprescindible para llevar a cabo numerosas funciones y, sobre todo, para que el sistema inmunológico funcione correctamente.

Para qué sirve la vitamina C

Como ya hemos dicho, estamos hablando de una vitamina hidrosoluble. Esto quiere decir que, aunque nuestro organismo guarde cierta cantidad, elimina por la orina lo que no es necesario. Eso nos indica que hay que tomarla de manera regular para evitar carencias.

Pixabay/Ri_Ya

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Esta importante vitamina es utilizada por el cuerpo para la reparación y crecimiento de tejidos. Entre otros, está implicada en los siguientes procesos:

  • Es la responsable de la reparación y mantenimiento de los dientes, cartílagos y huesos
  • Se encarga de fabricar una importante proteína que está implicada en la producción de vasos sanguíneos, ligamentos y tendones
  • Es imprescindible en la absorción del hierro
  • Es muy importante en la sanación de heridas y formación del colágeno.
  • Imprescindible para evitar el escorbuto
  • Parece ser que acorta los procesos gripales

Potente antioxidante

La vitamina C es un antioxidante muy importante. Los antioxidantes son los encargados de bloquear y prevenir gran parte del daño causado por los radicales libres. Estos radicales libres se producen con la descomposición de los alimentos o por la contaminación y la radiación. Están relacionados con la aparición de ciertas enfermedades y con el envejecimiento.

Pixabay/Regenwolke0

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¿Dónde encontramos vitamina C?

Las frutas y verduras son la mejor fuente de esta vitamina. Los cítricos, el kiwi, el mango, la sandía, la piña y la papaya son muy ricos en vitamina C. Los vegetales, siempre que se consuman crudos o ligeramente cocinados, también aportan una buena cantidad. El brócoli, los pimientos, espinacas, tomates y patatas son un buen ejemplo.

Existen también muchos complejos vitamínicos que contienen vitamina C. Lo ideal sería que con la dieta se obtuvieran las cantidades necesarias y evitar la suplementación. No obstante, el médico podría indicar la necesidad de tomar algún suplemento en caso de necesidad. Las cantidades diarias recomendadas van desde los 40mg hasta los 90mg, dependiendo del sexo y la edad.

Las personas fumadoras deberían añadir unos 40mg a su dieta ya que el tabaco incrementa la necesidad de esta vitamina.También se incrementa la necesidad de vitamina C en casos de dietas poco variadas, alcoholismo o en algunos tipos de cáncer. Las embarazadas y madres lactantes también deberían de tomar grandes cantidades de frutas y verduras frescas para hacer frente a sus necesidades de esta vitamina.

Pixabay/silviarita

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La vitamina C es imprescindible y juega un papel muy importante en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. No obstante, siempre es importante que la fuente sea natural ya que en exceso nos puede perjudicar.